¡Zas! Trío: Round About Armstrong (2CD. Karonte, 2018) [Grabación]

Hay ocasiones en que lo tradicional es lo más revolucionario. Es el caso de la música de Louis Armstrong, a quien poco le falta para que sus primeras sesiones de grabación cumplan un siglo. Desde la década de los años 20 del siglo XX hasta la actualidad han pasado muchos artistas, estilos, movimientos, revoluciones e involuciones a lo largo de la historia del jazz. Todos ellos se han ido inspirando (cuando no directamente copiando) en sus predecesores, de tal modo que pioneros como Armstrong pueden quedar como figuras esenciales en los libros de historia de esta música, pero sin que se valore el carácter seminal de su contribución al jazz. Por ello, es de agradecer que un trío con querencia hacia la improvisación libre como es ¡Zas! Trío, se anime a trabajar en el legado de Satchmo y lo vuelva a poner en valor.

Carlos «Sir Charles» González, Marcelo Peralta y Baldo Martínez han tenido la sabiduría de aplicar distintos enfoques a clásicos del jazz conformando un repertorio integrado tanto por temas compuestos por el trompetista de Nueva Orleans, como por melodías habituales en su repertorio. En algunos casos los temas comienzan pegados a los originales, aunque siempre saben abrir espacios para la improvisación. Por el contrario, en otros casos los temas comienzan abiertos, aproximándose en su desarrollo a unas melodías bien conocidas.

Como complemento a la grabación en estudio del primer disco (magníficamente registrado -como de costumbre- por Pablo Baselga), el segundo recoge al ¡Zas! Trío en directo en el Fender Club de Getafe. Bastante más allá de ser un bonus, las versiones en directo de esos clásicos del repertorio Armstrongniano «a-la-¡Zas!», demuestran que en 2018 es un repertorio, un músico y unas músicas que tienen el potencial para estar de plena actualidad. Como guinda al directo se incluye a su vez un vídeo (que se puede ver en un PC) que muestra a estos tres grandes del jazz de nuestro país en acción.

© Pachi Tapiz, 2018

¡Zas! Trío: Round About Armstrong

¡Zas! Trío: Marcelo Peralta (C Melody Sax), Baldo Martínez (contrabajo), Carlos «Sir Charles» González (batería)

Publicado por Karonte

Addenda:




HDO 374. Al habla con… ¡Zas Trío! alrededor de Armstrong [Podcast]

¡Zas Trío! ha publicado a final de 2017 el doble CD Round About Armstrong (Karonte), en el que revisita el legado del genial trompetista. En el primer CD encontramos al grupo en estudio, mientras que en el segundo CD aparecen algunos de esos temas registrados en directo.

En HDO 374 se recogen a partir de tres entrevistas individuales las reflexiones de Marcelo Peralta (c-melody sax), Baldo Martínez (contrabajo) y Carlos «Sir Charles» González acerca de la música de Armstrong, la reinterpretación que ¡Zas Trío! realiza a un repertorio histórico, y distintos aspectos de la música de jazz en general. Además de sus palabras, se escucha una amplia selección de temas de Round About Armstrong, tanto de la grabación en estudio como de la grabación en directo.

Tomajazz:
Presentación y programa: © Pachi Tapiz, 2018
Fotografía de ¡Zas! Trío en Círculo de Bellas Artes, Madrid: © Enrique Farelo, 2013

HDO es un podcast editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.




Syncnestesia Jazz: un experimento de improvisación y pintura o ¿pueden los sonidos ser atrapados en un cuadro?

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La sala Manuel de Falla de la Sociedad General de Autores en Madrid ha sido el escenario del estreno del documental Syncnestesia Jazz, escrito y dirigido por los jóvenes cineastas Area Martínez y Víctor Perezagua. Tras la proyección, de una hora de duración, tuvo lugar un animado coloquio entre los asistentes, tanto con los autores como con los músicos y las personas que han participado en la realización de esta propuesta, que tiene un marcado carácter experimental.

Los protagonistas del documental, que se puede ver en www.syncnestesia.com, son el ilustrador Demmian Ariel Buendía y los músicos Baldo Martínez (contrabajo), Carlos “Sir Charles” González (batería), Antonio Bravo (guitarra), Lucía Martínez (percusión), Marcelo Peralta (saxofón) y Javier Díez-Ena (theremin). A excepción de este último, el resto de los músicos comparten proyectos desde hace mucho tiempo en grupos como BAC Trío y MBM Trío. Junto a ellos se suceden los comentarios de los músicos y periodistas Carlos Pérez Cruz y Javier Gallego, del músico Julián Hernández y del pianista Agustí Fernández.

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Uno de los elementos más destacados del documental es la gran cantidad de cuestiones y líneas de reflexión que se van planteando en cuanto a la relación entre la música y la pintura. Básicamente, los seis músicos interpretan una improvisación que es grabada durante cinco minutos, sin conocer ninguno lo que interpretaban los otros. Músicas de las que se sirve el dibujante Demmian Ariel Buendía como inspiración para ir elaborando un cuadro con todos los sonidos de los que se ha empapado.

Los comentarios de carácter pedagógico sobre el jazz y la improvisación de Carlos Pérez Cruz hacen de hilo conductor mientras se tejen las imágenes y sonidos que se van sucediendo. Los músicos y el resto de los colaboradores opinan abiertamente y valoran los diferentes pasos del desarrollo del experimento del cual somos testigos.

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Syncnestesia Jazz cuenta con un montaje ágil. Los comentarios son muy directos y precisos, lo que, unido a los medidos momentos musicales, contribuye a un resultado equilibrado que ayuda a que el documental se desarrolle con fluidez.

Abierto en todo momento a interpretaciones, propone, entre otras, qué sucede cuando las grabaciones musicales aisladas se conjuntan y dan lugar, tras la mezcla, a una única pieza con ritmos inconexos, en la que en algún momento parece que se reconocen sonidos con cierto sentido. Las causas y su plasmación en el mundo de la pintura subyacen a lo largo de toda la proyección.

¿Puede ser considerado este resultado de aportaciones individuales como música? ¿En qué medida los músicos son totalmente libres en sus interpretaciones? ¿Tocan bajo algún condicionamiento de tipo cultural, social, inconsciente…..? ¿Puede la música descomponerse en colores y ser atrapada en un cuadro?. Estos son algunos de los interrogantes que se desprenden de este documental que suscitará la curiosidad entre quienes se adentren en él. Cada uno que saque sus propias conclusiones.

Texto: © Carlos Lara, 2015
Fotografías: © Enrique Farelo, 2015

  • Título: Syncnestesia Jazz (2015)
  • Dirigida y escrita por: Area Martínez y Víctor Perezagua
  • Músicos: Carlos “Sir Charles” González, Baldo Martínez, Antonio Bravo, Marcelo Peralta, Lucía Martínez y Javier Díez-Ena.
  • Ilustrador: Demmian Ariel Buendía.
  • Banda sonora original improvisada: Baldo Martínez y Area Martínez
  • Fotografía y operador de cámara: Víctor Perezagua



Santiago de la Muela B-Trio por Sergio Cabanillas

Tomajazz recupera… Dan Wall: en trío en Madrid. Entrevista por Enrique Farelo

Santiago de la Muela B-Trio por Sergio Cabanillas

Dan Wall, Carlos «Sir Charles» González y Santiago de la Muela

Fue en el preámbulo de la entrevista cuando el propio Dan nos confesó que en el álbum Off the Wall (Enja 1997) aparece en los crédito un tal Lester Larrouse; en realidad no era sino el mismísimo John Abercrombie. Tal hecho se debió a la mala relación existente entre el productor de ECM (Manfred Eicher) y el productor del sello Enja (Matthias Winckelmann), quien exigía que Abercrombie no apareciera en dicho disco, teniendo que cambiar su nombre por el antes reseñado.

Leer… Dan Wall: en trío en Madrid. Entrevista por Enrique Farelo




Baldo Martínez: una vuelta de tuerca más. Entrevista por Pachi Tapiz

En junio de 2013 el contrabajista y compositor Baldo Martínez estrenó su nuevo proyecto llamado Cuarteto Europa. Un grupo internacional con una formación inusual de violín (Dominique Pifarely, Francia), trombón (Samuel Blaser, Suiza), contrabajo (Baldo Martínez, España) y batería – percusión (Ramón López, alicantino de nacimiento pero residente desde hace veinte años en Francia). Tres conciertos a finales de junio en Valencia, Madrid y Vigo sirvieron para la presentación de este proyecto en directo. Tras la cita viguesa en el festival Imaxinasons Pachi Tapiz charló con Baldo Martínez sobre este proyecto y sobre ¡Zas Trío! (con Carlos “Sir Charles” González a la batería y Marcelo Peralta a los saxos) que hace unos meses publicó su estreno discográfico tras varios años en los que se ha desarrollado de un modo muy peculiar.

Baldo Martínez Baldo Martínez Cuarteto Europa. Valencia. Junio 2013 © Elia Costa

Baldo Martínez
Baldo Martínez Cuarteto Europa. Valencia. Junio 2013
© Elia Costa, 2013

Pachi Tapiz: ¿Cómo surge la idea de montar el Cuarteto Europa con músicos internacionales?

Baldo Martínez: Yo ya llevaba tiempo con la idea de hacer un proyecto de este tipo. Hace diez años ya había intentado con Dominique (Pifarely) no tanto montar un proyecto de estas características, sino que colaborase como invitado. Siempre he tenido ganas de poder estar en otros entornos más afines con lo que quiero hacer, o lo que creo que quiero hacer porque nunca sabes. Tenía en la cabeza trabajar con músicos en el ámbito del jazz contemporáneo europeo, que va desde la libre improvisación hasta un jazz menos abierto, por decirlo de alguna manera. Tenía bastante claro qué músicos me interesaban, y también la instrumentación que quería. Como había un músico que era el que más cercano tenía y que era el único de los cuatro que había tocado que era Ramón (López), lo construí a partir de allí. La instrumentación la tenía clara. Me gusta mucho el violín y ya había tenido una experiencia con mi quinteto. El músico que tengo de referencia es Dominique, con el que ya había tenido intentos previos de hacerlo. Ramón y yo nos conocemos y es el idóneo para este tipo de proyectos. Me faltaba un tercer elemento que tenía claro que era el trombón. Aunque nunca he trabajado con ese instrumento, me atrae mucho y pensaba que la sonoridad que se podía crear sería muy atractiva. Me puse a buscar. A Samuel (Blaser) lo conocía algo de grabaciones que había escuchado. Hablando con Ramón me comentó que conocía a Ramón, y que aunque no había tocado con él, sí habían hablado de hacer algo juntos, y que era un músico excelente. La propuesta me pareció muy buena, así que hablé con Samuel y los demás músicos. Cuando les propuse la idea ninguno dudó, estuvieron encantados y les pareció maravilloso. Esto fue hace un año.

