Oscar Peterson (III). La Odisea de la Música Afroamericana (199) [Podcast]

Por Luis Escalante Ozalla.

La Odisea de la Música Afroamericana es un programa de radio dirigido, presentado y producido por Luis Escalante Ozalla, autor de los libros Nueva Orleans (1717-1917): Sexo, Raza y Jass y Y se hace música al andar con swing.

El capítulo 199 de La Odisea de la Música Afroamericana de Luis Escalante Ozalla es el tercer dedicado a la figura del pianista Oscar Peterson. En esta ocasión acompañado de grandes figuras del jazz: Dizzy Gillespie, Clark Terry, Freddie Hubbard, Ella Fitzgerald o The Singers Unlimited.

En el programa 199 suenan:

  • “I could write a book” Ian Shaw
  • “The shadows of your smile” Oscar Peterson & The Singers Unlimited
  • “The fool on the hill” The Singers Unlimited
  • “April in Paris” Ella Fitzgerald & Oscar Peterson
  • “Teach me tonight” Sarah Vaughan & Oscar Peterson
  • “The champ” Oscar Peterson, Dizzy Gillespie, Clark Terry, Freddie Hubbard
  • “Tenderly” Oscar Peterson
  • “Fascinating rhythm” Oscar Peterson
  • “Deed I do” Diana Krall

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365 razones para amar el jazz: una grabación. The Blues And The Abstract Truth (Oliver Nelson) [212]

Una grabación. Oliver NelsonThe Blues And The Abstract Truth (Impulse!, 1961)

Seleccionado por Pachi Tapiz

Con Oliver Nelson, Eric Dolphy, George Barrow, Freddie Hubbard, Bill Evans, Paul Chambers, Roy Haynes 




365 razones para amar el jazz: un disco. Out To Lunch (Eric Dolphy) [142]

Un disco. Eric DolphyOut To Lunch (Blue Note, 1964)

Seleccionado por Jack Torrance

Con Eric Dolphy, Freddie Hubbard, Bobby Hutcherson, Richard Davis, Tony Williams




365 razones para amar el jazz: un disco. Free Jazz (Ornette Coleman) [133]

Un disco. Free Jazz: A Collective Improvisation (Ornette Coleman. Atlantic, 1960)

Seleccionado por Juan Antonio Serrano Cervantes

Con Ornette Coleman, Don Cherry, Scott LaFaro, Billy Higgins, Eric Dolphy, Freddie Hubbard, Charlie Haden, Ed Blackwell




Rova Channeling Coltrane: Electric Ascension (Rogue Art, 2016; CD+DVD+Blu-Ray)

Rova Channeling Coltrane_Electric Ascension_Rogue Art_2016Son ya varias las grabaciones en las que el cuarteto Rova ha realizado su aproximación a Ascension (Impulse!) de John Coltrane. Una obra que el saxofonista grabó en 1965 y que tiene su importancia por ser una de las primeras big band de Free Jazz. Allí participaron figuras esenciales en este movimiento como fueron aparte del propio cuarteto de Coltrane (con McCoy Tyner, Jimmy Garrison y Elvin Jones), los saxofonistas Archie Shepp, Pharoah Sanders, Marion Brown y John Tchicai, además de Freddie Hubbard, Dewey Johnson y Art Davis. En 1996 se publicó John Coltrane’s Ascension: Rova’s 1995 Live Recording (Black Saint) interpretada por una formación amplia en la que estaban, entre otros, Dave Douglas, Raphe Malik o Glenn Spearman. En 2003 fue el turno de Electric Ascension (Atavistic, 2003) por Orkestrova, otra formación amplia. En 2016 se publica finalmente una nueva revisión a nombre de Rova Channeling Coltrane en la que además de los cuatro integrantes de la veterana formación de saxofonistas, están Nels Cline (sí, el guitarrista de Wilco), Hamid Drake, Fred Frith, Rob Mazurek, Ikue Mori, Jenny Scheinman, Carla Kihlstedt y Chris Brown. Los más de veinte años durante los que Rova ha ido reflexionando, reinterpretando y reinventando “Ascension” han conseguido que esta haya transmutado hasta convertirse en algo que sin dejar de ser lo que Coltrane y compañía grabaron en dos tomas allá por 1965, se ha transformado en algo totalmente distinto. En Electric Ascension suenan las cinco notas que en la grabación original daban paso a una música que a pesar de los años transcurridos sigue sin dejar indiferente a los oyentes, aunque aquí no lo hace como una hipótesis única a partir de la que desarrollar el discurso (tal y como sucedía en la grabación de Orkestrova mencionada), sino como un elemento más. En el desarrollo de la música se alcanzan algunos momentos de intensidad paroxística asimilables al free jazz, pero a su vez otros momentos más calmados abiertos al diálogo y también abiertos a la improvisación libre, así como pasajes que caminan con un magnífico groove.

Como complemento a la música, el DVD que incluye las imágenes del concierto incluye el documental Cleaning The Mirror de John Rogers en el que se recorre tanto la intrahistoria de esta grabación, como la importancia que Ascension ha tenido para los músicos protagonistas que aparecen en el documental.

© Pachi Tapiz, 2016

Rova Channeling Coltrane: Electric Ascension

Bruce Ackley (saxo soprano), Steve Adams (saxo alto), Larry Ochs (saxo tenor),  Jon Raskin (saxo barítono), Chris Brown (electrónica), Nels Cline (guitarra), Hamid Drake (batería), Fred Frith (bajo), Carla Kihlstedt (violín y electrónica), Rob Mazurek (corneta y electrónica), Ikue Mori (electrónica), Jenny Scheinman (violín), Marc Urselli (ingeniero de sonido)

“Electric Ascension” (partes 1 – 13) (John Coltrane)

Grabado en directo en 2012 en Guelph Jazz Festival

Disco 1. CD: Electric Ascension (Grabado en directo en 2012 en Guelph Jazz Festival)
Disco 2. DVD: Electric Ascension (Grabado en directo en 2012 en Guelph Jazz Festival)/ Documental Cleaning The Mirror de John Rogers sobre la historia musical y el proceso creativo de Electric Ascension. Incluye imágenes y entrevistas con Nels Cline, Andrew Cyrille, Art Davis, Jason Kao Hwang, Eyvind Kang, Rova, Jenny Scheinman, y Elliot Sharp.
Disco 3. Blu-Ray: Electric Ascension (Grabado en directo en 2012 en Guelph Jazz Festival). HD, Dolby 5.1, sonido Surround




Alrededor de la medianoche. Pannonica de Koenigswarter. Por Mariche Huertas de la Cámara

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Thelonious Monk y Pannonica de Koenigswarter “la baronesa del jazz”.

Eran cerca de las doce. Había cierta neblina sobre el Hudson, fue idea de Janka alquilar un pequeño barco para esparcir sus cenizas. Nica deseó que su recuerdo quedara en esas aguas que tantas veces había contemplado desde el gran ventanal de su casa de diseño. Tenía que ser… alrededor de la medianoche.

Estaban cansados, algunos se habían desplazado desde países lejanos, pero aún seguían emocionados y, tal vez confusos. No sabían que su madre tuviera tantos amigos y ni siquiera que formara ya parte de la historia de ese género tan incomprendido como hermoso. La iglesia luterana de San Peter nunca se había visto tan abarrotada. Cientos de músicos negros agradecidos con una aristócrata blanca, judía, millonaria, que había soportado el cruce de aceras cada vez que alguien la veía cogida del brazo de un negro, que había iluminado sus vidas con su humanidad, inteligencia y su disposición para ayudar siempre que había apuros. ¿Qué hubiera sido de algunos de músicos como Art Blakey, Coleman Hawkins?… ¿Qué hubiera sido de Thelonious Monk?

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Waddesdon Manor, uno de los hogares en los que Pannonica de Koenigswarter residió en su niñez.

