Adiós a Jesús Gonzalo [In Memoriam]

Por Pachi Tapiz.

Me entero por un tweet de MAP Trío que Jesús Gonzalo ha fallecido. Un mazazo, porque nos deja un tipo muy particular que era uno de los grandes críticos de jazz (pero no sólo) en España. Un tipo demasiado joven como para tener que despedirlo de estas maneras.

Activo en distintos frentes, lo conocí en su faceta de periodista leyendo sus colaboraciones con la revista Cuadernos de Jazz. Era una de las pocas firmas que un servidor buscaba en esa publicación tanto por su prosa, como especialmente por los artistas que sus textos nos permitían descubrir a los lectores. Más adelante, al fin y al cabo Tomajazz somos un medio de comunicación dedicado al jazz, también lo conocí en su labor como organizador de festivales y mánager de artistas como Harris Einsenstadt o Lucian Ban, a quienes tuvo el acierto de hacer girar por nuestro país.

Fue en agosto de 2013 en Lisboa, a la salida de un concierto de Jazz Em Agosto, mientras mirábamos los discos del puesto que Clean Feed tenía en la entrada del auditorio de la Fundacion Gulbenkian cuando finalmente coincidimos, por sorpresa, en persona. Comenzamos a partir de ese momento a tener un trato más directo que cristalizó en enero de 2014 con su colaboración en Tomajazz y que se extendió durante algo menos de año y medio y cuarenta colaboraciones en las que mostró sus agudas observaciones tanto en ese formato corto y directo que son las críticas de discos y conciertos, como en el formato largo y mucho más complicado de abordar que son los artículos de fondo.

Fue en abril o mayo de 2014 cuando le surgió la idea (y el acierto) de juntar a tres de los mejores músicos jóvenes que el jazz nacional ha dado en los últimos tiempos (Ernesto Aurignac, Ramon Prats y Marco Mezquida) en el proyecto de nombre MAP. El arte de estos tres fenomenales músicos, unido a su buen hacer como mánager y productor consiguió que su estreno discográfico triunfase entre la crítica nacional en el año 2016, y que el grupo no dejase de girar tanto por España como por el extranjero hasta este mismo año 2019. Uno de los últimos hitos de MAP (que también lo es de Jesús Gonzalo), ha sido triunfar en julio de este mismo año en un escenario tan difícil para las propuestas surgidas en nuestro país como es el pabellón de Mendizorroza en el Festival de Jazz de Vitoria – Gasteiz.

Activo casi hasta sus últimos momentos, lamentablemente no va a poder seguir ayudando a MAP en su carrera, ni de seguir mostrando su amor por la música, el cine y  la literatura desde su blog https://noiself.com/ porque una enfermedad fulminante se lo ha llevado antes de tiempo. Descanse en paz.

Tomajazz:
Texto: © Pachi Tapiz, 2019
Fotografía tomada del perfil de Facebook de Jesús Gonzalo, subida a finales de junio de 2019: © Jesús Gonzalo, 2019

 

 

 




Avishai Cohen: el jazz global. Por Jesús Gonzalo

Avishai Cohen

Llega a Nueva York en 1992 procedente de Israel; recibe clases de piano, su primer instrumento que ha interpretado como solista en algunos de sus grupos, y demuestra un virtuosismo fuera de lo común en el contrabajo. Una visión amplia del jazz que abraza el rock, el pop, lo latino, las influencias clásicas y los géneros del momento suscita el interés del poliestilístico pianista Chick Corea, quien lo ficha como bajista para su proyecto Origin y cuenta con él en proyectos New Trio y New Quartet.

Siempre contó con el apoyo discográfico de su mentor para Strecht Records, y allí grabó cuatro discos desde su debut en Adama, 1998. Lyla inauguró una nueva etapa al frente de su propio sello discográfico, Razdaz Recordz. Una carrera, la de Avishai Cohen, que ya se venía prestigiando en el plano instrumental (mejor bajista de 2001 para Down Beat), y promocionándose como líder al frente de la estimulante International Vamp Band (IVB), o junto a su New Quartet o en el proyecto de rock Gadu. Últimamente y de manera frecuente cuando va de gira lo hace al frente de su trío de piano.

Cohen gusta de titular sus discos con una sola palabra que encierre un mensaje. Recientemente ha entregado Almah (2013) y Duende (2012), pero fue Lyla (noche en hebreo, 2003) el que significó un punto señalado en la consolidación de su estilo. Era un intento de materializar en el estudio, bajo una ambiciosa producción musical más cercana al pop, las experiencias vividas en directo con un grupo tan diverso y nutritivo en culturas como la IVB (formada por tres israelíes, un cubano, un argentino y un neoyorquino; trompeta, trombón, saxo, piano, bajo y batería).

El mensaje que nos deja un músico viajero de 40 años, que ha vivido entre pueblos enfrentados, es claro: reivindicar la fusión de estilos no como una acomodada excusa creativa, sino como principio que elude fronteras expresivas y políticas, que evita la acumulación de identidades pero no la fusión entre ellas sin caer en la mezcolanza. Es, pues, una personal extensión del género setentero del jazz de grupos de Chick Corea como Return To Forever o el mismo Origin.

Motivos africanos, lirismo pop, empuje funk y soul, música brasileña, tango… un carácter expansivo y aperturista, el de Avishai Cohen, que le hacen posicionarse en el lugar que un día conquistó Pat Metheny para el jazz comercial. Intensidad expresiva, nervio interpretativo y creatividad colectiva, en directo su música pide una escucha atenta y gratificante a la vez, que se nutre de distintos ingredientes y colores culturales: judíos, clásicos, afro y latinos, cosmopolitas.

Lo mejor de Avisahi Cohen hay que buscarlo en la habilidad para comunicar y recuperar imágenes prestadas bajo una perspectiva integradora. Un músico que canta, un músico integral e íntegro -también cantante- con aptitudes y actitudes para coronarse en un ámbito polifacético decidido e ilusionante: el jazz global.

Texto: © Jesús Gonzalo, 2015
Fotografía: © Rafa Márquez, 2013




Max Roach y Abbey Lincoln: Rezo, protesta y jazz. Por Jesús Gonzalo

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Año 0

 abriendo la década de 1960

Los acontecimientos recientes de violencia racial en Baltimore nos llevan a recuperar dos obras que a principios de los convulsos años 60 del pasado siglo también eran noticia.

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“Un artista es un secretario… tomo nota de lo que pasa en mi época. Mi música intenta decir cómo me siento realmente y espero que también  refleje de alguna manera cómo se siente la gente negra en los Estados Unidos” Max Roach

A finales de los años 50 la concentración de personalidades, estilos y causas sociales conducen a un proceso de creación febril y a un nivel de calidad inaudito. De esta oleada de fecundidad surgieron nuevos sellos discográficos donde estas experiencias quedaron reflejadas. Candid, durante apenas seis meses de vida, en 1960, produjo más de 30 obras, algunas de las cuales hoy son pasajes indispensables en la historia del jazz. Son años convulsos, los que rodean el final una década  y el principio de otra, en la que socialmente la raza negra va acaparando más y más puestos destacados en el deporte y la cultura, en la televisión y en la política, sin que, por el contrario, los derechos fundamentales de la constitución estadounidense que amparan a blancos y negros se cumplan por igual para las dos razas.

Los músicos de jazz, siempre anhelando la vanguardia estilística pero también situados al frente de la lucha por los derechos civiles, permeabilizan la realidad desde distintos enfoques: la extensión de una tradición y, por otro, la revolución estética.

Max Roach abandona el impulso del hard bop cuyo relevo toma Art Blakey con sus Messengers. Miles Davis y John Coltrane cocinan nuevas fórmulas de improvisación en base a una arquitectura modal de escalas. Autores como George Russell, Lennie Tristano y Charles Mingus (también Monk y Cecil Taylor en el piano que también grabó este año para Candid The World of…) introducen  en sus composiciones, desde mediados de los 50, disonancias y fórmulas atonales que siempre estuvieron en una música de raíz africana,  anticipando un género que sacudiría definitivamente los cimientos del jazz con la llegada del free.

El arte de protesta, de ideas y de sonidos, se expresa renovando la tradición de la música negra o bien encuentra en la experimentación y en una radical  libertad expresiva de esa misma herencia las fórmulas creativas que la definen. Eric Dolphy, que participa en el disco de Abbey Lincoln y hombre clave en estos años, representa esta actitud catalizadora. El free jazz -un nuevo concepto no sólo restringido al propio de Ornette Coleman-  convivía e incluso participaba con el legado de Duke Ellington, siempre vivo, por ejemplo, en Mingus.

 En este contexto creativo enfático, de connotaciones políticas y miradas que se vuelven hacia África, nace Candid, donde se dan cita gran parte de los músicos más influyentes del jazz de la época en obras que figuran entre lo mejor de sus carreras. Max Roach, por entonces casado con Abbey Lincoln, escribe para Candid We Insist! (Fredom now Suite), todo un testimonio en defensa de la identidad racial y de la denun cia desde la desafiante portada de unos clientes negros que son servidos por un camarero blanco y que elige –mucho antes de la creación la imagen icónica de Mandela- una piea dedicada al apartheid titulada Tears for Johannesburg. Roach, que ya se uniera brillantemente 5 años con el trompetista  Clifford Brown, escoge a Brooker Little, otro genio malogrado tempranamente. En este trabajo álgido y tenso, se incorporan, volviendo sobre un pasado racial africano, percusiones y se incluye una parte cantada que inspira a continuación Straight Ahead, auténtico pilar del jazz vocal contemporáneo desde el que Lincoln eleva su grito.

