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Universo John Zorn (Autor: Oscar Alarcia. Libritos Jenkins, 2020) [Libro de jazz] Por Julián Ruesga Bono

Universo John Zorn. Autor Oscar Alarcia.

Universo John Zorn. Autor Oscar Alarcia. A veces, parece que la imagen pública de la música de jazz, y todo el mundo cultural construido en torno a ella, está congelada en la década de 1950. Fotografías en blanco y negro, ambientes cerrados y grises cargados de humo, músicos concentrados en su hacer, aislados en su arte y desconectados del mundo que les rodea. Este imaginario público, falto de la más mínima relación de veracidad con el mundo real donde los músicos se desenvuelven hoy, parece llevar simultáneamente hasta una música reflejo de banda sonora de thriller policiaco y novela negra. Afortunadamente este imaginario nada tiene que ver con el presente de la música, mucho más vivo y heterogéneo, más dinámico y abierto al azaroso y poliédrico mundo contemporáneo del que forma parte. Es por esto que se agradece la publicación de literatura jazzística que aproxime el mundo del jazz contemporáneo y aporten una imagen actualizada de lo que está sucediendo ahora –removiendo y renovando el imaginario público. Universo John Zorn, firmado por Oscar Alarcia y publicado por la editorial Libritos Jenkins en 2020, es uno de esos libros que se apartan de la inercia dominante y nos muestra una zona creativa viva del jazz contemporáneo, un libro singular que dibuja el perfil de un músico emblemático de la escena jazz internacional actual.

John Zorn (1953) es uno de los músicos más sorprendentes y productivos que trabajan hoy en el espacio del jazz contemporáneo. Convertido en paradigma de la música creativa, Zorn es un músico prolífico y ecléctico, además de polifacético: compositor, multiinstrumentista, arreglista, productor, saxofonista y un emprendedor empresario capaz de enfrentarse a Spotify y demás plataformas de streaming. A lo largo de las quinientas sesenta y cuatro páginas del libro, Alarcia, repasa toda la carrera de Zorn desde sus primeros pasos como músico hasta su impresionante protagonismo actual en el mundo de la música creativa contemporánea, pasando por su participación en la escena del Downtown neoyorkino de mediados de los setenta, el brillante desarrollo con su banda Masada -una vigorosa lectura libre de la música klezmer-, la etapa como líder de bandas de grindcore (Naked City, Torture Garden, Painkiller, Moonchild, Hemophiliac, …) o su faceta de creador y director del sello alternativo Tzadik, con el que publica su frenética producción discográfica y la de otros músicos no comerciales.

Tzadik es el sello discográfico que Zorn fundó en 1995 y que graba a músicos que trabajan dentro de la música experimental, la improvisación libre, free jazz, noise music, jazz rock, yiddish-klezmer-jazz y música contemporánea. El número de trabajos publicados por la discográfica ha superado ya los 400 títulos.

John Zorn es un músico de culto, levanta pasiones entre sus seguidores. Su música y su quehacer musical ocupan un enorme espectro de la estética musical contemporánea que lleva a cabo con una calidad sobresaliente. En 2018 la Fundación Calouste Gulbenkian de Lisboa, dentro del festival Jazz Em Agosto, organizó un homenaje a John Zorn y su particular mundo musical. A lo largo de 10 días se programaron un total de 18 conciertos de bandas y músicos de su entorno artístico, así como la proyección de cinco películas sobre la vida musical de Zorn. Previamente, en 2013, el Festival de Jazz de San Sebastián programó el Masada Marathon, un concierto que Zorn ha llevado a varios países con la participación de doce grupos, casi todos pertenecientes a la casa de discos Tzadik y partícipes del multiverso musical creativo del saxofonista.

