Ángel Ontalva: Tierra Quemada (OctoberXart Records, 2015; CD)

Angel Ontalva - Tierra Quemada (2015)Ángel Ontalva lidera el grupo progresivo, RIO, avant-rock y jazz-rock, October Equus desde aproximadamente el año 2006 con cinco trabajos publicados: October Equus, Charybdis, Saturnal, Permafrost e Isla Purgatorio. Al margen de este proyecto su carrera en solitario comprende Land of Rain and Steel, Mundo Flotante y algunas colaboraciones con el percusionista Vasco Trilla como En directo en el Festival L.E.M. o Aceite de perro, e incluso con el saxofonista Alfonso Muñoz como Éxtasis y Tormento de Camilla Sodoma entre otros. Amanda Pazos Cosse, Vasco Trilla, Víctor Rodríguez, y por supuesto, Ángel Ontalva son o han sido miembros de October Equus. Ahora forman parte del proyecto Tierra Quemada que firma el propio Ángel Ontalva.

¿Dónde empiezan y dónde acaban Ángel Ontalva u October Equus? ¿Es el uno prolongación del otro o son el mismo ente? En realidad son cuestiones que no parecen tener demasiado interés, sobre todo porque lo que importa es la obra en sí, y con ella vamos.

En Tierra Quemada la esencia es profunda y el oído tiene que estar atento. La concentración tiene que ser máxima si quieres alcanzar su secreto. Con cada escucha se revaloriza de personalidad en busca de un mensaje oculto y enigmático.

Obra compleja e instrumentalmente matizada con instrumentos que entran y salen de escena, que se entremezclan de forma poco conocida produciendo rock progresivo de altura condimentado de sutiles pinceladas étnicas que se aproximan al mundo árabe. (“Tarlaya Ektim Sogan” y “Tierra Quemada”). Especialmente original en “No return” donde la guitarra hurdy gurdy (zanfona) de Marc Egea se une matrimonialmente con la melódica de Víctor Rodríguez. En “Ugetsu” echa la mirada atrás en busca del setentero King Crimson más apacible y sereno. Pieza de largo tempo que combina la paleta de colores con soltura, precisión y maestría o en la brillante “El Telele” donde un mellotron (Víctor Rodríguez) oscurecido en un segundo plano, arropa al resto de la estructura instrumental. “Comanche” es una ventana abierta al rock naif, tan complejo que sorprende por su amalgama instrumental aportando riqueza a una conversación de mil lenguas. Pieza breve y título largo, lejana en el tiempo y cercana al sonido de Henry Cow es “Bicycles were quite popular in the Forbidden City”. El broche final con el toque fino y delicado de “Cobra Trap”, lugar donde las voces instrumentales encajan como piezas de un puzle, donde ninguna destaca pero todas son básicas; donde Víctor Rodríguez nos regala un sonido de sintetizador a la manera de Vangelis, donde Marc Egea pone una pincelada antigua con su guitarra hurdy gurdy, (zanfona, organistrum, symphonia o vielle à roue) Ángel Ontalva abraza a un tranquilo Robert Fripp.

© Enrique Farelo, 2015

Ángel Ontalva: Tierra Quemada

Músicos: Ángel Ontalva: guitarra y bajo eléctrico; Amanda Pazos Cosse: bajo eléctrico; Víctor Rodríguez: teclados y melódica; Pablo Hernández: saxos alto y soprano; Luiz Rocha: clarinete; Marc Egea: hurdy gurdy y duduk; Pablo Ortega: violonchelo; Vasco Trilla: Batería y percusión.

Composiciones: “Tarlaya Ektim Sogan”, “No return”, “Tierra Quemada”, “Ugetsu”, “El Telele”, “Comanche”, “Bicycles were quite popular in the Forbidden City” y “Cobra Trap”
Todas las composiciones de Ángel Ontalva.

Grabado en el 2014/2015. Publicado en 2015 por OctoberXart Records.




