Excelente cosecha de jazz andaluz en 2014 (Parte 2ª). Por Jesús Gonzalo

 

Jazz andaluz, ilusión, alegría y perseverancia , con Tete Leal, Ernesto Aurignac, Julián Sánchez, Enrique Oliver y Carlos Cortés

Jazz andaluz, juventud, humor, ilusión y perseverancia . Con Tete Leal (cerebro y músculo  de la AJM, agarrando el contrabajo), Ernesto Aurignac, Julián Sánchez, Enrique Oliver y Carlos Cortés (el de la guitarrita)

 

Seguimos y concluimos este dossier con una segunda parte que intenta completar la visión de un fenómeno que había que detallar tras las publicaciones en disco que aparecieron en 2014, en las que hubo cantidad, calidad y variedad contrastadas. En nuestra anterior entrega hacíamos hincapié en los cambios y expansión de la actividad jazzística que se han producido en Andalucía en los últimos tres años. Como no creemos en las causalidades, ha sido necesario seguir la pista y al hacerlo hemos ido trazando un mapa de escenas, músicos y agentes que lo han hecho posible.

Hablando de escenas, posiblemente sea la de Málaga, que ya se nombró en la primera entrega de este artículo, la de mayor actividad jazzística de toda Andalucía. En el año 2011 se funda la Asociación de Jazz de Málaga (AJM), asociación cultural sin ánimo de lucro. Su actividad se desarrolla a través de la formación, la organización de talleres, seminarios, masterclass, conciertos y festivales.

 

Oferta de conciertos de la AJM para este mes de febrero

Oferta de conciertos de la AJM para este mes de febrero

 

Lo que empezó como un sueño hoy se trata de un proyecto asentado que cuenta con muchos colaboradores. La AJM posee ya una larga lista de socios  que le ha permite poner en marcha el CAMM, Centro de Artes y Música Moderna de Málaga, ofreciendo una formación pionera en Andalucía en el ámbito de la música moderna y el Jazz subrayando, como nos cuenta su impulsor, Tete Leal, la naturaleza de “una actividad absolutamente autogestionada”.

Dos big bands, un conjunto de vientos, un coro gospel, combos de latin, rock, funk,  jazz y swing, y ahora introduciendo formación sobre expresión corporal con yoga y entrenamiento rítmico, conforman su oferta pedagógica para 400 alumnos y que cuenta en su profesorado con nombres destacados del jazz no ya local sino español (como los que aparecen arriba en la foto).

 

La Asociación de Jazz de Málaga compagina actividad formativa con programación en directo estrenando un nuevo Club

La Asociación de Jazz de Málaga compagina actividad formativa con programación en directo estrenando nuevo Club

En la misma provincia, en una localidad que está justo al lado de la capital, se fomenta una oferta intermedia formativa-conciertos nacional-internacional. Se trata del Seminario de Jazz y Música Moderna de Alhaurín de la Torre, que con su inminente edición suma 11 con un formato de concierto-seminario internacional y apoyo presupuestario de su ayuntamiento que también hace posible Portón del jazz, festival de dicha ciudad que cuenta con el apoyo de su ayuntamiento. En el pueblo granadino de Atarfe también se han puesto en marcha con apoyo financiero de su festival de julio.

 

Figura histórica del jazz en directo y dando una master class, Barry Harris pasó por Almería gracias a la Asociación Clasijazz

Figura histórica del jazz en directo y dando una master class, Barry Harris pasó por Almería gracias a la Asociación Clasijazz


 

Acompañada de una clara voluntad didáctica enfocada a pequeños y no tan pequeños, ejemplo para todas las demás, la frenética programación de la Asociación Clasijazz, la más veterana y que más lejos ha llegado en estilos y disciplinas, tiene muy en cuenta la creación andaluza y española y las producciónes propias (ópera, música de cine, big bands, etc) pero también introduce eventos internacionales en formato reducido. Quizá sea la presencia del histórico pianista Barry Harris la más señalada del pasado año.

Huelva JazzYMas

En Huelva se inició en los últimos tres años el ciclo Jazz y Más y también se puso en marcha Jazz en la Higuera. La primera de ellas se postula como la propuesta de una empresa de producción que ya cuenta con apoyos públicos y que reparte su actividad en varias fechas al año y en distintas localidades de la provincia. Por allí han pasado músicos andaluces de la esfera del jazz flamenco, del blues o la canción como Antonio Lizana, Chano Domínguez, Mingo Balaguer, Jorge Pardo o la cantante Vicky Luna. En Punta Umbría, ciudad costera de dicha provincia, se puso en marcha “Festival a orillas del jazz”, que tuvo en su programa a los también andaluces O Sister!, Dorantes y Javier Ortí.

El MusicarioCadiz Festival de jazz

Qultura y el Musicario (impulsada por el músico Pedro Cortejosa) son las dos asociaciones radicadas en Cádiz que han unido fuerzas para que el Festival de Jazz de esa ciudad, que venía haciendo la primera de las dos asociaciones, haya  crecido en  la séptima edición del 2014. Asociación El Musicario, desde Cádiz, la segunda asociación que nació en la ciudad en este tiempo y la que ofrece actividades semanales con apertura a otros estilos musicales además del jazz

El Sherry Jazz Festival fue una de las nuevas iniciativas  centrada en la escena andaluza que se puso en marcha en los dos últimos años.

El Sherry Jazz Festival fue una de las nuevas iniciativas centrada en la escena andaluza que se puso en marcha en los dos últimos años.

En este periodo que intentamos trazar alrededor de la producción que nos ocupa, se recuperaron festivales “durmientes” como el de El Puerto de Santamaría que sirvió para presentar el nuevo cuarteto de Julián Sánchez y el de Sanlúcar de Barrameda, o surgieron propuestas como el Sherry Jazz Festival en Jerez de la Frontera. El contexto aquí era difícil, por presupuesto y por el absoluto dominio cultural que el flamenco sigue ejerciendo en esta ciudad, centro histórico de esta música. La falta de apoyo presupuestario para la segunda edición, por parte del ayuntamiento que lo puso en marcha, frustró su segunda edición.

 

Antonio Lizana, joven valor que aborda nuevas fórmulas en el jazz y flamenco

Nacido en San Fernando, como el Camarón, el joven Antonio Lizana aborda nuevas fórmulas entre jazz y flamenco

 

El cartel, exclusivamente andaluz, congregó nombres como los premiados por la muestra Jazzeñe de Madrid el pasado julio, los jóvenes Antonio Lizana e Irene Aranda, e incluía a también a figuras que se nutren del flamenco como Luis Balaguer, Nono García, Carmelo Muriel, Gautama del Campo y los estimulantes grupos Ruchi Manouchi y el flamenco-soul de Jazzoleá.

 

En este periodo que trazamos se puso en marcha en Granada Ool-Ya-Koo, asociación que tiene su base de operaciones en el Pub Magic

En este periodo que trazamos se puso en marcha en Granada Ool-Ya-Koo, asociación que tiene su base de operaciones en el Pub Magic

 

Como decíamos a modo de introducción en la primera entrega de este dossier, el fenómeno asociativo ha sido fundamental en la creación de la realidad actual. En Granada, que tuvo la escena más pujante de Andalucía a mitad de la década anterior  pero se vio perjudicada por la legislación contra ruidos, se puso en marcha esta Asociación Cultural que favorece intercambios con otras de la región. Su sede de conciertos es el club Magic.

 

Jazzwanted nació con el lema “se busca jazz andaluz” hace ya más de tres años, empujado por la “revolución ” que traían las redes sociales. Su imagen, de un cíclope que amenaza a un batería, pertenece al pintor Jean-Michel Basquiat

Jazzwanted nació con el lema “se busca jazz andaluz” hace ya más de tres años, empujado por la “revolución ” que traían las redes sociales. Su imagen, de un cíclope que amenaza a un batería, pertenece al pintor Jean-Michel Basquiat

 

Las redes sociales han supuesto una valiosa herramienta de propagación, concurrencia y difusión de actividad entre las distintas escenas andaluzas. El grupo de Facebook Jazz wanted nació en mayo de 2011 a raíz de un artículo, que firmó quien éste suscribe, en el que se denunciaba la situación del jazz en la región a través de un hecho sucedido a la Andalucía Big Band de Sevilla. Dicha carta-denuncia se titulaba  Jazz Proscrito  y fue publicada en la revista amiga Cuadernos de jazz. Surgió, pues,  como un compromiso que sirviera de plataforma para difundir los proyectos de los músicos andaluces y facilitar los contactos entre profesionales del sector. También, entre sus objetivos,  está intercambiar información y opiniones y publicar anuncios de la actividad de sus miembros. Más de tres años después, el grupo roza los 400 miembros y se mantiene activo como valioso intercambio de información entre músicos y agentes culturales de la región. y no sabemos si sirve de mucho o poco, pues se hace a voluntad, pero las propuestas publicadas en las redes reciben más “me gusta” que los evento financiados públicamente por organismos. Estadísticas hay.

HARRIS EISENSTADT ANDALUSIAN DAY 2 redes

El compositor y baterísta Harris Eisenstadt llegó a Cádiz y Sevilla hace tres años con un proyecto atrevido. Se trataba de dar réplica a su grupo más reconocido internacionalmente Canada Day (que publica su nuevo disco en unos meses) con músicos andaluces, de ahí que la gira, que se extendió durante cinco días, se llamara los “Andalusian Days” de Harris Eisenstadt. Se formó un quinteto y un trío que pasaron por teatros de varias ciudades, se dio una master class y formaron otros combos en el Naima Jazz Café (ver foto aquí). Entre los músicos convocados en esta aventura, que puso en contacto varias escenas del jazz andaluz y nacional, estuvieron  Pedro Cortejosa, Voro García, Arturo Serra, Jaime Serradilla o Baldo Martínez.

 

Azul y negro para Blue Asteroid Records, sello sevillano promovido por club Naima que recupera el diseño clásico de Blue Note

Ya señalamos en la primera parte que para que haya discos (en el formato que sea) deben haber sellos discográficos que los publiquen y estudios que graben la música. Pese a los tiempos que corren para el sector, en Sevilla se puso en marcha -hará año y medio- Blue Esteroid Records. Con est emargen y no sin esfuerzo lleva publicados cuatro títulos, tres de los cuales recogemos en este espacio (Intrology, del saxofonista  Javier Ortí, sale justo estos días).

La estética que establecíamos con el histórico Blue Note, haciendo una reflexión más pausada, parece ir más allá del diseño gráfico. La línea que marca la selección de Jorge Moreno, miembro fundador del club Naima de Sevilla, se mueve con soltura en los amplios principios estéticos del sello que fundó Alfred Lion en 1939. Entre Horace Silver, Freddie Bubbard y Hank Mobley, entre el disco de Jaime Serradilla a trío de piano y el sexteto de Pedro Cortejosa con guitarra eléctrica, se dan no pocos cauces de expresión en la corriente central del jazz y la sofisticación hacia la música popular que representa la modernidad de Blue Note.

Y en medio de ambos estaría el soberbio trabajo del trompetista Daniel Cano.

DANIEL CANO

 

 

 

 

 

 

DON`T TOUCH THE BLUE

DANIEL CANO QUINTET

Daniel Cano (trompeta), Pedro Cortejosa (saxo tenor), Wilfred Wilde (guitarra), Paco Charlin (contrabajo), Jesús Pazos (batería). Blue Asteroid Records

Conocí a Daniel Cano la misma tarde que se subió a tocar con Harris Eisenstadt en el café jazz Naima. Luego me diría el baterista que le gustó cómo tocaba, también lo dijo de Jaime Serradilla, con quien se entendió muy bien. El trompetista afincando en Sevilla, asiduo de clubes londinenses,  colaborador del grupo O sister! y del guitarrista Carlos Bermudo, antiguo miembro del sexteto de los Lakuntza Brothers, ofrece un trabajo rotundo en el que densidad de ideas y claridad en la exposición hacen posible jazz de muchos quilates.

Si en la primera parte ya habíamos trazado un mapa de sonidos lo suficientemente amplio y diverso, en esta segunda, con dos títulos de este mismo sello, nos acercaremos a un jazz perfectamente pertrechado en su lenguaje propio, en su tradición y su apertura. En algún punto fértil entre los años 50 del hard bop y la sofisticación fluida de mediados de los 60 en Blue Note, entre el Miles de y Tom Harrell habría que situar estilisticamente, y en el presente, esta música. El arrebatador inicio tiempos rápidos de bob y cruce de solos de Sin Trom dan paso a Changes, estupenda y moderna pieza de construcción aditiva y creciente en intensidad. El fraseo alargado y en unísonos de saxo y trompeta en el inicio de Plutón,  la pegada groove de Jesús Pazos con la guitarra funky de Wilfred Wilde y el volumen fibroso del bajo de Paco Charlin en ¿Tu siempre tienes que ser el mismo? y también en Plutón, mientras los metales dibujan líneas en suspensión, el soberbio solo de trompeta en el blues que titula el disco, la versión elusiva y hermosa de Chelsea Bridge que endereza Cortejosa con su solo y continua Cano con su entrada, un Monk distraído en la contagiosa y compleja la vez Buenordías, sonidos envolventes en y funky con especias melódicas mexicanas que sugieren, en cuarteto sin guitarra, el emparejamiento de Dave Douglas y John Zorn en Masada... el color del empaste conseguido, los tonos azulados (!que no los toquen!) contorneándose a  ritmo de funky… uno tras otro detalles de sobrado buen gusto y talento.