Kathleen Annie Pannonica Rothschild nació un 10 de diciembre de 1913 en Kensington Palace Gardens, Londres. Su madre Rozsika Edle von Wertheimstein, era hija del baron Alfred von Wertheimstein de Transilvana. Su padre de nombre Nathaniel Charles Rothschild, de los Rothschild, perteneciente a la dinastía europea judía que fue durante muchos años el “banco de Europa”, financiando estrategias militares de príncipes prusianos, guerras napoleónicas o hasta la construcción del mismísimo canal de Panamá.

El barón Rothschild no solo era un financiero millonario obligado, casi a regañadientes, a mantener la inmensa fortuna de su familia, sino que además, era un acérrimo aficionado a la entomología. Un día descubrió, en tierras húngaras, un nuevo espécimen de polilla de hábitos nocturnos, con alas amarillas, denominada Pannonica. Decidió que este sería el nombre que añadiría a Kathleen Annie Rothschild, la menor de sus hijas, en adelante, Nica.

La infancia de Nica transcurre en las mansiones familiares, en una ambiente rodeado de maestros, sirvientes, mayordomos y nanis. Apenas conoce a otros niños que a sus propios primos y va vestida de blanco, siempre de blanco; con esa discreción sorprendente de los Rothschild. El lema de la familia era: “en los periódicos no se sale salvo cuando uno nace y cuando uno muere”

Kathleen Annie Pannonica Rothschild

Kathleen Annie Pannonica Rothschild

Su mundo era muy reducido, alguna visita de su familia y de algún que otro ilustre invitado. Einstein, de vez en cuando, asistía a eventos familiares. Aún recordaba las bromas y juegos de adivinanzas tan divertidos que el científico gastaba con ella y sus hermanas.

Su vida aún era ajena al antisemitismo que rondaba por media Europa y más ajena a las alteraciones mentales y depresiones que sufría su padre, agravada por una encefalitis, secundaria a la gripe española, y que le obligaba a someterse a tratamientos en las clínicas psiquiátricas más prestigiosas de Austria, ausentándose durante largas temporadas. Pero el tiempo que el barón estaba bien, a Nica le gustaba escuchar con él los discos que se había hecho traer de Estados Unidos, de ese estilo musical que aún era desconocido en Europa, y lo llamaban jazz.

Nica vivía relativamente feliz, hasta que un día, del cuarto de baño alguien salió llorando al descubrir el cuerpo ensangrentado del barón. Se había quitado la vida.

Nica no se enteró de ello hasta dos años después, cuando Víctor vino a casa compungido porque sus compañeros le habían dicho que su padre se había suicidado. Su madre tuvo que explicárselo todo; después, nunca más se habló del tema. Como es tradición en los Rothschild toda la herencia va a los varones. Nica recibió solo un cinco por ciento de lo heredado por Víctor, su hermano querido. No importaba, eran muy ricos, lo que importaba era que no había podido hacer nada para evitar lo sucedido. Cuando alguien se suicida arranca a su vez un trozo de vida a los seres queridos, se sienten culpables y sus vidas ya no volverán a ser las mismas.

Nica encontraba consuelo en los discos de jazz de su padre y en los animales, adoraba a los animales, especialmente a los caballos. Su rabia la aplacaba con saltos arriesgados y carreras vertiginosas, que daban más de un susto a su madre; y dibujando, y lo hacia tan bien, que le concedieron una medalla de Plata de la Real Sociedad de Dibujo.

Pero ese aislamiento familiar, endogámico, la estaba embruteciendo así que Rozsika, la mandó a estudiar a Paris, a una escuela de señoritas. Después de dos años tediosos, soportando a las directoras que, según Nica, tenían tendencia lésbica y no dudaban en expresarla en ocasiones, fue enviada a Munich donde estudió en la Academia de Arte. Fue en este periodo, cuando Nica forjaría su particular estilo abstracto empleando para su pinturas, materiales como whisky, leche o incluso perfume.

Tras graduarse, emprende un largo viaje por las más importantes ciudades de una Europa, que aun no estaba en guerra, pero respiraba desasosiego. Ello pasaría por alto a dos jovencitas aristócratas que de palacio en palacio, en casi todos los países que visitaba siempre había unos primos o tíos Rothschild, dispuestos a acogerlas y a celebrar fiestas en su honor.

El jazz empezaba a asomarse tímidamente en las salas de baile londinenses. Víctor, su hermano, también había escuchado los discos de jazz de su padre y no se le daba mal el piano pero necesitaba perfeccionar su técnica y qué mejor que un maestro como Teddy Wilson, que por entonces pasaba una temporada en Londres, para darle unas clases. A Nica le gustaba acompañar a su hermano, no solo a las clases de Teddy sino a aquellos conciertos de jazz que en esa Inglaterra pre-bélica eran aún escasos.

Nica tenía otra pasión: la velocidad. Aprendió a pilotar y en una de esas fiestas de aficionados a la aviación se tropezó con otro amante de los aviones, judío y aristócrata también, proveniente de una familia alemana, que llevaba más de un siglo asentada en Francia, Jules de Koenigswarter. Fue un flechazo. Nica y Jules se las apañaron para esquivar a toda la cohorte de criados que Nica arrastraba en sus viajes por Europa, hasta que en un pretexto para visitar a su hermana a Nueva York, se casaron en el Ayuntamiento de la Gran Manzana.

Se instalaron en el Château D’Abondant que la familia de Jules tenía en el noroeste francés. La Guerra había estallado y Jules, comprometido con la Francia libre de DeGaulle, parte al Norte de Africa. Nica, todavía en la mansión, contemplaba como los criados empezaron a irse. Jules le dio instrucciones: si los nazis llegaban a un punto geográfico concreto, debían huir. El día llegó y Nica se dispuso a marcharse, pero la madre de Jules se negó a abandonar el castillo donde había pasado media vida. La baronesa y los niños consiguieron llegar a Londres después de tres días donde su madre la esperaba impaciente y desesperada. Los nazis llegaron al día siguiente de que Nica partiera. La madre de Jules terminó gaseada en Auschwitz. Al poco tiempo la tía materna de Nica, capturada por los nazis, murió en Mauthausen.

Château D’Abondant

Château D’Abondant

La baronesa estaba a salvo en su casa materna. Jules en África luchando contra el enemigo antisemita. La guerra cada vez se hacía más cruel, los nazis eran imparables, cada vez desaparecían más judíos y nadie sabía a dónde iban. Nica quería ayudar, voló a Nueva York y dejo los dos niños a salvo con unos amigos. Volvió con su marido al Norte de África para adherirse a la causa. Hizo de todo, desde chofer de ambulancias, traductora de códigos y claves, hasta contar cadáveres en el mismo campo después de una batalla. Su labor fue tan intensa, útil y valerosa que fue condecorada y nombrada teniente. La guerra por fin había terminado. A de Gaulle no se le había pasado por alto lo que Jules había hecho por Francia y le asignó un puesto de diplomático en Noruega.

La vida de Nica empezaba a dibujarse con compromisos diplomáticos, ya no había causas por las que luchar, y el aburrimiento empezó a apoderarse de ella. Ni siquiera el nacimiento de otros dos hijos llenaba su vida. De Oslo se trasladaron a México y, otro niño más… y más cenas de gala y Jules cada vez más higiénico y más puntual y más intolerante con la naturaleza salvaje de su esposa y con esa música espantosa llamada “jazz”. La baronesa tenía que escaparse de vez en cuando a casa de un amigo para poder escuchar esos discos que le apasionaba, como también se escapaba a Nueva York, sobre todo a visitar a su amigo Teddy Wilson.

A Teddy le habían regalado hacía poco un disco de Thelonious Monk. En una de esas visitas recordó que no le había puesto a su amiga su más reciente adquisición, y aunque la baronesa tenía prisa, debía coger el vuelo de las siete, Teddy insistió y le invitó a que lo escuchara. Nica ni siquiera había oído hablar de ese pianista. “Round Midnight” sonó no una, sino veinte veces. Perdió el avión, regresó a México para recoger sus cosas y nunca más volvió a su hogar, uno nuevo le esperaba: Nueva York.

