Antonio Porcar, Peñíscola, 2012 © Sergio Cabanillas, 2012

Antonio Porcar: de Castellón a Nueva York, de Nueva York al cielo, por Sergio Cabanillas.

El 11 de Junio se vivió un momento histórico en el mítico Blue Note de Nueva York con motivo de la gala anual de la Asociación de Periodistas de Jazz americana (Jazz Journalists Association). Por primera vez, esta prestigiosa asociación de críticos otorgaba el premio a la fotografía de jazz del año a un artista español. El fotógrafo castellonense Antonio Porcar recibió el galardón por una escena mágica que retrataba al saxofonista Benny Golson tocando frente a la mirada de un espléndido graffitti de Billie Holiday del artista urbano Chile Vinarós en la pasada edición del Festival de Jazz de Peñíscola. El también fotógrafo de jazz Sergio Cabanillas conversó con Porcar sobre sus pasiones compartidas: el jazz, la fotografía y la gestión cultural que ejerce el protagonista desde hace décadas que ha convertido la provincia de Castellón en un oasis del jazz para los aficionados y uno de los destinos más apreciados de los músicos del género de todo el mundo.

Phocuzz, su primera exposición de fotografía de jazz formará parte de la programación del XXI Jazz Tardor, Festival Internacional de Lleida, el próximo otoño, y su trabajo ilustrará el próximo libro de la serie “Avui Jazz”.

Antonio Porcar, Peñíscola, 2012 © Sergio Cabanillas, 2012

Antonio Porcar, Peñíscola, 2012
© Sergio Cabanillas, 2012

Sergio Cabanillas: ¿Cuándo empezaste a interesarte por la Fotografía en general? ¿Tienes formación académica?

Antonio Porcar: Empecé la afición a los 16 años. Trabajé el laboratorio fotográfico en el instituto donde estudiaba, pero tuve que abandonar porque entonces la fotografía, como afición, era muy cara.

Volví poco a poco, con cámarás prestadas, después de acudir a muchos conciertos de jazz. No tengo otra formación que la autodidacta, algún cursillo en lo referente a la técnica digital y, sobre todo, las conversaciones con amigos que comparten la afición.

Sergio Cabanillas: ¿Qué características definen para tí la fotografía en el jazz?

Antonio Porcar: Es inicialmente una fotografía de reportaje. Se trata de reflejar la realidad de la música de jazz y sus protagonistas. A partir de ahí la creatividad del fotógrafo dice el resto.

Sergio Cabanillas: ¿Tienes alguna preferencia entre blanco y negro y color?

Antonio Porcar: El blanco y negro es más directo. Tanto como este tipo de música. Con el color es más fácil que el mensaje se diluya y pierda fuerza. Pero hay que hacer de todo, cada mensaje requiere su propia expresión. Como en la mayoría de los aspectos de la fotografía, esto es muy subjetivo.

Antonio Porcar / Chril Hill, Kings Place, London, 2013 © Sergio Cabanillas, 2013

Antonio Porcar / Chril Hill, Kings Place, London, 2013
© Sergio Cabanillas, 2013

Sergio Cabanillas: Tu trabajo en la fotografía no se limita al jazz: viaje y paisajes, street photography… ¿En cuál de ellas te encuentras más a gusto y disfrutas más?

Antonio Porcar: A mí me gusta fotografiar todo lo referente al jazz. