Dayramir González (JOJAZZ. Teatro Nacional, La Habana. 2018-11-16) [Concierto]

Por José dos Santos (D’Cuba Jazz)

Jojazz 2018 

  • Fecha: 16 de noviembre de 2018
  • Lugar: Sala Avellaneda del Teatro Nacional, La Habana, Cuba

Jazz Afro Cubano Sinfónico. Un nuevo escalón de Dayramir Gonzalez

El pianista y compositor cubano Dayramir González regresó anoche por la puerta ancha a su admirada Sala Avellaneda, del capitalino Teatro Nacional, con una propuesta novedosa y muy contemporánea, capaz de atraer a públicos diversos, más allá del jazzístico, su especialidad habitual.

Los que seguimos la carrera musical de Dayramir desde su ya lejano Proyecto Habana en Trance, casi comenzando este siglo, le hemos sentido crecer como creador de alto vuelo, que cada vez se desplaza a mayores alturas compositivas, sin dejar a un lado sus fecundas raíces afrocubanas.

Sus experiencias junto a las orquestas de Giraldo Piloto y Alexander Abreu, su primer y muy elogiado disco de 2007 y una beca en la prestigiosa Berklee College of Music, de Boston, allanaron su camino en busca de la excelencia musical.

Una seña de que estaba en el camino indicado la dio la invitación que le hizo Chucho Valdés, en 2012, para presentarse en una de las mecas del arte sonoro planetario, el Carnegie Hall, de Nueva York, ciudad en la actualmente radica sin perder vínculos con su Cerro natal y su gente.

El concierto de la víspera, en el que asumió también la función de presentador, permitió al público cubano actualizar el pensamiento artístico de este aún joven músico con siete piezas suyas y tres de otros autores,  todas orquestadas por él e interpretadas por un cuarteto que lideró, en la mayor parte de ellas ensamblado con la Orquesta Sinfónica Juvenil del Conservatorio Guillermo Tomás, de Guanabacoa, nombrada A´rimas. A ellos se unió en varios temas la compañía Iberodance para complementar visualmente las ejecuciones musicales.

En la hibridación “afro-sinfónica”, eje central de la primera parte, resaltaron invitados suyos como el saxofonista Michel Herrera, el joven tresero Mario Salvador y su hermano, el trompetista Django Raúl Vives, y, de los miembros de su cuarteto, el percusionista Jorge Coayo, eficazmente apoyados por el batería Javier Moreno y el bajista Dean Torrey.

En la segunda parte, tuvieron protagonismo vocalistas no jazzísticos, aunque con excelentes interpretaciones: Leo Garrido, Idania Valdés, Teresa Yanet e Ivette Cepeda. La interpretación de esta última, el tema de Orlando Vistel “Si yo hubiera sabido”, provocó una ovación de los presentes.

De la nutrida orquesta juvenil dirigida por la maestra Samira Fernández, aún estudiante de quinto año del Instituto Superior de Arte, descolló en pasajes jazzísticos la flautista Legna Otero, una invitada que forma parte de la Joven Jazz Band de Joaquín Betancourt.

Con esa propuesta heterodoxa, en la que el jazz estuvo ausente por momentos aunque su espíritu siempre animó a Dayramir,  faltó, para mi gusto, un mayor protagonismo de él como instrumentista porque calidad interpretativa le sobra para resaltar en sus conciertos.

Habría que tener en cuenta que -quizás- en su propósito central, mostrar su música a un auditorio cubano, no resultaba imprescindible su preponderancia individual. Es deuda pendiente, a mi juicio, que vuelva a nosotros y muestre lo que hizo al gran bajista Marcus Miller decir: “González tiene una técnica increíble, que pudiera ser la envidia de muchos pianistas clásicos”.

En su caso, como reflejara Europa Press, al oír sus creaciones “es imposible sentir que estás escuchando más de lo mismo”. O como escribiera la revista Jazz Times al reseñar su disco The Grand Concourse, el arte de Dayramir González es “una declaración de confianza y cubanía”.

Texto: © José dos Santos, 2018




JoJazz 2017. Veinte peldaños hacia la cima. Por José Dos Santos

Todo desmiente al famoso tango Volver popularizado por Carlos Gardel –ese que proclamara que “20 años no es nada”– cuando se trata de acciones como el encuentro de talentos reunidos en torno a lo que ya es una familia llamada JoJazz en Cuba.

