Clean Feed en 2016. Primera entrega. HDO 0081 [Podcast]

Dre Hocevar_Collective Efervescence_Clean Feed_2016 Fred Frith - Darren Johnston_Everybody's Somebody's Nobody_Clean Feed_2016 Harris Einsenstadt_Old Growth Forest_Clean Feed_2016 Protean Reality_Protean Reality_Clean Feed_2016 Renku_Live In Greenwich Village_Clean Feed_2016

Dos son los vectores principales de esa matriz musical y creativa que es el sello portugués Clean Feed. Pedro Costa, al frente de la discográfica lusa desde sus inicios, ha sabido aúnar la publicación de grabaciones de figuras ya reconocidas en la escena internacional de la música libre (mayormente jazz, pero no exclusivamente), junto a la aparición en su catálogo de músicos (entre los que hay un buen número de artistas portugueses), que han resultado un agradable descubrimiento. El sello ha sabido navegar en el complicado océano de las ediciones discográficas, abundante en sellos unipersonales, pequeños, medianos y grandes, y casi desde el mismo inicio fue capaz de sobresalir en la escena internacional.

Un buen ejemplo de todo esto son las cinco referencias que aparecen publicadas en la primera entrega de nuevas grabaciones publicadas en 2016. Entre las figuras más reconocidas están Harris Eisenstadt (al frente de un cuarteto con Jeb Bishop, Tony Malaby y Jason Roebke), el dúo de Fred Frith junto a Darren Johnston, o el trío Renku (con John Hébert, Michaël Attias y Satoshi Takeishi) con una grabación en uno de los corazones del jazz, el Greenwich Village. En cuanto a los “descubrimientos”, están el CD homónimo del potente trío Protean Reality (con Chris Pitsiokos, Noah Punkt y Philipp Scholz), o Collective Efervescence del combo liderado por el baterista Dre Hocevan, a quien acompañan Lester St. Louis, Bram de Looze, Chris Pitsiokos –nuevamente-, y Philip White.

Si a todo lo indicado en el primer párrafo se añade que al mayor valor propio en ese análisis son sus buenas músicas, la aproximación –una vez más- a Clean Feed está más que justificada.

© Pachi Tapiz, 2016

HDO (Hablando de oídas) es un podcast sobre el que ha reflexionado y que ha sido imaginado, deseado, editado, producido, conducido y presentado por Pachi Tapiz.

Las grabaciones, los músicos:

  • Fred Frith / Darren Johnston: Everybody’s Somebody’s Nobody (Clean Feed, 2016)
    Fred Frith, Darren Johnston
  • Dre Hocevar: Collective Efervescence (Clean Feed, 2016)
    Dre Hocevar, Lester St. Louis, Bram de Looze, Chris Pitsiokos, Philip White
  • Harris Eisenstadt: Old Growth Forest (Clean Feed, 2016)
    Harris Eisenstadt, Jeb Bishop, Tony Malaby, Jason Roebke
  • Protean Reality: Protean Reality (Clean Feed, 2016)
    Protean Reality: Chris Pitsiokos, Noah Punkt, Philipp Scholz
  • Renku: Live In Greenwich (Clean Feed, 2016)
    Renku: Michaël Attias, John Hébert, Satoshi Takeishi



Oscar Pettiford, Bill Evans, Wynton Marsalis: homenajes. HDO (0048)

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Oscalypso, Postcard to Bill Evans y (Dance to) The Early Music son, respectivamente, tres homenajes a músicos tan distintos como Oscar Pettiford (por el chelista Erik Friedlander), Bill Evans (por el pianista Bruno Heinen y el guitarrista Kristian Borring), y Wynton Marsalis (por el Nate Wooley Quintet).

Erik Friedlander_Oscalypso_Skipstone Rercords_2015Además de un contrabajista más que notable, Oscar Pettiford también fue chelista. En Oscalypso Erik Friedlander le rinde un homenaje para quitarse el sombrero. La elegancia en los arreglos (incluyendo a Michael Blake doblándose con sus saxos en momentos puntuales), y los magníficos solos de todos y cada uno de los músicos (además de Blake y Friedlander están Trevor Dunn al contrabajo y Michael Sarin a la batería) sirven para reivindicar las composiciones de Pettiford (algunas bien conocidas como “Tricotism”, “Bohemia After Dark”; otras como “Two Little Pearls” y “Cable Car” increíblemente bellas). Todo ello  consigue hacer de Oscalypso una grabación con un señorío intemporal. Uno de esos discos que una vez comienzan a sonar con “Bohemia After Dark” en el reproductor de música, no para hasta que termina con “Sunrise Sunset”.

Bruno Heinen - Kristian Borring_Postcard to BILL EVANS_Babel Label_2015Poco que añadir a la figura de Bill Evans como pianista y compositor a lo ya escrito. El pianista Bruno Heinen y el guitarrista Kristian Borring le rinden un sentido homenaje en Postcard To Bill Evans, en una propuesta que podría hacer pensar en las colaboraciones del propio Bill Evans con  Jim Hall. El grueso del repertorio es de la autoría del homenajeado (“Time Remembered”, “Peri’s Scope”, “34 Skidoo”, “Interplay”, “Five”, “Displacement”, “Show Type Tune”), aunque también hay espacio para una versión del clásico “All The Things  You Are” (en directo, en contraposición al resto del disco que está grabado en estudio), y para el tema compuesto por el pianista del que toma título la grabación. Melodías, interacción… un homenaje que se disfruta de principio a fin.

Nate Wooley Quintet_Dance to the Early Music_Clean Feed_2015(Dance To) The Early Music del trompetista Nate Wooley es un homenaje a Wynton Marsalis realizado por su quinteto, compuesto por Josh Sinton (clarinete bajo), Matt Moran (vibráfono), Eivind Opsvik (contrabajo) y Harris Eisenstadt (batería). Marsalis es muy controvertido como personaje en el mundo del jazz; como músico tiene unas capacidades técnicas innegables; como compositor, es autor de unas cuantas obras nada desdeñables. Al contrario de lo que suele ser habitual en las grabaciones publicadas por Clean Feed, en esta se incluye un texto del propio Wooley razonando las motivaciones por las que ha realizado esta grabación. No diremos aquí aquello de excusatio non petita… Sí añadiremos que Wooley (que arregla todos los temas) y compañía saben llevar esas composiciones a su campo, hacer de ellas unos terrenos de juego en los que tocar como ellos saben hacerlo -de un modo que no tiene mucho que ver con la forma de entender el jazz de Marsalis-, y salir triunfantes del envite, haciendo suyas las creaciones de este. Otro disco para disfrutar.

© Pachi Tapiz, 2015

HDO (Hablando de oídas) es un audioblog editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.

Los temas, las grabaciones, los músicos en HDO

  • “Bohemia After Dark”, “Tricotism”, “Two Little Pearls”, “Oscalypso”
    Erik Friedlander: Tribute to Oscar Pettiford (Skipstone Records, 2015)
    Erik Friedlander, Michael Blake, Trevor Dunn, Michael Sarin
  • “All The Things You Are”, “Peri’s Scope”, “34 Skidoo”
    Bruno Heinen / Kristian Borring: Postcard To Bill Evans (Babel Label, 2015)
    Bruno Heinen, Kristian Borring
  • “For Wee Folks”, “Blues”, “Skain’s Domain”
    Nate Wooley Quintet: (Dance To) The Early Music (Clean Feed, 2015)
    Nate Wooley Quintet: Nate Wooley, Josh Sinton, Matt Moran, Eivind Opsvik, Harris Eisenstadt



David Torn, The Convergence Quartet, Roscoe Mitchell Quartet: LQPNEEOELFDJCADQQVSVEE. HDO (0014) [Audioblog]

The Convergence Quartet - Owl JacketEn España, tanto en verano como en otoño, hay unos cuantos festivales de jazz. Pero tan cierto como es esto, no es menos cierto que aunque un músico grabe en uno de los sellos de jazz más prestigioso y sea un reputado músico de estudio (David Torn), o que tenga un grupo con unos músicos con enorme proyección (The Convergence Quartet con Taylor Ho Bynum, Harris Eisenstadt, Dominic Lash y Alexander Hawkins), o que sea uno de los fundadores de la AACM de Chicago y una leyenda viva del jazz (Roscoe Mitchell), sigue siendo una tarea casi imposible eso de ser invitado para tocar en la mayoría de esos festivales que inundan nuestro país. Y eso, a pesar de que durante este otoño estos artistas van a estar girando por Europa.

En la entrega 14 de HDO un repaso a las nuevas grabaciones de estos artistas y grupos, todas ellas más que recomendables: Only Sky (David Torn en ECM), Owl Jacket (The Convergence Quartet en NoBusiness Records), y Celebrating Fred Anderson (Roscoe Mitchell Quartet en Nessa Records).

© Pachi Tapiz, 2015

HDO (Hablando de oídas) es un audioblog presentado, editado y producido por Pachi Tapiz.