Photo of Max Roach

 

Roach introduce a la voz como no sabía hecho antes. Su incómoda presencia no persigue la refinación melódica o las facultades tímbricas sino la sentida interpretación del mensaje de orgullo y de protesta. Su materialización se presenta teatralizada en formas antigramaticales y discursivas o mediante una hipotética coreografía ancestral. Como Billie Holiday, que ya inmortalizara en Strange fruit la discriminación racial, Lincoln despliega su apasionado y agrio discurso ateniéndose a un contexto social, construyendo esta vez un decorado valiente y vital sobre la unión de fuerzas, no sobre la frágil individualidad. Straight Ahead provoca, no seduce; fascina, aún hoy, en su grito expansivo que une la modernidad, la poesía contestataria y las esencias africanas.

Dos obras fundamentales que coinciden con un periodo de unión sentimental y creativa entre la cantante y el baterista inscritas en un momento histórico, justo después de 1959, el mejor año para esta música.

Max Roach: We Insist! The Freedom Now Suite
Abbey Lincoln: Straight ahead

Max Roach (batería), Abbey Lincoln (voz), Booker Little (trompeta en “Driva Man”, “Freedom Day”, “All Africa”, and “Tears for Johannesburg”), Julian Priester (trombone en “Driva Man”, “Freedom Day” y “Tears for Johannesburg”) Walter Benton (saxo tenor en “Driva Man”, “Freedom Day”, and “Tears for Johannesburg”), Coleman Hawkins (saxo tenor en “Driva Man”), James Schenk (bajo en “Driva Man”, “Freedom Day” y “Tears for Johannesburg”, Michael Olatunji (congas, voz), Raymond Mantilla (percussion), Tomas du Vall (percussion)

Sello:  Candid. 1960

© Jesús Gonzalo, 2015




Paolo Fresu – Daniele di Bonaventura: In maggiore (ECM, 2015)

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Segundo trabajo a dúo para el sello ECM del trompetista sardo Paolo Fresu, que ya había entregado el muy recomendable Mistico mediterraneo en 2011 junto a este bandoneonista, pero arropado polifónicamente por los siempre singulares cantos del conjunto vocal de esa isla italiana A Filetta. Un diálogo que amplía el compartido con el pianista Uri Caine en Things (a nuestro entender sobrado de efusividad) y el que le juntó en 2009 al guitarrista Ralph Towner en Chiaroscuro (más ceñido a la búsqueda de espacios de cámara y silencios con la especifidad del sonido ECM).

Este tipo de fórmula, que recuerda producciones del exquisito sello italiano Egea, construida sobre un repertorio que se recrea en canciones populares de aquí y de allá, uniendo una pareja de instrumentos de larga tradición tanto en el folclore y la improvisación como en la música clásica, sólo puede dar como resultado un mensaje imperecedero como el ofrecido por Gianluigi Trovesi y Gianni Coscia.

Color, respiración y silencios construyen un escenario de intimidad y madurez propio, que conecta con el legado tanto de Miles Davis como de Dino Saluzzi. Las melodías son un retablo ornamental sobre la base de la memoria popular europea y mediterránea, también de la académica del eterno Bach, que vuela más allá, hasta Brasil, Argentina y Chile.

Este trabajo hecho de esencias populares cultivadas contiene temas propios de ambos músicos (maravillosos “Kyrie Eleison” de Buenaventura o el que da título y cierra el disco de Fresu) y también las espléndidas versiones sobre Giacomo Puccini “Quando me`n vó”, Chico Buarque “O que será”, con preciosa y breve coda final al bandoneón sobre “El pueblo unido jamás será vencido” de Sergio Ortega, y la delicada y aérea versión de “Te recuerdo Amanda” de otro autor chileno comprometido, Victor Jara.

In maggiore, en consecuencia, trasmite un mensaje que nos devuelve el regocijo de las músicas con raíces pero sin fronteras.

© Jesús Gonzalo, 2015

Paolo Fresu & Daniele di Bonaventura: In maggiore

Músicos: Paolo Fresu (trompeta, fliscorno), Daniele di Bonaventura (bandoneón)

Composiciones: “Da Capo Cadenza”, “Ton Kozh”, “O que será/ El pueblo unido jamás será vencido”, “Non ti scordar di me”, “Sketches”, “Apnea”, “Te recuerdo Amanda”, “La mia terra”, “Kyrie Eleison”, “Quando me’n vò”, “Se va la murga”, “Calmo”, “In maggiore”.
Todas las composiciones de Fresu y/o di Buenaventura salvo “O que será/ El pueblo unido jamás será vencido” de Chico Buarque/Sergio Ortega; “Non ti scordar di me” De Domenico Furnó/Ernesto de Curtis;  “Te recuerdo Amanda” de Víctor Jara; “Quando me’n vò” de Giacomo Puccini; y “Se va la Murga” de Jaime Roos.

Grabado en Lugano en mayo de 2014. Publicado por ECM en 2015.




Paolo Conte. Recuerdos en blanco y negro. Por Jesús Gonzalo

© Cesare Cicardini

© Cesare Cicardini

El imaginario poético de Paolo Conte no pertenece a esta época; la suya quedó prendida de las imágenes y los sonidos de los años 20 y 30, del calor hogareño de la radio, de las películas en blanco y negro, del claqué, de la chanson francesa, las canciones napolitanas de principios del siglo XX, las habaneras y congas de la vieja Cuba y de una furtiva pasión familiar por el jazz durante la censura fascista. Tras el éxito de “Azzurro” (lanzado por Adriano Celentano), a partir de los 70, Conte decide que nadie mejor que él podía interpretar sus melodías. Rechaza la etiqueta de intérprete de jazz aunque defienda que es la música que describe mejor las emociones pues “es una forma de vivir”…Nunca se ha considerado un buen cantante, porque, dice, el bel canto “no es del pueblo”.

Cantante, compositor y músico, temprano abogado de oficio tras completar los estudios de Derecho en la Universidad de Parma, Paolo Conte nació en Astia, Piamonte, en 1943 dentro de una familia burguesa dedicada a la abogacía y amante de la música (padre y madre pianistas). París lo encumbró en los 80 antes que Italia. Era la época de dos de sus grandes temas, “Un gelato al limón” y luego de “Via con me”.

© Paola Righetti

© Daniela Zedda

Paolo Conte_SnobPaolo Conte, con 78 años, presenta en Asti, su ciudad natal, Snob. Un lugar de 75.000 habitantes que nunca, pese a la fama, abandonó: “Cuando estás en una gran ciudad te encuentras demasiado metido entre gente que ve todo igual y razona del mismo modo. En Asti, sin embargo, tengo distancia para ver el mundo”… Sólo él, un viejo moderno solitario, podría empezar así un disco como Elegia así…

Abandono mi infancia, cada ingenuidad sentida
El amor es hechicero, un fuego histérico grandioso…

El monólogo interior de una voz curtida en la noche y en la soledad, el tono de sincera melancolía de un chelo que viaja al unísono con el romanticismo herido del piano penetran con suavidad pero sin remedio desde el comienzo. Elegia (2004) es poesía hecha de retazos de existencia, de sueños y de frustraciones.

Desde siempre, Paolo Conte ha sentido fascinación por las mujeres. En sus letras se deja sentir una devoción por ese mundo misterioso (“nadie las entenderá”). Las palabras y la poesía se le quedan cortas para describir su belleza enigmática. La música (“que es femenina”) viene en su ayuda, aunque a veces ni siquiera la unión de estas poderosas armas de seducción sirva de algo. En “Molto Lontano” dice

Quizás no me ames.
Me encontrarás y sonreirás, pero no me amarás.
Me escucharás y seguirás, pero no me amarás.
Quizás no me ames.
Me hablarás y abrazarás, pero no me amarás.

Tras presentarse como un diálogo cálido entre música popular italiana y tango (género que aparece de vez en vez y define uno de sus títulos más señalados: “Alle prese con una verde milonga”), el estribillo de este “Lejos, muy lejos” entra en un maravilloso giro temático que se balancea sobre la resignación de la voz y el destino no compartido.

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© Paola Righetti

Su mirada crítica e irónica sobre el mundo contemporáneo, tratado con cierto desdén, aparece en “India” y “Lavecchia giacca nuova”. El mundo neocolonial, la tecnología vendida como solución y las frívolas exhibiciones de lo privado le inspiran sarcasmo a ritmo ligero de charlestón y ragtime.

La psique sabe leer,
escribir…
Pálida lámpara árabe

En los últimos trabajos encontramos a un autor más desinhibido emotivamente, cercano al mundo de la canción francesa y un acercamiento hacia el pop jazz. Esto lo consigue introduciendo instrumentos como teclados (sonido cuerdas), guitarra eléctrica y acordeón. El contraste entre el tono grave y apesadumbrado y la ironía o ligereza, esa especie opereta crítica, tiene un matiz distinto tanto en Psiche (2008) como en Nelson (2010).

