Muriel Grossmann: “El espíritu femenino del Jazz”Por Enrique Farelo [Entrevista]

Por Enrique Farelo.

Nacida en París, de joven se afincó en Austria para en el año 2002 trasladarse a Barcelona y asentarse definitivamente en Ibiza en el año 2004 lo cual marcó un antes y un después en su carrera como compositora, saxofonista y líder de sus propios grupos.

Desde el año 2007 son diez discos los firmados bajo su nombre desde Homecoming Reunion (Dreamland Records 2007) hasta el aclamado Golden Rule (Dreamland Records 2018), pasando por Here And Now (Dreamland Records 2008), Quartet (Dreamland Records 2008), Sudden Impact (Dreamland Records 2009), Birth Of The Mystery (Dreamland Records 2010), Awakening (Dreamland Records 2013), Earth Tones (Dreamland Records 2015), Natural Time (Dreamland Records 2016), y Momentum (Dreamland Records 2017).

Portadas de los discos de Muriel Grossmann

Todos sus discos han seguido una línea artística muy similar en cuanto al diseño de sus carátulas y ha contado con músicos solventes como la vienesa Gina Schwarz al contrabajo y el serbio Uros Stamenkovic a la batería en sus tres últimos trabajos; y sobre todo su fiel escudero también serbio, el guitarrista Radomir Milojkovic que casi nunca ha faltado a su cita acompañándola en la mayoría de sus trabajos.

Su solidez, su compromiso, su espiritualidad y su tener las ideas muy claras son una característica intrínseca a la hora de valorar su música.

© Laura G. Guerra

Enrique Farelo (E.F.) ¿Cuándo “nace” en Muriel Grossmann el deseo por la música y que personas influyeron o te motivaron?

Muriel Grossman (M.G.) La música ha sido siempre una parte muy importante de mi vida. Mis padres son muy aficionados al arte y en concreto mi padre ha coleccionado vinilos de música clásica durante toda su vida. A la edad de 5 años ellos me propusieron escoger un instrumento. Elegí la flauta. Y es entonces cuando comenzó mi carrera en la música clásica, etapa que ha durado 12 años. Recuerdo bien como desde temprana edad cogía la flauta cada día improvisando melodías; era una de las cosas que me aportaba mayor bienestar. Una gran motivación en esta etapa fue mi profesor de flauta, también escuchar a músicos como Jimi Hendrix y por supuesto esos amigos especiales aficionados a la música que me rodeaban.

E.F. Naces en París pero es en Viena donde resides hasta la juventud. ¿Te interesas en esa época por el jazz o por la música clásica teniendo en cuenta que la cercana Salzburgo es la patria chica de Wolfgang Amadeus Mozart?

M.G. Viena y Austria son la cuna de la música clásica. Toda la ciudad respira música y se siente también en su estilo imperial, sus bailes y sus tradiciones. Era un privilegio poder crecer en una ciudad donde se promueve tanto el arte y que destaca tanto por su amor a la cultura como a la música. Al principio tocaba solo la flauta y estudiaba música clásica, pero con 21 años empecé a tocar el saxofón alto y una cosa me llevó a la otra. De repente Charlie Parker pasó a ser más importante en mi vida que Mozart. Mi interés por el jazz y por el saxofón empezó a expandirse a la vez que escuchaba las novedades del momento e iba adquiriendo más experiencia con las bandas con las que tocaba.

E.F. Golden Rule: “Haz con los demás lo que quieras que te hagan a ti”. En éste tu último trabajo propones la regla de oro de la espiritualidad y que cualquier religión abrazaría sin dudarlo a través de este adagio. ¿Golden Rule es un homenaje a la religión (a cualquiera), a la espiritualidad o la filosofía?

M.G. He compuesto Golden Rule con la idea de acercar a la reflexión si en cada día y en cada situación nuestros pensamientos, palabras y acciones son consecuentes con esta “Regla de Oro”. Pienso que este concepto spiritual es la clave, la base y el acuerdo esencial para una humanidad que quiere vivir del modo que merece. ¡Porque nuestra naturaleza es humana!

E.F. “Recta acción sin esperanza de recompensa” es una frase extraída del libro sagrado hinduista Bhagavad-gītā (parte del texto épico Mahábhárata). ¿Podría ser esta frase otra regla de oro?

M.G. Necesitamos usar nuestra inteligencia para extender nuestra naturaleza compasiva. Únicamente el conocimiento intelectual no nos sirve de mucho si la mente no está disciplinada. Es por eso que el conocimiento de la mente, su naturaleza y las emociones debe enseñarse en la escuela, ser guiado por personas adecuadas y abordarse de una y diferentes maneras una y otra vez.

He podido ver el éxito y beneficio de usar la regla de oro en el centro educativo Universal Mandala. La practicamos diariamente con los niños. Con esta práctica constante se puede ver muy bien el éxito. Preguntamos a los niños si les gusta ser tratados amablemente y cómo es la escuela, su entorno y si desean venir cada día. Poco a poco a lo largo del año vamos elaborando una guía que les lleva a descubrir por sí mismos que compartir o hablar amablemente con sus compañeros es recompensa suficiente. Nosotros los llamamos “jardineros de la paz”. Lo que sembramos es lo que recogemos. De esta forma van entendiendo que significa “sembrar” con la palabra y la acción para recoger bienestar, felicidad y paz. Es un proceso que se integra muy naturalmente porque está centrado en el “yo”, es decir, en lo que quiero yo.

El altruismo es una actitud fantástica pero muchas veces lamentablemente se queda en el intelecto, porque es muy difícil de satisfacer nuestro gigantesco ego, que hemos nutrido durante siglos.

La regla de oro realmente no dice nada de recompensa, solo nos acerca al entendimiento de la empatía y al reconocimiento del potencial de bondad y sabiduría en los demás seres. Si pudiésemos relacionarnos y acercarnos a los demás con el pensamiento de que tenemos delante un ser con un ilimitado potencial de sabiduría y bondad con esto estaríamos actuando de una manera responsable. Es la base. La enseñanza “Recta acción sin esperanza de recompensa” lo veo más útil para gente ya avanzada en el camino del altruismo. Con una mente investigadora se puede ver fácilmente que estamos sí o sí recompensados por nuestras acciones rectas, todo efecto procede de una causa, todo viene de algo, así como nuestras acciones tienen un antes y un después. Con un poco de trabajo hacia la atención consciente se puede empezar a ver muy bien por qué nos pasan las cosas que nos pasan. Con el tiempo y la práctica nuestra vida diaria se haría más fácil y nuestra mente más clara.

© Christoph Schubert

E.F. ¿En qué momento sientes la llamada de lo espiritual? ¿Es influencia de tu admirado John Coltrane?

M.G. Siento y pienso que he nacido, como todos, con un buen corazón. Pero a la tierna edad de 8 años viendo un documental en televisión, me di cuenta de las increíbles barbaridades que se cometían en la captura de delfines. Ahí, en ese momento, tomé la decisión no solo de ser vegetariana, sino también de hacer el menor daño posible al planeta; y es esto lo que he tratado de integrar en todas mis decisiones, ya sea en lo que trabajo o en donde pongo mi economía, o donde compro y lo que compro. Trato de vivir causando el menor impacto perjudicial posible tomando decisiones responsables para todo el planeta y ser un ejemplo para otros.