La música, los discos y los músicos:

david torn_only sky_ecm_2015“Ok, Shorty”, “Spoke with folks”
David Torn: Only Sky (ECM, 2015)
David Torn (guitarra y oud eléctrico)

 

The Convergence Quartet - Owl Jacket“Coyote” (Taylor Ho Bynum), “Dogbe Na Wo Lo” (tradicional de Ghana, arreglada por Harris Eisenstadt), “Jacket and Azalpho” (Dominic Lash)
The Convergence Quartet: Owl Jacket (NoBusiness Records, 2015; LP)
Taylor Ho Bynum (corneta), Alexander Hawkins (piano), Dominic Lash (contrabajo), Harris Eisenstadt (batería)

 

 

Roscoe Mitchell Quartet_Celebrating Fred Anderson“The Velvet Lounge” (Fred Anderson), “Hey Fred” (Fred Anderson)
Roscoe Mitchell Quartet: Celebrating Fred Anderson (Nessa, 2015)
Roscoe Mitchell (saxos alto, soprano y sopranino), Tomeka Reid (violonchelo), Junius Paul (contrabajo), Vincent Davis (batería)




Excelente cosecha de jazz andaluz en 2014 (Parte 2ª). Por Jesús Gonzalo

 

Jazz andaluz, ilusión, alegría y perseverancia , con Tete Leal, Ernesto Aurignac, Julián Sánchez, Enrique Oliver y Carlos Cortés

Jazz andaluz, juventud, humor, ilusión y perseverancia . Con Tete Leal (cerebro y músculo  de la AJM, agarrando el contrabajo), Ernesto Aurignac, Julián Sánchez, Enrique Oliver y Carlos Cortés (el de la guitarrita)

 

Seguimos y concluimos este dossier con una segunda parte que intenta completar la visión de un fenómeno que había que detallar tras las publicaciones en disco que aparecieron en 2014, en las que hubo cantidad, calidad y variedad contrastadas. En nuestra anterior entrega hacíamos hincapié en los cambios y expansión de la actividad jazzística que se han producido en Andalucía en los últimos tres años. Como no creemos en las causalidades, ha sido necesario seguir la pista y al hacerlo hemos ido trazando un mapa de escenas, músicos y agentes que lo han hecho posible.

Hablando de escenas, posiblemente sea la de Málaga, que ya se nombró en la primera entrega de este artículo, la de mayor actividad jazzística de toda Andalucía. En el año 2011 se funda la Asociación de Jazz de Málaga (AJM), asociación cultural sin ánimo de lucro. Su actividad se desarrolla a través de la formación, la organización de talleres, seminarios, masterclass, conciertos y festivales.

 

Oferta de conciertos de la AJM para este mes de febrero

Oferta de conciertos de la AJM para este mes de febrero

 

Lo que empezó como un sueño hoy se trata de un proyecto asentado que cuenta con muchos colaboradores. La AJM posee ya una larga lista de socios  que le ha permite poner en marcha el CAMM, Centro de Artes y Música Moderna de Málaga, ofreciendo una formación pionera en Andalucía en el ámbito de la música moderna y el Jazz subrayando, como nos cuenta su impulsor, Tete Leal, la naturaleza de “una actividad absolutamente autogestionada”.

Dos big bands, un conjunto de vientos, un coro gospel, combos de latin, rock, funk,  jazz y swing, y ahora introduciendo formación sobre expresión corporal con yoga y entrenamiento rítmico, conforman su oferta pedagógica para 400 alumnos y que cuenta en su profesorado con nombres destacados del jazz no ya local sino español (como los que aparecen arriba en la foto).

 

La Asociación de Jazz de Málaga compagina actividad formativa con programación en directo estrenando un nuevo Club

La Asociación de Jazz de Málaga compagina actividad formativa con programación en directo estrenando nuevo Club

En la misma provincia, en una localidad que está justo al lado de la capital, se fomenta una oferta intermedia formativa-conciertos nacional-internacional. Se trata del Seminario de Jazz y Música Moderna de Alhaurín de la Torre, que con su inminente edición suma 11 con un formato de concierto-seminario internacional y apoyo presupuestario de su ayuntamiento que también hace posible Portón del jazz, festival de dicha ciudad que cuenta con el apoyo de su ayuntamiento. En el pueblo granadino de Atarfe también se han puesto en marcha con apoyo financiero de su festival de julio.

 

Figura histórica del jazz en directo y dando una master class, Barry Harris pasó por Almería gracias a la Asociación Clasijazz

Figura histórica del jazz en directo y dando una master class, Barry Harris pasó por Almería gracias a la Asociación Clasijazz


 

Acompañada de una clara voluntad didáctica enfocada a pequeños y no tan pequeños, ejemplo para todas las demás, la frenética programación de la Asociación Clasijazz, la más veterana y que más lejos ha llegado en estilos y disciplinas, tiene muy en cuenta la creación andaluza y española y las producciónes propias (ópera, música de cine, big bands, etc) pero también introduce eventos internacionales en formato reducido. Quizá sea la presencia del histórico pianista Barry Harris la más señalada del pasado año.

Huelva JazzYMas

En Huelva se inició en los últimos tres años el ciclo Jazz y Más y también se puso en marcha Jazz en la Higuera. La primera de ellas se postula como la propuesta de una empresa de producción que ya cuenta con apoyos públicos y que reparte su actividad en varias fechas al año y en distintas localidades de la provincia. Por allí han pasado músicos andaluces de la esfera del jazz flamenco, del blues o la canción como Antonio Lizana, Chano Domínguez, Mingo Balaguer, Jorge Pardo o la cantante Vicky Luna. En Punta Umbría, ciudad costera de dicha provincia, se puso en marcha “Festival a orillas del jazz”, que tuvo en su programa a los también andaluces O Sister!, Dorantes y Javier Ortí.

El MusicarioCadiz Festival de jazz

Qultura y el Musicario (impulsada por el músico Pedro Cortejosa) son las dos asociaciones radicadas en Cádiz que han unido fuerzas para que el Festival de Jazz de esa ciudad, que venía haciendo la primera de las dos asociaciones, haya  crecido en  la séptima edición del 2014. Asociación El Musicario, desde Cádiz, la segunda asociación que nació en la ciudad en este tiempo y la que ofrece actividades semanales con apertura a otros estilos musicales además del jazz

El Sherry Jazz Festival fue una de las nuevas iniciativas  centrada en la escena andaluza que se puso en marcha en los dos últimos años.

El Sherry Jazz Festival fue una de las nuevas iniciativas centrada en la escena andaluza que se puso en marcha en los dos últimos años.

En este periodo que intentamos trazar alrededor de la producción que nos ocupa, se recuperaron festivales “durmientes” como el de El Puerto de Santamaría que sirvió para presentar el nuevo cuarteto de Julián Sánchez y el de Sanlúcar de Barrameda, o surgieron propuestas como el Sherry Jazz Festival en Jerez de la Frontera. El contexto aquí era difícil, por presupuesto y por el absoluto dominio cultural que el flamenco sigue ejerciendo en esta ciudad, centro histórico de esta música. La falta de apoyo presupuestario para la segunda edición, por parte del ayuntamiento que lo puso en marcha, frustró su segunda edición.

 

Antonio Lizana, joven valor que aborda nuevas fórmulas en el jazz y flamenco

Nacido en San Fernando, como el Camarón, el joven Antonio Lizana aborda nuevas fórmulas entre jazz y flamenco

 

El cartel, exclusivamente andaluz, congregó nombres como los premiados por la muestra Jazzeñe de Madrid el pasado julio, los jóvenes Antonio Lizana e Irene Aranda, e incluía a también a figuras que se nutren del flamenco como Luis Balaguer, Nono García, Carmelo Muriel, Gautama del Campo y los estimulantes grupos Ruchi Manouchi y el flamenco-soul de Jazzoleá.

 

En este periodo que trazamos se puso en marcha en Granada Ool-Ya-Koo, asociación que tiene su base de operaciones en el Pub Magic

En este periodo que trazamos se puso en marcha en Granada Ool-Ya-Koo, asociación que tiene su base de operaciones en el Pub Magic

 

Como decíamos a modo de introducción en la primera entrega de este dossier, el fenómeno asociativo ha sido fundamental en la creación de la realidad actual. En Granada, que tuvo la escena más pujante de Andalucía a mitad de la década anterior  pero se vio perjudicada por la legislación contra ruidos, se puso en marcha esta Asociación Cultural que favorece intercambios con otras de la región. Su sede de conciertos es el club Magic.

