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Thelonious Monk: Palo Alto (Impulse!, 2020) [Grabación de jazz] Por Rudy de Juana

No sé si habéis estado en Palo Alto alguna vez. Situada al sur de San Francisco, en pleno corazón de Silicon Valley, la ciudad es sede de algunas de las empresas más innovadoras del planeta y compañías como Google, Facebook, Apple o Twitter, tienen parte de sus gigantescos campus en esta zona. Es una de las ciudades del mundo con más coches Tesla por kilómetro cuadrado y por supuesto, alquilar un piso por menos de 3.000 dólares al mes resulta impensable.

En los años 60’ sin embargo, antes del boom de la industria tecnológica, Palo Alto era una ciudad muy diferente. Marcada como muchas por los disturbios raciales de la época, el municipio californiano comprendía dos realidades opuestas. Mientras que en la parte oeste de la ciudad los residentes constituían en su mayoría clases medias y altas de raza blanca, “East Palo Alto” era un barrio mayoritariamente pobre y afroamericano en el que la policía imponía su propia ley marcial.

Al llegar al año 1968, año en el que se graba este disco, la situación de tensión era máxima.  Martin Luther King había sido asesinado el 4 de abril de ese año y dos meses después, el 5 de junio, Robert Kennedy corrió la misma suerte, en el transcurso de una campaña presidencial en la que había declarado que los negros y los blancos pobres tenían un interés común.

Danny Scher y el concierto de Palo Alto

En este contexto histórico, estamos seguros que nadie sospechaba que Danny Scher, un por entonces chaval de 15 años, haría más por la convivencia pacífica en su ciudad que cualquier otra persona. Alumno del muy acomodado “Instituto Palo Alto”, Scher era un aficionado al jazz que además hacía sus pinitos como “productor musical”. Con el visto bueno de su escuela, utilizaba la radio comunitaria del instituto para emitir un programa completamente volcado en el jazz, por lo que los sellos discográficos le mandaban LPs para que los programara.

Pero como él explicaría más tarde, su verdadera pasión, “era tocar, ir a conciertos y a clubs donde se admitía a menores, intentando contactar con compositores y locutores de radio o colocando posters de conciertos para gente. Esas personas fueron quienes me dieron los contactos de los artistas de jazz cuando les dije que quería organizar conciertos en Paly (su instituto), utilizando la premisa de recaudar dinero para el International Club, del que yo era miembro”.

Es así como se empeñó en que tenía que hacer lo posible para que su ídolo, Thelonious Monk, tocase en su colegio. Gracias a la ayuda de Herb Wong y Darlene Chan, dos de las personas mejor conectadas en la escena musical de San Francisco y a las que había ayudado a organizar previamente el primer Berkeley Jazz Festival, logró convencer al representante de Monk para que el genio de Rocky Mount actuase en el instituto, rebajando el caché del artista hasta los 500 dólares.

A partir de aquí comenzaron los problemas. A medida que se acercaba la fecha del concierto, Scher comprobó que las entradas (a dos dólares) no se vendían y que por otro lado, tampoco tenía ninguna noticia de Monk. Para intentar recaudar algo de dinero, comenzó a poner pósters en la “parte blanca” de la ciudad, lo que le permitió conseguir algunos sponsors que le garantizaban que aunque nadie acudiese finalmente al concierto, el caché Monk estaría cubierto.

Después cruzó la línea y se fue a East Palo Alto para avisar a sus residentes de que el famoso pianista venía a actuar a la ciudad. “La policía me dijo que era peligroso para mí y que se podían crear disturbios raciales si hubieran asistido al instituto Palo Alto”, recuerda Scher. “Pero yo sabía que esa comunidad lo sabía todo acerca de Monk. Me crucé con unos chicos en un parking de East Palo Alto y les conté todos los detalles del concierto”.