La baronesa dejaba cinco niños, un marido, un buen puñado de criados y una vida asfixiante con una banda sonora que no era la suya. No podía seguir escuchando jazz a escondidas, además quería conocer personalmente a los que creaban esos sonidos tan bellos; no podían ser malas personas y el país que lo había visto nacer, menos aún. Necesitaba libertad. Se había pasado media vida obedeciendo reglas, encorsetada en una sociedad de alta burguesía, endógena, desconfiada del mundo exterior. Había vivido lo más crudo de la guerra, había, literalmente, contado muertos y vivido la vilezas más grandes del ser humano y había sido testigo indirecta de la crudeza nazi, perdiendo a familiares y amigos. La vida diplomática no llenaba esos vacíos ni aminoraba sus pequeños traumas, especialmente la muerte de su padre, hecho del que se sentía responsable. Llevaba arrastrando todo eso, ya era hora de vivir, de vivir de verdad, de sentirse libre y sobre todo de sentir esa música que representaba libertad. Tenía cuarenta y dos años, quería volver a nacer.

El hotel Stanhope le gustó, así que decidió que una de sus suites sería su nuevo hogar. Además la calle 52 no estaba muy lejos y como ya no podía pilotar, al menos conduciría un buen coche; se compró un flamante RollsRoyce plateado.

Cuando cerraban los locales, los músicos continuaban sus conciertos con jam sessions en su suite. Nica hacia lo imposible porque los músicos estuvieran a gusto y siempre había buenas provisiones de comida y alcohol pero también un buen equipo de batería y algún que otro instrumento. Su vida empezaba al mediodía y acababa de madrugada.

Una noche alguien aporreó desesperadamente a su puerta; parecía gravemente enfermo. La baronesa llamó al Dr. Freeman. El facultativo indicó que había que hospitalizarle; pero aquel individuo no quería ir a más hospitales, prometió guardar cama y ser buen chico. Nica y Janka, su hija, se turnaban para cuidarle. A los tres días parecía sentirse mejor, se levantó para ver la tele y allí sentado frente a un programa de risa fácil, murió. Era Charlie Parker.

fallecimiento de Charlie Parker

“El rey del bop muere en el apartamento de una rica heredera”. Los tabloides trataron calumniosamente la figura de la baronesa. Supuso el divorcio y la pérdida de la custodia de sus hijos menores. Nica jamás quiso volver a saber de la prensa, pero no renunció a seguir a apoyando a los músicos. Era una chica para todo. Su nuevo Bentley verde, el más veloz de la época, servía para llevar y traer a los músicos, los llevaba al hospital, se preocupaba por su salud, les dejaba dinero, los buscaba cuando se perdían víctimas de las drogas. Era toda un hada madrina. Una gran dama respetada, que tuvo algún agradecimiento: veinte temas compuestos para o inspirados por ella, algunos de los cuales se han convertido en bellos standards aunque sus preferidos eran “Litttle Butterfly” y “Pannonica” de Thelonious Monk.
Noticia de la muerte de Charlie Parker

A Monk lo conoció en Paris. Su amiga, la pianista Mary Lou Williams, les presentó en el auditorio donde tocaba esa noche. El público esperaba escuchar una especie de dixieland y lo que escuchó fueron extrañas disonancias, swing y no swing, “errores” y desconcertantes silencios. La crítica calificó el concierto como banal y estridente. Para Nica fue sublime y si haber escuchado “Round Midnight” cambió su vida, conocer al autor de la bella composición supuso una devoción que le duró hasta el final de sus días.

Las jam sessions eran cada vez más intensas. El director del Stanhope le lanzó un ultimátum: o cesaban esas noches escandalosas o se vería obligado a echarla. Era el momento de buscar otro lugar, el hotel Bolívar. No estaba mal, de hecho Monk le dedicó el tema “Bolivar blues”. Pero estaba harta de hoteles y de directores de hoteles. Monk le sugirió buscar un apartamento. Víctor se enteró de que el director de cine Josef von Sternberg, vendía su preciosa casa de inspiración Bauhaus. Era perfecta, tenía grandes ventanales con vistas al rio Hudson. Definitivamente ese sería su nuevo hogar. Lo llenó de instrumentos y de gatos, tantos, que la casa se llegó a llamar Cathouse. Era un refugio no solo físico sino espiritual. Aquellos años eran cruelmente racistas, las leyes Jim Crow aún seguían vigentes y los músicos de jazz negros se enfrentaban con frecuencia a situaciones injustas, incomprensibles y que les llenaban de rabia, rabia que aplacaban con la música, era su escape, su consuelo y Nica siempre estaba allí, generosa pero elegantemente discreta.

Charles Mingus - Pannonica

Charles Mingus – Pannonica

Aquello sí que eran jam sessions, y lo mejor era que se juntaban para tocar músicos de formaciones distintas que difícilmente coincidían en los mismos clubes o que jamás grabarían algún disco juntos. Cada noche era mágica, irrepetible… aquellos individuos formarían algún día parte de la historia de la música. Nica decidió actuar en varios frentes: no solo se compró una grabadora, la Wollensak, y una cámara de fotos, la Polaroid, para inmortalizar las voces, sonidos e imágenes de esos personajes que estaban relajados y felices, sino que quería saber más: un poco de sus almas y a todos les decía “pide tres deseos”.

Los registros sonoros los posee la familia y no parecen dispuestos a compartirlos. De las fotografías quedan algunas, y de los deseos, alguien como Gary Giddins y Nadine de Koenigswarter se han encargado de recopilar y dar forma en un libro, casi el mismo que Nica mostró a varias editoriales y que rechazaron publicar porque “carecía de interés”.

Piden dinero para sus familias o para que tengan el suficiente para tocar lo que ellos quieran y donde ellos quieran, o paz en el mundo, o que no haya guerras, o que simplemente mejoren sus notas o… sexo, más sexo. Son frases cortas, palabras sencillas, tan sencillas como eran los que las pronunciaban. Gigantes de la música expresando deseos de vidas sencillas.

“Pide tres deseos:”

Freddie Hubbard
“Felicidad”
“Éxito en la música”
“No consigo la tercera. Estoy intentando descubrir la tercera. ¡Ya sé! Quiero un bebé.”

Art Farmer
“Solo uno: gustarme a mí mismo”

Billy Higgins
“Tener el genio de Thelonious Monk”
“Poder enviarles algo a mi mujer y mis dos niños”
“Una batería”

Sonny Clark
“Dinero”
“Todas las putas del mundo”
“Todos los Steinways”

John Coltrane
“Tener una inagotable frescura en mi música”
“Inmunidad de la enfermedad y de la mala salud”
“Tres veces el poder sexual que tengo ahora. Y algo más: amor para la gente. Puedes añadir eso sobre el otro”.

Dizzy Gillespie
“No tocar por dinero”
“Paz permanente en el mundo”
“Un mundo donde no necesites pasaporte”

Nica: “La primera pregunta la hice a Thelonious Monk… ¿Si te dieran tres deseos que se cumplieran inmediatamente cuáles serían?

Estábamos paseando, se detuvo por un momento para contemplar el reflejo del skyline de Nueva York sobre el río y me dio su respuesta…

Y yo le dije: “¡Pero Thelonious, tú ya tienes eso!”

Él se sonrió y continúo el paseo

“Tener éxito en la música”
“Tener una familia feliz”
“Tener una amiga loca como tú”

Nica compartió los éxitos de Monk en el Five Spot, en el Village Vanguard, en el Carnegie Hall… pero también el dolor que sintió cuando le retiraron su “licencia de cabaret”, una tarjeta que si se la quitabas a un músico en Nueva York, le quitabas un poco de vida y a Monk se la retiraron en dos ocasiones. Fue encausada y a punto de ser deportada por protegerlo; estuvo a su lado cuando la salud de Monk empezó a deteriorarse: problemas de próstata, algún electroshock, consumo de narcóticos, whisky, esquizofrenia… se pasó los últimos diez años intentando encontrar una cura para todos sus males y sufriendo la impotencia de su aislamiento. Se quedaba las horas muertas mirando el skyline de Manhattan. Nica decía que era capaz de hacer cambiar el rumbo de las nubes.

