HDO 336. Y hoy… un estándar: All Of You (002) [Podcast]

Y hoy… un estándar. Es el turno de “All Of You” de Cole Porter interpretado por Billie Holiday, Sarah Vaughan, Ella Fitzgerald, Barbara Carroll, Nancy Wilson, The Modern Jazz Quartet, Miles Davis y Kenny Burrell.

Tomajazz: © Pachi Tapiz, 2017

HDO es un podcast editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.

Luis Escalante Ozalla dedicó cuatro programas a la obra de Cole Porter que se pueden escuchar aquí, aquí, aquí y aquí.




Cole Porter (y IV). Los compositores del Tin Pan Alley (XX). La Odisea de la Música Afroamericana (113) [Podcast]

La Odisea de la Música Afroamericana es un programa de radio dirigido, presentado y producido por Luis Escalante Ozalla, autor de los libros Nueva Orleans (1717-1917): Sexo, Raza y Jass y Y se hace música al andar con swing.

Con el programa 113 finaliza el recorrido por la figura de Cole Porter en La Odisea de la Música Afroamericana de Luis Escalante Ozalla. Suena la que es posiblemente la composición más popular de este compositor esencial en la historia del jazz: “Night And Day”. También otros temas imprescindibles como “What Is This Thing Called Love”, “You Do Something To Me”, “True Love” y “Love For Sale”. Algunos de los artistas que interpretan esos clásicos son Charlie Parker, Frank Sinatra, Dinah Washington, Coleman Hawkins, Ben Webster, y el propio Cole Porter.

Cole Porter en la tercera década del pasado siglo

En el capítulo 113 suenan:

  • “You´re kind” Silkhe Nergaard
  • “Night and day” Clare Teal
  • “Night and day” Tommy Dorsey
  • “Night and day” Frank Sinatra
  • “True love” Bing Crosby & Grace Kelly
  • “What is this thing call love” Dee Dee Bridgewater
  • “Why can´t you behave” Dinah Washington
  • “You do something to me” Laura Figy
  • You´d be so nice to come home to” Coleman Hawkins & Ben Wesbter
  • “You´re the top” Cole Porter
  • “Love for sale” Charlie Parker
  • “Goes blues” Ximo Tebar

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Cole Porter (III). Los compositores del Tin Pan Alley (XIX). La Odisea de la Música Afroamericana (112) [Podcast]

La Odisea de la Música Afroamericana es un programa de radio dirigido, presentado y producido por Luis Escalante Ozalla, autor de los libros Nueva Orleans (1717-1917): Sexo, Raza y Jass y Y se hace música al andar con swing.

La entrega 112 de La Odisea de la Música Afroamericana de Luis Escalante Ozalla es la tercera dedicada a Cole Porter, uno de los compositores más importantes en la historia del jazz. Continúa el recorrido alfabético por alguna de sus grandes composiciones, como “Love for Sale” o “I’ve Got You Under My Skin”. Frank Sinara, Peggy Lee, Benny Goodman, Lionel Hampton o Dee Dee Bridgewater son algunos de los músicos que aparecen en este programa.

Cole Porter en la tercera década del pasado siglo

En el capítulo 112 suenan:

  • “A day in the life of a fool” Rosemary Clooney
  • “Go tell it on the mountain” Dianne Reeves & The Boys Choir of Alabama
  • “I´ve got you under my skin” Frank Sinatra
  • “In the still of the night” Patrick Williams”
  • “It´s all right with me” Sylvia Bennett & Lionel Hampton Band
  • “Just one of those things” Dee Dee Bridgewater
  • “Let´s do it” Peggy Lee & Benny Goodman Orchestra
  • “Love for sale” Manhattan Transfer
  • “Love for sale” Dr. John
  • “My heart belongs to daddy” Lisa Ekdahl
  • “So in love” Patricia Barber
  • “Don´t cry for me Argentina” Sinead O´Connor Band

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Cole Porter (II). Los compositores del Tin Pan Alley (XVIII). La Odisea de la Música Afroamericana (111) [Podcast]

La Odisea de la Música Afroamericana es un programa de radio dirigido, presentado y producido por Luis Escalante Ozalla, autor de los libros Nueva Orleans (1717-1917): Sexo, Raza y Jass y Y se hace música al andar con swing.