INSTANTZZ: Aquil•les O L’estupor (2º San Miguel Jamboree Jazz Club Festival, Jamboree, Barcelona. 2014-11-13)

2º San Miguel Jamboree Jazz Club Festival

Aquil·les O L’estupor (Grec 2015 “En construcción”)

  • Fecha: Jueves, 13 de noviembre de 2014
  • Lugar: Jamboree (Barcelona)
  • Componentes:
    Tom Chant, saxo tenor y soprano
    Marc Egea, viola de roda
    Knut Vageen, piano
    Jorgen Traeen, programación y efectos

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© Joan Cortès, 2014




Kaulakau & Cobla Sant Jordi – Ciutat de Barcelona (Auditori, Sala Tete Montoliu, Barcelona, 16-II-2013)

«Cobla a l’Auditori» / (Tradicionàrius 2013)

  • Lugar: Auditori (Sala Tete Montoliu) (Barcelona)
  • Fecha: Sábado,16 de febrero de 2013
  • Componentes:
    Kaulakau:
    Marc Egea: zanfona
    Jordi Molina: tenora y efectos
    Franco Molinari: contrabajo
    Vasco Trilla: batería
    http://www.kaulakau.com

    Cobla Sant Jordi – Ciutat de Barcelona:
    Xavier Torrent: flabiol y tamboril
    Marc Timón y Oriol Gibert: tibles
    Enric Ortí y Josep Antoni Sánchez: tenoras
    Carles Martí y Timi Rodríguez: trompetas
    Isi López: trombón
    Pep Moliner y Miquel Àngel López: fiscornos
    Joan Druguet: contrabajo
    http://www.coblasantjordi.cat

 

• Comentario:
01_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

Kaulakau, el cuarteto de folk-jazz –por decirlo de alguna forma–, presentaba su tercer disco tras Bernoiver (2008) e In fabula (2010). Un disco (Mare Uut, se llama) para el cual han contado con la colaboración de la Cobla Sant Jordi-Ciutat de Barcelona, una formación “tradicional” que se caracteriza como lo hacen otras orquestas de otros ámbitos, por acceder a participar en trabajos que la lleven por nuevos derroteros. El espectáculo se presentaba bajo la denominación de «Noves músiques d’arrel» y compartiendo las programaciones de «Cobla a l’Auditori» (una especie de residencia que está realizando esta temporada la Cobla Sant Jordi en dicho espacio) y del Tradicionàrius 2013 (en la XXVI edición de este festival internacional de folk que organiza el C.A.T.).

 02_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

El primer tercio del concierto, en el que Kaulakau estaban sólos en el escenario, consistió en cuatro temas de sus dos primeros discos: “Maese”, “Viatje al no res” y “Bernoiver” (del primero) y “Cuirinho” (del segundo). Esta entrada era importante y necesaria especialmente para todos aquellos que iban a ver a Kaulakau por primera vez, ya que la combinación con la Cobla, con toda la espectacularidad que entrañaba, podía velar un tanto lo que realmente son y hacen Kaulakau. La impresión que siempre he tenido de ellos, y en este sentido esos cuatro temas eran una buena muestra, es que su música nace de un concepto muy peculiar a la hora de componer. Naturalmente, son muy buenos intérpretes y saben dar a sus temas una profundidad conceptual e instrumental que los equipara a cualquier grupo de jazz, sin embargo, es en las propias composiciones donde encontramos realmente el meollo de Kaulakau. Y esto es así por varias razones. La primera, por los distintos orígenes musicales de los que se sirven para hacer sus temas, y que van desde las músicas tradicionales, muy especialmente la catalana pero también de otros lugares de la cuenca mediterránea o del este de Europa, hasta el jazz, pasando por ciertos períodos o compositores clásicos o de vanguardia, y por la música medieval (rasgos de ella si se quiere). La segunda razón sería por el marcado, y asimismo distinto, carácter de los compositores del grupo: Egea es el que más compone, pero Molinari y Molina aportan un sello muy especial con sus piezas. Si las de Egea suelen ser muy imaginativas, imprevisibles y abiertas, llenas de influencias distintas y en cierto modo con un punto de exuberancia; las de Molinari son composiciones que funcionan como microrelatos, con estructuras muy cuidadas y partes perfectamente reconocibles; mientras que las de Molina suelen ser las más líricas, influidas por la música tradicional y con un aire de música antigua y, si me lo permiten, de estar tumbado en verano cerca del mar Mediterráneo. Y, finalmente, por cómo combinan melodías sencillas y emotivas con diseños musicales de mayor complejidad. Dicho de otro modo, esta introducción nos permitía entender perfectamente lo que hacen y lo que son Kaulakau antes de dar entrada a la cobla, a la par que nos mostraba que están en total sintonía con una cierta noción del jazz con raíces que hay en Europa (y que aquí mismo, en España, también compartiría con sus diferencias Baldo Martínez en su Projecto Miño).