Escuchar y aprender de John Coltrane me ha aliviado y dado seguridad en mi camino. John Coltrane es para mí uno de los músicos más importantes que la humanidad ha podido conocer. Era un gran conciliador capaz de unir diferentes estilos, culturas y géneros reinventándose una y otra vez en cortos periodos de tiempo con gran consciencia política y profunda espiritualidad además de ser reconocido como un hombre excepcionalmente humilde, así como lo fueron Alice Coltrane o Pharoah Sanders.

E.F. ¿Nuestra civilización tal y como la entendemos está llegando al final de un ciclo por nuestro desprecio a la vida y nuestra falta de conciencia?

M.G. Hoy en día se ven las consecuencias de un largo periodo de tiempo de descuido de una población que supera los 7400 millones de habitantes.

Todo es un asunto de enfoque. Siendo bondadosos, responsables y compasivos, nos sentimos naturalmente bien y deseamos el bien para todos, pero sufrimos tremendamente cuando vemos que otros sufren.

Se han empezado a promocionar mucho los asuntos de medioambiente, el uso de energías renovables, la necesidad de reciclaje o la reducción del uso de plástico, entre otras iniciativas. Por fin parece que empezamos a concienciarnos. Pero la educación, el cuidado y conocimiento de la mente, es esencial. Aún estamos dando los primeros pasos en un mundo que aún nutre en exceso el mundo de los sentidos y la expansión externa olvidándose del mundo interior y la expansión interna. Si a esto le añadimos que en este avatar nos vemos dominados y manipulados por gigantes solo interesados en ganar riqueza, control y poder está claro que nuestro trabajo y práctica hacia la expansión de conciencia se duplica. Además, todos estamos en procesos de consciencia distintos y lamentablemente percibimos los hechos en una manera lineal, separados e independientes, sin llegar a entender totalmente que todo se puede cambiar con palabras y actos responsables si persistimos en ello.

© Christoph Schubert

E.F. Eres formadora musical en un centro educativo de Ibiza, Universal Mandala. ¿En qué consiste exactamente este centro y en qué medida influye en tu música?

M.G. Es un centro educativo para niños que considero está sentando las bases del nuevo paradigma de la educación. Un centro ejemplar. Cuando mis hijos estaban en la edad de ser escolarizados quería buscar una educación diferente para ellos, una educación que formara sus mentes para ser humanos cooperativos, reflexivos y empáticos. Seres preparados para usar su potencial para el bien de nuestro planeta y las especies que en él habitan preservando el bien de toda nuestra gran familia humana. Quería que pudiesen ser unos seres conscientes de sus responsabilidades. Todo esto lo he encontrado en Universal Mandala. Belen Köhler, su fundadora, es una visionaria excepcional. Al conocer a Belén y su proyecto educativo entendí enseguida que para que esta forma de educación llegue a más seres tenía que colaborar con ella en todas las formas posibles. Por tanto era natural el acercar la música y la comprensión y estudio de ésta a los niños de este centro desde los principios filosóficos y educativos de Universal Mandala. Las formaciones que ofrece Belen Köhler me abrieron al entendimiento de la interdependencia y la interconexión de todas las cosas y su procedencia, además de cómo vivir de una forma más beneficiosa para todos lo que ha hecho que con el tiempo me haya ido refinando más como ser humano.

E.F. El portal http://ukvibe.org/awards/best-jazz-albums-of-2018/) designa Golden Rule (RR GEMS Records 2018) como mejor disco del año 2018 en la versión vinilo. ¿Por qué elegiste el vinilo para su publicación en detrimento del formato digital? ¿Existen diferencias musicales con respecto a la posterior edición en CD?

M.G. Golden Rule es una continuación natural en la evolución musical y personal. Durante los años que Radomir Milojkovic y yo hemos trabajado juntos hemos notado una gran atracción hacia elementos musicales determinados y hemos filtrado y profundizado mucho en ellos. Era un regalo poder sacar el álbum en vinilo gracias a la propuesta de Valentine y Dimitri del sello discográfico RR Gems Records. Ellos han creído y apostado por el potencial de nuestra música y a través de su promoción tan efectivamente dirigida hemos entendido que efectivamente hay amantes de esta música. Les estamos verdaderamente agradecidos. Se ha formado una cooperación fina y de profunda de confianza entre nosotros, tanto es así que en otoño sacaremos un nuevo álbum de vinilo. Este nuevo álbum será una continuación en la evolución de Golden Rule, igual que éste era una evolución que empezó con la canción ‘Peaceful River’ (que se puede encontrar en el disco Awakening), pasando por los discos Earth Tones, Natural Time y Momentum.

E.F. Hablando de producto todos tus discos están editados por Dreamland Records Studios. ¿Qué importancia tiene tu figura en dicho sello discográfico?

M.G. Dreamland Records es nuestro sello discográfico, que hemos formado como vehículo para propulsar y promover nuestras visiones musicales. Queríamos máxima libertad musical y de diseño.

E.F. El diseño artístico de la portadas de los discos da carácter y personalidad a los disco haciéndolos un producto atractivo e indicador de lo que contienen. ¿Quién diseña las caratulas de tus discos?

M.G. Soy yo quien las diseña, usando las pinturas que hago en casa junto a mis hijos Ayelén y Iassù.

Pintar es una afición, un juego con colores y formas y siempre hemos pensado que reflejan bien nuestras obras sonoras.

© José Luis Luna Rocafort

E.F. Los últimos trabajos, Natural Time (2016), Momentum (2017) y Golden Rule (2018) conforman una trilogía formada por los mismos músicos a modo de formación estable. ¿Suponen un punto de inflexión en la música de Muriel Grossmann?

M.G. Pensamos que la música que tocamos se ha ido formando con la elaboración de cada álbum, por evolución, que hemos ido madurando a través de este profundo y continuado trabajo. Se puede decir que es la música de estos álbumes la que nos ha dado mayor satisfacción en cuanto a armonía, ritmo, melodía y mensaje subliminal.

E.F. En cuanto al grupo. ¿Podrías decirme cuando trabajo y esfuerzo (en lo que se refiere a ensayos, conciertos etc.) hay detrás del producto final que es el disco?

M.G. A Radomir y mi nos gusta ensayar, pero no estamos muy satisfechos con el hecho de tener a los miembros de la banda a tanta distancia.

Por supuesto somos muy afortunados de que al menos Uros esté con nosotros 3 meses al año y podamos durante este tiempo, cada fin de semana, crear un laboratorio musical donde elaboramos los temas, las estructuras y los ritmos. Pensamos que así se forma el sonido de la banda.

Es también una gran fortuna poder tocar junto a un gran músico como Gina Schwarz, que puede integrarse fácilmente en el conjunto y que además aporta ideas importantes para el sonido de la banda.

El trabajo de editar la música lo hacemos Radomir y yo. Somos el núcleo de esta banda. Trabajamos como una maquinaria fina con un buen engranaje. Pasamos horas y horas grabando los drones (instrumentos que sirven de fondo sonoro para la formación), toda una orquesta de instrumentos del mundo con los que la banda puede expresar el verdadero carácter de las composiciones.