Pachi Tapiz: Tengo mucha curiosidad por saber cómo preparáis el repertorio… si está todo preparado de antemano, si envías las piezas y lo organizáis en “directo”… Por lo que vi ayer en la prueba de sonido estuvisteis preparando los temas.

Baldo Martínez: El ensayo ayer fue de pequeñas cosas, de ajustes del tipo “yo creo que esto funciona mejor de esta manera”, pero sobre algo en lo que ya estás trabajando. Desde el punto de vista musical el proceso a la hora de construirlo, ya que era una propuesta mía, en principio fue que yo escribí toda la música. Lo que me apetecía era que cada uno propusiese su música. Aunque es mi proyecto y sé por dónde quiero que vaya, el hecho de que los músicos aporten composiciones lo enriquece porque le da una personalidad. Ahora mismo la mayor parte de las composiciones son mías y hay alguna de Samuel.

Yo les envié las partituras para que las viesen y por si querían trabajar algo a nivel técnico, aunque son muy solventes como para que no lo pudiesen leer a primera vista. Son muy profesionales, así que en eso ningún problema. Quedaba por hacer todo el trabajo para que el proyecto fraguase. Para eso reservamos dos días para ensayar y sobre todo para concretar por donde iba la música. Está claro lo que cada uno tenía que tocar, pero había que ver cómo funcionaba a nivel de improvisación y de comunicación. La verdad es que me ha sorprendido que ha habido muy buena comunicación. A partir de ahí tocar los conciertos. Cada uno ha sido una historia distinta, tal y como suele ocurrir con esta música.

Baldo Martínez y Ramón López Baldo Martínez Cuarteto Europa. Valencia. Junio 2013 © Elia Costa, 2013

Baldo Martínez y Ramón López
Baldo Martínez Cuarteto Europa. Valencia. Junio 2013
© Elia Costa, 2013

Pachi Tapiz: También te quería preguntar por eso. Me imagino que el concierto de Valencia fue distinto al de Madrid, y este al de ayer en Vigo. Supongo que aunque haya el mismo material habrá planteamientos diferentes, buscar qué es lo que funciona.

Baldo Martínez: María Antonia (Cuadernos de Jazz Management) me comentaba que escuchó el de Madrid y el de ayer en Vigo y me decía que los dos le encantaron, pero que fueron muy diferentes. Mientras que el de Madrid fue muy… no sé si el calificativo es visceral, pero sí quizás contundente, el de Vigo fue un concierto desde abajo. Eso lo dieron las composiciones que planteamos. Hay ciertas cosas preparadas de una manera que te van llevando por un lado y por otro. Aun así suceden cosas curiosas. En el caso de Madrid decidimos qué temas íbamos a tocar. Cuando estábamos a mitad de un tema a uno de nosotros se le ocurrió enlazar con el siguiente tema. Bien. Estamos hablando no de temas cerrados, sino de temas abiertos. Estás tocando, pasa algo aquí, aparece la otra idea, se empieza a desarrollar y resulta que va a parar de nuevo al primer tema. Estuvo sin preparar y fue una algo muy curioso. Al final Samuel bromeaba con que intentase explicar al público qué es lo que había pasado. ¿Cómo evolucionó eso? ¿Por qué evolucionó así? Porque a alguien se le ocurrió que era una buena propuesta, al resto nos pareció bien y allá que fuimos. Eso no tiene nada que ver con lo que pasó ayer. Algún tema pudo estar enlazado pero no como en el concierto de Madrid. Los conciertos no son un concepto de libre improvisación, pero hay mucho espacio para improvisar y para que cada uno aporte lo que tiene. No me gusta trabajar con músicos que les estés mandando todo lo que tienen que hacer porque al final les estás cortando la creatividad.

Dicho sea de paso, en muchas escuelas es como se quiere enseñar a improvisar. Es muy difícil. Yo reconozco que no sé si podría transmitir mis pocos conocimientos a ese nivel. Pero es casi peor tratar de hacerlo, que dejarlo e intentar que fluya de manera natural. Así cada uno aporta lo suyo y si todos los músicos están de acuerdo aquello sí fluirá. Si no, estás constreñido.

Baldo Martínez CUARTETO EUROPA-Blaser- Fotografa Elia Costa web

Samuel Blaser y Baldo Martínez
Baldo Martínez Cuarteto Europa. Valencia. Junio 2013
© Elia Costa, 2013


Pachi Tapiz: De hecho, en el concierto de ayer tus temas no fueron lo típico de exponer el tema, la ronda de las improvisaciones y final. Cada uno comenzaba con alguno de los músicos improvisando, iban entrando y saliendo el resto, y finalmente aparecía el tema.

Baldo Martínez: Me gusta eso. Si ahora mismo hablásemos con un músico muy preparado, que hubiese escuchado el concierto y que conocieses elementos técnicos y que pudiera decir aquí hay un arreglo, aquí hay una improvisación, no creo que podría. Todo se entremezcla. Es el objetivo final, que no se sepa si es algo arreglado, o si es algo improvisado. Si es algo preparado o si surge de un modo natural. En el concierto hay desde temas como el himno de Samuel que comienza con una melodía determinada aunque desde el principio es muy abierto. En el bis, por ejemplo, a Dominique se le ocurrió que comenzase como una improvisación y terminásemos con el tema. Es un tema muy moldeable, de modo que lo puedes hacer de muchas maneras. Lo importante es que nos valga para contar lo que queremos contar.

Pachi Tapiz: Acerca de tus composiciones, una característica que tienen es que cuando se escucha un tema tuyo se sabe que es de Baldo Martínez, porque tienen su personalidad. Muchos de ellos hacen referencia a elementos concretos, como por ejemplo el que tocasteis ayer dedicado a la isla de Oms. Para su interpretación, ¿les comentas algo a tus compañeros acerca de esos lugares?

Baldo Martínez: Gracias. Es lo que uno trata de buscar, que lo que hace no sea un clon de lo que hace otro, sino algo tuyo. Lo que me preguntas es lo de si es antes el huevo o la gallina. Yo nunca lo he ocultado, sobre todo cuando alguien viene y me dice que un tema le recuerda a lo que sea. Les contesto que me alegro, porque el título vino después de componer. Tampoco pienso en eso cuando lo toco. Cuando uno tiene un hijo le pone un nombre. Eso le puede condicionar, pero no le va a cambiar radicalmente porque se le ponga un nombre u otro, tu hijo es. El nombre es para identificarlo. Aquí pasa algo parecido, la mayoría de las composiciones llevan el nombre después.

Del concierto de ayer “Vuelta de tuerca” es un tema que durante mucho tiempo ha tenido otro nombre. El título se lo puse porque tenía que ver con el desarrollo musical, que era el intentar buscar otra cosa, ir más allá. También está asociado a la situación de la sociedad, que es algo que tenemos que mostrarlo, y denunciarlo o por lo menos decir lo que opinamos sobre ello. Tiene un doble sentido porque es por un lado lo que nos están intentando hacer desde arriba, pero también son las que nosotros podemos dar sin tener en cuenta ningún tipo de limitación que nos puedan poner. Yo puedo hacer mi música, nadie me va a limitar, esa es mi vuelta de tuerca. Si alguien me intenta dar una, yo le doy cuatro. A la hora de que los músicos toquen yo no pongo ninguna limitación, que la música sea lo que a ellos les sugiera. En casos como este puedo dar orientaciones, indicarles esa idea tan potente por parte del solista, una idea que está de algún modo retenida y que no sabes qué va a suceder. Eso crea una expectativa que hace que por detrás vayan apareciendo flashes en función de cómo va desarrollándose el solo.

Baldo Martínez CUARTETO EUROPA-Pifarely Blaser y Baldo - Fotografa Elia Costa_web

Dominique Pifarely, Samuel Blaser y Baldo Martínez
Baldo Martínez Cuarteto Europa. Valencia. Junio 2013
© Elia Costa, 2013

Pachi Tapiz: A lo largo del jazz ha habido fases reivindicativas. Hoy en día es un aspecto que no está presente. ¿Sería necesario que estuviese presente en la actualidad, no solo de modo implícito, sino de un modo explícito?

Baldo Martínez: Sí, es algo que está desde el principio. En origen es una música que surgió como una reivindicación, lo que se ha definido a veces como un canto a la libertad. Desde sus inicios ha ido evolucionando, se ha ido transformando, se ha extendido y en la actualidad ya no pertenece a un grupo étnico. Está por todo el mundo y esa forma de ver la vida, esa forma de reivindicar las cosas los músicos lo deberíamos asimilar. Pero como suele pasar con el tiempo todo se va acomodando y se vuelve más conservador. Curiosamente, ahora mismo te puedes encontrar que están surgiendo más movimientos que mantienen ese espíritu reivindicativo y de denuncia en los no afroamericanos, porque un señor como Wynton Marsalis sabemos lo que representa. No pongo en duda que es un gran músico, ni sus conocimientos ni su capacidad, pero lo que está claro porque lo ha manifestado varias veces públicamente, es que él apuesta por conservar el jazz en una urna de cristal y que no lo toque nadie. Que sea como un museo, en el que se ven las obras y se hacen copias, un conservador cien por cien. Ha perdido todo ese espíritu de denuncia. Sin embargo hay otros músicos como Vandermark, blanco de ascendencia europea, o John Zorn que mantienen esa línea reivindicativa. Unos la siguen y otros la han olvidado en gran parte. Para mí es muy importante. Si algo he entendido de esta música, aunque no la hago por denunciar continuamente, es que tiene que estar continuamente actualizándose, reformándose, intentando que esté en un estado de revolución permanente, que tenga sus principios, su espíritu reivindicativo y de denuncia. No es que estemos obligados a sacar panfletos todos los días, pero sí que el oyente sienta que no sepa qué va a suceder con la música y que le cuente cosas nuevas.

Zas-Trío-300x300Pachi Tapiz: Otro de tus proyecto es ¡Zas! Trío. ¿De dónde viene el nombre?

Baldo Martínez: El nombre surge de Carlos [“Sir Charles” González]. Se le ocurrió eso de ¡Zas! Le gusta mucho lo que son las onomatopeyas, y el nombre es también por la estética que tiene, que es abierta. Se podría interpretar no como una bofetada, sino como un toque, un espabila… es lo que el nombre proyecta.

Pachi Tapiz: ¿Cuánto tiempo tardó en cuajar? Con Marcelo [Peralta] llevabas colaborando hace tiempo.