El libro es una biografía del músico y su trabajo creativo. Una excelente guía orientativa para acercarse o profundizar en su música. Abordar la biografía profesional de un músico como John Zorn es una tarea ingente, sólo relacionar y clasificar su extensa discografía, con cerca de 250 discos publicados y más de 1500 colaboraciones en discos de otros músicos, y relatar a la vez su trayectoria artística de una manera ordenada es un trabajo que requiere un gran esfuerzo de investigación y documentación. El autor, organiza el libro cronológicamente y construye su relato a partir de un voluminoso acopio de registros periodísticos y declaraciones de Zorn aparecidas en reportajes y entrevistas de prensa junto a otras declaraciones de algunos de los músicos y colaboradores que han trabajado con él. El libro cumple su cometido: informar y acercarnos el trabajo de un músico emblemático del jazz contemporáneo y lo hace con brillantez y rigor. Javier Díez Ena, bajista de Dead Capo, prologa el libro y escribe sobre el autor:

“La labor de Óscar es deslumbrante, lo ha leído todo, lo ha investigado todo y lo ha oído todo sobre Zorn, y su misión ha sido digerir todo ese universo para armar una trama disfrutable que funciones como la guía definitiva de John Zorn utilizando un lenguaje cercano, certero y tremendamente adictivo, y todo ello sin dejar cabo suelto ni laguna por rellenar.”

© Julián Ruesga Bono, 2021

Título: Universo John Zorn
Autor: Oscar Alarcia
Editorial: Libritos Jenkins
Páginas: 564
Edición: 2020




Razones para el jazz. Un misil sonoro para poner en órbita una grabación: Tekufah (Electric Masada en At The Mountain Of Madness) [476]

“Tekufah”: un cohete sónico que te pone en órbita nada más comenzar el segundo CD de At The Mountain Of Madness. Live In Europe (Tzadik, 2005. 2CD) de los Electric Masada… o lo que es lo mismo John Zorn, Marc Ribot, Jamie Saft, Ikue Mori, Trevor Dunn, Joey Baron, Kenny Wollesen y Cyro Baptista.

© Pachi Tapiz, 2018




Razones para jazz: un disco de (per)versiones. Spy vs Spy (Zorn – Berne – Dresse – Vatcher – Baron) [420]

Un disco de gloriosas versiones de clásicos del jazz puestos al día: Spy vs Spy (1988). John Zorn, Tim Berne, Mark Dresser, Michael Vatcher & Joey Baron, Play the Music of Ornette Coleman.

Seleccionado por Mister Flasker




Razones para jazz: una portada. Spy vs Spy (Zorn – Berne – Dresse – Vatcher – Baron) [419]

Una portada (gloriosa) de Mark BeyerSpy vs Spy (1988). John Zorn, Tim Berne, Mark Dresser, Michael Vatcher & Joey Baron, Play the Music of Ornette Coleman.

Seleccionado por Señor X




Razones para jazz: un disco. Spy vs Spy (Zorn – Berne – Dresser – Vatcher – Baron) [418]

Un disco. Spy vs Spy (1988). John Zorn, Tim Berne, Mark Dresser, Michael Vatcher & Joey Baron, Play the Music of Ornette Coleman.

Seleccionado por Trusqui & Jack Torrance.




365 razones para amar el jazz. Una exposición y un disco: Weegee y John Zorn [242]

“Cadáver con pistola”, fotografía del ucraniano/estadounidense Arthur H. Fellig, más conocido como Weegee, es una imagen que capturó con su cámara de placas en 1940. Cinco años después la incluiría en Naked City, su primer libro fotográfico.

Esta fotografía se puede ver en la interesante exposición “Weegee by Weegee / Col·lecció M.+M. Auer” en la nueva sede de la Fundació Colectiana de Barcelona.

El saxofonista, compositor, conductor y agitador John Zorn, lideró en 1990 una formación con el mismo nombre del libro del fotoperiodista, publicando un disco de título homónimo y la fotografía mencionada, re-encuadrada, como única imagen de portada. La parte interior del libreto estaba ilustrada con tres imágenes a color, no menos impactantes, de Maruo Suehiro, más una cuarta en la contraportada. Un trabajo  publicado por Elektra Nonesuch.