 

Jazzwanted nació con el lema “se busca jazz andaluz” hace ya más de tres años, empujado por la “revolución ” que traían las redes sociales. Su imagen, de un cíclope que amenaza a un batería, pertenece al pintor Jean-Michel Basquiat

Jazzwanted nació con el lema “se busca jazz andaluz” hace ya más de tres años, empujado por la “revolución ” que traían las redes sociales. Su imagen, de un cíclope que amenaza a un batería, pertenece al pintor Jean-Michel Basquiat

 

Las redes sociales han supuesto una valiosa herramienta de propagación, concurrencia y difusión de actividad entre las distintas escenas andaluzas. El grupo de Facebook Jazz wanted nació en mayo de 2011 a raíz de un artículo, que firmó quien éste suscribe, en el que se denunciaba la situación del jazz en la región a través de un hecho sucedido a la Andalucía Big Band de Sevilla. Dicha carta-denuncia se titulaba  Jazz Proscrito  y fue publicada en la revista amiga Cuadernos de jazz. Surgió, pues,  como un compromiso que sirviera de plataforma para difundir los proyectos de los músicos andaluces y facilitar los contactos entre profesionales del sector. También, entre sus objetivos,  está intercambiar información y opiniones y publicar anuncios de la actividad de sus miembros. Más de tres años después, el grupo roza los 400 miembros y se mantiene activo como valioso intercambio de información entre músicos y agentes culturales de la región. y no sabemos si sirve de mucho o poco, pues se hace a voluntad, pero las propuestas publicadas en las redes reciben más “me gusta” que los evento financiados públicamente por organismos. Estadísticas hay.

HARRIS EISENSTADT ANDALUSIAN DAY 2 redes

El compositor y baterísta Harris Eisenstadt llegó a Cádiz y Sevilla hace tres años con un proyecto atrevido. Se trataba de dar réplica a su grupo más reconocido internacionalmente Canada Day (que publica su nuevo disco en unos meses) con músicos andaluces, de ahí que la gira, que se extendió durante cinco días, se llamara los “Andalusian Days” de Harris Eisenstadt. Se formó un quinteto y un trío que pasaron por teatros de varias ciudades, se dio una master class y formaron otros combos en el Naima Jazz Café (ver foto aquí). Entre los músicos convocados en esta aventura, que puso en contacto varias escenas del jazz andaluz y nacional, estuvieron  Pedro Cortejosa, Voro García, Arturo Serra, Jaime Serradilla o Baldo Martínez.

 

Azul y negro para Blue Asteroid Records, sello sevillano promovido por club Naima que recupera el diseño clásico de Blue Note

Ya señalamos en la primera parte que para que haya discos (en el formato que sea) deben haber sellos discográficos que los publiquen y estudios que graben la música. Pese a los tiempos que corren para el sector, en Sevilla se puso en marcha -hará año y medio- Blue Esteroid Records. Con est emargen y no sin esfuerzo lleva publicados cuatro títulos, tres de los cuales recogemos en este espacio (Intrology, del saxofonista  Javier Ortí, sale justo estos días).

La estética que establecíamos con el histórico Blue Note, haciendo una reflexión más pausada, parece ir más allá del diseño gráfico. La línea que marca la selección de Jorge Moreno, miembro fundador del club Naima de Sevilla, se mueve con soltura en los amplios principios estéticos del sello que fundó Alfred Lion en 1939. Entre Horace Silver, Freddie Bubbard y Hank Mobley, entre el disco de Jaime Serradilla a trío de piano y el sexteto de Pedro Cortejosa con guitarra eléctrica, se dan no pocos cauces de expresión en la corriente central del jazz y la sofisticación hacia la música popular que representa la modernidad de Blue Note.

Y en medio de ambos estaría el soberbio trabajo del trompetista Daniel Cano.

DANIEL CANO

 

 

 

 

 

 

DON`T TOUCH THE BLUE

DANIEL CANO QUINTET

Daniel Cano (trompeta), Pedro Cortejosa (saxo tenor), Wilfred Wilde (guitarra), Paco Charlin (contrabajo), Jesús Pazos (batería). Blue Asteroid Records

Conocí a Daniel Cano la misma tarde que se subió a tocar con Harris Eisenstadt en el café jazz Naima. Luego me diría el baterista que le gustó cómo tocaba, también lo dijo de Jaime Serradilla, con quien se entendió muy bien. El trompetista afincando en Sevilla, asiduo de clubes londinenses,  colaborador del grupo O sister! y del guitarrista Carlos Bermudo, antiguo miembro del sexteto de los Lakuntza Brothers, ofrece un trabajo rotundo en el que densidad de ideas y claridad en la exposición hacen posible jazz de muchos quilates.

Si en la primera parte ya habíamos trazado un mapa de sonidos lo suficientemente amplio y diverso, en esta segunda, con dos títulos de este mismo sello, nos acercaremos a un jazz perfectamente pertrechado en su lenguaje propio, en su tradición y su apertura. En algún punto fértil entre los años 50 del hard bop y la sofisticación fluida de mediados de los 60 en Blue Note, entre el Miles de y Tom Harrell habría que situar estilisticamente, y en el presente, esta música. El arrebatador inicio tiempos rápidos de bob y cruce de solos de Sin Trom dan paso a Changes, estupenda y moderna pieza de construcción aditiva y creciente en intensidad. El fraseo alargado y en unísonos de saxo y trompeta en el inicio de Plutón,  la pegada groove de Jesús Pazos con la guitarra funky de Wilfred Wilde y el volumen fibroso del bajo de Paco Charlin en ¿Tu siempre tienes que ser el mismo? y también en Plutón, mientras los metales dibujan líneas en suspensión, el soberbio solo de trompeta en el blues que titula el disco, la versión elusiva y hermosa de Chelsea Bridge que endereza Cortejosa con su solo y continua Cano con su entrada, un Monk distraído en la contagiosa y compleja la vez Buenordías, sonidos envolventes en y funky con especias melódicas mexicanas que sugieren, en cuarteto sin guitarra, el emparejamiento de Dave Douglas y John Zorn en Masada... el color del empaste conseguido, los tonos azulados (!que no los toquen!) contorneándose a  ritmo de funky… uno tras otro detalles de sobrado buen gusto y talento.

Jazz gozoso y sin aditivos extras, un sugestivo y sólido viaje por la memoria viva de la mejor Blue Note.

dani cano

 

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CRISIS
MEMORIA UNO
 
1. Conducción #4  13:15
2. Conducción #5  09:34

3. Conducción #8  12:28

Ivo Sans, Carlos Falanga (batería), Marc Cuevas, Alex Reviriego, Johannes Nästesjö, Nicola Lancerotti (contrabajo), Marco Mezquida (piano), Julián Sánchez, Pol Padrós, Alvar Monfort (trompeta), Darío García (trombón bajo), Aram Montagut (trombón tenor), Amaiur González (tuba), Marcel.lí Bayer (saxo alto y clarinete bajo), El Pricto (saxo alto y clarinete), Sergi Felipe, Tom Chant, Gonzalo Levin (saxos tenor y soprano), Joan Mas (saxo barítono), Luiz Rocha, Pau Domenech (clarinete bajo), Valentin Murillo, Juan Saez, Gerard Marsal (flauta), Alfonso Fernández (fagot), Joäo Silva, Gessamí Martín, Stefan Pöntinen, Javier Lecha, Alba Navarro, Violina Pauleta (violín)Alicia Dominguez, Miriam Fernández, Fina Izquierdo (viola), Jordi Claret, Margarida Mariño, Sandrine Robillard, Pilar Rueda, Ana Karent (cello)
 
Conducción: Iván González ( 1,2,3), Albert Cirera (2). Grabado en directo el 18 de junio de 2014 en el Ateneo Barcelonés. Portada realizada por Ivo Sans
La improvisación libre nace a medidos de los años 60 y se impulsa en los 70 canalizando actitudes estéticas que aunque tenían sus cimientos en las expresiones más avanzadas del free jazz, la música contemporánea y otras disciplinas plásticas (Fluxus/Cage) como la danza, el arte de acción y estilos musicales como el rock. El fluir de la creación convenientemente canalizado llegó con las conductions de Lawrence ‘Butch’ Morris.  Escuchar al maestro que nos dejó hace dos años (29 de enero) es la mejor manera de ubicar esta obra del trompetista malagueño, pues fue él el que dio forma a este sistema que se desarrolla sobre forma y estructura. Tres piezas, composiciones en tiempo real como proceso instantáneo, son las piezas que definen Crisis.

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¡¡Atención!!…uno, dos, tres… “Crisis”. El malagueño Ivan González y sus gestos de conducción orquestal instantánea en el proyecto colectivo Memoria Uno, desde Barcelona.

Llama la atención la cantidad de cuerdas (violín, violas y chelos) que hay en este grupo, cuestión que condiciona el resultado y apunta modos que lo acercan al lenguaje contemporáneo basado en “masas o nubes” de sonido (Ligeti). El segundo factor que se aprecia a primera vista en esta plantilla que busca equilibrios de color y potencia es la aparición de metales y maderas de registro bajo (trombones y clarinetes bajos), que proporcionan volumen, cuerpo y empuje.
Ivan González,  que además es miembro de la Free Art Ensemble, estimulante contenedor de escenas como la barcelonesa y la andaluza que se ha visto reforzada por su colaboración con Agustí Fernández (autor de las líneas que incluye el disco), parte de un concepto integrador y expansivo. Moldea la creación colectiva como un escultor perfila el bronce, como un pintor elige los colores y los tonos. El resultado, que evita los trazos figurativos para jugar con las texturas, es conmovedor, desestabilizador y hermoso. Como un cuadro de Jackson Pollock el ruido inteligente y el fenómeno orgánico están hechos de precisión, azar e intuición en los gestos personales y colectivos.
Efusivo pero también medido sin leer papel, es “Crisis”, como indica Fernández aludiendo al  origen etimológico de la palabra en chino, un principio de acción que nos conecta con la más moderna creación de nuestros días, aquélla que sintetiza corrientes de la música contemporánea y de la improvisada componiendo en tiempo real.

