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HDO 512. Tres gigantes de la improvisación: Derek Bailey, Evan Parker y Han Bennink [Podcast]

Por Pachi Tapiz.

En HDO 512 suena una improvisación grabada por el trío formado por Derek Bailey, Evan Parker y Han Bennink el 3 de abril de 1981, contenida en el cuádruple CD Topographie Parisienne, que publica en 2019 el sello francés FOU Records.

Hablar de Derek Bailey, Evan Parker y Han Bennink es hacerlo de tres gigantes de la improvisación libre europea. En el año 1970 publicaron el seminal Topography of the Lungs, que sirvió para inaugurar el mítico sello Incus, que a su vez sirvió para que una generación de jóvenes libre improvisadores europeos pusiesen en circulación su manera de ver la improvisación libre. Este fue un punto importante, pero no el único en que los tres músicos interactuaron entre sí a lo largo de los años y de múltiples grupos. La fenomenal caja de cuatro CD publicada por FOU Records del incansable Jean-Marc Foussat (autor de la grabación, de la edición e incluso del aspecto gráfico de esta obra), que hace referencia a la obra mencionada anteriormente, recoge el trabajo de los tres músicos en directo el 3 de abril de 1981. En HDO 512 escuchamos uno de los extensos temas en trío incluidos en Topographie Parisienne, en donde también se pueden escuchar distintos duetos con todas las configuraciones posibles de los músicos, y un par de temas en solitario de Evan Parker. El resultado son aproximadamente cuatro horas de improvisaciones libres de primer nivel, que no dejan de sorprender, ni de permitir que decaiga la atención del oyente.

Tomajazz: © Pachi Tapiz, 2019

HDO 512 te gustará… si te gusta el jazz… si te gusta la improvisación libre de primera categoría… si eres seguidor de Derek Bailey… si eres seguidor de Evan Parker… si eres seguidor de Han Bennink…

HDO es un podcast de jazz e improvisación (libre en mayor o menor grado) que está editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.

Para quejas, sugerencias, protestas, peticiones, presentaciones y/u opiniones envíanos un correo a hdo@tomajazz.com




Más homenajes: Ornette, Duke y clásicos del jazz más libre. HDO (0052). [Audioblog]

Más homenajes a clásicos del jazz, tanto en el fondo como en la forma.

Matthew Shipp Trio_To Duke_RogueArt_2015Matthew Shipp Trio (con Shipp, el baterista Whit Dickey y el bajista Michael Bisio) se lo pasan (y nos lo hacen pasar a los oyentes) muy bien -al menos esa es la sensación que se se desprende- en To Duke (RogueArt). En un momento es Shipp quien guarda las formas mientras que Bisio y Dickey tocan a placer. En otras ocasiones es quien Shipp decide que es libre para improvisar mientras que Bisio y Dickey permanecen fieles a la música de Duke. El homenaje es bonito y emotivo, una explosión de creatividad en un legado enorme.

Akchoté-Bonnet-Bazzola-Paredes_SKIES_guitar tribute for Ornette music_Alina Records_2015Skies (Alina Records) sirve para que cuatro guitarristas homenajeen al gran Ornette Coleman. Noël Akchoté, Richard Bonnet, Guillermo Bazzola y David Paredes son cuatro músicos con cuatro visiones instrumentales y creativas distintas, pero que se complementan magníficamente. A lo largo de la grabación (disponible como casi todo el catálogo de Alina gratuítamente desde su web), suenan “Turnaround”, “Lonely Woman” (como no podría ser de otro modo), “Blues Connotation”, “Latin Genetics”, “Friends and Neighbors”…

DolCHi Trío_Yeahhh!!!!_Alina Records_2015Derek Bailey, Steve Lacy, Han Bennink, Tony Oxley, Ornette Coleman y Morton Feldman son las figuras de la improvisación y la música contemporánea homenajeados por el grupo argentino DolCHi Trío (Darío Dolchi, Juan De Cicco, Osvaldo La Porta) en Yeahhh!!!! (Alina Records). Vibrante la muestra de respeto en espíritu en forma de una sesión de libre improvisación cuyos apenas treinta minutos pasan apenas en un suspiro.