Baldo Martínez: Llevamos tocando juntos en trío con este proyecto tres o cuatro años, pero la mayor parte del tiempo en el local de ensayos. Es un grupo curioso porque se ha desarrollado en el local de ensayos con una visión sin mayores pretensiones que las de tocar y disfrutar de la música. Nada de grabar este tema, preparar un repertorio, grabar un disco… No, la idea es vamos a tocar, pero no nos vamos a ganar la vida con esto. Es algo así como un ejercicio. Somos músicos, vamos a tocar, a pasárnoslo bien y a quedarnos con ello para nosotros. Después poco a poco ha ido surgiendo alguna cosa, pero ha habido periodos de un año en que nos veíamos cada quince días para tocar, para ver qué sucede. Al final el estado natural es estar en el local de ensayo haciendo música y divirtiéndonos con ella. Es un grupo en el que cada vez que nos juntamos nos lo pasamos pipa, porque nos juntamos exclusivamente para pasárnoslo bien y suceden cosas muy distintas. Es una forma distinta de trabajar a la de los otros grupos.

Pachi Tapiz: En el caso del ¡Zas! Trío recuperas algunos temas anteriores, con lo cual entiendo que con Marcelo y Sir Charles les estás sacando un nuevo jugo.

Baldo Martínez: Además es eso. El mismo tema se lo pones a un músico, luego se lo pones a otro y no es ni mejor ni peor, sino es diferente. También anima el que de repente la música fluya de una forma u otra para coger temas que ya había trabajado hace mucho tiempo. Pero en este ambiente, con estos músicos igual va a desarrollarse de la manera que yo creía en principio o que me gustaría en principio, o a veces es un a ver qué pasa. Esas pruebas a ver cómo se desarrollan creo que son buenas.

Pachi Tapiz: ¿Cómo va el tema de los conciertos para los proyectos? Supongo que un asunto complicado…

Baldo Martínez: Complicado como para cualquier proyecto. Hay una cosa que me duele bastante y que quede claro que no es una cuestión por mí. A los músicos del Cuarteto Europa con los que estoy trabajando no solo les tengo admiración, respeto y agradecimiento por el trabajo, por que tocan muy bien, porque son buenos músicos. Samuel Blaser está en Down Beat en el puesto séptimo de los mejores trombonistas del mundo, y cuando lo escuchas es algo que puedes ver. Con su juventud tiene una discografía extensísima y de gran calidad. Dominique Pifarely es uno de los grandes del violín contemporáneo. Ramón [López] es un amigo así que es difícil separar mi admiración de la amistad, pero está claro que si lo han nombrado Caballero de las Artes en Francia será por algo. Sin embargo la prensa no ha tenido la suficiente atención para reflejar que estos tres músicos están tocando juntos, incluso cuando ha sido la primera vez que Dominique Pifarely ha tocado en toda su carrera en Madrid. Es algo que llevamos en el ADN de este país. Estoy hablando de los apartados de cultura de los grandes medios que tienen esa responsabilidad y que no prestan nada de atención. Así que conseguir un mínimo de conciertos es complicadísimo. La situación es difícil y se está viendo cada vez más en los festivales de este país. Lo primero, cada vez hay menos músicos de aquí y más de fuera, y lo que viene de fuera cada vez es más comercial. ¿Qué es lo que queremos hacer con la música? ¿Machacarla y quedarnos en la edad de piedra? ¿No evolucionar, no crecer más y quedarnos como bestias? No hay que ser prepotente en el conocimiento de las cosas. Siempre se está aprendiendo. Porque se lleve un medio de comunicación no quiere decir que el resto de cosas que no se conocen no valen. Tendrán que interesarse por ellas. Si se desconocen, se tiene la obligación de conocerlas. Por ejemplo, con un tipo como Dominique, con su edad y un carrerón de miedo que no se le conozca… que se pongan las pilas. Es de vergüenza que estés proponiendo un grupo con esta gente y…

Samuel Blaser, Baldo Martínez y Ramón López Baldo Martínez Cuarteto Europa. Valencia. Junio 2013 © Elia Costa, 2013

Samuel Blaser, Baldo Martínez y Ramón López
Baldo Martínez Cuarteto Europa. Valencia. Junio 2013
© Elia Costa, 2013

Pachi Tapiz: Supongo que es un tema que no pasa sólo con el jazz. De cualquier modo, no es algo que se acostumbre a utilizar en el jazz, pero para mí el Cuarteto Europa se puede calificar como un supergrupo.

Baldo Martínez: Por un lado es algo que me sobrepasa. En un principio tienes la idea, la propones y ves que la gente está para lo que quieras. Te juntas y hay un ambiente fantástico, que musicalmente funciona. Es vivir algo que es más que un sueño, porque es real, una experiencia totalmente nueva y que te llena. Ver como responsable que al resto de la gente, y especialmente a quienes debían conocer a estos músicos no den muestras de que existe o no le den cabida en sus medios. Y no es Ellos entienden perfectamente que España no es una excepción en estas cosas, pero sí que es uno de los países de Europa que menos mira al resto del continente por un lado, y que por otro menos mira a la vanguardia que no sea una vanguardia de pose.

Texto: © Pachi Tapiz, 2013
Fotografías: Baldo Martínez Cuarteto Europa en Jimmy Glass, Valencia. Junio de 2013 © Elia Costa, 2013

Entrevista publicada en el número de otoño de 2013 de la revista Más Jazz.




Sir Charles en el San Juan Evangelista (Madrid), 2010

Tomajazz recupera… Carlos “Sir Charles” González. Entrevista por Sergio Cabanillas, Enrique Farelo y Carlos Lara

Sir Charles en el San Juan Evangelista (Madrid), 2010

Sir Charles en el San Juan Evangelista (Madrid), 2010

Carlos “Sir Charles” González es uno de los nombres más veteranos de la escena jazzística española. En 2011 ha visto la luz De Aquí, la materialización de su proyecto personal madurado en los últimos años que mira desde el jazz a la música clásica española. Conversamos con él sobre este trabajo en el programa radiofónico Universos Paralelos que dirige Sergio Cabanillas en Onda Verde Madrid 107.9 FM.  Continuar leyendo… Carlos “Sir Charles” González. Entrevista por Sergio Cabanillas, Enrique Farelo y Carlos Lara




¡Zas! Trío: ¡Zas! Trío (Nuba Records – Karonte, 2013)

Zas-Trío-300x300Casi sin sentir, casi sin escuchar ya podemos apreciar que el disco de ¡Zas! Trío es un ejercicio de honradez, autenticidad y amor a la libertad tanto musicalmente como a nivel humano. No faltan las reivindicaciones y las denuncias sociales del momento que no buscan sino la justicia para el ciudadano, y lo hacen homenajeando a personajes que han marcado y marcan pautas a través del humor (Gran Wyoming o Gila), o al compromiso radiofónico de Carne Cruda (Javier Gallego).

Con este caldo de cultivo y consciencia sólo se podría alcanzar lo que en este trabajo se expresa.

B.A.C., ¡Ya!; ¡Zas! Trío. Bien pudiera ser esta la evolución de un trío que practica el free jazz desde el año 2001 y cuya metamorfosis es el actual ¡Zas!. Un único cambio en la formación, el que se refiere al saxofonista Alejandro Pérez que es sustituido por Marcelo Peralta. Del repertorio original sólo sobrevive la composición de Baldo Martínez, “Historias de Aves”, y el resto son temas extraídos de de otros proyectos y trabajos como: Zona Acústica I de 2003 (“Punto de Encuentro”) de Baldo Martínez o “Coquitos” del MBM trío de 2011.Completan el álbum un puñado de temas originales compuestos para la ocasión.

El corte inicial “Madera Latina”, recuerda en sus primeros compases al Jan Garbarek del disco Star (ECM 1991); “En Crudo”, es un pieza de carácter orquestal que bien pudiera arreglarse para Big Band. De tintes progresivos personalizados en el arco del contrabajo de Baldo Martínez finaliza con un solo disonante y pastoso a cargo de Marcelo Peralta en el saxo. “Pisadas” es bella e inquietante; “Historias de Aves”, es un tema free donde se intuye el trinar de los pájaros y se reconoce fácil con respecto a la versión del año 2001; “Blues For Dewey” es una pista dedicada al saxofonista Dewey Redman y un ejercicio de free jazz clásico; elegancia cool a la par que enigmática es “Punto de Encuentro”; “Fast Food”, swingueante, intensa, disonante, sincopada y más cercana al bebop; “El Vidalero”, es desquiciada e indolente a la que se añade cierto color poético virado al folclore argentino; “Miguel Gila”, es de los cortes mas agraciados y destacados del disco. El solo de batería de Carlos “Sir Charles” González es un trabajo de orfebrería y elegancia que da paso al swing y a la improvisación controlada y cool de sus compañeros; “Coquitos” es una pieza rica en matices, cambios de ritmo e intensidad que se reparte entre el free y el cool. EL álbum finaliza con “¡Menos mal que tenemos a Wyoming!” muy parecida a “Fast Food”, de toque  sincopado y vertiginoso, casi desquiciado.

En resumidas cuentas un disco tan completo como creativo donde es difícil elegir los mejores momentos y que se puede escuchar de un tirón o por partes, a gusto del consumidor.

© Enrique Farelo, 2013

 

¡Zas! Trío: ¡Zas! Trío

Composiciones: 1 “Madera Latina”, 2 “En Crudo”, 3 “Pisadas”, 4 “Historias de Aves”, 5 “Blues For Dewey”, 6 “Punto de Encuentro”, 7 “Fast Food”, 8 “El Vidalero”, 9 “Miguel Gila”, 10 “Coquitos”, 11 “¡Menos Mal que Tenemos a Wyoming!”

Composiciones por Baldo Martínez (2, 3, 4, 6, 10), Marcelo Peralta (1, 5, 7, 8) y Carlos “Sir Charles” González (11); 10 por Carlos “Sir Charles” González y Santiago de la Muela.

Músicos: Marcelo Peralta (saxos), Baldo Martínez (contrabajo) y Carlos “Sir Charles” González (batería).

Grabado el 3 y 4 de diciembre de 2012 en Infinity Studios (Madrid). Publicado por Nuba Records, Karonte, 2013.




¡Zas! Trío (Círculo de Bellas Artes, Madrid, 2013-04-19)

  • Fecha: 19 de abril de 2013
  • Lugar: Círculo de Bellas Artes (Madrid)
  • Grupo:
    ¡Zas Trío!
    Marcelo Peralta: saxo alto.
    Baldo Martínez: contrabajo.
    Carlos “Sir Charles” González: batería y percusión.