Gina Schwarz. Foto: © Laura Gonzalez Guerra

E.F. Gina Schwarz, Uros Stamenkovic y sobre todo Radomir Milojkovic son los miembros de tu actual formación. ¿Podrías presentarnos a dichos compañeros de viaje y como los reclutaste para tu proyecto?

M.G. Con Radomir llevo trabajando desde hace mucho tiempo, nos entendemos profundamente en lo musical, reconocemos lo que nuestra música necesita ser y tener, desde las notas sobre el papel hasta el producto final. Nos encanta tocar juntos y descubrir los nuevos y antiguos senderos que hacen del jazz una música tan grandiosa. Siempre admiré su dedicación, su conocimiento y su arduo trabajo. Es un músico verdaderamente extraordinario con una extensa visión.

A Gina la conozco de mis días en Viena, es una música con carácter capaz de adaptarse a cualquier situación musical. Así que cuando llegó el momento de formar una nueva banda sabía bien a quién llamar.

Durante mucho tiempo he estado buscando un baterista para el nuevo viaje musical que quería comenzar, y lo encontré en Uros. El comprende la música y el papel que ésta música necesita.

Radomir Milojkovic. Foto: © Ferran Pereyra

E.F. Tu labor como saxofonista tiene un peso específico como instrumentista de valor incuestionable al igual que como compositora. ¿Cómo es el día a día en ambos campos?

M.G. Hay mucho campo a explorar en cada ámbito. Se necesita dedicación, tenacidad, persistencia y trabajo diario. Para componer me enfoco en el tema que quiero transmitir para que el mensaje se transporte a través de la música. Es así como lo hago cuando los nuevos temas o mensajes lo exigen.

E.F. ¿Qué tiempo dedicas al instrumento por día?

M.G. Quiero dedicar más tiempo a los instrumentos cada día, pues nunca me parece suficiente.

E.F. ¿Resulta dura la soledad como compositora?

M.G. ¡Para nada! ¡Disfruto este proceso de flujo de creatividad! Al igual que el tiempo practicando solo el instrumento, es un tiempo de introspección revelando los límites potenciales, un campo abierto a la creatividad.

Uros Stamenkovic. Foto: © Ferran Pereyra

E.F. ¿Influyen los sueños a la hora de crear tu música?

M.G. Es una pregunta muy interesante, la verdad. Mis sueños hasta ahora se manifiestan como una mezcla de situaciones del día a día y a menudo en forma de aventuras. Mis días están llenos de responsabilidades. En cuando pueda sacar algo de tiempo extra quisiera investigar en el yoga de sueño, para poder aprovechar estos más conscientemente.

E.F. Con la importancia que has ido adquiriendo a lo largo de tu carrera, ¿piensas que deberías tener in mayor reconocimiento?

M.G. Me gustaría que más gente pudiese disfrutar de mi música.

E.F. ¿En qué escenario o escenarios te hubiese gustado tocar y no lo has hecho?

M.G. En muchos, sobre todo escenarios de festivales de Jazz o en pequeños teatros. Me gustaría tocar en más países y continentes.

E.F. ¿Cuáles son los músicos qué más han marcado tu estilo?

M.G. John Coltrane, Ornette Coleman, Alice Coltrane…

E.F. ¿Cuáles han sido y son tus músicos favoritos dentro del jazz actual y del pasado?

M.G. Lester Young, Illinois Jacquet, Charlie Parker, Stanley Turrentine, Count Basie, Duke Ellington, Cannonball Adderley, Jimmy Smith, Lou Donaldson, Rusty Bryant, Julian Lee, Jazz at Lincoln Center Orchestra, Melissa Aldana, Joan Chamorro y sus proyectos con músicos emergentes, especialmente con Carla y Andrea Motis y Abril Sauri, Christian Lillinger, Robert Landfermann etc…

E.F. ¿Por qué músicas te has interesado al margen del jazz?

M.G. Música del mundo en general, Música tradicional de India, de África, de Tuvá, Soul, Jazz, Gospel, Blues, R&B……..

E.F. En otro orden de asuntos ¿Qué lecturas enriquecen tu labor como músico? ¿Estás interesada en el esoterismo, en el misterio o la parapsicología?

M.G. Lo que más me gusta profundizar es en los libros de budismo o libros de físicos como Stephen Hawking, Albert Einstein… Estoy leyendo continuamente. Ahora mismo estoy leyendo el libro Sleeping, dreaming and dying una exploración de la conciencia con su Santidad Dalai Lama.

E.F. Tu música es una búsqueda del compromiso y tiene cierto nivel de complejidad. ¿A quiénes crees que va dirigida?

M.G. Bueno, vemos a quién está llegando. A gente con amor a la música de John Coltrane y al Jazz espiritual, pero cuando tocamos en vivo es increíblemente bien recibido por todo el público. Ahora mismo lo veo más como un asunto de alcance.

La música que tocamos está dirigida a todo el público. A las personas les gustan las melodías bellas, les encanta un ritmo que les mueva y les ponga de buen humor. Pero la música también puede ser intelectual, compleja y con un ritmo que te mueva y te lleve hacia dentro, no solo hacia afuera.

E.F. Siguiendo por este camino y teniendo en cuenta que la sociedad va encaminada hacia la superficialidad, al dinero fácil, al producto mediático y a la inmediatez, ¿qué futuro le ves al jazz a nivel nacional e internacional?

© Peter Purgar

M.G. Pienso que se tendría que definir mejor la palabra jazz. Si hablamos de buena música o mala música, pienso que la buena es la que está y persiste en el tiempo, y esto no tiene límite geográfico. Si la educación musical, la introspección y el estudio profundo en la música se dieran tanto en casa como en la escuela esta música se podría mantener a un nivel más extendido.

Jazz es una palabra muy pequeña para una música tan amplia. Lo que puede ser jazz en estos días, podría ser engañoso para algunas personas. Por otra parte, cuando no etiquetas algo, es difícil decir lo que es.

Todo en este mundo tiene una palabra que lo define y con el Jazz no es diferente. Si dices que quieres un té verde y te traen un café, si no importase cómo se llama, te traerían cualquier líquido.

Algo que es tantas cosas es difícil de explicar y al Jazz se le considera muchas cosas. Esto puede confundir a las personas que lo escuchan; pero estos son los hechos.

E.F. ¿Eres de las que piensas que hoy día existen una cantidad importante de músicos de jazz y escasos oídos para apreciarlos?

M.G. Yo pienso que hoy en día por las posibilidades de YouTube y la velocidad de información, la música puede llegar a muchos oídos. Veo también que hay una gran cantidad de gente muy agradecida de poder disfrutarla. Pero una cosa importante para el jazz es conocer lo que era e ir más allá para saber lo que es hoy. Esto es difícil, pues parece que las dos vías están en conflicto constante.

La gente quiere oír algo nuevo y para eso se necesita de mucha experimentación y de muchas pruebas, lo que quizás haga que las personas se pongan impacientes y pierdan el enfoque. Por otra parte, la audiencia también quiere escuchar una hermosa melodía bien realizada. La música de Bach tiene aproximadamente unos 300 años, pero todavía se toca hoy y sin muchos cambios, lo mismo debiera ser con Louis Armstrong, por ejemplo. La vida y la música están siempre en movimiento y se mueven porque vienen de algo, porque algo ha habido antes, como muestra claramente la historia.