El 5 de febrero de 1982 Monk sufrió un ataque al corazón y entró en coma. Nelly su mujer y Nica se turnaban para cuidarlo día y noche hasta que el día 17 su corazón no aguantó más. Nica no estaba, no era su turno, murió en los brazos de Nelly. En el cortejo fúnebre, Nica se empeñó en llevar a Nelly y a sus hijos en su Bentley pero a solo una milla de distancia del cementerio, el coche se paró de repente. Nelly y su familia se trasladaron a una limusina y Nica se quedó en el andén de la carretera con el coche averiado, sola. Ese fue el final de los veintiocho años que había pasado con él. Cuando a Nica se le preguntó si se había arrepentido de algo, contestó que su único pesar era no haber encontrado un buen médico que curara a Monk.

En 1988 hizo su última aparición en público en el estreno del filme de Clint Eastwood, Bird. En noviembre de ese mismo año, unos días antes de cumplir setenta y cinco años, fue intervenida urgentemente de corazón. Esa misma mañana les había dicho a sus hijos que podía sentir la presencia de Thelonious Monk,. Lo había sobrevivido cuatro años, tal vez demasiado tiempo. Murió durante la operación.

Nica vivió dos vidas. La segunda la empezó escuchando “alrededor de la medianochey la terminó en el Hudson alrededor de la medianoche.

De espíritu rebelde, hizo en la vida lo que quiso. Esa rebeldía ayudó a muchos músicos de jazz, en una época en que no se llevaba ser mecenas de músicos negros, en que los derechos civiles no eran respetados. No le importó enfrentarse a miradas segregacionistas, críticas absurdas, y acusaciones de escándalos. “Round Midnight” era la banda sonora que quería sentir hasta el fin de sus días y el único cautiverio que perturbó su espíritu libre fue su amor por Thelonious Monk.

© Mariche Huertas de la Cámara, 2015

Publicado originalmente en https://marichehuertas.wordpress.com/2013/05/01/alrededor-de-la-media-noche/

 




Jerry Bergonzi: Rigamaroll (Savant Records, 2015; CD)

Jerry Bergonzi RigamarollHablar de Jerry Bergonzi como uno de los más sólidos saxofonistas del momento no es ninguna novedad. Ya ha llovido mucho desde que este profesor en el Conservatorio de Nueva Inglaterra empezara a destacar como miembro del grupo de Dave Brubeck en los 70 y los 80. Su trabajo se puede oír en más de 50 discos, tanto como líder como acompañante. En sus señas de identidad se rinde tributo a John Coltrane, Sonny Rollins y Hank Mobley, sus tres guías espirituales con los que ha conseguido mantenerse fiel a su estilo nítido con el tenor y sus brillantes trabajos armónicos, amén de sus atractivos solos.

Grabado a comienzos del 2012, Rigamaroll, su último lanzamiento, es una estimulante sesión que contiene ocho composiciones originales de Bergonzi, en la que una vez más da la talla con su grupo estelar: el incandescente trompetista Phil Grenadier (hermano del bajista Larry Grenadier), el pianista Bruce Barth, empujados por el sólido soporte del contrabajista Dave Santoro y el batería Andrea Michelutti.

“Awake”, pieza que abre el disco comienza con unos fraseos disonantes y exploratorios, mientras que “An Internal Affair” entra de lleno en la improvisación. En “Rise Up” el contrabajo adquiere todo el protagonismo. En cierto sentido, las composiciones de Bergonzi y su sonido guardan cierta semejanza con las intrincadas y misteriosas cualidades de Wayne Shorter.

Con un marcado acento post bop, “A Hankering” pone en primer plano ciertos toques de Hank Mobley, con un Phil Grenadier haciendo de Freddie Hubbard. Mientras que la contribución angular de Bruce Barth recuerda a Bud Powell y Herbie Nichols con ese toque tan bop. El tema comienza con una cascada de notas de Barth complementada con los vientos. Bergonzi ha comentado algunas veces que le gusta ir marcando texturas con el saxo tenor. El trabajo de Barth y la marcada trompeta de Grenadier añadiendo sustancia, dan la oportunidad a Michelutti para engarzar su modo percusivo. “Do it to do it” propone un atractivo solo de Santoro. Bruce Barth contribuye con otra cautivadora aportación y Bergonzi y Grenadier disparan toda su energía y virtuosismo. “Lunar Aspects” lleva al álbum a un plano más melódico.

En cuanto a creatividad e intensidad, Rigamaroll no le va a la zaga a sus trabajos anteriores y vuelve a situar a Bergonzi en lo más alto como un fino estilista, que sigue demostrando con cada trabajo que la experiencia y la sabiduría no se pierde nunca en músicos de su categoría.

© Carlos Lara, 2015

Jerry Bergonzi: Rigamaroll

Músicos: Jerry Bergonzi (saxo tenor), Phil Grenadier (trompeta), Bruce Barth (piano), Dave Santoro (contrabajo) y Andrea Michelutti (batería).

Composiciones: “Awake”, “An Internal Affair”, “Rise Up”, “A Hankering”, “Tidlig”, “Rigamaroll”, “Do It To Do It” y “Lunar Aspects”.
Todos los temas compuestos por Jerry Bergonzi.

Grabado el 13 y 14 de abril de 2012 en PBS Studios de Westwood (Massachusetts).
Editado en 2015 por Savant Records
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Soulive + Karl Denson: Spark! (Royal Family Recordings, 2012; LP)

sparkTal y como reza en el vinilo, el presente álbum está dedicado al gran Melvin Spark. Pero el homenaje, sea intencionado o no, llega mucho más allá: Spark! es un tributo a una década, los 70, en la que la música era jazz, groove y funk; años en los que los sonidos provocaban sudor y magnetismo entre cuerpos separados. Spark! es Creed Taylor, Freddie Hubbard, Leon SpencerGrant Green, Donald BirdStanley Turrentine.

 El trío formado por los hermanos Evans y Eric Krasno deja en el banquillo a su estrella habitual al saxo alto, Sam Kininger, y se hace con un nombre mayúsculo dentro del mercado musical, Karl Denson. La formación, completada con Ryan Zoidis y Deangelo Nieves, se marca cuatro señores pepinos: “Spark”, firmada por Soulive; un original de Hubbard, “Povo”; una composición de Yusef Lateef, “Nubian Lady”; y el cierre, “Soul Side”, que llega de la mano de Art Farmer.

Ernome Eric Krasno, magistral en cada solo. Enorme Denson, torrencial en los solos. Enorme la solidez y la envoltura rítmica de Alan Evans a la batería. Enorme Neil Evans tanto en primer plano como en segundo. Enormes las progresiones armónicas, tan sencillas de seguir como adictivas. Enormes cómo los crescendos/decrescendos de intensidad alteran el pulso sanguíneo. Enorme cómo los arreglos de viento consiguen lanzar a la estratosfera los temas.

Soulive logra con Spark! volar tan alto como ya hizo con Up Here. Una verdadera gozada.

© Sergio Masferrer Oncala, 2015

Publicado originalmente en el blog Diamantes Abruptos

Soulive + Karl Denson: Spark! 

Eric Krasno (guitarra); Alan Evans (batería); Neil Evans (Hammond B3); Karl Denson (saxos, travesera); Ryan Zoidis (saxo); Deangelo Nieves

“Spark”, “Povo”, “Nubian Lady”, “Soul Sides”

Producido por Soulive

 




Excelente cosecha de jazz andaluz en 2014 (Parte 2ª). Por Jesús Gonzalo

 

Jazz andaluz, ilusión, alegría y perseverancia , con Tete Leal, Ernesto Aurignac, Julián Sánchez, Enrique Oliver y Carlos Cortés

Jazz andaluz, juventud, humor, ilusión y perseverancia . Con Tete Leal (cerebro y músculo  de la AJM, agarrando el contrabajo), Ernesto Aurignac, Julián Sánchez, Enrique Oliver y Carlos Cortés (el de la guitarrita)

 

Seguimos y concluimos este dossier con una segunda parte que intenta completar la visión de un fenómeno que había que detallar tras las publicaciones en disco que aparecieron en 2014, en las que hubo cantidad, calidad y variedad contrastadas. En nuestra anterior entrega hacíamos hincapié en los cambios y expansión de la actividad jazzística que se han producido en Andalucía en los últimos tres años. Como no creemos en las causalidades, ha sido necesario seguir la pista y al hacerlo hemos ido trazando un mapa de escenas, músicos y agentes que lo han hecho posible.

