HDO 169. En concierto con… Lucian Ban Elevation Quartet en Clamores, Clasijazz y Jimmy Glass [Podcast]

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lucian-ban-elevation-quartet_songs-from-afar_sunnyside_2016Entre los próximos 1 y 5 de octubre de 2016, el pianista Lucian Ban al frente del Elevation Quartet presentará su última grabación, titulada Songs From Afar (Sunnyside) en Clamores (Madrid, sábado 1 y domingo 2), Clasijazz (Almería, lunes 3), y Jimmy Glass (Valencia, martes 5, en el primer concierto del VI Festival Internacional de Jazz Contemporáneo Jimmy Glass). En los conciertos, este pianista rumano residente en Nueva York, estará acompañado por el grupo con el que ha grabado su último CD: John Hébert y Eric McPherson (la rítmica habitual de Fred Hersch), y el saxofonista Abraham Burton. En HDO escuchamos cuatro temas de la grabación y presentamos los conciertos de esta gira por nuestro país.

© Pachi Tapiz, 2016

HDO es un podcast editado, producido y presentado por Pachi Tapiz.




Dan Weiss: Fourteen (Pi Recordings, 2014)

dan weiss fourteenLos formatos orquestales en el jazz de hoy plantean múltiples combinaciones instrumentales que nutren de nuevas sonoridades y color al conjunto. El baterista Dan Weiss nos sorprendió con la cualidad espacial y de tiempos que consiguió en Timshel, su trabajo previo en disco pero en un reducido trío. Ahora nos entrega Fourteen, atributo numérico de una plantilla mixta que reúne varias familias de instrumentos, voces y naturaleza acústica y eléctrica. Grupos referenciales previos a este formato, por supuesto, estaría Scalator over the Hill de Carla Bley, estando entre los más recientes que se nos vienen a la cabeza los de Tony Malaby en Novela y el de Lucian Ban en su homenaje a George Enescu con violín y tablas indias. Aunque conviene acotar el análisis al terreno de bateristas-compositores como el que nos ocupa.

Tres de los más reputados son Jeff Davis, que en We sleep outside eligió una plantilla que se estructuraba sobre un quinteto ampliado con teclados y guitarra, antes que él, en esa configuración mixta, el que conformó Harris Eisenstadt para el estupendo Woodbloks Prints, con vientos madera y metal, guitarra eléctrica y percusión, siendo el más celebrado y conocido el proyecto de John Hollenbeck y su Large Ensemble, donde se perfila una dimensión orquestal renovada con voz (Theo Bleckmann), vibráfono, bajo eléctrico, piano y secciones de metal.

Pero hay elementos que van más allá de un enfoque actualizado sobre plantillas jazzísticas en este Fourteen. Elegir como título un número, antes que remitir a la historia del jazz y sus big bands lo hace de la vanguardia americana de John Cage (las últimas obras que escribió antes de morir, a finales de los 80, para instrumentos acústicos se bautizaban con el número de interpretes que las hacían posible: Four, Ten, Forty eight…) y, cómo no, antes que Cage incluso, a mediados de los 70, Steve Reich y su escueto y fundamental título Music for 18 musicians. Fue justo con esta pieza cuando su autor, erróneamente así considerado aún, dejó de ser minimalista. Se da la circunstancia, además, que Reich adaptó a un formato instrumental occidental el gamelán balinés, mientras que Weiss, ya sabemos que es un experto en tablas y música de la India, escribe y organiza el material como si de una raga se tratase, extendiendo horizontalmente el motivo central, sumando intensidad antes que alturas y compartiendo la visión cosmogónica del generó hindú. Weiss no resulta original en su planteamiento. Adopta y cita casi de forma textual por momentos las maneras repetitivas y en planos, la heterofonía, del Steve Reich de Clapping Music (juego cruzado de palmas) y Tehillim (Parte 2) en el tratamiento de la voz (todas de mujer).

Pero incluso para un oyente avezado que contempla la estructura argumental de Weiss con claridad, Fourteen depara sorpresas. La incorporación de guitarra (recuerden lo que se decía de los grupos de Eisenstadt y Davis) combinada con este jugoso formato nos descubre momentos de explosión y cierta grandilocuencia que, en esta distribución narrativa hilada en secciones en las que no se aprecian límites en las duraciones, nos descubre una afinidad con el rock sinfónico y el carácter mestizo -sin barrroquismo- de Frank Zappa.

Si la debilidad de Fourteen es la aliteración de sus fuentes referenciales, su grandeza es la capacidad de síntesis y servir de puente, una vez más, a la unión de Oriente y Occidente.