El peso existencial o la pérdida dejan paso a una narración más viajera que reflexiva, conectada incluso con el mundo gitano centroeuropeo (“Ludnilla”) o a una imagen idealizada y exótica de la antigua Samarcanda…

Se desnuda odalisca
y a la hora en que lo hace…
exasperante languidez que ayuda
a la orquesta de mi corazón
Ríe la estrella Aldebarán

Letra y música quedan arropadas por una misma narración. Son metáforas e imágenes pretéritas y exóticas del Mediterráneo y de Oriente, ensoñaciones poéticas del desconsuelo y también de la pasión. Es un Paolo Conte más apegado a las cosas terrenales y a territorios concretos como Francia, España, por supuesto Italia y también China y Turquía.

© Paola Righetti

© Paola Righetti

Su último trabajo de noviembre de 2014 se titula Snob. Y la razón del título de un autor que siempre ha desconfiado y criticado las moderneces (afirma que no usa internet) es ésta: “Existen tres tipos de personas que se salen del montón y que de algún modo se parecen: el intelectual, el ‘snob’ y el ‘dandy’. Yo, de esas tres, me quedo con el ‘dandy’, que es el más puro y profundo. El ‘snob’ es superficial, un ‘parvenu’, un advenedizo”.

Tropical, tropical, tropical
era la última samba de los años 50 ….
tropical
en el marco pálido del norte de Europa
y nosotros abajo
confidencial…
un poco más abajo
estafa total

ElegiaPsiche, Nelson Snob. Cuatro trabajos, una sola palabra los define y titula. Mientras que Elegía mantiene el tono de su título, el cariz de los otros se decanta por un estado de ánimo más abierto y positivo, como rejuvenecido. Los tres mantienen el principio de imaginería abreviada en el repertorio habitual de Paolo Conte: no superar la duración ideal para contar una historia entre dos y cuatro minutos.

Como sucede con otros grandes narradores que han coqueteado con el jazz y la poesía surrealista como Tom Waits, sus temas clásicos sobrevuelan sin remedio el palpitar de algunos nuevos, los ritmos onomatopéyicos o de trompeta en su voz, la mezcla de italiano e inglés, a grandes rasgos estos discos de los últimos diez años ofrecen una imagen continuadora y a la vez renovada del autor.

Prueba de ello es el tema “Tropical” (precioso vídeo vintage) que se destaca en su última entrega Snob. Su voz rota sigue mostrando ese gesto de cierto cansancio en las terminaciones que se convierte en humor satírico o bien en pesadumbre. Unos precisos arreglos orquestales llenos de matices (metales y cuerdas) y nuevos sonidos (teclados, combinación de acordeón y guitarra eléctrica) dan máxima expresividad a una libertad instrumental mínima.

Como ilustrado perdido en el tiempo, amante desconsolado y satírico, el pretérito imperfecto de Paolo Conte sigue latiendo cercano.

Texto: © Jesús Gonzalo, 2015
Fotografías: © Paola Righetti, Daniela Zedda y Cesare Cicardini (indicado en cada fotografía)




Wadada Leo Smith: The Great Lake Suites (TUM Records, 2014) / Jack DeJohnette: Made In Chicago (ECM, 2015)

Olvidamos hasta las melodías de los árboles

Gollum. El señor de los Anillos. J. R. R. Tolkien

Recientemente publicamos aquí un artículo crítico sobre la obra de Anthony Braxton y su nada disimulada tendencia por hacer de su obra un compendio entre intelectualidad y abstracción que, ciertamente, le ha reportado más prestigio que influencia (si no contamos a los fieles adeptos a su escuela). El autor formó parte de la AACM de Chicago, que justo este año celebra su 50 aniversario. Estos dos trabajos aparecidos con escasos meses de diferencia, uno en directo y otro en estudio, vienen a subrayar lo noticiable y forzado de estas históricas convocatorias. En resumen, publicar hoy algo reuniendo estos nombres suscita interés informativo y también invita a un balance retrospectivo.

Una primera cuestión confirmaría la determinante influencia y el empuje en el avance del jazz que los fundadores de este colectivo, adoptando vías de expresión diferenciadas, han posibilitado. La segunda, ceñida a la oportunidad de su regreso, viene a poner de relieve que su discurso se ha distanciado de la verosimilitud y energía colectiva respecto de su origen, dando como resultado una decepcionante amalgama, aislada y sin continuidad, en el presente, incluso de la escena de Chicago.

La AACM fue un movimiento que canalizaba memoria y modernidad vinculando al blues con la música contemporánea europea, como señales de identidad de una nueva clase de músicos que reivindicaban su pertenencia a la “Blues people” (LeRoi Jones/Amiri Baraka) pero también a las clases ilustradas de una sociedad que ya no permitiría la segregación en la Universidad y en las escuelas. Para hacerse más fuerte se estructuró como referente colectivo con varias cabezas visibles (las aquí reunidas y citadas,  y también las del cronista y teórico George Lewis ), según una experiencia artística que provenía del free jazz y, claro está, de toda la convulsa era político-social  por la lucha de la igualdad de derechos civiles en esa década de 1960. Su argumento intelectual se resumía en el lema “ancient to the future”, es decir, avance desde la tradición y la modernidad, posicionándose como vanguardia desde su ciudad natal.

“Hecho en Chicago”…

Jack DeJohnette_Made In Chicago_ECM_2015Toparse con el Art Ensemble of Chicago  (AEOC) en el catálogo de ECM, más aún cuando lo editaban y enviaban impreso, nunca dejó de causar extrañeza. Identificada con un sonido más europeo y académico, la personalidad del sello parecía la opuesta a una aguerrida declaración de intenciones basada en la esencia racial del jazz. Algo así como debió suponer el choque visual de encontrarse con los miembros de la AEOC (imaginamos que incluso sin las pinturas de guerra) por el centro de la Alemania más conservadora de Ludwidsburg mientras grababan Nice Guys en 1978…

Lo cierto es que mirando un poco con lupa, esta creación que parte del legado de Ornette Coleman, John Coltrane, Albert Ayler, Don Cherry, la New Thing, el free jazz y la primera improvisación libre, ya había aterrizado o lo haría cuando Jack DeJohnnette publica en los años 80 con su grupo Special Edition, tras participar en New Directions… En esa frontera diferenciada en esta discográfica entre jazz y música contemporánea, tradición negra y blanca, confluyen los títulos puntuales de Marion Brown, Wadada Leo Smith, el cuarteto Circle de Anthony Braxton, Sam Rivers y las más visitadas de Roscoe Mitchell-Lester Bowie, con las de Paul Bley, Jimmy Giuffre, Evan Parker o Joe Maneri.

DeJohnette ha visto como su carrera ha estado bastante condicionada -al menos en lo que a ECM se refiere- por las publicaciones del trío de Keith Jarrett. Al margen de esto, ha entregado caprichos de fusión algo extravagantes. Con Wadada Leo Smith, que lo tenemos más abajo, hizo algunos trabajos incluso a dúo. Pero encontrar aquí Threadgill, acaso el compositor más personal de todos ellos, capaz de construir un lenguaje propio con sus grupos Very Very Circus, Make a move y Zooid, supone la presencia más llamativa de estas dos publicaciones. Por su parte, Roscoe Mitchell también puso una nota muy alta en ECM con su banda Note Factory en su memorable Nine to get ready, donde planteaba un novedoso discurso entre generaciones que ahí quedó.

Made in Chicago es una suerte de “marca de la casa”, un eslogan, una llamada que suena a fiesta de despedida, a un encuentro parcial en la cumbre de unas ideas que han sido desarrolladas por separado. Es un ejercicio en directo que manifiesta un nada disimulado cansancio de ideas, de gestos especulativos rendidos al tópico, de motivos personales intransferibles en un contexto que invita a una escucha parcial antes que orgánica.

La excepción, la pieza “Museum Of Time” firmada por DeJohnette, el menos “músico AACM” de todos, aunque aquí, sin embargo, hace que suene como a Roscoe Mitchell.

TUM Wadada The Great Lakes Suites CoverLa demora de esta reseña no ha podido revelarse como más oportuna. El hecho de unirla al título que comentamos más arriba resulta, como poco, curioso. Una coincidencia en la que pese a darse un elemento compositivo unificador por el sello  que pone Smith, se define de manera igual de frustrante antes las altas expectativas que esta nómina de músicos conlleva. Vayan por delante, al igual sucede en el mencionado trabajo del baterista, que también aquí se ofrece una prolija información que no da más fundamento al encuentro (salvo por las documentadas biografías) que el de avalar el histórico encuentro.

Desde el gran lago Michigan llegan los -fríos- vientos que dan apellido a la ciudad de Chicago. Son pequeños mares en cuyas orillas hay belleza por la exuberancia que dan los bosques de coníferas, y también de polución por las grandes industrias contaminantes asentadas en su extensa periferia. Y son 6 los que forman esa frontera geográfica natural con Canadá. Lagos que son personalidades. El séptimo renombrado está dedicado a otro “gran lago”, Oliver Lake.