Hablando de escenas, posiblemente sea la de Málaga, que ya se nombró en la primera entrega de este artículo, la de mayor actividad jazzística de toda Andalucía. En el año 2011 se funda la Asociación de Jazz de Málaga (AJM), asociación cultural sin ánimo de lucro. Su actividad se desarrolla a través de la formación, la organización de talleres, seminarios, masterclass, conciertos y festivales.

 

Oferta de conciertos de la AJM para este mes de febrero

Oferta de conciertos de la AJM para este mes de febrero

 

Lo que empezó como un sueño hoy se trata de un proyecto asentado que cuenta con muchos colaboradores. La AJM posee ya una larga lista de socios  que le ha permite poner en marcha el CAMM, Centro de Artes y Música Moderna de Málaga, ofreciendo una formación pionera en Andalucía en el ámbito de la música moderna y el Jazz subrayando, como nos cuenta su impulsor, Tete Leal, la naturaleza de “una actividad absolutamente autogestionada”.

Dos big bands, un conjunto de vientos, un coro gospel, combos de latin, rock, funk,  jazz y swing, y ahora introduciendo formación sobre expresión corporal con yoga y entrenamiento rítmico, conforman su oferta pedagógica para 400 alumnos y que cuenta en su profesorado con nombres destacados del jazz no ya local sino español (como los que aparecen arriba en la foto).

 

La Asociación de Jazz de Málaga compagina actividad formativa con programación en directo estrenando un nuevo Club

La Asociación de Jazz de Málaga compagina actividad formativa con programación en directo estrenando nuevo Club

En la misma provincia, en una localidad que está justo al lado de la capital, se fomenta una oferta intermedia formativa-conciertos nacional-internacional. Se trata del Seminario de Jazz y Música Moderna de Alhaurín de la Torre, que con su inminente edición suma 11 con un formato de concierto-seminario internacional y apoyo presupuestario de su ayuntamiento que también hace posible Portón del jazz, festival de dicha ciudad que cuenta con el apoyo de su ayuntamiento. En el pueblo granadino de Atarfe también se han puesto en marcha con apoyo financiero de su festival de julio.

 

Figura histórica del jazz en directo y dando una master class, Barry Harris pasó por Almería gracias a la Asociación Clasijazz

Figura histórica del jazz en directo y dando una master class, Barry Harris pasó por Almería gracias a la Asociación Clasijazz


 

Acompañada de una clara voluntad didáctica enfocada a pequeños y no tan pequeños, ejemplo para todas las demás, la frenética programación de la Asociación Clasijazz, la más veterana y que más lejos ha llegado en estilos y disciplinas, tiene muy en cuenta la creación andaluza y española y las producciónes propias (ópera, música de cine, big bands, etc) pero también introduce eventos internacionales en formato reducido. Quizá sea la presencia del histórico pianista Barry Harris la más señalada del pasado año.

Huelva JazzYMas

En Huelva se inició en los últimos tres años el ciclo Jazz y Más y también se puso en marcha Jazz en la Higuera. La primera de ellas se postula como la propuesta de una empresa de producción que ya cuenta con apoyos públicos y que reparte su actividad en varias fechas al año y en distintas localidades de la provincia. Por allí han pasado músicos andaluces de la esfera del jazz flamenco, del blues o la canción como Antonio Lizana, Chano Domínguez, Mingo Balaguer, Jorge Pardo o la cantante Vicky Luna. En Punta Umbría, ciudad costera de dicha provincia, se puso en marcha “Festival a orillas del jazz”, que tuvo en su programa a los también andaluces O Sister!, Dorantes y Javier Ortí.

El MusicarioCadiz Festival de jazz

Qultura y el Musicario (impulsada por el músico Pedro Cortejosa) son las dos asociaciones radicadas en Cádiz que han unido fuerzas para que el Festival de Jazz de esa ciudad, que venía haciendo la primera de las dos asociaciones, haya  crecido en  la séptima edición del 2014. Asociación El Musicario, desde Cádiz, la segunda asociación que nació en la ciudad en este tiempo y la que ofrece actividades semanales con apertura a otros estilos musicales además del jazz

El Sherry Jazz Festival fue una de las nuevas iniciativas  centrada en la escena andaluza que se puso en marcha en los dos últimos años.

El Sherry Jazz Festival fue una de las nuevas iniciativas centrada en la escena andaluza que se puso en marcha en los dos últimos años.

En este periodo que intentamos trazar alrededor de la producción que nos ocupa, se recuperaron festivales “durmientes” como el de El Puerto de Santamaría que sirvió para presentar el nuevo cuarteto de Julián Sánchez y el de Sanlúcar de Barrameda, o surgieron propuestas como el Sherry Jazz Festival en Jerez de la Frontera. El contexto aquí era difícil, por presupuesto y por el absoluto dominio cultural que el flamenco sigue ejerciendo en esta ciudad, centro histórico de esta música. La falta de apoyo presupuestario para la segunda edición, por parte del ayuntamiento que lo puso en marcha, frustró su segunda edición.

 

Antonio Lizana, joven valor que aborda nuevas fórmulas en el jazz y flamenco

Nacido en San Fernando, como el Camarón, el joven Antonio Lizana aborda nuevas fórmulas entre jazz y flamenco

 

El cartel, exclusivamente andaluz, congregó nombres como los premiados por la muestra Jazzeñe de Madrid el pasado julio, los jóvenes Antonio Lizana e Irene Aranda, e incluía a también a figuras que se nutren del flamenco como Luis Balaguer, Nono García, Carmelo Muriel, Gautama del Campo y los estimulantes grupos Ruchi Manouchi y el flamenco-soul de Jazzoleá.

 

En este periodo que trazamos se puso en marcha en Granada Ool-Ya-Koo, asociación que tiene su base de operaciones en el Pub Magic

En este periodo que trazamos se puso en marcha en Granada Ool-Ya-Koo, asociación que tiene su base de operaciones en el Pub Magic

 

Como decíamos a modo de introducción en la primera entrega de este dossier, el fenómeno asociativo ha sido fundamental en la creación de la realidad actual. En Granada, que tuvo la escena más pujante de Andalucía a mitad de la década anterior  pero se vio perjudicada por la legislación contra ruidos, se puso en marcha esta Asociación Cultural que favorece intercambios con otras de la región. Su sede de conciertos es el club Magic.

 

Jazzwanted nació con el lema “se busca jazz andaluz” hace ya más de tres años, empujado por la “revolución ” que traían las redes sociales. Su imagen, de un cíclope que amenaza a un batería, pertenece al pintor Jean-Michel Basquiat

Jazzwanted nació con el lema “se busca jazz andaluz” hace ya más de tres años, empujado por la “revolución ” que traían las redes sociales. Su imagen, de un cíclope que amenaza a un batería, pertenece al pintor Jean-Michel Basquiat

 

Las redes sociales han supuesto una valiosa herramienta de propagación, concurrencia y difusión de actividad entre las distintas escenas andaluzas. El grupo de Facebook Jazz wanted nació en mayo de 2011 a raíz de un artículo, que firmó quien éste suscribe, en el que se denunciaba la situación del jazz en la región a través de un hecho sucedido a la Andalucía Big Band de Sevilla. Dicha carta-denuncia se titulaba  Jazz Proscrito  y fue publicada en la revista amiga Cuadernos de jazz. Surgió, pues,  como un compromiso que sirviera de plataforma para difundir los proyectos de los músicos andaluces y facilitar los contactos entre profesionales del sector. También, entre sus objetivos,  está intercambiar información y opiniones y publicar anuncios de la actividad de sus miembros. Más de tres años después, el grupo roza los 400 miembros y se mantiene activo como valioso intercambio de información entre músicos y agentes culturales de la región. y no sabemos si sirve de mucho o poco, pues se hace a voluntad, pero las propuestas publicadas en las redes reciben más “me gusta” que los evento financiados públicamente por organismos. Estadísticas hay.

HARRIS EISENSTADT ANDALUSIAN DAY 2 redes

El compositor y baterísta Harris Eisenstadt llegó a Cádiz y Sevilla hace tres años con un proyecto atrevido. Se trataba de dar réplica a su grupo más reconocido internacionalmente Canada Day (que publica su nuevo disco en unos meses) con músicos andaluces, de ahí que la gira, que se extendió durante cinco días, se llamara los “Andalusian Days” de Harris Eisenstadt. Se formó un quinteto y un trío que pasaron por teatros de varias ciudades, se dio una master class y formaron otros combos en el Naima Jazz Café (ver foto aquí). Entre los músicos convocados en esta aventura, que puso en contacto varias escenas del jazz andaluz y nacional, estuvieron  Pedro Cortejosa, Voro García, Arturo Serra, Jaime Serradilla o Baldo Martínez.

 

Azul y negro para Blue Asteroid Records, sello sevillano promovido por club Naima que recupera el diseño clásico de Blue Note

Ya señalamos en la primera parte que para que haya discos (en el formato que sea) deben haber sellos discográficos que los publiquen y estudios que graben la música. Pese a los tiempos que corren para el sector, en Sevilla se puso en marcha -hará año y medio- Blue Esteroid Records. Con est emargen y no sin esfuerzo lleva publicados cuatro títulos, tres de los cuales recogemos en este espacio (Intrology, del saxofonista  Javier Ortí, sale justo estos días).

La estética que establecíamos con el histórico Blue Note, haciendo una reflexión más pausada, parece ir más allá del diseño gráfico. La línea que marca la selección de Jorge Moreno, miembro fundador del club Naima de Sevilla, se mueve con soltura en los amplios principios estéticos del sello que fundó Alfred Lion en 1939. Entre Horace Silver, Freddie Bubbard y Hank Mobley, entre el disco de Jaime Serradilla a trío de piano y el sexteto de Pedro Cortejosa con guitarra eléctrica, se dan no pocos cauces de expresión en la corriente central del jazz y la sofisticación hacia la música popular que representa la modernidad de Blue Note.

Y en medio de ambos estaría el soberbio trabajo del trompetista Daniel Cano.

DANIEL CANO

 

 

 

 

 

 

DON`T TOUCH THE BLUE

DANIEL CANO QUINTET

Daniel Cano (trompeta), Pedro Cortejosa (saxo tenor), Wilfred Wilde (guitarra), Paco Charlin (contrabajo), Jesús Pazos (batería). Blue Asteroid Records

Conocí a Daniel Cano la misma tarde que se subió a tocar con Harris Eisenstadt en el café jazz Naima. Luego me diría el baterista que le gustó cómo tocaba, también lo dijo de Jaime Serradilla, con quien se entendió muy bien. El trompetista afincando en Sevilla, asiduo de clubes londinenses,  colaborador del grupo O sister! y del guitarrista Carlos Bermudo, antiguo miembro del sexteto de los Lakuntza Brothers, ofrece un trabajo rotundo en el que densidad de ideas y claridad en la exposición hacen posible jazz de muchos quilates.

Si en la primera parte ya habíamos trazado un mapa de sonidos lo suficientemente amplio y diverso, en esta segunda, con dos títulos de este mismo sello, nos acercaremos a un jazz perfectamente pertrechado en su lenguaje propio, en su tradición y su apertura. En algún punto fértil entre los años 50 del hard bop y la sofisticación fluida de mediados de los 60 en Blue Note, entre el Miles de y Tom Harrell habría que situar estilisticamente, y en el presente, esta música. El arrebatador inicio tiempos rápidos de bob y cruce de solos de Sin Trom dan paso a Changes, estupenda y moderna pieza de construcción aditiva y creciente en intensidad. El fraseo alargado y en unísonos de saxo y trompeta en el inicio de Plutón,  la pegada groove de Jesús Pazos con la guitarra funky de Wilfred Wilde y el volumen fibroso del bajo de Paco Charlin en ¿Tu siempre tienes que ser el mismo? y también en Plutón, mientras los metales dibujan líneas en suspensión, el soberbio solo de trompeta en el blues que titula el disco, la versión elusiva y hermosa de Chelsea Bridge que endereza Cortejosa con su solo y continua Cano con su entrada, un Monk distraído en la contagiosa y compleja la vez Buenordías, sonidos envolventes en y funky con especias melódicas mexicanas que sugieren, en cuarteto sin guitarra, el emparejamiento de Dave Douglas y John Zorn en Masada... el color del empaste conseguido, los tonos azulados (!que no los toquen!) contorneándose a  ritmo de funky… uno tras otro detalles de sobrado buen gusto y talento.

Jazz gozoso y sin aditivos extras, un sugestivo y sólido viaje por la memoria viva de la mejor Blue Note.

dani cano

 

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CRISIS
MEMORIA UNO
 
1. Conducción #4  13:15
2. Conducción #5  09:34

3. Conducción #8  12:28

Ivo Sans, Carlos Falanga (batería), Marc Cuevas, Alex Reviriego, Johannes Nästesjö, Nicola Lancerotti (contrabajo), Marco Mezquida (piano), Julián Sánchez, Pol Padrós, Alvar Monfort (trompeta), Darío García (trombón bajo), Aram Montagut (trombón tenor), Amaiur González (tuba), Marcel.lí Bayer (saxo alto y clarinete bajo), El Pricto (saxo alto y clarinete), Sergi Felipe, Tom Chant, Gonzalo Levin (saxos tenor y soprano), Joan Mas (saxo barítono), Luiz Rocha, Pau Domenech (clarinete bajo), Valentin Murillo, Juan Saez, Gerard Marsal (flauta), Alfonso Fernández (fagot), Joäo Silva, Gessamí Martín, Stefan Pöntinen, Javier Lecha, Alba Navarro, Violina Pauleta (violín)Alicia Dominguez, Miriam Fernández, Fina Izquierdo (viola), Jordi Claret, Margarida Mariño, Sandrine Robillard, Pilar Rueda, Ana Karent (cello)
 
Conducción: Iván González ( 1,2,3), Albert Cirera (2). Grabado en directo el 18 de junio de 2014 en el Ateneo Barcelonés. Portada realizada por Ivo Sans
La improvisación libre nace a medidos de los años 60 y se impulsa en los 70 canalizando actitudes estéticas que aunque tenían sus cimientos en las expresiones más avanzadas del free jazz, la música contemporánea y otras disciplinas plásticas (Fluxus/Cage) como la danza, el arte de acción y estilos musicales como el rock. El fluir de la creación convenientemente canalizado llegó con las conductions de Lawrence ‘Butch’ Morris.  Escuchar al maestro que nos dejó hace dos años (29 de enero) es la mejor manera de ubicar esta obra del trompetista malagueño, pues fue él el que dio forma a este sistema que se desarrolla sobre forma y estructura. Tres piezas, composiciones en tiempo real como proceso instantáneo, son las piezas que definen Crisis.

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¡¡Atención!!…uno, dos, tres… “Crisis”. El malagueño Ivan González y sus gestos de conducción orquestal instantánea en el proyecto colectivo Memoria Uno, desde Barcelona.