 

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 J. VINUESA & THE MONKEYS CO.

STANDARDS DEES 

Paul Stocker (saxo alto #3 – #4),  Eric Sánchez (trompeta y flugelhorn) , Juan F.G. Vinuesa (tenor y alto saxos),  Vania Cuenca (contrabajo y flugelhorn bajo),  José Sarrión (batería y percusión), Sergio Díaz(batería), Miguel Pimentel (contrabajo),  José Ignacio Hernández (piano), Juan Sánchez (percusión). Clamshell Records

Le cuento que voy a hacer este dossier y que cuento con su disco. Me dice que no es andaluz. Le contesto que eso no importa, si estás rodeado de músicos granadinos…Con lo que tira Granada…Allí se concibió este trabajo, el único de todos los elegidos basado en standards. Juan Vinuesa es músico de jazz e investigador del área de música contemporánea del Departamento de Música de la Universidad de Granada, donde desarrolló investigaciones en la especialidad de jazz en la segunda mitad del siglo XX. Es en este periodo donde establece su conexiones con la escena local de la ciudad de la Alhambra, que recoge aquí algunos de sus mejores músicos. ¿Entonces de dónde eres, Juan? De Albacete, contesta. Ya está, pienso, igual que el sello Clamshell, una de las noticias más estimulantes del panorama discográfico nacional de los últimos años. Se antoja “especial” esta propuesta en un catalogo dedicado a la improvisación libre…pero esto es jazz jazz, de Sonny Rollins hasta Coltrane, pasando por Monk o Dizzy Gillespie, como en el dicho, del cuerno al rabo todo es jazz aquí..

Desde Granada con amor y swing, siendo de Albacete, esta es la banda con la que el saxofnista Juan Vinuesa recupera y renueva la memoria viva de grandes clásicos de la modernidad

Desde Granada con amor y swing, siendo de Albacete, esta es la banda con la que el saxofnista Juan Vinuesa recupera y renueva la memoria viva de grandes clásicos de la modernidad

Para mí la grabación es una continuidad a mi primer disco de 2007 (junto con Vicente Espí a la batería  y Julio Fuster y Amadeu Adell al contrabajo), y al mismo tiempo un punto y aparte en mi actividad jazzística desde que volví de Copenague y a mi paso por Valencia”. Claro que con una formación tan generosa y expresiva (Paul Stocker es irrenunciable) como The Monkeys Co., la cosa cambia. “Desde que me volví de Granada trabajo con dos secciones de ritmo distintas, una andaluza y otra manchega. Siempre intento tocar con contrabajistas y baterías que se entiendan, en parejas, en este caso Vania Cuenca y José sarrión (en la sección manchega) y Sergio Díaz y Miguel Pimentel (en la andaluza).

Vinuesa ha escrito unos arreglos que dan impulso renovado a estos clásicos, una lista que sólo con verla ya suscita curiosidad y asombro. En resumidas cuentas, esta lectura de standards, que se sitúan entre los años 50 y principios de los 60 y que abarca un arco que va de Duke Ellington a Ornette Coleman, dan una idea del trabajo que había que hacer. “El disco es una jam de tres días grabada en tomas completas de directo y enlatada con metodologías de los sesenta en cuanto a tomas, medios y sonido “. La frescura, el empuje y la decisión con la que se expresan los músicos, la energía final de estas versiones, diría que tienen en la escritura y la presencia de Sotocker un regusto final de Mingus y la escuela holandesa, es decir, algo muy potente y sugestivo.

Un disco que se escucha una y otra vez y que no sólo te reconcilia con el pasado, sino con el momento.

 

VERDEO

LUIS BALAGUER VERDEO QUINTETO
Luis Balaguer (guitarra española), Pedro Cortejosa (saxos tenor y soprano), Arturo Serra (vibráfono), Jose López (contrabajo), David León (batería y percusión) New Step Records, 2014

Si hay algo característico que ha construido en Verdeo (New Step Records, 2014) este artesano exquisito, meticuloso y tranquilo que es Balaguer es precisamente el juego cromático. Con una combinación instrumental única en el panorama nacional (que me corrijan si me equivoco), uniendo el sonido de su guitarra española a un vibráfono, lo que desprende este formato es un singular juego cromático que acentúa y se recrea en la belleza serena y marina que emana de estas composiciones originales.

 El Verdeo Quinteto, con Luis Balaguer, David León, José López, Pedro Cortejosa  y Arturo Serra, durante las sesiones de grabación en Granada. Frío con risas

El Verdeo Quinteto, con Luis Balaguer, David León, José López, Pedro Cortejosa  y Arturo Serra, durante las sesiones de grabación en Granada. Frío con risas

Composiciones que son instrumentales, pero podrían ser canciones, bastaría con que alguien las tarareara. Sin caer en un falso lirismo, el carácter melódico de sus temas tampoco deja huella al tópico jazz-flamenco o a la acaricia fácil. Sus títulos hablan por sí mismos… “Las Golondrinas”, “Jilguero”, “La Buena sombra”, “Velo de Lágrimas”, “Miramar”… palabras que son una confesión sobre el existir, postales de la cercanía o de aquellos veranos de la infancia en Cádiz…

Un palpitar sin prisas, una simple observancia del paso del tiempo fijada a un recuerdo o a una imagen, en la música de Verdeo hay elemento evocativo que convierte en  respiraciones a los instrumentos cuando éstos se acercan a la orilla del mar (“Miramar”)… Los músicos no son músicos, son elementos de la naturaleza, como en la música de la India…

 

PEDRO CORTEJOSA OCHO CD COVER 001

 

 

 

 

 

 

OCHO 

Pedro Cortejosa (saxos), Carlos Pino (guitarra), Juan Galiardo (piano y teclados), Paco Perera (contrabajo), David León (batería y percusión). Blue Asteroid Records-CMC

Conceder la relevancia a Pedro Cortejosa en todo lo que ha sucedido en el jazz andaluz este tiempo -y ya antes, cuando todo estaba más atomizado- es hacer justicia. Cuenten si no las veces que aparece su nombre en estas líneas. Pero por encima de esa presencia focalizada en distintos proyectos, acaso sea su personalidad creativa, inquieta, insaciable, lo que hace de él una figura fundamental y le coloca, pese a su veteranía, en la cabeza de las ideas más nutritivas. Comentamos este trabajo y ya tiene dos mezclándose, uno a dúo de improvisación electroacística con David léon y otro en quinteto que se llamará 12 días, “otro experimento sin pretensiones de ser disco” que fue tomando forma casi sin querer: se marcó como objetivo escribir una composición o al menos unas anotaciones basadas en su actitud emocional de ese día. Cuando se completó el número surgió la idea de grabarlo en un solo día y sin ensayos. “Y puede que sea mis trabajo más maduro”, apunta.

Incluso para los que creemos saber de lo que es capaz, basta los primeros compases de este disco para desmoronar cualquier pretensión preconcebida del sonido. “Ocho” es un trabajo exquisito. Y cuando se usa este adjetivo se hace con todas las consecuencias. Es jazz y no es jazz. Es refinación, diría que por encima de todo es destilación de sus trabajos previos y al mismo tiempo un paso más. Lo que más me gusta de esta música es el cuidado por el detalle, el color instrumental que ha conseguido y esas cadencias envolventes y sugestivas. Y luego, además de ese elemento formal, está la construcción de un estilo. Por eso decíamos en la introducción sobre el sello Blue Esteroid que había conexiones – o mejor filtraciones- del sonido Blue Note.

Foto con Ocho

El grupo de Pedro Cortejosa en “OCHO” con Paco Perera, David León, Jorge Moreno (responsable del sello Blue Asteroid Records), Pedro Cortejosa, Carlos Pino y Juan Galiardo

Para llegar hasta aquí, haciendo un poco esa labor que nos obliga una profesión hecha también con microscopio más que telescopio, el saxofonista gaditano ha tenido experiencias previas que diría le han conducido, igual de manera puramente intuitiva, a la construcción de este interesante sonido.  Entre el cuarteto acústico y el trío eléctrico de saxo en Simetrías, el músico recupera el formato de quinteto con saxo y guitarra. El esclarecedor título Song Book Trío, en el citado Simetrías, no sólo fue el inicio de una fructífera alianza que sigue en Corleone con el versátil, imaginativo y musculoso baterista y percusionista ceutí David León, también significó en las melodías un mensaje de canción y en el sonido una búsqueda por la hibridación acústica y eléctrica. Dos conceptos que aquí se presentan de manera más naturalizada y suave en el emparejamiento de Juan Galiardo y Carlos Pino reforzado por  el sutil trabajo de Paco Perera.

