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JazzX5#219. Thelonious Monk Quartet: “Epistrophy” [1948] [Minipodcast] Por Pachi Tapiz

“Epistrophy”
Thelonious Monk Quartet (Grabado en Nueva York el 2 de julio de 1948)
Thelonious Monk, Milt Jackson, John Simmons, Shadow Wilson
Publicado originalmente en Genius of Modern Music (Blue Note)

© Pachi Tapiz, 2021

JazzX5 es un minipodcast de HDO de la Factoría Tomajazz presentado, editado y producido por Pachi Tapiz.
JazzX5 comenzó su andadura el 24 de junio de 2019.
Todas las entregas de JazzX5 están disponibles en https://www.tomajazz.com/web/?cat=23120 / https://www.ivoox.com/jazzx5_bk_list_642835_1.html.

Fernando Ortiz de Urbina seleccionaba el disco en que se publicaba este tema en 1943-1959: entre el Bop y el Free – La Edad de Oro. Especial 25 Discos de Jazz: una Guía Esencial. Dedicado a Alberto.




Cuando lo difícil es elegir. Bill Evans Trio: Behind the Dikes (Elemental Music, 2021) [Grabación de jazz] Por Juan F. Trillo

¿Dónde estaban ustedes allá por el 69? No es una pregunta fácil de responder; pues seguro que muchos ni siquiera estaban y a otros la memoria no nos alcanza tan lejos. Pero, en cualquier caso, todos sabemos que aquellos fueron años muy fértiles, cultural y musicalmente hablando, y el disco que Tomajazz presenta hoy es una buena muestra de ello.

Behind the Dikes es otra de esas piezas de coleccionista para las que los grandes aficionados a la música jazz reservan un lugar especial. Se trata de tres álbumes en vinilo que recogen veintidós temas grabados en directo durante las sesiones que Bill Evans Trio ofreció en la ciudad de Hilversum, Holanda, en 1969, en un tour europeo que el pianista y su grupo realizaron aprovechando su participación en el recién creado Festival de Jazz de Montreux, Suiza.

Por cierto, que de su intervención en dicho evento surgió Bill Evans at the Montreux Jazz Festival (Verve, 1968) que mereció el Grammy del año siguiente al Mejor Álbum de Jazz Instrumental. Y no es de extrañar, porque Evans y su trío estaban en uno de los momentos cumbres de su carrera musical, que coincidió —¡menuda sorpresa!— con unos años en los que el pianista había conseguido liberarse de su adicción a la heroína. 1969 fue un año extremadamente productivo, en el que el trío publicó tantos como cinco álbumes, a cuál mejor.

Evans tenía a su lado al puertorriqueño (de Santurce, nada menos) Eddie Gómez en el contrabajo y al neoyorkino Marty Morell en la batería, dos músicos excepcionales que se compenetraban a la perfección con los armónicos pianísticos del líder de la formación.

Hace unos meses, hablábamos en Tomajazz de otra grabación histórica de estos mismos músicos y de esa misma época, Live at Ronnie Scott’s (Resonance Records, 2020) llevada a cabo de manera precaria durante los conciertos que dieron en Londres y recuperada y producida por Zev Feldman, quien igualmente ejerce de productor en esta que hoy presentamos. También aquí Bernie Grundman se ocupa de la remasterización y el resultado, como en el caso anterior, es una colección preciosista de tres discos con los que disfrutar en las largas noches de invierno que se avecinan en los meses venideros.

¿Y qué decir del contenido? Teniendo en cuenta de quién estamos hablando y de la época a la que nos referimos cualquier buen aficionado podría elaborar una playlist y acertaría en más del ochenta por ciento. Veamos; en el disco uno podemos encontrar “You’re Gonna Hear from Me”, de André Previn; el estándar “Waltz for Debby”, que daría nombre a uno de los álbumes de Evans más conocidos; y “Round Midnight”, otro estándar donde los haya, pero este de Thelonious Monk. Y, atención, cierra este primer disco “I Let a Song Go Out of my Heart” de Ellington, en la única versión grabada que se conoce.

El segundo disco abre con “Alfie”, el tema de Bacharach para la película del mismo título de 1966, dirigida por Lewis Gilbert y protagonizada por Michael Caine. Ya ven que hablamos de la prehistoria, pero cada pieza es realmente única y valiosa. Sigamos: “My Funny Valentine” de Rogers y Hart; “One for Hellen” y “Quiet Now”, ambas de Evans y no piezas menores, se lo aseguro.

El tercer disco ofrece delicias como “Sleepin’ Bee”, canción compuesta en su día (1954) por Harold Arlen y ¡con letra de Truman Capote!, para el musical House of Flowers, que protagonizó Diahann Carroll. Por supuesto esta es una versión instrumental, pero no por ello menos agradable de escuchar. No mucho después encontramos “Autumn Leaves”, compuesta en 1945 por Joseph Kosma, un tema tan bueno que desde entonces ha sido versioneada por todo músico y cantante que ha querido quedar bien con su público.

Y para concluir este concierto en el que lo difícil es elegir qué nos gusta más, la “Pavana”, de Fauré. Un tema suave, como deben ser las despedidas, compuesto en 1887 por Gabriel Fauré, pero que Bill Evans Trio hace que suene tan actual como cualquiera de los mencionados anteriormente.

Por último, decir que todo ello viene acompañado por un dosier de fotos inéditas, textos del profesor de jazz Bert Vuijsje, de los productores Zev Feldman y Frank Jochemsen y entrevistas con el pianista holandés Jan Huydts, y con los dos miembros del trio que todavía están entre nosotros, Eddie Gómez y Marty Morell.