Llama la atención la cantidad de cuerdas (violín, violas y chelos) que hay en este grupo, cuestión que condiciona el resultado y apunta modos que lo acercan al lenguaje contemporáneo basado en “masas o nubes” de sonido (Ligeti). El segundo factor que se aprecia a primera vista en esta plantilla que busca equilibrios de color y potencia es la aparición de metales y maderas de registro bajo (trombones y clarinetes bajos), que proporcionan volumen, cuerpo y empuje.
Ivan González,  que además es miembro de la Free Art Ensemble, estimulante contenedor de escenas como la barcelonesa y la andaluza que se ha visto reforzada por su colaboración con Agustí Fernández (autor de las líneas que incluye el disco), parte de un concepto integrador y expansivo. Moldea la creación colectiva como un escultor perfila el bronce, como un pintor elige los colores y los tonos. El resultado, que evita los trazos figurativos para jugar con las texturas, es conmovedor, desestabilizador y hermoso. Como un cuadro de Jackson Pollock el ruido inteligente y el fenómeno orgánico están hechos de precisión, azar e intuición en los gestos personales y colectivos.
Efusivo pero también medido sin leer papel, es “Crisis”, como indica Fernández aludiendo al  origen etimológico de la palabra en chino, un principio de acción que nos conecta con la más moderna creación de nuestros días, aquélla que sintetiza corrientes de la música contemporánea y de la improvisada componiendo en tiempo real.

 

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 J. VINUESA & THE MONKEYS CO.

STANDARDS DEES 

Paul Stocker (saxo alto #3 – #4),  Eric Sánchez (trompeta y flugelhorn) , Juan F.G. Vinuesa (tenor y alto saxos),  Vania Cuenca (contrabajo y flugelhorn bajo),  José Sarrión (batería y percusión), Sergio Díaz(batería), Miguel Pimentel (contrabajo),  José Ignacio Hernández (piano), Juan Sánchez (percusión). Clamshell Records

Le cuento que voy a hacer este dossier y que cuento con su disco. Me dice que no es andaluz. Le contesto que eso no importa, si estás rodeado de músicos granadinos…Con lo que tira Granada…Allí se concibió este trabajo, el único de todos los elegidos basado en standards. Juan Vinuesa es músico de jazz e investigador del área de música contemporánea del Departamento de Música de la Universidad de Granada, donde desarrolló investigaciones en la especialidad de jazz en la segunda mitad del siglo XX. Es en este periodo donde establece su conexiones con la escena local de la ciudad de la Alhambra, que recoge aquí algunos de sus mejores músicos. ¿Entonces de dónde eres, Juan? De Albacete, contesta. Ya está, pienso, igual que el sello Clamshell, una de las noticias más estimulantes del panorama discográfico nacional de los últimos años. Se antoja “especial” esta propuesta en un catalogo dedicado a la improvisación libre…pero esto es jazz jazz, de Sonny Rollins hasta Coltrane, pasando por Monk o Dizzy Gillespie, como en el dicho, del cuerno al rabo todo es jazz aquí..

Desde Granada con amor y swing, siendo de Albacete, esta es la banda con la que el saxofnista Juan Vinuesa recupera y renueva la memoria viva de grandes clásicos de la modernidad

Desde Granada con amor y swing, siendo de Albacete, esta es la banda con la que el saxofnista Juan Vinuesa recupera y renueva la memoria viva de grandes clásicos de la modernidad

Para mí la grabación es una continuidad a mi primer disco de 2007 (junto con Vicente Espí a la batería  y Julio Fuster y Amadeu Adell al contrabajo), y al mismo tiempo un punto y aparte en mi actividad jazzística desde que volví de Copenague y a mi paso por Valencia”. Claro que con una formación tan generosa y expresiva (Paul Stocker es irrenunciable) como The Monkeys Co., la cosa cambia. “Desde que me volví de Granada trabajo con dos secciones de ritmo distintas, una andaluza y otra manchega. Siempre intento tocar con contrabajistas y baterías que se entiendan, en parejas, en este caso Vania Cuenca y José sarrión (en la sección manchega) y Sergio Díaz y Miguel Pimentel (en la andaluza).

Vinuesa ha escrito unos arreglos que dan impulso renovado a estos clásicos, una lista que sólo con verla ya suscita curiosidad y asombro. En resumidas cuentas, esta lectura de standards, que se sitúan entre los años 50 y principios de los 60 y que abarca un arco que va de Duke Ellington a Ornette Coleman, dan una idea del trabajo que había que hacer. “El disco es una jam de tres días grabada en tomas completas de directo y enlatada con metodologías de los sesenta en cuanto a tomas, medios y sonido “. La frescura, el empuje y la decisión con la que se expresan los músicos, la energía final de estas versiones, diría que tienen en la escritura y la presencia de Sotocker un regusto final de Mingus y la escuela holandesa, es decir, algo muy potente y sugestivo.

Un disco que se escucha una y otra vez y que no sólo te reconcilia con el pasado, sino con el momento.

 

VERDEO

LUIS BALAGUER VERDEO QUINTETO
Luis Balaguer (guitarra española), Pedro Cortejosa (saxos tenor y soprano), Arturo Serra (vibráfono), Jose López (contrabajo), David León (batería y percusión) New Step Records, 2014

Si hay algo característico que ha construido en Verdeo (New Step Records, 2014) este artesano exquisito, meticuloso y tranquilo que es Balaguer es precisamente el juego cromático. Con una combinación instrumental única en el panorama nacional (que me corrijan si me equivoco), uniendo el sonido de su guitarra española a un vibráfono, lo que desprende este formato es un singular juego cromático que acentúa y se recrea en la belleza serena y marina que emana de estas composiciones originales.

 El Verdeo Quinteto, con Luis Balaguer, David León, José López, Pedro Cortejosa  y Arturo Serra, durante las sesiones de grabación en Granada. Frío con risas

El Verdeo Quinteto, con Luis Balaguer, David León, José López, Pedro Cortejosa  y Arturo Serra, durante las sesiones de grabación en Granada. Frío con risas

Composiciones que son instrumentales, pero podrían ser canciones, bastaría con que alguien las tarareara. Sin caer en un falso lirismo, el carácter melódico de sus temas tampoco deja huella al tópico jazz-flamenco o a la acaricia fácil. Sus títulos hablan por sí mismos… “Las Golondrinas”, “Jilguero”, “La Buena sombra”, “Velo de Lágrimas”, “Miramar”… palabras que son una confesión sobre el existir, postales de la cercanía o de aquellos veranos de la infancia en Cádiz…

Un palpitar sin prisas, una simple observancia del paso del tiempo fijada a un recuerdo o a una imagen, en la música de Verdeo hay elemento evocativo que convierte en  respiraciones a los instrumentos cuando éstos se acercan a la orilla del mar (“Miramar”)… Los músicos no son músicos, son elementos de la naturaleza, como en la música de la India…

 

PEDRO CORTEJOSA OCHO CD COVER 001

 

 

 

 

 

 

OCHO 

Pedro Cortejosa (saxos), Carlos Pino (guitarra), Juan Galiardo (piano y teclados), Paco Perera (contrabajo), David León (batería y percusión). Blue Asteroid Records-CMC

Conceder la relevancia a Pedro Cortejosa en todo lo que ha sucedido en el jazz andaluz este tiempo -y ya antes, cuando todo estaba más atomizado- es hacer justicia. Cuenten si no las veces que aparece su nombre en estas líneas. Pero por encima de esa presencia focalizada en distintos proyectos, acaso sea su personalidad creativa, inquieta, insaciable, lo que hace de él una figura fundamental y le coloca, pese a su veteranía, en la cabeza de las ideas más nutritivas. Comentamos este trabajo y ya tiene dos mezclándose, uno a dúo de improvisación electroacística con David léon y otro en quinteto que se llamará 12 días, “otro experimento sin pretensiones de ser disco” que fue tomando forma casi sin querer: se marcó como objetivo escribir una composición o al menos unas anotaciones basadas en su actitud emocional de ese día. Cuando se completó el número surgió la idea de grabarlo en un solo día y sin ensayos. “Y puede que sea mis trabajo más maduro”, apunta.