Soy privilegiado testigo de su nacimiento cuando compartí jurado con ilustres de la música cubana como Frank Emilio Flynn, que lo presidió, y Bobby Carcassés, siguiendo la iniciativa de un batallador incansable por el género llamado Alexis Vázquez.

Todo ello estuvo presente ahora cuando se prepara la vigésima edición de aquel esfuerzo de conciliar sueños de los bisoños con los de los consagrados para abrirle espacios al desarrollo de esa forma de hacer música que combina –sobre todo en el caso cubano– libertad creativa, raíces y miradas hacia el futuro.

Alexis acotó en conferencia de prensa que aquel proyecto derivaba de la experiencia de hacer pre festivales en la capital con estudiantes de música de forma que los más destacados fueran invitados a participar en el inminente Jazz Plaza.

Nunca olvidaré la jornada del cierre del de 1997 -el último porque en 1998 nacieron los JoJazz: la fila delante de la que yo estaba sentado la ocupaba una banda venezolana que participaría en el cercano Festival Latinoamericano Jazz Plaza, que así se llamaba entonces. Aquellos músicos ya formados y forjados en muchos escenarios, luego de escuchar a los muchachitos que hacían de las suyas en un repleto teatro Mella, expresaban su admiración comentando entre ellos: “si esos son los estudiantes ¿Qué hacemos nosotros aquí?

En el torrente en que se transformó aquel breve hilo musical han participado 1200 jóvenes, de los cuales 280 han obtenido algún lauro, no sólo a nivel nacional. Ellos, como intérpretes y compositores, nutren hoy los foros de jazz de los más exigentes entornos en Norteamérica y Europa y siguen siendo en ellos representantes de la cultura cubana que les nutrió, entre otras cosas, de sensibilidad, conocimiento y ansías de crecer.

JoJazz 2017, más allá de un amplio programa a desarrollar del 16 al 19 de este noviembre, ya cuenta con 57 concursantes y 140 participantes, de nueve provincias, cifras sin precedentes.

Ello hace cada vez mas necesaria la idea de Alexis Vázquez, el eterno cabeza pensante del JoJazz, de llevarlo a las provincias para que, desde la base, se estimule a enrolar a todos los talentosos estudiantes de música en esa familia que no deja de crecer para bien del arte y la cultura cubana.

Texto: © José Dos Santos (Editor jefe de D’Cuba Jazz), 2017




Bobby Carcassés y Afrojazz: Blues con montuno (Bis Music, 2017) [CD]

Dos pilares de la personalidad artística de Bobby Carcassés se combinan en la obra que usted tiene entre las manos. O quizás mejor sea llamarles dos de sus grandes amores musicales porque no hay presentación que haya hecho en su más de medio siglo de carrera que hayan estado ausentes.

El blues, por su parte, es recurrente en sus creaciones o en los pasajes en los que mezcla la síncopa particular de ese género con la timba o el funk criollo. Lo montuno le nace de sus raíces, a las que venera como a su familia.

En una ocasión me dijo: “mi grupo ha estado siempre experimentando la fusión de las armonías del blues con los ritmos afrocubanos como son “Un blues para Chano Pozo”, que es el mismo esquema de los 12 compases convencionales pero con ritmo de bembé. También tengo el “Blues son”, que es un blues con ritmo de son cubano y el blues guaguancó”.

Por tanto, no es de extrañar que ahora, al frente de su dinámico y siempre renovado Afrojazz, estrene en disco su Blues con Montuno, que da nombre a este álbum del sello Bis Music, un resumen de su pensamiento musical actualizado.

En esa línea podrá apreciar su “Guajira Blues”, “Paisaje de Nubes” y “Rumbibop”, en los que da espacios para que muestren y demuestren su alta calidad varios de los que se dieron cita a su llamado. Entre ellos el guitarrista Jorge Chicoy –ex Afrojazz- , el contrabajista Jorge Reyes, la violinista y cantante Tammy López, su hijo y excelente pianista, compositor y líder de Interactivo, Roberto Carcassés, y con el fliscorno, uno de sus instrumentos preferidos, Yasek Manzano, otro de sus aventajados pupilos.

Incluso con Robertico hizo “La Noche”, un singular rap al que prestó su voz uno de sus más fieles seguidores, el más joven de los Carcassés, Aerobindo.