 03_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

Tras esa primera parte, los 11 músicos de la Sant Jordi subían al escenario para interpretar junto al cuarteto la totalidad de Mare Uut, y casi casi por el mismo orden presentado en el disco además. Convendría hablar un poco de la cobla antes de seguir, o cuando menos de la cobla moderna, tal y como se concibe desde principios del siglo XIX, ya que la antigua era otra historia. La cobla es un formato musical específicamente catalán, es el formato de la sardana. Ya Stravinsky señaló su interés por la música producida por este tipo de formación, y llegó a componer incluso una sardana que actualmente se encuentra perdida. No es extraño que el compositor ruso ‘flipara’ con la cobla, pues se trata de una combinación de timbres y tesituras muy especial: agresiva, estridente, penetrante, pero que también puede resultar dulce y muy melodiosa. Por un lado, el flabiol y el tamboril marcando la marcha de las cosas, mientras que en el otro el contrabajo mantiene el sostén rítmico. Entre medias, dos pequeñas secciones de madera y metal: la madera, con dos dobles parejas de instrumentos de doble caña, los tibles y las tenoras, de tesituras particularísimas ambos; el metal, con dos dobles parejas de trompetas y fiscornos y entre ellas un trombón. Si alguien escucha determinados pasajes de ciertas composiciones de Stravinsky anteriores a su descubrimiento de la cobla en 1924, como Petroushka, podrá encontrar ciertas concomitancias en el sonido. A mí, particularmente, el sonido en sí de la cobla –y ahora sólo me refiero al sonido en sí, no a la música de cobla– me hace pensar en la acometividad del sonido ayleriano.

 04_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

Dicho esto, pasemos al concierto que es en realidad el objeto de esta crónica. Aparte de para situar al público con respecto a la música de Kaulakau –como ya he dicho antes–, esos cuatro temas iniciales también sirvieron para ver qué tal había suplido el cuarteto a Enric Canada, el percusionista que dejó el proyecto unos meses atrás. El nuevo baterista, Vasco Trilla, se ha integrado muy bien aportando su estilo que es sensiblemente distinto al de Canada, todo y presentársele una papeleta difícil pues se embarcaba no en un tercer disco al uso de Kaulakau sino en uno para el que el grupo iba a contar con la colaboración nada más y nada menos que de la Cobla Sant Jordi.

 05_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

Respecto a la cuestión de cómo la cobla está dejando de ser lo que ha sido tradicionalmente para reclamar otros ámbitos de la creación musical, decir que la misma Cobla Sant Jordi es una buena muestra de qué dirección está tomando este asunto. Es una formación inquieta que en los últimos tiempos ha colaborado en proyectos de lo más variado junto a cantantes como Pascal Comelade o Roger Mas. Y en lo tocante a la hibridación con el jazz o la música improvisada, mencionar que hace unos años el grupo del saxofonista Sisu Coromina, Tarannà, también experimentó con la integración del formato de cobla en su música (en aquel caso en concreto, con “media cobla”).

 06_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

Esos dos tercios últimos del concierto se abrieron con el tema “Ritnometo”, una elaborada composición de Molinari que, como es habitual en él, nos contaba una vieja y curiosa historia. Una composición enrevesada y con una parte central muy jazzística, con algún arreglo en plan third stream en momentos puntuales. Ya en este tema (que también abre el disco) se explotaron los distintos acentos de la cobla, trabajando con diálogos entre las distintas secciones de la banda, y también con respecto al cuarteto y su relación con la cobla. En el siguiente tema, “Ik 1” (el primero de una serie de composiciones de Egea del mismo título que están dedicadas a un pueblo de Kenya), un tema lánguido, se pudo apreciar mejor el sonido característico de la cobla en su conjunto, al igual que en el siguiente “Bestial”, una nueva y bastante distinta versión de esta pieza de Molina que se incluía en el segundo disco de Kaulakau (In fabula). Fue justamente en este “Bestial” la primera vez que se hicieron una especie de “solos en primer plano” que consistían en músicos que se acercaban al frente del escenario para establecer mini diálogos en grupos de dos, tres o cinco: en este caso fueron los dos fiscornos.