El proyecto lo formaban el guitarrista Bill Frisell, el baterista Joey Baron, el teclista Wayne Horvitz, el bajo de Fred Frith y, en algunos pasajes, la voz de Yamatsuka Eye. Posteriormente grabaron otros trabajos discográficos.

Treinta y siete años han transcurrido desde su grabación y sigue exultantemente vigente. Está constituido por 26 temas, entre los ocho segundos y los casi cinco minutos. Con composiciones propias hilvanadas con versiones, sui géneris, de Morricone, Mancini, Goldsmith, Barry, Delerue o el “Lonely Woman” de Coleman.

Un collage musical delirante, vertiginoso, con sus buenas dosis gamberrianas, pasando por una variedad de estilos, perfectamente fragmentados y engarzados, Punk, Rock, Rock&Roll, Blues, Country, Reggae, Swing, BeBop, Free, pellizcos de bandas sonoras, …, más algún que otro pequeño oasis melódico.

Un conglomerado musical que pide una escucha tan atenta como desinhibida, además de una dosis de buen humor.

Podría convertirse en una excelente banda sonora para la proyección de las fotografías de la exposición de Weegee, que se puede visitar hasta el próximo 5 de noviembre. Recomendable para los amantes del fotoperiodismo, de los positivados e impresiones en blanco y negro y de la fotografía en general -sea digital o analógica-.

Tomajazz: © Joan Cortès, 2017

 




365 razones para amar el jazz: un disco. John Zorn: Spy vs. Spy [52]

Un disco. John Zorn: Spy Vs. Spy. The Music Of Ornette Coleman (Nonesuch, 1988)

Seleccionado por Pachi Tapiz.

Con John Zorn, Tim Berne, Joey Baron,  Michael Vatcher, Mark Dresser.




INSTANTZZ: Hommage à John Zorn -2- (Bois du Romaguer, 5ème Festival Musiques-dels-Monts, Villelongue-dels-Monts, France). 2016-08-06) [Galería fotográfica]

  • Fecha: Sábdo, 6 de agosto de 2016
  • Lugar: Bois du Romaguer (Villelongue-dels-Monts, France)
  • Grupo:
    Hommage à John Zorn
    Florent Pujuila, saxo soprano, saxo tenor, clarinete y clarinete bajo
    Fabrice Martinez, trompeta y fiscorno
    Bruno Chevillon, contrabajo
    Eric Echampard, batería

Tomajazz: © Joan Cortès, 2016




Especial 25 Discos de Jazz: una guía esencial (2005)

Louis Armstrong Hot Fives And SevensEn Tomajazz recuperamos 25 Discos de Jazz: una guía esencial que Jorge López de Guereñu, Nacho Fuentes y Agustín Pérez Gasco, bajo la dirección de Fernando Ortiz de Urbina realizaron en 2005. El resultado, en cinco partes, fue una recopilación de CD de jazz básicos en cualquier colección, que siguen estando de plena actualidad.
El especial está estructurado de la siguiente manera:

Se desarrolló cronológicamente estructurado en cuatro partes:




4ème Musiques-Dels-Monts (I) (Villelongue-Dels-Monts, Francia. 2015-08-07)

