Pat Metheny (XXI Festival Internacional de Jazz San Javier. 2018-07-06) [Concierto]

Por José Antonio García López y Rafa Mellado.

XXI Festival Internacional de Jazz San Javier

  • Fecha: 6 de julio de 2018
  • Lugar: Auditorio Parque Almansa (San Javier, Murcia)
  • Grupo:
    Pat Metheny
    Pat Metheny: guitarras.
    Gwilym Simcock: piano y sintetizador.
    Linda May Han Oh: contrabajo y bajo eléctrico.
    Antonio Sánchez: batería.

Concierto de Pat Metheny el 6 de julio en el XXI Festival de Jazz de San Javier

El concierto del guitarrista estadounidense Pat Metheny, de gira por varias ciudades españolas, dejó también su huella en la presente edición del Festival Internacional de Jazz San Javier.

Admirado por muchos guitarristas de la escena moderna, y querido por miles de seguidores, Metheny sigue siendo, en la actualidad, un músico que congrega a grandes afluencias en sus conciertos. La extensa trayectoria de esta excepcional figura del género jazzístico, está avalada por numerosos álbumes en diferentes formatos (dúos, tríos, cuartetos, bandas, orquestas, etc) que incluyen composiciones de una alta categoría musical, a veces sublimes. Son tantos los temas que presenta en los conciertos de esta gira, que lo habitual es que duren más de dos horas. En San Javier fueron, en concreto, dos horas y media. Una muestra tan generosa como mágica, que llenó de éxtasis a los allí presentes. Arropado por un trío de excelentes músicos: Gwilym Simcock al piano, Linda May Han Oh en el bajo eléctrico y contrabajo, y Antonio Sánchez en la batería, Metheny condujo su música con una profesionalidad exquisita.

Concierto de Pat Metheny el 6 de julio en el XXI Festival de Jazz de San Javier

Acompañado únicamente de su guitarra Pikasso, inició el concierto con “Into The Dream”, uno de los temas que suele utilizar en algunas ocasiones para abrir las sesiones. Pronto vimos, en escena, al resto del cuarteto, con la pieza llamada “So May It Secretly Begin” (Still Live, 1987) y una versión vertiginosa de “Have You Heard” (Letter From Home, 1989) en la que el pianista Gwilym Simcock mostró sus buenas habilidades técnicas. La balada, “Sirabhorn” (Brigth Size Life, 1976) reclamó la atención callada del público para escuchar las notas limpias y sutiles de la contrabajista Linda May Han Oh, tras la exposición de la guitarra. Es cierto que un formato de grupo a cuarteto no tiene, quizás, la grandiosidad sonora de las grandes formaciones, pero tiene también sus singularidades, como en la partitura en versión corta de “Better Days Ahead”, que tocaron de forma impecable, con solos de Simcock. Metheny, tiene composiciones emocionantes que le elevan el espíritu a uno, y “James” (Offramp, 1981) puede ser una de ellas. La improvisación del guitarrista, mano a mano con el extraordinario baterista mexicano Antonio Sánchez, y el posterior solo de éste último, despertó la aclamación de los asistentes.

Concierto de Pat Metheny el 6 de julio en el XXI Festival de Jazz de San Javier

Concierto de Pat Metheny el 6 de julio en el XXI Festival de Jazz de San Javier

El sonido del grupo fue ganando en potencia y cambiando de colorido con la introducción de la guitarra sintetizada de Metheny, con la que sonaron temas como “San Lorenzo”, “Minuano”, “Question And Answer”, “Phase Dance” o “This Is Not America”. De nuevo tomaba un cambio de dinámica, en la que expuso algunas piezas en solitario con la guitarra acústica, reposando el ambiente y preparando la última parte del concierto, en la que configuró dúos y tríos con sus compañeros. Casi al final de la sesión hizo un repaso de sus temas más emblemáticos con versiones acortadas, para despedirse de forma culminante con “Song For Bilbao”. En resumen, un concierto entregado y espléndido, como corresponde a esta gran figura del jazz.

 

Tomajazz
Texto: © José Antonio García López, 2018
Fotografías: © Rafa Mellado, 2018




An Evening with Pat Metheny (Noches del Botánico, Madrid. 2018-07-02) [Concierto]

  • Fecha: 2 de julio de 2018
  • Lugar: Real Jardín Botánico Alfonso XIII. Universidad Complutense de Madrid
  • Grupo:
    “An Evening with Pat Metheny”
    Pat Metheny: guitarra eléctrica, acústica, sintetizada, española y “Pikasso” de 42 cuerdas, sitar eléctrica.
    Gwilym Simcock: piano y sintetizador.
    Linda May Han Oh: contrabajo y bajo eléctrico.
    Antonio Sánchez: batería.

Si hay un músico de jazz en la actualidad capaz de mover masas de público ese es Pat Metheny. Qué lejanos quedan aquellos años en los que el Palacio de los Deportes de Madrid vibraba con los grandes maestros de la historia del jazz que recalaban en la capital. Con el transcurrir del tiempo, el jazz ha ido reduciéndose a espacios cada vez más pequeños y la edad de los aficionados ha ido aumentando, hasta el punto que resulta muy raro ver a jóvenes en los conciertos de clubes.

Sin embargo, el caso de Pat Metheny es digno de estudio. El guitarrista de Missouri ha sabido mantenerse en la brecha a lo largo de su trayectoria musical, se ha rodeado siempre de músicos sobresalientes y sus composiciones están dotadas de un magnetismo especial que atrapa hasta las sensibilidades más duras.

Los asistentes a las `Noches del Botánico´ en la Complutense abandonaron el recinto con la agradable sensación del deber cumplido por no haber perdido la oportunidad de disfrutar en directo de una gran figura mundial, así como de haber asistido a un espectáculo total, en el que el principal protagonista no da tregua en su empeño por satisfacer al público.

Antes de entrar en el desarrollo del concierto, merece resaltarse un aspecto importante como es la generosidad ofrecida tanto por Metheny como por sus acompañantes. Un concierto de cerca de dos horas y media no es muy normal hoy en día y así supieron agradecerlo los aficionados, la mayoría incondicionales del guitarrista.

Como dos horas y media dan para mucho, pudimos asistir a un completo “resumen” de los clásicos de la carrera de este músico fundamental para la historia del jazz. Haciendo uso de su juego de guitarras habitual y sus sonidos personales, Metheny desgranó temas de sus múltiples grabaciones, desde piezas más líricas a otras más refinadas, hasta algunas que fueron puras improvisaciones.

Con la misma formación con la que actuó el año pasado en el Auditorio Nacional (Antonio Sánchez a la batería, Linda May Han Oh al contrabajo y Gwilym Simcock al piano), Pat Metheny inició en Madrid su recorrido por varias ciudades españolas. La misma formación, sí, pero desde luego el concierto sólo resultó similar en su comienzo con dos interpretaciones a solo con su famosa guitarra “Pikasso” de 42 cuerdas con formas y sonoridades muy diferentes. Fiel por tanto al protocolo con el que inicia habitualmente los conciertos, Metheny fue sacando de su baúl, como si de un mago se tratara, distintos temas con los que siempre sorprende: tanto en su arranque como en su desarrollo y final, nunca hay dos piezas iguales.

Un músico que tiene tantísimo repertorio y tan bueno, no esperó a comenzar con clásicos como “So May it Secretly Begin” y “Bright Size Life”, del legendario primer disco que grabara junto a Jaco Pastorius. Una pieza por la que no pasan los años y que en esta ocasión con la presencia del pianista británico Gwilym Simcock ganó en consistencia y colorido, con una intensidad en la que no fueron ajenos durante todo el concierto sus otros dos acompañantes, el mejicano Antonio Sánchez y la contrabajista de Malasia, Linda May Han Oh, una de las últimas joyas del jazz internacional. Los tres tuvieron carta blanca para aportar su creatividad en muchos momentos.

Interpretaciones a solo de Gwilym Simcock, del propio Pat Metheny en bellas baladas e intercambios tanto a dúo como a trío de contrabajo, guitarra eléctrica y batería, fueron llenando de contenido los minutos de un concierto, que avanzaba con apenas algunos problemas de sonido al principio, lo que hacía que el concierto resultara un tanto frío.

Contratiempo que se evaporó en cuanto Pat comenzó a utilizar su poderosa guitarra sintetizada. Entonces, la noche se fue tiñendo de sonidos sugerentes y muy emocionantes gracias a piezas ya clásicas como “Question and Answer”, “James” o “Phase Dance. Por supuesto, tampoco faltaron temas evocadores entresacados de la época de su disco Beyond the Missouri Sky.

Conforme transcurría la noche, el concierto fue adquiriendo voltaje, pareciendo que se encaminaba a su recta final. Fue entonces cuando Pat encadenó sendas interpretaciones a dúo con sus músicos, que dieron muestra una vez más de la capacidad de improvisación de este músico que, aunque es consciente de ser el gran protagonista, permite que los acompañantes se luzcan. Así lo hizo primero con Linda May Han Oh, que demostró claramente ser una gran contrabajista; a continuación con Gwilym Simcock y para terminar de forma impresionante con Antonio Sánchez, que combina a la perfección la fortaleza y equilibrios necesarios para no sobrepasar los límites que le pueden hacer traspasar la barrera hacia territorios más rockeros.

Con un público entusiasmado llegaron los bises. Para comenzar con una interpretación a guitarra completamente improvisada de Pat Metheny en la que se podían intuir fragmentos de piezas como “Last Train Home” o “This is not America”. La culminación fueron dos auténticos emblemas de la carrera del Pat Metheny Group como “Song for Bilbao” interpretado como si no hubieran pasado dos horas y media, y el archiconocido “Are You Going With Me!”, que formaba parte del mítico disco Offramp.

Sin riesgo a equivocación hay que reconocer que los conciertos de Pat Metheny tienen una magia especial. La fórmula por la cual lo consigue sigue atrayendo a las masas. Por eso son mágicos.

Tomajazz:
Texto: © Carlos Lara, 2018
Fotografías: © Enrique Farelo, 2018




365 razones para amar el jazz: John Zorn y su Book Of Angels [253]

John Zorn y su serie Book Of Angels (31 volúmenes editados hasta septiembre de 2017 en Tzadik).

Seleccionado por Juan Antonio Serrano

Pat Metheny, Marc Ribot, Mark Feldman, Sylvie Courvoisier, Erik Friedlander, Secret Chiefs 3, Medeski Martin & Wood, David Krakauer, son algunos de los artistas que han realizado las interpretaciones de las obras de Zorn.