Los números son más que números, esconden relaciones no visibles y cierta simbología mágica…”OCHO” empieza y termina en “o”…Otra Simetría colgada de un amuleto que inspiró con sus agujeros ondulantes al cruzarse esta visión. “OCHO”, una síntesis y un paso nuevo del mejor Cortejosa en el valioso Trivio. Pasajes de refinación y gusto. Blues, jazz y pop mezclados en sus justa medida.

Gira de presentación de “OCHO” por Andalucía

Portada de “UNO”, en el pie de imagen la ilustre nómina de colaboradres

Portada de “UNO”, en el pie de imagen la ilustre nómina de colaboradres


 

 

 

 

 

 

 

 
 UNO

Ernesto Aurignac Orchestra

Ernesto Aurignac (saxo alto, composiciones y dirección), Perico Sambeat (saxo soprano y alto), Enrique Oliver (saxo tenor), Julián Sánchez (trompeta y fliscorno), Toni Belenguer (trombón), Fernando Brox (flauta), Maripepa Contreras (oboe y corno inglés), Pau Domenech (clarinete bajo), Lorena Fernández (trompa), Javier Cámara (trompa), Martín Meléndez (chelo), Tiziana Tagiani (arpa), Jaume Llombart (guitarra), José Carra (piano y Fender Rhodes), Dee jay Foster (contrabajo), Ramon Prats (batería), Carlos Cortés Bustamante (percusión), Gerardo Núñez (guitarra flamenca), Carme Canela (voz).

Círculo de UNIDAD…Grabación de “UNO” el verano pasado en Barcelona

Monumental trabajo para gran formato y secciones que incluyen a maestros tan indiscutibles como Perico Sambeat, Jorge Pardo, Carme Canela, Gerardo Núñez y  Carles Benavent con otros que se abren paso como Julián Sánchez, Ramón Prats, Dee Jay Foster, Jose Carra, Enrique Oliver, Carlos Cortés o Jaume Llompart. Un contexto orquestal en el que caben vientos de metal como trompa o de cuerda como cello y arpa, además de percusión afrolatina.

El proyecto es sumamente ambicioso, tanto en lo musical como en la producción,  como imaginan viendo esos nombres… A primera vista, centrándonos en el grupo instrumental, el empaste que se pretende conseguir resulta interesante. La combinación de un conjunto de medio formato de jazz (base rítmica con piano y guitarra eléctrica, percusión, tres saxofones, trombón y trompeta) al añadir tres trompas, oboe, clarinete bajo, chelo y arpa es enormemente expresiva si se le saca provecho.

Los estilos que definen este proyecto, desmintiendo al título, no son “uno” ni es sólo jazz, son múltiplos de sí mismos de ahí el enfoque de orquesta mixta que contiene elementos tan distantes como percusión afrolatina y arpa, que puede sonar a Coltrane, a Stravinsky, a Mancini, a bolero o a bebop. UNO, dice su autor, tiene la intención de que “ninguna parte, ningún miembro de este organismo prevalezca o fuera más importante que otros”.

Por fin Aurignac tuvo su premio al llenar el Teatro Cervantes de su ciudad el pasado 4 de noviembre con este gran proyecto. En estos días se publica el DVD de dicho concierto.

Sesión de grabación de UNO, dirección a cargo de Julián Sánchez

Sesión de grabación de UNO, dirección a cargo de Julián Sánchez

© Jesús Gonzalo, 2015




Historia de un club de jazz en Sevilla, el Naima cumple 18 años. Por Jesús Gonzalo

Historia de un club de jazz en Sevilla

 

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El Naima Café Jazz de Sevilla cumple 18 años

 

El club Naima está bien situado en Sevilla. Localizado entre las calles Conde de Barajas, que pertenece al Barrio de San Lorenzo, uno de los epicentros cofrades de la ciudad, y la calle Trajano, que justo nace unos metros antes al girar a la izquierda en la Alameda de Hércules, espacio de ocio social e ideológicamente bastante distanciado de lo que significa la Semana Santa. En medio de ambos mundos, así de entrometida es esta música, tenía que abrir, ya hace 18 años, un club de jazz…

De estos sitios y de esta música de “gente bohemia”, como manda el tópico, se dice y escribe lo mismo. Que si son lugares humeantes (hace tiempo que ya no), oscuros, con música que sólo entienden los músicos y un público con cara de intelectual y estudiado desaliño…En fin, tópicos para definir una atmósfera decadente que ha sido retratada mil veces en su iconografía en blanco y negro o llevada al cine en películas como “Round Midnight” (Bertrand Tavernier, 1986), con el genio enfermizo que protagoniza en algún lugar de Europa, entre Bélbica y Dinamarca, el gran Dexter Gordon. Mitos y tópicos alimentados por las leyendas de “Bird”, Chet Baker, Billie Holiday o Miles Davis, cuya autobriografía comienza rememorando un concierto que tuvo lugar cuando era un adolescente en un establo cerca de San Luis, donde vio por vez primera a los genios del bebop juntos, Parker y Gillespie. Saliendo de los primeros sitios en el Storyville de Nueva Orleans, lumpen donde la música se codeaba con prostitución, drogas y juego de cartas,  ahí lo tenemos, un establo, primer club de jazz…

La realidad siempre suele ser bastante más compleja, sobre todo porque cambia. Y eso fue lo que le sucedió a esa esquina sevillana donde confluyen dos barrios tan distintos. El jazz, para ser un poco más precisos que cualquier habladuría, es básicamente un deporte de riesgo. A cualquier nivel o actividad con que se le relacione. No se rían, va en serio. De hecho es una de las decisiones más atrevidas y serias, sin dejar de lado cierta ironía, que alguien puede tomar en un determinado momento de su vida. El momento en que esta música te atrapa.  Lo que le sucedió a dos jerezanos, otra gran paradoja frente al flamenco reinante, cuando decidieron fundarlo. Jorge Moreno y Carlos Rivas, jerezanos sin montura ni solera, van y le ponen al nuevo local el nombre de un tema de John Coltrane, el que dedicó a uno de sus dos grandes amores: “Naima”.

Historia y alrededores

Como se imaginan, y bien lo saben en el Café Central de Madrid y en otras muchas partes del mundo, un club de jazz no es precisamente un negocio de éxito masivo asegurado, aunque siempre da lustre, aquí, en Copenhague, París o Tokio…Suelen ser lugares pequeños y acogedores que con el tiempo han ido creando su propio clima. Todo aficionado al jazz debe conocer los nombres de los históricos Birdland, Village Vanguard, Minton`s , Five Spot o ese tan acogedor que cerró hace unos años llamado Bradley`s. En Europa sigue el danés Jazzhaus Montmartre, el Jamboree en Barcelona y en el París intenso de Julio Cortázar y Boris Vian los hubo, aunque ahora ya nada conserve el encanto que los escritores saborearon en Le Caveau de la Huchette si vamos al comercial Paris Jazz Club…

Pequeños en su mayoría, cálidos pese aparecer incómodos, los clubes de jazz siempre han tenido más pinta de refugio ante la amenaza exterior que de servir a la conspiración. Ahí están los neoyorquinos Birdland, Village Vanguard, el desaparecido, forrado de madera, Bradley`s, desde hace un tiempo el muy reducido pero prestigioso Cornelia Street Cafe, también el Naima en Sevilla lo es...

Pequeños en su mayoría, cálidos pese a parecer incómodos, los clubes de jazz siempre han tenido más pinta de refugio ante la amenaza exterior que de servir a la conspiración.  Así que llegar a 18 años supone muchos esfuerzos y sinsabores y algún que otro milagro que no asignaremos a San Lorenzo… Aunque, claro está, ellos no han sido los primeros en dar el paso. Sin contrastar todo lo que hubiese sido posible con más tiempo y ayuda, podría señalar que sí existieron el club de la calle Sol, “tugurio” habitado en su nocturnidad por fumadores empedernidos, periodistas y otras especies… Existió el Blue Moon, en Nervión, al que José Antonio Maqueda “Pitito” cambio el nombre para llamarlo Jazz Corner y llevárselo a las inmediaciones de la Avenida de Kansas City. Y cerca, en Dos Hermanas, mantiene su puesto de más veterano en la zona el Soberao Jazz.

El Naima, decía, empezó como suelen hacerlos los clubes de jazz, con música en directo, con jam sessions, que son la expresión más espontánea y también la más onanista del jazz. Para que se produzcan debe de haber un escenario y un montón de músicos tocando distintos instrumentos.  No duró gran cosa esa iniciativa original por aquéllo del ruido ambiente y ese tipo de oleadas de limpieza acústica que nunca acaban con la verdadera contaminación de ruido… Campañas políticas, ya saben, van y vienen. Eso hizo virar el rumbo del negocio hacia un diseño de interior más cuidado, que vino acompañado de sus ya famosas camisetas (aún creo que mantienen la de la trompeta de perfil) y una música que salía por altavoces con calidad en todos los sentidos. El Naima pasó de ser un incipiente club a conformarse con tener que ser un “Jazz Café”.