La entrega 111 de La Odisea de la Música Afroamericana de Luis Escalante Ozalla es la segunda dedicada a Cole Porter, uno de los compositores más importantes del Tin Pan Alley, un creador que tuvo un gran éxito a lo largo de su carrera, pero también problemas con la censura y desencuentros con los críticos musicales. Para aproximarse a su carrera, nada mejor que hacerlo alfabéticamente, que es el orden en el que suenan algunas de sus grandes composiciones interpretadas por gigantes del jazz como Charlie ParkerSarah Vaughan y muchos otros.

Cole Porter en la tercera década del pasado siglo

En el capítulo 111 suenan:”A day in the life of a fool” Rosemary Clooney

  • “Beguin the beguine” Artie Shaw
  • “Down in the depths” Tony Bennett
  • “Dream dancing” Stancey Kent
  • “Easy to love” Shirley Bassey
  • “Everytime we say good bye” Karrin Allyson
  • “From this moment on” Sarah Vaughan
  • “I concentrate on you” Nancy Kelly
  • “I get a kick out of you” Charlie Parker
  • “I love Paris” Lena Horne
  • “I love you” Art Famer
  • “Fascinaçao” Elis Regina

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Hoagy Carmichael (II) – Cole Porter (I). Los compositores del Tin Pan Alley (XVII). La Odisea de la Música Afroamericana (110) [Podcast]

La Odisea de la Música Afroamericana es un programa de radio dirigido, presentado y producido por Luis Escalante Ozalla, autor de los libros Nueva Orleans (1717-1917): Sexo, Raza y Jass y Y se hace música al andar con swing.

Continúa en La Odisea de la Música Afroamericana de Luis Escalante Ozalla el repaso de los compositores del Tin Pan Alley, que llega a la entrega número 17. En el capítulo 110, finaliza el repaso a la figura de Hoagy Carmichael, de quien suenan “Skylark” y su tema favorito “Baltimore Oriole”, y comienza el repaso a la carrera de un gigante como fue Cole Porter. Frank Sinatra, Johnny Hartman, Fats Waller, Sheila Jordan o Cassandra Wilson son algunos de los artistas que suenan en el programa.

Cole Porter en la tercera década del pasado siglo

En el capítulo 110 suenan:

  • “Twisted” Jane Monheit
  • “The nearness of you” Johnny Hartman
  • “Two sleepy people” Fats Waller
  • “I get along without you very well” Melissa Walker
  • “Everything happens to me” Chet Baker
  • “Skylark” Cassandra Wilson
  • “Baltimore oriole” Sheila Jordan
  • “In the cool cool cool of the evening” Frank Sinatra
  • “After you who” Jody Watley
  • “All of you” Annie Ross
  • “Anything goes” Jo Stafford
  • “Love is stronger than pride” Herbie Hancock

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Bessie, Billie y Ella. Por Mariche Huertas de la Cámara

“¿Va usted a la escuela?” preguntó, entre bastidores Bessie a Juanita Green. ”’Usted está mejor allí, dado que no puede cantar.”

A su padre no le conoció y a su madre casi tampoco, murió cuando ella era una niña. Le hubiera gustado estudiar, pero tenía que sobrevivir, cantaba en la calle. La niña ya despuntaba orgullo; un dia alguien le lanzó una moneda a la cara y Bessie dijo: “no hace falta, dáselo a la iglesia”; tenia solo 10 años.

Su destino cambió cuando uno de sus hermanos, que trabajaba como músico, convenció al manager de la banda para que escuchara a Bessie. A partir de ese día, no dejaría de cantar y de bailar. Cada día una ciudad diferente y unas condiciones difíciles de soportar, a veces buscaba consuelo en el alcohol. Su fama iba en aumento, su afición a la ginebra, también. Fue una de las artistas de la T.O.B.A. (1) pero le iba tan bien, que decidió montar su propia compañía y para evitar enfrentarse con el segregacionismo, se compró su propio vagón de tren y se pasó media vida viajando y dando a conocer el blues por casi toda América. En sus rutas: mucho sexo, a veces lésbico se lo enseñó Ma Rainey, su mentora, mucho alcohol y más de un exceso temperamental con sus maridos; de los puñetazos, no solo sangraba ella, también y casi más, él. Todo un carácter.

Posiblemente fue una de las primeras mujeres negras emancipadas, se convirtió en una verdadera experta en marketing. La emperatriz del blues como se la conoció, tenía un increíble desparpajo sobre el escenario, la insolencia, era en ella, una forma de sensualidad. No le costaba expresar la lírica de sus temas, porque las historias que interpretaba las había vivido de verdad. Nadie como Bessie podía cantar mejor el blues. “St. Louis Blues”, grabado con Louis Armstrong, se convirtió en un tema imprescindible del blues clásico; un poco más tarde protagonizaría el cortometraje con el mismo nombre.