Esta joya estará disponible a partir del 17 de julio, por lo que todavía no conocemos el precio de lanzamiento, aunque seguro que no será barato. Ahora bien, nos atrevemos a asegurar que sea cual sea, será dinero bien invertido. Al fin y al cabo, ¿quién puede poner precio a un placer como este?

 © Juan F. Trillo, 2021 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut

Bill Evans Trio: Behind the Dikes
Bill Evans, piano.
Eddie Gomez, contrabajo.
Marty Morell, percusión.

Producción: Zev Feldman y Frank Jochemsen. Sonido: Bernie Grundman. Sello discográfico: Anagram Music. Remasterizado en estudios Nederlands Jazz Archief. Impreso en Standard Vinyl, Canadá. Fecha publicación: 17 de julio, 2021.




El Jazz le sienta bien a Getxo. Getxo Jazz 2021 (30 de junio a 4 de julio de 2021) [Conciertos de jazz] Por Mario Benso, Pedro Urresti y Pachi Tapiz

44º Festival Getxo Jazz

  • Fecha: del 30 de junio al 4 de julio de 2021.
  • Lugar: Muxikebarri, Getxo (Vizcaya)

Javier Colina Quartet
Miércoles, 30 de junio

En un año, 2021, en el que a pesar de que parece que ya se vislumbra la luz sigue presentando una situación muy complicada a todos los niveles por culpa de la pandemia del COVID-19 y sus terribles variantes, el Festival de Jazz de Getxo ha retomado su actividad tras el parón obligado de 2020. Los conciertos principales (todos ellos a las 19:00 en la sala Ereaga de Muxikebarri de Getxo), comenzaron con la actuación de Javier Colina Quartet. El grupo no ha llegado a publicar ninguna grabación, y tampoco tiene intenciones de hacerlo según lo que comentó el contrabajista. Este lleva trabajando durante varios años con Ariel Brínguez (saxos tenor y soprano), Pablo Gutiérrez (piano), y Daniel García Bruno (contrabajo). Además de una enorme sabiduría instrumental, el líder del cuarteto muestra una fabulosa habilidad para armar su repertorio con una música que va del Norte al Sur, y de un lado a otro del Atlántico. De ese modo Monk sonó a modo de cumbia (fabulosa versión de “Epistrophy”); enlazó Cuba con África por medio de versiones de temas como “Belén” o “Novia Mía”. El concierto fue una fiesta en el que además de contar con un contrabajo que tuvo una increíble capacidad de cantar, también acudieron la versatilidad al saxo de Brínguez o las magníficas aportaciones de Gutiérrez y García Bruno, y en el que no faltaron los aplausos espontáneos de los asistentes, que como en el resto de conciertos de cada una de las tardes, agotaron las localidades.

Texto: © Pachi Tapiz, 2021
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

The Cuban Jazz Syndicate
Jueves, 1 de julio

El baterista Michael Olivera lideró a su grupo The Cuban Jazz Syndicate. Un septeto que cuenta con unos músicos que cuentan con un enorme bagaje musical: repásense las trayectorias del líder, del pianista Pepe Rivero, de Ariel Brínguez o del trompetista Raynald Colom, que sustituyó al inicialmente anunciado Carlitos Sarduy. El sindicato del jazz de Cuba presentó su grabación Y llegó la luz planteando un repertorio compuesto por temas propios en el que más que luz hubo muchos, demasiados, fuegos artificiales, o como diría el clásico, mucho ruido y pocas nueces. La cantante Myriam Latrece llevó sus intervenciones vocales a un lugar con apariencia de contemporaneidad, pero en el que aparte de que no se le entendía lo que cantaba, había más vacío que contenido. El resto de compañeros nos obsequiaron con solos interminables al bajo eléctrico de cinco cuerdas, explosiones de los vientos, rápidas cabalgadas por las teclas del piano, y demostraciones percusivas en la batería. Como no podía ser de otra manera requirieron la participación del público con sus palmas y cantos. El resultado fue un concierto en el que se echó a faltar una mayor interacción entre los músicos, acorde con su potencial.

Texto: © Pachi Tapiz, 2021
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

Maria João & Carlos Bica Quartet
Viernes, 2 de julio

La colaboración entre la cantante Maria João y el contrabajista Carlos Bica se remonta a un cuarto de siglo. Tras diez años con grabaciones y conciertos a lo largo de todo el Mundo, han retomado su actividad acompañados por los jóvenes André Santos (guitarra), y João Farinha (piano y teclados). La intensidad de la propuesta de João puede llegar a ser excesiva, no deja indiferente. En el concierto en Getxo la cantante mostró su enorme capacidad vocal, con un control al alcance de muy pocas. Es capaz de moverse por los terrenos de la improvisación libre, pero a su vez no tiene problemas para controlar la voz perfectamente por terrenos más ortodoxos. Su expresividad teatral sobre el escenario fue el complemento perfecto de su trabajo vocal y del de sus compañeros. Estos, aunque tuvieron sus momentos de lucimiento (fantásticos los aromas blueseros del guitarrista, la suavidad del contrabajista o los teclados que miraban hacia la música tradicional), estuvieron al servicio de la cantante. El repertorio, que finalizó con un “What A Wonderfurld World” lleno de retranca (no puede ser de otro modo a la vista de la que está cayendo), incluyó además de temas propios, revisiones de canciones como “Scarborough Fair”, “Woodstock” (la mítica composición de Joni Mitchell), The Doors, Robert Johnson o The Beatles.