 07_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

“Ik 2” introducía un elemento nuevo: una parte conducida por Egea sobre su propio tema. A diferencia de la versión del disco, en esta hubo algo más de humor en las supuestas “partes libres”, con apuntes campestres y referencias a aves de corral y ganado vacuno (¿Se referían a la tradición de la cobla o a la modernidad de ciertas prácticas de dirección? ¿O a la inversa?). Aquí también se hizo evidente ese lado más oscuro y vanguardista de Kaulakau, que seguramente proviene tanto de sus variados gustos y escuchas como de la experiencia particular de Egea en la Banda d’Improvisadors de Barcelona. De hecho, en algún momento me los recordaron, especialmente en el tenso balanceo entre ritmos obligados y fuertes y despegues llevados por un pegadizo walking bass. Y si esto nos situaba muy cerca del jazz, con la siguiente “Tònica” de Molinari ya estábamos completamente inmersos en él. Ya desde ese flabiol que da inicio a la melodía, como en toda cobla que se precie, para dar paso a un vamp irresistible y a una total adopción del cometido de una big band por parte de la cobla. Hay en “Tònica” otra digresión atonal y experimental desde la que recuperan el tema para llevarlo al segundo de esos “primeros planos” musicales, esta vez con dos tenoras (una de ellas tocada por Molina) y un tible.

 08_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

De ahí volvíamos a pasar al lirismo y belleza de las composiciones de Molina, esta vez en una nueva (y como en el anterior caso, también distinta) versión de “L’últim 7, tema que ya habían grabado en su primer cd (Bernoiver). Y volvía a ser en este tema, de deliciosa orquestación, donde se ponía de manifiesto ese aspecto dulce y suave que puede tener la cobla. No en vano, Molina, el tenorista, tal vez sea el que mejor de todos conoce el formato y, por tanto, quién mejor puede vislumbrar sus posibilidades. Y de este remanso de calma, pasábamos a los “Ik 3 i 4”, una composición de Egea que, no sé si será así, pero apostaría que es un homenaje en su larga introducción a la mechanical music de Ligeti: distintas ruedas y engranajes instrumentales van sincronizándose poco a poco hasta conseguir una cadencia repetitiva que se extiende por todo el tema dando entrada y salida a distintas figuras musicales. Aparentemente, no pasa nada, sólo un tránsito. En esta pieza hubo el tercero de esos “primeros planos”, esta vez con los cinco integrantes de la sección de metal de la Sant Jordi.

 09_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

El concierto finalizó con un bis en el que repitieron “Bestial” y en el que Marc Egea hizo una última y breve conducción. Después, el buen sabor de boca que siempre dejan los proyectos en los que honestidad y búsqueda van juntos. Al finalizar recogí algunas opiniones diversas. Había –algo nada raro– a quién le cuesta entrar en ese sonido tan particular que tiene la cobla, y muy especialmente en el de la tenora. Es cierto, a la tenora o se la quiere o se la odia, pero recordemos que respecto a ella Stravinsky dijo que era “el instrumento que más se parece a la voz humana” (y especialmente al lamento y al gemido, añadiría). Yo creo que sólo por esto merece dársele las oportunidades que haga falta. En cuanto a si está más o menos lograda esta nueva propuesta de Kaulakau con cobla, decir que creo que lo importante en última instancia es que lo que se nos propone es sobre todo un cambio de perspectiva. Es decir, si a la cobla sólo la hemos visto como un formato con el que hacer unas cosas muy determinadas, Mare Uut nos muestra que si cambiamos ese emplazamiento, ese punto de vista, podremos verla de otro modo, con otras posibilidades. ¿Que hay muchos modos de hacerlo? Sí, claro, pero este es una de ellos ¿Que se podían haber explorado más las peculiaridades tímbricas de la cobla? Tal vez, pero aquí remitiría al lector al segundo párrafo de esta misma crónica y en concreto a ese “mundo musical” que Kaulakau ha conformado tan bien, puesto que traicionarlo por algún formalismo no me parecería juicioso. Hay que experimentar, sí, pero a veces sin perder de vista lo que se es.