Comentario: En unas palabras introductorias de Baldo Martínez contenidas en el libreto del flamante debut discográfico de ¡Zas! Trío se encuentra la clave de lo que mueve a estos tres excelentes músicos. Baldo se refiere a que la esencia del jazz hay que mantenerla viva mediante una revolución permanente y reivindicando siempre la libertad. Esencia, revolución y libertad: tres conceptos que definen a la perfección toda una filosofía de las artes creativas, ya sea en el campo de la música, del arte o de la literatura. En efecto, conceptos que a lo largo de la historia han hecho que los creadores se conviertan en faros en la niebla para el resto. Faltos de grandes líneas de pensamiento crítico en una sociedad desnortada y sumisa a los ocultos y no tanto, poderes de siempre, necesitamos de los creadores que aporten propuestas que nos hagan sentirnos vivos, que nos devuelvan la confianza en nuestra integridad como seres humanos libres.

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Tras un largo periodo de trabajo y puesta en común, ¡Zas! Trío por fin ha grabado su primer disco. Una decisión que necesariamente implica llegar a un punto de confluencia entre sus componentes para detectar el momento en que están listos para entrar en estudio. Y tras la grabación del disco la preceptiva presentación se hacía necesaria.

El trío recoge en su esencia diversos elementos que le otorgan su sello de originalidad. Son músicos en plena efervescencia creativa, con un conocimiento y una experiencia contundentes a sus espaldas. Este proyecto actúa como una afirmación de máxima energía, no en sentido abstracto sino más bien sin objeto. Es energía pura, que se manifiesta no como idea sino como una realidad, en la que la música verdadera constituye la prueba de una inocencia perfecta.

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El concierto se inició con el tema “Madera latina” compuesto por Marcelo Peralta sobre una base de chacarera argentina, al que el propio Peralta y “Sir Charles” dieron vida con una exquisita complicidad. Los diferentes cambios de ritmo de Baldo Martínez sobresalen en “Fast food”, con Marcelo Peralta, su creador, introduciéndose por anchos senderos de improvisación, mientras “Sir Charles” se convierte una vez más en el complemento perfecto. Es un baterista que no pierde nunca el hilo, siempre hace gala de su precisión y ninguna de sus aportaciones está de más.

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El comienzo de “Pisadas”, primera composición de Baldo Martínez de la noche, hace gala de un comienzo a medio tempo y un solo muy cool de Marcelo Peralta arropado por “Sir Charles” creando un ambiente sugerente. El trío sabe demostrar su contundencia, pero lo hace con comedimiento e inteligencia. El saxo alto de Peralta es limpio y los redobles y toques de platillos de Sir Charles enriquecen una y otra vez la pieza. Para culminar el tema un solo de Baldo Martínez abiertamente clásico, que sirvió para poner el contrapunto. Esa fortaleza del trío se manifestó también en “Historias de aves”, donde de nuevo la contundencia se presenta y da paso a un momento de introspección de Marcelo Peralta que realiza una improvisación llevada hasta altas cotas. La primera parte del concierto culminó con “Blues for Dewey”, un blues no del todo cerrado a cargo de Peralta combinado con elementos de libre improvisación, como homenaje al gran saxofonista Dewey Redman.

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“Coquitos” fue la composición de Baldo Martínez con la que se inició la segunda parte. De nombre familiar en otras formaciones del músico gallego, el desarrollo de este tema requiere de una elaboración a fuego lento que el trío va cocinando poco a poco hasta incrementar la tensión. El juego de contrabajo y batería crea un fondo delicioso. En este tema destaca un solo largo de Baldo Martínez, que se convierte en el eje de la pieza. A destacar el trabajo de búsqueda de nuevas líneas sonoras con constantes variaciones que resultan a cada momento sorpresivas.

Llegada la recta final del concierto, fue el momento para recordar varias dedicatorias. En primer lugar, “¡Menos mal que tenemos a Wyoming!”, una composición de “Sir Charles” dedicada al conocido presentador de El Intermedio, con Baldo Martínez al arco creando un ambiente melancólico y con Peralta en su buena línea de la noche apoyando con ligeros toques. Aquí el trabajo de la rítmica es incansable con el alto remarcando por su cuenta en una clara improvisación hasta que se pone el broche con un solo de “Sir Charles”. El segundo recordatorio fue con “En Crudo”, dedicado a Javier Gallego director del programa radiofónico “Carne Cruda”, un tema transversal con fases de groove, swing y un momento incluso rockero cuando Baldo empuñó el arco.

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Después del poderío del tema anterior llegó “El Vidalero”, una pieza más sosegada, donde Baldo Martínez recurre de nuevo al arco para mostrarnos el catálogo de sus sonidos más característicos con los que juega a crear ambientes hipnóticos que provocan una especie de música a través del espejo, donde todo se vuelve del revés. Sobre el arco, Peralta aporta su peculiar improvisación en donde se intuye otra vez el homenaje a Dewey Redman.

Uno de los momentos culminantes de la noche fue el tema “Miguel Gila”, en el que “Sir Charles”, con un soberbio solo manifiesta su sobrada sabiduría y su particular homenaje a los grandes como Philly Joe Jones o Max Roach (habrá que llamarle Sir Charles Roach). Durante quince minutos asistimos a una demostración de buen hacer, manejo de los tiempos, de la intensidad y la claridad de ideas que atesora “Sir Charles”. Demostración que al dar paso a saxo y batería provoca que el tema alcance su máxima plenitud con el trío en plena improvisación. Con “Punto de Encuentro” se puso fin al concierto, una especie de semi balada con el protagonismo de Marcelo Peralta y un solo de contrabajo más bien bucólico de Baldo Martínez.

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 Sobran las catalogaciones para la música de ¡Zas! Trío. Desde un radicalismo controlado, es música en plenitud de libertad creativa donde sus tres componentes se expresan sin ningún tipo de concesiones de cara a la galería. Concebido a semejanza de formaciones clásicas en la historia del jazz y en cierta forma heredero del también mítico BAC Trío, que formaron Baldo Martínez, Alejandro Pérez y “Sir Charles”. ¡Zas! Trío sigue su estela y consigue imprimir una densidad tal que la música llega a tomar cuerpo. El trío evidencia un equitativo reparto de los tiempos para conseguir un equilibrio en los temas, produciendo distintas texturas sonoras que se van superponiendo, hasta que al final queda la sensación de haber disfrutado de una música muy intensa. Sin ningún apego a estilos, la música de ¡Zas! Trío evoluciona como un río caudaloso lleno de meandros y recovecos desde los que es posible disfrutar sin tregua y en libertad.

Texto: © Carlos Lara, 2013
Fotografías: © Enrique Farelo, 2013




Gilad Atzmon Trio (Bogui Jazz, Madrid, 31-X-2012)

  • Fecha: 31 de octubre de 2012.
  • Lugar: Bogui Jazz (Madrid).
  • Componentes:
    Gilad Atzmon: saxos alto, soprano y clarinete
    Yaron Stavi: contrabajo
    Carlos “Sir Charles” González: batería
  • Comentario:

     

    Con mucha expectación se presentaba en Madrid el saxofonista Gilad Atzmon, y prueba de ello fue la gran afluencia de público que se dio cita en el Bogui Jazz. Antes de la actuación tuvo lugar un acto donde se dio a conocer su reciente libro, La Identidad Errante, en el que este activista, novelista y filósofo, además de músico, no duda en denunciar la postura del gobierno de Israel, pronunciándose en sus escritos en contra del sionismo, y la ocupación de los territorios palestinos.

    Su anterior experiencia en la capital fue con la Orient House Ensemble, grupo de connotaciones étnico-jazzísticas que en el año 2005 dejó una gran impresión entre quienes pudimos disfrutarlo. Pero esta ocasión casi nada tenía que ver con aquella. En formación de trío Atzmon despliega un jazz visceral dispuesto a acaparar todo el espacio sonoro. Desde una clara postura de bopper recurre a un amplio catálogo de improvisaciones que le sirven para proyectar cada tema como una descarga festiva, en la que se dan la mano la tradición y la modernidad. Nada se le escapa a Atzmon y cualquier excusa le sirve para armar un discurso que, como átomos sonoros, poco a poco se unen y adquieren un cuerpo sólido de diferentes formas. Ya se trate de standards como «I Can’t Get Started”, “In a sentimental mood” o “Take the A Train”, siempre deja espacio al acompañamiento de la rítmica con un estilo muy parkeriano. Con la ayuda de dos fieles escuderos como Yaron Stavi al contrabajo y de Sir Charles, siempre a punto y preciso, en la batería, dio como resultado un concierto en el que hubo de todo menos aburrimiento.

    Con los acordes de “Cherokee”, cuya base utilizó Charlie Parker para su célebre “Ko-Ko”, los fraseos del saxo se fueron intensificando cada vez más y la batería y el contrabajo hubieron de empezar a trabajar a destajo, con ritmo y swing expandiéndose a raudales. Y demostrando por qué había sido elegido para el concierto, llegó el primer solo improvisado de la noche a cargo de Sir Charles.

    En la Orient House Ensemble Gilaz Atzmon suele acaparar muchos temas con el clarinete. Apoyado suavemente por la rítmica, Atzmon inició una de las piezas homenajeando a las composiciones de George Gerswin con mucha elegancia. El final del primer set de la noche estuvo dominado en medio de fraseos claramente blues, en los que Yaron Stavi y Sir Charles realizaron un mano a mano que sirvió como colofón y excusa para los primeros acordes de la composición “Moanin” de Bobby Timmons. Una pieza que sirvió para encandilar aún más al personal, totalmente entregado y con muchas ganas de pasárselo bien en el concierto.

    El segundo set comenzó con los acordes de “Blue Train” de John Coltrane, tema que se expande con un torrente de notas improvisadas. Casi todo el concierto se desenvuelve con un gran solo de Atzmon, con la batería y el contrabajo estando a la altura para seguirle. Pero si con Trane no era suficiente, de repente propone un cambio de marcha y puede aparecer uncalypso para animar aún más la fiesta.

    A continuación, siguiendo con Coltrane llegó el himno “Giant Steps”, un portento y monumental homenaje a la improvisación. El comienzo de cada tema es una excusa para poner de manifiesto sin ostentación y con un discurso diáfano y cristalino toda la clase que Atzmon atesora. Un portento de técnica, no artificial, con aportaciones esenciales del contrabajo y también del batería.

    La recta final del concierto comenzó con toda una muestra de fortaleza a cargo de Sir Charles, que dio pie a que entraran el saxo y el contrabajo con la misma fuerza para no ser menos. Sobre un fondo de batería empezaron a aflorar ciertos toques funkies que contribuyeron a caldear más la noche.