Cuando quedaban dos días para el evento y aún sin noticias de Monk, Scher llamó al Jazz Workshop Club donde el músico estaba tocando esos días. Resultó que no sabía nada de ningún concierto y que en cualquier caso, no tenía ningún medio de transporte para trasladarse a Palo Alto, porque él no tenía coche. Les, el hermano mayor de Danny, se encargó de trasladar a Monk a la ciudad. Cuando apareció en el aparcamiento del instituto, la gente que se agolpaba en la entrada y que provenía principalmente del este, se abalanzó sobre la taquilla y agotó las entradas. El concierto fue todo un éxito.

Una grabación se pierde…y aparece 52 años después

No estaba previsto grabar el concierto. Pero el conserje del instituto, también aficionado al jazz, pidió permiso para hacerlo a cambio de afinar el piano. La grabación permaneció oculta hasta 2005, cuando Scher que conservaba una copia de la cinta original, la encontró un día en su casa mientras ordenaba su desván. Años más tarde, comentando el hallazgo con el escritor y crítico musical Dan Ouellette, surgió la idea de editar la cinta y producir un álbum completo.

Inicialmente, el lanzamiento de Palo Alto estaba previsto para el pasado 31 de julio, pero desacuerdos de última hora entre los herederos de los derechos de autor y la casa discográfica, provocaron (con amenaza de cancelación definitiva sobrevolando la escena) su retraso hasta el 18 de septiembre, cuando hemos podido disfrutarlo.

¿Qué nos encontramos en este álbum? En primer lugar, una de las formaciones clásicas de Monk, esto es: Charlie Rouse (saxo tenor), Larry Gales (bajo), Ben Riley (batería) y el propio Thelonious Monk al piano. Lo que interpretan es un concierto corto (47 minutos) ya que, al finalizar, Monk tenía que volver a San Francisco para dar otro concierto. En estas circunstancias el set por el que se decantan es “básico” y muy conocido por los aficionados.

Arranca con “Ruby my dear”, con un Rouse dándolo todo hasta que Monk acaba por tomar la delantera; a la que siguen la alegre “Well, you needn’t” dando lugar a solos de todos los componentes y la sentida “Don´t blame me”, para a continuación dar paso a una grandísima interpretación de “Blue Monk” y “Epistrophy”. El show termina con “I love you sweetheart of all my dreams”, en el que el pianista versiona el clásico de Rudy Vallée de 1925.

Aunque no hay sorpresas en cuanto al material, este es probablemente uno de los mejores grabaciones de Monk en directo…y no me duele reconocer que pese al escepticismo inicial que provocó mi primera escucha, ahora dudo si no es la mejor de las que se conservan. Desde luego es la mejor con esta formación.

Lo que nos lleva a un punto clave: Monk es conocido por sus composiciones, su estilo de piano y su idiosincrasia personal…y no tanto como a un director de banda. No es un Ellington, no es un Miles o un Parker. Pero Palo Alto puede cambiarlo todo. Entre otras cosas, porque demuestra que el cuarteto que mantuvo desde 1964 hasta 1968 no solo fue un gran vehículo para sus composiciones, sino una banda superlativa por derecho propio. Y no, esto no va en detrimento de otros acompañantes “clásicos” con Trane o Blakey, pero la conexión emocional que hay en este concierto… es algo que no os podéis perder.

Por si fuera poco, la calidad de la grabación es sorprendente. Evidentemente no es la misma que la que proporciona un set-up para una grabación profesional en directo, pero aún así, resulta casi inexplicable que sea tan buena, dadas las circunstancias y los medios.