Es una cita muy distinta a la anterior, ciertamente. Hay una mayor uniformidad ya que las composiciones llevan una sola firma. No obstante, en esa escritura de amplias lecturas y a la vez concisa en extensión se dan espacios individuales y desarrollos de conjunto sin espíritu común. Smith sigue entregando trabajos de hondo calado, sobre todo tras el celebrado documento memorístico de Ten Freedom Summers. En éste hay otra recreación visual y emocional apoyada en los cuadros del pintor Markus Konttinen.

Dos discos dan para mucho. El problema, pese a ese elemento que implica una inspiración concreta, es el mismo que el anterior disco de DeJohnette: el gesto forzado del encuentro, la idea preconcebida de reproducir algo que ya no forma parte de la modernidad.

Sopla viento frío en Chicago.

© Jesús Gonzalo, 2015

Wadada Leo Smith: The Great Lake Suites
Músicos: Wadada Leo Smith (trompeta), Henry Threadgill (saxo alto, flauta y flauta baja), John Lindberg (contrabajo), Jack DeJohnette (batería)
Composiciones:
CD-1 “Lake Michigan”, “Lake Ontario”, “Lake Superior”
CD-2 “Lake Huron”, “Lake Erie”, “Lake St. Clair”
Todas las composiciones por Wadada Leo Smith
Tum Records. TUM CD 041-2, 2014

Jack DeJohnette: Made In Chicago
Músicos: Henry Threadgill (saxo alto, flauta bajoa), Roscoe Mitchell (saxos alto, soprano y sopranino, flauta barroca), Muhal Richard Abrams (piano), Larry Gray (contrabajo, violonchelo), Jack DeJohnette (batería)
Composiciones:”Chant”, “Jack 5”, “This”, “Museum of time”, “Don`t leave away again”, “Announcement”, “Ten minutes”
ECM, 2015




Enrico Pieranunzi y Vicente Parrilla Dúo “Un sueño barroco” (Sevilla. 2015-03-15)

Día Bach. Festival de Música Antigua de Sevilla (FeMÁS)

  • Fecha: Domingo 15 de marzo de 2015. 13:00
  • Lugar: Sala Joaquín Turina, Sevilla
  • Músicos:
    Enrico Pieranunzi: piano
    Vicente Parrilla: flautas barrocas

 

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Enrico Pieranunzi, piano, y Vicente Parrilla, flautas barrocas.
Foto: Javier Sierra

 

Para muchos aficionados al jazz, éste es nuestro terreno ideal de improvisación, desconociendo en muchos casos que antes del periodo clásico o sinfónico la música, sobre todo en el barroco, tuvo un gran componente improvisado. Ya recogimos aquí en el previo a este concierto la entrevista “soñada” que uno de nuestro protagonistas, el gran Enrico Pieranunzi hacía a su admirado Scarlatti, en la que le indicaba algunos modos de improvisación en el jazz que para el compositor barroco napolitano no parecían serle ajenos.

Ahora se entiende el doble significado del título de este programa… “Un sueño barroco” se refiere tanto al carácter de recreación sobre los originales como, en el caso del flautista Vicente Parrilla respecto a Pieranunzi y a éste respecto a Scarlatti y tratándose de un muy informado aficionado al jazz, ha debido significar esta cita para él. Parrilla es un músico, como se exige a cualquier buen improvisador, de oído inquieto y atento. Ni su intención ni la del músico italiano era redundar en clichés de estilo importados del jazz. Muy al contrario, para ello estuvieron ensayando dos días antes, se trataba de un trabajo explorativo que favorecía la invención. Cierto es que la cualidad de ambos instrumentos, de su capacidad expresiva y de volumen, ponía a Parrilla en una posición de desventaja que sólo la gran humildad y exquisitez pianistica de Pieranunzi, matizando cada nota, hizo posible un diálogo menos desigual sobre el terreno.

Debe causar cierto vértigo afrontar un concierto así con un improvisador de la talla del músico romano y desprenderse de las partituras para dejarse llevar por la imaginación.  Bastaron dos temas en solitario para justificar su presencia en Sevilla. Fueron, cómo no, de dos autores que conoce a la perfección. Primero las virtosísticas “Sonatas K 9” y  “K239” de Scarlatti (tratadas en unos tempi más lentos) y luego el célebre libro primero de “El clave bien temperado” de Bach (recreación exuberante y minimalista a la vez), ambas piezas que en sus manos crecen repletas de múltiples ángulos interpretativos, rebosantes de recursos  y belleza, construidas sobre unos progresos armónicos estilizados y sujetos a una depuración en las formas que impidieron cualquier exceso. Otro apartado merece el sonido: sin ser un clave, su suave pulsación y control del pedal, adecuándose a la capacidad de unas flautas barrocas de muy distinta afinación y tesitura, resultó encomiable.

La aventura a que invita el programador de este festival, el violagambista Fahmi Alqhai, trata precisamente de traer al presente a la Música Antigua,  ya sea por sus propios recursos expresivos al margen de planteamientos historicistas o a través del intercambio con otras músicas como era esta cita. El mejor momento de este diálogo a veces un tanto desajustado en libertad de movimientos llegó hacia el final con el “Siciliano” de Bach, que el pianista, como de la nada, llevó a Cuba.

Y es que, como el mismo Pieranunzi relató dirigiéndose al público, Bach era tan enorme que podía improvisar por siempre sobre un solo tema y a 6 voces… Los grandes músicos no entienden de fronteras de estilo ni de épocas.

Texto: © Jesús Gonzalo, 2015
Fotografía: © Javier Sierra, 2015

 

 

 




Anthony Braxton y la cuadratura del círculo. Por Jesús Gonzalo

ANTHONY BRAXTON

 

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© Peter Gannushkin

LA CUADRATURA DEL CÍRCULO

Vuelve la AACM de Chicago en su 50º aniversario.  Wadada Leo Smith se reúne con Henry Threadgill, éste con Jack Dejohnette para ECM, pero él, uno de sus impulsores, sigue a lo suyo, sin mirar atrás. Pasó el 25 de enero por la Casa Encendida de Madrid dentro del certamen de Hurta Cordel. Lo hizo con el cuarteto Diamond Courtain Wall, añadiendo electrónica en tiempo real. Agotó entradas. Y es que a Braxton, que no hace precisamente música de masas pero es consecuente con su causa, le cuadra el círculo.

Y le cuadra por la triangulación del mismo, ya que son las relaciones geométricas entre esas figuras las que configuran el símbolo creativo elegido por el autor.  La última vez que le vi en directo fue en un contexto muy parecido al cuarteto con el que llegó a Madrid, en el festival lisboeta Jazz em Agosto de 2013 (lejos queda la mejor formulación del mismo en el más que interesante que mantuvo con Marilyn Crispell, Mark Dresser y Gerry Hemingway). También llevó allí partituras gráficas que el espectador podía acertar a ver sentado desde el espacio abierto de la Fundación Gulbenkian. Se trataba allí de otro proyecto, el frío e indiferente Falling River Music, para  el que se hizo acompañar de ex-alumnos como Mary Halvorson y Taylor Ho Bynum, ambos presentes en la pasada cita madrileña de Hurta Cordel. No era música de fluir evidente, como el agua del río busca una desembocadura, más bien se movía en círculos, evitando un centro, un eje melódico, un motivo e incluso una salida.

Partitura gráfica para Falling River Music

Partitura gráfica para Falling River Music

Educador, pensador y músico con reconocible y cuidado aspecto de  profesor despistado, que diserta igual sobre filosofía y antropología como de análisis musical, Braxton perteneció al grupo AACM (Association of the Advanced of Creative Musicians) de Chicago desde sus comienzos, colectivo que, en su 50 aniversario, se reivindica como determinante para la modernidad en el jazz. Sus principios fundacionales partían del “primitivismo” al avant-garde, recorrido que nutre el término The Great Black Music y lo conecta con la música contemporánea, teniendo al Art Ensemble of Chicago y a Anthony Braxton dos vértices de creación (dejemos las personalidades de Muhal Richard Abrams, Wadada Smith o Threadgill al margen).

Braxton y su imagen de profesor universitario, nada que ver con Lester Bowie o el Art Ensemble of Chicago

Braxton y su imagen de profesor universitario, nada que ver con Lester Bowie o el Art Ensemble of Chicago

Donde en el grupo de Roscoe Mitchell, con cara pintada, y Lester Bowie, con su bata de médico, la fuerza vital panafrincana se exponía en forma de collage tribal, en Braxton, minucioso organizador  del sonido con  chaquetas de lana, existe una superestructura y una intención indagadora del lenguaje que se materializa en una plasticidad contemporánea abstracta y europea (Stockhausen, música serial, electroacústica), sólo desmentida en sus revisiones sobre standards (recuperen el dúo de “bohemia vienesa” con Ran Blake) la tradición afroamericana (Parker, Monk, Coltrane, Ayler) y la escuela (que impulsa la Tercera Corriente) de Tristano,  autor al que vuelve este año.