Villelongue-Dels-Monts

  • Fecha: Viernes, 7 de agosto de 2015
  • Grupos
    • Balade Musical
      Lugar: Jardin de Mme. Josi (10:30)
      Componentes (entre otros):
      Valeria Kafelnikov, arpa
      Jacques Di Donato, clarinete
      Nicolas Nageotte, flauta y clarinete
      Pierre Millan, guitarra clásica
      Fanny Vicens, acordeón
      Jean-Étienne Sotty, acordeón
      Pablo Schatzman, violín
    • Charles Chaplin “The Kid”
      Lugar: Salle Polyvalente (16:00)
      Componentes:
      Bruno Maurice, acordeón
      Florent Pujuila, clarinete
    • Journal Intime Presente: Le Bal Des Faux Freres
      Lugar: Bois de Romaguer (18:00)
      Componentes:
      Sylvain Bardiau, trompeta
      Frédéric Gastard, saxo bajo y voz
      Matthias Mahler, trombón
      Fabien Kisoka, saxo tenor y voz
      Fabrice Lerigab, batería y percusión
      Laurent Di Carlo, batería y percusiones
    • Salque-Giuliano
      Lugar: Prieuré du Vilar (21:00)
      Componentes:
      François Salque, violonchelo
      Aude Giuliano, acordeón
    • Dadid Kraukauer Ancestral Groove
      Lugar: Grande Scène (22:00)
      Componentes:
      David Kraukauer, clarinete
      Sheryl Bailey, guitarra eléctrica
      Jérome Harris, bajo eléctrico, sampler y voz
      Michael Sarin, batería
      Robert Schwimmer, teclado
    • Invention De Morel
      Lugar: Le sous-bois de Villelongue-dels-Monts (24:00)
      Componentes:
      Marie Arnaud, teclado
      Pablo Schatzman, violín
      Mathias Lopez, contrabajo
      Nicolas Nageotte, clarinete y clarinete bajo
      Florent Pujuila, clarinete bajo
      Ambre Perez, danza
      Philippe Meunier, narrador
      Tony Houziauz, proyecciones

Comentario: En la parte inferior de la cara norte de la sierra de la Albera (Albère), sierra fronteriza entre Cataluña y Francia, equidistante de Le Voló (Le Boulu) y Argelers (Argelès-sur-Mer), se encuentra la localidad de Vilallonga dels Monts (Villelongue-del-Monts), de unos 1500 habitantes, con sus calles rotuladas sólo en catalán, a pesar de que su habla es muy minoritaria.

Del 6 al 9 de agosto se celebró el cuarto festival “Musiques-dels-Mont”, este año con el lema “Le radeau des légendes” (aproximadamente, la embarcación de leyendas). Un festival con una gran diversidad de estilos, música clásica, contemporánea, improvisada, jazz, rock, popular, entre otras.

El festival estuvo precedido de un “stage” musical para alumnos de diferentes edades y niveles, donde además del perfeccionamiento también se plantea el conocimiento de otros géneros musicales y la abertura hacia ellos. En esta edición contaron con unos noventa y cinco alumnos.

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El máximo responsable y generador es el clarinetista, saxofonista, guitarrista, compositor y director de orquesta Florent Pujuila, un todo terreno incombustible de sonrisa imperturbable. Lo pudimos ver en formaciones de cámara (Le quintet à Vents-dels-Monts), free jazz (Hommage à John Zorn), contemporánea (Invention de Morel), improvisando (sobre las composiciones de Charlie Chaplin durante la proyección de “The Kid”) o dirigiendo una orquesta de cuarenta músicos y posteriormente una versión de “la Flauta mágica” con la colaboración coral de buena parte del público. Un buen ejemplo de militancia en diferentes campos e interactuar con ellos con fluidez y máxima coherencia.

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El primer contacto con el festival lo tuvimos a las diez y media de la mañana de la segunda jornada, al aire libre y con un sol de justicia. Un pequeño recorrido musical entre juncos, arbustos, un estanque más algunas buenas sombras de los árboles del jardín de madame Josi, en el cual estaban distribuidas cinco propuestas musicales, de concepciones bien distintas.

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Primero un solo de arpa de Valeria Kafelnikov, después un dueto de improvisación con los clarinetistas Jacques Di Donato y Nicolas Nageotte, que terminaron susurrando a los oídos de los presentes, pasando el testimonio a la guitarra clásica de Pierre Millán, que a su vez lo cedió a una nueva improvisación a dueto, en esta ocasión de acordeones, uno de los instrumentos base, junto con el clarinete, de esta edición.

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La “balade” finalizó con un fragmento del “Quinteto para clarinete, opus 115”, de Brahms, con Pablo Schatzman en el primer violín.