© Rudy de Juana, 2020. http://www.caravanjazz.es/

Thelonious Monk: Palo Alto

Thelonious Monk (piano), Charlie Rouse (saxo tenor), Larry Gales (contrabajo), Ben Riley (batería)

Grabado en directo en Palo Alto, California en 1950

Publicado por Impulse! en 2020




Razones para el jazz: un disco. Flight Path (Sphere) [396]

Un disco. Sphere (Kenny Barron, Charlie Rouse, Ben Riley, Buster Williams): Flight Path (Elektra Musician)

Seleccionado por Kuto




365 razones para amar el jazz: un tema. ‘Round Midnight (Thelonious Monk, Cootie Williams) [289]

Un tema.  “‘Round Midnight”. Música: Thelonious Monk & Cootie Williams

Seleccionado por Luis Escalante Ozalla

Thelonious Monk: At The Blackhawk (Riverside, 1960)

Thelonious Monk, John Ore, Billie Higgins, Joe Gordon, Charlie Rouse, Harold Land




HDO 274. Monk, Monk, Monk… por siempre Thelonious Monk. “Les Liaisons Dangereuses 1960” [Podcast]

Thelonious Sphere Monk, el sumo sacerdote del BeBop, vuelve a mostrarse en todo su esplendor en el doble CD Les Liaisons Dangereuses (Sam Records – Saga, 2017), publicado con motivo del Record Store Day 2017. En solitario o en quinteto junto a los habituales Charlie Rouse, Sam Jones, Art Taylor, y al invitado Barney Wilen, recreaba algunos de sus clásicos para la banda sonora de la película de Roger Vadim. En HDO 274 escuchamos algunos de los temas incluidos en esta grabación absolutamente recomendable:  “Pannonica”, “Well, You Needn’t”, “Ba-Lue Bolivar Ba-Lues-Are” y “Rhythm-a-Ning”.

Tomajazz: © Pachi Tapiz, 2017

HDO es un podcast editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.




365 razones para amar el jazz: una portada. Thelonious Monk: Underground (John Berg y Richard Mantel) [37]

Una portada de John Berg y Richard Mantel. Thelonious Monk: Underground (Columbia, 1968)

Seleccionado por Arturo Mora Rioja.

Con Thelonious Monk, Charlie Rouse, Larry Gales, Ben Riley.




Tomajazz recomienda… un CD: School Days. Improvisations on Compositions by Thelonious Monk (Steve Lacy, Emanem, ed: 2014)

Steve Lacy_School Days_Emanem_reed 2014

Entre los músicos que a lo largo de su carrera además de lograr un lenguaje propio han logrado ser considerados expertos en repertorios ajenos, Steve Lacy merece ocupar un lugar entre los más destacados. En el caso del saxofonista el desarrollo de su carrera además de mostrarnos una voz y un lenguaje personales, también ha mostrado a un competente y experto músico en las composiciones de Thelonious Monk, a quien acompañó durante 16 semanas en 1960 cuando tenía aproximadamente 26 años.

Tres años después es cuando está fechada esta grabación, registrada por Paul Haines y Vashkar Handy en Nueva York. La historia de sus ediciones es todo salvo lineal: en 1975 Emamen la publicó en formato LP; posteriormente se llevaron a cabo reediciones en QED (LP), HatArt (CD) y HatOlogy (CD). En 2011 Emanem realizó una reedición de esta grabación, a la que se incorporaban dos novedades. Esta es la primera vez que los temas aparecen en el orden en que fueron interpretados. La segunda novedad es que añadía un par de temas grabados en 1960 por el quinteto de Thelonious Monk, en el que participaba Steve Lacy. Sin embargo, no ha sido hasta 2014 cuando esa grabación ha visto la luz.

En el cuarteto School Days llama la atención una formación un tanto infrecuente a la hora de retomar el legado de Thelonious Monk, debido a la ausencia de piano. A Lacy le acompañaron el trombonista Roswell Rudd y el baterista Dennis Charles a lo largo de todos los temas. El contrabajista Henry Grimes estuvo ausente en los dos primeros temas, debido a que llegó tarde al inicio del concierto del que procede la grabación.

El subtítulo “Improvisations on compositions by Thelonious Monk” no puede ser más acertado. La materia prima monkiana es la esencia de la música, aunque el trío/cuarteto se encarga en hacerla evolucionar convenientemente, consiguiendo momentos tan sublimes como es la recreación en formato de trío de “Bye-ya”, el tema que abre el CD.