Diamond Curtain Wall en configuración de sexteto junto con algunos de sus antiguos alumnos (Halvorson, Ho Bynum...).   Universidad de Alabama. 21 de febrero de 2015. De izquierda a derecha Anthony Braxton, Ingrid Laubrock, Taylor Ho Bynum, Andrew Raffo Dewar, Mary Halvorson y Carl Testa. Fotografía © Christopher White

Diamond Curtain Wall en configuración de sexteto junto con algunos de sus antiguos alumnos (Halvorson, Ho Bynum…).
Universidad de Alabama. 21 de febrero de 2015. De izquierda a derecha: Anthony Braxton, Ingrid Laubrock, Taylor Ho Bynum, Andrew Raffo Dewar, Mary Halvorson y Carl Testa.
Fotografía © Christopher White

Vanguardia y fecundidad a veces van acompañadas, inevitablemente, de especulación. Cuando Braxton recupera a clásicos para sus lecturas, tomando asideros melódicos y una construcción prefijada, es cuando más convence, es como si llegara a puerto, como si tomara tierra, aunque después vuele alto… La dialéctica entre composición e improvisación tiene un tratamiento especial en su acercamiento a standards (el estupendo Charlie Parker Project 1993 sobre todo). Aplica ahí un proceso inductivo/deductivo que le permite entrar y salir, surcando y deconstruyendo los perfiles de la melodía y jugando con figuración y texturas.

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De izquierda a derecha: Falling River Music graphic scores, Carl Testa y Mary Halvorson. Diamond Curtain Wall.
Universidad de Alabama. 21 de febrero de 2015.
Fotografía © Christopher White

La melodía es aquella expresión musical que se sostiene sobre momentos de consciencia, puede remitirnos a algún instante del pasado o facilitarnos la comprensión de la realidad inmediata en distintas épocas de nuestra vida. Es también un recurso de vital importancia en la gramática musical, pues acota la duración del fenómeno en principio y fin con recordatorios.

 For Alto (1970), pieza fundamental para el saxo de la que John Zorn tomaría el relevo en Locus Solus (1983)


For Alto (1970), pieza fundamental para el saxo de la que John Zorn tomaría el relevo en Locus Solus (1983)

La AACM plantea terrenos de creación que han abierto muchas posibilidades a la que es la música afroamericana por excelencia, como también anticiparon individualmente Monk, Cecil Taylor, Coltrane o Mingus. También se suele decir que el jazz es la música clásica del pueblo del blues, como lo llamaría LeRoi Jones-Amiri Baraka. En ese sentido, nombres como Braxton (o George Lewis, que venía haciendo improvisación electroácustica desde su Hommage to Charlie Parker de 1979) hacen prevalecer lenguajes que – salvo los tributos ya señalados- poco o nada tienen que ver con su origen.

Partituras gráficas e improvisación, fría electroacústica que recuerda a sus pioneros europeos, Braxton, que no está bien considerado dentro de la música académica contemporánea a la que tanto se acerca, representa la versión más intelectual y formalista de una herencia – la del blues preconizada por The Great Black Music- que en su idioma ha quedado sepultada. Aunque su figura y su obra, situada entre esos dos mundos creativos como él mismo reconoce, si no existieran habría que inventarlas.

© Jesús Gonzalo, 2015

 

 




David Virelles: Mbòkó (ECM, 2014)

 

David Virelles_Mboko_ECM_2014La música cubana no forma parte del catálogo de ECM. Virelles se introdujo en la discográfica alemana por su participación en el disco Wilsawa del Tomasz Stanko New York Quartet y ese mismo año 2013 en The Sirens de Chris Potter. En su anterior trabajo Continuum (Pi Recordings 2012) nos invitaba a un viaje abigarrado y exuberante por el mundo de la santería cubana a través de un uso del sonido preñado de simbología tribalista.

Es justamente esa recuperación de la memoria colectiva de los ancestros, en contraste con un enfoque musical moderno, lo que nos retrotrae al choque cultural que supuso el sincretismo afro-colonial. Unas breves y enigmáticas notas apuntan la singularidad antropológica que le inspira:

“Los Indiobones que llegaron a Cuba traían el recuerdo de la Voz en su Mente y formaron Efik Butón”.

Hace bien el músico en no dar muchas más pistas, manteniendo así los secretos de una tradición cuyos códigos pervivían dispersos entre sectas y ceremonias ocultas hasta la unificación de “liturgias” en la Regla de Rocha de 1936. Los indiobones eran los jefes supremos de un grupo étnico de esclavos traídos desde África. En esa frase, que contiene los términos Efik y Butón, podemos buscar algunas repuestas. Los éfik introdujeron los cantos abakuá entre 1821-1860 a través de sociedades secretas que se reunían en “juegos de barrio”: butón. De hecho el titulo del disco, Mbókò, significa “la voz” como “fundamento” en la cultura abakuá. Esclavos llegados a Cuba precedentes de distintos lugares y por tanto distintas etnias Llegaron de tierras del valle del Níger (los carabalíes, recordar el clásico Bruca Maniguá de Arsenio Rodríguez), de Costa de Marfil, de la llamada Costa de Oro o simplemente Costa de los Esclavos. También de la cuenca del río Congo, los llamados congos. La unificación lingüística se materializó en el yoruba, que pertenecía al grupo social más numeroso – del mismo nombre-, venían de Togo y Guinea y respondían al término Lucumí.

Toda esta riqueza cultural y geográfica aquí apenas esbozada nos sirve para desplegar el frondoso mundo de los Orishas, deidades de los esclavos traídas de África que conectaban la naturaleza y los ancestros al mismo tiempo hacían pervivir sus orígenes politeístas dentro del cristianismo imperante. En sus ceremonias, entendimiento y emociones -llevadas al trance por repetición e intensidad creciente del ritmo- quedan sujetas a la intervención de unos códigos y unos ritos en los que la música y sobre todo los tambores juegan un papel fundamental.

Como Jarrett adivinó ha pintar en ideogramas para su lejano y en cierto modo primitivista Spirits (1985), tres décadas más tarde y con un grupo que dobla contrabajos y añade percusión a batería, David Virelles nos ofrece en este disco, subtilulado “Musica sagrada para piano”, un caleidoscopio sonoro del afrocubanismo, profundizando en esa identidad sincrética y llevándola a un nivel de percepción temporal distinto, trascendiendo el mensaje musical en forma de oración . Aquí no sólo es la percusión y las voces quienes invocan al pasado, sino que el grupo como colectivo forja un lenguaje de hoy en el que armonía, percusión  y espacio trazan un escenario suntuoso y telúrico. de dioses y hombres.

Si uno deja volar la imaginación y penetra en este ritual renovado que nos propone, puede sentir la influencia de Oyá, el orisha del viento, de Obatalá, el creador de la tierra  y escultor del ser humano, o de Yemayá, madre de los hijos de la tierra y hacedora del ritmo. Cuba ya late en el interior de ECM.

© Jesús Gonzalo, 2015

Músicos: David Virelles (piano), Thomas Morgan y Robert Hurst (contrabajo), Marcus Gilmore (batería), Román Díaz (biankoméko, voz).

Temas: “Wind Rose (Antrogofoko Mokoirén)”, “The Scribe (Tratado de Mpegó)”, “Biankoméko”, “Antillais (A Quintìn Bandera)”, “Aberiñán Y Aberisún”, “Seven”, “Through The Divination Horn”, “Stories Waiting To Be Told”, “Transmission”, “The Highest One”, “ Èfé (A María Teresa Vera)”.

Grabado en diciembre de 2013 en Nueva York. ECM Records




Excelente cosecha de jazz andaluz en 2014 (Parte 2ª). Por Jesús Gonzalo

 

Jazz andaluz, ilusión, alegría y perseverancia , con Tete Leal, Ernesto Aurignac, Julián Sánchez, Enrique Oliver y Carlos Cortés

Jazz andaluz, juventud, humor, ilusión y perseverancia . Con Tete Leal (cerebro y músculo  de la AJM, agarrando el contrabajo), Ernesto Aurignac, Julián Sánchez, Enrique Oliver y Carlos Cortés (el de la guitarrita)

 

Seguimos y concluimos este dossier con una segunda parte que intenta completar la visión de un fenómeno que había que detallar tras las publicaciones en disco que aparecieron en 2014, en las que hubo cantidad, calidad y variedad contrastadas. En nuestra anterior entrega hacíamos hincapié en los cambios y expansión de la actividad jazzística que se han producido en Andalucía en los últimos tres años. Como no creemos en las causalidades, ha sido necesario seguir la pista y al hacerlo hemos ido trazando un mapa de escenas, músicos y agentes que lo han hecho posible.

Hablando de escenas, posiblemente sea la de Málaga, que ya se nombró en la primera entrega de este artículo, la de mayor actividad jazzística de toda Andalucía. En el año 2011 se funda la Asociación de Jazz de Málaga (AJM), asociación cultural sin ánimo de lucro. Su actividad se desarrolla a través de la formación, la organización de talleres, seminarios, masterclass, conciertos y festivales.

 

Oferta de conciertos de la AJM para este mes de febrero

Oferta de conciertos de la AJM para este mes de febrero

 

Lo que empezó como un sueño hoy se trata de un proyecto asentado que cuenta con muchos colaboradores. La AJM posee ya una larga lista de socios  que le ha permite poner en marcha el CAMM, Centro de Artes y Música Moderna de Málaga, ofreciendo una formación pionera en Andalucía en el ámbito de la música moderna y el Jazz subrayando, como nos cuenta su impulsor, Tete Leal, la naturaleza de “una actividad absolutamente autogestionada”.