Texto: © Pachi Tapiz, 2021
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

Chano Domínguez & Martirio “A Bola de Nieve”
Sábado, 3 de julio

Maribel Quiñones, conocida artísticamente como Martirio, es un monstruo sobre el escenario. Chano Domínguez es uno de los pianistas más grandes en la escena jazzística española actual. Tras colaborar a partir de finales de los años 90 del pasado milenio en grabaciones míticas como Coplas de Madrugá y Acoplados, ambos músicos han vuelto a retomar su colaboración con A Bola de Nieve (2019). En Getxo presentaron este espectáculo. Tras el comienzo a piano solo por parte del pianista gaditano, Martirio hizo acto de presencia en el escenario para revisar el repertorio de la última grabación de este duo. A lo largo del concierto sonaron “Tu no sospechas”, “El manisero”, “La vie en Rose”, “Bito Manue”, “Drume negrita” y “Se equivocó la paloma”. Más allá del repertorio, el resultado son canciones de entrañas, sonidos de sentimientos. La capacidad de Martirio sobre el escenario no sólo se mostró en la manera de cantar, si no en las presentaciones, que con su nota de humor y también de cariño y admiración, sirvieron para poner en contexto los temas que fueron sonando en el concierto. Una mención especial para el técnico de luces, que con una precisión casi mágica, fue el complemento perfecto para el espectáculo.

Texto: © Pachi Tapiz, 2021
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

Jorge Pardo/Carles Benavent/Tino di Geraldo Trio + Niño Josele
Domingo, 4 de julio

Concluyó el Festival Internacional de Getxo su edición sin duda más compleja y singular por las circunstancias de todos conocidas, y lo hizo con una de esas formaciones que los aficionados conocen de memoria, como a las buenas delanteras de antes: Pardo, Benavent y Di Geraldo han pisado en varias ocasiones el escenario getxotarra, y siempre lo han hecho para disfrute del público local, agradecido y generoso como pocos. Nos comentaba Jorge Pardo que hay muchas ganas de subirse a los escenarios tras este año de pérdida, y los tres lo corroboraron dando lo mejor de sí mismos, que no es poca cosa si hablamos de talentos como los suyos. Para esta gira han invitado a la guitarra jonda y sabia de Niño Josele, que salío en solitario a lancear y deleitó en la suerte, para luego integrarse en el homenaje colectivo al compañero que se les fué, Chick Corea, cuyo “Spain”, como no podía ser de otra manera, puso fin a la celebración, vivida en el escenario a ritmo de fin de fiesta. Recuerdo sentido, de artistas que conocen muy bien las leyes no escritas de la música y saben arrimarse como pocos. Así puso el telón este festival amable, testigo además de que, ahora más que nunca, hay unas ganas locas de volver a distrutar de la magia de la música en vivo: escuchar, tocar, sentir emociones. La ecuación simple de las cosas grandes.

Texto: © Mario Benso, 2021
Fotografías: Pedro Urresti Barandiarán © Festival de Jazz de Getxo, 2021

Exposición No Silence, No End por Jorge López de Guereñu
28 de junio al 28 de julio

Como complemento al Festival, en la casa de cultura de Romo está expuesta No Silence, No End por Jorge López de Guereñu. En ella el artista revisa su visión del jazz representando a algunos de sus artistas más importantes en distintos formatos. La pieza central de la exposición, compuesta por 36 retratos de figuras esenciales de la AACM de Chicago, en un soporta totalmente insospechado, resulta irresistiblemente atractivo. Un pequeño reto a quien acuda a la exposición es que intente localizar a Monk, una figura esencial del jazz para López de Guereñu.

Texto y fotografías: © Pachi Tapiz, 2021




Jorge López de Guereñu: Sun Ra, de Saturno a Bilbao [Entrevista de jazz] Por Pachi Tapiz

En abril de 2021 se ha inaugurado en la tienda de discos Power Records de Bilbao, la exposición Sun Rays In Saturn. A tribute to Sun Ra realizada por Jorge López de Guereñu en homenaje al gran creador Sun Ra (1914-1993). La muestra es una magnífica excusa entrevistar por correo electrónico al artista responsable de esta exposición, aficionado a muchos estilos distintos, soñaba con ser pianista pero decidió establecer una relación distinta con la música, enorme admirador de Monk, surfero y vividor incansable. Estas son las respuestas a las preguntas de Pachi Tapiz. Ilustran la entrevista las creaciones de Jorge López de Guereñu.

¿Por qué Sun Ra?

En la última parte de los tres años que llevo recuperando el tiempo perdido me estoy quitando la espina con grandes héroes del jazz sobre los que nunca había trabajado. El año pasado hice una serie y una exposición en noviembre, sobre Mingus, al que sorprendentemente, no había dibujado ni pintado jamás. Ahí había miniaturas hechas con trozos de cajas de vino además de lienzos y también obras sobre papel con una técnica nueva que llevo desarrollando dos años y algo. Esa exposición la presentó Hipólito García “Bolo”, con una poesía de Ra. Nuestra telepatía es así, él no tenía ni idea de que yo ya estaba trabajando en otra serie sobre él desde tres días antes de esa inauguración, ni yo de que iba a recitar algo así.

¿Cómo surge la idea de exponer en Power Records?

Justo entonces me enteré del 30 aniversario de esa fantástica tienda, sus dueños son muy buenos amigos míos, hace unos veinte compraron tres de mis obras más conocidas de la serie Great Black Music para decorar su local. Les propuse celebrarlo con una exposición sobre el gran Ra y les encantó la idea, pero días después me operaron un oído y tuvimos que posponerlo. Iba a ser una serie corta, pero me he curado trabajando en ello y ha ido creciendo, mientras escuchaba su música sin parar, releía el fantástico libro sobre él de Swed, Space Is The Place, y muchas de sus hilarantes poesías. Según me iba recuperando escuchaba su música a más volumen, y en la situación en la que estamos, me iba dando cuenta que no podía haber elegido mejor el personaje y la música sobre la que trabajar.