    Como apoteósis y con parte del público disfrutando de pie vino una especial versión de “What a Wonderful World” de Louis Armstrong. Sobre los acordes de esta conocida canción se fundamento toda la improvisación, donde de nuevo la presencia de Charlie Parker se hizo presente hasta la finalización del tema. Aztmon puso de manifiesto a lo largo de su actuación que desde que empieza hasta que termina mantiene una búsqueda constante de sonidos, pequeños viajes en los que siempre encuentra finales emocionantes. Todo desde un punto de jocosidad y diversión que permite a Atzmon crear uncollage musical donde nada le sobra. Por eso, el final no pudo ser mejor con parte del público moviéndose a ritmo. Con Atzmon los aficionados se congratulan con la máxima de que el mejor jazz siempre se puede disfrutar en directo.

    Texto: © 2012 Carlos Lara
    Fotografías: © 2012 Sergio Cabanillas




Carlos "Sir Charles" González, photo by Sergio Cabanillas

Carlos «Sir Charles» González. Entrevista por Sergio Cabanillas, Enrique Farelo y Carlos Lara

Carlos “Sir Charles” González es uno de los nombres más veteranos de la escena jazzística española. En 2011 ha visto la luz De Aquí, la materialización de su proyecto personal madurado en los últimos años que mira desde el jazz a la música clásica española. Conversamos con él sobre este trabajo en el programa radiofónico Universos Paralelos que dirige Sergio Cabanillas en Onda Verde Madrid 107.9 FM.

Carlos "Sir Charles" González, photo by Sergio Cabanillas

SERGIO CABANILLAS: Estamos ante un proyecto nacido en España, aunque fue estrenado en el Festival de Jazz de Tánger en 2007. Háblanos de cómo empezó todo.

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: La cosa se inició a finales del 2006 cuando contacté con el maestro Pablo Múzquiz de la Orquesta Nacional de España y le propuse si se atrevía a arreglar a compositores españoles desde un punto de vista jazzístico. Aceptó el reto y en diciembre de 2006 nos pusimos a trabajar con la elección del material y a planificar el trabajo. Un mes más tarde, ya con algún que otro arreglo terminado, empezamos a ensayar. La formación original del proyecto era trompeta, saxo, chelo, tuba y batería. Pero un mes antes del estreno, la chelista nos dejó. En ese momento hube de rehacer el grupo y tuve suerte, porque el tubista Antonio Martín también tocaba el fliscorno bajo (en la misma tesitura que el violonchelo) y pudo hacer la parte correspondiente al chelo. Encontrar otro tubista iba a ser complicado y entonces llamé a Richie Ferrer, y así comenzamos nuestra andadura. Después de este tiempo puedo decir que me gusta más como suena el grupo con la formación actual que con la primitiva.

SERGIO CABANILLAS: Llama la atención que un proyecto de esta envergadura fuera a estrenarse en Tánger, ¿cómo funcionó la experiencia?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Me llamó el organizador Philippe Lorin, porque estaba interesado. Pero para ello necesitaba ayuda y la pidió al Instituto Cervantes, que sorprendentemente la concedió y así se financió la actuación. Hay que decir que después de esta actuación el Instituto Cervantes no me ha vuelto a dar “bola” aunque creo que no conozco un producto más vendible que este. Desconozco en base a qué criterios se deciden estas cosas.

ENRIQUE FARELO: Tanto como líder de un grupo o como acompañante, ¿es esta la obra más elaborada en la que has participado?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: La verdad es que el repertorio está muy arreglado. Hay mucha música escrita. Uno de los temas, el que escribió Tomás Marco, es claramente free , pero exceptuando esta pieza, hay mucho arreglo. En el proyecto “Tributo a Oliver Nelson” también había mucha obra escrita, pero quizá este sea un poco más complejo.

Sir Charles ¡De aquí! En Directo desde el "Fender Club"

Sir Charles ¡De aquí! En Directo desde el «Fender Club»

ENRIQUE FARELO: ¿Qué crees que opinarían los compositores del tratamiento y de los arreglos que has hecho de sus obras?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Depende de la mentalidad que tuviesen estos compositores. Imagino que a Federico Mompou sí que le habría gustado. Quizá Arriaga, si escucha la versión que hemos hecho de “Los Esclavos Felices” nos daría con una vara en la cabeza… no lo sé. Lo que puedo decir al respecto es que es un trabajo absolutamente honesto. He pensado mucho en cómo dar forma a los temas. Pablo Múzquiz ha realizado un buen trabajo y también ha habido algunas cosas que hemos tenido que ir puliendo conforme iban sonando.

ENRIQUE FARELO: Y en cuanto a la reacción del aficionado. ¿A quién va dirigido el disco, al amante de clásica o al aficionado al jazz?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Realmente lo que suena es jazz.

ENRIQUE FARELO: Pero, ¿qué puede opinar una persona no aficionada al jazz?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Las veces que hemos tocado en directo ha gustado muchísimo. Desconozco el motivo, quizá porque es un proyecto sorprendente. Lo que se me escapa es el tipo de gente que va: si son todos aficionados del jazz o también les gusta la música clásica. Lo que si es cierto es que tenía un miedo enorme a la respuesta de la gente. Cuando tocamos después de Tánger en el Imaxina Sons del 2007 en Vigo, a la gente le encantó y descansé porque no sabía bien como se iba a tomar el proyecto. Gustó mucho y esto me animó a seguir en la brecha.

 Sir Charles + 4 en el San Juan Evangelista (Madrid),  2010

Sir Charles + 4 en el San Juan Evangelista (Madrid), 2010

CARLOS LARA: ¿Conoces si existe una idea similar en España?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: La idea me viene del año 85-86, cuando estaba con el cuarteto de Pedro Iturralde, que en aquel año hacía un arreglo de Joaquín Turina, aunque no estaba tan elaborado como lo nuestro. Entonces me planteé la cuestión de por qué vamos a estar siempre viviendo de standards , cuando tenemos en España una música clásica de buenísima calidad. Desde aquella época me quedé con esa idea. Lo que pasa es que cuando empecé a acometerla no encontraba músicos que quisieran participar. Pero como soy muy cabezota he seguido insistiendo hasta que he dado con el concepto y las personas adecuadas.

ENRIQUE FARELO: Este es un proyecto más tuyo, pero has formado parte de muchos otros, como Neobop, el trío vanguardista BAC, los Missing Stompers… ¿con cuál te has sentido más identificado?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Mi auténtico proyecto es éste. La idea que tengo está muy bien plasmada, así como el concepto del trabajo que tienen que hacer los solistas. Aquí toco lo que me da la gana. Después toco con otros grupos con los que estoy muy a gusto.

ENRIQUE FARELO: ¿Por encima de los originarios Neobop?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Han pasado muchos años desde aquello y tocamos mucha mejor música ahora.

CARLOS LARA: Desde tu punto de vista y con ese bagaje del que hablábamos antes, ¿cómo entiendes la función del batería en un grupo de jazz?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Nuestra función es complicada, ya que tenemos mucha responsabilidad por el aspecto dinámico de la música. Desde la batería mandamos mucho. No es lo mismo tocar un pasaje muy piano que uno con tres efes (ndr – FFF, forte fortissimo ). Simplemente a nivel de dinámica nuestro papel es de alta responsabilidad. El bajista en el aspecto dinámico no manda tanto como el baterista. La dinámica en la música es muy importante, cosa que en jazz no se suele hacer y a mí me gusta mucho cuidar el tempo. Mi camino es buscar el contraste dinámico para darle a la música un trato adecuado y equilibrado.

Partitura de "Asturias"

Partitura de «Asturias»

CARLOS LARA: En el disco se incluye un tema interpretado solo con batería, ¿Cómo fue incluir este tema?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: En el proyecto habíamos seleccionado un tema de Manuel de Falla, en concreto “La Danza del Fuego”. Cuando ya teníamos el arreglo se pidieron los permisos correspondientes. Llegó el momento de ir a la Fundación Falla a por los derechos y nos los denegaron. Entonces pensé que era inconcebible que en un proyecto de música española no hubiera nada de Falla. Como me gusta mucho el aspecto melódico de la percusión hice un tema dedicado a Manuel de Falla. Esta es mi visión de su música.

CARLOS LARA: ¿En cuánto a bateristas, cuáles son tu debilidad?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Por supuesto no puedo olvidarme de músicos como Gerry Hemingway, Michael Vatcher, Jim Black y el Joe Chambers de los 60.

ENRIQUE FARELO: Una cosa son los baterías modernos, y otra los que cultivan el bop o el hard bop . La vía moderna aglutinada en el sello ECM está abanderada por Jon Christensen o Jack DeJohnette, ¿Qué diferencias ves entre este tipo de bateristas con el resto?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Jon Christensen es un batería de caerse de espaldas por lo bueno que es. Pero seguro que tiene un bagaje típico de hard bop , habiendo estudiado a Philly Joe Jones, Art Blakey, Roy Haynes o Elvin Jones. Lo que pasa es que después de ese aprendizaje, él ha puesto sus propios conceptos. A mí también me gustan mucho estos bateristas y he aprendido mucho de ellos, pero no quiero tocar como ellos, aunque pudiese. Quiero tocar con mi estilo. Aunque Jon Christensen tenga su forma de tocar, no creo que exista una escuela europea. Podemos citar a varios bateristas europeos que no se asemejan en nada. Lo bueno de esta música es que la personalidad del músico se impone sobre el instrumento en sí. Por tanto, no veo que exista una contraposición ente bateristas europeos y norteamericanos. Lo que sí aprecio es que la música de jazz que se hace en Europa es un poco diferente a la que se hace en Estados Unidos. Si el músico es bueno, se adapta siempre al contexto en el que está tocando.

ENRIQUE FARELO: ¿Piensas que el clima atmosférico donde viva el artista influye para que la música tenga unas determinadas características?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Creo que sí y sin duda. Los nórdicos no ven el sol y su música suena de una manera y los jamaicanos tocan así por todo lo contrario.

Sir Charles en el San Juan Evangelista (Madrid), 2010

Sir Charles en el San Juan Evangelista (Madrid), 2010

CARLOS LARA: ¿En qué estilo te sientes más a gusto tocando?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Lo que más me gusta tocar es free . Mucha gente me empezó a conocer esta faceta mía con el trío BAC y sobre todo cuando empecé a tocar con Jeanne Lee, una cantante que, cuando hacíamos las giras con el trío Milestones, se adaptaba más a nuestro territorio que nosotros al suyo. Pero había momentos en que nos íbamos al free . Incluso tenía un tema con ella a dúo tocando free . Creo que es el estilo más difícil. Desde hace dos años Baldo Martínez, Marcelo Peralta y yo tenemos un trío, con el que sólo hemos tocado una vez en directo y solemos hacer free en el estudio. Pero también me encanta tocar otros estilos. Me gusta el free porque es donde te expresas sin ningún tipo de atadura y para mí esa es la música en estado puro.