© Pachi Tapiz, 2015

HDO (Hablando de oídas) es un audioblog editado, producido y presentado por Pachi Tapiz.

Akchoté-Bonnet-Bazzola-Paredes_SKIES_guitar tribute for Ornette music_Alina Records_2015DolCHi Trío_Yeahhh!!!!_Alina Records_2015 Matthew Shipp Trio_To Duke_RogueArt_2015
Los temas, las grabaciones, los músicos

 




Anthony Braxton y Derek Bailey, Steve Lacy Quintet, Weston – Rose – Marshall: novedades en EMANEM. HDO (0034) [Audioblog]

¿Cuántas veces habré escrito que la labor de Martin Davidson al frente del sello Emanem es impagable? Alejado en su residencia del Reino Unido, de Londres, sigue sin embargo empeñado en documentar la escena improvisadora británica. Su trabajo tiene dos, que quizás podrían ser, vertientes: la publicación de grabaciones recientes de algunos de los músicos integrantes de dicha escena (el CD doble tuning out tour de Veryan Weston, Jon Rose y Hannah Marshall), la reedición de material que en algún caso pertenece al fondo de catálogo de Emanem mientras que en otros casos puede ser de otros sellos (Anthony Braxon & Derek Bailey: First Duo Concert (1974), en esta ocasión); la edición de material inédito por su especial interés, que en el caso de las últimas grabaciones publicadas por Emanem, es Last Tour del Steve Lacy Quintet.

Anteriormente al 30 de junio de 1974, Anthony Braxton y Derek Bailey ya habían tocado juntos en una ocasión, pero no en formato de dúo. En la primera visita de Braxton a Inglaterra para actuar es cuando se grabó First Duo Concert, que inicialmente se publicó como un doble LP en 1974, y se reeditó en formato CD en 1995, en ambas ocasiones en Emanem. Esta grabación aparece con la etiqueta “file under: Free Improvisation” en la carpetilla del CD, aunque en el ensayo previo al concierto Bailey y Braxton llegaron a un acuerdo por el que no tocarían material escrito al unísono, ni su propuesta sería de improvisación libre exclusivamente. Partiendo de esas premisas decidieron que a lo largo del concierto habría una serie de áreas predeterminadas en las que improvisar, así como fases abiertas a la improvisación libre y solos. Los dos pases del concierto resultante consistieron en una única pieza cada uno de ellos, aunque en la edición en CD aparecen divididas (sin solución de continuidad) en seis áreas cada una de ellos. Allí aparecen esos motivos preestablecidos, que son una manera magnífica de encarrilar una propuesta de improvisación libre pero sin predeterminarla en absoluto, sino todo lo contrario. Braxton hace uso de un amplio arsenal de instrumentos: saxos (emplea el alto y sopranino), clarinetes (clarinetes soprano y contrabajo, además del usual) y flauta. Derek Bailey muestra su peculiar maestría tanto a la guitarra amplificada, como con una guitarra de 19 cuerdas. El resultado es una grabación histórica.

Histórica es también Last Tour del Steve Lacy Quintet. El 12 de marzo de 2004 en Boston, a menos de tres meses del fallecimiento de Lacy debido a un cáncer que se le había detectado el año anterior, el Steve Lacy Quintet dio un concierto dentro de su gira norteamericana. Sus compañeros, cuatro músicos habituales en sus proyectos: el trombonista George Lewis, su esposa la cantante Irene Aeby, el bajista Jean-Jacques Avenel, y el baterista John Betsch. El repertorio estaba integrado por piezas más que conocidas, puesto que el único tema no grabado hasta ese momento fue la pieza “Baghdag” compuesta en 2003. Impresiona escuchar al quinteto de Lacy al nivel que lo hace, magníficamente conjuntado e interpretando unos solos de gran nivel, apenas un par de meses antes de que el saxofonista soprano nos dejase definitivamente. Escuchando esa música uno no se puede quitar de la mente la imagen de un artista que conociendo su mal, intenta dejar con su arte lo mejor de sí mismo.