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Pero el alcohol seguía haciendo estragos, perdió su esbelta figura, el swing ya no estaba de moda y la crisis del 29 se dejaba notar. Bessie entró en cierta decadencia, pero aún tenía conciertos contratados a los que se desplazaba en coche, le gustaba sacar el brazo por la ventanilla cuando hacía calor. Una noche, el coche en el que iba, chocó con un camión, su brazo se desprendió, la pérdida de sangre fue brutal e iba en aumento… Unos dicen que por ser negra no aceptaron ingresarla en el hospital de blancos más próximo, y se hubiera podido salvar; otros, que era improbable que a una negra la llevaran a un hospital de blancos, las leyes Jim Crow seguían vigentes. El conductor de la ambulancia, que era “negro”, la llevó al “hospital de negros” más próximo al accidente. Pero… ¿estaba el hospital de ”blancos” más cerca?

Las leyes de Jim Crow fueron un conjunto de leyes promulgadas en los Estados Unidos, entre 1876 y 1965, que normativizaban la segregación racial en todas las instalaciones públicas por mandato de iure bajo el lema “separados pero iguales”. Se aplicaban a los de raza negra y a otros grupos étnicos no blancos en los Estados Unidos. Fueron, en muchos aspectos, una inspiración para las Leyes de Nuremberg de la legislación alemana contra los judíos, que se adoptaron en el Congreso del partido nazi 1935.

“La emperatriz del blues” murió desangrada y aunque asistieron a su sepelio miles de seguidores, fue enterrada sin nombre el 4 de octubre de 1937.

Décadas más tarde, en 1970, alguien le dijo a Janis Joplin que su ídolo estaba bajo en una tumba sin inscripción. Sin pensarlo, pagó de su bolsillo el coste de la lápida. Juanita Green, la niña a la que Bessie aconsejó que no dejara la escuela, también contribuyó:

“La más grande cantante de blues nunca dejará de cantar” Bessie Smith 1895-1937.

“Mama y papa eran un par de críos cuando se casaron. Él tenia dieciocho años, ella dieciséis y yo tres.” El padre de Eleanora, Clarence Holliday, era músico y apenas veía a su hija. Su madre, Sadie Fagan, casi que tampoco, la dejaba al cuidado de su hermanastra. Eleanora se pasó una infancia haciendo novillos y su comportamiento asocial le trajo más de un problema. Su presencia en el tribunal de menores era tan frecuente, que con 10 años fue mandada a un reformatorio católico; aguantó 9 meses. Sadie abrió un restaurante y la necesitaba. Con solo 11 años, Eleonora nunca más volvería a la escuela. Cuando no estaba en el restaurante se quedaba en casa sola. La nochebuena de 1926, Sadie, agotada de vuelta de un duro día, notó algo raro en el humilde apartamento que tenia alquilado, su hijita había sido violada por un vecino. El agresor fue arrestado y la niña fue puesta bajo custodia como testigo. Dos meses más tarde fue liberada. Una vez más, tenía que ganarse la vida, encontró trabajo haciendo recados para las prostitutas del barrio. Y en ese ir y venir escuchaba a Louis Armstrong y a Bessie Smith en los discos de gramola que sonaban en los burdeles.

Su madre la abandona para irse a Harlem a trabajar con una “madame”, pero Eleonora no quiere estar sin ella y la opción que le queda es seguir sus pasos, se va a Harlem y con solo 14 años se inicia en “el trabajo más antiguo del mundo”. Unos meses después, tras una redada, conoce por primera vez la cárcel, donde permanece medio año.

Tras ser liberada, adopta el nombre de Billie de una actriz a la que admiraba: Billie Dove. Vagando por las calles de Harlem entró en un local donde se necesitaban bailarinas, el propietario le dijo que no le hiciera perder el tiempo pero el pianista, compasivo, le preguntó si sabia cantar. Inmediatamente fue contratada. Sus compañeras del club le empiezan a llamar Lady por su comportamiento altivo. Al principio llevaba una eterna gardenia, se la ponía para tapar un mechón que había perdido al ponerse rulos calientes. El interés que despierta va en aumento, hasta convertirse en rival de muchas cantantes del momento como Mildred Bailey que estaba tan celosa de Billie, que contrató a Sadie, su madre, para que le lavase la ropa y limpiara.