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En suma, este nuevo trabajo de Kaulakau, que ha contado con la total complicidad de los miembros de la Cobla Sant Jordi (de hecho son coproductores del disco), es un intento de visualizar nuevas formas, caminos y un futuro para la cobla, un formato que cuando se conoce es difícil soslayarlo.

11_KAULAKAU I COBLA ST JORDI (©Joan Cortès)_L'Auditori_Bcn

Texto: © Jack Torrance, 2013
Fotografías: © Joan Cortès, 2013

 




BIB (Banda D’Improvisadors de Barcelona) (5è Festival Internacional NoNoLogic, L’Auditori – sala 3 Tete Montoliu, Barcelona, 16-XI-2012)

5è Festival Internacional NoNoLogic

  • Fecha: 16 de noviembre de 2012.
  • Lugar: L’Auditori – sala 3 Tete Montoliu (Barcelona).
  • Componentes:
    Pablo Rega: dirección
    Alfonso Muñoz: saxo barítono
    Dani Domínguez: batería
    Eduard Altaba: contrabajo y bajo
    Ferran Besalduch: saxo bajo
    Frances Barlett: violoncelo
    Ignacio Lois: guitarra eléctrica
    Javier Carmona: batería y percusión
    John Williams: saxo barítono y trombón
    Manolo López: contrabajo
    Marc Egea: zanfona
    Olga Àbalos: saxo alto y flauta travesera
    Tino Regueira: guitarra eléctrica
    Tom Chant: saxos tenor y soprano
    Colaboración especial de Agustí Fernández: piano
  • Comentario:

    Barcelona, donde sus prebostes presumen de vivir en una ciudad culturalmente activa, cuenta con iniciativas dedicadas a las llamadas músicas alternativas sin casi apoyo público ni privado, ni apenas canales informativos que se hagan eco de su existencia. Es el caso del festival NoNoLogic, dirigido desde hace un lustro por la activista Eli Gras. Con entusiasmo y no sin dificultades, La Olla Exprés, la productora que dirige Gras, propone una veintena de actividades en espacios alternativos de la ciudad condal. No obstante el, digamos, acto central de la edición en curso se celebró en el oficial Auditori, donde la Banda d’Improvisadors de Barcelona presentó su futuro primer disco. Grabado durante el pasado mes de febrero en esa misma sala de conciertos, el por fin trabajo de debut de esta formación plástica contó con una colaboración muy especial: la del pionero Agustí Fernández. Pero es sin duda el magisterio de su director titular, Pablo Rega, el que convierte a la BIB en un rara avis del panorama bigbandístico local. Rega, que también dirige el magnífico combo IED8, ha logrado convertir a este elenco de procedencias de lo más diverso en una de las propuestas más excelsas del underground barcelonés. Porque si bien la fórmula de la conducción gestual con la que trabaja Rega no es nueva —se atribuye a Butch Morris— también es cierto que en la capital catalana no abundan hoy directores compositores de música improvisada de su talla.

    Uno de los logros de esta amplia formación es el trabajo por secciones, la disección de las posibilidades sonoras de las diferentes atípicas familias de instrumentos. Un ejemplo de esa dinámica aconteció con la pieza que abrió el fuego, oscura y de tono enigmático, en la que preponderó el empalme por capítulos de las diferentes secciones. En este sentido, destacó desde el primer momento el papel de los metales, con un primer amago de solo crujiente a manos del tenor Tom Chant. No en vano, el grupo de instrumentistas de viento fue uno de los que mostró con mayor soltura el talante contrastante de la formación: de los bocinazos deliciosos del saxo bajo Ferran Besalduch a los jadeos discretos de la saxofonista alto y flautista Olga Àbalos, pasando por el tono lenguaraz de Chant, Alfonso Muñoz y John Williams. La otra gran sorpresa de la noche fue el trabajo minucioso del dúo formado por la violonchelista Frances Barlett y el zanfonista Marc Egea, interpretando glisandos lacerantes. En el otro extremo, cabe destacar el papel circundante de una arrolladora sección rítmica, entre comillas, conformada entre otros por el histórico Eduard Altaba, al bajo y contrabajo, y los bateristas Javier Carmona y Dani Domínguez.