Jazz gozoso y sin aditivos extras, un sugestivo y sólido viaje por la memoria viva de la mejor Blue Note.

dani cano

 

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CRISIS
MEMORIA UNO
 
1. Conducción #4  13:15
2. Conducción #5  09:34

3. Conducción #8  12:28

Ivo Sans, Carlos Falanga (batería), Marc Cuevas, Alex Reviriego, Johannes Nästesjö, Nicola Lancerotti (contrabajo), Marco Mezquida (piano), Julián Sánchez, Pol Padrós, Alvar Monfort (trompeta), Darío García (trombón bajo), Aram Montagut (trombón tenor), Amaiur González (tuba), Marcel.lí Bayer (saxo alto y clarinete bajo), El Pricto (saxo alto y clarinete), Sergi Felipe, Tom Chant, Gonzalo Levin (saxos tenor y soprano), Joan Mas (saxo barítono), Luiz Rocha, Pau Domenech (clarinete bajo), Valentin Murillo, Juan Saez, Gerard Marsal (flauta), Alfonso Fernández (fagot), Joäo Silva, Gessamí Martín, Stefan Pöntinen, Javier Lecha, Alba Navarro, Violina Pauleta (violín)Alicia Dominguez, Miriam Fernández, Fina Izquierdo (viola), Jordi Claret, Margarida Mariño, Sandrine Robillard, Pilar Rueda, Ana Karent (cello)
 
Conducción: Iván González ( 1,2,3), Albert Cirera (2). Grabado en directo el 18 de junio de 2014 en el Ateneo Barcelonés. Portada realizada por Ivo Sans
La improvisación libre nace a medidos de los años 60 y se impulsa en los 70 canalizando actitudes estéticas que aunque tenían sus cimientos en las expresiones más avanzadas del free jazz, la música contemporánea y otras disciplinas plásticas (Fluxus/Cage) como la danza, el arte de acción y estilos musicales como el rock. El fluir de la creación convenientemente canalizado llegó con las conductions de Lawrence ‘Butch’ Morris.  Escuchar al maestro que nos dejó hace dos años (29 de enero) es la mejor manera de ubicar esta obra del trompetista malagueño, pues fue él el que dio forma a este sistema que se desarrolla sobre forma y estructura. Tres piezas, composiciones en tiempo real como proceso instantáneo, son las piezas que definen Crisis.

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¡¡Atención!!…uno, dos, tres… “Crisis”. El malagueño Ivan González y sus gestos de conducción orquestal instantánea en el proyecto colectivo Memoria Uno, desde Barcelona.

Llama la atención la cantidad de cuerdas (violín, violas y chelos) que hay en este grupo, cuestión que condiciona el resultado y apunta modos que lo acercan al lenguaje contemporáneo basado en “masas o nubes” de sonido (Ligeti). El segundo factor que se aprecia a primera vista en esta plantilla que busca equilibrios de color y potencia es la aparición de metales y maderas de registro bajo (trombones y clarinetes bajos), que proporcionan volumen, cuerpo y empuje.
Ivan González,  que además es miembro de la Free Art Ensemble, estimulante contenedor de escenas como la barcelonesa y la andaluza que se ha visto reforzada por su colaboración con Agustí Fernández (autor de las líneas que incluye el disco), parte de un concepto integrador y expansivo. Moldea la creación colectiva como un escultor perfila el bronce, como un pintor elige los colores y los tonos. El resultado, que evita los trazos figurativos para jugar con las texturas, es conmovedor, desestabilizador y hermoso. Como un cuadro de Jackson Pollock el ruido inteligente y el fenómeno orgánico están hechos de precisión, azar e intuición en los gestos personales y colectivos.
Efusivo pero también medido sin leer papel, es “Crisis”, como indica Fernández aludiendo al  origen etimológico de la palabra en chino, un principio de acción que nos conecta con la más moderna creación de nuestros días, aquélla que sintetiza corrientes de la música contemporánea y de la improvisada componiendo en tiempo real.

 

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 J. VINUESA & THE MONKEYS CO.

STANDARDS DEES 

Paul Stocker (saxo alto #3 – #4),  Eric Sánchez (trompeta y flugelhorn) , Juan F.G. Vinuesa (tenor y alto saxos),  Vania Cuenca (contrabajo y flugelhorn bajo),  José Sarrión (batería y percusión), Sergio Díaz(batería), Miguel Pimentel (contrabajo),  José Ignacio Hernández (piano), Juan Sánchez (percusión). Clamshell Records

Le cuento que voy a hacer este dossier y que cuento con su disco. Me dice que no es andaluz. Le contesto que eso no importa, si estás rodeado de músicos granadinos…Con lo que tira Granada…Allí se concibió este trabajo, el único de todos los elegidos basado en standards. Juan Vinuesa es músico de jazz e investigador del área de música contemporánea del Departamento de Música de la Universidad de Granada, donde desarrolló investigaciones en la especialidad de jazz en la segunda mitad del siglo XX. Es en este periodo donde establece su conexiones con la escena local de la ciudad de la Alhambra, que recoge aquí algunos de sus mejores músicos. ¿Entonces de dónde eres, Juan? De Albacete, contesta. Ya está, pienso, igual que el sello Clamshell, una de las noticias más estimulantes del panorama discográfico nacional de los últimos años. Se antoja “especial” esta propuesta en un catalogo dedicado a la improvisación libre…pero esto es jazz jazz, de Sonny Rollins hasta Coltrane, pasando por Monk o Dizzy Gillespie, como en el dicho, del cuerno al rabo todo es jazz aquí..

Desde Granada con amor y swing, siendo de Albacete, esta es la banda con la que el saxofnista Juan Vinuesa recupera y renueva la memoria viva de grandes clásicos de la modernidad

Desde Granada con amor y swing, siendo de Albacete, esta es la banda con la que el saxofnista Juan Vinuesa recupera y renueva la memoria viva de grandes clásicos de la modernidad

Para mí la grabación es una continuidad a mi primer disco de 2007 (junto con Vicente Espí a la batería  y Julio Fuster y Amadeu Adell al contrabajo), y al mismo tiempo un punto y aparte en mi actividad jazzística desde que volví de Copenague y a mi paso por Valencia”. Claro que con una formación tan generosa y expresiva (Paul Stocker es irrenunciable) como The Monkeys Co., la cosa cambia. “Desde que me volví de Granada trabajo con dos secciones de ritmo distintas, una andaluza y otra manchega. Siempre intento tocar con contrabajistas y baterías que se entiendan, en parejas, en este caso Vania Cuenca y José sarrión (en la sección manchega) y Sergio Díaz y Miguel Pimentel (en la andaluza).

Vinuesa ha escrito unos arreglos que dan impulso renovado a estos clásicos, una lista que sólo con verla ya suscita curiosidad y asombro. En resumidas cuentas, esta lectura de standards, que se sitúan entre los años 50 y principios de los 60 y que abarca un arco que va de Duke Ellington a Ornette Coleman, dan una idea del trabajo que había que hacer. “El disco es una jam de tres días grabada en tomas completas de directo y enlatada con metodologías de los sesenta en cuanto a tomas, medios y sonido “. La frescura, el empuje y la decisión con la que se expresan los músicos, la energía final de estas versiones, diría que tienen en la escritura y la presencia de Sotocker un regusto final de Mingus y la escuela holandesa, es decir, algo muy potente y sugestivo.

Un disco que se escucha una y otra vez y que no sólo te reconcilia con el pasado, sino con el momento.