tuning out, grabado por Veryan Weston (órgano de tubos), Jon Rose (violín) y Hannah Marshall (violonchelo), es una grabación con una formación inusual. El trío dio en mayo de 2014 varios conciertos en distintas iglesias de varias ciudades del Reino Unido (Liverpool, York, Newcastle, Sheffield y Londres). Una selección de todos estos conciertos se recogen en este CD doble con una duración de 155 minutos. La improvisación al órgano en las ceremonias litúrgicas es una habilidad que los organistas desarrollan en su formación en los conservatorios, puesto que los distintos actos de las ceremonias religiosas no tienen una duración exacta. Sin embargo, la manera en que Weston afronta su trabajo al órgano tiene muy poco que ver con la música religiosa, ya que al igual que ocurre con Jon Rose y Hannah Marshall , los tres músicos emplean técnicas ajenas a la ortodoxia con sus instrumentos. Los temas se escucha cómo empiezan, pero no dejan adivinar cómo terminarán. Cada pieza es un mundo, aunque a lo largo de los temas la escucha, el entendimiento y la falta de urgencia para desarrollar la música (que va evolucionando con gran naturalidad), son unos factores comunes para una grabación que es capaz de recoger el carácter hipnótico que las músicas de órgano transmiten en esos lugares de recogimiento que son las iglesias, haciendo de esas músicas una experiencia vital y espiritual muy recomendable.

© Pachi Tapiz, 2015

HDO (Hablando De Oídas) es un audioblog editado, producido y presentado por Pachi Tapiz.

anthony braxton - derek bailey_first duo concert_emanem_2015 steve lacy quintet_last tour_emanem_2015 veryan weston - jon rose - hannah marshall_tuning out_emanem_2015

Los temas, los discos, los músicos, las fechas y los lugares de grabación:

  • “The First Set”
    Anthony Braxton & Derek Bailey: First Duo Concert (Emanem, 2015)
    Anthony Braxton, Derek Bailey
    Grabado en directo en Wigmore Hall, Londres, el 30 de junio de 1974. Reeditado por Emanem en 2015
  • “Morning Joy”, “Train Going By”
    Steve Lacy Quintet: Last Tour (Emanem, 2015)
    Steve Lacy Quintet: Steve Lacy, Irene Aebi, George Lewis, Jean-Jacques Avenel, John Betsch
    Grabado en directo el 12 de marzo de 2004 en Boston (ICA). Publicado en 2015
  • “May 13: York”
    Veryan Weston, Jon Rose, Hannah Marshall: tuning out. Pieces for tracker action organs and strings (Emanem, 2015; 2CD)
    Veryan Weston, Jon Rose, Hannah Marshall
    Grabado en directo en distintas iglesias del Reino Unido. Publicado en 2015



Spontaneous Music Ensemble: Oliv & Familie (1968/9) (Emanem, 2014)

Spontaneous Music Ensemble_Oliv & Familie_Emanem_2014Martin Davidson sigue documentando con su sello Emanem la escena improvisada británica. En ella, el baterista John Stevens tuvo un papel esencial, especialmente gracias al mutante y multiforme Spontaneous Music Ensemble que mantuvo en activo a lo largo de décadas. Un ejemplo más que patente y rotundo para esta afirmación son los músicos que participan en la grabación Oliv & Familie, registrada en sendas sesiones de 1968 y 1969, en las que el número de músicos varía entre los once que realizaron las dos tomas de “Familie” (en enero de 1968), a los nueve y cuatro que el 7 de febrero de 1969 grabaron las dos tomas de “Oliv”.