El 27 de noviembre de 1933 fue una fecha decisiva. Tres días después de que Bessie Smith grabara su última sesión para Columbia, fue la primera vez que Billie pisaba un estudio de grabación y la primera que Benny Godman incluía en su formación a músicos negros. Una cantante negra con una orquesta de blancos… las tensiones raciales surgían con frecuencia, a veces el propio público se quejaba e interrumpía su actuación. A menudo era obligada a entrar por la puerta de servicio mientras que el resto de sus compañeros accedían por la entrada principal. Era el colmo. Decide incluir en su repertorio “Strange Fruit”, la letra describe el linchamiento de un negro. Y al contrario de lo que se pensaba, fue todo un éxito.

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Sadie, de nuevo aparece en su vida. Ha montado un restaurante y de nuevo la necesita, Billie financia con lo que puede, el negocio pero descubre con decepción, que cuando es ella la que necesita dinero, su madre se lo niega. De su rabia compone “God Bless the child”.

Como a Bessie, a Billie la llaman para trabajar en una película, esperaba un buen papel, estaba realmente ilusionada. Escribió un buen número de canciones. Los productores, acosados por el Macartismo que quería evitar la impresión de que el pueblo negro había inventado el jazz, redujeron su papel al de una mera sirvienta, aunque eso sí, utilizaron sus canciones. Consiguió matizaciones musicales inigualables y registró excelentes grabaciones rindiendo tributo en muchas ocasiones a su admirada Bessie Smith y como ella, también grabó un soberbio “St. Louis Blues”. Pero Billie fumaba cada vez más marihuana y cambiaba de maridos, uno de los cuales la inició en la heroína. Un día fue arrestada en su apartamento por tenencia de drogas. Durante el juicio descubrió que su abogado no tenia ningún interés en defenderla. Deprimida, cayó enferma, se declaró culpable y la ingresaron el hospital de la prisión de Virginia. Cuando salió de la cárcel se organizó un concierto que agotó las entradas. Sin embargo Billie no era del todo libre, estaba vetada de poder cantar en clubs serios de la ciudad, le habían retirado la Cabaret Card (2). Su voz se hacía más frágil. Elegía canciones, algunas compuestas por ella, que exaltaban una profunda negritud en contra de la cultura blanca, tal vez en venganza por el racismo que sufría. Cuando le preguntaban cómo estaba, contestaba:”ya ves, sigo siendo negra”… Se hizo musa de los intelectuales y de la izquierda culta, atraía a un público que a veces permanecía expectante a ver si Billie se caería rendida sobre el escenario. Arrastraba un lúgubre pasado, estaba obsesionada por lo que le había pasado de niña. Ya no tenía a Lester Young a su lado y, aunque desintoxicada de la heroína, ahora le tocaba al alcohol. Un día, de nuevo la arrestaron en su apartamento por posesión de narcóticos pero la encontraron muy enferma, (tal vez de los excesos etílicos para olvidar a Lester), su hígado no aguantaba más. Fue trasladada por la policía a urgencias, pero a la vista de que no la atendían (¿por ser negra, quizá?), fue llevada al Metropolitan Hospital de Harlem. Entró en coma, vigilada permanentemente por dos policías. Lady Day murió arrestada.

Al mes de nacer, sus padres se separaron. Su madre se trasladó a Nueva York y se echó un novio metodista, que se pasaba el día estudiando la biblia. Cuando no asistía a la iglesia Ella no paraba de bailar, era lo que más le gustaba hasta que su madre murió. Tenía solo 15 años. Su padrastro, el que se pasaba el día estudiando la biblia, abusó de ella. Huyó a casa de su tía pero las autoridades decidieron que era mejor que se ingresara en un orfanato. Se escapó y se convirtió en una niña “sin techo”. El baile seguía siendo su pasión. Decide presentarse a un concurso en el teatro Apolo, pero justo antes de iniciar su tan ensayada coreografía, cambia de opinión, y cogiendo el micrófono, comienza a cantar uno de esos temas que tanto había escuchado de su admirada Billie Holiday y aunque lo hace con sencillez, con una voz casi infantil, el teatro queda mudo y ella gana el premio. Lo que la historia no cuenta es que, aunque ganó el concurso, costó mucho esfuerzo convencer a Chick Webb para que la incluyera en su orquesta. Sus ropas raídas, su aspecto de homeless y su trabajo haciendo recados para los burdeles no le ayudaban mucho… hasta que alguien se encarga de darle un aspecto más decente y finalmente “la cenicienta” se suma a los músicos de la orquesta de Chick Webb, que se convirtió en casi su padre adoptivo.