E.F. La música de Bach tiene 300 años, pero todavía se toca hoy y sin muchos cambios. ¿Esta frase tuya apunta a una objetividad de la Música o en realidad ésta no existe, sino que lo que realmente existe es el valor que el tiempo y el entendimiento humano le confiere?

M.G. Bach estableció los estándares de la música clásica hace poco más de 300 años. Lo mismo hizo Louis Armstrong. Estableció los estándares para el jazz como el swing, o el blues… y todos los innovadores que vinieron después como Charlie Parker, John Coltrane u Ornette Coleman profundizaron éstos. Lo mismo sucedió con los músicos que vinieron después de Bach. Ellos continuaron y profundizaron en su visión y en los estándares de la música clásica.

Si sitúas la música en el contexto del momento en que se creó y le das la perspectiva histórica de hoy, es lo más cercano a un punto de vista objetivo.

No he escuchado a Louis Armstrong en persona, pero he escuchado muchas grabaciones. De Bach tenemos las notas, pero la interpretación es contemporánea. La comprensión humana y el paso del tiempo a veces generalizan y estandarizan las cosas e incluso, en algún caso, las simplifican. Siempre tendemos a mirar los íconos sin prestar atención a otros grandes músicos en la sombra. Todo está ahí y mucho más, solo detrás, oculto.

Por tanto, la música tiene que ver más con la imaginación y la narrativa y siempre en torno a ese marco final. Para los músicos es importante cómo se hace, pero para los oyentes importa más cómo se presenta, cómo suena, cómo les hace moverse. Realmente la música es un complejo lenguaje capaz de transmitir mucho más que una frase con palabras habladas. No debemos además olvidar que la intención oculta tiene siempre un efecto fundamental.

E.F. ¿Qué proyectos tienes en mente de cara a un futuro cercano?

M.G. Ahora mismo estoy muy cerca de comenzar ya a mezclar el próximo álbum que saldrá como vinilo y CD en otoño. Durante el verano nos pondremos a grabar un nuevo álbum para 2020 mientras tocamos aquí en la isla de Ibiza inmersos en una temporada llena de conciertos locales y festivales fuera de la Isla como: el Vijazz en Villafranca e Inca Jazz Festival en Mallorca y el jazz club Porgy & Bess en Viena en otoño. En marzo tenemos planeado un estupendo concierto con renombrados músicos de Estados unidos, del que pronto sabréis más.

Gracias por tu apoyo y estas preguntas maravillosas.

Entrevista y texto: © Enrique Farelo, 2019
Fotografías: copyright en el pie de cada fotografía

Para saber más sobre Muriel Grossmann consulta: www.murielgrossmann.comhttps://murielgrossmann.bandcamp.com/




Vein “Symphonic Bop” (Fundación Carlos de Amberes, Madrid. 2019-05-23) [Concierto]

Por Enrique Farelo.

  • Fecha: jueves 23 de mayo de 2019 a las 20 horas.
  • Lugar: Fundación Carlos de Amberes (Madrid).
  • Grupo:
    Vein “Symphonic Bop”
    Michael Arbenz: piano
    Thomas Lähns: contrabajo
    Florian Arbenz: batería

Los tres componentes de trío suizo Vein, poseen una sólida formación clásica que muestran en sus conciertos fusionando con soltura esta faceta con la improvisación jazzística y habiendo sido acompañados por músicos del prestigio del trombonista Glenn Ferris y los saxofonistas Greg Osby, Dave Liebman o Andy Sheppard a lo largo de su ya dilatada carrera.

Con más de una docena de discos publicados se presentan en Madrid con su último proyecto Symphonic Bop del que tocaron dos composiciones: “Boarding the Beat” (también incluido en su álbum The Chamber Music Effect) con la que se abrió el concierto, y “Fast Lane” con la que lo cerraron; por el medio quedaron composiciones de su disco VEIN Plays Ravel completamente dedicado al compositor Maurice Ravel, entre las que disfrutamos, “Le Tombeau de Couperin”, “Movement De Minuet” o “Blues”.

El trío mantuvo el equilibrio de sus tres componentes tanto en sus intervenciones, arreglos, composiciones e improvisaciones a lo largo de toda la actuación mostrándose como grupo sólido y solvente, sin fisuras y con momentos de gran belleza estilística.

Con “Boarding the Beat” se pusieron las bases de lo que se nos iba a ofrecer. El cruce del swing con el feeling, la unión de lo apacible con lo tormentoso con constantes modulaciones y cambios de intensidad en el que todos participaron a partes iguales.

La suite “Le Tombeau de Couperin”, dividida en tres partes, “Prélude”, “Forlane” y “Toccata”, supuso un guiño que de M. Ravel hizo a la música barroca y fue uno de los momentos más apetecibles y gozosos de la noche por la fuerza y energía controlada que puso al piano Michael Arbenz en “Prélude” y un rememorar a la figura del maestro Bill Evans en la bella y apacible “Forlane” que finalizó con un juego de notas al piano en “Toccata” del propio Michael Arbenz para dar un paso adelante para la brillante intervención de Florian Arbenz a las baquetas a la que Thomas Lähns se sumó con solidez y elegancia.

Con la sincopada y “quebradiza” “Fast Lane”, finalizó la actuación de un trío poco conocido en nuestro país pero de indudable valor artístico y que ha merecido las mejores críticas de los últimos años.

Tomajazz. Texto y fotografías: © Enrique Farelo, 2019




Xacobe Martínez Antelo: Capturas (Autoeditado, 2019) [Grabación]

Por Enrique Farelo.

Capturas, el último trabajo de Xacobe Martínez Antelo, contrabajista compostelano y miembro del aclamado trío Sumrrá trae consigo 8 cortes de creación propia y supone el cuarto trabajo a su nombre, dejando atrás Isto é Jazz (2005), Xacobe Martínez Antelo Trío (2009) y Jazz from Galiza (2010).

A éste Capturas, se le presupone una continuidad de su disco a trío del año 2009; ambos guardan paralelismos instrumentales, con la formación de contrabajo, saxo y batería. De aquella formación perdura Max Gómez, siendo Pablo Castaño sustituido por Xosé Miguélez al saxo tenor.

Capturas se convierte en un motivo más para adentrarse en el pasado de Xacobe Martínez Antelo y rescatar su Xacobe Martínez Antelo Trío (free code jazz records 2009).

Xacobe Martínez Antelo subraya en Capturas el fraseo de sus compañeros o asume el liderazgo de la voz en primera persona democratizando sus intervenciones y las de sus acompañantes fomentando diálogos a tres o a dos en sus múltiples vertientes y combinaciones.

En cuanto a los músicos que componen Capturas, Xosé Miguélez, aporta un discurso seco de poderosas armonías entrecortadas; Max Gómez juega ligero y sutil con sus tambores y platillos; y Xacobe Martínez Antelo marca el ritmo con pulsaciones contundentes pero controladas e inteligentes.