“Familie”, ejemplo más temprano del Spontaneous Music Ensemble en gran formato, está basado en la música cortesana japonesa gagaku. Esta se desarrolla lentamente. El tema principal aparece como el centro a partir del que la música evoluciona. El grupo va transformando la composición inicial, pero sin alejarse de ella en ningún momento en demasía. El resultado es una música en que lo importante es la consecución de un ambiente que el endecateto mantiene magistralmente a lo largo de las dos tomas del tema. La primera de ellas está disponible al completo, mientras que en la segunda únicamente se recoge la parte final que está centrada en la improvisación. Uno de los aspectos más notables que hay que resaltar en este tema es la formación que la interpreta con nombres indispensables de la escena improvisatoria británica: el propio Stevens, la cantante Norma Winstone, el contrabajista Dave Holland, el soplador Trevor Watts (aquí a la flauta piccolo), el saxofonista Evan Parker o el guitarrista Derek Bailey.

En la primera toma de “Oliv” el trío formado por las cantantes Maggie Nicols, Pepi Lemer y Carolann Nichols, junto a Trevor Watts crean un dron vocal sobre el que en la primera parte actúan como solistas Kenny Wheeler y Derek Bailey. En la segunda parte de esta toma, el trío formado por el pianista Peter Lemer, el contrabajista Johnny Dyani y John Stevens funciona como un trío de jazz al uso con un swing arrebatador, sobre el que trabaja un sobresaliente Wheeler al fiscorno, acompañado puntualmente por Derek Bailey. En la segunda toma de “Oliv” el noneto inicial se reduce a cuarteto con trío de saxo (Watts, Dyani y Stevens), más voz (Nicols). El tema comienza expuesto por Stevens y Nicols, para devenir en una improvisación por parte de los cuatro músicos con un carácter bien distinto al de la primera toma.

El carácter etéreo dentro de la consistencia de la música, que convierten a estas en improvisaciones alejadas del free jazz al uso de la época (Coltrane, Ayler, Coleman, Taylor mediante), otorgan la importancia de esta grabación que mostraba nuevos caminos para el tránsito de la improvisación en formato grande y pequeño. Por otra parte las dos versiones de “Familie” permanecían inéditas hasta ahora, mientras que si bien “Oliv” se publicó en su momento también estaba fuera de la circulación. Dos razones más que suficientes para aplaudir la publicación de esta grabación.

© Pachi Tapiz, 2014

Spontaneous Music Ensemble: Oliv & Familie (1968/9)(Emanem, 2014)




La diferencia entre composición e improvisación según Steve Lacy

“En 1968 me encontré a Steve Lacy por la calle, en Roma. Saqué mi grabadora y le pedí que me explicara, en quince segundos, la diferencia entre la composición y la improvisación. Dijo: ‘En quince segundos, la diferencia entre la composición y la improvisación es que en la composición tienes todo el tiempo que necesites para decidir lo que quieres decir en quince segundos, mientras que en la improvisación sólo tienes quince segundos’.
Su respuesta duró exactamente quince segundos, y es la mejor formulación del asunto que conozco.”

Anécdota del compositor e improvisador Frederic Rzewski relatada en el libro La improvisación. Su naturaleza y su práctica en la música (Derek Bailey, Ediciones Trea, 2010).




Derek Bailey: La improvisación. Su naturaleza y su práctica en la música (Ediciones Trea, 2010) [Extracto. Libro]

Extracto de La improvisación. Su naturaleza y su práctica en la música de Derek Bailey. Reproducido con permiso de Ediciones Trea.


El jazz nos proporciona un buen ejemplo de los peligros del mimetismo en una música que es en gran medida improvisada. R. Strinavasan habla del mismo problema en relación con la música india: «El enemigo es la mera imitación sin inspiración, que es lo que convierte al arte en algo vivo». La tendencia a la copia, el predominio de la imitación en todas las formas de la improvisación idiomática, parece haber conducido, en el campo del jazz, a una situación en que todo el género se identifica cada vez más con el estilo interpretativo de un puñado de músicos. Curiosamente, el número de modelos aceptables parece disminuir con el paso del tiempo. El estilo interpretativo de los demás, la gran mayoría de los músicos, se identifica invariablemente asociándolo con alguno de los «grandes» de su instrumento, o haciendo referencia a él: se dice que alguien toca como tal o cual maestro y eso es todo lo que se necesita saber sobre un nuevo músico. De hecho, en el mundo del jazz es habitual encontrar réplicas absolutamente idénticas de los estilistas más conocidos. Nadie se engaña, por supuesto, con estas imitaciones, salvo quizá el imitador[1], pero la situación se acepta y se considera normal. Una alta proporción de la música que se toca es casi totalmente imitativa.