En esa época, a las cantantes que acompañaban a las big bands se les llamaba “canarios”, normalmente ganaban menos sueldo que sus compañeros, apenas les llegaba para renovar el vestuario que les era exigido. Los promotores sabían que una figura femenina y un traje bonito aumentaba el atractivo de las bandas y era parte fundamental del espectáculo. Ella Fitgerald, aunque era gordita y poco sensual, empezó siendo canario pero acabó volando a grandes alturas hasta convertirse en “ la reina del swing”. Era una mujer tímida, pero la música parecía encender su interior y le permitía convertirse en una personalidad viva que interpretaba con brillantez los temas de Cole Porter.

Tras la repentina muerte de Chick Webb decidió hacerse cargo ella misma de la orquesta. Se había convertido en una mujer emancipada. Al igual que Bessie y que Billie interpretó algunos papeles en el cine pero al igual que ellas, por ser negra no podía cantar en ciertos clubs. Y al igual que Bessie y que Billie, los maridos que tuvo no la ayudaron mucho. Sin embargo, consiguió cierto equilibrio en su vida, la admiración de luminarias como Dizzy Gillespie, Boris Vian, Duke Ellington o Marilyn Monroe y hasta trece Grammys.

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Pero su salud se hacía frágil. En 1993 le diagnosticaron una fuerte diabetes, se quedó ciega y sus dos piernas fueron amputadas.Vivió sus últimos días en su hogar de Beverly Hills con su hijo y con su nieta Alice. Días antes de morir expresó: “solo quiero sentir el aire fresco, oír el canto de los pájaros y la risa de Alice”. La niña de las ropas roídas, la cenicienta convertida en reina del swing, murió el 14 de junio de 1996.

Tres vidas, casi paralelas, tres destinos próximos con muchas coincidencias. Tres niñas sin muñecas, sin padre, sin escuela. Infancias perdidas, virginidades violadas, mancilladas. Empezaron a trabajar muy pronto y en ambientes poco ortodoxos, los burdeles, las meretrices, les eran familiares. Trabajaban durante la noche en ambientes sazonados por el alcohol, las drogas. Sufrieron la condición de mujer en un ambiente dominado por los hombres. La ausencia de una figura paterna tal vez les hizo equivocarse en la elección de sus compañeros, que pocas veces les aportaban un beneficio financiero o emocional. Aguantaron la crítica y el reproche de una sociedad americana puritana, hipócrita, manipulada por el Macartismo que condenaba el comunismo pero aceptaba el KuKluxklan y las asociaciones de “guardadores de la moral”. Se hicieron fuertes y hasta empresarias en un momento histórico, en que encontrar a una mujer negra emancipada era difícil. Probablemente fueron sin querer de las primeras feministas de Estados Unidos: Bessie se compró un vagón y Ella se hizo con la dirección de toda una orquesta. El alcohol y las drogas aumentaron sus problemas y aunque Ella si consiguió cierto equilibrio personal, la desgracia volvería a su vida cuando se quedó ciega y sin piernas. Las otras dos terminaron sus días casi como empezaron: Billie murió arrestada (se había pasado la vida, desde niña, perseguida por la policía), y Bessie, tan pobre, que fue enterrada sin sepulcro.

Pero las tres pertenecieron a la realeza: “emperatriz”, “lady” y “reina” y las tres, a pesar de sus infancias arrebatadas por la vida, han firmado con letras de oro la historia de la música del siglo XX y de todos los tiempos.

© Mariche Huertas de la Cámara, 2015

Publicado originalmente en De arte, música, protocolo y otras cosas.

Notas:

T.O.B.A. (1) Theater Owners Booking Association era una asociación de empresarios blancos que controlaba un circuito de vodeville de artistas negros durante los años 20 y 30. Más conocida coloquialmente como Tough on Black Artist (Mano dura con los músicos negros) o como decía Ma Rainey “Tough on Black Asses” (mano dura con los culos negros) porque pagaban míseros salarios y las condiciones de trabajo eran a menudo, degradantes. A pesar de todo ello, la TOBA influyó enormemente, en la difusión del blues y del jazz.