 

VERDEO

LUIS BALAGUER VERDEO QUINTETO
Luis Balaguer (guitarra española), Pedro Cortejosa (saxos tenor y soprano), Arturo Serra (vibráfono), Jose López (contrabajo), David León (batería y percusión) New Step Records, 2014

Si hay algo característico que ha construido en Verdeo (New Step Records, 2014) este artesano exquisito, meticuloso y tranquilo que es Balaguer es precisamente el juego cromático. Con una combinación instrumental única en el panorama nacional (que me corrijan si me equivoco), uniendo el sonido de su guitarra española a un vibráfono, lo que desprende este formato es un singular juego cromático que acentúa y se recrea en la belleza serena y marina que emana de estas composiciones originales.

 El Verdeo Quinteto, con Luis Balaguer, David León, José López, Pedro Cortejosa  y Arturo Serra, durante las sesiones de grabación en Granada. Frío con risas

El Verdeo Quinteto, con Luis Balaguer, David León, José López, Pedro Cortejosa  y Arturo Serra, durante las sesiones de grabación en Granada. Frío con risas

Composiciones que son instrumentales, pero podrían ser canciones, bastaría con que alguien las tarareara. Sin caer en un falso lirismo, el carácter melódico de sus temas tampoco deja huella al tópico jazz-flamenco o a la acaricia fácil. Sus títulos hablan por sí mismos… “Las Golondrinas”, “Jilguero”, “La Buena sombra”, “Velo de Lágrimas”, “Miramar”… palabras que son una confesión sobre el existir, postales de la cercanía o de aquellos veranos de la infancia en Cádiz…

Un palpitar sin prisas, una simple observancia del paso del tiempo fijada a un recuerdo o a una imagen, en la música de Verdeo hay elemento evocativo que convierte en  respiraciones a los instrumentos cuando éstos se acercan a la orilla del mar (“Miramar”)… Los músicos no son músicos, son elementos de la naturaleza, como en la música de la India…

 

PEDRO CORTEJOSA OCHO CD COVER 001

 

 

 

 

 

 

OCHO 

Pedro Cortejosa (saxos), Carlos Pino (guitarra), Juan Galiardo (piano y teclados), Paco Perera (contrabajo), David León (batería y percusión). Blue Asteroid Records-CMC

Conceder la relevancia a Pedro Cortejosa en todo lo que ha sucedido en el jazz andaluz este tiempo -y ya antes, cuando todo estaba más atomizado- es hacer justicia. Cuenten si no las veces que aparece su nombre en estas líneas. Pero por encima de esa presencia focalizada en distintos proyectos, acaso sea su personalidad creativa, inquieta, insaciable, lo que hace de él una figura fundamental y le coloca, pese a su veteranía, en la cabeza de las ideas más nutritivas. Comentamos este trabajo y ya tiene dos mezclándose, uno a dúo de improvisación electroacística con David léon y otro en quinteto que se llamará 12 días, “otro experimento sin pretensiones de ser disco” que fue tomando forma casi sin querer: se marcó como objetivo escribir una composición o al menos unas anotaciones basadas en su actitud emocional de ese día. Cuando se completó el número surgió la idea de grabarlo en un solo día y sin ensayos. “Y puede que sea mis trabajo más maduro”, apunta.

Incluso para los que creemos saber de lo que es capaz, basta los primeros compases de este disco para desmoronar cualquier pretensión preconcebida del sonido. “Ocho” es un trabajo exquisito. Y cuando se usa este adjetivo se hace con todas las consecuencias. Es jazz y no es jazz. Es refinación, diría que por encima de todo es destilación de sus trabajos previos y al mismo tiempo un paso más. Lo que más me gusta de esta música es el cuidado por el detalle, el color instrumental que ha conseguido y esas cadencias envolventes y sugestivas. Y luego, además de ese elemento formal, está la construcción de un estilo. Por eso decíamos en la introducción sobre el sello Blue Esteroid que había conexiones – o mejor filtraciones- del sonido Blue Note.

Foto con Ocho

El grupo de Pedro Cortejosa en “OCHO” con Paco Perera, David León, Jorge Moreno (responsable del sello Blue Asteroid Records), Pedro Cortejosa, Carlos Pino y Juan Galiardo

Para llegar hasta aquí, haciendo un poco esa labor que nos obliga una profesión hecha también con microscopio más que telescopio, el saxofonista gaditano ha tenido experiencias previas que diría le han conducido, igual de manera puramente intuitiva, a la construcción de este interesante sonido.  Entre el cuarteto acústico y el trío eléctrico de saxo en Simetrías, el músico recupera el formato de quinteto con saxo y guitarra. El esclarecedor título Song Book Trío, en el citado Simetrías, no sólo fue el inicio de una fructífera alianza que sigue en Corleone con el versátil, imaginativo y musculoso baterista y percusionista ceutí David León, también significó en las melodías un mensaje de canción y en el sonido una búsqueda por la hibridación acústica y eléctrica. Dos conceptos que aquí se presentan de manera más naturalizada y suave en el emparejamiento de Juan Galiardo y Carlos Pino reforzado por  el sutil trabajo de Paco Perera.

Los números son más que números, esconden relaciones no visibles y cierta simbología mágica…”OCHO” empieza y termina en “o”…Otra Simetría colgada de un amuleto que inspiró con sus agujeros ondulantes al cruzarse esta visión. “OCHO”, una síntesis y un paso nuevo del mejor Cortejosa en el valioso Trivio. Pasajes de refinación y gusto. Blues, jazz y pop mezclados en sus justa medida.

Gira de presentación de “OCHO” por Andalucía

Portada de “UNO”, en el pie de imagen la ilustre nómina de colaboradres

Portada de “UNO”, en el pie de imagen la ilustre nómina de colaboradres


 

 

 

 

 

 

 

 
 UNO

Ernesto Aurignac Orchestra

Ernesto Aurignac (saxo alto, composiciones y dirección), Perico Sambeat (saxo soprano y alto), Enrique Oliver (saxo tenor), Julián Sánchez (trompeta y fliscorno), Toni Belenguer (trombón), Fernando Brox (flauta), Maripepa Contreras (oboe y corno inglés), Pau Domenech (clarinete bajo), Lorena Fernández (trompa), Javier Cámara (trompa), Martín Meléndez (chelo), Tiziana Tagiani (arpa), Jaume Llombart (guitarra), José Carra (piano y Fender Rhodes), Dee jay Foster (contrabajo), Ramon Prats (batería), Carlos Cortés Bustamante (percusión), Gerardo Núñez (guitarra flamenca), Carme Canela (voz).

Círculo de UNIDAD…Grabación de “UNO” el verano pasado en Barcelona

Monumental trabajo para gran formato y secciones que incluyen a maestros tan indiscutibles como Perico Sambeat, Jorge Pardo, Carme Canela, Gerardo Núñez y  Carles Benavent con otros que se abren paso como Julián Sánchez, Ramón Prats, Dee Jay Foster, Jose Carra, Enrique Oliver, Carlos Cortés o Jaume Llompart. Un contexto orquestal en el que caben vientos de metal como trompa o de cuerda como cello y arpa, además de percusión afrolatina.