En cuanto a los dos temas extras de la reedición de 2014, los acompañantes de Monk son además de Lacy, el saxofonista Charlie Rouse, el contrabajista John Ore y el baterista Roy Haynes. Los dos temas (“Evidence” y “Straight No Chaser”) fueron grabados en el Quaker City Jazz Festival de 1960 en Filadelfia, y muestran a Monk en plena forma tocando sus composiciones de una manera que siempre parece igual a otras ocasiones anteriores y posteriores, y que sin embargo siempre es distinta, llena de esa magia que lograban los inusuales silencios del enorme pianista.

Otro elemento a resaltar en la edición de 2014 son las notas que acompañan el CD, que incluyen textos de Martin Davidson (el alma mater de Emanem), y Evan Parker escritos para esta edición. También aparecen extractos de una entrevista de Davidson a Lacy (en la que relata su estancia junto a Monk y su relación con el legado monkiano), y de un escrito de Ira Gitler de 1960 en la que comenta la participación de Lacy en el grupo de Monk.

© Adolphus van Tenzing, 2014

Steve Lacy: School Days (1960/3) (Emanem, 2014)




Tomajazz recupera… Thelonious Monk en Jazz Magazine 1963

 

 Thelonious Monk Minton's Playhouse New York, N.Y., ca. Sept. 1947  Photograph by William P. Gottlieb
Thelonious Monk
Minton’s Playhouse
New York, N.Y., ca. Sept. 1947
Photograph by William P. Gottlieb

 

Cada día oigo a un montón de pianistas que utilizan procedimientos que son míos.

Leer: Thelonious Monk en Jazz Magazine 1963. Entrevista por  Jean Clouzet y Michel Delomme. 




Charlie Rouse: Bossa Nova Bachannal + Yeah! (American Jazz Classics. Reed. 2014)

Charlie Rouse - Bossa Nova Bacchanal - Yeah¡Hay vida después de Monk!  Este, podría ser un excelente título para una biografía del genial saxofonista tenor llamado Charlie Rouse.  Con ello, aprovecho la ocasión para reivindicar una semblanza de este gran músico, de una gran solidez y muy competente.  Y es que la mayoría de los aficionados al jazz conocen a Rouse gracias a su participación en el cuarteto del inclasificable pianista Thelonious Monk, y en muchos ocasiones lo comparan, desfavorablemente, con otros tenores que “El Monje” tuvo, a saber: John Coltrane, Sonny Rollins… ahí es nada. Desconozco los motivos por los que Rouse no tiene una monografía seria, quizá sea porque no tiene una mala vida reconocida, o tal vez porque tampoco fue muy longevo, 64 años nos duró.  No lo sé.  Lo que sí sé es que fue un gran saxofonista (y flautista también), a la altura de otros muchos que sí que ocupan grandes portadas y prolijos volúmenes.  Nuestro músico es uno de los solistas más distintivos de la historia del jazz, con un sonido muy cromático y lleno de inventiva e intensidad.  Su estilo es vergonsozo, en el buen sentido, algo tímido también, ya que intenta mostrar las melodías de la menor forma posible, jugando a una especie de Cluedo con ellas, pero a la vez muy declamatorio.  No aparcar el swing, el virtuosismo, ni, evidentmente, la increible fantasía de la que dispone.  Todo esto hace de Rouse un inprovisador nato y un maestro del jazz, por encima de cualquier etiqueta que podamos ponerle.

Encontramos tres etapas en la carrera de nuestro saxofonista.  La primera la podemos calificar como de formación, engrosando orquestas como la de Billy Eckstine, en la que militaban nombres como Dizzy Gillespie, Sarah Vaughan o Lucky Thompson.  En ella, Rouse comenzó a despuntar por su sonido meloso y hermoso.  Depués vendrían las formaciones de Dizzy, grabaciones con Fats Navarro y Tadd Dameron y la sustitución del mismísimo Ben Webster en la Duke Ellington Orquestra, donde se encontraba muy a gusto, pero que a la postre tuvo que abandonar por problemas de pasaporte, que le impedían embarcarse en las giras internacionales.  Un grupo pequeño liderado por Count Basie fue su siguiente destino.  En los 50, grabaría con Oscar Pettiford, Benny Green y Clifford Brown.  En el 55, Rouse dio un paso adelante, creando una banda llamada Les Jazz Modes, cuya innovación fue la incorporación de una trompa o corno francés, a los labios del co-lider de la formación Julius Watkins, más la incorporación, al frente de la agrupación, de una vocalista.