¿Qué es lo que te llama la atención como personaje?

Es el gran escapista. Me da exactamente igual que se creyera o no que realmente venía de Saturno. Sus disfraces, su actitud y su música, son una vía genial (y divertida) de escape. Mientras trabajaba sobre él, en la América de ese otro gran payaso sin gracia alguna, Trump, renacía el racismo que nunca ha sido superado, pero no era tan visible. Ra nace en Birmingham, Alabama, donde se cría en los años veinte, uno de los sitios donde más afición había a colgar negros de los árboles. Su actitud y estrafalaria pinta son la mejor manera de evitar algo así. Imagínatelo paseando por ahí jovencísimo y ya con collares, pulseras, túnicas y extraños gorros o sombreros. Es genial, seguro que lo veían tan extremadamente raro que ni se les ocurría meterse con él. Negro era, evidentemente, pero lo más llamativo seguro que era su pinta de loco. Esa actitud, y sus fantasías mitológicas sobre el hombre negro, la pseudociencia y la ciencia ficción, el espacio y demás, me parecen la broma suprema: no soy ni negro ni verde ni amarillo, soy mucho más raro, de otro planeta, ya que aquí los negros no podemos vivir en vuestro mundo de blancos, así que vengo de Saturno y allí volveré. Tal y como está la cosa, a mi me dan ganas de irme con él también.

En su música hay múltiples facetas. ¿Qué es lo que más destacarías de toda su carrera?

Esa es la típica pregunta a la que en su caso sólo se puede responder “todo” o sencillamente, no responder. Dada mi debilidad como pianista frustrado por las grabaciones de pianistas en solitario, sus primeras que hizo siempre me han fascinado, y además sabes bien que mi dios absoluto es Monk y ahí está mas “monkiano” que nunca. Tenía sus dos primeros volúmenes, el segundo sólo en un vinilo ya destrozado, así que pedí la nueva versión completa y remasterizada de Monorails And Satellites, una edición preciosa con fantásticas notas de Vijay Iyer, la he disfrutado muchísimo mientras pintaba.

Siempre te pasan cosas muy divertidas, ¿ha habido alguna mientras lo hacías?

Hace poco una amiga que lleva una vida tan extraña y siempre de viaje como la mía, en una conversación con otra gente dijo “Jorge y yo somos muy cosmopolitas, pero a la vez muy de aquí”. Va a ser verdad que los vascos somos muy ordenados, porque empecé a pintar escuchando los ciento y pico discos suyos que tengo, en orden cronológico. Cuando estaba con los de finales de los cincuenta tuve que parar dos o tres veces a comprobar que en lo que estaba escuchando no había grabaciones diez o quince años posteriores, cosa perfectamente posible en su caso, al ser él de Saturno, no de Bilbao. Es sabido que mezclaba cosas de distintas épocas en lo que publicaba en sus discos. Te juro que no me podía creer que lo que estaba escuchando era del 58 ó 59, sonaba como cosas de Hancock en los setenta con su banda Mwandishi. Ra era un genio, iba claramente muy delante de todo.

Su discografía es muy extensa, ya que, adelantándose a su tiempo, puso en circulación una parte de su música por medio de la auto edición (incluyendo portadas pintadas por los integrantes de su Arkestra), y la auto distribución por medio de la venta por correo. No sé si me voy a atrever a pedirte que hagas una selección discográfica, aunque si te apetece hacerlo estaré encantado. Lo que sí que me gustaría es que nos hicieses uno de tus míticos “Jorgitos”, aunque sea virtualmente, con algunos de los temas imprescindibles de Sun Ra… supongo que allí estará el mítico “Space Is The Place”… pero no soy yo al que han pedido hacer esa selección.

Madre mía… El último “Jorgito” que hice tendrá… ¿Quince años al menos? Tiene gracia, esas recopilaciones las estuve escuchando hace poco, acordándome de la llamada de un amigo desde una tienda de discos en… ¡Japón! Resulta que tanta copia de copia de ellas, estaban allí en copias pirata, con sus portadas y todo, las mismas que aparecieron en Gracias por la música, ese fantástico libro publicado por Belleza Infinita sobre copias en cintas y CD personalizados, en aquellos tiempos en los que tanto se hacía. Lo que sí puedo hacer es pasar a una lista en Spotify los temas de otra recopilación que hice con temas grabados a mediados de los noventa en honor a Ra. Además, recomendar la increíble recopilación de Sun Ra hecha por Gilles Peterson hace unos años, en un doble CD publicado por Strut. Si será buena para que la recomiende yo, con lo aburridos que me parecen los mods

Habitualmente se pregunta por las influencias que tienen los músicos en los artistas que han venido posteriormente. En el caso de Sun Ra quería hacerte la pregunta a la inversa. No por las influencias que ha tenido, sino por aquellos aspectos que podrían servir de inspiración a los artistas de jazz y que pasan desapercibidos.

Veo la influencia de Ra en algunos músicos tan distintos como Erykah Badu, Georgia Anne Muldrow, Carl Craig, los Antipop Consortium, Flying Lotus o Bill Laswell, o en mucho del techno que he escuchado estos últimos años en los que he pasado tanto tiempo, parte de ello de fiesta aún a mi edad (soy incorregible), en Berlín. Hace poco he descubierto a Mononeon, un chaval completamente pirado que suena a una mezcla de Shuggie Otis con George Clinton y Sun Ra, y me encanta. También Craig Taborn, especialmente con su Junk Magic, Vijay Iyer, Jason Moran y, sobre todo, Matthew Shipp, creo que hacen exactamente eso sobre lo que me preguntas de forma muy personal y muy distinta en cada caso. Esos cuatro músicos, que me parecen grandes pianistas de nuestro tiempo, saben que Ra es un músico inimitable e inabarcable, ya que el espectro de su música es enorme, pero eligen cosas específicas de su arte que reinterpretan de manera brillante. Además, tienen mucho del sentido del humor que tanto aprecio en este genio, y que tanto echo de menos en este mundo nuevo que tan poco me gusta. Definitivamente, me quedo con Saturno.