El proyecto es sumamente ambicioso, tanto en lo musical como en la producción,  como imaginan viendo esos nombres… A primera vista, centrándonos en el grupo instrumental, el empaste que se pretende conseguir resulta interesante. La combinación de un conjunto de medio formato de jazz (base rítmica con piano y guitarra eléctrica, percusión, tres saxofones, trombón y trompeta) al añadir tres trompas, oboe, clarinete bajo, chelo y arpa es enormemente expresiva si se le saca provecho.

Los estilos que definen este proyecto, desmintiendo al título, no son “uno” ni es sólo jazz, son múltiplos de sí mismos de ahí el enfoque de orquesta mixta que contiene elementos tan distantes como percusión afrolatina y arpa, que puede sonar a Coltrane, a Stravinsky, a Mancini, a bolero o a bebop. UNO, dice su autor, tiene la intención de que “ninguna parte, ningún miembro de este organismo prevalezca o fuera más importante que otros”.

Por fin Aurignac tuvo su premio al llenar el Teatro Cervantes de su ciudad el pasado 4 de noviembre con este gran proyecto. En estos días se publica el DVD de dicho concierto.

Sesión de grabación de UNO, dirección a cargo de Julián Sánchez

Sesión de grabación de UNO, dirección a cargo de Julián Sánchez

© Jesús Gonzalo, 2015




Bob Sands “Hay mucha música en el mainstream”. Entrevista por Jesús Gonzalo

Neoyorquino afincado en España desde 1992, saxofonista de saxofonistas que estudió, entre otros, con Bob Mintzer o George Coleman, que enseña en centros como el Musikene y la Esmuc y que ha tocado, en una incontable lista, con pianistas tan distintos como Bernardo Sassetti o Chano Domínguez, este reputado maestro en la dirección de big bands llega a Cádiz en uno de sus días luminosos, cielo azul y brisa fresca. Charlamos en una esquina de la hermosa Plaza de Mina.


 

BOB SANDS

“Hay mucha música en el mainstream”

Repaso apresuradamente su biografía cuando la organización me propone un encuentro con él. Llega unas horas antes a la ciudad que la big band. De acuerdo, respondo a la propuesta. Le veo bajar por la calle donde está San Felipe Neri. No sabe si subir a descansar; me presento y salimos dando un paseo. Lo primero que le pregunto es cuándo llegó a nuestro país. “Hace 22 años”. Y estás en Madrid, ¿verdad? “Sí”. ¿Y cómo ves el panorama del jazz cuando llegaste desde Nueva York, desde la capital de esta música, respecto a la capital hoy gris-cultura de este estado? “Bastante mejor, hay muchos más músicos y mejor formados ahora”. Ya, ¿pero Madrid?…“Es una pena que habiendo tanta gente buena no tengan oportunidades de tocar en ningún sitio. Hay más nivel, hay más músicos pero no tienen dónde tocar”.

Estamos cruzando la Plaza de Mina, le explico un poco la arquitectura típica de Cádiz, algo de historia y el por qué de vegetación tan exuberante y vistosa…“Es como si estuvieras en algún lugar de Latinoamérica…”. Nos sentamos. El pesimismo es algo complicado de encontrar en una ciudad tan positiva y abierta como Cádiz, así que el tema de Madrid se olvida fácilmente. ¿Quién dijo miedo?, inmersos aún en la crisis y dirigiendo big bands…”Pues mira, te puedo decir que para nosotros, para mi formación, este año ha sido mejor que el pasado, hemos tenido dos conciertos bien pagados en Santander y Talavera de la Reina hace poco…”

 

ABB BOB SANDS

Bob Sands dirije a la Andalucía Big Band en Cádiz

Claro, porque hay que recordar al lector que una de las principales razones del declive de la “Época dorada del jazz”, de la Era del Swing, que sería la protagonista en Cádiz esa misma noche, se produjo por un periodo de crisis profunda, la Gran Depresión de los años 30, seguida de la Segunda Guerra Mundial. Sands ama la música de entonces, que tenía a un creador destacado: Duke Ellington…“Es que hasta Miles Davis, que no regalaba cumplidos a nadie, dijo que `todo el mundo debe arrodillarse ante Duke´…” Y tú opinas lo mismo, entiendo… “Por supuesto, este señor es tan especial e importante porque fue de los primeros que tradujeron el sentimiento de blues del sur con una armonización nueva”.

Sands lleva adelante su cuarteto (disco en 2013, con temas propios y standards) y dirige su big band. Quien haya tenido la oportunidad de escucharle sabe que lo suyo…“Ni es vanguardia ni es tradicional. Es modal, bebop, post bop… Es que no hay por qué renunciar al mainstream (corriente principal del jazz forjada entre 1940-60), porque hay mucha, mucha música ahí”. Cita a Coltrane y Wayne Shorter. Siendo un saxofonista que ha sido profesor de una buena nómina de instrumentistas españoles, no dejo pasar la ocasión de preguntarle por músicos andaluces, más si cabe porque viene con una formación llamada Andalucía Big Band (ABB). “No conozco a muchos, la verdad, pero sí te puedo decir que hay dos saxofonistas que me parecen prodigiosos. Uno es Enrique Oliver (tenor) y el otro Ernesto Aurignac (alto)”. ¿Sabías que ambos son de Málaga, ciudad con una escena creativa y formativa muy pujante? “No, no tenía ni idea, yo estoy más informado de lo que pasa en Madrid y por el Musikene y la Esmuc, País Vasco y Barcelona…”

Ya que cita dos centros formativos le pregunto qué es lo más importante de su función como director de big band o qué destacaría como prioritario en una formación de 20 o más músicos…”Sin duda ninguna, antes que cualquier cosa, el ritmo. Llámalo swing o groove… Es fundamental y mis instrucciones desde la dirección van principalmente en ese sentido. Luego está el trabajo individual de cada instrumentista, cuanto mejor sea su sonido, mejor será el de la banda. Hay otros elementos como la articulación de conjunto, la afinación, el fraseo, los unísonos…pero sin ritmo no hay nada”.

dancing ABB BOB SANDS

Llega a Cádiz con la ABB, “que cada día tocan mejor, ya tuve ocasión de dirigirles…”, para ofrecer un repertorio clásico de swing que tendrá el apoyo coreográfico de un grupo de bailarines. Dos son los autores que destacan por su envergadura en el repertorio. Duke Ellington y Count Basie, aunque se cuela uno de esas perlas de delicadeza, como si el blues te meciera y elevara con la brisa de la noche, de Billy Strayhorn… “No, los arreglos no son míos, son arreglos clásicos, muy sólidos y expresivos, que todo el mundo conoce.” Se suceden los temas, bastantes, pues tienen una duración no superior a 4 minutos, y el numeroso público (unas quinientas personas), aupado por los bailarines con vestuario de época, disfruta de lo lindo, sonriendo y muchos sumándose al baile, como buenamente sabían.

Al terminar el concierto, me doy la vuelta y Bob Sands está detrás de mi. Ha bajado del escenario y ya se ha hecho la foto para esta entrevista. Pedimos dos cervezas y le digo… Lo mejor de esto no es ya que la gente sonría, baile y disfrute de la música, es que el jazz de una época del siglo pasado siga vivo… “Y eso es cultura”.