En 1959 Charlie Rouse se une a Monk, iniciando así la segunda etapa de su carrera, caracterizada por amoldarse al sonido del Genio de la Música Moderna. Un sonido novedoso, sin ninguna referencia, a primera vista, en la música jazz anterior.  Rouse encajó a la perfección con la personalidad y con la música del Monje Loco, cosa no fácil, con una premisa sobre todas las cosas: el respeto que sentía por su jefe y que éste le devolvía.  El saxo tenor de Charlie, empasta perfectamente con el sonido Monk, convirtiéndose así en una especie de excelso traductor de lo monkiano, cosa que los anteriores saxos no estaban dispuestos a hacer.  Esta relación a la manera Spiderman-Simbionte, durará 11 años, desde 1959 hasta 1970, durante la cual, el tenor de Washington hará alguna que otra escapadita en solitario.  Fruto de estas escapadas son los dos álbumes que os traemos hoy:  Bossa Nova Bachannal + Yeah! Grabados en 1962 y 1960 respectivamente.

Pero dejemos ambos discos para más tarde y finalicemos el análisis que estábamos haciendo de la carrera de nuestro músico.  Nos quedaba la tercera y última etapa, iniciada en 1970, cuando Monk se retira del circuito jazzístico.  Entonces, Rouse pasará a engrosar las filas de sidemen norteamericanos, picando aquí y allá y revoloteando por acullá, hasta llegar a 1979, año en el que crea el grupo Sphere, dedicado a su amigo y ex jefe, Thelonious Monk (su nombre completo era Thelonious Sphere Monk).  En sus filas recalan hombres como el pianista Kenny Barron, el contrabajista Buster Williams y el baterista Ben Riley.  El cuarteto, aunque empezó como una banda tributo, también llevó a cabo proyectos originales, como una magnífica revisión de algunos temas de Charlie Parker.  El “grupeto” perduró hasta poco antes de la muerte de Charlie en 1988, disolviéndose hasta 1998, año en el que reaparecieron con Gary Bartz al saxo tenor, grabando un álbum titulado homónimamente Sphere.

Una vez resuelto el entramado de adentrarnos en la carrera de Rouse, debemos dirigir nuestra mirada hacia el disco a reseñar, o mejor dicho, discos.  Nos encontramos ante uno de esos packs que American Jazz Classics ha reeditado.  Esas reediciones donde se incluyen dentro de un mismo CD dos álbumes.  Una muy buena opción para bolsillos escuálidos con complejo de Carpanta como el mío, ya que por un precio módico, te puedes hacer con un par de discos de tu músico favorito.

Comenzamos con Bossa Nova Bachannal, una placa editada originalmente por el sello Blue Note y grabada por uno de los mejores prestidigitadores del sonido, Rudy Van Gelder, en 1962.  En él, como bien dice su título, Charlie Rouse se adentra en las selvas amazónicas de la bossa, algo difícil de hacer, si se quiere hacer bien, de las que sale con solvencia y estilo.  Es una fusión perfecta entre jazz y bossa, de un músico que sabe lo que se está haciendo y que entiende la música que intenta fusionar.  En palabras de Tom Jurek: “El abrazo que Rouse da a la bossa nova […] está firmemente enraizado en el jazz.  Y no jazz americano tratando de ser brasileño rítmicamente.  Rouse, un bopper duro, toma los conceptos rítmicos y armónicos de la samba casados con estilos folklóricos afro-caribeños, y lo fusiona todo a través del jazz.“.  En definitiva, calipsos, sambas y un tema popular haitiano titulado “Merci Bon Dieu” componen el álbum, caracterizado, por encima de todo, por la felicidad que emana de él.  A destacar el gran trabajo de los guitarristas, Kenny Burrell y Chauncy “Lord” Westbrook y la inserción de Carlos “Patato” Valdés a las congas y Garvin Masseaux al chekere (instrumento de percusión africano construido con una calabaza seca con cuentas tejidas en una red que la recubre).