SERGIO CABANILLAS: Hablabas de los buenos momentos, ¿Qué se siente al tocar en el San Juan Evangelista y más con la que está cayendo?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Mucha emoción, porque he estado tantas veces allí al otro lado del escenario y he visto a tantos enormes músicos que, de repente verte arriba, es emocionante. Aparte del buen trato que te dispensa toda la gente del San Juan. Ese trato a los músicos debería ser lo normal, y cuando ocurre lo agradeces doblemente.

CARLOS LARA: A eso añades la faceta de asistir a los conciertos de jazz, cosa que muchos músicos no suelen hacer…

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Es cierto, porque en el San Juan Evangelista hay una programación que normalmente me interesa mucho con músicos que no se suelen ver en otros festivales. Entonces siempre que puedo estoy allí, ya que se aprende mucho viendo a otros músicos.

"Sir Charles" en 2002

«Sir Charles» en 2002

SERGIO CABANILLAS: ¿Qué pasaría si el “Johnny” desapareciera?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Pues sería una tristeza muy grande, porque nadie iba a tomar las riendas del asunto y sería muy difícil que apareciera otro “Johnny” en los tiempos que corren. Sería una noticia desastrosa.

ENRIQUE FARELO: Hay mucho mejores músicos de jazz ahora que hace 20 ó 30 años y sin embargo hay menos aficionados, ¿Por qué crees que sucede?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Es realmente preocupante que la gente no salga de su casa para ver conciertos o comprar música. Ahora, el nivel de los músicos españoles es muy alto en líneas generales. En los 70 y 80 había buenos músicos de jazz, pero ahora hay más. Y sin embargo es cierto que hay menos público. No sé a qué se debe. Tampoco se hacía mucha promoción del jazz, pero podíamos encontrar los discos en las tiendas. Había un interés que se ha perdido.

ENRIQUE FARELO: Creo que hoy en día que te guste el jazz o cualquier otra música creativa hace que te vean como si fueras un hereje, te miran mal y se ríen de ti.

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Lamentablemente coincido contigo. No sólo en el jazz, sino en otras artes creativas. En la pintura pasa lo mismo. No existe un interés real. La gente va a los sitios porque es lo que se lleva en el momento, sea un Festival o una exposición en El Prado. No ha habido relevo generacional en el jazz y los jóvenes están acostumbrados a que se lo den todo hecho, no se molestan en buscar algo que si lo escuchasen a lo mejor les gustaría.

SERGIO CABANILLAS: Creo que es achacable al apego que existe a los artículos de consumo fácil y el jazz y otro tipo de músicas cultas exigen un esfuerzo que hoy en día no se está dispuesto a hacer. Una de las cosas que he oído es que el jazz es una música muy complicada. Cuando algo requiere de uno algo más que vegetar, genera rechazo.

ENRIQUE FARELO: ¿Es una cuestión de que están adormecidos y no hay ganas de buscar y arriesgarse con cosas nuevas?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: No lo conozco exactamente, porque no tengo hijos, pero el resultado es que cuando vamos a tocar a los clubes o bares no hay mucha gente.

"Sir Charles" en el Festival de Móstoles, 2006

«Sir Charles» en el Festival de Móstoles, 2006

ENRIQUE FARELO: Como músico que has viajado mucho, ¿cómo está el panorama en Europa?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Estoy en contacto con músicos franceses y te puedo decir que en Francia, que ha sido la cuna del jazz europeo, las cosas están fatal. No tanto como aquí, pero los músicos ya están tocando por poco dinero.

ENRIQUE FARELO: ¿cómo sobrevive un músico de jazz hoy en día?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Esa es la pregunta del millón. La única salida que existe es dar clases, más que tocar.

ENRIQUE FARELO: ¿Y cómo te mantienes en forma?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Estudio todos los días un mínimo de cinco horas. Sin embargo, lo que realmente te da el bagaje es tocar en directo. Si no tocas en directo es muy difícil progresar. Realmente la música sale cuando estás tocando con más gente y se da la interacción necesaria. Ése es el problema que tenemos, que no tocamos mucho y así es verdaderamente difícil progresar notablemente.

ENRIQUE FARELO: En tu caso, por no perder esa agilidad, ¿serías capaz de embarcarte en otros proyectos más comerciales?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Conozco compañeros que han entrado en ese otro mundo que no tiene nada que ver con el jazz, donde lo que prima es la imagen antes que la música. Está claro que por la edad ya no puedes entrar y que se toque bien o mal no le importa a nadie. Por tanto, si quisiera dar ese paso tampoco me iban a contratar.

ENRIQUE FARELO: En la parte trasera del disco aparece el nombre de Isabel Manteca Martínez…

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Es mi compañera y es la que ha hecho el diseño del cedé. Me gusta tanto el diseño como la música. Es un diseño que lo ha visto gente que entiende de pintura y le ha encantado el trabajo que se ha hecho para el disco. Se pensó así, se trataba de que la música y el diseño tuvieran una correlación.

SERGIO CABANILLAS: Sobre algunos de los músicos que tocan contigo ya conocemos los antecedentes porque hay muchas colaboraciones de por medio, ¿pero qué puedes decir sobre todo de Pablo Gutiérrez al órgano?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: Le conocí cuando en el Café Berlín, donde tocábamos asiduamente con la big band de Santiago de la Muela. Pablo vino un día a sustituir a la pianista Marta Sánchez. Y la verdad es que estuvo perfecto. Posteriormente, Santiago me dijo que Pablo también tocaba el Hammond y se me abrieron los ojos, porque ya se conoce que mi debilidad es este tipo de órgano. Entonces decidimos probar y ensayamos dos ó tres días. Tocamos en el Berlín asiduamente durante dos años y cada vez sonaba mejor el trío con órgano.

ENRIQUE FARELO: Llevas ya muchos años en el mundo del jazz. Después de inclinarte por esta profesión de músico en lugar de cualquier otra, ¿crees que te ha merecido la pena decantarte por la música?

CARLOS “SIR CHARLES” GONZÁLEZ: No me arrepiento en absoluto. A pesar de que las cosas estén mal. Llevo 30 años en esto, vivo de ello y estoy feliz. Tal y como se ha puesto la situación ahora, si tuviera que dejarlo, sería una decepción horrible y no sé que sería capaz de hacer. Esto pasará… la gente del jazz somos incombustibles.

Entrevista: © Sergio Cabanillas, Enrique Farelo y Carlos Lara, 2012
Transcripción: © Carlos Lara, 2012
Fotografías del concierto de Sir Charles + 4 en el San Juan Evangelista (Madrid), el 26 de marzo de 2010 (salvo las indicadas): © Sergio Cabanillas, 2012




Chema Sáiz: el trío es la formación donde mejor me encuentro, por Sergio Zeni

Nuevo encuentro entre Saiz y Tomajazz, en esta ocasión a través del correo electrónico. Entre los asuntos que tratamos no podía faltar el disco que el guitarrista madrileño registró este año con Toño Miguel y Borja Barrueta. Pero antes Chema nos permitió conocer un poco el ayer y el hoy de ese aficionado que todo músico profesional lleva dentro. Aquí nos habla de sus gustos, de sus hábitos, de los conciertos que últimamente no ha querido perderse y recomienda algunos discos para todo aquel que quiera tomar nota. Como complemento a la entrevista, encontraréis las palabras de Arturo Mora Rioja incluidas en el cuadernillo de Trio Album.

Chema Sáiz © Sergio Cabanillas, 2006

Chema Sáiz
© Sergio Cabanillas, 2006

La primera escuela.

«Tuve la gran suerte de ir conociendo el jazz paralelamente a su evolución en la historia, más o menos. Lo primero que cayó en mis manos fue un disco del Hot Club de Francia llamado Swing ’35-‘39, y por un lado me parecía increíble lo que oía, y por otro, la música la comprendía perfectamente, como a cualquiera le pasaría, así que disfrutaba observando como encajaban esas maravillas musicales que hacían Django y Grappelli en esas canciones tan sencillas y tan bonitas. Un amigo me habló de Joe Pass y por casualidad encontré en Madrid un disco suyo (hablamos del año 79), el Virtuoso 2, de guitarra sola. No daba crédito a mis oídos, y menos crédito aun a que, de la gente que conocía personalmente, no le gustaba a casi nadie. Y llegó el tercero en discordia: Wes Montgomery, de quien lo primero que oí fue parte de sus grabaciones en Paris en 1965. La reacción a estas escuchas fue casi inmediata: comencé a descifrar nota por nota lo que hacían. Y fue esta mi primera gran escuela de jazz. Esto difícilmente se hubiera dado si antes no me hubiera empapado de los discos que mi padre tenía de los Indios Tabajaras, expertos en embellecer todavía más las melodías más bellas del mundo (que a fecha de hoy para mí casi lo siguen siendo), si no me hubieran comprado el single “Entre dos Aguas” de Paco de Lucía, y después el LP Fuente y Caudal, y si no hubiera integrado con compañeros del instituto formaciones dedicadas a la música folklórica española, y por tanto, si no hubiera buceado en lo que hacían los grupos folk de moda entonces, como Nuevo Mester, Jarcha –que me encantaba–, incluso Mocedades y Nuestro Pequeño Mundo. Me gustaba sacar las melodías armonizadas para luego cantarlas nosotros. Ni hubiera ocurrido si no hubiera estudiado, aunque a mi modo –o sea, mal– la guitarra clásica, ni hubiera ocurrido si no hubiera participado entre los 9 y los 13 años en el coro de la iglesia tocando cada domingo una pieza clásica en la parte de la consagración, y por supuesto no hubiera ocurrido si mi padre, que era músico semiprofesional, y mi hermano mayor no me hubieran enseñado los primeros acordes y las primeras canciones».

Chema Sáiz © Sergio Cabanillas, 2006

Chema Sáiz
© Sergio Cabanillas, 2006

«El primer concierto de jazz que me impactó fue en el Café Manuela de Madrid cuando vi al Hot Club de Madrid, cuyo repertorio era casi el mismo que el del de Francia. Me dejó completamente boquiabierto. En el mismo lugar poco más tarde vi –y esto él no lo sabe– a Ángel Rubio, y tampoco di crédito. Éste me contó que su guitarrista preferido era Jim Hall, de quien no hace falta decir que no era fácil encontrar un disco suyo, y por una feliz casualidad di con –yo creo– el mejor: Live. Desde que, por aquella época, conocí el jazz, me embebí de él durante unos diez años más o menos, en los que no me interesaba ningún otro tipo de música. Especialmente me encantaba el be bop y sus evoluciones y ramificaciones. Fue Charlie Mingus quien me llamó especialmente la atención en cuanto a la expresión de la música. Él y quienes trabajaban para él: Danny Richmond, Eric Dolphy (especialmente), Ted Curson, Booker Ervin… Yo lo vivía como una forma muy visceral de tocar, con constante juego y comunicación; más tarde escuché a Abercrombie, Metheny y Scofield, en los 80, y me dejaron boquiabierto, cada uno con su estilo; después conocí a Lennie Tristano y aun hoy sigo sin creer lo que oigo cuando le oigo; Monk también me llamó especialmente la atención, así como Jim Hall. Y a mediados de los 90 retomé la carrera que había poco más que iniciado, de guitarra clásica, cuyo grado superior lo terminé en el 99. Evidentemente eso me hizo tomar mucho interés por la música llamada culta, o clásica».