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Una tarde cualquiera

El Naima tiene un horario que va de la hora del café (o té, que lo hacen muy bueno con hierbabuena) a las 16 horas hasta el cierre, de madrugada. En cierto periodo de estos 18 años, que no he podido disfrutar desde el principio, he ido convirtiéndome en un tipo que pasó de la noche al día. Así que yo prefiero ir al Naima por las tardes, cuando, sobre todo ahora en invierno, todavía hay luz solar. Lo bueno de este local es su localización entre dos calles, en una esquina, con dos accesos de entrada, y sus ventanales, con la serigrafía del nombre esculpida en ellos… La luz macilenta de esta época del año hace más acogedor si cabe su interior. Además, para dar más pistas al buen aficionado, la música se escucha bastante mejor a esas primeras horas de apertura, cuando hay menos público. Con la llegada de la oscuridad el color del local cambia, aunque desde la calle, con sus farolas típicas de luz amarillentas, hace penetrar en el interior un color familiar, con esa gama de amarillos tan de Sevilla. La noche dibuja sombras en el espacio e invita a cierta penumbra cómplice que se abraza a la música en directo.

Como decimos, y pueden ver en la foto de más arriba, es un lugar pequeño, con una barra de madera en semicírculo y unas cuantas mesas que se amplían a una pequeña terraza exterior, preceptiva por obligación para los meses de calor y como zona de fumadores. Si la barra es la orilla de todos, algunos encuentran acomodo en esas mesas que parecen pequeñas islas, que a veces cuesta conquistar y otras aguardan serlo pacientemente. El pequeño territorio intermedio es el del tránsito, es donde el tiempo en el Naima parece no cobrar importancia, pero en realidad es desde donde puedes observar todo lo que sucede.

 

Cuadros del pintor Manolo Cuervo en una de las paredes del Naima Jazz Café

 

Su sello distintivo, además del jazz, es su cálida y colorista decoración, que se fue haciendo con el tiempo. Y sigue ahí, de unos años ahora reforzada por los grandes lienzos del pintor Manuel Cuervo, que antes vivía en ese mismo barrio. Son las suyas unas pinturas a medio camino entre pop art, collage y diseño gráfico.  Las camisetas se ven ahora colgadas de perchas al lado de la barra, a la derecha de la puerta que conduce a los servicios; han aumentado el número, el color y los motivos. Sirven de promoción del local y son su seña de identidad. La música enlatada ha dado también paso a la pantalla y los vídeos. En cuanto a estilos, el Naima siente predilección por las novedades y las músicas hermanadas con el jazz: modernidad sin perder la cabeza. El baile en un espacio tan reducido y con predilección por la intimidad de las mesas resulta complicado. No era ni es costumbre poner peticiones del público, a no ser que alguien más pesado de lo normal insista… Disponen de una vitrina para venta de discos selectos, ahora mayormente andaluces pero recordamos las lujosas series del sello francés Label Bleu o Winter & Winter tras ese cristal… Desde hace un año, hablando de discos, el Naima se ha lanzado a la producción musical de autores andaluces afincados entre Sevilla y Cádiz a través del sello Blue Asteriod Records, que cuenta ya con cuatro títulos que aquí comentaremos.

 

Foto colectiva durante la visita que hizo Harris Eisenstadt en su gira Andalusian Days por Cádiz y Sevilla, tomada esa misma mañana tras la master class que dio en el club Naima. De Izquierda a derecha: Daniel Cano, Jaime Serradilla, Jorge Moreno (cofundador del club), Pedro Cortejosa, Harris Eisenstadt, Carlos Bermudo, Arturo Serra, Vorto García y (abajo) Leandro Perpiñán y Jesús Gonzalo

Foto colectiva durante la visita que hizo Harris Eisenstadt en su gira Andalusian Days por Cádiz y Sevilla, tomada esa misma mañana del 3 de febrero de 2012, tras la master class que dio en el Naima. De Izquierda a derecha: Daniel Cano, Jaime Serradilla, Jorge Moreno (cofundador), Pedro Cortejosa, Harris Eisenstadt, Carlos Bermudo, Arturo Serra, Voro García y (abajo) Leandro Perpiñán y Jesús Gonzalo

 

Café, club y viceversa

Tras una frustrada apertura de una segunda sede en la cercana localidad de Mairena del Aljarafe (se trataba de otro local con personalidad propia e incorporaba conciertos), justo cuando se asomaba la crisis que aun aprieta, en octubre de 2011 el Naima recuperó la música en vivo como reclamo de clientes, compaginando su identidad como café. En estos años la medida ha cuajado, fortaleciendo al local y convirtiéndole en escenario de referencia en la ciudad. En el impulso de la programación en directo tuvo una gran implicación el contrabajista (ya multiinstrumentista) Jaime Serradilla, que comenzó tímidamente a trío junto al guitarrista Carlos Bermudo con uno o dos conciertos a la semana, luego con el Two Feels Jazz Duo y Jazz by Hart. Más adelante, en un grupo  dirigido por el guitarrista Toño Contreras, con la batería de Nacho Megina y el contrabajo de Serradilla, se dio un paso más atrevido con la fundación del aún activo The Jazz Lab (“laboratorio” sin arreglos previos y creación espontánea) que se amplió a un “Juke Box”, sistema por el que el público puede pedir un tema a cambio de que “inserte” una moneda. Otro paso definitivo para reforzar la programación fue recuperar las jam sessions que desde hacía años venía haciendo los domingos en la Alameda de Hércules el histórico músico local (contrabajista que aquí gusta de tocar los teclados) Manuel Calleja. En toda esta escena, son los standards los que marcan la pauta, aunque tímidamente empiezan a aparecer composiciones propias.

En la actualidad Serradilla (arriba en la foto al contrabajo junto a Daniel Cano a la trompeta) ha cedido protagonismo a otros músicos pero mantiene un puesto señalado los miércoles con su nutrida y variada formación  International Company (Rafa Núñez, Rafael Ayuso, Thomas Berensen, Chema Tornero, Gabriel Valiente, Daniel Abad, José Miguel Reina o Mateus Prado),  plataforma entre combo formativo y creación en vivo. Todo lo dicho, y el esfuerzo colectivo, han hecho posible consolidar una actividad diaria y pasar a ser sede de pequeñas muestras-festivales como la dedicada al Swing o también para la presentación de libros tan señalados como “Fruta Extraña”, antología de “Casi un siglo de poesía española del jazz”, escrita y recopilada por el profesor Juan Ignacio Guijarro. Otros músicos cuya aportación ha sido fundamental en la intensa actividad alcanzada por el Naima estos pocos años han sido Javier Ortí, Daniel Cano, Carlos Bermudo, Leandro Perpiñán, Jesús Maestre (más por cliente) o  grupos como Oh Sister!, Urban Gospel, Van Moustache o Nat`n Jazz Quartet.

El día del cumpleaños, celebrado durante todo el último fin de semana de noviembre, se invitó al trío del pianista malagueño José Carra, que ya había pasado con éxito por aquí con el dúo que mantiene con Arturo Serra. Vibrafonista que tocó aquí junto a Serradilla, Pedro Cortejosa y Daniel Cano, en 2012, acompañando al compositor y baterista canadiense Harris Eisenstadt, músico considerado entre lo mejor del jazz avanzado de Nueva York.

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Quizá fuera Miércoles Santo aquella tarde. La verdad es que nunca me interesó saber el recorrido de los pasos de Semana Santa, grave error cuando vives en una ciudad en la que puedes ser aplastado o atrapado durante horas… Estaba en el Naima. Me sorprendió ver subir la procesión tomando la calle Trajano. Aún resonaban los acordes de un piano, quizá fuera el de Kenny Barron, cuando se hizo el silencio… Desde los ventanales del café penetraba el sonido de la procesión y del gentío tomando posiciones. Miré hacia dentro y vi que estaba vacío, me había quedado solo. Sentí ese instante en el que el jazz de la esquina entre San Lorenzo y la Alameda de Hércules calló a modo de respeto. Capté entonces la verdadera atmósfera de un club de jazz en Sevilla.

© Jesús Gonzalo, 2014




Harris Eisenstadt Canada Day en España: ¿Te lo vas a perder? ¡Te lo vas a perder! Por Pachi Tapiz

Harris Eisenstadt La RiberaEfectivamente: ¡te lo vas a perder! Y no es tu culpa, querido lector… bueno, quizás no seas el último responsable, pero a veces la respuesta por parte de los aficionados… Bien. Esta no es, al menos en esta ocasión, la cuestión. Este es el momento de hacer una reflexión inútil (seguramente) y en voz alta acerca de los programadores de jazz que nos toca sufrir en España. Lo que ha motivado esta protesta son los tres conciertos en España de Canada Day IV del baterista y compositor Harris Einsenstadt.