Es curioso observar que el segundo disco a reseñar, Yeah!, está tratado, en el pack de American Jazz Classics, como bonus tracks del primero.  Digo que es curioso, aunque no tiene ninguna importancia a la hora de disfrutar de ambos, porque desde mi criterio, considero al último más importante que al primero, imagino que será cuestión de gustos.  Yeah! fue grabado en 1960 por Epic Records originalmente, siendo un producto más orientado hacia el jazz. Más purista podríamos decir.  En él, encontramos blues como “Billy´s Blues” o superclásicos como “Stella By Starlight”, además de temas originales como “Lil´ Rousin´” en su versión original y alternativa.  Un disco de tono medio-bajo, bastante recomendable, donde escuchamos a un Rouse liberado del corsé monkiano y donde obtenemos jazz puro, sin cortapisas.

Finalmente, el libreto que acompaña al disco es bastante aceptable, con 14 páginas de información y fotografías. De entre todas las fotografías destacaría una sobre las demás.  En ella, Rouse aparece con su saxo colgado del cuello y un cigarrillo en los labios colocado de medio lado.  Desconozco si la cosa fue intencionada o no, pero es una copia casi exacta de una de las tres fotos que Robert Johnson tiene en su haber.  Por último, también encontramos los covers originales de los álbumes.

En definitiva, una compra muy buena atendiendo al binomio calidad-precio.  Gran música, buena información, precio económico y todos contentos.  Además,  con esta adquisición, puedes hacerte con un porcentaje bastante elevado de la discografía en solitario de Charlie Rouse, teniendo en cuenta la reducida producción del saxofonista.  Yeah!

© Juanma Castro Medina, 2014

Charlie Rouse:  Bossa Nova Bacchanal + Yeah!  

Bossa Nova Bacchanal: “Back To The Tropics”, “Aconteceu”, “Velhos Tempos”, “Samba De Orfeu”, “Un Día”, “Merci Bon Dieu”, “In Martinique”.

Charlie Rouse (Saxo Tenor), Kenny Burrell (Guitarra), Chauncey Westbrook (Guitarra), Larry Gales (Contrabajo), Willie Bobo (Batería), Carlos “Patato” Valdés (Conga), Garvin Masseaux (Chekere).

Yeah!: “You Don´t Know What Love Is”, “Lil´ Rousin”, “Stella By Starlight”, “Billy´s Blues”, “Rouse´s Point”, “There Is No Greater Love”, “Lil´ Rousin (Alternate Take)”.

Charlie Rouse (Saxo Tenor), Billy Gardner (Piano), Peck Morrison (Contrabajo), Dave Bailey (Batería).

Reeditados en 2014 por American Jazz Classics




Tomajazz recomienda… un CD: In A Cello Mood (Oscar Pettiford)

Oscar Pettiford_In a cello moodAdemás de ser un gran contrabajista, Oscar Pettiford fue uno de los pioneros en la utilización del violonchelo como instrumento solista en el jazz, un papel muy diferente al de su participación como integrante en las secciones de cuerda. En esta recopilación de Fresh Sound se recogen cuatro grabaciones registradas entre 1952 y 1954, lo que explica que las formaciones varíen del cuarteto al sexteto. Ejemplo de “experimentación tranquila” (tal y como señalaba hace unos días Fernando Ortiz de Urbina en su repaso a Yesterday and Today de Jack Nimitz), en una de las sesiones de 1953 la formación comprendía dos chelos, contrabajo, piano y batería; en la otra sesión de 1953 y en la de 1954 aparecía otro instrumento inusual en el jazz como es la trompa. Otro factor a destacar fueron sus acompañantes, entre los que se encontraban Charles Mingus (elemento propulsor de las secciones rítmicas), el saxofonista Charlie Rouse (acompañante habitual de Thelonious Monk durante más de diez años), el pianista Duke Jordan o el intérprete de trompa Julius Watkins.