Uno de mis discos favoritos de Sun Ra es Second Star To The Right (Salute To Walt Disney). Para los lectores de Tomajazz les contaré que es una grabación pirata en directo en la que Sun Ra y su Intergalaxtic Arkestra interpretaban temas archiconocidos de películas de Walt Disney. Me parece una locura maravillosa. Además, es muy divertido escuchar la reacción del público. Puesto que no te has animado a hacer una selección con los 50 discos imprescindibles de Sun Ra, ¿te animarías a recomendar alguna grabación que pueda sorprender  al oyente?

A mi esa grabación también me gusta, pero lo mismo perfectamente resumido es la increíble versión de su Arkestra del “Pink Elephants On Parade” de Dumbo, en el Stay Awake de 1989, con versiones de temas de Disney y producido por Hal Willner. Además de gloriosa, tiene uno de sus mejores solos al piano. Para quien busque una curiosidad, dos de sus últimos discos, Blue Delight y Purple Night, publicados por A&M, son de los más odiados y criticados por sus seguidores y en cambio a mi, que si no llevo la contraria reviento, me encantan.

¿Veremos a Sun Ra en algún grafiti o en alguna obra en formato XXL?

Yo hago murales intentando integrar el street art con el urbanismo. El grafiti clásico (que yo viví en Estados Unidos casi en el momento en el que apareció), aunque nos abrió a muchos artistas jóvenes entonces nuevas formas de actuar, me hacía gracia, pero poco más. Las derivaciones de ello que me interesan en el arte urbano son las más alejadas de la estética habitual en ese mundo, que me parece de un cateto indescriptible. La imbecilidad de los payasos que ensucian con sus estúpidas firmas las ciudades que otros intentamos mejorar, y las marujadas/horteradas de gente famosa como Okuda en España o Banksy en todo el mundo, me espantan. Me gusta gente mucho menos famosa pero que son artistas de verdad, como Dave Ellis, que por cierto es el hermano de John Ellis, excelente saxofonista. Hace tres años empecé a pasar mucho tiempo con mi novia en Berlín, donde ella vivía entonces, y si hago algún día algo allí, será sobre Ra, allí lo idolatran y el dinero corre que no veas. En Bilbao, de momento, el único músico que he colocado es el descomunal Coltrane sobre la ría, como parte del tercer mural más grande del mundo creado por un autor, y a Erykah Badu en el cuarto. El segundo y el primero, por el que me dieron un récord Guiness hace dos años, también son míos y están aquí. Ya sabes como somos los de Bilbao… Ahora mismo estoy proyectando uno no tan grande que espero poder realizar en breve, con Prince de protagonista, también en mi ciudad.

Y puesto que comentabas sobre grandes héroes del jazz, ¿cuáles son las siguientes figuras que sin duda tienes en mente que protagonizarán alguna de tus series de creaciones?

Estoy haciendo una historia del piano en el jazz, con esa nueva técnica que he descubierto para trabajar sobre papel. Tengo cosas ya hechas en esa serie, pero tendrá cien o más protagonistas. Tendrán que esperar, en tres días tengo una reunión para terminar de definir una exposición y un mural que voy a pintar en uno de los escaparates más grandes e inevitables de ver en Bilbao, sobre Cuba. Su protagonista será Ibrahim Ferrer, se filmará todo el proceso de cómo lo hago, y ese vídeo se proyectará en el otro gran escaparate del local. Lo verán la mayoría de las mujeres de Bilbao y las pocas turistas que imagino que habrá todavía para finales de mayo, cuando lo terminaré, y espero ligar mucho a pesar de ello. También que haga ya más calor y así poder pintar con poca ropa. En julio voy a tener el fabuloso regalo de una exposición en Guecho, mi pueblo, durante el festival de jazz. Ahí se verá una nueva pieza de gran formato realizada con bolsas de papel, Art Ensemble Of Bags, con muchos de los miembros que ya imaginas de una gran asociación de músicos de Chicago como protagonistas. También nuevas piezas a partir de cajas de vino en la línea de las “Chacolí en Saturno” de esta serie sobre Ra, que me parecen de lo más divertido que he hecho nunca, y varias sorpresas. Además me empiezo a plantear el volver a exponer mi trabajo en Estados Unidos, cosa que no hago hace unos treinta años, y si lo hago tengo claro que mis héroes de la segunda generación de los lofts, y los músicos que más me gustan de mi generación y la siguiente, muchos de ellos amigos míos, serán sus protagonistas. En otra línea distinta, tengo pendiente otro proyecto en Sevilla durante el ciclo de clásica contemporánea, organizado por mi gran amigo Manuel Ferrand, con el que codirigí Más Jazz, que evidentemente este año no se pudo realizar. Preparé sus bocetos, y si llego a realizarlo algún día, descubriré al público mi pasión menos conocida por esa música, y una línea de mi trabajo estéticamente muy distinta de lo más conocido de mi obra. Mientras lo digo pienso que  después de las exposiciones en apenas dos años sobre Aretha Franklin y Grace Jones en Madrid, las de la música que mi hermana Silvia y yo escuchábamos de adolescentes en Neguri y Bilbao, dedicadas a ella tras fallecer poco antes, Fado Geométrico sobre la música portuguesa en Las Arenas y Bilbao, la de Sevilla durante el ciclo de jazz, y Mingus, la más reciente, esto es demasiado. Lo que debería hacer es cogerme unas vacaciones y no hacer nada más que surfear y dormir al sol durante un tiempo.