    A mitad del evento entró en escena el pianista Agustí Fernández. La improvisación tomó entonces un cariz energético en el que la banda se retroalimentaba de los trinos desbocados y fragmentarios de Fernández, en una suerte, a priori, de cadencia al estilo de pregunta-respuesta que evolucionó hacia un totum revolutum de proporciones majestuosas. Anunciado en calidad de “invitado especial”, el pianista balear acabó empastándose con el resto de la banda, como si se hubiera incorporado una sección nueva al conjunto. Como mandan los cánones de la buena música casi instantánea, la BIB se reinventaba magistralmente cada segundo. En particular, lo hacía bajo la tutela de la disparidad climática, uno de sus grandes méritos. En este sentido, cabe resaltar el papel de Fernández en el arte del piano preparado, con cuyos repiques se apuntó a la tarea de fabricar registros no convencionales de gran belleza. Fernández,  cuya intervención fue de lo más oportuna, se reencontró además con su faceta de improvisador en el contexto de la banda dirigida mediante la conducción gestual —recordemos su papel en la añorada IBA, en la década de los 90, junto con Evan Parker y Susie Ibarra, entre otros—.

    El concierto acabó con un más que merecido homenaje a uno de los padres de las músicas improvisadas en nuestro país, Joan Saura, que nos dejó hace apenas un mes. El tema, concebido para la ocasión, se titulaba “Una para Joan” y sonó con una intensidad desgarradora. Fue quizás el único momento en que todos los instrumentos de la banda tocaron prácticamente al unísono, proclamando un grito de rabia y de emoción que concluyó con un poema declamado en off a cargo de otro ilustre Juan, el poeta Juan Creck. Fue el mejor final posible para una sesión de gala a cargo de una banda que este cronista desea que prosiga por los siglos de los siglos. Amén.

    Texto: © 2012 Martí Farré
    Fotografía:© Fotografías: © 2012 Mar Bassols




Marc Egea – glimpse (Sant Pol de Mar, 2009)

En los últimos años, Marc Egea ha publicado dos discos en las netlabels catalana Costellam, en otoño de 2007, y norteamericana Lunar Flower, este otoño pasado. Se da la circunstancia de que dentro de la obra de Egea se trata de dos discos que presentan una continuidad, por más que su registro esté separado por cuatro años (la primavera de 2005, en el caso de Helionora, la del 2009 en el de Glimpse). Son trabajos grabados a zanfona solo, con el acompañamiento de algunas voces y de instrumentos de percusión que normalmente toca con los pies (cubo de madera y campanas indias de pie). No hay regrabación ni se vale de electrónica alguna, sin efectos o loops.

Esta circunstancia, el tiempo que separa las grabaciones, y las diferencias musicales que existen entre ambos nos permiten ver muy claramente la evolución que se ha ido operando en la música de Egea. Mientras Helionora era un trabajo muy anclado aún en la música tradicional, que él había dejado de practicar profesionalmente poco tiempo antes de la grabación; Glimpse recoge, sin borrar los rastros de tradicional y folk, distintas formas y modos de hacer en los que se ha ido involucrando cada vez más, desde la improvisación a la composición contemporánea.

Hay que ir con cuidado, de todos modos, con la audición de ambos, pues aunque las sonoridades y pequeñas formas son muy divergentes en un caso y otro, las grandes formas, las estructuras, la ordenación, tienen, al menos para mí, una gran unidad. Se adivina la misma mente organizadora detrás, con esas composiciones que son como relatos breves, presentando unos temas, tomando unos derroteros muy libres en las partes centrales, para acabar a veces en el tema inicial o bien muy lejos de él. Normalmente, escuchando la música de Egea uno detecta la idea que quiere exponer de un modo claro, hasta puro si me apuran. Sus desarrollos, por más que esté trabajando con sonidos, tonos y ritmos difíciles, como sería en algún caso Glimpse, están preñados de oralidad, algo nada raro viniendo de alguien que ha estado durante muchos años dentro de la música tradicional. Esa componente rapsódica es la razón por la que sus composiciones están tan moduladas, que discurran con tanta naturalidad, y nos lleguen de un modo tan directo a pesar de que con frecuencia no responden a la estructura de una canción convencional. En este aspecto, quizá las diferencias entre Helionora y Glimpse se encuentren en que en éste último Egea, además del sonido y los temas nuevos, trata de ocluir algo el sentido, la dirección de los temas, de volverlos más misteriosos, lo cuál trasluce ese interés suyo por la música de los compositores europeos del siglo XX que trabajaron también a partir de formas y ritmos folclóricos, integrándolos en su arte y sin perder nunca su voz personal.