Dos big bands, un conjunto de vientos, un coro gospel, combos de latin, rock, funk,  jazz y swing, y ahora introduciendo formación sobre expresión corporal con yoga y entrenamiento rítmico, conforman su oferta pedagógica para 400 alumnos y que cuenta en su profesorado con nombres destacados del jazz no ya local sino español (como los que aparecen arriba en la foto).

 

La Asociación de Jazz de Málaga compagina actividad formativa con programación en directo estrenando un nuevo Club

La Asociación de Jazz de Málaga compagina actividad formativa con programación en directo estrenando nuevo Club

En la misma provincia, en una localidad que está justo al lado de la capital, se fomenta una oferta intermedia formativa-conciertos nacional-internacional. Se trata del Seminario de Jazz y Música Moderna de Alhaurín de la Torre, que con su inminente edición suma 11 con un formato de concierto-seminario internacional y apoyo presupuestario de su ayuntamiento que también hace posible Portón del jazz, festival de dicha ciudad que cuenta con el apoyo de su ayuntamiento. En el pueblo granadino de Atarfe también se han puesto en marcha con apoyo financiero de su festival de julio.

 

Figura histórica del jazz en directo y dando una master class, Barry Harris pasó por Almería gracias a la Asociación Clasijazz

Figura histórica del jazz en directo y dando una master class, Barry Harris pasó por Almería gracias a la Asociación Clasijazz


 

Acompañada de una clara voluntad didáctica enfocada a pequeños y no tan pequeños, ejemplo para todas las demás, la frenética programación de la Asociación Clasijazz, la más veterana y que más lejos ha llegado en estilos y disciplinas, tiene muy en cuenta la creación andaluza y española y las producciónes propias (ópera, música de cine, big bands, etc) pero también introduce eventos internacionales en formato reducido. Quizá sea la presencia del histórico pianista Barry Harris la más señalada del pasado año.

Huelva JazzYMas

En Huelva se inició en los últimos tres años el ciclo Jazz y Más y también se puso en marcha Jazz en la Higuera. La primera de ellas se postula como la propuesta de una empresa de producción que ya cuenta con apoyos públicos y que reparte su actividad en varias fechas al año y en distintas localidades de la provincia. Por allí han pasado músicos andaluces de la esfera del jazz flamenco, del blues o la canción como Antonio Lizana, Chano Domínguez, Mingo Balaguer, Jorge Pardo o la cantante Vicky Luna. En Punta Umbría, ciudad costera de dicha provincia, se puso en marcha “Festival a orillas del jazz”, que tuvo en su programa a los también andaluces O Sister!, Dorantes y Javier Ortí.

El MusicarioCadiz Festival de jazz

Qultura y el Musicario (impulsada por el músico Pedro Cortejosa) son las dos asociaciones radicadas en Cádiz que han unido fuerzas para que el Festival de Jazz de esa ciudad, que venía haciendo la primera de las dos asociaciones, haya  crecido en  la séptima edición del 2014. Asociación El Musicario, desde Cádiz, la segunda asociación que nació en la ciudad en este tiempo y la que ofrece actividades semanales con apertura a otros estilos musicales además del jazz

El Sherry Jazz Festival fue una de las nuevas iniciativas  centrada en la escena andaluza que se puso en marcha en los dos últimos años.

El Sherry Jazz Festival fue una de las nuevas iniciativas centrada en la escena andaluza que se puso en marcha en los dos últimos años.

En este periodo que intentamos trazar alrededor de la producción que nos ocupa, se recuperaron festivales “durmientes” como el de El Puerto de Santamaría que sirvió para presentar el nuevo cuarteto de Julián Sánchez y el de Sanlúcar de Barrameda, o surgieron propuestas como el Sherry Jazz Festival en Jerez de la Frontera. El contexto aquí era difícil, por presupuesto y por el absoluto dominio cultural que el flamenco sigue ejerciendo en esta ciudad, centro histórico de esta música. La falta de apoyo presupuestario para la segunda edición, por parte del ayuntamiento que lo puso en marcha, frustró su segunda edición.

 

Antonio Lizana, joven valor que aborda nuevas fórmulas en el jazz y flamenco

Nacido en San Fernando, como el Camarón, el joven Antonio Lizana aborda nuevas fórmulas entre jazz y flamenco

 

El cartel, exclusivamente andaluz, congregó nombres como los premiados por la muestra Jazzeñe de Madrid el pasado julio, los jóvenes Antonio Lizana e Irene Aranda, e incluía a también a figuras que se nutren del flamenco como Luis Balaguer, Nono García, Carmelo Muriel, Gautama del Campo y los estimulantes grupos Ruchi Manouchi y el flamenco-soul de Jazzoleá.

 

En este periodo que trazamos se puso en marcha en Granada Ool-Ya-Koo, asociación que tiene su base de operaciones en el Pub Magic

En este periodo que trazamos se puso en marcha en Granada Ool-Ya-Koo, asociación que tiene su base de operaciones en el Pub Magic

 

Como decíamos a modo de introducción en la primera entrega de este dossier, el fenómeno asociativo ha sido fundamental en la creación de la realidad actual. En Granada, que tuvo la escena más pujante de Andalucía a mitad de la década anterior  pero se vio perjudicada por la legislación contra ruidos, se puso en marcha esta Asociación Cultural que favorece intercambios con otras de la región. Su sede de conciertos es el club Magic.

 

Jazzwanted nació con el lema “se busca jazz andaluz” hace ya más de tres años, empujado por la “revolución ” que traían las redes sociales. Su imagen, de un cíclope que amenaza a un batería, pertenece al pintor Jean-Michel Basquiat

Jazzwanted nació con el lema “se busca jazz andaluz” hace ya más de tres años, empujado por la “revolución ” que traían las redes sociales. Su imagen, de un cíclope que amenaza a un batería, pertenece al pintor Jean-Michel Basquiat

 

Las redes sociales han supuesto una valiosa herramienta de propagación, concurrencia y difusión de actividad entre las distintas escenas andaluzas. El grupo de Facebook Jazz wanted nació en mayo de 2011 a raíz de un artículo, que firmó quien éste suscribe, en el que se denunciaba la situación del jazz en la región a través de un hecho sucedido a la Andalucía Big Band de Sevilla. Dicha carta-denuncia se titulaba  Jazz Proscrito  y fue publicada en la revista amiga Cuadernos de jazz. Surgió, pues,  como un compromiso que sirviera de plataforma para difundir los proyectos de los músicos andaluces y facilitar los contactos entre profesionales del sector. También, entre sus objetivos,  está intercambiar información y opiniones y publicar anuncios de la actividad de sus miembros. Más de tres años después, el grupo roza los 400 miembros y se mantiene activo como valioso intercambio de información entre músicos y agentes culturales de la región. y no sabemos si sirve de mucho o poco, pues se hace a voluntad, pero las propuestas publicadas en las redes reciben más “me gusta” que los evento financiados públicamente por organismos. Estadísticas hay.

HARRIS EISENSTADT ANDALUSIAN DAY 2 redes

El compositor y baterísta Harris Eisenstadt llegó a Cádiz y Sevilla hace tres años con un proyecto atrevido. Se trataba de dar réplica a su grupo más reconocido internacionalmente Canada Day (que publica su nuevo disco en unos meses) con músicos andaluces, de ahí que la gira, que se extendió durante cinco días, se llamara los “Andalusian Days” de Harris Eisenstadt. Se formó un quinteto y un trío que pasaron por teatros de varias ciudades, se dio una master class y formaron otros combos en el Naima Jazz Café (ver foto aquí). Entre los músicos convocados en esta aventura, que puso en contacto varias escenas del jazz andaluz y nacional, estuvieron  Pedro Cortejosa, Voro García, Arturo Serra, Jaime Serradilla o Baldo Martínez.

 

Azul y negro para Blue Asteroid Records, sello sevillano promovido por club Naima que recupera el diseño clásico de Blue Note

Ya señalamos en la primera parte que para que haya discos (en el formato que sea) deben haber sellos discográficos que los publiquen y estudios que graben la música. Pese a los tiempos que corren para el sector, en Sevilla se puso en marcha -hará año y medio- Blue Esteroid Records. Con est emargen y no sin esfuerzo lleva publicados cuatro títulos, tres de los cuales recogemos en este espacio (Intrology, del saxofonista  Javier Ortí, sale justo estos días).

La estética que establecíamos con el histórico Blue Note, haciendo una reflexión más pausada, parece ir más allá del diseño gráfico. La línea que marca la selección de Jorge Moreno, miembro fundador del club Naima de Sevilla, se mueve con soltura en los amplios principios estéticos del sello que fundó Alfred Lion en 1939. Entre Horace Silver, Freddie Bubbard y Hank Mobley, entre el disco de Jaime Serradilla a trío de piano y el sexteto de Pedro Cortejosa con guitarra eléctrica, se dan no pocos cauces de expresión en la corriente central del jazz y la sofisticación hacia la música popular que representa la modernidad de Blue Note.