Hablando de clásica contemporánea, ¿qué te parece el encuentro -que se publicó en forma de grabación- de Sun Ra con John Cage?

Como otras veces que dos genios se juntan, como ejemplo supremo mira lo que ocurrió cuando Rollins y Coltrane hicieron un tema juntos, y resultó el peor de un excelente disco, la cosa no funcionó, pero da igual, estuvo muy bien que pasara. A mi lo que me hubiera gustado es escucharles conversando, el segundo gran maestro del silencio (Monk es el supremo), que no callaba y era muy expresivo, junto a Ra, que no decía ni pío y cuando lo hacía era con ese tono tan monocorde y teatral que me parece superdivertido.

Un aspecto muy interesante de la música de Sun Ra, es que aunque ya hace muchos años que el maestro nos abandonó rumbo a Saturno, algunos de los integrantes clásicos de esta formación como Marshall Allen (que es ya nonagenario), siguen llevándola sobre los escenarios. Yo los he llegado a ver en directo, y me parece que es un homenaje más que digno. ¿Qué te parece a ti esa manera de mantener su legado vivo?

Yo también los he visto, y me pasa como con Mingus Dynasty o la Mingus Big Band. Se echa mucho de menos a esos dos grandes líderes y organizadores, pero me parece muy bien cómo mantienen el espíritu y reivindican una música sencillamente soberbia. Hace mil años, después de un concierto de la Arkestra, sus músicos estaban vendiendo Saturns y otras cosas raras en un pequeño mostrador, con el gran Ra de pie unos metros más atrás, en silencio y con esa pose a la vez tan divertida y teatral que tenía siempre. Yo era un crío, tenía ya cinco o seis discos suyos y quería comprar tres más, así que elegí dos y pregunté a Allen cual podría gustarme, que me eligiera uno. Allen vio de reojo que Ra, atento, le hizo un gesto casi imperceptible, Se acercó a él, que le susurró algo al oído. Volvió conmigo, se agachó y saco uno que no estaba visible de una caja de cartón y me dijo: “Ra dice que el que tienes que llevarte es este”. Lo cogí, Ra me miró con esos ojos indescriptibles, y me hizo un majestuoso pero discreto gesto de aprobación. Es uno de los momentos más bonitos de mi larga e intensa relación con la música, y ese disco sigue siendo de mis favoritos. No me preguntes cual era, eso es un secreto entre él y yo. Hace cuatro años, cuando me reencontré con Allen, me dijo que le sonaba mi cara, se lo recordé y me dijo: “claro, los humanos nos equivocamos, frecuentemente además; los dioses no”.

Entrevista: © Pachi Tapiz, 2021
Obra gráfica: © Jorge López de Guereñu, 2021




Episodio final de La Odisea de la Música Afroamericana (258) [Podcast de Jazz] Por Luis Escalante Ozalla

La Odisea de la Música Afroamericana es un programa de radio dirigido, presentado y producido por Luis Escalante Ozalla, autor de los libros Nueva Orleans (1717-1917): Sexo, Raza y Jass y Y se hace música al andar con swing; y del blog Los Latidos del Jazz.

La Odisea de la Música Afroamericana de Luis Escalante Ozalla, llega con la entrega número 258 al episodio final de esta apasionante saga que hemos podido compartir desde Tomajazz. Un enorme placer que comenzó el 4 de mayo de 2015 y que termina el 4 de noviembre de 2020, cinco años y seis meses después. En el último episodio suenan gigantes entre gigantes: Robert Johnson, Jelly Roll Morton, Louis Armstrong, Benny Goodman, Duke Ellington, Count Basie, Billie Holiday, Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Thelonious Monk, Miles Davis y John Coltrane. No podría haber un final con mejores invitados. Desde Tomajazz nuestro agradecimiento a Luis por permitirnos compartir esta joya musical.

Art Kane’s famous photo of jazz greats, titled “Harlem 1958”; approved for one-time use only. MUST CREDIT: Photograph by Art Kane – courtesy Art Kane Archive NOTE: this is a downsized low-res photo for web use

Toda la información está disponible en https://www.tomajazz.com/web/?cat=13297 / https://www.tomajazz.com/web/?cat=13297

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Thelonious Monk: Palo Alto (Impulse!, 2020) [Grabación de jazz] Por Rudy de Juana

No sé si habéis estado en Palo Alto alguna vez. Situada al sur de San Francisco, en pleno corazón de Silicon Valley, la ciudad es sede de algunas de las empresas más innovadoras del planeta y compañías como Google, Facebook, Apple o Twitter, tienen parte de sus gigantescos campus en esta zona. Es una de las ciudades del mundo con más coches Tesla por kilómetro cuadrado y por supuesto, alquilar un piso por menos de 3.000 dólares al mes resulta impensable.

En los años 60’ sin embargo, antes del boom de la industria tecnológica, Palo Alto era una ciudad muy diferente. Marcada como muchas por los disturbios raciales de la época, el municipio californiano comprendía dos realidades opuestas. Mientras que en la parte oeste de la ciudad los residentes constituían en su mayoría clases medias y altas de raza blanca, “East Palo Alto” era un barrio mayoritariamente pobre y afroamericano en el que la policía imponía su propia ley marcial.

Al llegar al año 1968, año en el que se graba este disco, la situación de tensión era máxima.  Martin Luther King había sido asesinado el 4 de abril de ese año y dos meses después, el 5 de junio, Robert Kennedy corrió la misma suerte, en el transcurso de una campaña presidencial en la que había declarado que los negros y los blancos pobres tenían un interés común.