© Jesús Gonzalo, 2014

Músicos: Dan Weiss (batería, voz recitada), Jacob Sacks (piano),  Matt Mitchell (glockenspiel, piano, ógano), Thomas Morgan (contrabajo), Miles Okazaki (guitarras eléctrica y clásica), David Binney (saxo alto), Ohad Talmor (saxo tenor), Jacob Garchik (trombón y tuba), Ben Gerstein (trombón), Lana Cenaia (voz), Judith Berkson (voz), Maria Neckam (voz), Katie Andrews (arpa), Stephen Cellucci (percusión)

Composiciones: “Fourteen” Partes 1-7

Publicado por Pi Recordings. PI-52. 2014




Lucian Ban ‘Enesco Re-Imagined’ (44 Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona, L’Auditori, 13-XI-2012)

44 Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona

  • Fecha: 13 de noviembre de 2012.
  • Lugar: L’Auditori – Sala 3 Tete Montoliu (Barcelona).
  • Componentes:
    Ralph Alessi: trompeta
    Tony Malaby: saxos tenor y soprano
    Mat Maneri: viola
    Albrecht Maurer: violín
    Gerald Cleaver: batería
    Badal Roy: tabla y percusión
    Mark Helias: contrabajo
    Lucian Ban: piano y arreglos
  • Comentario:

    Calificados con desacierto de dream team del jazz contemporáneo (¿por qué todos los símiles futbolísticos tienen relación con el Barça?, se preguntarán. Porque esa clase de chungas analogías sólo se hace en Cataluña), el pianista y compositor rumano Lucian Ban presentaba el trabajo que hace un tiempo grabó para Sunnyside Records (Enesco Re-Imagined, 2010) en el que toma como punto de partida la obra del rumano George Enescu (Liveni, Rumania, 1881 – París, 1955). La música de este poco conocido compositor se inscribe dentro de una determinada tradición centroeuropea de la primera mitad del s. XX: es una música oscura, con un punto trágico, que puede llegar a ser lóbrega y arisca. Y, sin embargo, es una música de gran belleza.

    Esta reinterpretación de la obra de Enescu que han hecho Ban y el contrabajista John Hébert (corresponsable del proyecto que no pudo estar la otra noche, siendo sustituido por Helias) ofrece, en contra de lo que pudiera pensarse, una perspectiva de la obra del rumano mucho más cálida y cercana. El elemento –o elementos– sombrío ha sido convertido (que no suavizado) en un juego sutil de timbres, luces y atmósferas que permiten reinscribir la música original en un ámbito actual, en el que el jazz de los 70, la música india, la mixtura de jazz y música contemporánea o la improvisación hacen de idóneos receptores de ese legado. Para ser más precisos, casi podríamos hablar más de una recreación que de una mera adaptación. Más o menos interpretaron todo el disco, la “Sonata nº 3 para violín y piano”, el “Aria & Scherzino”, el “Octeto para cuerdas”, etc., mostrando así desde distintos ángulos instrumentales y temáticos esa “actualidad” que tiene la música de Enescu (una música que, por cierto, también puede recordar a ciertos compositores norteamericanos del XX.)

    El octeto es ciertamente espectacular, todos y cada uno de los músicos tienen unas trayectorias envidiables y una calidad extraordinaria, así que no es que no crea en su excelencia, como podría pensarse por mi comentario inicial, sino que en lo que no creo es en esa clase de símiles. Para mí, la música de esta formación y todo lo que representan cada uno de los músicos que estaban en el escenario la otra noche va mucho más allá de la mezquindad y cutrerío del fútbol, y es de malgusto relacionar ambas cosas. Pero, vayamos a ellos. Los arreglos y esa nueva perspectiva que arrojan sobre la obra del rumano dan como resultado un trabajo muy bien ponderado en todos los aspectos. El contrabajo está en el centro de todo. Se nota que Hébert está ahí, por más que no lo estuviera el otro día. La combinación del baterismo de Cleaver, que es una de las puertas por las que el jazz entra en este proyecto, y el alucinante trabajo de Badal Roy (siempre son alucinantes los tablistas), crea una malla fluida y maleable que sostiene el conjunto con elegancia. Hacer un inciso aquí para mencionar el interesante diálogo que se establece entre la tradición musical india y el folklore rumano, del que solía servirse Enescu, en la “Sonata nº 3”. Por su parte, el papel de solistas lo hacen Alessi, Malaby y Maurer, cada uno de los cuales tiene un lirismo y un carácter muy diferente entre sí: Alessi es suave, Malaby incisivo y Maurer aporta ese punto de agonía que se precisa. Me quedé con las ganas de ver a un Maneri más activo, pero el papel que cumple en este proyecto es otro. La viola permanece siempre por debajo de los solistas, dando un determinado brillo en cada momento. Ban se reserva el papel de oficiante con discreción, originalidad y proponiendo soluciones nada manidas.

    Hay quesubrayar que a pesar de las diferencias que existen entre estos músicos, pues cada uno de ellos representa distintas vías de esos nuevos caminos del jazz, el conjunto sonó equilibrado y orgánico gracias al esmerado trabajo de orquestación, dando como resultado una música que acaricia más que abraza. Me parece que es un proyecto que de conocerse más gustaría mucho incluso a públicos más conservadores.

    Texto: © 2012 Jack Torrance
    Fotografía:© Joan Cortès