Capturas atesora la sabia decisión de aportar jazz en estado puro donde no falta el swing desde la inicial, “La política lingüística de Alberte”, pero bajo el tamiz del jazz cool y manteniendo una línea argumental coherente que sostiene un alto desarrollo estilístico de principio a fin.

Xacobe Martínez Antelo propone y dispone de sutileza y elegancia en un disco lleno de matices y pequeñas cosas que hacen de Capturas una obra comprometida, moderna y vanguardista de asimilación sencilla y escucha caleidoscópica.

 © Enrique Farelo, 2019

Xacobe Martínez Antelo: Capturas

Músicos: Xacobe Martínez Antelo (contrabajo), Xosé Miguélez (saxo tenor) y Max Gómez (batería)

Composiciones: “La política lingüística de Alberte”; “Conciliad Malditos”;

“No alimenten al Troll”; “El precariado”; “El club de fans del último cadáver”;

“Nada nuevo bajo el sol”; “Mr. Scullard” y “Déjalo ir”.
Todas las composiciones de Xacobe Martínez Antelo.

Grabado, mezclado y masterizado en  Savik Sound por Tricky en marzo del 2019. Publicado en 2019

Tomajazz: © Enrique Farelo, 2019




Baldo Martínez Cuarteto Europa (International Jazz Day Madrid. Bogui Jazz, Madrid 2019-05-02) [Concierto]

Por Carlos Lara y Enrique Farelo.

  • Fecha: Jueves, 02 de mayo de 2019
  • Lugar: Bogui Jazz (Madrid)
  • Grupo:
    Baldo Martínez Cuarteto Europa
    Liudas Mockunas (saxos tenor y soprano
    Samuel Blaser (trombón)
    Baldo Martínez (contrabajo)
    Ramón López (batería y percusión)

Con la incorporación del saxofonista lituano Liudas Mockunas en sustitución del violinista Dominique Pifarély, quien por problemas de salud no pudo comparecer, el cuarteto Europa liderado por Baldo Martínez continuó en el Bogui Jazz su presentación del disco que editó el pasado año. Un trabajo que ha sido galardonado como candidato a mejor álbum de jazz de 2018 en los premios de la Música Independiente.

El trombón, el contrabajo y la batería son la base sobre la que se sustenta, pero el cuarteto Europa es una formación que permite la incorporación de diferentes instrumentos y hacer propuestas variadas. Dominique Pifarély aporta unos matices especiales al grupo que le dotan de mayores rasgos melódicos y armónicos. Por momentos, el grupo adquiere ciertos aromas camerísticos, sin desdeñar los instantes más cercanos al free jazz. Sin embargo, la incorporación del lituano Liudas Mockunas hizo que el concierto cogiera otro enfoque, ya que la trayectoria de este saxofonista está más en la onda de artistas como Ken Vandermark, Peter Brötzmann o Mats Gustafsson.

El grupo interpretó en su totalidad los nueve temas que componen el disco, empezando por “La Travesía”, un título significativo por lo que implica en la filosofía del grupo: un viaje con inicio y final desconocido, pero donde suceden muchas cosas sugerentes entre medias.

Las notas de Baldo Martínez sirven de introducción en el comienzo del concierto. Asistimos a momentos de improvisación del trombón y el saxo tenor. Enseguida se apropió de la sala un ambiente de free jazz de máximo nivel, con el contrabajo y la batería intensificando sus aportaciones. El contrabajo y la batería se recrearon en muchas ocasiones dialogando a dúo.

Mockunas cuenta con un buen arsenal de recursos. Un tipo que transmite dureza en sus sonidos, pero sin perder nunca el contexto musical en el que se encuentra. Puede aportar momentos melódicos y romperlos arrebatadoramente.

El suizo Samuel Blaser demostró por qué ha sido elegido mejor músico de jazz europeo del 2018 con diversos solos magistrales. Así, los diálogos de Blaser y Mockunas llenaron un amplio espacio sonoro, que contagió a los cuatro músicos aportando sus complejidades improvisadas.

Ramón López es todo un espectáculo. Hay que verle evolucionar incorporando cada vez más sonidos, matices, con la tabla india, multiplicándose y aumentando la intensidad con maestría. Sus diálogos con el trombonista, con el aumento de intensidad sonora entre el saxofonista y el trombonista, hicieron subir la adrenalina por momentos.

Los músicos crearon con sus notas desperdigadas un cuadro de improvisaciones con mucha fuerza. Destacando una demostración de Baldo Martínez con el arco seguido en segundo plano por saxo soprano y trombón. Los diálogos entre ellos marcaron buena parte del concierto.

El concierto llegó a su momento decisivo con los temas “Isla de Piedra” y “Viaje a Oms”, dos piezas en las que el grupo, perfectamente cohesionado, demostró su calidad. Ramón López hizo introducciones a la batería con mucha fortaleza utilizando para ello distintos registros. Mockunas interpretó solos que va navegando acompañados con la intensidad que le metía el contrabajista con aires mingusianos.

El tema final ofreció una interpretación larga y extraordinaria de Samuel Blaser al trombón con la sordina, en una sucesión de sonidos improvisados, que dejaron el paso libre para que Baldo Martínez diera entrada al resto de la banda, con de nuevo una gran demostración a cargo del saxofonista lituano.

El cuarteto Europa es una apuesta por el lenguaje universal del jazz, una muestra de que esta música está perfectamente viva y en constante evolución, gracias a unos músicos que siempre dan lo mejor de sí en todos los conciertos.

Tomajazz. Texto: © Carlos Lara, 2019
Fotografías: © Enrique Farelo, 2019




Dave Liebman “Spanish Trio” (International Jazz Day Madrid, Bogui Jazz 2019-05-03) [Concierto]

Por Carlos Lara y Enrique Farelo.

  • Fecha: Viernes, 03 de mayo de 2019
  • Lugar: Bogui Jazz (Madrid)
  • Grupo:
    Dave Liebman “Spanish Trio”
    Dave Liebman (saxos tenor, soprano y flauta de madera)
    Manel Fortià (contrabajo
    Gonzalo del Val (batería)
    Invitado:
    Daniel Juárez (saxo tenor)

Uno de los más destacados herederos de John Coltrane cumplirá 73 años en el mes de septiembre. Dave Liebman, de la pocas leyendas vivas del jazz, pisó de nuevo un escenario español para seguir ofreciéndonos su sabiduría musical, su original estilo y toda la maestría técnica que atesora desde que, a los 20 años, tuviera como mentores a Charles Lloyd, Lennie Tristano, Chick Corea o Terumasa Hino, entre otros.

De carácter simpático y siempre amable, Steve Liebman, como dijo Dick Angstadt, forma parte de la historia del jazz, y su discografía, entre colaboraciones y liderazgos, puede superar fácilmente los 200 discos. Un artista con una carrera apabullante, que siempre está trabajando y haciendo disfrutar a los demás con su música.

Con el baterista burgalés Gonzalo del Val le une una buena relación y no es la primera vez que tocan juntos. De hecho hay un disco a trío, “Standards in Dublin”, con Dave Liebman y Ronan Guilfoyle al contrabajo, recientemente editado y con un repertorio extraído del “Great American Songbook”. Algunos temas del cancionero americano y otros de grandes saxofonistas fueron elegidos para la noche e interpretados en un único pase.