VII Festival de Jazz de Cádiz
Bob Sands y la Andalucía Big Band
Baluarte de la Candelaria, Cádiz
Sábado 2 de agosto de 2014. 22:30

Texto: © Jesús Gonzalo, 2014
Fotos:  © Luis Alvarado Rodríguez, 2014




Ernesto Aurignac Quintet (VII Festival de Jazz de Cádiz, Baluarte de la Candelaria, Cádiz. 2014-08-01)

VII Festival de Jazz de Cádiz

  • Baluarte de la Candelaria, Cádiz
  • Viernes 1 de agosto de 2014, 22:30
  • Grupo:
    Ernesto Aurignac Quintet
    Ernesto Aurignac: saxo alto
    Jaume Llompart: guitarra eléctrica
    Marco Mezquida: piano
    Deejay Foster: contrabajo
    Ramón Prats: batería
    Músicos invitados:
    Julián Sánchez e Ivan González: trompetas
    Carlos Cortés: bongos y percusión

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Ernesto Aurignac, saxo alto

El saxofonista malagueño venía de Granada de presentar esta estimulante propuesta que estaba situada como cita destacada del programa. Ni más ni menos es posible que estuviéramos frente a los mejores músicos jóvenes en sus respectivos instrumentos de todo el panorama jazzístico nacional. Todos ellos grandes improvisadores curtidos en experiencias del mayor nivel y variedad estilística, de la vanguardia al jazz moderno: que no el lo mismo puesto que la “modernidad en el jazz” sigue constando en la bibliografía canónica desde el bebop.

Aurignac es andaluz, sin duda. Pero ha estado y se ha curtido en la escena barcelonesa, por eso el resto de sus acompañantes venía de allí. Digo que es andaluz por su desparpajo mezclado con fina ironía y un uso de las palabras que persiguen darle otro significado al combinarlas. Entre la imaginación y la tradición, entre lo que se quiere expresar y lo establecido, por mil veces haberse dicho. Esto resumiría un concierto del que se esperaba algo distinto de lo que sucedió. Digo se esperaba porque con estos grandes improvisadores, Mezquida y Prats tienen carreras en lo más avanzado del jazz, y teniendo en cuenta la filiación de Aurignac con Ornette Coleman, cabría esperar un argumento en el que la calidad del instrumentista impulsara la creación colectiva y la dimensión escrita de los temas.

Julián Sánchez y Ernesto Aurignac

El genio malagueño, inapeable en su discurso solista, entre bromas y juegos cómplices con un público que supo entender y disfrutar de sus “idas y sus vueltas” semánticas, gramaticales o desafinadas, ofreció un puzzle del las corrientes principales de los años 50. Y para ello puso de aval su trabajo más ambicioso hasta la fecha, “Uno”, monumental trabajo para gran formato, y variedad de secciones que incluyen cello, arpa o percusión, que ha adaptado a este nuevo grupo.

En realidad, Aurignac nos devuelve, inspirado por sus acompañantes y unos invitados que ya tempranamente subieron al escenario (devaluando el mensaje de un grupo que se está haciendo), los estilos canónicos del jazz mezclados con humor y solvencia virtuosística. Poco se reconoce en ellos la labor del creador y la escritura propia, mucho más la pertenencia a uno u otro género aunque eso sí, siempre destaque en un contexto acotado como fue la precisión y brillantez interpretativa.

Marco Mezquida, piano, y Julián Sánchez,trompeta

El saxofonista ama por igual a Parker como a Ornette Coleman, quizá más al primero. Ama los standars, ama el bolero, le gusta la melodía y volar sobre ella. Empieza con “Sophia” una balada-bolero, que, como el mismo músico anunció, llevaba “Ph neutro”…Le siguió “Esperma Lee” (sin más explicaciones salvo dar pistas sobre su origen parkeriano…), a nuestro entender la mejor pieza del concierto. Y decimos la mejor porque la rotación de solos en todo el quinteto fue extraordinaria, iniciada con la exposición vertiginosa del tema en los metales – compartida al unísono con Julián Sánchez a la trompeta- y trasladada después a sendos tríos de guitarra y piano, donde Mezquida y Prats brillaron especialmente.

Evidentemente, con un formato con guitarra y piano, la primera lleva un peso protagonista de difícil ubicación, muy originalmente resulta por el fraseo meticuloso y tímbrado de Llompart. Después de la balada “Starway to the stars”, de Dexter Gordon, de las que gusta al músico, Carlos Cortes se sube a los bongos en “Pericles”, un soberbio hardbop-latin original de Aurignac. Después más suavidades bossa con “Para machucar el meu coraçao”, o como me decía Mezquida esa tarde, “cuando escuchas una segunda disminuida en los primeros compases, ya sabes lo que viene…” Muy oportuno el pandero de Cortés en este tema.

Ernesto Aurignac

Ernesto Aurignac

Después seguimos exponiendo temas basados en estilos…Algo más interesante fue “Salida de Emergencia”: Aurignac y sus juegos semánticos…Un robusto y contagioso tema deudor de la mejor herencia Blue Note que sirvió de anticipo al regalo friki-pop con ingenio, que hizo reír y participar al auditorio: “Todos somos Monkies”, letra incluida que provenía de “una pesadilla porno marbellí”…O algo así, dijo Aurignac.

Genio y figura que hizo las delicias del público, y ya es algo tratándose de los tiempos que corren y el jazz, con virtuosismo y dotes de histrión… Pero…¿qué fue del quinteto?

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Texto: © Jesús Gonzalo, 2014
Fotos:  © Luis Alvarado Rodríguez, 2014




Tumbando a Monk (VII Festival de Jazz de Cádiz, Patio Medieval de El Pópulo, Cádiz. 2014-07-31)

VII Festival de Jazz de Cádiz

  • Lugar: Patio Medieval de El Pópulo, Cádiz
  • Fecha: Jueves 31 de julio de 2014. 23:00
  • Grupo: Tumbando a Monk Julián Sánchez: trompeta, fliscorno y percusiones menores Pedro Cortejosa: saxo tenor y percusiones menores Miguel Ángel López: piano Malick Mbengue: congas Javier Bermúdez: bajo eléctrico Juan Sainz: batería

Jornada de clausura del nuevo espacio en el barrio de El Pópulo que ha sido posible gracias a la colaboración entre dos asociaciones de Cádiz, El Musicario y Qultura, ésta encargada única de la organización de las ediciones anteriores. Así pues, dos de sus responsables han ido cada noche presentando ante el público los conciertos y el ideario que les ha unido, que no es otro que potenciar la música que se hace en la región y en España y ofrecérsela a los gaditanos y a los que visitan la ciudad en espacios abiertos. Dos responsables que son las parejas sentimentales de dos músicos fundamentales en la escena nacional, que subieron al mismo escenario momentos después de ellas con Tumbando a Monk: Julián Sánchez y Pedro Cortejosa.