Esto, que tal vez sea uno de los principales inconvenientes de cualquier música improvisada, surge, por supuesto, de prácticas intrínsecas a ella. En primer lugar, el método de aprendizaje de cualquier improvisación idiomática conlleva unos peligros evidentes. Está claro que los tres pasos sucesivos que, en principio, forman parte de este método —elegir un maestro, asimilar sus conocimientos por medio de la imitación práctica y desarrollar un estilo y un enfoque individuales a partir de ahí— suelen quedarse en dos, omitiendo el paso más difícil, el último. Imitar el estilo y adquirir la técnica instrumental de un instrumentista famoso que muy probablemente sea un virtuoso no es nada fácil y, una vez se consigue, puede proporcionar a un músico importantes satisfacciones. Una de ellas, no poco relevante, es la admiración de aquellos músicos que no han tenido tanto éxito al intentar lo mismo que él. En el mundo del jazz, decir de alguien que «suena igual» que un músico conocido suele considerarse un elogio. Por lo tanto, la presión para conformarse con no ser más que un buen imitador es bastante fuerte. El segundo peligro está en la búsqueda de autenticidad.

Un músico que busca la autenticidad suele evitar fácilmente caer en el formalismo cuando se expresa de forma espontánea. También el elemento natural de innovación y creatividad de la improvisación lo aparta de ese riesgo. Sin embargo, cuando se rompe el equilibrio entre estas dos fuerzas —la preocupación por la autenticidad de la música y la naturaleza esencialmente investigadora de la improvisación—, la música se inclina hacia uno de los dos lados, avanzando en una dirección totalmente innovadora o convirtién¬dose en una parodia inconsciente de sí misma.

Es innegable que algo fue mal con el equilibrio del jazz. La creatividad quedó cada vez más en manos de un pequeño grupo de «innovadores», mientras el resto se dedicó simplemente a imitar a los maestros.

Nota: [1] Hay una anécdota de Lester Young que parece improbable pero seguramente sea cierta. Uno de sus admiradores, un saxofonista tenor cuya forma de tocar se basaba exclusivamente en la de Lester, hizo un largo viaje para escuchar a su ídolo. Young, un músico magníficamente impredecible, no tocó como era habitual en él. El discípulo, enfurecido, le gritó: «¡Tú no eres tú, yo soy tú!».

© Herederos de Derek Bailey, 1980, 1992, 2010
© de la traducción, Mariano Peyrou, 2010
© de la ilustración de cubierta, Jorge Pérez, 2010
© de la edición en castellano: Ediciones Trea, S.L.

Derek Bailey. La improvisación. Su naturaleza y su práctica en la música
Prólogos de Ildefonso Rodríguez y Agustí Fernández
Traducción de Mariano Peyrou
Ediciones Trea
Colección: Trea Artes
Formato 12 x 20 cm
276 páginas
ISBN 978-84-9704-530-8
Año 2010
PVP 25,00€




Pat Metheny. Inclasificable: raro, raro, raro. New Chautauqua, Zero Tolerance For Silence, The Sign Of 4, One Quiet Night

New ChautauquaZero Tolerance for Silence The Sign of 4One Quiet Night

New Chautauqua (ECM, 1979)

Moses Metheny, el bisabuelo de Pat, fue miembro de una organización de minstrels llamada Chautauqua que solía actuar por el Medio Oeste americano. Cuando el Pat Metheny Group comenzó sus primeras giras a lo largo y ancho de Estados Unidos, Harrison Metheny (el hijo de Moses) comentó a su nieto que lo que estaba haciendo era una especie de nuevo Chautauqua (“New Chautauqua”). La anécdota sirve para presentar un disco intimista, donde un Pat Metheny de 25 años se encargo de la composición de todas las piezas y de la interpretación de todos los instrumentos, reducida a diversos tipos de guitarras, un bajo eléctrico y la guitarra-harpa de 15 cuerdas con la que experimentaba en esa época.