365 razones para amar el jazz: un disco. Pat Metheny: Bright Size Life [180]

Un disco. Pat MethenyBright Size Life (ECM, 1976)

Seleccionado por Juan Antonio Serrano Cervantes




365 razones para amar el jazz: Un disco. Ring (Gary Burton Quintet with Eberhard Weber, 1974) [75]

Un disco. Gary Burton Quintet with Eberhard Weber: Ring (ECM 1974)

Seleccionado por Enrique Farelo.

Con Gary Burton, Eberhard Weber, Steve Swallow, Mick Goodrick, Pat Metheny, Bob Moses.




365 razones para amar el jazz: un tema en directo. “Question And Answer” (Pat Metheny Trio) [43]

Un tema en directo: “Question And Answer”. Pat Metheny Trio: Pat Metheny Trio – Live (Warner Bros. Records, 2000)

Seleccionado por Pachi Tapiz.

Con Pat Metheny, Larry Grenadier, Bill Stewart.




365 razones para amar el jazz: un concierto. Pat Metheny Secret Story Tour. Palacio de los Deportes (Madrid, España), 11 de mayo de 1993 [15]

Un concierto. Pat Metheny Secret Story Tour. Palacio de los Deportes (Madrid, España), 11 de mayo de 1993.

Seleccionado por Arturo Mora.




365 razones para amar el jazz: un disco. Pat Metheny, Dave Holland, Roy Haynes: Question and Answer (Geffen, 1990) [2]

Un disco. Pat Metheny, Dave Holland, Roy Haynes: Question and Answer (Geffen, 1990)

Seleccionado por Arturo Mora Rioja

Con Pat Metheny, Dave Holland, Roy Haynes.




Sarah McKenzie: desde Australia a Paris a… [Entrevista]

La pianista y cantante australiana Sarah McKenzie va a actuar en España en el 48 Voll-Damm Festival Internacional de Jazz de Barcelona (Luz de Gas, 19 de noviembre de 2016), y el Festival Internacional de Jazz de Madrid (Galileo Galilei, 22 de noviembre). El pasado año publicaba en Impulse! su tercera grabación titulada We Could Be Lovers. Este CD, que nos muestra a una artista que apunta con llegar al gran público en un futuro no muy lejano, es una obra producida por Brian Bacchus quien ha trabajado produciendo y en labor de A&R junto a Gregory Porter, Norah Jones, Randy Weston o Terry Callier por citar algunos. En esa obra, junto a algunos standards bien conocidos (“Moon River”, “Lover Man”, “I Won’t Dance”…), se incluían composiciones de la pianista y cantante. Unos pocos días antes de sus conciertos en España, la artista respondió por correo al cuestionario de Pachi Tapiz.

sarah-foto-4

Pachi Tapiz: Por favor, preséntanos a los miembros de tu grupo para tus dos conciertos en España.

Sarah McKenzie: En Barcelona tocaré con Hugo Lippi a la guitarra, Thomas Bramerie al contrabajo y Gregory Hutchinson en la batería; en Madrid estarán Jo Caleb a la guitarra, Bramerie al contrabajo y Marco Valeri a la batería.

P.T.: Tu CD We Could Be Lovers incluye algunos standards muy conocidos y composiciones tuyas. ¿Nos puedes adelantar tu repertorio en estos dos conciertos?

S.K.: Tocaremos canciones de este disco, pero también algunas canciones de los discos anteriores y algunos temas nuevos que todavía no se han publicado y que estarán en mi próximo álbum, que está previsto que se publique en enero de 2017.

P.T.: Opino que tocar – cantar un standard es muy complicado… algunos de esos temas son muy populares y han sido interpretados por músicos de jazz muy famosos… algunas de esas interpretaciones son históricas… ¿Qué tienes en mente cuando comienzas a pensar en tocar esas composiciones?

S.K.: Intento hacer de esa canción mi propia canción. Cada artista tiene su propia manera de aproximarse y su forma de tocar y cantar, de modo que la interpretación de un standard es algo muy personal y revela las características del artista.

P.T.: Estuviste tocando en España este pasado verano. ¿Qué te opinión te merece el público de jazz español? ¿Son muy diferentes de las de otros países?

S.K.: ¡Me encanta el público español! Son una audiencia que muestra mucho aprecio, muy calidad y atenta. Toqué en San Javier y en Orense y ambos conciertos fueron una experiencia asombrosa.

P.T.: ¿Qué supuso para ti publicar We Could Be Lovers en un sello tan importante como Impulse!, y que lo produjera un producto tan importante como Brian Bacchus?

S.K.: Fue un gran honor firmar con Impulse! Algunos de los artistas de jazz más icónicos han pertenecido y grabado en este sello. Brain Bacchus es un productor increíble que me ha dado a conocer un montón de músicas y de canciones que han inspirado lo que yo he escrito, y también han tenido mucho impacto en mis arreglos.

P.T.: We Could Be Lovers se publicó en 2015. ¿Tienes planes para un nueva grabación? ¿Nos puedes dar algún detalle? Tus compañeros de grabación, el repertorio…

S.K.: ¡Sí! Mi próximo disco, Paris in the Rain, se publicará en enero de 2017. En los conciertos que daré en España se podrán escuchar algunas de las canciones de ese disco.

P.T.: ¿Por qué decidiste irte a vivir a Paris?

S.K.: Paris es una de mis ciudades favoritas desde siempre. Tiene mucha clase, y está repleta de creatividad, magia e inspiración. Por eso mi próximo disco se titulará Paris in the Rain.

P.T.: Australia está muy lejos de Europa, de modo que los grupos de jazz australianos y la escena de este país no es muy conocida en España. The Necks es uno de mis grupos favoritos… pero ellos tocan otra clase de jazz del que no estamos hablando ahora… aparte de ti, que eres una buena pianista y cantante, ¿puedes presentar a los lectores de Tomajazz algún músico de jazz australiano que deberíamos conocer? ¿Nos puedes contar algo de la escena del jazz australiano?

S.K.: En Australia hay un montón de buen jazz. Deberíais escuchar al trompetista James Morrison, que está de gira por todo el mundo, o a Tommy Emanuel, que es un guitarrista de jazz fantástico. La contrabajista Linda Oh toca en la banda de Pat Metheny; Dane Anderson toca con los Yellowjackets, y Troy Robers toca habitualmente con Jeff Tain Watts. Algunas veces no es suficientemente conocido que esos músicos son australianos, a pesar que que están haciendo grandes cosas en el jazz y en la música alrededor del mundo.

Texto: © Pachi Tapiz, 2016
Fotografía promocional




40 Edición Festival Jazz de Vitoria-Gasteiz (12 al 16 de Julio de 2016. Vitoria) [Noticias]

40 Festival de Jazz de Vitoria - Gasteiz

Entre el 12 y el 16 de julio de 2016 se celebrará en Vitoria – Gasteiz la 40 Edición del Festival de Jazz de Vitoria – Gasteiz. Entre otros actuarán Pat Metheny, Tom Harrell, Joshua Redman, Kenny Barron, Dave Holland, Ron Carter, Ximo Tebar, Pablo M. Caminero, GoGo Penguin, Yaron Herman o Rudresh Mahanthappa entre otros. Toda la información en https://www.jazzvitoria.com/




Especial Pat Metheny en Tomajazz (2005)

17_PAT_METHENY

  • Especial publicado originalmente en julio de 2005.
  • Entrevista en exclusiva con Pat Metheny.

    El Pat Metheny Group se encuentra (Junio 2005) en medio de la parte europea de la gira mundial de presentación de su último trabajo The Way Up. Tras la cancelación de su rueda de prensa en Barcelona el pasado 13 de Junio previa a sus conciertos en España (24 de Junio en A Coruña, 28 de Junio en Almería, 29 de Junio en San Javier -Murcia-, 30 de Junio en Alcalá de Henares -Madrid- y 1 de Julio en Barcelona) debido a una infección de oído, Arturo Mora tuvo la oportunidad de hablar con Pat Metheny a su paso por Niza (Francia). He aquí la transcripción de la entrevista que Pat concedió a Tomajazz.
    Pat Metheny: Camino Hacia El Maximalismo
  • Exclusive interview with Pat Metheny.

    On mid-June 2005 the Pat Metheny Group was in the middle of the European leg of their The Way Upworld tour. Arturo Mora had the chance to talk to Pat Metheny while the guitarrist was in Nice (France). Here’s the transcription of the interview Pat gave to Tomajazz.
    Pat Metheny: The Way Up To Maximalism

Discografía

Pat Metheny en Imágenes: Galerías Fotográficas

 




Steffano Battaglia Trio – Hommage a Eberhard Weber (Metheny, Garbarek, Burton…) – Enrico Rava Quartet: ECM. HDO (0019) [Audioblog]

WP_20151013_004

Repaso en HDO a tres novedades recientes en ECM. El delicioso In The Morning del Steffano Battaglia Trio en el que el pianista italiano se rinde a la música del compositor Alec Wilder. Una nueva joya a añadir a las del catálogo de Manfred Eicher. En Hommage a Eberhard Weber participan Pat Metheny, Jan Garbarek, Gary Burton, Scott Colley, o Paul McCandless entre otros, así como el propio Eberhard Weber, aunque no en persona. El punto álgido es “Hommage”, sublime composición de Metheny basada en solos del enorme contrabajista germano. Finalmente Enrico Rava (que con su cuarteto y el añadido del trombonista Gianluca Petrella) deja con sus composiciones muestras de su admiración por músicos como Ornette Coleman o Thelonious Monk.

© Pachi Tapiz, 2015

HDO (Hablando de oídas) es un audioblog presentado, editado y producido por Pachi Tapiz.

Enrico Rava Quartet_Wild DanceLayout 1Steffano Battaglia Trio_In The Morning

Los temas, las grabaciones, los músicos:

  • “Happy Shades”, “Wild Dance”, “Monkitos”, “Cornette”. Enrico Rava Quartet. Wild Dance. ECM. 2015
    Enrico Rava (trompeta), Francesco Diodati (guitarra), Gabrielle Evangelista (contrabajo), Enrico Morello (batería) más Gianluca Petrella (trombón)
  • “Hommage”. Varios. Hommage À Eberhard Webber. ECM. 2015
    Pat Metheny (guitarra), Jan Garbarek (saxo soprano), Gary Burton (vibráfono), Scott Colley (contrabajo), Danny Gottlieb (batería), Paul McCandless (corno inglés y saxo soprano), Klaus Graf (saxo alto), Ernst Hutter (euphonio), SWR Big Band, Michael Gibbs (director y arreglista), Helge Sunde (director)
  • “In The Morning”, “River Run”. Stefano Battaglia Trio. In The Morning. Music of Alec Wilder. ECM. 2015
    Stefano Battaglia (piano), Salvatore Maiore (contrabajo), Roberto Dani (batería)

Las grabaciones




Arturo Mora Trío, un grupo con mucho carácter. Entrevista a Arturo Mora por Pachi Tapiz

Arturo Mora es un viejo conocido para los lectores de Tomajazz. Habitual en nuestras páginas (web) como cronista y opinador de la actualidad del jazz, tiene tras de sí una apasionante e intensa carrera musical: del bajo eléctrico dio el salto al contrabajo; musicalmente se ha movido por terrenos del metal extremo, el folk y el jazz. Hace unos meses publicaba el EP Sign of the Future a nombre de su trío. Es precisamente con este trío (completado por el guitarrista Hugo Fernández y el baterista Enric Castelló) con quien se presentará en Bogui Jazz el próximo jueves 16 de julio. Pachi Tapiz entrevistó por correo electrónico a su amigo Arturo Mora acerca de este concierto y este proyecto, y también sobre los próximos pasos en su carrera musical, entre otros asuntos.

sotf_03

PACHI TAPIZ – TOMAJAZZ: Tu primera obra con tu trío, Sign of the Future, fue un EP. Al contrario de lo que ocurre en otras presentaciones, tu estreno con esta formación incluía cinco temas, pero más que el número de temas lo llamativo era que tenía una duración corta, un poquito más de media hora,  que tampoco llegaba a la duración estándar de un LP. En otros casos los estrenos se alargan y se alargan hasta llegar a los límites temporales de duración de un CD. ¿Por qué elegiste ese formato de EP?

ARTURO MORA: Cuando grabamos Sign of the Future el grupo ya contaba con casi 20 temas originales, pero quise enfocarlo como una simple tarjeta de presentación para darnos a conocer y atraer público a los conciertos. Elegimos cinco temas de entre los que mejor funcionaban en este formato de trío y dejamos que el resto siguieran desarrollándose en directo.

AMT20150716_Bogui_m

PACHI TAPIZ – TOMAJAZZ: ¿Qué vas a presentar en el concierto de Bogui?

ARTURO MORA: Este concierto llega en un momento en que el grupo está sonando con mucho carácter. No solo conocemos bien el repertorio; además este ha ido creciendo y se ha adaptado a nosotros a lo largo de estos dos años. Tanto el guitarrista Hugo Fernández como el batería Enric Castelló han hecho un trabajo excelente para asimilar las composiciones, hacerlas suyas y formar parte de ellas. En cuanto al repertorio, abordaremos los temas del EP y otros originales donde la palabra clave es variación. Cada tema cuenta una historia y cada espectador puede encontrar afinidades fuertes en varios momentos distintos de la actuación. Me gusta ver los conciertos del trío como un viaje musical formado por diversos relatos cortos independientes pero íntimamente relacionados.

sotf_01

PACHI TAPIZ – TOMAJAZZ:  Ha pasado ya un tiempo desde la publicación de Sign of the Future: ¿cuál es el siguiente paso en la vida del trío?

ARTURO MORA: Como ocurre con cualquier grupo de jazz, el proyecto está vivo mientra haya actuaciones en directo. Aparte de seguir buscando conciertos, profundizar en detalles de las composiciones e ir añadiendo temas nuevos, me gustaría incorporar poco a poco colaboraciones de otros músicos para ampliar la paleta de texturas sónicas. Estoy muy contento con Sign of the Future, pero no quiero que el próximo trabajo discográfico sea una simple continuación.

_DSC5534

PACHI TAPIZ – TOMAJAZZ:  Hasta ahora los temas publicados son tuyos… ¿tenéis la intención de incluir algún tema que no sea de tu autoría?

ARTURO MORA: Habitualmente tocamos standards y composiciones de otros músicos en los diferentes proyectos que integramos. Este grupo representa una visión personal y original de la música, por lo que intentamos ofrecer siempre temas originales, aunque tampoco estamos cerrados a incluir alguna versión si tiene sentido hacerlo en algún momento.

_DSC5726

PACHI TAPIZ – TOMAJAZZ:  ¿Cuáles son tus referencias tanto con el contrabajo como componiendo?

ARTURO MORA: Curiosamente, aunque en este trío toco el bajo eléctrico, mis referencias en cuanto a la función del instrumento son casi exclusivamente de contrabajistas. Los que más me han influido son Paul Chambers, Ron Carter, Charlie Haden y Dave Holland. En cuanto a las composiciones, Pat Metheny y Esbjörn Svensson han ejercido en mí una influencia descomunal. En esta categoría también incluiría a John Scofield y a músicos no relacionados con el jazz como Mike Oldfield y Michael Nyman.

PACHI TAPIZ – TOMAJAZZ:  ¿Cuál es el músico de jazz por antonomasia, vivo o muerto?

ARTURO MORA: Supongo que esta pregunta tendrá tantas respuestas como aficionados al jazz. Personalmente, el músico al que más he admirado siempre como jazzman es John Coltrane, quizás compartiendo pedestal con Miles Davis.

sotf_05

PACHI TAPIZ – TOMAJAZZ:  Has sido un observdor atento, como periodista, de la escena del jazz en la última década: ¿qué es lo que resaltarías? ¿Cómo ves el panorama actual?

ARTURO MORA: En lo que llevamos de siglo se ha afianzado la tendencia a la diversificación estilística que surgió a finales de los años sesenta. De hecho cada día es más difícil hablar de estilos, porque hay músicos con unas voces individuales demasiado fuertes como para encasillarlas en etiquetas. Siempre he sido muy seguidor de la escena europea, a la que veo muy fuerte a pesar del triste fallecimiento de Esbjörn Svensson en 2008. Entre los músicos europeos que más me llaman la atención están los contrabajistas Lars Danielsson y Mats Eilertsen, y los pianistas Leszek Mozdzer, Gwilym Simcock, Neil Cowley y Stefano Battaglia. Mis propuestas americanas favoritas de la actualidad son las de Vijay Iyer, Antonio Sánchez, Orrin Evans, Christian McBride y Alex Sipiagin. Fuera de ambos continentes creo necesario destacar al pianista israelí Shai Maestro.

PACHI TAPIZ – TOMAJAZZ:  Tu carrera musical es muy llamativa. Ahora mismo eres uno de los contrabajistas más activos en la escena local madrileña, puesto que participas en varias jams semanalmente. Si no me falla la memoria en el último año has tenido cerca de 200 conciertos – actuaciones. Sin embargo no siempre has estado ni con el jazz ni con el contrabajo. Comenzaste con el eléctrico participando en grupos de metal extremo, luego en propuestas folk como Babieca… si miras hacia atrás, ¿cómo te veías con la edad que tienes ahora hace quince o veinte años?

ARTURO MORA: No podría haberme imaginado la situación actual ni en el mejor de mis sueños; y en cambio cuanto más avanzo más ignorante me siento. En este momento creo haber recorrido una parte mínima del camino. La música es un campo apasionante e infinito, y cuanto más se acerca uno a sus objetivos más crecen y se alejan. Siempre hay que estar en continuo movimiento, siempre buscando las señales del futuro.

Entrevista: © Pachi Tapiz, 2015
Fotografías en directo: © Pedro Wiesmann, 2014
Fotografías en estudio: © Gabriel Castellano, 2014




Hugo Fernández © Sergio Cabanillas, 2015

Hugo Fernández: Cosmogram y la trascendencia de la música. Entrevista por Tomajazz

Hay veces en que las entrevistas llegan casi sin querer: hace unos meses Hugo Fernández, guitarrista mexicano residente en Madrid, publicó Cosmogram en el sello norteamericano Origin Records, en el que contaba con la participación del baterista Antonio Sanchez. El resultado fue una grabación brillante y muy bien conjuntada que el pasado cuatro de junio el guitarrista presentó en directo en Bogui Jazz. A partir de una petición para realizar una entrevista por correo electrónico, Sergio Cabanillas, Enrique Farelo, Carlos Lara y Pachi Tapiz confeccionaron colectivamente un cuestionario que el músico mexicano contestó amablemente. Sergio Cabanillas fue el autor de las imágenes de la entrevista, tomadas en el mencionado concierto en Bogui Jazz.

Hugo Fernández © Sergio Cabanillas, 2015

Hugo Fernández
© Sergio Cabanillas, 2015

TOMAJAZZ: ¿Cuáles son tus guitarristas referentes en el jazz y fuera del mismo?

HUGO FERNÁNDEZ: Por gustarme tanto la guitarra en sí y la variedad de músicas que llevan guitarra la lista es larguísima. Si obligatoriamente tuviera que abreviar diría esto: en el jazz, Wes Montgomery, Bill Frisell, Pat Metheny, John Scofield, Y más actuales Kurt Rosenwinkel y Tim Miller. En el rock Eddie Van Halen. En fusion/rock Allan Holdsworth. En el blues Stevie Ray Vaughan. En el country Danny Gatton.

TOMAJAZZ: ¿Tiene algún sentido trascendente la música?

HUGO FERNÁNDEZ: Para mí esto es vital. En mi opinión el artista de jazz que lo lleva más claramente a su ultima consecuencia fue Coltrane, cuando grababa en Impulse! En esos años y en la década de los 70 muchos artistas trataban de conectar con sus inquietudes espirituales o humanas. Es una lástima que tengamos músicos increíbles que después no prestan atención a estas fuerzas extra musicales.

Hugo Fernández © Sergio Cabanillas, 2015

Hugo Fernández
© Sergio Cabanillas, 2015

Hugo Fernandez_cosmogramTOMAJAZZ: ¿De dónde viene Cosmogram, el título de tu nueva grabación?

HUGO FERNÁNDEZ: Después de grabar el disco, por casualidad empecé a leer sobre cosmología o mitología precolombina, y me quede maravillado con algunos conceptos que tenían estos pueblos: el cielo, la tierra y los inframundos. En una gran piedra, la cultura Tolteca tenía grabada un cosmograma o un mapa donde coexistían todos estos planos en convivencia.

TOMAJAZZ: ¿Cómo surge la posibilidad de grabar con Antonio Sanchez?

HUGO FERNÁNDEZ: Antonio y yo nos conocimos en Berklee, Boston, y a lo largo del tiempo hemos cultivado una buena amistad. Yo siempre he seguido su gran trayectoria y por nuestra cercanía él sabe en qué ando metido. Yo tenía preparados ocho temas para grabar y coincidió que él estaba terminando una extensa gira con Pat Metheny por España. Cambiamos su billete de vuelta y nos metimos en el estudio a grabar todo en un día.

TOMAJAZZ: Antonio Sánchez es el rostro más visible del jazz mexicano de los últimos años, y tú comenzaste tu carrera dándote a conocer en España. ¿Qué músicos de jazz mexicanos nos recomendarías para empezar a conocer el jazz de tu tierra natal?

HUGO FERNÁNDEZ: En Mexico la industria musical ha sido siempre muy fuerte y ha requerido buenos profesionales. Se solía cobrar muy bien por lo que era una desventaja para el músico que quería meterse en el jazz. La gente nunca se comprometía porque siempre le salía algún concierto mejor remunerado. Ahora con una menguante industria el jazz en Mexico está cobrando relevancia y hay más proyectos. Hay varios músicos con mucho oficio para tocar mainstream, jóvenes y veteranos. Proyectos más contemporáneos como el de los pianistas Alex Mercado, Mark Aanderud y Roberto Veraistegui, el vibrafonista Miguel Alzerreka y los saxofonistas Diego Franco y Gerry Lopez.

Hugo Fernández © Sergio Cabanillas, 2015

Hugo Fernández
© Sergio Cabanillas, 2015

TOMAJAZZ: La música en la grabación de los cuatro suena muy orgánica. Sin embargo, supongo que con la agenda tan ocupada que tiene tu compatriota, no tuvo que ser fácil acordar la fecha de grabación con él. ¿Tuvisteis la oportunidad de ensayar con Antonio? ¿Le enviasteis las composiciones?

HUGO FERNÁNDEZ: Ensayamos el día de la sesión. Yo le había enviado midis y papeles previamente. Aunque de primeras pareciera imposible, no fue tan difícil. Fuimos ensayando y grabando uno a uno y haciendo un par de tomas.

TOMAJAZZ: Respecto a las composiciones: tal y como suena la música, ¿tenías en mente al cuarteto con el que finalmente has grabado Cosmogram cuando las creaste?

HUGO FERNÁNDEZ: Conocía muy bien por separado como toca cada uno de ellos y presentía como podría ser el mix de nuestras personalidades. En cierta forma es como cocinar: tienes una buena idea, pero a la hora de preparar la comida te puede sorprender positivamente o se te puede quemar. Aquí, afortunadamente, cuando no fluía algo lo hablábamos y volvíamos a grabar.

Hugo Fernández © Sergio Cabanillas, 2015

Hugo Fernández
© Sergio Cabanillas, 2015

TOMAJAZZ: Tus composiciones son muy variadas. ¿Cuáles son tus referentes en el jazz en cuanto a compositores e instrumentistas? ¿Qué aporta a tu sonido esa séptima cuerda de tu guitarra?

HUGO FERNÁNDEZ: He pasado mucho tiempo escuchando a los grandes instrumentistas de bop, hardbop, cool, algo de avant-garde… pero la composición que me atrae es la de los músicos que claramente aportan innovación como [Thelonious] Monk, [Wayne] Shorter, Dave Holland, Pat Metheny o actuales como Bad Plus y Tigran Hamasyan.

TOMAJAZZ: Este segundo disco ha visto la luz en el sello norteamericano Origin Records. ¿Cómo llegaste a conocer a su artífice, el baterista John Bishop, y a cerrar el acuerdo de la edición con esta compañía?

HUGO FERNÁNDEZ: Yo no conocía previamente a nadie de Origin. Al tener el master del disco terminado lo envié a una selecta lista de sellos que sabía que por su perfil les podría interesar mi propuesta. Tuve un par de respuestas y al final me quede con Origin.

TOMAJAZZ: ¿Tienes fechas de presentación o gira confirmadas en España? ¿Y en Mexico y USA?

HUGO FERNÁNDEZ: ¡Estamos trabajando duro para conseguir armar la gira hacia el otoño!

Hugo Fernández © Sergio Cabanillas, 2015

Hugo Fernández
© Sergio Cabanillas, 2015

TOMAJAZZ: En tu música se perciben resonancias del rock y de la música clásica ¿Te consideras un músico con influencia multicultural a la vez que multigenérico?

HUGO FERNÁNDEZ: Es una buena pregunta. Yo no creo que sea un especialista tocando estilos definidos, nunca lo he conseguido [risas]. Quizás el bop fue el estilo en el que más tiempo invertí para tocarlo de una forma ortodoxa. Si hubiera logrado especializarme muchísimo en un estilo me hubiera sido más difícil escribir la música que me gusta, estaría demasiado impregnado de un color musical. Yo admiro a músicos como Bill Frisell o Jack Dejohnette que los puedes escuchar tocar de la misma forma siempre: en cualquier contexto logran funcionar de maravilla.

TOMAJAZZ: ¿Existe en México algo similar al jazz fronterizo, tal y como se da en el tex-mex, por ejemplo en el campo del rock?

HUGO FERNÁNDEZ: Hay una banda de Guadalajara, Mexico, que se llaman Troker es lo más parecido a lo que me comentas: es interesante.También hay otra que se llama los Dorados.

Hugo Fernández Quartet © Sergio Cabanillas, 2015

Hugo Fernández Quartet
© Sergio Cabanillas, 2015

TOMAJAZZ: ¿Existe un público entendido de jazz en México?

HUGO FERNÁNDEZ: Sí lo hay aunque nos gustaría que fuera más grande. Hay gente mayor que creció escuchando boleros y bolero jazz. Los jóvenes no escuchan jazz pero curiosamente van a los festivales o ciclos gratuitos y parecen disfrutar mucho.

TOMAJAZZ: ¿Cómo es el aficionado de tu país en concierto?

HUGO FERNÁNDEZ: El público en México es muy cariñoso y amable sobre todo en las salas de concierto o festivales. La gente en los clubes no es siempre muy respetuosa, no están acostumbrados a valorar lo que están escuchando y piensan que estamos para amenizar sus conversaciones.

TOMAJAZZ: Y una pregunta de moda: ¿dónde has comprado esa camiseta con esa bombillaraña tan llamativa en la portada de su disco? Bueno, si no quieres no lo contestes, no vaya a ser que coincidamos con la ropa, lo que puede en algunos casos ser un problema en lo relativo a las convenciones sociales…

HUGO FERNÁNDEZ: ¡Me la regalaron!

Entrevista: © Sergio Cabanillas, Enrique Farelo, Carlos Laray Pachi Tapiz. 2015
Fotografías: © Sergio Cabanillas, 2015




Ornette by Fernández

Ornette Coleman ha fallecido a los ochenta y cinco años de edad. Con este motivo, recuperamos el artículo que Agustí Fernández publicó en la revista Mas Jazz en 2005, y que publicamos en Tomajazz con permiso de la revista y su autor. Descanse en paz este gigante.

================================================

Ornette Coleman es considerado unánimamente como uno de los cinco grandes innovadores del jazz junto con Louis Armstrong, Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane, y se le identifica como el padre del “free jazz” que surgió en los años 60.

“La aportación de Ornette tanto musical, espiritual como filosóficamente ha inspirado durante cuarenta años a un montón de músicos a que miraran dentro de sí mismos y a que encontraran cosas que nunca habrían encontrado si él no hubiera tenido éxito previamente creando su propio lenguaje personal. Ornette es uno de los mejores ejemplos posibles de lo que una persona con una visión potente del sonido y la música puede llegar a realizar.” Pat Metheny, en el prólogo del libro “Ornette Coleman, his life and music” de Peter Niklas Wilson.

Artículo publicado originalmente en el número especial de verano de 2005 de la revista Mas Jazz. Reproducido con permiso de su autor, Agustí Fernández y de la revista.

================================================

ornette_by_doa

Ornette Coleman, el genial saxofonista norteamericano, acaba de cumplir 75 años. Para celebrarlo ofreció un concierto el pasado 2 de mayo en el Barbican de Londres con su actual cuarteto: Greg Cohen y Tony Falanga a los contrabajos, su hijo Denardo Coleman a la batería y percusión y él mismo al saxo alto, trompeta y violín.

Casualmente yo me encontraba en Londres ese dia, pero no pude asistir al concierto por motivos profesionales (estaba en el Gateway Studio grabando con una formación liderada por Evan Parker).

Pero al dia siguiente vi su foto en los periódicos y tuve la sensación, que ya había tenido con anterioridad, de que Ornettese había convertido en un artista imprescindible e intemporal (Old King Coleman le llamaba The Times). Un artista para el que el tiempo no corre en contra sino a favor, como pueda ser el caso de Pina Bausch, Francis Ford Coppola oRobert Rauschenberg, por citar otros artistas contemporáneos indiscutibles.

Su llamativo traje de seda de color ciruela de corte impecable, su clásico sombrero (el pork-pie hat), el saxo alto: todo estaba como siempre. Estoy seguro, y así lo señalaba la crónica, que la música estuvo donde ha estado siempre: en el lugar que se inventó hace ya casi cincuenta años y que vino a revolucionar uno de los mundos musicales más cerrados de la época.

He tenido el privilegio de coincidir con Ornette en un par de ocasiones en Nueva York y tengo muy clara la impresión que me causó. Ornette es un hombre no demasiado alto, delgado, bien conservado, muy atento y educado, que habla en voz baja (cuando habla, ya que no es persona de muchas palabras), sin arrogancia, que anda sin hacer ruido, con una calidez de trato natural, una presencia física magnètica que aporta paz y calma a cualquier situación.

Es difícil imaginar hoy en dia que una persona tal armara el follón que armó cuando se presentó en el Five Spot a finales de los años cincuenta. Que despertara tanto animadversión apasionada entre tantos buenos músicos (especialmente los hardboppers), aficionados y gente del jazz. Como botón de muestra basta citar el puñetazo que le propinó Max Roach al acabar el último set uno de los días de dicha presentación (la noche siguiente, Max Roach fue hasta su casa y desde la calle le desafiaba a bajar para resolver las diferencias musicales a puñetazo limpio).

Y lo que irritaba a estos músicos era su enfoque nuevo, fresco, intuitivamente improvisatorio que él denominaba “la forma del jazz que vendrá”.

También en el escenario, al frente de sus grupos, Ornette siempre ha sido un jazzman muy particular. Tanto si toca el saxo alto, la trompeta o el violín, sólo mueve ligeramente dedos y se puede ver la intensidad de su concentración, su marcada personalidad musical y su deseo de “hacer el bien” (eso es lo que declara que desea hacer con su música).Ornette es una buena persona que sólo desea hacer el bien a través de su música. Como un buen doctor que recetara medicinas musicales para ayudar, para paliar, para curar o aliviar a la gente.

Ornette Coleman, multiinstrumentista, director de grupos, compositor de música sinfónica, pensador original, se describe a sí mismo como “un compositor que interpreta”. Tómese esto en el sentido de un personaje del folklore musical norteamericano, alguien básicamente autodidacta que vive el hecho de componer inseparablemente del hecho de interpretar lo que compone, (llamémosle Bob Dylan o Johnny B. Goode). Alguien para quien crear e interpretar es una sola y la misma cosa.

Y en este mismo sentido, Ornette es un artista con una visión personal entregado a cuestionar continuamente los conceptos a priori establecidos, a desafiar las convenciones instaladas desde hace tiempo y a reordenar las jerarquías existentes en el mundo del sonido.

Como es sabido, el instrumento principal de Ornette es el saxo alto, uno de los instrumentos-icono del jazz. Con él,Ornette obtiene un sonido brillante y penetrante, familiar y reconocible al primer instante. (¿Y no es esta la cualidad que buscan los jazzmen por encima de todo: tener un sonido personal identificable entre los demás?) Un sonido libre, si se puede llamar así. Un sonido juguetón pero no siempre inocente, de una generosa calidez, como un fraseo de blues.

El sonido de Ornette es la actualización de un sonido que viene viviendo a través de la historia del jazz. Un sonido que se basa en el de los que le precedieron tocando el saxo alto, especialmente Johnny Hodges, Charlie Parker y los saxofonistas de rhythm ‘n’ blues con quienes aprendió en su juventud.

Ornette ha declarado en más de una ocasión, que lo que persigue, y ha conseguido, es un sonido “humano”. Y no se refiere solamente a un sonido que imite la vocalización humana (que también), sino al equivalente sonoro del monólogo interno que tenemos las personas, capaz de expresar tanto un grito de placer como de dolor, un susurro de ternura o una pregunta inquisidora al universo que nos rodea.

Pero lo que define históricamente a Ornette Coleman, juntamente con su inconfundible sonido, es la visión que tiene acerca de la música, llámese jazz o como quiera llamarse. De hecho, Ornette siempre ha querido derribar las divisiones que existen entre música clásica, jazz y música popular. Para él estas barreras no existen, son artificiales, culturales, en el sentido de no-naturales.

Esta visión se identifica con un enfoque desinhibido, altamente interactivo y muy a menudo intuitivo de la música. O sea, la definición clásica de free jazz, que técnicamente podríamos definir como:

a. Utilización de lineas melódicas cantables que se desarrollan libremente, sin ataduras a ruedas de acordes inamovibles o a duraciones de coros regulares. Es decir, melodías que se abren y se cierran en sí mismas, sin atender a otras razones. Estas melodías que se pueden cantar tienen su origen en la música popular, el folklore, por eso se ha dicho tantas veces que Ornette Coleman es un músico popular ilustrado.

b. Educado rechazo del sistema harmónico occidental, y establecimiento de una lógica harmónica no convencional. La harmonia colemaniana es más contrapuntística que harmónica, de ahí el problema que ha habido siempre al querer “traducir” una música monofónica a un instrumento harmónico. (Únicamente Paul Bley y James Blood Ulmer han salido airosos del envite)

c. La unión de un pulso rítmico interno con estructuras ligeramente organizadas (cuando no totalmente abiertas). Esta aparente contradicción es uno de los pilares del free jazz. Existe un pulso (o varios simultáneos) que proyecta la música hacia delante, pero este pulso está abierto en sí mismo, no tiene un fin al que converger o una meta por la que ir pasando. Eso ayuda también a crear la sensación de libertad, de que el futuro está todo por escribir, origen de tanta ansiedad en tantos otros artistas.

Todos estos conceptos utilizados libremente en una improvisación colectiva con un alto contenido emocional son los que han definido el estilo de Ornette Coleman. Una música que quiere y consigue sonar nueva, refrescante, directa en cada interpretación, aunque no siga la lógica convencional. Una música que se sitúa en el terreno de la misteriosa y vaga “harmolodía” (harmolodics), el sistema musical que definiría los principios fundamentales del quehacer de Coleman.

Para Coleman, la harmolodía sería algo así como una gran teoría unificada de la música que uniría en su seno la harmonía, la melodía, el ritmo, la estructura, la improvisación, etc., así como su interacción con las otras artes, y que presentaría una alternativa a los esquemas y prácticas artísticas occidentales (y también de otras culturas).

Se supone que Ornette lleva treinta años trabajando en poner estos principios en un libro donde plasma las ideas teóricas que explican sus decisiones estéticas en profundidad. Pero su edición se ha ido postergando y a estas alturas dudo seriamente que nunca se llegue a publicar. Todo lo más que nos llega son algunas frases aquí y allí que Ornette dice que pertenecen al libro y que son difícilmente comprensibles fuera del círculo de iniciados.

Lo que sí nos llega claramente y sin posibles malentendidos es el mensaje que nos transmite a través de su música. Una música que sigue siendo tan fresca, atractiva, apasionada, intensa, lírica, libre y sugerente como cuando empezó a sonar a finales de los años cincuenta.

Ya sea con su cuarteto, con Prime Time (su banda eclécticamente electro-acústica desde hace 30 años con quien ha grabado 9 discos), con la música sinfónica o de cámara, la música para películas, sus colaboraciones con virtuosos de cualquier tradición musical (desde Pat Metheny a los Master Musicians of Joujouka, pasando por Joachim KühnJack DeJohnette), el iconoclasta Ornette Coleman nos seguirá deleitando con su música, manteniendo una curiosidad infantil junto a una madura fuerza de expresión y una sabiduría intemporal profunda e intemporal.

Una de mis frases favoritas de Ornette es aquella que pone de manifiesto lo más profundo de su manera de ser y pensar: “Hay tantos unísonos como estrellas en el cielo”.

Por muchos años, maestro.

Texto: © Agustí Fernández 2005
Ilustración: © Diego Ortega Alonso, 2005




Avishai Cohen: el jazz global. Por Jesús Gonzalo

Avishai Cohen

Llega a Nueva York en 1992 procedente de Israel; recibe clases de piano, su primer instrumento que ha interpretado como solista en algunos de sus grupos, y demuestra un virtuosismo fuera de lo común en el contrabajo. Una visión amplia del jazz que abraza el rock, el pop, lo latino, las influencias clásicas y los géneros del momento suscita el interés del poliestilístico pianista Chick Corea, quien lo ficha como bajista para su proyecto Origin y cuenta con él en proyectos New Trio y New Quartet.

Siempre contó con el apoyo discográfico de su mentor para Strecht Records, y allí grabó cuatro discos desde su debut en Adama, 1998. Lyla inauguró una nueva etapa al frente de su propio sello discográfico, Razdaz Recordz. Una carrera, la de Avishai Cohen, que ya se venía prestigiando en el plano instrumental (mejor bajista de 2001 para Down Beat), y promocionándose como líder al frente de la estimulante International Vamp Band (IVB), o junto a su New Quartet o en el proyecto de rock Gadu. Últimamente y de manera frecuente cuando va de gira lo hace al frente de su trío de piano.

Cohen gusta de titular sus discos con una sola palabra que encierre un mensaje. Recientemente ha entregado Almah (2013) y Duende (2012), pero fue Lyla (noche en hebreo, 2003) el que significó un punto señalado en la consolidación de su estilo. Era un intento de materializar en el estudio, bajo una ambiciosa producción musical más cercana al pop, las experiencias vividas en directo con un grupo tan diverso y nutritivo en culturas como la IVB (formada por tres israelíes, un cubano, un argentino y un neoyorquino; trompeta, trombón, saxo, piano, bajo y batería).

El mensaje que nos deja un músico viajero de 40 años, que ha vivido entre pueblos enfrentados, es claro: reivindicar la fusión de estilos no como una acomodada excusa creativa, sino como principio que elude fronteras expresivas y políticas, que evita la acumulación de identidades pero no la fusión entre ellas sin caer en la mezcolanza. Es, pues, una personal extensión del género setentero del jazz de grupos de Chick Corea como Return To Forever o el mismo Origin.

Motivos africanos, lirismo pop, empuje funk y soul, música brasileña, tango… un carácter expansivo y aperturista, el de Avishai Cohen, que le hacen posicionarse en el lugar que un día conquistó Pat Metheny para el jazz comercial. Intensidad expresiva, nervio interpretativo y creatividad colectiva, en directo su música pide una escucha atenta y gratificante a la vez, que se nutre de distintos ingredientes y colores culturales: judíos, clásicos, afro y latinos, cosmopolitas.

Lo mejor de Avisahi Cohen hay que buscarlo en la habilidad para comunicar y recuperar imágenes prestadas bajo una perspectiva integradora. Un músico que canta, un músico integral e íntegro -también cantante- con aptitudes y actitudes para coronarse en un ámbito polifacético decidido e ilusionante: el jazz global.

Texto: © Jesús Gonzalo, 2015
Fotografía: © Rafa Márquez, 2013




Birdman: la nueva película de Iñárritu, con la batería de Antonio Sánchez como BSO por Jesús Gonzalo

 

birdmanTambores entre la realidad y el deseo

El cartel, una figura alada fantástica sobre la cabeza del protagonista en posición de sometimiento, ilustra bien de lo que trata esta muy especial película del cineasta mexicano ya perteneciente a la sociedad del vecino del norte. Me llamó poderosamente la atención descubrir que era una batería sin acompañamiento quien abría la película. En un primer momento, produciendo la música un cifrado de sincronización con las imágenes, pensé que se trataba de Dan Weiss, otro portento de la batería que traduce en ella el toque de tablas indias, del que hemos podido escuchar sus interpretaciones en vídeo de subastas y también de diálogos de películas, perfilando con precisión y velocidad asombrosas desde los tambores la entonación y pulso acelerado de los diálogos (Glenglarry Glennross en su disco Timshel). Así que era cuestión de esperar…Tenía que ser otro gran creador mexicano del mundo de la música el que pusiera en pie esta banda sonora no carente de polémica, pues salvando algunos fragmentos de Mahler, Ravel, Tchaikovsky, Rachmaninov o el contemporáneo John Adams en los espacios de respiración contenida, son los ritmos y el empuje de la percusión los que acompañan al trepidante y continuo discurrir del film.

Cualquier aficionado al cine y al jazz sentirá un respingón con las primeras notas de la batería. Pero no se engañen, no son éstos los tiempos de Ascensor para el Cadalso. La temperatura y discurso acelerado del film tiene un excelente medio de expresión sonora de las imágenes en las baquetas del músico, mantiene un pulso firme, sincronizado, detallista y tenso, sin perder recreaciones descriptivas y de volumen. Antonio Sánchez (México DF, 1971) es conocido en el mundo del jazz, sobre todo, por formar parte de los grupos de Pat Metheny y Joshua Redman. Forma parte, pues, de la élite de esta música, aunque guste en sus proyectos, ya que reside en Nueva York, de indagar fórmulas más alejadas de lo reconocible en sus colaboraciones.