 A lo largo de la noche sonaron piezas como “All the Things You Are”, con la que se abrió el concierto. El saxo soprano de Liebman es como un chorro de aire fresco por su aterciopelada manera en que comienza el tema y la secuencia de registros agudos que se van sucediendo, donde los ritmos se combinan con los espacios en silencio. A su lado, Gonzalo del Val y Manel Fortià, se crecen y van subiendo cada vez más su nivel.

En el tenor, Liebman acomete los acordes de “Blues” de Coltrane de manera magistral, con Gonzalo del Val, marcando el ritmo y Fortiá, acompañando con precisión. En todo momento brinda notas magistrales. El batería nos deleita con un solo intenso.

 A continuación, “In a sentimental mood” de Duke Ellington, cuya famosa versión interpretó con John Coltrane en un estupendo disco de Impulse Records. Aquí, Dave Liebman deleita con un solo intenso a tempo medio guardando un perfecto equilibrio en toda su duración.

“I love you” de Cole Porter, fue otro de los standards elegidos, interpretado sobre un ritmo acelerado de batería y contrabajo navegando hacia donde les va llevando el saxo soprano. La pieza culminó, de nuevo, con un buen solo de Gonzalo del Val.

En un nuevo clásico, “Footprints” de Wayne Shorter, el saxo soprano de Liebman tuvo el acompañamiento del joven saxo tenor madrileño Daniel Juárez, que respondió a la perfección tanto en el solo que hizo como en los diálogos con el soprano, algo que enriqueció finalmente la pieza.

Con una introducción de Manel Fortiá en diálogo con la batería, se dio paso a una interpretación de Liebman con la flauta de madera para acometer el “Lonely Woman” de Ornette Coleman, con la participación otra vez Daniel Juárez. El concierto tuvo su colofón con otra de las piezas favoritas de Liebman, “India” de John Coltrane, con una nueva introducción de ambos saxos y una improvisación de lujo de David Liebman.

Fue una lección de jazz con mayúsculas, de esas en las que al salir del concierto se está plenamente convencido de tener la fortuna de compartir una música que por algo sigue siendo mágica.

Tomajazz. Texto: © Carlos Lara, 2019
Fotografías: © Enrique Farelo, 2019




Dewa Budjana – Mahandini (Moonjune Records, 2019) [Grabación]

Mahandini situado en el top número 16 del ranquin al mejor álbum del pasado año 2018 para la prestigiosa web http://www.progarchives.com/ (http://www.progarchives.com/top-prog-albums.asp?syears=2018) puede servir como tarjeta de presentación del último trabajo del guitarrista indonesio Dewa Budjana.

Dewa Budjana se apoya en un componente religioso-espiritual algo que muestra en el título y en la caratula del disco. Mahandini se desglosa en dos palabras, Maha (grande) y Nandini (“el vehículo que lleva al Dios Shiva”).

En cuanto a la obra se refiere, Dewa Budjana ha reunido un cuarteto con colaboraciones realmente interesantes entre las que encontramos al teclista Jordan Rudess (Dream Theatre o Liquid Tension Experiment) o al prestigioso baterista Marco Minnemann (Steven Wilson, Joe Satriani, Adrian Belew, Trey Gunn,). Cuenta igualmente con colaboraciones del valor John Frusciante (Red Hot Chilli Peppers) o la del virtuoso guitarrista de fusión Mike Stern (Miles Davis, Blood, Sweat & Tears, Billy Cobham, Jaco Pastorius).

El disco transita por los caminos del jazz-rock progresivo más enérgico y la música tradicional del sudeste asiático no exentas de misticismo espiritual.

Mahandini echa a andar con “Crowded” una composición de John Frusciante perteneciente a su trabajo Enclosure del 2014 y cantada por el mismo.

La voz de John Frusciante se muestra cálida y potente y se conjuga con los seductores guitarreos eléctricos de Dewa Budjana que van modulando y equilibrando la pieza desde el inicio.

“Queen Kanya” alcanza momentos paradójicos que van desde el sonido de King Crimson con la guitarra de Dewa Budjana hasta el vertiginoso solo de bajo de Mohini Dey que acompaña con las vocalizaciones delirantes del konnakol.

Otra composición de riqueza textual es “Hyang Giri” donde la vocalista Soimah Pancawati comienza aportando su canto tradicional y ritual de Indonesia y donde se van relevando la guitarra de Dewa Budjana a lo Allan Holdsworth, el piano jazzy de Jordan Rudess y el chispeante y virtuoso solo de la bajista Mohini Dey.

La apacible y lírica “Jung Oman” no deja de lado ni la intensidad y ni la pasión con la que está tocada. Dewa Budjana utiliza la guitarra acústica con exquisitez y la combina con la eléctrica para rememorar ecos del pasado del grupo Camel.

En “ILW”, se encuentran Dewa Budjana y Mike Stern en un duelo de guitarras de altos vuelos y de jazz-rock enérgico en un “tanto monta, como monta tanto”.

El corte que da título al álbum es “Mahandini” y, en él se van desarrollando una serie de solos a modo jazz que van desde la guitarra eléctrica de Dewa Budjana, el bajo de Mohini Dey (a lo Jaco Pastorius), el piano eléctrico de Jordan Rudess y que cierra Dewa Budjana.

Con “Zone” (John Frusciante/Enclosure 2014) se cierra el disco y vuelve John Frusciante como cantante para marcar territorio demostrando quien es el autor. Rock en estado puro en el que la guitarra de Dewa Budjana deja su sello inconfundible.

© Enrique Farelo, 2019

Dewa Budjana – Mahandini (Moonjune records 2019)

Músicos: Dewa Budjana (Guitarra, Soundscapes), Mohini Dey (Bajo y Konnakol), Jordan Rudess (Teclados), Soimah Pancawati (Vocal solo en “Hyang Giri”), John Frusciante (Vocal y guitarra en “Crowded” y Vocal en “Zone”), Soimah Pancawati (Vocal solo en “Hyang Giri”), Mike Stern (Guitarra en “ILW”) y Marco Minnemann (Batería).

Composiciones: “Crowded”, “Queen Kanya”, “Hyang Giri”, “Jung Oman”, “ILW”, “Mahandini” y “Zone”.
Todas las composiciones de Dewa Budjana excepto “Crowded” y Zone” de John Frusciante.

Grabado en el estudio Prashant Aswani at Steakhouse, Los Ángeles (California) el 24 de enero de 2018.




Vasil Hadzimanov Band: Lines in Sand (Moonjune Records 2019) [Grabación]

Por Enrique Farelo.

Es como el latido de un corazón pausado, es como el sonido de un pulsar espiritual y mágico de profundo sentimiento arábigo-flamenco encarnado en la voz de Bojan Ivkovic. Así comienza Lines In Sand con la pieza homónima, causando impresiones de calado profundo.

Lines In Sand encadena una pieza tras otra como eslabones de una cadena, como perlas de un collar, piezas cortas a modo de suite donde la sección rítmica suena compacta, fluida y presente, donde los solos de guitarra y teclados economizan sus intervenciones con finura y elegancia. Música que bebe de diferentes fuentes que van desde el jazz, rock, R&B, soul, funk, psicodelia o world music.