Bien -se puede llegar a plantear el lector que haya sido capaz de llegar hasta este punto en estos tiempos de la comunicación limitada a los 140 caracteres-, y además de las buenas compañías y la experimentación, ¿qué sucede con la música? Last, but not least, entre los diecinueve temas se incluye material de primera. Su carácter varía entre las distintas sesiones (aquí hay be-bop, un terreno en el que se movió Pettiford en la década de los cuarenta), aunque el factor común a todas ellas son los magníficos solos, capaces de hacer mover los pies al más pintado. También hay que destacar unos arreglos muy trabajados y acordes a la época (del be-bop se había pasado a nuevas maneras de entender el jazz), especialmente en la última sesión.

La mayoría de temas fueron compuestos por Pettiford, incluyendo sus populares “Blues In The Closet” y “Tricrotism”. También recoge una revisión ellingtoniana (“I’m Beginning To See The Light”), así como composiciones de Gerry Mulligan (“Sextette”), Quincy Jones (“Stockholm Sweetnin'” y “Golden Touch”) y Harry Babasin (el otro violonchelista participante, autor de las brillantes “In A Cello Mood” y “Monti Celli”). Tal y como reza el último tema, gracias a recopilaciones como esta, el chelo de Oscar Pettiford “Rides Again”.

© Adolphus van Tenzing, 2014

Oscar Pettiford: Quartet, Quintet & Sextet. In A Cello Mood (Fresh Sound Records, 2007)




Tomajazz recomienda… un CD: Carmen Sings Monk (Carmen McRae, 1988)

Carmen_Sings_MonkLa recomendación de esta semana bien podría haber no tomado el nombre con que lo ha hecho, sino haber sido algo así como “Tomajazz recomienda un homenaje a Thelonious Monk”.

En 1988, tres años antes de retirarse, la cantante Carmen McRae se daba en su penúltima grabación un festín monkiano. En Carmen Sings Monk repasaba trece clásicos del pianista. Todo preparado al servicio de la cantante para mayor gloria de Monk, McRae en un magnífico estado de forma ponía su espléndida voz a la revisión de unos temas inmortales acompañada por George Mraz (fantástico al contrabajo) y Al Foster a lo largo de toda la grabación; el monkiano Charlie Rouse (acompañante del pianista y líder del proyecto Sphere) y Larry Willis en los dos temas grabados en directo, mientras que Clifford Jordan y Eric Gunninson lo hacían en el resto -grabados en estudio-.

Recomendable de principio a fin en su edición original, la reedición en CD llegaba casi a los límites de la duración de estos artefactos sonoros con sus 79 minutos y 50 segundos, incluyendo cinco versiones alternativas adicionales.

© Adolphus van Tenzing, 2013

Carmen McRae: Carmen Sings Monk (1988)




Tomajazz recomienda… un tema: “Bright Mississippi” (Thelonious Monk)

tmmonksdreamDivertido, cargado de swing y buenas vibraciones; y, a la vez, complejo, anguloso, moderno pero fuertemente afincado en la tradición. No hay duda, se trata de Thelonious Monk. Su composición “Bright Mississippi” llenaba ocho minutos y medio del album Monk’s Dream (1962). Charlie Rouse, quizá el sideman que mejor se entendió con Monk, improvisa sin salirse del ambiente del tema. El líder le acompaña con acordes histriónicos (¿puede ser un acorde histriónico?) y enfoca su propio solo con un desparpajo único. Tras ellos, John Ore y Frankie Dunlop se encargan de que el ritmo no decaiga. Una variación en torno a tres notas, un viaje imprescindible.

Monk’s Dream (Thelonious Monk Quartet), Columbia 8765