Birdman_trailer

Alejandro González Iñárritu (Amores perros, 21 gramosBabel) presenta una película despojada de una estructura argumental capitular, de cierta retórica melodramática basada en historias cruzadas y la intención trascendentalista como moraleja que caracterizaba a sus películas anteriores. Eso sí, toma de Raymond Carver (¿recuerdan Short Cuts de Robert Altman?) el relato De qué hablamos cuando hablamos de amor para construir una historia de redención de un actor famoso cuya carrera está condicionada al éxito de una serie dedicada a un personaje de ficción: Birdman. Es aquí donde el cineasta confronta realidad con ficción, de ahí el cartel y la imagen que sobrevuela su mente, y sitúa al personaje ante la tesitura de despegarse de la huella de éxito de su pasado como superhéroe (Michael Keaton hizo de Batman en dos ocasiones) o entregarse al arte y a la creación como director, actor y dramaturgo para una obra de teatro: paralelismo con El Crepúsculo de los dioses de Wilder, tal vez por reivindicación a través del teatro, el cambio u ocaso entre la interpretación actorial y la recreación digital, respecto al cine mudo y el sonoro de aquella obra maestra en blanco y negro.

Frente a ese dilema, el fracaso o el éxito pasado, en tono de humor a veces negro o trágico, otras delirante y apasionado, Iñárritu hace uso de un falso plano secuencia continuo, cuestión que, a nuestro entender, queda perfectamente descrito por la dimensión percusiva de un talento de la batería como Antonio Sánchez.

Por descontado, tratándose de un Iñárritu desconocido, que se ha liberado incluso de sus tópicos de estilo para hacerse más veraz y sencillo, con lo difícil que resulta hacer que las cosas parezcan sencillas, recomendamos esta película. Una obra que se sitúa y define los tiempos que vivimos, en los que el descreimiento y la huida de la realidad, esperando tal vez un superhéroe o un objeto nuevo de consumo, se han convertido en moneda de cambio.

Por Jesús Gonzalo

Título original: Birdman or (The Unexpected Virtue of the Ignorance)

Año: 2014, EEUU

Director: Alejandro González Iñárritu

Reparto: Michael Keaton, Emma Stone, Edward Norton, Zach Galifianakis, Naomi Watts, Andrea Riseborough, Amy Ryan, Merritt Wever, Joel Garland, Natalie Gold, Clark Middleton, Bill Camp, Teena Byrd, Anna Hardwick, Stefano Villabona

 

 




El XXVIII Festival de Jazz de Málaga premia la creación local

Con algo de retraso pese a su pronta redacción, por fin ofrecemos la crónica de este festival con el que se abría paso el jazz en el mes de noviembre. Llegábamos a Málaga con la clara intención de centrar nuestra atención en los proyectos que estrenaban por primera vez Ernesto Aurignac y José Carra. Ambas citas, protagonizadas por músicos de una misma generación y ciudad, se desmarcaban del resto no ya por el hecho de ser locales sino por estar construidos sobre un importante andamiaje compositivo y, a causa de lo anterior, disponer de una plantilla instrumental mixta – más variada y amplia en el caso del saxofonista- entre instrumentación clásica, de cámara y jazz. La comprensible cancelación de Lou Donaldson por enfermedad el miércoles 5 y que este cronista no asistiera al concierto de clausura el día 9 con Chano Domínguez con Niño Josele, reduce este análisis, sin tener en cuenta las actividades paralelas, a los conciertos de los malagueños, el cuarteto de Kurt Rosenwinkel y el trío de Abe Rábade.

Antes, y haciendo un balance general previo, habría que añadir que el programa de esta XXVIII edición – segundo festival más longevo en Andalucía tras el debilitado presupuestariamente de Granada-  manifiesta una reconocible y reciente inclinación  hacia la creación española y local -saldada con mayor éxito de público que el resto de la oferta- pero evidencia una confusa distribución horaria y espacial que acentúa la sensación de apelotonamiento de propuestas y concentración de actividades en una única semana.

Ernesto Aurignac Orchestra: UNO.  Martes 4, Teatro Cervantes

Ernesto Aurignac (saxo alto, composiciones y dirección), Perico Sambeat (saxo soprano y alto), Enrique Oliver (saxo tenor), Julián Sánchez (trompeta y fliscorno), Toni Belenguer (trombón), Fernando Brox y Tete Lea (flauta), Maripepa Contreras (oboe y corno inglés), Pau Domenech (clarinete bajo), Lorena Fernández (trompa), Javier Cámara (trompa), Martín Meléndez (chelo), Tiziana Tagiani (arpa), Jaume Llombart (guitarra), José Carra (piano y Fender Rhodes), Dee jay Foster (contrabajo), Ramon Prats (batería), Carlos Cortés Bustamante (percusión), Carles Benavent (bajo), y Carme Canela (voz).

La fe mueve montañas… y esto más que voluntad ha sido fe. Nadie podrá recriminar al contumaz saxofonista que si crees y quieres consigues tu premio: estrenar su proyecto, hacerlo en el teatro más emblemático de su ciudad, meter más público que nadie en este festival y salir casi a hombros con todos los ejemplares del CD vendidos. Las bases de esta idea madurada y producida en los últimos dos años y medio -hace tres estaba subido en este mismo escenario también en su jornada de apertura junto a su cuarteto- ya los ofrecimos aquí en el artículo de  presentación de UNO. Ahora entraremos un poco en cómo sonó en su estreno y lo que acabó siendo una “fiesta Aurignac”.

 

Ernesto Aurignac Orchestra 08

El proyecto es sumamente ambicioso, tanto en lo musical como en la producción que requiere, de ahí que el esfuerzo para llevarlo a cabo, sin ayudas públicas realmente significativas, haya tenido que ser equiparable… A primera vista, centrándonos en el grupo instrumental, el empaste que se pretende conseguir resulta interesante. La combinación de un conjunto de medio formato de jazz (base rítmica con piano y guitarra eléctrica, percusión, tres saxofones, trombón y trompeta) al añadir tres trompas, oboe, clarinete bajo, chelo y arpa es enormemente expresiva si se le saca provecho. Este punto hay que recalcarlo porque a nivel solista y de invitados tendrá que ser mejor rentabilizado con el fin de poder ser exportable.

Los estilos que definen este proyecto, desmintiendo al título, no son “uno” ni es sólo jazz, son múltiplos de sí mismos, que requieren de esta orquesta mixta que contiene elementos tan distantes como percusión afrolatina y arpa. UNO, dijo el autor ante el micrófono, tenía la intención de que ninguna parte, ningún miembro de este organismo prevaleciera o fuera más importante que otros. Esa era la intención, pero incluso en una orquesta siempre hay elementos preponderantes, y aquí los hubo.

Aunque no se notaron en el preludio coltraneniano que es “Sephirot”. Toda la materia orquestal vibra y crece en su respiración impresionista como una nube. Un deleite percibir el empaste del conjunto, arpa, trompas, metales, guitarra, percusión, todo está ahí, agitado por el viento de los compositores clásicos y el empuje oriental del gran Coltrane. Es el trompetista Julián Sánchez quien, como en posteriores ocasiones, dirige y da plasticidad a la banda en ese estallido de color y movimiento en alturas. Es, para quien esto suscribe, uno de los mejores momentos de un concierto en el que Aurignac favorece la combinación dos a dos de temas, con o sin puentes.

Ernesto Aurignac Orchestra 04

Dos a dos, en sentido inverso al disco,  llegan los destacados “Génesis” y “Jerusalem”, temas de contenido bíblico aunque sin matices judíos que se sitúan en el centro del proyecto. “Génesis” es una rendición sobre Historia de un Soldado de Stravinsky y “Jerusalem” se aleja de la mítica ciudad de las tres religiones para acercarse al terreno animado de Mancini sobre modos coloreados y amenos, con la flauta cómplice, de rumba – cha cha chá,  y un break en tiempo bebop en el que surgen rotaciones en solos de Enrique Oliver, Jaume Llompart y el brillante, en sonido y ejecución, dándose la vuelta desde la posición de director y mirando al público, de un necesario y fundamental esta noche Julián Sánchez. Como lo fueron los maravillosos solos que nos regalaron Ramón Prats y Dee Jay Foster, algo que merece ser revisado en la grabación que se hizo en vídeo y sonido del directo.

Otro solo memorable lo ofreció el trombón de Toni Belenguer, fuera de registro típico del género, muy gaseoso, anunciando el bolero “Sophia”, debilidad de estilo marca de la casa Aurignac que es cantado como sólo ella puede, llevándolo más allá de la tradición, por una Carme Canela que no recibió el volumen de sonido necesario. El solo del saxofonista malagueño, dueño de la noche, es el que mejor ofreció. Sánchez entra aquí con fliscornio. “Baal Zebú” y “Pericles” van emparejados, tienen empuje rítmico en un interesante estilo latin eléctrico (Carra al teclado) que deja espacio para el solo de Perico Sambeat.

Me gusta mucho, cerca del final, “Isaías 40-22”, otra alusión bíblica no judaica. Vuelve la dirección de Sánchez, elevando este blues que respira a Miles Davis (“All blues”) hacia texturas y ambientes desestabilizadores de lo tonal. Y lo hace desde abajo hasta arriba. Carles Benavent, invitado que hace de rogar Aurignac en su presentación, entra con un solo lleno de virtuosismo y sentido sobre el tema aflamencado que le sigue. Es en la segunda mitad donde se escuchan los solos del violonchelista cubano Martín Meléndez y el clarinete bajo Pau Domenec. “Nefesh Lee”, un bis de metales, con preciosa introducción y pase a dixieland imantado por el espíritu de Charlie Parker, pone fin a esta auténtica fiesta Aurignac

Hagamos una pequeña parada en esta crónica para el cuarteto de Kurt Rosenwinkel. Incluir este proyecto, el de músico que se crece en los de otros, tras contar con alguien de la avanzada edad de Donaldson, junto con el resto de la configuración del festival, hace tambalear la solvencia de los criterios de programación… El guitarrista es mucho mejor acompañante que líder. Ya sabemos que hay un montón de fieles aficionados a la guitarra, ya leímos en el  programa de mano lo que -se dice- escribió Bill Frisell de él. No es ni el continuador de Frisell, ni el de Metheny ni el de Scofield. Rosenwinkel escribe bien, muy bien, los inicios de sus temas, e incluso por momentos el grupo contagia cierta intensidad colectiva en el discurso central. Pero su fórmula con piano, que ya probó junto a Brad Mehldau y aquí con la ausencia del anunciado Aaron Parks -otro nuevo niño prodigio-, jamás contagia ni como música ni como mensaje con un desarrollo coherente y sólido. Y si lo hace es cuando el trío de piano se queda solo. Una lástima.