 

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Tumbando a Monk

 

Este sexteto fundado en Cádiz muestra su admiración hacia uno de los personajes más influyentes e innovadores de la historia del jazz, Thelonious Monk, escogiendo para ello una lista muy cuidada de temas del genial autor (“Bemsha Swing”, “Monk`s Mood”, “Think of one”, “52nd Street Theme”, “Straight no Chaser”) y algunos propios (“La Escalera”, de Sánchez) vistos desde el prisma de la polirritmia afrocubana en los que tan bien encaja el espíritu indómito del pianista. Se emplea para ello su peculiar y sincopado -diría que entre oblicuo y cubista- sentido rítmico-melódico y esas armonizaciones disonantes y sofisticadas tan características que impregnan todos sus temas.

 

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Juan Sainz, Julián Sánchez y Pedro Cortejosa

 

Este homenaje, no podría ser de otra manera como también ha sucedido con el flamenco, se construye gracias a la fantasía sincopada de Monk, bañada por el sabor de la bahía de Cádiz y sus conexiones con Cuba y el intercambio cultural que esta ciudad mantuvo con el Caribe. Por otro lado, los estudiados e ingeniosos arreglos, escritos por Julián Sánchez y Javier Galiana, abren el enfoque estético apuntado alrededor del jazz afrocubano a fórmulas de intensidad cruzada y elusiva desde los espacios de improvisación en los metales.

Tumbando a Monk es un grupo de un gran potencial que intenta renovarse, aunque no sin esfuerzo debido, principalmente a la imposibilidad de reunir (Javier Galiana no pudo estar en esta cita, bien sustituido por Miguel Ángel López al piano) y embarcar a todos sus miembros en nuevos temas, arreglos (se notaron unos cuantos brillantes en las exposiciones de los metales) o giras.

 

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Malick Mbengue a las congas

 

En el primer trabajo discográfico, titulado irónicamente Se abre el Thelonious…, del que se vendieron un buen número de copias en el stand habilitado, aparecen, como en directo, once temas con ritmos tan diversos como el mozambique, merengue, guagancó, songo, cha-cha-cha, bolero, danzón, bomba, bembé, abacuá, afro, reggae o tangos. Galiana No podría faltar en un tributo como éste, una puesta en escena desenfada y colorista (camisas con motivos tropicales y sombreros) que trata de rememorar la “extravagancia” de este sin par genio llamado Monk.

Lleno a rebosar nuevamente en el Patio Medieval de El Pópulo tras el concierto de Gabacho Maroconnection. Un espacio, con la audiencia en pie en su mayoría, que resulta idóneo para músicas transversales o de fusión con el jazz, pero que en esta primera toma de contacto con el festival plantea no pocas dudas de capacidad y solvencia ante esta afluencia masiva -con reclamo de gratuidad- debido a su estrechez y accesos, .

Hoy viernes 1 de agosto, estreno del nuevo quinteto de Ernesto Aurignac, entre otros con Marco Mezquida y Ramón Prats, en el Baluarte de la Candelaria, muy cerca del océano desde otra perspectiva de la ciudad de Cádiz.

Texto: © Jesús Gonzalo, 2014 Fotos: © Luis Alvarado Rodríguez, 2014




Gabacho Maroconnection (VII Festival de jazz de Cádiz, Patio Medieval de El Pópulo, Cádiz. 2014-07-30)

VII Festival de Jazz de Cádiz

  • Patio Medieval de El Pópulo, Cádiz
  • Miércoles 30 de julio, 23:00
  • Gabacho Maroconnection
    Hamid Moumen: voz, guimbri percusión
    Jawad Jadli: voz, percusión marroquí y africana
    Antonio Lizana: voz, saxo tenor
    Charley Rose: voz, saxo alto
    Willy Muñoz: teclados
    Eric Oxandaburu: bajo
    Vincent Thomas: batería y percusión

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Este certamen gaditano, una de las apuestas con esta música más pujante de todo el sur peninsular, ofrece en su séptima edición un programa acorde con su ideario, que no es otro que apostar por creación joven española, andaluza y de la propia ciudad. Porque Cái es pese a su tamaño uno de los centros jazzísticos, junto con Málaga, más destacados en el panorama andaluz. De ahí que pese a no contar con ayudas públicas pero si un nutrido número de colaboradores, que son “empresas asociaciones y personas”, dijo una de sus responsables en la presentación del concierto, ha conseguido dar un salto cualitativo importante en cuento a sinergias y abriendo un espacio nuevo y cuantitativo en su oferta de talleres y conciertos: inicio judeogitano centroeuropeo, fusión afromarroquí y afrolatina con Monk en este espacio medieval, para el fin de semana en el Baluarte de la Candelaria jazz contemporáneo, main stream con Big Band y música brasileña.

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Gabacho Maroconnection (GMC) es un grupo muy cercano a quien esto suscribe. He seguido y apoyado de cerca la imparable carrera del, posiblemente, fenómeno jazzístico del año. Aunque no todo el mundo piense que es jazz lo que hace, sí lo son la mayoría de los lugares y ciclos en los que han tocado casi por toda España y ahora en el extranjero (Italia y Francia). Vincent Thomas está al frente, presenta a GMC diciendo “somos un grupo de marroquíes, andaluces y franceses, y alguno de esos franceses viven aquí en Cái”. Es él. Conozco y cené esa misma noche con su mujer e hijo de menos de un añito. Están contentos de tener residencia en esta ciudad, pequeña, ya digo, pero amable y cálida para vivir. Así pues, el concierto de GMC es como jugar en casa pese a que los músicos provengan de lugares muy apartados. Y resultó todo un éxito. Lleno a rebosar este espacio del barrio de El Pópulo, incluida visita de la alcaldesa, me comentan, que espero que tomara buena nota para dar más apoyo el año que viene.

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GMC es una fórmula infalible, perfectamente equilibrada y engrasada en cada instrumento, sólida en cada sección. Su éxito se debe a una cuestión básica que parecía que habíamos olvidado en el jazz y que en el Pópulo bastaba con mirar las caras de un público entregado y muy variado en condición y edad, para muchos de ellos podría ser incluso su primer concierto de jazz. La música de este grupo interracial, decía hablando del entusiasmo que genera, aúna conceptos como sofisticación y ritual, instrumentos tradicionales y electrónicos, segmentos aislados hechos de voces y cantos gnawas con percusión (crótalos y percusión), folclore, reggae y jazz (sobre todo en los solos improvisador por los metales). La combinación de todo esto, en unos temas que son más canciones perfectamente estructuradas que complejos desarrollos basados en creación libre, consiguen primero hacer bailar y segundo comunicar emociones positivas en unas melodías que cualquiera puede seguir y tararear.

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Equilibrio, color e intensidad, el formato de GMC reúne todo un potencial expresivo perfectamente distribuido, que podría ser world music o jazz… Que tiene referentes a un lado y a otro, a Joe Zawinul y Avishai Cohen (International Vamp Band) de un lado y a Karim Ziad o Gnawa Diffusion y la música del sur de Essaouira de otro. A fin de cuentas, consiguieron hacer disfrutar a un público que no les dejaba marchar y al que ofrecieron algo nuevo en los bises que no está en su disco Bissara, una pieza que apunta a una nueva y estimulante dirección afrolatina.