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Después de la comida del mediodía -que todos los días estuvo acompañada por distintas propuestas y formaciones de alumnos-, y de las muestras del taller de percusión, nos desplazamos -prácticamente todos los escenarios estaban muy cercanos- hasta “Salle Polyvalente” para la proyección de la película “El chico” (1921) de Charles Chaplin, una pequeña joya del cine mudo.

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 Bruno Maurice –acordeón y arreglos- y Florent Pujuila –clarinete-, acompañaron de forma exquisita, perfectamente sincronizada, en un doble juego de improvisación y lectura de la partitura compuesta por el mismo Chaplin. Un acompañamiento sutil y sugerente, excelentemente adaptado a los tempos fílmicos. Un trabajo de orfebrería.

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Posteriormente encaramos nuestro primer contacto con las músicas más afines de la cabecera de esta casa.

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El sexteto “Journal Intime présente: Le Bal des Faux Frères”, una formación constituida por dos tríos –Journal Intime y Les Faux Frères- que tanto en concierto, en un escenario, como en fanfarria deambulando por las calles, funcionan de manera contundente y musculada, cortante como cuchillos recién afilados, funk, rock, jazz e improvisación bien próxima al free. Primero los disfrutamos en el escenario porticado del “Romaguer” y posteriormente en las calles de Villelongue, para finalizar en la última jornada, alrededor de la medianoche, con una nueva actuación, en plena calle, de casi una hora de duración.

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Una banda con un repertorio que va de The Stooges a Branford Marsalis, pasando por Chicago o ACCD, con alguna composición propia. A destacar, a lo largo de las tres últimas jornadas, especialmente dos temas, que resultaron emblemáticos y balsámicos, “I wanna be your dog” y “Black in black”, grabados en su disco homónimo. La banda está formada por dos percusionistas, un trompeta, un trombonista, un saxo tenor y un saxo bajo.

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Después de la cena comunitaria de las 19:15 (el horario francés manda, cabe decir que con una mayor homogenización y raciocinio que los imperantes en el estado español), donde coinciden músicos, profesores, alumnos y público en general, nos desplazamos, unos tres kilómetros, sierra arriba, hasta el “Prieuré du Vilar”. Una pequeña fortificación que data del siglo VIII y que ha pasado por distintas etapas hasta su última restauración iniciada en 1993. Desde hace unos diez años está habitada por una comunidad monacal ortodoxa rumana.

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En la iglesia del priorato, de acústica excelente, pudimos disfrutar del trabajo del violinista François Salques con la acordeonista Aude Giuliano. Salque en la actualidad mantiene varias propuestas, con formaciones y programas distintos, de música clásica, tradicional y jazz. De estas dos últimas tiene grabados un par de discos con el acordeonista Vincent Peirani.

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En esta ocasión el programa pasó por las tres vertientes musicales, “La rapsodia húngara” de David Popper, un tema de influencia hebrea de Ernest Block, músicas de origen gitano de Krystof Maratka, un tema de “Armaguedon” de Astor Piazzola, terminando con una referencia al jazz manouche de Stepane Grapelli. Salques fue dejando una notable muestra de su gusto musical y virtuosismo instrumental, bien acompañado por el acordeón de Giuliano.

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Desandamos el camino hasta el escenario principal, ”Grande scène” para encontrarnos con la actuación del clarinetista David Kraukauer con su Ancestral Groove, que excepto el cambio de teclista, actuó con la misma formación y propuesta que había presentado en el último festival de jazz de Barcelona. Fue desgranando su particular visión de música klezmer con funk, rock y jazz, música para bailar y saltar, cosa que consiguió con buena parte del público, especialmente con el más joven, con ganas de fiesta.

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Kraukauer dejó buena muestra de su virtuosismo instrumental así como de su buena fluidez oratoria. El resultado global, a gusto de uno, terminaba sonando demasiado igual, repetitivo y a su vez previsible. A pesar de ello destacaría los temas “Klezmer à la Bechet”, “Tandal” compuesto por John Zorn, y “Moldavina Voyage”, estos dos últimos, así como buena parte de los temas de la actuación, están incluidos en el disco Checkpoint (2014).