La Cabaret Card (2) obedecía a una ley que negaba a personas con antecedentes penales o comportamientos indecentes, el permiso para trabajar en locales de Nueva York que expidieran alcohol. Para muchos, la pérdida de la cabaret card les suponía perder su forma de ganarse la vida. Charlie Parker, Thelonius Monk o Chet Baker, entre otros muchos, fueron algunos artistas de jazz a los que se les retiró.




Art Blakey: Blues March (Le Chant Du Monde; Rec.2015; 3CD)

Art Blakey_Blues March_Jazz Characters New Series_3CDHablar de Art Blakey (1919-1990) es hacerlo de uno de los grandes músicos de la historia del jazz. Tanto por su papel como elemento fundamental entre los bateristas de la década de los cincuenta, como por su papel esencial en el desarrollo del hard-bop tras la revolución que supusieron Charlie Parker y compañía en la década anterior con el advenimiento del be-bop. El volumen de la Jazz Characters New Series de Le Chant Du Monde selecciona 34 temas en forma de un triple CD que aunque abarca década y media (comienza con una sesión en 1947 con Art Blakey integrando el quinteto de Thelonious Monk, y finaliza en 1961), están centrados en apenas ocho años: tras el tema inicial de 1947, el siguiente tema -cronológicamente hablando- es de 1953.

Tres vectores son los que sigue esta colección imbatible. Por un lado, está el papel de Blakey como acompañante de lujo. En la colección aparece como integrante de los Cannonball Adderley’s Five Stars, el Joe Gordon Quintet, el Cliff Jordan – John Gilmore Quintet, el Hank Mobley Quartet, el Wayne Shorter Quintet, o el Thelonious Monk Quintet. En esta categoría se puede incluir el Art Blakey Duo, que el 29 de marzo de 1959, realizó una versión para quitarse el sombrero del clásico de Cole Porter “What Is This Thing Called Love”. El acompañante era el fabuloso Paul Chambers, contrabajista a reivindicar y a quien el mismísimo John Coltrane dedicó el célebre “Mr. P.C.”.

El siguiente vector son los Jazz Messengers, esa increíble fábrica de nuevos talentos por la que pasaron músicos de la categoría de Wayne Shorter, Bobby Timmons, Lee Morgan, Curtis Fuller, Johnny Griffin, Jymie Merritt, Jackie McLean, Bill Hardman, Hank Mobley, Horace Silver, Benny Golson… Entre los temas seleccionados no podían faltar dos clásicos del nivel de “Moanin'” y “Blues March”, grabados el 30 de octubre de 1958.

El último eje que centra la selección son unas pocas encarnaciones de los Art Blakey Percussion Ensemble. En formación variable, este grupo le sirvió a mister Arthur Blakey para experimentar con la música afrocubana, así como con distintas formaciones, percusiones y ritmos.

El recopilatorio, al igual que el volumen ya comentado dedicado a Coleman Hawkins, incluye toda la información de los músicos y fechas de grabación (aunque se echa en falta el título de las grabaciones originales en la que aparecían estos temas), e incluye un interesante libreto bilingüe (en francés e ingles) de casi 40 páginas, que repasa la carrera de este gigante de la batería.

© Pachi Tapiz, 2015

Art Blakey: Blues March (Le Chant Du Monde; Rec.2015; 3CD)




Víctor de Diego Trío (Ateneo de Madrid, 23 enero de 2015)

  • Fecha: viernes, 23 de enero de 2015
  • Lugar: Ateneo de Madrid
  • Componentes:
    Víctor de Diego Trío
    Víctor de Diego: saxos tenor y soprano
    Jordi Gaspar, contrabajo
    Gonzalo del Val: batería

Víctor de Diego Trío

Comentario: Presentación en Madrid del trío de Víctor de Diego y su último trabajo Tribute (Quadrant Records, 2013), con la colaboración de Jordi Gaspar en el contrabajo y Gonzalo del Val en la batería.

El concierto comienza con un standard,I Mean You” compuesto por Thelonious Monk, seguido de “Lazy Bird” de John Coltrane. Ambos marcan el devenir del mismo.

Víctor de Diego

Víctor de Diego toma un puñado de composiciones clásicas del jazz para revisarlas, aportando una fusión entre tradición y modernidad, valiéndose de unos acertados arreglos e improvisaciones puestas en escena sin rubor y claridad. Parece que la verdadera intención del trío sea ponerse en contacto con lo antiguo y ofrecérselo al público de una manera empática para que éste tome consciencia de lo que el jazz supone.