Lo primero que hay que indicar es que esta es una super formación de jazz contemporáneo, por mucho que tanto los términos “super formación” como “contemporáneo” hayan perdido su verdadero significado a base de manosearlos masiva e indiscriminadamente. Lo que sí evitaré es la palabra “vanguardia”, todavía más gastada que las anteriores cuando se refiere al jazz. De hecho, no son unos epítetos necesarios. Incluso aunque se obvien estas calificaciones, una formación en la que están el trompetista Nate Wooley (uno de los instrumentistas más interesantes de la última década), el contrabajista Eivind Opsvik, el saxofonista Matt Bauder, el propio Harris Eisenstadt (un excelente compositor y baterista) y el vibrafonista Chris Dingman merecería un mínimo de atención e interés, especialmente cuando como sucede en este caso, la música que desarrolla este grupo tiene una fuerte componente melódica y un preciso trabajo en el desarrollo de distintos ambientes.

Harris Eisenstadt Be BopDurante este mes de noviembre esta formación va a dar unos cuantos conciertos en Europa, tres de ellos en España. ¿Y en dónde serán esos conciertos? ¿En algunos de esos eventos que durante estos días tienen lugar en un buen número de lugares en España? Los típicos “Festival de Jazz de…” (añadase la correspondiente localidad), en el que en demasiadas ocasiones el jazz brilla por su ausencia. ¡No! Los tres conciertos van a tener lugar en el Be Bop de San Sebastián – Donosti (sábado 15), en La Ribera de Bilbao (un local abierto hace unos meses y que organiza conciertos puntualmente, el domingo 16), y en el festival que organiza por su cuenta y riesgo Jimmy Glass en Valencia (martes 18).

Sin estar directamente involucrado en lo relativo a la contratación (que Coltrane, Bird y Lady Day me libren de volver a intentar organizar ciclo alguno), he estado al tanto de las peripecias y tribulaciones para organizar estos tres conciertos, de la desesperante búsqueda de posibles locales para cerrar las fechas de las tres citas en nuestro país. Si uno observa los precios de las entradas (el concierto en San Sebastián será gratuito), no parece arriesgado pensar que el caché del grupo sea demasiado elevado como para que no se les hubiera podido encontrar un hueco en alguna otra ciudad, en alguno de los festivales otoñales. Llama la atención poderosamente que en esta minigira no estén incluidas ni Barcelona, ni Madrid.

Jimmy Glass 2014-11-18 Harris EisenstadtSi uno reflexiona acerca de los motivos que provocan la ausencia de determinados artistas en nuestros escenarios es como para echarse a temblar, o para pedir exilio en alguno de los países que nos rodean. Las ganas de huir aumentan si se tiene en cuenta que en esos festivales (públicos) se mueven unas cantidades de dinero que no son precisamente pequeñas, incluso con los recortes que ha traído la crisis. Si se investiga un poco (no demasiado), tanto acerca del propio grupo Canada Day (con varias grabaciones publicadas), como de sus integrantes, el número de estrellas que han obtenido sus grabaciones en las críticas publicadas en los medios especializados es abrumador. Esto lleva a las siguientes preguntas. ¿Es esta ausencia cuestión de ignorancia? ¿De apatía? ¿De desinterés? ¿De mantener unos intereses creados? ¿De mantener -no se sabe cuál- el status quo de esos festivales de jazz? Responder afirmativamente a cualquiera de estas preguntas es triste, muy triste. En tiempos de información a un solo click la ignorancia no debería estar permitida en los encargados en llevar adelante una programación de jazz. Tampoco son aceptables ni su desinterés, ni su apatía, ni el resto de consideraciones. Pensar en personas gestionando dinero público con indolencia, guiadas únicamente por los intereses personales, la ignorancia, la falta de curiosidad, o de otros intereses espúreos duele mucho.

Desafortunadamente el caso de Canada Day IV no es único. Son muchos los grupos que en sus giras otoñales y veraniegas por Europa no tienen una mísera parada en España. Y sí…  toda esa música tan interesante que tiene lugar en escenarios no tan alejados, ¿nos la vamos a perder?

© Pachi Tapiz, 2014

Canada Day Autumn 2014




Dan Weiss: Fourteen (Pi Recordings, 2014)

dan weiss fourteenLos formatos orquestales en el jazz de hoy plantean múltiples combinaciones instrumentales que nutren de nuevas sonoridades y color al conjunto. El baterista Dan Weiss nos sorprendió con la cualidad espacial y de tiempos que consiguió en Timshel, su trabajo previo en disco pero en un reducido trío. Ahora nos entrega Fourteen, atributo numérico de una plantilla mixta que reúne varias familias de instrumentos, voces y naturaleza acústica y eléctrica. Grupos referenciales previos a este formato, por supuesto, estaría Scalator over the Hill de Carla Bley, estando entre los más recientes que se nos vienen a la cabeza los de Tony Malaby en Novela y el de Lucian Ban en su homenaje a George Enescu con violín y tablas indias. Aunque conviene acotar el análisis al terreno de bateristas-compositores como el que nos ocupa.

Tres de los más reputados son Jeff Davis, que en We sleep outside eligió una plantilla que se estructuraba sobre un quinteto ampliado con teclados y guitarra, antes que él, en esa configuración mixta, el que conformó Harris Eisenstadt para el estupendo Woodbloks Prints, con vientos madera y metal, guitarra eléctrica y percusión, siendo el más celebrado y conocido el proyecto de John Hollenbeck y su Large Ensemble, donde se perfila una dimensión orquestal renovada con voz (Theo Bleckmann), vibráfono, bajo eléctrico, piano y secciones de metal.

Pero hay elementos que van más allá de un enfoque actualizado sobre plantillas jazzísticas en este Fourteen. Elegir como título un número, antes que remitir a la historia del jazz y sus big bands lo hace de la vanguardia americana de John Cage (las últimas obras que escribió antes de morir, a finales de los 80, para instrumentos acústicos se bautizaban con el número de interpretes que las hacían posible: Four, Ten, Forty eight…) y, cómo no, antes que Cage incluso, a mediados de los 70, Steve Reich y su escueto y fundamental título Music for 18 musicians. Fue justo con esta pieza cuando su autor, erróneamente así considerado aún, dejó de ser minimalista. Se da la circunstancia, además, que Reich adaptó a un formato instrumental occidental el gamelán balinés, mientras que Weiss, ya sabemos que es un experto en tablas y música de la India, escribe y organiza el material como si de una raga se tratase, extendiendo horizontalmente el motivo central, sumando intensidad antes que alturas y compartiendo la visión cosmogónica del generó hindú. Weiss no resulta original en su planteamiento. Adopta y cita casi de forma textual por momentos las maneras repetitivas y en planos, la heterofonía, del Steve Reich de Clapping Music (juego cruzado de palmas) y Tehillim (Parte 2) en el tratamiento de la voz (todas de mujer).

Pero incluso para un oyente avezado que contempla la estructura argumental de Weiss con claridad, Fourteen depara sorpresas. La incorporación de guitarra (recuerden lo que se decía de los grupos de Eisenstadt y Davis) combinada con este jugoso formato nos descubre momentos de explosión y cierta grandilocuencia que, en esta distribución narrativa hilada en secciones en las que no se aprecian límites en las duraciones, nos descubre una afinidad con el rock sinfónico y el carácter mestizo -sin barrroquismo- de Frank Zappa.

Si la debilidad de Fourteen es la aliteración de sus fuentes referenciales, su grandeza es la capacidad de síntesis y servir de puente, una vez más, a la unión de Oriente y Occidente.

© Jesús Gonzalo, 2014

Músicos: Dan Weiss (batería, voz recitada), Jacob Sacks (piano),  Matt Mitchell (glockenspiel, piano, ógano), Thomas Morgan (contrabajo), Miles Okazaki (guitarras eléctrica y clásica), David Binney (saxo alto), Ohad Talmor (saxo tenor), Jacob Garchik (trombón y tuba), Ben Gerstein (trombón), Lana Cenaia (voz), Judith Berkson (voz), Maria Neckam (voz), Katie Andrews (arpa), Stephen Cellucci (percusión)

Composiciones: “Fourteen” Partes 1-7

Publicado por Pi Recordings. PI-52. 2014




Matt Bauder And Day In Pictures: Night Shades (Clean Feed, 2014)

Night ShadesCuando se profundiza en la carrera de Matt Bauder (Michigan 1976) se llega a la conclusión que representa un modelo de músico de jazz-saxofonista, con toda la carga  histórica que ello conlleva en esta música, fuera de los cánones del género. Vale incluso para su generación, pues muchos nombres de su edad perfilan su sonido y carrera en los términos que se espera de ellos. ¿En o por qué viene definido su estilo y actitudes? Básicamente habría que remontarse a su primer disco para captarlo. En Weary Already on the way (482 music, 2003) están apuntadas las corrientes e inquietudes que jalonan y conducen su carrera.