En “Mr. MoonJune” encontramos un claro homenaje a Leonardo Pavkovic (dueño del sello Moonjune Records). La pieza se debate entre el funk o el smooth jazz de John Klemmer o del grupo alemán Passport de los años 80/90 a través de la figura del saxo de Rastko Obradovic.

El tercer corte, “San Snova”, es el jazz quien domina con el piano acústico de Vasil Hadzimanov como protagonista; “Lost”, destaca por la voz de Marta Hadzimanov de similar textura tímbrica a cantantes como Gayle Moran o Flora Purim e incluso Norma Winstone y el piano acústico de Vasil Hadzimanov y la guitarra de Branko Trijic.

“Kazi” supone un tránsito ambient para enlazar con “Kazi Gradiska” que por estructura y sonido se acerca a la música de Chick Corea y que termina en “Maklik” donde encuentra acomodo el piano eléctrico setentero y convincente de Vasil Hadzimanov.

Composiciones como “For Clara” se transmutan y personalizan en la voz del que fuera vocalista de Screaming Headless Torsos, Dean Bowman que con su soul lisérgico de ecos setenteros y reverberaciones espaciales dan paso al saxo de Rastko Obradovic que rompe el tema en dos y que se oculta bajo el sonido cósmico de la guitarra de Branko Trijic en “Waiting For…” encentrando un manantial de riqueza étnica que se funde con el sonido lunático del grupo Gong  en “Freedom from the Past”.

“Ratnici Podzemlja” es otra demostración de la fusión de estilos aportando funk y groove dinámico y negro muy gusto de los años 70 del pasado siglo.

Con “Rege Hadzi” ponemos el punto y aparte en la carrera del teclista serbio Vasil Hadzimanov.

La composición es un ejercicio sincopado de reggae instrumental minimalista y futurista que se pierde en un horizonte inacabado.

© Enrique Farelo, 2019

Vasil Hadzimanov Band: Lines in Sand (Moonjune Records 2019)

Vasil Hadzimanov (teclados), Branko Trijic (guitarra eléctrica), Mirosav Tovirac (guitarra Bajo), Bojan Ivkovic (percusión y voz), Pedja Milutinovic (batería), Rastko Obradovic (saxos) (2, 8), Marta Hadzimanov (voz solista) (4), Dean Bowman (voz solista) (8).

“Lines in Sand”; “Mr. MoonJune”; “San Snova”; “Lost”; “Kazi”; “Kazi Gradiska”; “Maklik”; “For Clara”; “Waiting For…”; “Freedom from the Past”; “Ratnici Podzemlja”; “Rege Hadzi”.
Todas las composiciones de Vasil Hadzimanov excepto “Mr. MoonJune” y “Ratnici Podzemlja” de Vasil Hadzimanov band, “For Clara” de Mirosav Tovirac, “Waiting For…” de Branko Trijic, “Freedom from the Past” tradicional/ Vasil Hadzimanov.

Grabado en el estudio Binta y German Ambassador’s en Belgrado (Serbia) en noviembre de 2017.
Publicado en 2019 por Moonjune Records.




Pete Oxley – Nicolas Meier:The alluring Ascent (MGP Records 2019) [Grabación]

Por Enrique Farelo.

The alluring Ascent es un viaje por un mundo amable y armonioso, tranquilo, bello y optimista que el mismo Pat Metheny aprobaría sin pestañear. No faltan las pinceladas étnicas siempre acompañadas de las estructuras jazz de mayor solidez y virtuosismo aderezadas de texturas coloristas y paisajes sonoros ricos en matices emotivos.

Con “The Austin Bar” comienza una aventura en la que Pete Oxley y Nicolas Meier se baten en duelo con pasión como espadachines a lo Larry Coryell & Philip Catherine y con la inclusión del sitar guitar de Pete Oxley que nos lleva a pensar en el Pat Metheny Group.

“The Gift” es el sosiego y la paz, es la búsqueda de lo bello y lo emotivo. Smooth Jazz intimista interpretado con delicadeza y sutilidad para producir placer con arreglos precisos y preciosos.

“East Coast Joys” suena a jazz-rock suave y entusiasta donde destaca el solo de bajo eléctrico de Raph Mizraki y Pete Oxley a la guitarra eléctrica.

“Manzanita Samba” una pieza que me vuelve a recordar a Pat Metheny por sonido y estructura en una nueva exhibición de Pete Oxley y Nicolas Meier con la guitarras acústicas de cuerdas de nylon.

“Septembre Song” es una balada de tempo lento de sonido cristalino y aterciopelado de belleza turbadora y cautivadora donde Pete Oxley y Nicolas Meier se funden en un abrazo largamente amoroso.

“Our Homeland” de marcado carácter étnico nos lleva a visitar el Medio Oriente, quizás Turquía, valiéndose de una perfecta comunión entre Pete Oxley y Nicolas Meier y el complemento de unión de la darbuka y la batería de Paul Cavaciuti.

Parece inevitable y quizás lo sea, pero el espíritu de Pat Metheny reaparece en “Autumn Enters” a través del sitar guitar de Pete Oxley con un Nicolas Meier en perfecta conjunción.

“The Key of Klimt”, es fresca, ingeniosa y una fiesta virtuosa de dos guitarristas que beben de las fuentes de Latinoamérica.

No puedo evitarlo pero éste “Walk in the Sky” me recuerda a guitarristas como el británico Stephen Caudel y su sonido New Age tan descriptivo como limpio e intimista.

El último eslabón lo completa la composición “Our Beautiful Frantic Lives” donde el blues y el rock se dan la mano con un Pete Oxley estelar en la guitarra de jazz al que responde Nicolas Meier con finos punteos en la guitarra acústica.

A modo de conclusión Pete Oxley y Nicolas Meier han hecho de este The alluring Ascent una obra para disfrute propio que provocará el placer a quien lo escuche.

© Enrique Farelo, 2019

Pete Oxley y Nicolas Meier: The alluring Ascent

Músicos: Pete Oxley y Nicolas Meier (Guitarras) con Raph Mizraki (Bajo eléctrico, Contrabajo y Darbuka en 6), Paul Cavaciuti (Batería) y Keith Fairbairn (Percusión en 2, 3, 5,7 y 8)

Composiciones: 1/“The Austin Bar”, 2/“The Gift”, 3/“East Coast Joys”, 4/ “Manzanita Samba”, 5/ “Septembre Song”, 6/“Our Homeland”, 7/“Autumn Enters”, 8/“The Key of Klimt”, 9/“Walk in the Sky” y 10/“Our Beautiful Frantic Lives”.
Todas las composiciones de Pete Oxley y Nicolas Meier.

Grabado en diciembre de 2018 en Blue Moon estudio (Oxforshire) y en MGP estudios de Nicolas Meier de Mark Lee en enero de 2019. Publicado en 2019 por MGP Records.




The Gödel Codex: Oak (Off Records – Moonjune Records. 2019) [Grabación]

Por Enrique Farelo.