Para el ello se basan en una depurada técnica individual, demostrada con creces en cada uno de los solos sin acompañamiento, en la interactuación a dúo o a trío.

Jordi Gaspar

Parece fácil llevar a puerto este tipo de propuestas, pero se equivoca quién así piensa. Precisamente ahí radica su mérito, en hacer fácil lo que no es tanto.

Gonzalo del Val

Jordi Gaspar siempre preciso y comedido, Víctor de Diego mandando y Gonzalo del Val marcando la pauta desde sus tambores. Víctor de Diego Trío práctica la equidad demócrata donde todos tienen mucho de decir, que monologar, que dialogar o conversar.

Gonzalo del Val-Jordi Gaspar

La bonita versión de la balada de Cole Porter “My Heart Belongs to Daddy” destiló esencias  de bolero con acertadas intervenciones del saxo soprano de Víctor de Diego. Tuvo su continuidad con la composición de J.Kern-O.Hammerstein, “The song is you” en una versión tan sencilla como emotiva. Para finalizar “Bluesgalú” compuesto por Víctor de Diego donde el trío regaló parte de su mejor esencia y sentimiento. Belleza, cálida y sencilla para el tamiz de un grupo comedido, controlado y carente de adornos superfluos.

Texto y fotografías: © 2015 Enrique Farelo

 




Joe Pass: Intercontinental (MPS. 1970 -orig.- , 2014 -reed.digital)

Joe Pass_Intercontinental_MPS_1970Joseph Anthony Jacobi Passalaqua, más conocido por Joe Pass, editó el disco Intercontinental en 1970. El trabajo recoge una colección de temas en la que predominan los standards norteamericanos y algunas piezas de corte latino, más en concreto brasileño. A modo de puente, la música une a lo largo de diez piezas ambas latitudes. Hay composiciones de Antonio Carlos Jobim, Cole Porter, Benny Goodman, Neal Hefti, Michel Legrand, y tan sólo una atribuida al propio guitarrista de Nueva Jersey. Un virtuoso que siempre sobresalió en pequeñas formaciones, ya fuera a solo como en dúo o trío. En este caso se hizo acompañar por el contrabajista Eberhard Weber y el batería Kenny Clarke. “Intercontinental” es una buena muestra del estilo inconfundible de Pass mostrando su “grandísima” técnica.

© Carlos Lara, 2014

Joe Pass: Intercontinental (MPS. 1970 -orig.- , 2014 -reed.digital)




Felix Rossy & Toni Vaquer (Summer Band Fest, Palma de Mallorca. 2014-08-14)

Summer Band Fest

Lugar: Sala Dante. Palma de Mallorca
Fecha: Jueves 14 de agosto de 2014. 22:00 h

Formación:
Felix Rossy: Trompeta
Toni Vaquer: Piano

Aunque el destino es como es, imagino la educación musical que supongo recibió Félix Rossy en su infancia además de ver a su padre (Jorge Rossy) tocando con infinidad de buenos músicos tanto en conciertos como en su casa. También puedo entrever que la música que salía de los altavoces de su casa debía ser de la mejor. Y visto lo visto, vaya si caló hondo en sus entrañas. Pero esto que parece tan evidente es algo que nunca se sabe. De hecho, no estoy nada seguro de que tenga algo que ver. Pongo mi propio caso como ejemplo. No tengo un solo antecedente que escuchara música asiduamente y de manera tan visceral como lo hago yo. En mi casa (y colegio), nunca se escuchó buena música, por esto, creo que es algo que tiene que salir de uno mismo… Pero sigo dudando y pienso que si desde bien pequeños tuviésemos una buena educación cultural (y por lo tanto, musical) en los colegios, y que esta se integrara como una cosa natural y evidente, habría más gente interesada y por lo tanto el país se enriquecería muchísimo a nivel cultural. Pero bueno, que cada uno saque su conclusión. Sigo con Félix Rossy. Si al trompetista no le hubiera interesado de verdad la música esto se notaría muchísimo en su manera de entender la música y por lo tanto, en su manera de ejecutarla, y os puedo asegurar después de ver el concierto y de hablar con él un buen rato, que es un auténtico apasionado de la música y de la profesión de músico, así como de la exploración de su instrumento y de la transmisión de emociones a todo aquel predispuesto.