El punto de enlace de jazz y pop sería el binomio que lo explica a grandes rasgos. Un cruce de caminos donde se encuentran enfoques que toman prestado de forma muy destilada elementos de la Blue Note de los 60, la música africana de un Mulatu Astatke, la jamaicana del reggae que solía tocar en un grupo de dicha isla pero también del dub como técnica de prolongación sónica, el pop en que también ha hecho incursiones recientes en la gira de Arcade Fire, la contemporánea inducida por uno de sus maestros, Anthony Braxton, sí, pero más cercana al mundo de texturas y fricciones sublimadas de los europeos Ligeti o a ras de suelo y del silencio de Sciarrino, aunque también la vanguardia americana y la improvisación electroacústica-minimal, de Pauline Oliveros intervenga en esta faceta más experimental.

Un factor determinante y diferencial en él es el timbre, el color instrumental, cuidadísmo, perfectamente delineado, pulcro y redondo al que gusta, es un maestro en eso, de introducción de multifónicos, que envuelven el sonido en una perturbadora y sofisticada línea de aire granular. En el debut citado antes estaban juntos todos estos elementos, que luego ha ido desarrollando en distintos proyectos, al tiempo que enriquecía su experiencia y apreciación, todos los participantes como Nate Wooley lo han hecho, en el quinteto de Harris Eisenstadt Canada Day, grupo que se fundó y sigue teniendo a trompetista y saxofonista de protagonistas, al igual que en el disco que nos ocupa. De modo que si Day In Pictures sería la cara amable, más melódica y contagiosa (hay siempre al menos un “hit” en cada disco, aquí “Octavia Minor”, en el primero “Cleopatra´s Mood”), una especie de mirada retro al jazz y a la Blue Note (Joe Henderson) desde una actitud exquisita y pop compartida por Eivind Opsvik en su grupo Overseas, el trío Memorize The Sky, con In Former times (Clean Feed, 2008), sería la expresión abstracta y al a vez física y gaseosa en planos largos.

Paper Gardens (Porte Records, 2010) es la antesala de Day In Pictures (Clean Feed, 2011), grupo que se ha acabado imponiendo y absorbiendo dicha propuesta. Como en su excelente debut para el sello portugués, este Night Shades contiene las mismas esencias que lo definen y que se han apuntado. El quinteto, que no deja de serlo y que recuerde incluso al de Art Farmer y Benny Golson aunque la funcionalidad sea otra muy distinta, cambia a Angelica Sánchez por otra mujer al piano, Kris Davis, descubriéndonos que la canadiense se adapta bien a un contexto en el que conscientemente se cita al pasado desde una actitud retro sensual y como de “diseño de interiores”: el ya citado Joe Henderson, Coltrane  en “Rule of Thirds”, baladas de inusitada belleza en “Starr Wykoff”, las marching bands de Nueva Orleans en el tema que le da título.

Day In Pictures es un nombre lo suficientemente sugestivo para reunir pasajes y estampas muy variadas. Mirando esta portada, podría decirse que Bauder nos ofrece un producto perfectamente acabado, de líneas precisas y trazo artístico, elegante y sofisticado, falsamente clásico, algo menos rico en ángulos que el anterior pero igual de disfrutable. Se pasa en un suspiro.

 © Jesús Gonzalo, 2014

Matt Bauder And Day In Pictures: Night Shades 

Matt Bauder (saxo tenor), Nate Wooley (trompeta), Kris Davis  (piano), Jason Ajemian (contrabajo), Tomas Fujiwara (batería)

Composiciones: “Octavia Minor”, “Weekley Resolution”,  “Starr Wykoff”, “Rule of Thirdes”, “August and Counting”, “Nightshades”.

Grabado el 5 y 6 de febrero de 2013 en Brooklyn, NY. Clean Feed Records 2014. CF-289




Nate Wooley Sextet: (Sit In) The Throne Of Friendship (Clean Feed, 2013)

Nate Wooley Sextet_(Sit In) The Throne Of Friendship (Clean Feed)(Sit In) The Throne Of Friendship recoge el aspecto más jazzístico de Nate Wooley, un complemento en cierto modo a su faceta como libre improvisador. Este músico es quien se encarga de componer todos los temas, salvo uno, que es una sorprendente versión de “Old Man On The Farm” del oscarizado compositor de bandas sonoras Randy Newman (habitual en las películas de Disney – Pixar, cuyos temas han aparecido en la saga de Toy Story, Cars o Monstruos S.A.). En ese tema se plantean los elementos que se van a dar a lo largo del disco: un puñado de buenas composiciones con algunas melodías para no olvidar, que aparecen bien arregladas para un sexteto de músicos ciertamente inspirados. Es precisamente la inusual formación de trompeta (Wooley), saxo barítono y clarinete bajo (Josh Sinton), vibráfono (Matt Moran), contrabajo (Eivind Opsvik), tuba (Dan Peck) y batería (Harris Eisenstadt) otra de las dificultades con las que se podría haber encontrado, pero que sin embargo este grupo resuelve con gran solvencia. Más conocidos unos que otros, todos ellos son unos músicos con una gran proyección. Todos los temas son más que recomendables aunque la terna con que comienza el disco, con un “Old Man On The Farm” que suena a himno, “Make Your Friend Feel Loved” lleno de swing y con un arrebatador solo de Dan Peck, y el tranquilo y espaciado “The Berries”, son un inicio para recordar.

© Pachi Tapiz, 2014

Nate Wooley Sextet: (Sit In) The Throne Of Friendship (Clean Feed) ****

Reseña publicada en el número de otoño de 2013 de la revista Más Jazz.




The Convergence Quartet: Slow And Steady (NoBusiness Records, 2013) aka BUN en Bad Music Jazz

The Convergence Quartet_Slow and SteadyThe Convergence Quartet sigue adelante sin prisa, pero sin pausa. En seis años este grupo intercontinental (Harris Eisenstadt proviene de Canadá, Taylor Ho Bynum de Estados Unidos; Alexander Hawkins y Dominic Lash del Reino Unido) ha publicado tres CD alternando grabaciones en directo y estudio. Slow And Steady, su última entrega, fue grabada en 2011 en el Vortex Jazz Club, uno de los locales de Londres con una programación más interesante en la actualidad.

Los cuatro componentes de este grupo son unos artistas con unas carreras más que notables. Tanto la de Bynum como la de Einsenstadt, los dos músicos más veteranos del grupo, están ya más que consolidadas. Alexander Hawkins es uno de los pianistas emergentes más interesantes de la actualidad. Lo mismo que ocurre con Dominic Lash, aunque en su caso con el contrabajo.

Slow And Steady es una obra que se podría denominar coral. Ninguno de ellos toma un rol instrumental por encima del resto. Además de las fases de trabajo conjunto, en los temas aparecen pasajes en forma de solos, dúos y tríos. En consonancia con que el grupo no tome el nombre de ninguno de sus integrantes, el repertorio está a su vez compuesto por los cuatro músicos. Estos temas reflejan distintas formas de afrontar tanto la composición como la improvisación. “Remember Raoul” de Bynum se plantea de tal modo que la improvisación y la composición aparecen como unas disciplinas desdibujadas. Eisenstadt vuelve a demostrar que es un gran compositor tanto en “Third Convergence”, como en “Slow and Steady”, el precioso tema que cierra la grabación y que debería pasar a la categoría de los standards contemporáneos. Hawkins aporta la crispada “assemble / melancholy” (un inicio perfecto para la grabación), y “equals / understand (totem)” que por momentos parece un himno. Dominic Lash manda en la segunda mitad con “The Taff End”, tema de inspiración monkiana lleno de swing, que aparece contrapuesto al carácter enigmático y abierto de “Oat Roe + Three by Three”, que le antecede en la grabación.

© Pachi Tapiz, 2014

Escuchar “The Taff End” y “Slow and Steady” de The Convergence Quartet en Bad Music Jazz: http://www.scannerfm.com/pachi-tapiz-tomajazz-ens-descobreix-a-the-convergence-quartet-i-a-mes-fred-hersch-i-ralph-alessi-andreu-vilar-i-mose-allison/

The Convergence Quartet: Slow And Steady

The Convergence Quartet
Taylor Ho Bynum (corneta), Alexander Hawkins (piano), Dominic Lash (contrabajo), Harris Eisenstadt (batería)

“assemble / melancholy” (Alexander Hawkins), “Third Convergence” (Harris Eisenstadt), “Remember Raoul / Piano Part Two” (Taylor Ho Bynum / Dominic Lash), “equals / undesrstand (totem)” (Alexander Hawkins), “Oat Roe + Three by Three” (Dominic Lash), “The Taff End” (Dominic Lash), “Slow and Steady” (Harris Eisenstadt)

Grabado el 13 de noviembre de 2011 en The Vortex Jazz Club, dentro del London Jazz Festival. Publicado en 2013 por NoBusiness Records.