Incluso para los que creemos saber de lo que es capaz, basta los primeros compases de este disco para desmoronar cualquier pretensión preconcebida del sonido. “Ocho” es un trabajo exquisito. Y cuando se usa este adjetivo se hace con todas las consecuencias. Es jazz y no es jazz. Es refinación, diría que por encima de todo es destilación de sus trabajos previos y al mismo tiempo un paso más. Lo que más me gusta de esta música es el cuidado por el detalle, el color instrumental que ha conseguido y esas cadencias envolventes y sugestivas. Y luego, además de ese elemento formal, está la construcción de un estilo. Por eso decíamos en la introducción sobre el sello Blue Esteroid que había conexiones – o mejor filtraciones- del sonido Blue Note.

Foto con Ocho

El grupo de Pedro Cortejosa en “OCHO” con Paco Perera, David León, Jorge Moreno (responsable del sello Blue Asteroid Records), Pedro Cortejosa, Carlos Pino y Juan Galiardo

Para llegar hasta aquí, haciendo un poco esa labor que nos obliga una profesión hecha también con microscopio más que telescopio, el saxofonista gaditano ha tenido experiencias previas que diría le han conducido, igual de manera puramente intuitiva, a la construcción de este interesante sonido.  Entre el cuarteto acústico y el trío eléctrico de saxo en Simetrías, el músico recupera el formato de quinteto con saxo y guitarra. El esclarecedor título Song Book Trío, en el citado Simetrías, no sólo fue el inicio de una fructífera alianza que sigue en Corleone con el versátil, imaginativo y musculoso baterista y percusionista ceutí David León, también significó en las melodías un mensaje de canción y en el sonido una búsqueda por la hibridación acústica y eléctrica. Dos conceptos que aquí se presentan de manera más naturalizada y suave en el emparejamiento de Juan Galiardo y Carlos Pino reforzado por  el sutil trabajo de Paco Perera.

Los números son más que números, esconden relaciones no visibles y cierta simbología mágica…”OCHO” empieza y termina en “o”…Otra Simetría colgada de un amuleto que inspiró con sus agujeros ondulantes al cruzarse esta visión. “OCHO”, una síntesis y un paso nuevo del mejor Cortejosa en el valioso Trivio. Pasajes de refinación y gusto. Blues, jazz y pop mezclados en sus justa medida.

Gira de presentación de “OCHO” por Andalucía

Portada de “UNO”, en el pie de imagen la ilustre nómina de colaboradres

Portada de “UNO”, en el pie de imagen la ilustre nómina de colaboradres


 

 

 

 

 

 

 

 
 UNO

Ernesto Aurignac Orchestra

Ernesto Aurignac (saxo alto, composiciones y dirección), Perico Sambeat (saxo soprano y alto), Enrique Oliver (saxo tenor), Julián Sánchez (trompeta y fliscorno), Toni Belenguer (trombón), Fernando Brox (flauta), Maripepa Contreras (oboe y corno inglés), Pau Domenech (clarinete bajo), Lorena Fernández (trompa), Javier Cámara (trompa), Martín Meléndez (chelo), Tiziana Tagiani (arpa), Jaume Llombart (guitarra), José Carra (piano y Fender Rhodes), Dee jay Foster (contrabajo), Ramon Prats (batería), Carlos Cortés Bustamante (percusión), Gerardo Núñez (guitarra flamenca), Carme Canela (voz).

Círculo de UNIDAD…Grabación de “UNO” el verano pasado en Barcelona

Monumental trabajo para gran formato y secciones que incluyen a maestros tan indiscutibles como Perico Sambeat, Jorge Pardo, Carme Canela, Gerardo Núñez y  Carles Benavent con otros que se abren paso como Julián Sánchez, Ramón Prats, Dee Jay Foster, Jose Carra, Enrique Oliver, Carlos Cortés o Jaume Llompart. Un contexto orquestal en el que caben vientos de metal como trompa o de cuerda como cello y arpa, además de percusión afrolatina.

El proyecto es sumamente ambicioso, tanto en lo musical como en la producción,  como imaginan viendo esos nombres… A primera vista, centrándonos en el grupo instrumental, el empaste que se pretende conseguir resulta interesante. La combinación de un conjunto de medio formato de jazz (base rítmica con piano y guitarra eléctrica, percusión, tres saxofones, trombón y trompeta) al añadir tres trompas, oboe, clarinete bajo, chelo y arpa es enormemente expresiva si se le saca provecho.

Los estilos que definen este proyecto, desmintiendo al título, no son “uno” ni es sólo jazz, son múltiplos de sí mismos de ahí el enfoque de orquesta mixta que contiene elementos tan distantes como percusión afrolatina y arpa, que puede sonar a Coltrane, a Stravinsky, a Mancini, a bolero o a bebop. UNO, dice su autor, tiene la intención de que “ninguna parte, ningún miembro de este organismo prevalezca o fuera más importante que otros”.

Por fin Aurignac tuvo su premio al llenar el Teatro Cervantes de su ciudad el pasado 4 de noviembre con este gran proyecto. En estos días se publica el DVD de dicho concierto.

Sesión de grabación de UNO, dirección a cargo de Julián Sánchez

Sesión de grabación de UNO, dirección a cargo de Julián Sánchez

© Jesús Gonzalo, 2015




David Weiss: When Words Fail (Motema Music, 2014)

Davis Weiss_Whjen Words Fail_Motema Music_2014El trompetista David Weiss, reconocido por sus trabajos con The New Jazz Composers Octet y la banda Point Of Departure, además de sus colaboraciones con el saxofonista y compositor Wayne Shorter, entre otros, se ha ganado una buena reputación como compositor, arreglista y líder. En When Words Fail, su último trabajo, deja claro desde el principio que tiene como principal referencia al gran Freddie Hubbard y su guía son The Cookers, el supergrupo de siete músicos que creó Hubbard antes de su muerte.

“Cuando las palabras faltan, habla la música”, frase atribuida a Hans Christian Andersen, ha servido a Weiss para inspirar su nuevo disco. El sentimiento que esta frase quiere transmitir conecta perfectamente con la música que transpiran los ocho temas del disco, en el que se rezuma optimismo, claridad en los arreglos y sonidos moderadamente exhuberantes. Para esta ocasión, ha incorporado a cinco de los músicos que participaron en su primer sexteto en el disco de debut editado hace 12 años.

El disco se abre con un homenaje a Hubbard en “The Intrepid Hub”, aludiendo a aquel tema clásico, “The Intrepid Fox”, paradigma del fino y agresivo estilo del legendario trompetista. El título está dedicado al fallecido contrabajista Dwayne Burno, que murió justo tres semanas después de la sesión a los 43 años, lo que supuso un shock para la banda. “Passage into Eternity” está dedicada a la hija de seis años del saxofonista Jimmy Greene, que murió trágicamente asesinada en un tiroteo en 2012 en su escuela. Por tanto, no deja de estar lleno de momentos emocionantes.

A lo largo del álbum encontramos contiene apasionados solos de Weiss a la trompeta y Marcus Strickland en el saxo tenor, así como solos de saxo alto de Myron Walden, uno de los más activos instrumentalistas en el álbum. El pianista Xavier Davis y el contrabajista Dwayne Burno trabajan en completa sintonía en todos los temas y realzan el valor de este destacado trabajo, que huele a los mejores momentos del hard bop, pero sabiendo romper en todo momento las ataduras estilísticas.

© Carlos Lara, 2014

David Weiss: When Words Fail

Músicos: David Weiss (trompeta), Myron Walden (saxo alto), Marcus Strickland (saxo tenor), Xavier Davis (piano), Dwayne Burno (contrabajo) y E.J. Strickland (batería). Ben Eusen (guitarra en “MJ” y “Passage Into Eternity”).

Composiciones: “The Intrepid Hub”, “When Words Fail”, “ MJ”, “Wayward”, “White Magic”, “Loss”, “ Lullaby For A Lonely Child” y “Passage Into Eternity”.
Temas compuestos por David Weiss, excepto “White Magic”, por John Taylor y “Lullaby For A Lonely Child”, por Karl Jenkins.

Grabado los días 6 y 7 de diciembre de 2013 en System Two de Brooklyn (Nueva York). Editado en 2014 por Motema Music. M 233849