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Esta noche se acompaña del joven pianista, compositor y arreglista Toni Vaquer, del que no tengo demasiada información y apenas hay en la red (y es de Mallorca al igual que yo, pero lo de siempre, nadie es profeta en su tierra, sino pensad en Agustí Fernández). Por lo que veo está tocando en formaciones con excelentes músicos como por ejemplo Oriol Roca, Ernesto Aurignac o David Mengual (este último incluyendo en la David Mengual Free Spirits Big Band las seis suites “vertebrats” compuestas por Vaquer). También hablamos brevemente  y me comenta que actualmente está estudiando composición en la Berklee College of Music de Boston y que le queda un año entero en los EUA. Me confirma que en breve habrá referencia discográfica de la cual estaremos muy atentos. Lo que este chico puede llegar a hacer puede ser muy grande. Estad bien atentos a este nombre.

Esta noche actúan a dúo dentro del Summer Band Fest en la Sala Dante en Palma de Mallorca. Hay que decir que esta sala está programando con muy buen criterio, sin ir más lejos pude ver hace unos meses a Marco Mezquida a piano solo.

Empieza el concierto con una improvisación a dúo. Y vaya si se pasean con soltura y relajación por los parajes que ellos mismos crean. Félix, sentado en una silla y colocando la trompeta hacia abajo (marca de la casa), va desgranándose a él mismo ideando y ejecutando lo que su interior le reclama, así mismo, Toni Vaquer pulsa las teclas precisas para que haya una conjunción muy especial entre ellos. Se puede sentir la energía. Las miradas de complicidad se suceden y generan más música. Acabada la improvisación, siguen con varios standars entre los que están “Jitterburg Waltz” de Fats Waller, y “You’d be so nice to come home to” de Cole Porter. La visión que plasman de estos temas me parece de una inteligencia y una madurez ejemplar. Evidentemente la melodía es muy reconocible pero esta va mutando y nunca suena exactamente igual. Hay creación dentro de algo ya creado. Las escapadas tanto del trompetista como del pianista enriquecen muchísimo la escucha. Aquí hago un pequeño paréntesis: finalizado el concierto, hablando de este preciso tema, Félix me comenta que, en la relación a la interpretación de los standars, siempre depende mucho del momento, es decir, un día el cuerpo y la mente pide mucha experimentación en la melodía, en cambio, otras veces se disfruta muchísimo de la lectura pura siempre desde el interior por lo que es un tema sencillo y complejo a la vez. Para este concierto, el dúo no ha buscado en ningún momento ser específicamente jazz o algo concreto. Han elegido un repertorio y con sus instrumentos han expuesto lo que en aquel momento su corazón y mente les ha dictado en tiempo real. Han demostrado que para ellos, las etiquetas no son para nada importantes. Han creado música y un ambiente en el que no entrar, es demasiado difícil.

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Sigue el concierto y el dúo nos deleita con una pieza compuesta horas antes por lo que es una exclusiva para el poco público que se ha acercado. ¿Y que sucede en el escenario? Introducción a piano solo de Toni Vaquer que demuestra su tremenda elegancia tocando el piano, además de exponer una melodía muy bella. Al poco tiempo se incorpora el trompetista que interpreta la composición y los dos empiezan a interactuar, la improvisación hace acto de presencia, hay ganas de experimentar. Más complicidad. Más creación de ambiente. Más música.

Para finalizar dos versiones de temas que no tienen nada que ver con el jazz, “Brigas Nunca Mais” de Antonio Carlos Jobim y Vinicius De Moraes y “Hey Jude” de John Lennon y Paul McCartney. Y lo que suena son efectivamente estos dos temas pero transformados y llevados al terreno Rossy-Vaquer, es decir, siguiendo el concepto de todo el concierto, y los dos temas se integran a la perfección. Más improvisación, más complicidad, más acierto en las notas elegidas y más acierto en el inicio, desarrollo y conclusión de los temas. Finalizado el concierto, Félix comenta que aunque les encanta la música etiquetada como jazz, también disfrutan improvisando sobre temas que no tienen nada que ver aunque siempre llevándolos a su propio terreno… ¿Porqué siempre improvisar sobre temas puramente de música catalogada como jazz? Música, sentimientos que se transmiten y se perciben…

Poco más puedo decir para concluir. Si tenéis la oportunidad de ver a estos músicos no lo dudéis. Aman la música. Aman ser músicos.

Texto y fotos: © Jesús Mateu Rosselló, 2014