Michel Delville y Antoine Guenet parecen mantener un maridaje de fuertes convicciones que se ha ido manifestando a través de diferentes proyectos como The Wrong Object o Machine Mass. En The Gödel Codex su apuesta es por sonidos intimistas y oscuros basados en estructuras de jazz, post-rock, Canterbury o el ambient-minimalista, cuyas influencias van desde Robert Wyatt, Robert Fripp- Brian Eno, David Sylvian e incluso Klaus Schulze.

El proyecto aporta un buen puñado de ideas propias, estructuras ideadas al milímetro y gusto por la elegancia y la belleza underground mostrándose libre y dispuesto a ser descubierto y explorado como un mundo incognito alejado de convencionalismos.

Oak solo se entiende como obra conceptual que raya a gran altura con piezas que brillan con luz propia como la pop-electrónica “Granules”, las Canterbury, “The Needle’s Eye”, “Bells”, “Can It Be” y “One Last Sound”, la frippertronica “Matisse”, la free-jazz “Stand Or Fall” donde destaca el piano de Antoine Guenet y la lejana guitarra de Michel Delville o la ecléctica “Oak Live Reprise” que funde la electrónica-minimalista con el jazz y el Canterbury y que invita al viaje cósmico a lo Klaus Schulze en la pieza final “Lux 4”.

© Enrique Farelo, 2019

The Gödel Codex: Oak

Músicos: Michel Delville (Guitarra, Guitarra Sintetizador, Loops y Electronics y vocales), Antoine Guenet (Teclados, Sintetizador, Piano, Electronics y vocales), Etienne Plumer (Batería, Percusión, Glockenspiel, Trompeta, Electronics, Sampler) y Christophe Bailleau (Electronics, Sampler en 3, 5, 9,10)

Composiciones: “Oak” (Etienne Plumer), “The Needle’s Eye” (Michel Delville), “Granules” (Antoine Guenet, Christophe Bailleau, Etienne Plumer, Michel Delville), “One Last Sound” (Michel Delville), “Matisse” (Antoine Guenet, Christophe Bailleau, Etienne Plumer, Michel Delville), “Stand Or Fall” (Michel Delville), “Bells” (Michel Delville), “Can It Be” (Antoine Guenet), “Oak – Live Reprise” (Etienne Plumer) y “Lux 4” (Christophe Bailleau)

Grabado en Estudios Sacha y en directo en CC Amay.

Publicado en 2019 por Off Records con permiso de Moonjune Records.




Chris Kase Quartet (Bogui Jazz, Madrid. 2019-03-08) [Concierto]

 

Por Carlos Lara y Enrique Farelo.

  • Fecha: 8 de marzo de 2019
  • Lugar: Bogui Jazz. Madrid
  • Grupo:
    Chris Kase Quartet
    Chris Kase: trompeta, fliscorno y EWI
    Marcos Collado: guitarra
    Ander García: contrabajo
    Miguel Benito: batería

Ya hace más de 20 años que Chris Kase llegó a España y decidió instalarse entre nosotros. Su trayectoria musical entonces ya era impresionante. Desde su elección para participar en el Concurso Internacional de Trompeta de Jazz Thelonious Monk, celebrado en Washington, DC en 1997, hasta su paso por la Mingus Big Band, colaboraciones o grabaciones con Adam Nussbaum, Kenny Wheeler, Steve Coleman, Chick Corea, Grant Stewart, Bruce Barth y los españoles Abe Rábade, Perico Sambeat, Iñaki Salvador, Mikel Andueza, Llibert Fortuny, por citar a algunos, son los rasgos que conforman su arquitectura sonora. Cuenta con ocho discos como líder, así como incontables colaboraciones. Su primer disco, editado en Estados Unidos, fue Starting Now (1994). Desde su llegada a España se suceden siete discos, desde Te espero aquí de 1999 hasta el último Let Go de 2018 (Errabal Jazz). Son muchas las formaciones en las que ha participado, y en 2014 creó en Madrid el Chris Kase Quartet.

En 2019 Chris Kase prosigue su trayectoria como uno de los más importantes del jazz español. Son muchas las virtudes que destacan en las grabaciones y actuaciones en directo de Chris Kase: unas buenas composiciones, unos magníficos arreglos y una elección minuciosa de los músicos que le acompañan. No hay duda de que sabe rodearse de músicos talentosos. Por algo es profesor de trompeta de jazz en Musikene, el Conservatorio Superior del País Vasco. Ander García (contrabajo), Marcos Collado (guitarra) y Miguel Benito (batería), constituyen un sólido trío con una contrastada carrera a sus espaldas, que responde perfectamente a las expectativas y deseos del trompetista.

En el Bogui, Chris Kase volvió a mostrar las cualidades que atesora el que sin duda es el mejor trompetista, sin desmerecer al resto de los del panorama nacional. Sin renunciar a los aspectos más característicos del hard bop, el grupo transitó por grandes espacios en los que cada componente gozó de sustanciosos márgenes para expresarse.

El concierto se abrió con la pieza “Teaser” de su último disco Let Go. Inspirado en el clásico “Star Eyes” que popularizó Charlie Parker, comienza con una perfecta introducción llena de sonoridad a cargo de Chris Kase, en donde Marcos Collado acomete su primer solo. Trompeta y guitarra avanzan sin prisas. Un dueto de guitarra y contrabajo da lugar a un elegante solo de Chris Kase.

Como recuerdo a su disco Ode (2008), siguió la pieza “Mediant Motion” interpretada con fliscorno, del que salen sonidos acariciantes a modo de balada. El tema se desarrolla con la elegancia característica en Kase y con un buen acompañamiento rítmico. Con una técnica exquisita, Chris Kase encadena con brillantez sus fraseos que se complementan con los solos de guitarra de Marcos Collado. Enlazando notas al unísono, guitarra y trompeta crean sonidos sugerentes.

En un homenaje al gran guitarrista Ralph Towner, “Out of Towner”, se vuelve a lucir Marcos Collado con un desarrollo intenso con fliscorno. El tema pasa a un acompañamiento potente de batería y contrabajo, con un tremendo solo del guitarrista.

Otra de las piezas, “Roweena”, como la anterior en el disco Let Go, comienza con trompeta con digitaciones monkianas y una gran aportación de Ander García al contrabajo en un largo solo. La trompeta retoma el tema principal y sus improvisaciones van ganando intensidad y una altura cada vez más sólida. Las aportaciones del guitarrista ponen un gran broche a este tema.

“Bookmark” es una pieza sugerente, con un gran reparto de papeles de los cuatro músicos, pero con muchos momentos para el guitarrista. Espléndido tema tocado por Chris Kase con un EWI (electronic wind instrument), y con el guitarrista perfectamente entonado.

El punto final lo puso una versión de “Song for Bilbao” de Pat Metheny, interpretada por Chris Kase de nuevo con el EWI. Un tema de mucha intensidad, en el que el guitarrista vuelve a tomar el protagonismo con un espléndido solo.

Chris Kase toca con honestidad, además de brillantez; su música es reflexiva. Su cadencia y fraseos están llenos de calidez. No necesita realizar florituras para dominar su instrumento. Su discurso transmite siempre mucha belleza. A ello se suma que el cuarteto demuestra en cada momento contar con un sólido ensamblaje de unos músicos que se conocen a fondo y así lo saben transmitir en su actuación.

 

Carlos Lara