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Texto: © Jesús Gonzalo, 2014
Fotos: © Luis Alvarado Rodríguez, 2014

 




Cosecha en primavera. Luis Balaguer Verdeo Quinteto (Alcázar de Jerez, 2014-05-09 / El Puerto de Santa María, Cádiz. 2014-05-10)

  • Fechas y lugares:
    Alcázar de Jerez. Viernes 9 de mayo de 2014
    Restaurante El Arriate, El Puerto de Santa María, Cádiz. Domingo 11 de mayo de 2014
  • Grupo:
    Luis Balaguer Verdeo Quinteto
    Luis Balaguer: guitarra
    Pedro Cortejosa: saxos
    Arturo Serra: vibráfono
    Jose López: contrabajo
    David León: batería y percusión
Cosecha en primavera

Portada VERDEO

La primavera quedaba lejos. El nombre que sugirió Luis Balaguer para este proyecto me llamó la atención.  “No quiero nada en inglés, no quiero nada que parezca forzado o falsamente moderno”. Verdeo Quinteto… Empezaba entonces el tiempo de recogida de aceitunas, un tiempo de madurez. “Verdeo”, nombre sencillo de gente sencilla que trabaja los campos de olivos cuando el otoño se acerca. Tras dos o tres citas, el proyecto muy pronto tomó forma y apellidos en el verano de 2013, cogiendo carrerilla luego para ser presentado en la primera edición del Sherry Jazz Festival, el 19 de octubre de 2013, sábado, en ese precioso espacio de los Claustros de Santo Domingo en Jerez. Ciudad en la que vive, es profesor y padre Luis Balaguer.

Criado en una familia que cuidaba las artes y la música, cercana tanto al mar como a los campos de cultivo, algo que marca la identidad andaluza, pasó su infancia a medio camino entre Algeciras y Cádiz escuchando la música de Manolo Caracol, Louis Armstrong, Mozart o Gino Paoli…A esos nombres habría que añadir alguno de la guitarra como Baden Powell o el maestro Paco de Lucía. Completada su formación académica en guitarra española en Córdoba, luego fue ampliada en jazz con Jorge Pardo, Guillermo McGill, Rubem Dantas o David Binney. Balaguer, desde entonces hasta hoy, siguió cultivando una curiosidad innata por la música sin fronteras de estilo (de Marin Marais a Agustí Fernández) al mismo tiempo que emprendía un diálogo personal entre los mundos del jazz y el flamenco. De ahí salió Kind of  Cái, su proyecto de difusión internacional sobre el histórico disco de Miles Davis.

Verdeo viene de verde y de verdear, que es como pintar de verde un paisaje…Verdeo viene de la aceituna y de las hojas de olivo que se agitan, y que bajo la luz de la luna llena se trasforman en un velo mágico de color plateado. El verde de otoño no es igual que el verde de la primavera en la que estamos; ahora se difumina en infinidad de tonalidades por los campos de Andalucía, agradecido a una luz generosa y blanca que hace olvidar el oscuro invierno. Luego, más tarde, llegan los demás colores y sus combinaciones, rojo, violeta, naranja, amarillo…

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Si hay algo característico que ha construido en Verdeo (New Step Records, 2014) este artesano exquisito, meticuloso y tranquilo que es Balaguer es precisamente el juego cromático. Con una combinación instrumental única en el panorama nacional (que me corrijan si me equivoco), uniendo el sonido de su guitarra española a un vibráfono, lo que desprende este formato es un singular juego cromático que acentúa y se recrea en la belleza serena y marina que emana de estas composiciones originales.

Composiciones que son instrumentales, pero podrían ser canciones, bastaría con que alguien las tarareara. Sin caer en un falso lirismo, el carácter melódico de sus temas tampoco deja huella al tópico jazz-flamenco o a la acaricia fácil. Sus títulos hablan por sí mismos… “Las Golondrinas”, “Jilguero”, “La Buena sombra”, “Velo de Lágrimas”, “Miramar”… palabras que son una confesión sobre el existir, postales de la cercanía o de aquellos veranos de la infancia en Cádiz… Un palpitar sin prisas, una simple observancia del paso del tiempo fijada a un recuerdo o a una imagen, en la música de Verdeo hay elemento evocativo que convierte en  respiraciones a los instrumentos cuando éstos se acercan a la orilla del mar (“Maramar”)… Los músicos no son músicos, son elementos de la naturaleza, como en la música de la India: tierra, viento, firmamento…

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Si decimos que el color es una de las características de Verdeo, la combinación entre ellos y por lo tanto el equilibrio entre voces es tanto o más importante que su naturaleza metálica, de madera o de cueros. A primera vista podría pensarse que este grupo, que reúne a lo mejor del jazz andaluz en cada instrumento, tiene una predisposición jazzística. Se podría interpretar incluso que si el sonido y su difusión ingrávida pero penetrante es una conquista del citado Miles Davis, un discurso amplio en estilos y giros temáticos, con una estructura cambiante aunque no abierta que gusta de presentarse en interludios, podría sugerirnos a un Coltrane sereno antes que torrencial. Porque en Verdeo las notas cuentan por su verdad, no por su cantidad. De ahí que al final el conjunto desprende clima antes que energía.

Presentando el disco seis meses después. El concierto en los preciosos jardines del Alcázar de Jerez llegó con la noche. El del domingo en el recomendable restaurante El Arriate en un caluroso mediodía que anunciaba viento de levante al día siguiente. El primero puso de manifiesto que desde su estreno en octubre y tras la grabación del disco homónimo que venían a presentar, el grupo se ha cohesionado, ganando no sólo en frescura, flexibilidad y expresión sino por ello mismo también en mensaje. Un grupo que con Arturo Serra al vibráfono parece no tener base rítmica fija (en la teórica posición de piano), pues funciona como solista y su verbo imprime virtuosimo y velocidad cuando no subraya con acordes colgantes la melodía. Melodía que se hace acentos, se abre en diferentes líneas perfectamente dibujadas desde la tersura en los saxos de Pedro Cortejosa. Balaguer deja para sí algunas introducciones memorables en las que concentra gestos y maneras de muchas tradiciones distintas, que para cuando las despeja te sitúa frente a un puerto marino del que sale el motivo principal.

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Si en estas tres voces recae la exposición melódica, el peso de una elocuencia polirítmica mestiza la despliega el contrabajo de Jose López y la batería de David León (más efusivo el domingo frente a su versátil set mixto jazz-world, con toque de mazas, cajón, pandero y percusiones pequeñas). Ambos son instrumentos que podrían estar en un tablao flamenco o en un solar cubano o un club de jazz; los dos evitan los estereotipos en los patrones rítmicos de jazz (no hay swing, no hay bop), brasileños (samba-bossa), flamencos (bulería, tangos, soleá, copla, pasodoble) o cubanos (bolero-son). Todo en melodía y ritmo es una síntesis. Todo queda cerca y se escapa a la vez, placidez y belleza.

Acaso sólo sea blues y flamenco su esencia… o acaso sólo sea una idea de ella comprendida en algún punto entre el Mediterráneo y el Atlántico, cerca de las costas de Cádiz, debajo de un olivo… En el paisaje de una infancia.

Texto: © Jesús Gonzalo, 2014
Fotografías: Ana Solinís,2014