José Carra 05

José Carra El Camino.  Viernes 7, Teatro Cervantes

Jose Carra (piano), Beatriz Pessoa (voz),  Enrique Oliver (saxofón y clarinete bajo), Romeu Tristao (contrabajo), Joao Lopes Pereira (batería), Carlos López (percusión).

Sección de cuerda: Mario Navas, violín I (solista), Javi Gregori, violín I, Lorenzo Triviño, violín I, Sergio Martínez, violín II, Sara Muñoz, violín II, Ana María Navarro, violín II, Francisco José Fernández, viola, Ana González, viola, Alejandro Martínez, violonchelo, César Jiménez, violonchelo, Alejandro Escalera, palmas y nudillos. Producido por Jose Carra y Antonio Romero

The Wild Bunch es un grupo de Jose Carra que nada tiene que ver con éste, aunque sirva de núcleo para darle forma. Sí que mantiene más relación estética, pero  tampoco demasiada, con su trío y aquél excelente disco Ewig, que compartió con Ramón Prats y DeeJay Foster.  Su proyecto, acertadamente incluido en el programa de este festival, se basa como el de Aurignac en composición y plantilla mixta de jazz y, en este caso con bastante más acento clásico que el del saxofonista, conjunto de cuerda.

El concierto se concibe sobre una estructura en quinteto más percusión con dos elementos centrales que son la voz de Beatriz Pessoa (sin letra, declamando líricamente las notas) y saxo tenor (no bien dimensionado en sonido por los técnicos) de Enrique Oliver. La música se inicia con una voz en off recitando un poema del que no se aprecia bien el mensaje ni el sentido musical del mismo, aunque deja entrever, en ese recurrente uso de bases de voz programadas que recuerdan al teatro, una conexión directa con el fenómeno romántico. Esta anunciación tenía ese fin, poner el punto de salida a un “Camino” que parecía quedar descrito en una narración hecha de distintas paradas o distintos pasajes. El conjunto de cámara apareció justo al final.

José Carra 04

Carra se entrega al perfume de la sensibilidad aterciopelada, a la sublimación melancólica, al deleite contagioso y consabido de la voluptuosidad y delicadezas del canon estético Romántico, en una mezcla entre emociones aéreas y motivos minimales que citan a Steve Reich acercándolo al pop en ese encuentro. El encuadre de voz y saxo sí es interesante, ella con onomatopeyas, él alargando y dando empuje  a la melodía. Buenos unísonos, un emparejamiento que podría hacerse aún más descriptivo. Una fórmula de voz/saxo que nos recordó al grupo alemán Schultzting, que ganó hace un montón de años el concurso de Granada para jóvenes menores de 30. Por cierto, no creo que la media de este grupo alcanzara esa cifra con los tres portugueses, estupendos músicos de gran finura y técnica, con mucho por decir Romeu Tristao (contrabajo) y Joao Lopes Pereira (batería).

El paseo por este camino con paradas de desigual destino, algunas por las que el oyente ya parecía haber pasado antes, tiene quizá su mejor expresión con la entrada del conjunto de cámara, que casi sin ensayo previo encaja a la perfección su parte escrita en el discurso jazzístico del quinteto (sexteto con percusión). Escucharemos y comentaremos la versión en disco esperando y deseando, como todo lo que surge y empieza  a caminar, crezca y encuentre nuevos senderos de expresión más terrenales. La poesía o la belleza no son una cuestión de lirismo, es una apreciación sobre la realidad, y pueden ser duras, desagradables, divertidas e incluso feas. Pero deben sentirse como un acto de verdad. Faltaron otros paisajes en El Camino.

Abe Rábade Trío 01

 Abe Rábade Trio VerSonsSábado 8, Teatro Cervantes

Abe Rábade:  piano, Pablo Martín Caminero: contrabajo, Bruno Pedroso: Batería

Escribí del primero, segundo y luego me llegó el tercero de sus discos a trío. Pude verle en directo, en sus comienzos, dentro de un contexto que favorecía lo efusivo y la pirotecnia. Han pasado 10 años desde aquél Ghu! del 20o4, él sigue fiel al concepto de trío pero su pianismo ha madurado de un modo que han convertido su capacidad técnica y su muy resuelto y vigoroso sentido del ritmo en algo más que empuje melódico: ha conseguido crear intensidad melódica. Bien respaldado por el muy activo, casi tanto como el pianista, Pablo Martín Caminero, acaso uno de nuestros mejores contrabajistas, y por la batería abierta en gestos y texturas aéreas de Bruno Pedroso, el pianista galego deleitó a un público al que tuvo que entregar hasta dos bises, uno de ellos una rendición sobre Haendel. Es posible que en este cruce espontáneo, en esa construcción precisa e inspirada del conjunto, esta música abierta y veraz pudo ser el mejor ejemplo de aquella semana de lo que el jazz ha significado, significa y será.

Texto: © Jesús Gonzalo, 2014
Fotos: © Daniel Pérez / Teatro Cervantes, 2014




John Scofield C.M.U. San Juan Evangelista, Madrid © Sergio Cabanillas, 2008

John Scofield. Entrevista por Arturo Mora Rioja

John Scofield está de gira por Europa. Acaba de finalizar una serie de conciertos junto a su sempiterno trío con Steve Swallow al bajo y Bill Stewart a la batería para, con solo un día de descanso, arrancar el tour de Medeski Scofield Martin & Wood que le traerá a tierras españolas. Arturo Mora tuvo la oportunidad de entrevistar al legendario guitarrista mediante un cuestionario por e-mail.

John Scofield C.M.U. San Juan Evangelista, Madrid © Sergio Cabanillas, 2008

John Scofield
C.M.U. San Juan Evangelista, Madrid
© Sergio Cabanillas, 2008

Arturo Mora Rioja: Acabas de publicar Juice, tu nueva colaboración con Medeski Scofield Martin & Wood. ¿Qué nos puedes comentar sobre este álbum?

John Scofield: Creo que este puede ser el mejor álbum de la banda. Nuestra habilidad para comunicarnos y trabajar juntos ha mejorado mucho conforme van pasando los años. No sé, todos son diferentes, pero podemos ver las grabaciones como si fueran hijos. Si tienes cuatro o cinco hijos no tienes que comparar a uno con los demás. Son fruto de los mismos padres. Pero, ¿igual las habilidades paternales mejoran con la práctica?

Arturo Mora Rioja:¿Cuáles son las principales diferencias entre Juice y tus discos anteriores en estudio con MMW, A Go Go (1998) y Out Louder (1996)?

John Scofield: En A Go Go yo era el líder. Escribí todos los temas. En Out Louder escribimos un montón de temas juntos y también tocamos algunas improvisaciones libres. ICTWCIM [In Case the World Changes Its Mind (2011)] es en directo. En Juice intentamos ceñirnos a los ritmos de la diáspora africana. Además cada uno de nosotros aportó temas y sugirió versiones.

Medeski Scofield Martin & Wood © Sony Music, 2014

Medeski Scofield Martin & Wood
© Sony Music, 2014

Arturo Mora Rioja: Ahora mismo estás de gira por Europa. ¿Cuáles son las principales diferencias que resaltarías entre el público europeo y el estadounidense?

John Scofield: Creo que el público europeo está acostumbrado a escuchar la música como una obra de arte, no solo como entretenimiento. No es así en casa, donde el entretenimiento es el rey. La verdad es que me gustan tanto el arte como el entretenimiento, y me esfuerzo para ofrecer ambos.

Arturo Mora Rioja: Además del obvio tributo que rendiste a la música de Nueva Orleáns en Piety Street (2009), las formas y ritmos musicales de la ciudad de Luisiana han tenido un papel muy importante en tu música, tal y como se puede escuchar –entre otros– en el reciente Überjam Deux (2013). ¿Cómo comenzó tu conexión con Nueva Orleáns?

John Scofield: El jazz nació en Nueva Orleáns, Luisiana, ¡y el jazz me encanta! El rhythm’n’blues de allí también tiene más swing. Nueva Orleáns es un lugar especial, no se puede comparar a ningún otro sitio en el mundo, y todas esas cualidades excepcionales se traducen en una música y una cultura únicas. Mi madre nació y creció allí pero desgraciadamente se mudó al norte con treinta años; se llevó el acento, pero no las fantásticas habilidades culinarias o musicales.

Arturo Mora Rioja: A lo largo de los años has mostrado una habilidad extraordinaria para ir cambiando entre distintos proyectos. ¿Qué criterios sigues para decidir qué será lo siguiente?

John Scofield: Tan sólo sigo mi instinto. Tengo que hacer lo que me parezca fresco y me provoque creativamente. Incluso aunque viviera otros cien años, no podría probar todas las combinaciones posibles.

John Scofield & Scottish National Jazz Orchestra Queen Elizabeth Hall, Londres © Sergio Cabanillas, 2010

John Scofield & Scottish National Jazz Orchestra
Queen Elizabeth Hall, Londres
© Sergio Cabanillas, 2010

Arturo Mora Rioja: Además de la variedad que he mencionado, has actuado habitualmente con tu trío durante muchos años. ¿Qué nos puedes contar sobre la aportación de Steve Swalow y Bill Stewart a tu música?

John Scofield: Tenemos un sonido único como trío. No es algo planeado, ha ido evolucionando. Cada uno de nosotros tiene una manera muy particular de tocar y eso funciona bien cuando estamos juntos. Tan solo estamos ahí “haciendo nuestras cosas”, pero al final combinan bien. Somos un grupo muy compatible tanto dentro como fuera del escenario.

Arturo Mora Rioja: A Moment’s Peace, publicado en 2011, muestra un enfoque relajado. El ambiente musical es apacible y tus improvisaciones dejan un montón de espacio, demostrando una gran madurez. ¿Piensas que esta grabación es una instantánea precisa de quién eres tú como artista hoy en día? ¿Podrías haber grabado algo así, por ejemplo, hace veinte años?