Pero hablar de experimentación es hablar de las extrañas afinaciones que Pat estaba descubriendo en esos tiempos, así como del percusivo rasgueo de guitarra que aparece como constante en todo el disco. Las técnicas de estudio permitían a Metheny grabarse improvisando sobre bases en arpegios que él mismo había interpretado poco antes, creando la música por capas y aportando un color homogéneo a la grabación.

New Chautauqua no pasará, posiblemente, a la historia, pero con todo y con eso nos dejó alguna excelente composición como el Hermitage que Charlie Haden recuperara para su Quartet West o el Sueño con México (donde Pat hace un sabio uso del bajo eléctrico) que ha llegado a ser incluido en recopilaciones de música chill-out veinte años más tarde.

Zero Tolerance for Silence (Geffen, 1994)

“…LA grabación más radical de esta década… un nuevo hito en música de guitarra eléctrica… quemando, volando, fragmentos retorcidos de un proceso de acción pensado en guitarra. Un trabajo incendiario por un maestro impredecible, un reto para los que retan…”. Estas eran las notas de Zero Tolerance for Silence (tolerancia cero al silencio), escritas por el guitarrista de Sonic Youth, Thurston Moore. Y la verdad es que es difícil expresarlo mejor, sobre todo si no queremos cerrarnos a la ambigüedad. En diciembre de 1992 Pat entró en el neoyorquino Power Station armado de una guitarra eléctrica, subió a tope la distorsión y grabó las cinco partes que componen el disco, una salvaje búsqueda donde el caos es el rey, acordes rotos, métricas imposibles, un par de guitarras sosteniendo extraños diálogos (con reminiscencias de Frank Zappa), escalas teóricamente inexistentes y todo el arsenal que uno pueda imaginar en un proceso de deconstrucción musical que poco o nada tiene que ver con el free jazz. Llámese avant-garde o simplemente ruido, el hecho es que tras los sonidos de Zero Tolerance subyace un concepto estructural notable en los cambios de situación de su primera parte (18 minutos), y que llega a ser incluso agradable y (de una extraña forma) melódico en su part 2, trayendo recuerdos de otra composición no precisamente ortodoxa como Parallel Realities (Parallel Realities, Jack DeJohnette – 1990). El diálogo de guitarras en este corte recuerda en cierto modo a Jimi Hendrix, hasta que las notas largas de ambos instrumentos se funden en ¿acordes?. El tema central del CD es un paseo agónico donde las notas resuenan como zarpazos de animal moribundo, mientras la part 4 tiene un cierto toque rockero acrecentado por la presencia de una tercera guitarra haciendo acordes sobre el inconexo diálogo de los dos instrumentos principales. Para acabar, una voz principal evoluciona sobre el acompañamiento de otras dos guitarras con sonido más acústico en ZTFS part 5.

Si la música de Pat Metheny suele provocar posturas encontradas, en este caso el descontento salió triunfador. No fueron uno ni dos los fans acérrimos que volvieron a su tienda de discos a devolver este CD, alegando en algunos casos que estaba mal grabado. Y, tras escucharlo, tampoco fueron uno ni dos los dependientes que aceptaron encantados la devolución.

The Sign of 4 (Derek Bailey, Pat Metheny, Gregg Bendian & Paul Wertico – Knitting Factory, 1997)

Por si a alguien Zero Tolerance for Silence le pudo parecer una experiencia aislada, dos años después de su publicación Pat se reuniría con su batería Paul Wertico (abanderado de la libre improvisación, aunque no mucha gente lo sepa), Gregg Bendian (baterista, habitual colaborador del propio Wertico en sus proyectos más radicales) y con el extremo guitarrista inglés Derek Bailey. El escenario, como no podía ser de otra forma, el Knitting Factory de Nueva York, cuna de algunos de los trabajos más transgresores de los últimos tiempos.