El aficionado que hoy convive con el profesional.

«Últimamente me atraen mucho Chris Potter, Adam Rogers, Charlie Haden, Steve Swallow, Terence Blanchard… Y voy a citar a Perico Sambeat, cuyo último disco, Ziribuye, me parece una obra de arte: impresionantes composiciones, arreglos, improvisaciones, y todo ello hecho con un magnífico buen gusto. Pero lo cierto es que hay decenas de músicos con los que disfruto especialmente en los últimos tiempos. Ahora me estoy acordando de Brad Melhdau tocando a piano solo. Me suele gustar aquello que teniendo base en la tradición aporta elementos novedosos y que agrada. La novedad por la novedad, si no tiene sentido musical –sentido para mí, claro– no me interesa».

Chema Sáiz © Sergio Cabanillas, 2005

Chema Sáiz
© Sergio Cabanillas, 2005

«Realmente todo lo que escuche va a influir tarde o temprano, directa o indirectamente, y en todo, además de en la condición de guitarrista, en la de compositor: en la de músico en general. Y vaya por delante que no es el jazz lo único de lo que me alimento. Escucho e interpreto otros géneros».

«Por supuesto escucho música clásica, especialmente Bach, Debussy, Stravinsky, Borodin… La verdad que la lista es bien larga. Pero quisiera resaltar que en las últimas semanas estoy enamorándome de la música de Federico Mompou. Es increíble lo que ese hombre ha escrito. Me lo hizo escuchar una entrevista que leí a Ismael Dueñas. Escucho también a Hendrix, a los Screamin’ Headless Torsos, Björk, Tower of Power, música hindú, árabe, turca… La verdad es que me levanto por la mañana y me puedo poner a Wagner, a Nat King Cole en español, a Pedro Guerra o a Coltrane».

«A la hora de elegir discos, a veces lo hago porque he leído alguna recomendación en una entrevista. Otras, porque el líder me ofrece total garantía. Por ejemplo: si me encuentro un disco nuevo de Scofield, va a la saca inmediatamente, porque me da igual lo que haga: siempre son genialidades. Otras veces me arriesgo sin conocer al líder pero conozco a los músicos que lo acompañan. Lo más generalizado es tener en cuenta las recomendaciones hechas por músicos a los que admiro».

«A decir verdad, no estoy a la última de lo que hay en el mercado, y de hecho no es mi prioridad adquirir lo último que ha salido. Creo que lo único que he oído de 2005 y 2006 es lo de Sambeat, lo de Blanchard y lo de Potter, y desde luego los recomiendo los tres».

«En cuanto a conciertos, últimamente he visto a los Torsos, a Javier Vercher, a Rosenwinkel, a Sambeat, a Concha Buika, a Baldo Martínez… Me han gustado todos, pero especialmente Los Torsos y Rosenwinkel. Son espectáculos excepcionales, de verdad».

Álbum en trío.

Chema Sáiz / Antonio Miguel / Borja Barrueta © Sergio Cabanillas, 2006

Chema Sáiz / Antonio Miguel / Borja Barrueta
© Sergio Cabanillas, 2006

«En Trio Album hay once temas originales que están tocados con mucha frescura. Eso quiere decir que los temas los conocíamos poco más que del papel, aunque esta vez sí hubo un par de ensayos, y esto hace que bucees en cada tema sin saber muy bien lo que te vas a encontrar, lo cual para mí es un atractivo; son composiciones muy normales, con armonía corriente y estructuras corrientes, sin ningún ánimo de malabarismo musical, lo cual supone que al no erudito también le llega la música, cosa que me interesa mucho. Hay cuatro baladas, lo cual a mí me sugiere que el disco tiene cierto carácter intimista, y ello se contradice un poco con el directo, donde ocurre más bien lo contrario. Es el primero de no sé cuántos discos que haré a trío. La verdad es que es la formación donde mejor me encuentro».

Toño y Borja.

Antonio Miguel © Sergio Cabanillas, 2006

Antonio Miguel
© Sergio Cabanillas, 2006

«La música estaba compuesta antes de juntarnos para el disco, unos temas más recientes y otros menos. No está diseñada especialmente para trío, ni para Toño y Borja, sobre todo porque a este último no le conocía. A Toño sí, tocó una vez en mi grupo con una solvencia bien sobrada y con un diez en profesionalidad. Ni por asomo suponía lo fantásticamente que me iba a llevar con ellos musicalmente, y personalmente debo decir que son encantadores. Para mí les pasa un poco lo que a la música, que son personas normales (lo cual agradezco), sencillas y no te miran por encima del hombro porque uno viva en Nueva York estudiando con Patitucci y otro esté solicitado por toda España para tocar. Me encanta que sea la cordialidad y no la prepotencia la que nos una».

«El haber dado con ellos para el disco fue fruto de una feliz casualidad. Estaban pensadas otras personas, lo que no pudo darse por incompatibilidad de fechas y algún otro contratiempo. Cuando hablé tanto con uno como con otro, la verdad es que lo único que me ofrecían era facilidades: disponibilidad para ensayos, implicación y entrega máxima en el proyecto, acuerdos económicos, la cordialidad de que hablaba. En fin, que estoy encantado. Este trío no es un proyecto puntual. Mi idea es que dure mucho tiempo y que esto no haya sido nada más que el comienzo».

Los arreglos.

Borja Barrueta © Sergio Cabanillas, 2006

Borja Barrueta
© Sergio Cabanillas, 2006

«Con respecto a los arreglos, son míos, aunque Toño y Borja durante el viaje musical toman el timón de vez en cuando y al final hemos ido por otro camino al mismo sitio, o a veces hemos llegado a diferente lugar. Con esto digo que ellos han retocado bastante las ideas originales».

Jazz auténtico en una sola jornada.

Chema Sáiz y Pablo Baselga © Sergio Cabanillas, 2006

Chema Sáiz y Pablo Baselga
© Sergio Cabanillas, 2006

«La verdad que el hecho de haber tenido que registrar todo el material en un día sí que influye, y no positivamente, porque de hecho hay unas cuantas cosas que las hubiera hecho otro día, pues ese día no salían muy bien. Y sí, hay un cierto estrés, que entre otras cosas anula el disfrute de la grabación. Pero bueno, se aprende de la experiencia con el objetivo de hacerlo mejor en la siguiente. Aunque luego uno se siente muy bien después de haber hecho el disco en un día: eso habla de que es un disco de jazz auténtico, con sus riesgos asumidos, con unas cosas más bonitas y otras menos, sin trampas… y eso es lo que hay».

La producción.

«A la hora de producirlo he tenido dos suertes. La primera que Joan Ballesté, director del sello Satchmo, se comprometió a publicar el disco en 2006, sin ni siquiera haberlo oído (era imposible, no existía) y lo cumplió. La otra, que Sergio Cabanillas se ha implicado también en la producción tanto económicamente como en otros hechos, como por ejemplo la fotografía. Además, creo que es quien más ilusionado está con el proyecto, y debo agradecerle a él muchos de los conciertos que hago, así como entrevistas y eventos varios. Se podría decir que es el primero que de verdad ha creído en mi música y que la defiende y ensalza como nadie lo había hecho hasta entonces».

Chema Sáiz © Sergio Cabanillas, 2005

Chema Sáiz
© Sergio Cabanillas, 2005

Nuevos proyectos.

«Ahora estoy grabando para la ONJE (Orquesta Nacional de Jazz de España) unas obras que su director y compositor, Ramón Farrán, denomina “Jazz Sinfónico Español”, en las que no toco la guitarra eléctrica, sino la española, más bien la flamenca. En este disco de próxima publicación hay grandes figuras internacionales del jazz, así como de flamenco. También integro el grupo del baterista Carlos González, Sir Charles + Cinco, en el que se expone un proyecto con la obra de Oliver Nelson».

© Sergio Zeni, Tomajazz, 2006


Chema Sáiz Trío Album

Chema Sáiz
Trío Album

¿Qué es arte? ¿Qué es música? ¿Qué es jazz? ¿Dónde acaba la interpretación y comienza la improvisación? Cuestiones todas ellas sin clara respuesta, siempre han provocado las delicias de teóricos extremistas, estandartes de la sinrazón dedicados en cuerpo y alma a encendidas discusiones abocadas de antemano al fracaso. Me hubiera encantado ver a esos portadores de inexistentes dogmas en la sesión de grabación de este CD. A buen seguro habrían abandonado sus demagógicos monólogos para centrarse en la escucha y el disfrute, en la sensación y el sentimiento, en el aprendizaje y la admiración. Y es que todo ello tiene cabida en este Trio Album, cuarto proyecto discográfico del guitarrista Chema Saiz, en el que vuelve a confirmarse como un valor seguro dentro del nuevo jazz europeo, demostrando su continua evolución hacia la conjunción de sabia experiencia e insolente atrevimiento.

Para adentrarse en esta aventura musical, Saiz cuenta con los compañeros de viaje ideales, jóvenes con contrastado bagaje, academicismo al servicio del riesgo y mucha, mucha frescura. La sección rítmica refuerza el diálogo musical de su líder llevándole y dejándose llevar por él. Al contrabajo y bajo eléctrico sin trastes (el popular fretless), Toño Miguel muestra una asombrosa claridad de ideas, precisión al servicio de lo inesperado y un fraseo de articulación poderosa. El bilbaíno Borja Barrueta, pura imaginación, efectúa durante todo el disco un impecable ejercicio de escucha y reacción, respondiendo inmediatamente a las evoluciones de sus compañeros, subrayándolas y haciéndolas subir peldaños en el escalafón expresivo. Por si fuera poco, las composiciones son la guinda del pastel, completando un todo donde contraste y cohesión se dan la mano con naturalidad, dejando espacio para la calma, la intensidad, la reflexión, la risa, la liberación de tensiones y el sobrecogimiento más estremecedor.