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Justo después de la medianoche, se presentó una notable propuesta, en el lecho de la riera seca, bordeada por generosos almeces. Una nueva joya del festival, de altos vuelos, de aire contemporáneo, en las cercanías del jazz –en su acepción más amplia y abierta-.

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Con el público acomodado sobre delgados colchones de goma, con sus frontales y linternas apagados. Un trabajo interdisciplinario (proyección de imágenes, un quinteto de músicos –teclado, violín, contrabajo y dos clarinetes bajos-, un narrador y una bailarina) basado en el texto “La invención de Muriel”, del escritor argentino Adolfo Bioy Casares. El pedregal de la riera y los árboles del entorno, gracias al diseño de iluminación, configuraron un escenario ideal.

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Un espectáculo de fuerte impacto, tanto musical como plástico, creado especialmente para el festival y desgraciadamente de representación única.

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Texto y fotografías: © Joan Cortès, 2015

 

 

 




Anthony Braxton y la cuadratura del círculo. Por Jesús Gonzalo

ANTHONY BRAXTON

 

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© Peter Gannushkin

LA CUADRATURA DEL CÍRCULO

Vuelve la AACM de Chicago en su 50º aniversario.  Wadada Leo Smith se reúne con Henry Threadgill, éste con Jack Dejohnette para ECM, pero él, uno de sus impulsores, sigue a lo suyo, sin mirar atrás. Pasó el 25 de enero por la Casa Encendida de Madrid dentro del certamen de Hurta Cordel. Lo hizo con el cuarteto Diamond Courtain Wall, añadiendo electrónica en tiempo real. Agotó entradas. Y es que a Braxton, que no hace precisamente música de masas pero es consecuente con su causa, le cuadra el círculo.

Y le cuadra por la triangulación del mismo, ya que son las relaciones geométricas entre esas figuras las que configuran el símbolo creativo elegido por el autor.  La última vez que le vi en directo fue en un contexto muy parecido al cuarteto con el que llegó a Madrid, en el festival lisboeta Jazz em Agosto de 2013 (lejos queda la mejor formulación del mismo en el más que interesante que mantuvo con Marilyn Crispell, Mark Dresser y Gerry Hemingway). También llevó allí partituras gráficas que el espectador podía acertar a ver sentado desde el espacio abierto de la Fundación Gulbenkian. Se trataba allí de otro proyecto, el frío e indiferente Falling River Music, para  el que se hizo acompañar de ex-alumnos como Mary Halvorson y Taylor Ho Bynum, ambos presentes en la pasada cita madrileña de Hurta Cordel. No era música de fluir evidente, como el agua del río busca una desembocadura, más bien se movía en círculos, evitando un centro, un eje melódico, un motivo e incluso una salida.

Partitura gráfica para Falling River Music
Partitura gráfica para Falling River Music

Educador, pensador y músico con reconocible y cuidado aspecto de  profesor despistado, que diserta igual sobre filosofía y antropología como de análisis musical, Braxton perteneció al grupo AACM (Association of the Advanced of Creative Musicians) de Chicago desde sus comienzos, colectivo que, en su 50 aniversario, se reivindica como determinante para la modernidad en el jazz. Sus principios fundacionales partían del “primitivismo” al avant-garde, recorrido que nutre el término The Great Black Music y lo conecta con la música contemporánea, teniendo al Art Ensemble of Chicago y a Anthony Braxton dos vértices de creación (dejemos las personalidades de Muhal Richard Abrams, Wadada Smith o Threadgill al margen).