Entre los temas que no son suyos, pero se inscriben como clásicos muy apreciados, se encuentra “Obsesión”, bolero de 1935 del boricua Pedro Flores, con un arreglo de Rey Montesinos y un solo del laureado flautista y director Orlando Valle “Maraca”, otro de los que abrevaron hace algunos años de la sabiduría de Bobby.

Completan esta obra tres estándares que forman su repertorio habitual: “Caravan” de Juan Tizol y Duke Ellington, de 1936. cuya letra compuso Irving Mills; “A Night in Tunisia”, escrita por Dizzy Gillespie en 1942, cuando tocaba en la big band de Earl Hines; y “Tenderly”, de 1946, obra de Walter Gross y Jack Lawrence. Todas son joyas de cualquier corona, siempre que se realicen con la maestría que logra este cubano, nacido coyunturalmente en Kingston, Jamaica, en 1938, y con residencia permanente -y con mucho orgullo- en La Habana.

A los mencionados que iniciaron carrera junto a Bobby se sumaron el saxo alto y líder de Havana Ensemble, César López –ahora con aparición solitaria en “Caravan”, el trompetista Julio Padrón -con solo en “Cubana Sensual”- y el incombustible Enrique Plá, cuya batería ha sonado desde la Orquesta Cubana de Música Moderna e Irakere hasta disímiles proyectos en el pasado medio siglo.

Ellos encarnan, junto a las nuevas generaciones que constantemente impulsa hacia nuevas metas, la vocación de este multiinstrumentista, compositor, creador artístico y hombre consecuente con principios e ideales.

Alguien que sabe honrar con su quehacer tanto la tradición que encarnan pioneros como Chico O´Farrill, Mario Bauzá, Machito y Chano Pozo, como las enseñanzas de su gurú Paramahansa Yogajanda, propagador del yoga en Occidente, y a Fidel Castro (“el hombre que despertó a nuestro planeta de su letargo ancestral”) y a su encantadora Zaida, centenaria madre que hasta su último aliento supo insuflarle de ánimo cada uno de sus empeños.

En este disco se encontrará confirmación de lo que me dijo en una ocasión el músico John Santos: “Bobby Carcasses es un héroe de nuestro campo – sincero, amoroso, juguetón, y un espíritu de alta creatividad. Ha inspirado a generaciones de fanáticos del jazz latino como yo, con su humildad, dedicación, su conocimiento profundo de las raíces cubanas, y su capacidad muy única de combinarlas con el jazz, resultando en detonaciones contagiosas de alegría y energía. Su alma rumbera siempre presente, se encuentra en toda su música una sabrosura deliciosa”.

Texto: © José Dos Santos (Editor jefe de D’Cuba Jazz), 2017

Bobby Carcassés y Afrojazz: Blues con montuno (Bis Music, 2017)
Producción y dirección musical:
Roberto Carcassés Colón.
Grabación, mezcla y masterización: Adalberto “Berty” Hernández.
Asistente de grabación: Julio César Vilarrubia Acosta.
Asistentes de Producción: Yamibel Tillán y Maykel González.

 




Día del jazz en cuba: imposible de olvidar. Por José Dos Santos [Concierto]

Fue más allá de como muchos optimistas pensábamos. Las mejores expectativas se quedaron tibias ante el calor de fraternidad, solidaridad, amor por la paz y la humanidad generado durante una semana dedicada al jazz en Cuba. Su colofón fue insuperable: nadie podía imaginar a lumbreras mundiales del género como Herbie Hancock, Cassandra Wilson, Marcus Miller, Esperanza Spalding -entre los que el público vio en el escenario- bailando y cantando la inmortal “Guantanamera”, mientras las restantes docenas de artistas participantes en la velada lo hacían entre bambalinas.

Fue la euforia, más que alegría, de vivir un momento histórico, inolvidable, esa que se convierte en lágrimas de emoción cuando se piensa con mente fría pero corazón aún ardiente, de un abrazo musical mundial que se produjo en un majestuoso Gran Teatro Alicia Alonso y que pudo ser visto y sentido desde la sala de ese cualquier hogar cubano o en los 125 países a los que se trasmitió el concierto.