La atmósfera cálida del primer corte, “Floralba”, deviene del trabajo armónico y el aprovechamiento de espacios sobre métrica ternaria sutilmente marcada. La diversión viene de la mano del shuffle en un “Marketing” (anteriormente conocido como “Canción que parece comercial pero que luego no lo es”) donde destaca el juego de caja de Borja Barrueta sobre la línea cromática que aparece durante todo el tema. En la increíble adaptación del clásico popular “Que llueva (la Virgen de la Cueva)”, partiendo de una melodía sencilla, Chema conforma un paisaje original y sofisticado, rítmicamente atractivo y candidato a provocar obsesión por su escucha en la mente del oyente. La primera frase del solo de guitarra es una auténtica obra de arte por sí sola, el acompañamiento abierto del contrabajo aporta un brillo especial y la parte previa a la vuelta final de melodía ofrece una excelente muestra de batería moderna, en la línea de los trabajos más innovadores del jazz actual. Es el aro de la caja de dicha batería el que manda en “Latín”, el guiño sudamericano donde Saiz prueba distintos timbres gracias a su colección de pedales de efecto, y donde Toño Miguel nos deja una improvisación fantásticamente construida. “Melodía natural” es una balada a la que no haría justicia el término «atmosférica», debido al peso de su contenido. Abierta y sensible, contempla cómo la sección rítmica bisela con sumo cuidado las líneas melódicas del líder, reaccionando con clase a los reclamos musicales de éste. Y si alguien echaba de menos la velocidad, la puede encontrar en “Mero trámite”, compañera de tránsito de complejos desplazamientos rítmicos en la melodía y no exenta de diversión en algunos pasajes.

Nuevo momento para la relajación con la entrada de contrabajo a “I814075” (número de serie de la guitarra que lleva acompañando a Chema Saiz desde 1982), cuya economía de acordes supone un descenso de revoluciones para los oídos. Algo grande se está fraguando, y es nuevamente Toño el que cierra este tema y abre el siguiente, “Malos modales”, con una introducción solemne y melódicamente cautivadora. Ideal punto de partida para la pieza más extensa del CD, una obra de arquitectura neo-jazzística donde Chema aprovecha la libertad de la armonía modal para explorar territorios inusuales, haciendo un sabio uso de desarrollos motívicos y huyendo de la pirotecnia y la dificultad injustificada en un tema que podría invitar a ello, dada su movida métrica en 6/8. Solos largos y muy bien construidos, con paciencia y cambios de dinámicas, riffs de contrabajo libremente ejecutados, enorme trabajo de Borja Barrueta a la batería (solo incluido), precisión en los obligados rítmicos, … Y, para contrastar, “Buenos modales”, donde el uso de la guitarra española aporta colores distintos sobre una curiosa estructura métrica de compases entrelazados de 3/4 y 5/4. “Todos iguales” aporta el punto cercano al funky. Bajo eléctrico y buen ambiente para ir acabando y, tras el aire marcial y decidido del redoble de caja inicial, un buen solo de contrabajo nos acerca a “Mambrú”, recreación de la canción tradicional “Mambrú se fue a la guerra” cuyo delicioso arreglo ya presentara Chema Saiz en su Solo album de 1999, pero que toma nuevas dimensiones en esta interpretación en trío, donde los delicados arpegios de guitarra se ven arropados con finura y elegancia.

Así es Trio Album, un disco con pasajes oscuros conceptualmente encuadrables dentro de la visión contemporánea del jazz practicado en el Viejo Continente, con baladas sutiles donde la aparente sencillez invita a escuchar cada nota, con divertidísimas evoluciones que harían sonreír a una piedra y, lo más destacable, con una sensación de cohesión estructural poco común en una obra tan variada. Creador ante todo, es increíble cómo Chema Saiz es capaz de adaptar el lenguaje de la guitarra a cualquier contexto musical, eliminando barreras preconcebidas y ampliando considerablemente el rango estilístico de una formación tan habitual hoy en día. Interpretación, acompañamiento e improvisación son abordados con tanto nivel de detalle y, a la vez, tanta naturalidad, que a veces cuesta creer que sólo estemos escuchando tres instrumentos. He aquí una excelente muestra de jazz moderno donde los análisis formales no tienen más sentido que el puramente descriptivo, donde arte y entretenimiento se funden en un todo compacto, y donde las preguntas pertinentes no son ¿es arte? ¿es jazz? ¿hay improvisación?, sino ¿cuándo graban el próximo?

© Arturo Mora Rioja




Dan Wall por Sergio Cabanillas

Dan Wall: en trío en Madrid

Fue en el preámbulo de la entrevista cuando el propio Dan nos confesó que en el álbum Off the Wall (Enja 1997) aparece en los crédito un tal Lester Larrouse; en realidad no era sino el mismísimo John Abercrombie. Tal hecho se debió a la mala relación existente entre el productor de Ecm (Manfred Eicher) y el productor del sello Enja (Matthias Winckelmann), quien exigía que Abercrombie no apareciera en dicho disco, teniendo que cambiar su nombre por el antes reseñado.

Por Enrique Farelo, traducción por Sergio Cabanillas. Entrevista concedida el 8 de noviembre de 2003, en el Cercle Catalá de Madrid con motivo del concierto presentación de Santiago De La Muela B-trío, lo que dará como resultado un nuevo disco de este estupendo jazzman español. Fotografías por Sergio Cabanillas.

Santiago de la Muela B-Trio por Sergio Cabanillas

Dan Wall, Carlos «Sir Charles» González y Santiago de la Muela

Enrique Farelo: A los 17 años recibes una mención honorífica como estudiante. Antes de esa edad ¿cómo se desarrolla tu infancia con relación a la música?

Dan Wall: Vengo de una familia de pianistas; mi abuelo, mi padre, mi madre y mis sobrinos, por lo que he estado oyendo el piano siempre. Al principio estaba harto de oír pianos, por lo que me interesé por las guitarras. Empecé  a tocar y a escuchar a Wes  Montgomery, el cual se hacía acompañar por Jimmy Smith, y a los pianistas Art Tatum y Herbie Hancock.

Enrique Farelo: ¿Qué estudios cursas, con quién y dónde?

Dan Wall: Tuve un profesor al principio que no me gustaba nada (John Mehegan), por lo que utilicé un método musical y comencé a tocar de oído. Posteriormente estudié en Berklee (Boston).

Enrique Farelo: ¿Qué tipo de música escuchabas en la infancia y la adolescencia?

Dan Wall: Fundamentalmente la radio, cosas comerciales, R&B (Ramsey Lewis).

Enrique Farelo: ¿Cómo surge la idea de tocar con un músico español?

Dan Wall: Me gusta la combinación de órgano y guitarra; y la forma de tocar de Carlos “Sir Charles” González y por supuesto la de Santiago de la Muela. En definitiva la química de ambos instrumentos.

Enrique Farelo: ¿Cuándo decides tocar el Hammond B-3?

Dan Wall: Toqué los dos instrumentos a la vez, hasta el año 1982; luego sólo el piano  hasta el 91, en el que John Abercrombie me llamó para formar un trio con Adam Nussbaum, momento en el cual me centré más en el órgano. Sigo tocando más el piano que el órgano, ya que me resulta más sencillo; de hecho tengo un trío en Cleveland.

Enrique Farelo: ¿Cuáles son tus pianistas y organistas más admirados?

Dan Wall: Art Tatum, Erroll Garner, Bill Evans, Herbie Hancock, McCoy Tyner, Keith Jarrett como pianistas. Jimmy Smith y Larry Young como organistas.

Dan Wall por Sergio Cabanillas

Dan Wall

Enrique Farelo: ¿Supone Larry Young tu principal referencia?

Dan Wall: Sí, para mi es una influencia, por que es lo que me viene a la cabeza, simplemente. También pienso en los pianistas a la hora de tocar el órgano; Larry también era pianista.

Enrique Farelo: ¿De los organistas actuales a quienes conoce, y cuáles te parecen los más interesantes?

Dan Wall: Joey DeFrancesco y Larry Goldings.

Enrique Farelo: ¿Y Medeski, Jeff Palmer…?

Dan Wall: Han tenido mucho éxito pero no sé hasta que punto suponen una corriente o influencia como tal. Los que marcan la diferencia son los ya señalados.

Enrique Farelo: ¿Qué otros organistas conoces al margen del jazz?

Dan Wall: Brian Auger, Keith Emerson.

Enrique Farelo: ¿Mike Ratledge,Dave Stewart?

Dan Wall: Conozco los nombres pero no su música.

Enrique Farelo: Has tocado con John Abercronbie, Mike Goodrick  y ahora con Santiago. de la Muela. ¿Te ha resultado difícil acoplarte a cada uno de ellos?

Dan Wall: Me resulta relativamente sencillo adaptarme a la música; más que adaptarme a la música me adapto a las personalidades.

Dan Wall y Santiago de la Muela por Sergio Cabanillas

Dan Wall y Santiago de la Muela

Enrique Farelo: ¿Qué conoces del jazz español?

Dan Wall: Tete Montoliu… Marc Miralta de nombre.

Enrique Farelo: ¿Es el jazz europeo hoy en día más creativo que el americano?

Dan Wall: Europa es un sitio para tocar; si tuviera que tocar siempre al estilo americano “me suicidaría”.

Enrique Farelo: En Open Land tocaste al lado de Mark Feldman y ahora con Santiago. ¿crees que podrían compenetrarse para grabar juntos en un futuro?

Dan Wall: Mark Feldman es muy conocido por el free; un gran músico. Sería un experimento muy interesante. ¡Me encantaría!

Enrique Farelo: A finales de los 60 parece que el hammond cayó en desuso en el jazz y sin embargo  hoy parece haber un relanzamiento. ¿A qué crees que es debido?

Dan Wall: Sí, efectivamente hablábamos el otro día de dicho resurgimiento. Después de grabar en el 92 con Abrecrombie, más tarde lo hicieron John McLaughlin, John Scofield, Michael Brecker con Larry Goldings dándole un sonido más moderno al órgano, por lo que creo que ha resurgido.

Enrique Farelo: ¿En que medida crees que condiciona grabar para Manfred Eicher (ECM)?

Dan Wall: Me siento libre porque Manfred Eicher lo que quiere oír es muy libre. Puede haber problemas porque tiene los conceptos clarísimos de lo quiere oír: si llegas con unas ideas preconcebidas puede haber problemas. ¡Gran productor!… ¡es una gran experiencia trabajar con él!

Enrique Farelo: ¿Piensas que es mejor tocar a trío o con mayor número de músicos como en Opend Land (99)?

Dan Wall: ¡Piano u órgano siempre con trío, a muerte!

Enrique Farelo: ¿Qué proyectos tienes de cara al futuro al margen de trabajar con Santiago  y “ Sir Charles”?

Dan Wall: Piano sólo, y con un trío en el sur de EEUU con Gary Bartz, Robbie Newman y Billy Hart.

© Enrique Farelo – Sergio Cabanillas, Tomajazz 2003.