John Scofield: Probablemente no. Ahora estoy más relajado y puedo dejar espacio. Eso es muy importante cuando tocas con otros y creas un sonido de grupo. Creo que las grabaciones son instantáneas de un día, de una semana, quizás de un periodo de tiempo, pero nunca definen completamente lo que uno es capaz de hacer. ¡A veces, sin embargo, una grabación define lo que una persona no es capaz de hacer! (¡ja!)

Arturo Mora Rioja: El groove es una parte muy importante de tu música. Puedo recordar conciertos tuyos en los que había espectadores bailando en los pasillos, gente marcando el ritmo con sus pies y moviéndose rítmicamente en sus asientos, mientras otros estaban únicamente escuchando, como si fuera música clásica. ¿Cómo ves esas distintas reacciones del público? ¿Tienes algún tipo de prescripción acerca de cómo te gustaría que se escuchase tu música?

John Scofield: Baila y dale al pie si quieres, pero tampoco es obligatorio. Cómo uno experimenta la música es un asunto muy personal; no hay reglas.

Medeski Scofield Martin & Wood © Sony Music, 2014

Medeski Scofield Martin & Wood
© Sony Music, 2014

Arturo Mora Rioja: Entre tus bandas más ilustres se podrían mencionar los distintos cuartetos con Joe Lovano. Por favor, háblanos sobre las sensaciones musicales que esa formación de cuarteto con saxofón te trae a la memoria.

John Scofield: Me encanta cómo toca Joe desde que nos conocimos en 1972. Es un instrumentista increíble. Un maestro. Yo siempre he intentado tocar la guitarra de forma más lineal, como un saxo o una trompeta. A veces, cuando toco con un saxo en el grupo mi forma de afrontar la guitarra cambia. ¡También me encanta acompañar saxos!

Arturo Mora Rioja: En el pasado has grabado discos muy destacados con guitarristas como Bill Frisell y Pat Metheny. ¿Has barajado la idea de crear un proyecto nuevo con otros guitarristas? ¿O quizás grabar de nuevo con Frisell o Metheny?

John Scofield: ¡Esos tíos son demasiado caros! No, en serio, me gusta tocar con dos guitarras (o tres), pero no tengo planes para un proyecto de ese tipo.

Arturo Mora Rioja: Tu sonido le debe mucho a la música de rock, especialmente cuando tocas alguna de tus guitarras Fender. ¿Cuáles son los guitarristas de rock que te han influido más en el aspecto tímbrico?

John Scofield: Supongo que [Jimi] Hendrix y [Eric] Clapton allá por los años 60… y fundamentalmente B.B. King… También me encanta Albert [King].

Arturo Mora Rioja: En tus proyectos jazzísticos has estado tocando una Ibanez AS-200 durante casi 30 años. ¿Has pensado alguna vez en usar otra guitarra como instrumento principal?

John Scofield: Todavía no, y ya han sido más de 30 años. Tengo un montón de guitarras buenísimas en casa, pero siempre vuelvo a la AS200. Tengo una amistad muy fuerte con ella. Juntos hacemos un buen equipo. Yo pienso y ella habla.

Arturo Mora Rioja: Has grabado para Miles Davis, Chet Baker, Charles Mingus y McCoy Tyner. De estos y otros maestros del jazz con quienes has tocado, ¿quién te ha marcado más?

John Scofield: Me gustan todos, pero no olvides a Joe Henderson y a Herbie [Hancock]. Puesto que pasé casi cuatro años en la banda de Miles y llevo escuchando su música sin parar desde que comencé a escuchar cualquier tipo de música, él es el que más me ha influenciado.

Arturo Mora Rioja:¿Nos puedes hablar sobre tus proyectos futuros?

John Scofield: Más Uberjam… y quizá un CD de standards más pronto que tarde… dúos… tríos… y más. ¡Eso y combatir el envejecimiento!

 

Texto © Arturo Mora Rioja, 2014
Traducción © Pachi Tapiz & Arturo Mora Rioja, 2014
Fotografías © Sergio Cabanillas, 2104 / Sony Music, 2014




John Scofield & Scottish National Jazz Orchestra Queen Elizabeth Hall, Londres © Sergio Cabanillas, 2010

John Scofield. Interview by Arturo Mora Rioja

John Scofield is touring Europe. He has just finished a series of concerts with his trio (Steve Swallow on bass and Bill Stewart on drums). After resting for only a day he has started the Medeski Scofield Martin & Wood tour which will bring him to Spain. Arturo Mora had the chance of interviewing the legendary guitarist via an e-mail questionnaire.

John Scofield C.M.U. San Juan Evangelista, Madrid © Sergio Cabanillas, 2008

John Scofield
C.M.U. San Juan Evangelista, Madrid
© Sergio Cabanillas, 2008

Arturo Mora Rioja: You have just released Juice, your new collaboration with Medeski Scofield Martin & Wood. What can you tell us about the album?

John Scofield: I think it may be our best album as a band. Our ability to communicate and work together only improves as the years go by. I don’t know. They’re all different. But then, albums can be viewed like children. If you have four or five kids, it doesn’t mean that one should be necessarily be compared to the others. They’re just offspring from the same parents. But then, maybe parenting skills improve with practice?

Arturo Mora Rioja: Which are the main differences between Juice and your previous studio works with MMW, A Go Go (1998) and Out Louder (2006)?

John Scofield: A Go Go was my album as a leader. I wrote all the tunes. Out Louder – we wrote a lot together and featured some free improvised pieces. ICTWCIM [In Case the World Changes Its Mind (2011)] is live material. With Juice, we tried to stick with rhythms from the African diaspora. We also each individually brought in tunes and suggested covers.

Medeski Scofield Martin & Wood © Sony Music, 2014

Medeski Scofield Martin & Wood
© Sony Music, 2014

Arturo Mora Rioja: You are right now in the middle of an European tour. What chief differences can you highlight between European and American audiences?

John Scofield: I think European audiences are very used to listening to music as works of art, not solely as entertainment. Not at home where entertainment is king. I like both art and entertainment actually and strive to offer both.

Arturo Mora Rioja: Apart from the obvious tribute you paid to New Orleans music in Piety Street (2009), the musical forms and rhythms of the Crescent City have played a very important part in your music, as can be heard, among others, in your recent Überjam Deux (2013). How did your connection with New Orleans begin?

John Scofield: Jazz was born in NOLA and I love jazz! The RnB from there is more swinging too. New Orleans is a special place – no other place like it in the world and those exceptional qualities translate into a unique music and culture. My mother was born and raised there but sadly moved north in her 30’s with the accent but not the fantastic cooking or music abilities.

Arturo Mora Rioja: Along the years you have shown an extraordinary skill to switch among different projects. What criteria do you use to decide what to do next?

John Scofield: I just go with my gut on this. I have to do what sets a spark off in me creatively and feels fresh. Even If I live another hundred years, I won’t get to try all the configurations that are possible.

John Scofield & Scottish National Jazz Orchestra Queen Elizabeth Hall, Londres © Sergio Cabanillas, 2010

John Scofield & Scottish National Jazz Orchestra
Queen Elizabeth Hall, Londres
© Sergio Cabanillas, 2010

Arturo Mora Rioja: Besides the aforementioned variety you have performed regularly with your trio for many years now. What can you say about Steve Swallow and Bill Stewart’s contribution to your music?

John Scofield: We have a unique sound as a trio. It’s not planned, it just evolved. All three of us have very personal ways of playing and it just works together. We’re all up there “doing our own thing” which happens to mesh well into a whole. I’ve learned so much from both Steve and Bill. We are an extremely compatible group both on and off the stage.

Arturo Mora Rioja: A Moment’s Peace, released in 2011, offers quite a relaxed approach. The musical environment is mellow and your improvisations leave a lot of space, showing great maturity. Do you think that record is a precise snapshot of who you are today as an artist? Could you have recorded it, let’s say, twenty years ago?

John Scofield: Probably not. I’m more relaxed now and can leave space. That’s so important in playing with others and making a group sound. I think that recordings are a snapshot of a day, a week, a period of time perhaps but they never fully define what someone is capable of. Sometimes though, a recording defines what a person is not capable of! (ha!)

Arturo Mora Rioja: The groove is a very important part of your music. I can recall concerts of yours in which part of the audience were dancing along the aisles and some people were tapping their feet and moving rhythmically in their seats, while others were only listening, as if it were classical music. How do you find these differing audience reactions? Have you got any prescriptive approach as to how you would like your music to be listened to?

John Scofield: Dance and tap if you want but you don’t have to. How one experiences music is a very personal thing and there are no rules.

Medeski Scofield Martin & Wood © Sony Music, 2014

Medeski Scofield Martin & Wood
© Sony Music, 2014

Arturo Mora Rioja: Among your most celebrated bands one could mention the different quartets with Joe Lovano. Please tell us about the musical sensations the saxophone quartet line up brings to you.

John Scofield: I’ve loved Joe’s playing since we met in ’72. He’s an incredible player. A master. I’ve always tried to play guitar in a more linear fashion – like a sax or trumpet. When I play with a horn in the group, it alters my approach at times. I love to comp for them too!

Arturo Mora Rioja: In the past you have recorded outstanding albums with fellow guitarists Bill Frisell and Pat Metheny. Have you considered the idea of releasing a new project with another guitarist? Maybe Frisell or Metheny again?

John Scofield: Those guys are too expensive! No seriously I love playing with 2 guitars (or 3), but there are no plans for such a project.

Arturo Mora Rioja: Your sound is sometimes indebted to rock music, especially when you switch to a Fender guitar. Which rock guitarists have influenced you the most in the timbric aspect?

John Scofield: I guess Hendrix and Clapton from back in the 60’s…and primarily BB King…I love Albert too.

Arturo Mora Rioja: In your jazzier projects you have been playing an Ibanez AS-200 for almost 30 years. Have you ever considered using another guitar as your main instrument?

John Scofield: Not yet and it’s been more than 30 years. I have many great guitars at home but always come back to the AS200. It’s tight friendship. We are very close and make a good team. I do the thinking and it does the talking.

Arturo Mora Rioja: You have recorded for the likes of Miles Davis, Chet Baker, Charles Mingus and McCoy Tyner. Among these historical jazz masters and others you have played with, who left the greatest impression on you?

John Scofield: I love them all, but don’t forget Joe Henderson and Herbie. I have never played with Benny Golson. But since I spent nearly four years in Miles’ band and listened to his music endlessly from the start of listening to any music, he influenced me the most.

Arturo Mora Rioja: What can you tell us about your future projects?

John Scofield: More Uberjam... and maybe a standards cd sooner than… .duos… trios… and more. That and combating the aging process!

Text © Arturo Mora Rioja, 2014
Photos © Sergio Cabanillas 2014 / Sony Music, 2014