Prematuro sacar balance del acontecimiento, como sería decir cuánto nos alimentó un festín que fue más allá de los sonidos en poco más de par de horas. Porque ese fue sólo la cúspide visible de una semana de intercambios en las escuelas, talleres y encuentros en diversos lugares, conciertos incluso de artistas cubanos que sólo fueron representados el día 30 por uno de ellos, como fue el caso del clan López-Nussa.

Llegar mediante el sistema de la televisión educativa cubana a todos los rincones de la geografía insular con el concepto jazz, su historia, actualidad e implicaciones artísticas-culturales y sociales es una semilla invalorable. Sin tener no una escuela, ni siquiera una cátedra de jazz en los múltiples centros de estudios de artes en el país, los jazzistas cubanos proliferan y se imponen dentro y fuera de nuestras fronteras, ahora el término, sus alcances y realización incluso espiritual, les resulta más familiar al conjunto de la sociedad. Todo esto dará nuevos frutos en este campo.

Para Cuba, abierta al mundo una vez más, constituyó un aval a su forma de ser y sentir por la humanidad. Todas las expresiones que las autoridades de la Unesco y de los gigantes del jazz que se pronunciaron en ese período corresponden también a la filosofía de vida que este país promulga.

Por eso, y muchas, muchas más cosas imposibles de resumir en unas pocas líneas, el Día del Jazz en Cuba será imposible de olvidar.

Texto: © José Dos Santos (Editor jefe de D’Cuba Jazz), 2017




Vivir en jazz por José Dos Santos [Documental]

Vivir en jazz. Por José Dos Santos (Editor jefe de D’Cuba Jazz)

Documental de la televisión cubana con motivo de la designación de La Habana como sede de la celebración del Día Internacional del Jazz.

La existencia del género llamado jazz comenzó hoy una nueva etapa de su desarrollo en Cuba con la difusión por el principal Canal Educativo cubano de un material realizado expresamente para adentrar a los estudiantes en los orígenes, la historia en nuestro país y el presente de esa música entre nosotros, con una virtual convocatoria a los jóvenes a asumirlo y seguir desarrollándolo.

Con guión, dirección y conducción de Araíz Torres del Llano, en poco menos de media hora se hizo un rápido paneo desde las primeras formas musicales que le dieron origen a la inserción de lo cubano en esa forma de sentir la música, como yo la defino.

El pianista de origen holandés Gerald Clayton aportó su visión sobre las razones para que en La Habana se celebre, el próximo día 30, el Día Internacional del Jazz. A esa opinión se sumaron testimonios de figuras relevantes locales, empezando por el Premio nacional de Música Bobby Carcassés, fundador del trascendente Festival Jazz Plaza.

A través de ellos el documental tuvo como hilo conductor el profundizar en las razones por las que se ama ese género de géneros, por su capacidad de asumir y asimilar las mas disímiles corrientes

Desde el baterista Enrique Plá, el saxofonista César López, el trompetista Robert García, el multiinstrumentista Javier Zalba y el bajista Jorge Reyes a la familia López-Nussa –Ernán, Ruy y Harold- y la tecladista y cantante Bellita Expósito, todos los participantes aportaron sus visiones sobre el arraigo y valor creativo de este género.

En tan poco tiempo para exponer una larga historia de acontecimientos y vidas vinculados a esa música es de elogiar la inserción de temas tan variados, que llevaron a mostrar a los Bailadores de Santa Amalia y hasta a darle crédito a uno de los fundadores del movimiento del jazz en Cuba, Armando Romeo, en voz de su sobrina y relevante artista Zenaidita Castro Romeu.

Los jóvenes con su criterio –Yasek Manzano, Harold López-Nussa y Camilo Moreira – dieron la mirada fresca y sus criterios al material que se disfrutó esta mañana y que, según anuncio previo, se repetirá mañana en similar horario.

Ello da mayor relevancia aún al hecho de haber ubicado este documental, auspiciado por la UNESCO en colaboración con la televisión cubana, en la programación que se trasmite como parte del sistema destinado a 11 mil centros de estudio del país, aunque es visible en todos los hogares.

Nunca antes, puedo asegurarlo al menos en nuestro país y desconozco si en algún otro lugar se ha hecho, el género ha tenido un tan vasto auditorio potencial por un medio de difusión público.

Y eso marca un antes y un después para el jazz en Cuba. Ratifica las razones por las que La Habana fue escogida por la UNESCO como sede del concierto central mundial por el Día Internacional del Jazz.

Texto: © José Dos Santos, 2017