Y en medio de ambos estaría el soberbio trabajo del trompetista Daniel Cano.

DANIEL CANO

 

 

 

 

 

 

DON`T TOUCH THE BLUE

DANIEL CANO QUINTET

Daniel Cano (trompeta), Pedro Cortejosa (saxo tenor), Wilfred Wilde (guitarra), Paco Charlin (contrabajo), Jesús Pazos (batería). Blue Asteroid Records

Conocí a Daniel Cano la misma tarde que se subió a tocar con Harris Eisenstadt en el café jazz Naima. Luego me diría el baterista que le gustó cómo tocaba, también lo dijo de Jaime Serradilla, con quien se entendió muy bien. El trompetista afincando en Sevilla, asiduo de clubes londinenses,  colaborador del grupo O sister! y del guitarrista Carlos Bermudo, antiguo miembro del sexteto de los Lakuntza Brothers, ofrece un trabajo rotundo en el que densidad de ideas y claridad en la exposición hacen posible jazz de muchos quilates.

Si en la primera parte ya habíamos trazado un mapa de sonidos lo suficientemente amplio y diverso, en esta segunda, con dos títulos de este mismo sello, nos acercaremos a un jazz perfectamente pertrechado en su lenguaje propio, en su tradición y su apertura. En algún punto fértil entre los años 50 del hard bop y la sofisticación fluida de mediados de los 60 en Blue Note, entre el Miles de y Tom Harrell habría que situar estilisticamente, y en el presente, esta música. El arrebatador inicio tiempos rápidos de bob y cruce de solos de Sin Trom dan paso a Changes, estupenda y moderna pieza de construcción aditiva y creciente en intensidad. El fraseo alargado y en unísonos de saxo y trompeta en el inicio de Plutón,  la pegada groove de Jesús Pazos con la guitarra funky de Wilfred Wilde y el volumen fibroso del bajo de Paco Charlin en ¿Tu siempre tienes que ser el mismo? y también en Plutón, mientras los metales dibujan líneas en suspensión, el soberbio solo de trompeta en el blues que titula el disco, la versión elusiva y hermosa de Chelsea Bridge que endereza Cortejosa con su solo y continua Cano con su entrada, un Monk distraído en la contagiosa y compleja la vez Buenordías, sonidos envolventes en y funky con especias melódicas mexicanas que sugieren, en cuarteto sin guitarra, el emparejamiento de Dave Douglas y John Zorn en Masada... el color del empaste conseguido, los tonos azulados (!que no los toquen!) contorneándose a  ritmo de funky… uno tras otro detalles de sobrado buen gusto y talento.

Jazz gozoso y sin aditivos extras, un sugestivo y sólido viaje por la memoria viva de la mejor Blue Note.

dani cano

 

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CRISIS
MEMORIA UNO
 
1. Conducción #4  13:15
2. Conducción #5  09:34

3. Conducción #8  12:28

Ivo Sans, Carlos Falanga (batería), Marc Cuevas, Alex Reviriego, Johannes Nästesjö, Nicola Lancerotti (contrabajo), Marco Mezquida (piano), Julián Sánchez, Pol Padrós, Alvar Monfort (trompeta), Darío García (trombón bajo), Aram Montagut (trombón tenor), Amaiur González (tuba), Marcel.lí Bayer (saxo alto y clarinete bajo), El Pricto (saxo alto y clarinete), Sergi Felipe, Tom Chant, Gonzalo Levin (saxos tenor y soprano), Joan Mas (saxo barítono), Luiz Rocha, Pau Domenech (clarinete bajo), Valentin Murillo, Juan Saez, Gerard Marsal (flauta), Alfonso Fernández (fagot), Joäo Silva, Gessamí Martín, Stefan Pöntinen, Javier Lecha, Alba Navarro, Violina Pauleta (violín)Alicia Dominguez, Miriam Fernández, Fina Izquierdo (viola), Jordi Claret, Margarida Mariño, Sandrine Robillard, Pilar Rueda, Ana Karent (cello)
 
Conducción: Iván González ( 1,2,3), Albert Cirera (2). Grabado en directo el 18 de junio de 2014 en el Ateneo Barcelonés. Portada realizada por Ivo Sans
La improvisación libre nace a medidos de los años 60 y se impulsa en los 70 canalizando actitudes estéticas que aunque tenían sus cimientos en las expresiones más avanzadas del free jazz, la música contemporánea y otras disciplinas plásticas (Fluxus/Cage) como la danza, el arte de acción y estilos musicales como el rock. El fluir de la creación convenientemente canalizado llegó con las conductions de Lawrence ‘Butch’ Morris.  Escuchar al maestro que nos dejó hace dos años (29 de enero) es la mejor manera de ubicar esta obra del trompetista malagueño, pues fue él el que dio forma a este sistema que se desarrolla sobre forma y estructura. Tres piezas, composiciones en tiempo real como proceso instantáneo, son las piezas que definen Crisis.

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¡¡Atención!!…uno, dos, tres… “Crisis”. El malagueño Ivan González y sus gestos de conducción orquestal instantánea en el proyecto colectivo Memoria Uno, desde Barcelona.

Llama la atención la cantidad de cuerdas (violín, violas y chelos) que hay en este grupo, cuestión que condiciona el resultado y apunta modos que lo acercan al lenguaje contemporáneo basado en “masas o nubes” de sonido (Ligeti). El segundo factor que se aprecia a primera vista en esta plantilla que busca equilibrios de color y potencia es la aparición de metales y maderas de registro bajo (trombones y clarinetes bajos), que proporcionan volumen, cuerpo y empuje.
Ivan González,  que además es miembro de la Free Art Ensemble, estimulante contenedor de escenas como la barcelonesa y la andaluza que se ha visto reforzada por su colaboración con Agustí Fernández (autor de las líneas que incluye el disco), parte de un concepto integrador y expansivo. Moldea la creación colectiva como un escultor perfila el bronce, como un pintor elige los colores y los tonos. El resultado, que evita los trazos figurativos para jugar con las texturas, es conmovedor, desestabilizador y hermoso. Como un cuadro de Jackson Pollock el ruido inteligente y el fenómeno orgánico están hechos de precisión, azar e intuición en los gestos personales y colectivos.
Efusivo pero también medido sin leer papel, es “Crisis”, como indica Fernández aludiendo al  origen etimológico de la palabra en chino, un principio de acción que nos conecta con la más moderna creación de nuestros días, aquélla que sintetiza corrientes de la música contemporánea y de la improvisada componiendo en tiempo real.

 

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 J. VINUESA & THE MONKEYS CO.

STANDARDS DEES 

Paul Stocker (saxo alto #3 – #4),  Eric Sánchez (trompeta y flugelhorn) , Juan F.G. Vinuesa (tenor y alto saxos),  Vania Cuenca (contrabajo y flugelhorn bajo),  José Sarrión (batería y percusión), Sergio Díaz(batería), Miguel Pimentel (contrabajo),  José Ignacio Hernández (piano), Juan Sánchez (percusión). Clamshell Records

Le cuento que voy a hacer este dossier y que cuento con su disco. Me dice que no es andaluz. Le contesto que eso no importa, si estás rodeado de músicos granadinos…Con lo que tira Granada…Allí se concibió este trabajo, el único de todos los elegidos basado en standards. Juan Vinuesa es músico de jazz e investigador del área de música contemporánea del Departamento de Música de la Universidad de Granada, donde desarrolló investigaciones en la especialidad de jazz en la segunda mitad del siglo XX. Es en este periodo donde establece su conexiones con la escena local de la ciudad de la Alhambra, que recoge aquí algunos de sus mejores músicos. ¿Entonces de dónde eres, Juan? De Albacete, contesta. Ya está, pienso, igual que el sello Clamshell, una de las noticias más estimulantes del panorama discográfico nacional de los últimos años. Se antoja “especial” esta propuesta en un catalogo dedicado a la improvisación libre…pero esto es jazz jazz, de Sonny Rollins hasta Coltrane, pasando por Monk o Dizzy Gillespie, como en el dicho, del cuerno al rabo todo es jazz aquí..

Desde Granada con amor y swing, siendo de Albacete, esta es la banda con la que el saxofnista Juan Vinuesa recupera y renueva la memoria viva de grandes clásicos de la modernidad

Desde Granada con amor y swing, siendo de Albacete, esta es la banda con la que el saxofnista Juan Vinuesa recupera y renueva la memoria viva de grandes clásicos de la modernidad

Para mí la grabación es una continuidad a mi primer disco de 2007 (junto con Vicente Espí a la batería  y Julio Fuster y Amadeu Adell al contrabajo), y al mismo tiempo un punto y aparte en mi actividad jazzística desde que volví de Copenague y a mi paso por Valencia”. Claro que con una formación tan generosa y expresiva (Paul Stocker es irrenunciable) como The Monkeys Co., la cosa cambia. “Desde que me volví de Granada trabajo con dos secciones de ritmo distintas, una andaluza y otra manchega. Siempre intento tocar con contrabajistas y baterías que se entiendan, en parejas, en este caso Vania Cuenca y José sarrión (en la sección manchega) y Sergio Díaz y Miguel Pimentel (en la andaluza).