The Sign of 4 es un paso más allá de ZTFS. Corregido y aumentado, el discurso de su disco predecesor se ve enriquecido por la presencia de cuatro músicos interactuando con total entrega, enorme capacidad de escucha y un sinfín de instrumentos de diverso timbre. Tan a gusto debieron encontrarse los miembros del “cuarteto” que la edición final del álbum (en una elegante y cuidadísima carpetilla donde el diseño destaca sobremanera) fue un triple CD. Dos de los discos (Statement of the Case y The Balance of Probability) fueron grabados en directo en el propio Knitting Factory, mientras el tercero (The Science of Deduction) es material de estudio.

Musicalmente la obra no es muy recomendable para oyentes poco experimentados. La disonancia reina por encima de todo, muy de la mano de la compleja polirritmia y de los constantes cambios de dinámica. Instrumentos que entran y salen, repentinas apariciones percusivas, sonoridades fantasmales, … La guitarra de Bailey se muestra arrogante y comprometida con el proyecto, marcando fraseos imposibles sobre los inagotables recursos de un Pat Metheny que aprovechó gran parte de su arsenal para estas grabaciones (guitarras eléctricas, acústicas, Pikasso, acoustic sitar, acoustic baritone y sintetizada), aportando notas de color bien distinto dependiendo de la evolución de los temas. Los baterías, reconvertidos a percusionistas, son capaces de aparecer y desaparecer cuando la ocasión lo requiere, utilizando herramientas de diverso tipo, desde el kit de batería tradicional a unas agujas de coser, pasando por vibráfonos, cencerros, tambores, cadenas, plástico, cinta métrica, platillos tocados con arco, envoltorio, bongos, marimba y ¡hasta una botella de vitaminas!

Así es The Sign of 4. Una obra experimental que hará las delicias de los aficionados más introducidos en este tipo de obras, así como enervará a los partidarios del Metheny más suave y melódico.

One Quiet Night (Warner Bros, 2003)

Generalmente las grabaciones “extrañas” de Pat Metheny suelen ocurrir a final de año, cuando no está de gira y dispone de algo de tiempo para investigar. En este caso hablamos de Noviembre de 2001, una noche tranquila (“One Quiet Night”) en la que Pat se dedicó a interpretar temas propios sobre la guitarra barítono que le había construido la ya habitual Linda Manzer con una curiosa afinación (La en vez de Mi en la sexta cuerda y así sucesivamente, sólo que la tercera y cuarta cuerdas – Do y Sol respectivamente – están afinadas una octava más altas que el resto). El guitarrista decidió grabar sus exploraciones por ese pequeño mundo y escuchó los CD’s resultantes durante la gira de Speaking of Now. Un año más tarde decidió editar un álbum con lo más destacado del material que surgió esa noche completado con otros seis temas (casualmente los mejores del disco) grabados en las mismas condiciones.

El resultado es algo desigual. One Quiet Night es un disco tranquilo y relajado, cercano en concepto a New Chautauqua o Beyond the Missouri Sky pero con menos profundidad. Entre las ocho nuevas composiciones cuenta con una francamente excepcional (Song for the Boys, dedicada a sus hijos) y el nuevo arreglo de Last Train Home (que había tocado durante todo 2002 como tema de inicio de los conciertos de la gira de Speaking of Now) la proyecta a una nueva dimensión. Las versiones de Ferry Cross the Mersey y My Song son excelentes, pero el resto del disco se pierde en la monotonía de unos interminables arpegios sobre la extraña afinación, interesantísimos desde el punto de vista técnico pero algo vacíos para el oyente familiarizado con la música de Metheny. Sesenta y cinco minutos es, quizás, demasiada duración para una grabación de una sola guitarra con un sólo micrófono donde la inmensa mayoría del desarrollo musical se basa en acordes y arpegios.

Cierto es que One Quiet Night no debería merecer una fuerte crítica, al ser una grabación humilde y sin grandes intenciones, como el propio Pat Metheny reconoce en las notas interiores del CD. Lo que resulta cuando menos chocante es el Grammy a mejor disco de New Age que este trabajo ganó en 2004. ¿Le hubieran tenido en cuenta de no estar en nómina de Warner Brothers?

© Arturo Mora Rioja, 2005