Hay otro aspecto en el que podemos hallar también esa evolución, y es en la interpretación. Y nada mejor para verlo que valernos de las dos versiones del tema “Kaulakau” que contienen ambos discos, y que es el único tema viejo que hace en Glimpse. En ese aspecto, que no es nada accesorio sino fundamental, vemos como en esta última versión su toque se ha vuelto más sugerente y abierto, no tan preocupado por la dificultad técnica como por extraer de ella los recursos que le permitan dar a su música ese componente misterioso, entre lo viejo y lo nuevo, entre la confianza en el pasado y la promesa de futuro.

Helionora y Glimpse pueden descargarlos libremente, con el consentimiento del autor y sin la intervención torticera de SGAE alguna.

 

Jack Torrance

Composiciones: “Dramatícula”, “Clinamena”, “Sichler”, “Andar alla macchia”, “Glimpse#1”, “Enygma”, “Glimpse#3”, “Kaulakau”.

Todas las composiciones de Marc Egea.

Músicos: Marc Egea (zanfona, campanas de pie, voces).

Grabado en Sant Pol de Mar (Barcelona), en la primavera de 2009.
Lunar flower LF-22 (2009)

Descarga: http://www.archive.org/details/Lf-22Glimpse




Marc Egea – Helionora (Sant Pol de Mar, 2005)

Composiciones: “Helionora”, “Spheiros”, “Quan l’univers vencer estava concentrat en un punt”, “Darrera el vel de l’invisible”, “Kaulakau”, “Anteus”, “Cataclisme”.

Todas las composiciones de Marc Egea.

Músicos: Marc Egea (zanfona, percusión sobre cubo de madera).

Grabado en Sant Pol de Mar (Barcelona), el 5 de mayo de 2005.
Costellam CLL016 (2007)

Descarga: http://costellam.net/releases016.html




Kaulakau – In Fabula (Discmedi Blau 2010)

Cuando escuchamos un proyecto, por ejemplo, en el que un músico afro americano se une a músicos de Mali, Nigeria o donde sea, nos parece exótico y, en cierta forma, natural. Las raíces son las raíces e, independientemente de la relación que uno tenga con ellas, están ahí. Puedes obviarlas o negarlas, pero eso no hará que desaparezcan.

Cuando escribí sobre el anterior disco de Kaulakau, Bernoiver utilicé la propia sugerencia del grupo definiendo –aunque fuera circunstancialmente y con la boca pequeña– su música como folk jazz. Bien, escuchando In Fabula vuelvo a ese término, en este caso de forma convencida, rotunda y orgullosa. Kaulakau son una banda de folk jazz, una gran banda de folk jazz. Lo que hasta ahora era sólo un proyecto arriesgado y desafiante (como si fuese poco), se ha vuelto una perfecta maquina de hacer música, sin perder nada de ese riesgo y frescura en el camino.

En In Fabula el grupo suena compacto y natural, forjando una mezcla perfecta de improvisación, jazz y música tradicional. Parte de ese equilibrio tiene que ver con la producción (más cálida que en su anterior trabajo), con unos temas intachables y con la actitud de un grupo sólido en el que todos tienen un papel bien definido y casi intransferible.

Lo que hace Kaulakau no es fácil. Se trata de abrir fronteras sin invadir territorios, de dejar fluir los propios referentes sin dejar que se ahoguen entre ellos. De convivencia estilística y verdadera fusión, en el mejor sentido de la palabra. Los sonidos, tan personales, de la tenora de Jordi Molina y de la asombrosa zanfona de Marc Egea no salen de la casualidad o de un acercamiento parcial a las raíces, sino de la completa asimilación de estas y de una mezcla que, en su origen, ya se beneficia de la personalidad del grupo.