Vinuesa ha escrito unos arreglos que dan impulso renovado a estos clásicos, una lista que sólo con verla ya suscita curiosidad y asombro. En resumidas cuentas, esta lectura de standards, que se sitúan entre los años 50 y principios de los 60 y que abarca un arco que va de Duke Ellington a Ornette Coleman, dan una idea del trabajo que había que hacer. “El disco es una jam de tres días grabada en tomas completas de directo y enlatada con metodologías de los sesenta en cuanto a tomas, medios y sonido “. La frescura, el empuje y la decisión con la que se expresan los músicos, la energía final de estas versiones, diría que tienen en la escritura y la presencia de Sotocker un regusto final de Mingus y la escuela holandesa, es decir, algo muy potente y sugestivo.

Un disco que se escucha una y otra vez y que no sólo te reconcilia con el pasado, sino con el momento.

 

VERDEO

LUIS BALAGUER VERDEO QUINTETO
Luis Balaguer (guitarra española), Pedro Cortejosa (saxos tenor y soprano), Arturo Serra (vibráfono), Jose López (contrabajo), David León (batería y percusión) New Step Records, 2014

Si hay algo característico que ha construido en Verdeo (New Step Records, 2014) este artesano exquisito, meticuloso y tranquilo que es Balaguer es precisamente el juego cromático. Con una combinación instrumental única en el panorama nacional (que me corrijan si me equivoco), uniendo el sonido de su guitarra española a un vibráfono, lo que desprende este formato es un singular juego cromático que acentúa y se recrea en la belleza serena y marina que emana de estas composiciones originales.

 El Verdeo Quinteto, con Luis Balaguer, David León, José López, Pedro Cortejosa  y Arturo Serra, durante las sesiones de grabación en Granada. Frío con risas

El Verdeo Quinteto, con Luis Balaguer, David León, José López, Pedro Cortejosa  y Arturo Serra, durante las sesiones de grabación en Granada. Frío con risas

Composiciones que son instrumentales, pero podrían ser canciones, bastaría con que alguien las tarareara. Sin caer en un falso lirismo, el carácter melódico de sus temas tampoco deja huella al tópico jazz-flamenco o a la acaricia fácil. Sus títulos hablan por sí mismos… “Las Golondrinas”, “Jilguero”, “La Buena sombra”, “Velo de Lágrimas”, “Miramar”… palabras que son una confesión sobre el existir, postales de la cercanía o de aquellos veranos de la infancia en Cádiz…

Un palpitar sin prisas, una simple observancia del paso del tiempo fijada a un recuerdo o a una imagen, en la música de Verdeo hay elemento evocativo que convierte en  respiraciones a los instrumentos cuando éstos se acercan a la orilla del mar (“Miramar”)… Los músicos no son músicos, son elementos de la naturaleza, como en la música de la India…

 

PEDRO CORTEJOSA OCHO CD COVER 001

 

 

 

 

 

 

OCHO 

Pedro Cortejosa (saxos), Carlos Pino (guitarra), Juan Galiardo (piano y teclados), Paco Perera (contrabajo), David León (batería y percusión). Blue Asteroid Records-CMC

Conceder la relevancia a Pedro Cortejosa en todo lo que ha sucedido en el jazz andaluz este tiempo -y ya antes, cuando todo estaba más atomizado- es hacer justicia. Cuenten si no las veces que aparece su nombre en estas líneas. Pero por encima de esa presencia focalizada en distintos proyectos, acaso sea su personalidad creativa, inquieta, insaciable, lo que hace de él una figura fundamental y le coloca, pese a su veteranía, en la cabeza de las ideas más nutritivas. Comentamos este trabajo y ya tiene dos mezclándose, uno a dúo de improvisación electroacística con David léon y otro en quinteto que se llamará 12 días, “otro experimento sin pretensiones de ser disco” que fue tomando forma casi sin querer: se marcó como objetivo escribir una composición o al menos unas anotaciones basadas en su actitud emocional de ese día. Cuando se completó el número surgió la idea de grabarlo en un solo día y sin ensayos. “Y puede que sea mis trabajo más maduro”, apunta.

Incluso para los que creemos saber de lo que es capaz, basta los primeros compases de este disco para desmoronar cualquier pretensión preconcebida del sonido. “Ocho” es un trabajo exquisito. Y cuando se usa este adjetivo se hace con todas las consecuencias. Es jazz y no es jazz. Es refinación, diría que por encima de todo es destilación de sus trabajos previos y al mismo tiempo un paso más. Lo que más me gusta de esta música es el cuidado por el detalle, el color instrumental que ha conseguido y esas cadencias envolventes y sugestivas. Y luego, además de ese elemento formal, está la construcción de un estilo. Por eso decíamos en la introducción sobre el sello Blue Esteroid que había conexiones – o mejor filtraciones- del sonido Blue Note.

Foto con Ocho

El grupo de Pedro Cortejosa en “OCHO” con Paco Perera, David León, Jorge Moreno (responsable del sello Blue Asteroid Records), Pedro Cortejosa, Carlos Pino y Juan Galiardo

Para llegar hasta aquí, haciendo un poco esa labor que nos obliga una profesión hecha también con microscopio más que telescopio, el saxofonista gaditano ha tenido experiencias previas que diría le han conducido, igual de manera puramente intuitiva, a la construcción de este interesante sonido.  Entre el cuarteto acústico y el trío eléctrico de saxo en Simetrías, el músico recupera el formato de quinteto con saxo y guitarra. El esclarecedor título Song Book Trío, en el citado Simetrías, no sólo fue el inicio de una fructífera alianza que sigue en Corleone con el versátil, imaginativo y musculoso baterista y percusionista ceutí David León, también significó en las melodías un mensaje de canción y en el sonido una búsqueda por la hibridación acústica y eléctrica. Dos conceptos que aquí se presentan de manera más naturalizada y suave en el emparejamiento de Juan Galiardo y Carlos Pino reforzado por  el sutil trabajo de Paco Perera.

Los números son más que números, esconden relaciones no visibles y cierta simbología mágica…”OCHO” empieza y termina en “o”…Otra Simetría colgada de un amuleto que inspiró con sus agujeros ondulantes al cruzarse esta visión. “OCHO”, una síntesis y un paso nuevo del mejor Cortejosa en el valioso Trivio. Pasajes de refinación y gusto. Blues, jazz y pop mezclados en sus justa medida.

Gira de presentación de “OCHO” por Andalucía

Portada de “UNO”, en el pie de imagen la ilustre nómina de colaboradres

Portada de “UNO”, en el pie de imagen la ilustre nómina de colaboradres


 

 

 

 

 

 

 

 
 UNO

Ernesto Aurignac Orchestra

Ernesto Aurignac (saxo alto, composiciones y dirección), Perico Sambeat (saxo soprano y alto), Enrique Oliver (saxo tenor), Julián Sánchez (trompeta y fliscorno), Toni Belenguer (trombón), Fernando Brox (flauta), Maripepa Contreras (oboe y corno inglés), Pau Domenech (clarinete bajo), Lorena Fernández (trompa), Javier Cámara (trompa), Martín Meléndez (chelo), Tiziana Tagiani (arpa), Jaume Llombart (guitarra), José Carra (piano y Fender Rhodes), Dee jay Foster (contrabajo), Ramon Prats (batería), Carlos Cortés Bustamante (percusión), Gerardo Núñez (guitarra flamenca), Carme Canela (voz).

Círculo de UNIDAD…Grabación de “UNO” el verano pasado en Barcelona

Monumental trabajo para gran formato y secciones que incluyen a maestros tan indiscutibles como Perico Sambeat, Jorge Pardo, Carme Canela, Gerardo Núñez y  Carles Benavent con otros que se abren paso como Julián Sánchez, Ramón Prats, Dee Jay Foster, Jose Carra, Enrique Oliver, Carlos Cortés o Jaume Llompart. Un contexto orquestal en el que caben vientos de metal como trompa o de cuerda como cello y arpa, además de percusión afrolatina.

El proyecto es sumamente ambicioso, tanto en lo musical como en la producción,  como imaginan viendo esos nombres… A primera vista, centrándonos en el grupo instrumental, el empaste que se pretende conseguir resulta interesante. La combinación de un conjunto de medio formato de jazz (base rítmica con piano y guitarra eléctrica, percusión, tres saxofones, trombón y trompeta) al añadir tres trompas, oboe, clarinete bajo, chelo y arpa es enormemente expresiva si se le saca provecho.

Los estilos que definen este proyecto, desmintiendo al título, no son “uno” ni es sólo jazz, son múltiplos de sí mismos de ahí el enfoque de orquesta mixta que contiene elementos tan distantes como percusión afrolatina y arpa, que puede sonar a Coltrane, a Stravinsky, a Mancini, a bolero o a bebop. UNO, dice su autor, tiene la intención de que “ninguna parte, ningún miembro de este organismo prevalezca o fuera más importante que otros”.

Por fin Aurignac tuvo su premio al llenar el Teatro Cervantes de su ciudad el pasado 4 de noviembre con este gran proyecto. En estos días se publica el DVD de dicho concierto.

Sesión de grabación de UNO, dirección a cargo de Julián Sánchez

Sesión de grabación de UNO, dirección a cargo de Julián Sánchez

© Jesús Gonzalo, 2015