Danny Scher y el concierto de Palo Alto

En este contexto histórico, estamos seguros que nadie sospechaba que Danny Scher, un por entonces chaval de 15 años, haría más por la convivencia pacífica en su ciudad que cualquier otra persona. Alumno del muy acomodado “Instituto Palo Alto”, Scher era un aficionado al jazz que además hacía sus pinitos como “productor musical”. Con el visto bueno de su escuela, utilizaba la radio comunitaria del instituto para emitir un programa completamente volcado en el jazz, por lo que los sellos discográficos le mandaban LPs para que los programara.

Pero como él explicaría más tarde, su verdadera pasión, “era tocar, ir a conciertos y a clubs donde se admitía a menores, intentando contactar con compositores y locutores de radio o colocando posters de conciertos para gente. Esas personas fueron quienes me dieron los contactos de los artistas de jazz cuando les dije que quería organizar conciertos en Paly (su instituto), utilizando la premisa de recaudar dinero para el International Club, del que yo era miembro”.

Es así como se empeñó en que tenía que hacer lo posible para que su ídolo, Thelonious Monk, tocase en su colegio. Gracias a la ayuda de Herb Wong y Darlene Chan, dos de las personas mejor conectadas en la escena musical de San Francisco y a las que había ayudado a organizar previamente el primer Berkeley Jazz Festival, logró convencer al representante de Monk para que el genio de Rocky Mount actuase en el instituto, rebajando el caché del artista hasta los 500 dólares.

A partir de aquí comenzaron los problemas. A medida que se acercaba la fecha del concierto, Scher comprobó que las entradas (a dos dólares) no se vendían y que por otro lado, tampoco tenía ninguna noticia de Monk. Para intentar recaudar algo de dinero, comenzó a poner pósters en la “parte blanca” de la ciudad, lo que le permitió conseguir algunos sponsors que le garantizaban que aunque nadie acudiese finalmente al concierto, el caché Monk estaría cubierto.

Después cruzó la línea y se fue a East Palo Alto para avisar a sus residentes de que el famoso pianista venía a actuar a la ciudad. “La policía me dijo que era peligroso para mí y que se podían crear disturbios raciales si hubieran asistido al instituto Palo Alto”, recuerda Scher. “Pero yo sabía que esa comunidad lo sabía todo acerca de Monk. Me crucé con unos chicos en un parking de East Palo Alto y les conté todos los detalles del concierto”.

Cuando quedaban dos días para el evento y aún sin noticias de Monk, Scher llamó al Jazz Workshop Club donde el músico estaba tocando esos días. Resultó que no sabía nada de ningún concierto y que en cualquier caso, no tenía ningún medio de transporte para trasladarse a Palo Alto, porque él no tenía coche. Les, el hermano mayor de Danny, se encargó de trasladar a Monk a la ciudad. Cuando apareció en el aparcamiento del instituto, la gente que se agolpaba en la entrada y que provenía principalmente del este, se abalanzó sobre la taquilla y agotó las entradas. El concierto fue todo un éxito.

Una grabación se pierde…y aparece 52 años después

No estaba previsto grabar el concierto. Pero el conserje del instituto, también aficionado al jazz, pidió permiso para hacerlo a cambio de afinar el piano. La grabación permaneció oculta hasta 2005, cuando Scher que conservaba una copia de la cinta original, la encontró un día en su casa mientras ordenaba su desván. Años más tarde, comentando el hallazgo con el escritor y crítico musical Dan Ouellette, surgió la idea de editar la cinta y producir un álbum completo.

Inicialmente, el lanzamiento de Palo Alto estaba previsto para el pasado 31 de julio, pero desacuerdos de última hora entre los herederos de los derechos de autor y la casa discográfica, provocaron (con amenaza de cancelación definitiva sobrevolando la escena) su retraso hasta el 18 de septiembre, cuando hemos podido disfrutarlo.

¿Qué nos encontramos en este álbum? En primer lugar, una de las formaciones clásicas de Monk, esto es: Charlie Rouse (saxo tenor), Larry Gales (bajo), Ben Riley (batería) y el propio Thelonious Monk al piano. Lo que interpretan es un concierto corto (47 minutos) ya que, al finalizar, Monk tenía que volver a San Francisco para dar otro concierto. En estas circunstancias el set por el que se decantan es “básico” y muy conocido por los aficionados.

Arranca con “Ruby my dear”, con un Rouse dándolo todo hasta que Monk acaba por tomar la delantera; a la que siguen la alegre “Well, you needn’t” dando lugar a solos de todos los componentes y la sentida “Don´t blame me”, para a continuación dar paso a una grandísima interpretación de “Blue Monk” y “Epistrophy”. El show termina con “I love you sweetheart of all my dreams”, en el que el pianista versiona el clásico de Rudy Vallée de 1925.

Aunque no hay sorpresas en cuanto al material, este es probablemente uno de los mejores grabaciones de Monk en directo…y no me duele reconocer que pese al escepticismo inicial que provocó mi primera escucha, ahora dudo si no es la mejor de las que se conservan. Desde luego es la mejor con esta formación.

Lo que nos lleva a un punto clave: Monk es conocido por sus composiciones, su estilo de piano y su idiosincrasia personal…y no tanto como a un director de banda. No es un Ellington, no es un Miles o un Parker. Pero Palo Alto puede cambiarlo todo. Entre otras cosas, porque demuestra que el cuarteto que mantuvo desde 1964 hasta 1968 no solo fue un gran vehículo para sus composiciones, sino una banda superlativa por derecho propio. Y no, esto no va en detrimento de otros acompañantes “clásicos” con Trane o Blakey, pero la conexión emocional que hay en este concierto… es algo que no os podéis perder.