Braxton y su imagen de profesor universitario, nada que ver con Lester Bowie o el Art Ensemble of Chicago
Braxton y su imagen de profesor universitario, nada que ver con Lester Bowie o el Art Ensemble of Chicago

Donde en el grupo de Roscoe Mitchell, con cara pintada, y Lester Bowie, con su bata de médico, la fuerza vital panafrincana se exponía en forma de collage tribal, en Braxton, minucioso organizador  del sonido con  chaquetas de lana, existe una superestructura y una intención indagadora del lenguaje que se materializa en una plasticidad contemporánea abstracta y europea (Stockhausen, música serial, electroacústica), sólo desmentida en sus revisiones sobre standards (recuperen el dúo de “bohemia vienesa” con Ran Blake) la tradición afroamericana (Parker, Monk, Coltrane, Ayler) y la escuela (que impulsa la Tercera Corriente) de Tristano,  autor al que vuelve este año.

Diamond Curtain Wall en configuración de sexteto junto con algunos de sus antiguos alumnos (Halvorson, Ho Bynum...).   Universidad de Alabama. 21 de febrero de 2015. De izquierda a derecha Anthony Braxton, Ingrid Laubrock, Taylor Ho Bynum, Andrew Raffo Dewar, Mary Halvorson y Carl Testa. Fotografía © Christopher White
Diamond Curtain Wall en configuración de sexteto junto con algunos de sus antiguos alumnos (Halvorson, Ho Bynum…).
Universidad de Alabama. 21 de febrero de 2015. De izquierda a derecha: Anthony Braxton, Ingrid Laubrock, Taylor Ho Bynum, Andrew Raffo Dewar, Mary Halvorson y Carl Testa.
Fotografía © Christopher White

Vanguardia y fecundidad a veces van acompañadas, inevitablemente, de especulación. Cuando Braxton recupera a clásicos para sus lecturas, tomando asideros melódicos y una construcción prefijada, es cuando más convence, es como si llegara a puerto, como si tomara tierra, aunque después vuele alto… La dialéctica entre composición e improvisación tiene un tratamiento especial en su acercamiento a standards (el estupendo Charlie Parker Project 1993 sobre todo). Aplica ahí un proceso inductivo/deductivo que le permite entrar y salir, surcando y deconstruyendo los perfiles de la melodía y jugando con figuración y texturas.

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De izquierda a derecha: Falling River Music graphic scores, Carl Testa y Mary Halvorson. Diamond Curtain Wall.
Universidad de Alabama. 21 de febrero de 2015.
Fotografía © Christopher White

La melodía es aquella expresión musical que se sostiene sobre momentos de consciencia, puede remitirnos a algún instante del pasado o facilitarnos la comprensión de la realidad inmediata en distintas épocas de nuestra vida. Es también un recurso de vital importancia en la gramática musical, pues acota la duración del fenómeno en principio y fin con recordatorios.

 For Alto (1970), pieza fundamental para el saxo de la que John Zorn tomaría el relevo en Locus Solus (1983)

For Alto (1970), pieza fundamental para el saxo de la que John Zorn tomaría el relevo en Locus Solus (1983)

La AACM plantea terrenos de creación que han abierto muchas posibilidades a la que es la música afroamericana por excelencia, como también anticiparon individualmente Monk, Cecil Taylor, Coltrane o Mingus. También se suele decir que el jazz es la música clásica del pueblo del blues, como lo llamaría LeRoi Jones-Amiri Baraka. En ese sentido, nombres como Braxton (o George Lewis, que venía haciendo improvisación electroácustica desde su Hommage to Charlie Parker de 1979) hacen prevalecer lenguajes que – salvo los tributos ya señalados- poco o nada tienen que ver con su origen.

Partituras gráficas e improvisación, fría electroacústica que recuerda a sus pioneros europeos, Braxton, que no está bien considerado dentro de la música académica contemporánea a la que tanto se acerca, representa la versión más intelectual y formalista de una herencia – la del blues preconizada por The Great Black Music- que en su idioma ha quedado sepultada. Aunque su figura y su obra, situada entre esos dos mundos creativos como él mismo reconoce, si no existieran habría que inventarlas.

© Jesús Gonzalo, 2015