In Fabula es más que un paso adelante en la carrera de Kaulakau; también es historia viva de nuestra música y, muy seguramente, estará situado como se merece en las páginas de ese jazz fusionado que tanto nos gusta en otros países. Ya va siendo hora de reconocer el nuestro, ¿no?

Yahvé M. de la Cavada

Composiciones: “Desert d’Equidistan” (Enric Canada); “Escaleta, escalona, escalina, escalota i escalassa” (Marc Egea); “Bestial” (Jordi Molina); “Areascopia” (Franco Molinari); “Introducció a Cuirinho” (Marc Egea y Jordi Molina); “Cuirinho” (Marc Egea); “Ussuri” (Marc Egea); “Conquibus” (Franco Molinari); “Andova” (Marc Egea); “Qüè” (Marc Egea); “Cap al bosc” (Franco Molinari)

Músicos: Marc Egea (zanfona y voz), Jordi Molina (tenora y efectos), Franco Molinari (contrabajo) y Enric Canada (batería y percusión)

Grabado en Girona del 29 de marzo al 1 de abril de 2010. Discmedi Blau.




Kaulakau. In Fabula (Discmedi, 2011)

Kaulakau: In Fabula (Discmedi, 2011)

Kaulakau. In Fabula (Discmedi, 2011)

Kaulakau. In Fabula (Discmedi, 2011)

Cuando escuchamos un proyecto, por ejemplo, en el que un músico afro americano se une a músicos de Mali, Nigeria o donde sea, nos parece exótico y, en cierta forma, natural. Las raíces son las raíces e, independientemente de la relación que uno tenga con ellas, están ahí. Puedes obviarlas o negarlas, pero eso no hará que desaparezcan.

Cuando escribí sobre el anterior disco de Kaulakau, Bernoiver utilicé la propia sugerencia del grupo definiendo –aunque fuera circunstancialmente y con la boca pequeña– su música como folk jazz. Bien, escuchando In Fabula vuelvo a ese término, en este caso de forma convencida, rotunda y orgullosa. Kaulakau son una banda de folk jazz, una gran banda de folk jazz. Lo que hasta ahora era sólo un proyecto arriesgado y desafiante (como si fuese poco), se ha vuelto una perfecta maquina de hacer música, sin perder nada de ese riesgo y frescura en el camino.

En In Fabula el grupo suena compacto y natural, forjando una mezcla perfecta de improvisación, jazz y música tradicional. Parte de ese equilibrio tiene que ver con la producción (más cálida que en su anterior trabajo), con unos temas intachables y con la actitud de un grupo sólido en el que todos tienen un papel bien definido y casi intransferible.

Lo que hace Kaulakau no es fácil. Se trata de abrir fronteras sin invadir territorios, de dejar fluir los propios referentes sin dejar que se ahoguen entre ellos. De convivencia estilística y verdadera fusión, en el mejor sentido de la palabra. Los sonidos, tan personales, de la tenora de Jordi Molina y de la asombrosa zanfona de Marc Egea no salen de la casualidad o de un acercamiento parcial a las raíces, sino de la completa asimilación de estas y de una mezcla que, en su origen, ya se beneficia de la personalidad del grupo.

In Fabula es más que un paso adelante en la carrera de Kaulakau; también es historia viva de nuestra música y, muy seguramente, estará situado como se merece en las páginas de ese jazz fusionado que tanto nos gusta en otros países. Ya va siendo hora de reconocer el nuestro, ¿no?

Yahvé M. de la Cavada

Kaulakau: In Fabula

 

Composiciones: “Desert d’Equidistan” (Enric Canada); “Escaleta, escalona, escalina, escalota i escalassa” (Marc Egea); “Bestial” (Jordi Molina); “Areascopia” (Franco Molinari); “Introducció a Cuirinho” (Marc Egea y Jordi Molina); “Cuirinho” (Marc Egea); “Ussuri” (Marc Egea); “Conquibus” (Franco Molinari); “Andova” (Marc Egea); “Qüè” (Marc Egea); “Cap al bosc” (Franco Molinari)

Músicos: Marc Egea (zanfona y voz), Jordi Molina (tenora y efectos), Franco Molinari (contrabajo) y Enric Canada (batería y percusión)

Grabado en Girona del 29 de marzo al 1 de abril de 2010. Discmedi Blau.