Por si fuera poco, la calidad de la grabación es sorprendente. Evidentemente no es la misma que la que proporciona un set-up para una grabación profesional en directo, pero aún así, resulta casi inexplicable que sea tan buena, dadas las circunstancias y los medios.

© Rudy de Juana, 2020. http://www.caravanjazz.es/

Thelonious Monk: Palo Alto

Thelonious Monk (piano), Charlie Rouse (saxo tenor), Larry Gales (contrabajo), Ben Riley (batería)

Grabado en directo en Palo Alto, California en 1950

Publicado por Impulse! en 2020




John Coltrane (II). La Odisea de la Música Afroamericana (254) [Podcast de Jazz]

Por Luis Escalante Ozalla.

La Odisea de la Música Afroamericana es un programa de radio dirigido, presentado y producido por Luis Escalante Ozalla, autor de los libros Nueva Orleans (1717-1917): Sexo, Raza y Jass y Y se hace música al andar con swing; y del blog Los Latidos del Jazz.

La Odisea de la Música Afroamericana de Luis Escalante Ozalla llega al capítulo 254. El programa continúa centrado en la figura de John Coltrane.

En el programa 254 suenan:

  • “The man I love” Caetano Veloso
  • “Potpourri” Mal Waldron & John Coltrane
  • “Ruby my dear” Thelonious Monk & John Coltrane
  • “Blue train” John Coltrane
  • “I´m old fashioned” John Coltrane
  • “Straight no chaser” Miles Davis & John Coltrane
  • “La Voglia La pazzia” Ornella Vanoni

Toda la información está disponible en https://www.tomajazz.com/web/?cat=13297 / https://www.tomajazz.com/web/?cat=13297

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Miles Davis (IV). La Odisea de la Música Afroamericana (248) [Podcast de Jazz]

Por Luis Escalante Ozalla.

La Odisea de la Música Afroamericana es un programa de radio dirigido, presentado y producido por Luis Escalante Ozalla, autor de los libros Nueva Orleans (1717-1917): Sexo, Raza y Jass y Y se hace música al andar con swing; y autor del blog Los Latidos del Jazz.

La carrera de Miles Davis continúa siendo la protagonista de La Odisea de la Música Afroamericana de Luis Escalante Ozalla. En el programa 248 suenan algunos temas clásicos de la carrera del legendario trompetista de la década de los años 60 del siglo XX.

En el programa 248 suenan:

  • “Glory of love” Diane Schuur & B. B. King
  • “Nefertiti” Miles Davis
  • “In a silent way” Miles Davis
  • “Bitches brew” Miles Davis
  • “One by one” Miles Davis
  • “The man I love” Miles Davis & Thelonious Monk
  • “Four” Miles Davis
  • “Sweet and lovely” Bryan Ferry

Toda la información está disponible en https://www.tomajazz.com/web/?cat=13297 / https://www.tomajazz.com/web/?cat=13297

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Hard Bop (X). Sonny Rollins (II). La Odisea de la Música Afroamericana (234) [Podcast] #YoMeQuedoEnCasa / #IStayAtHome

Por Luis Escalante Ozalla.

La Odisea de la Música Afroamericana es un programa de radio dirigido, presentado y producido por Luis Escalante Ozalla, autor de los libros Nueva Orleans (1717-1917): Sexo, Raza y Jass y Y se hace música al andar con swing.

El capítulo 234 de La Odisea de la Música Afroamericana de Luis Escalante Ozalla es el décimo dedicado al Hard Bop. Sigue con el repaso a la trayectoria de Sonny Rollins,que suena junto a algunas de las más grandes figuras del jazz de todos los tiempos como Miles Davis y Thelonious Monk.

En el programa 234 suenan:

  • “Sao coisas nossas” Ione Pappas
  • “The way you look tonight” Sonny Rollins & Thelonious Monk
  • “Oleo” Miles Davis & Sonny Rollins
  • “Love is a many splendored thing” Sonny Rollins & Clifford Brown
  • “St. Thomas” Sonny Rollins
  • “I know that you know” Sonny Rollins, Sonny Stitt, Dizzy Gillespie
  • “God bless the child” Sonny Rollins
  • “Django” Sonny Rollins
  • “Louisiana fairytale” Leon Redbone

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Hard Bop (II). Art Blakey (II). La Odisea de la Música Afroamericana (226) [Podcast]

Por Luis Escalante Ozalla.

La Odisea de la Música Afroamericana es un programa de radio dirigido, presentado y producido por Luis Escalante Ozalla, autor de los libros Nueva Orleans (1717-1917): Sexo, Raza y Jass y Y se hace música al andar con swing.

El capítulo 226 de La Odisea de la Música Afroamericana de Luis Escalante Ozalla continúa con el repaso al movimiento Hard Bop. Sigue con la trayectoria del baterista Art Blakey, lo que le sirve para introducir a otros artistas como Kenny Dorham, y para repasar (como no podría ser de otro modo), los trabajos de sus Jazz Messengers.

En el programa 226 suenan:

  • “I can’t believe that you’re in love with me” Terence Blanchard & Dianne Reeves
  • “Minor’s holiday” Kenny Dorham
  • “Billie’s bounce” Jimmy Smith
  • “Why don’t I” Sonny Rollins
  • “Epistrophy” John Coltrane & Thelonious Monk
  • “Moaning” Art Blakey & The Jazz Messengers
  • “Blues march” Art Blakey & The Jazz Messengers
  • “Aw my salty dog” Leon Redbone

Toda la información está disponible en https://www.tomajazz.com/web/?cat=13297 / https://www.tomajazz.com/web/?cat=13297

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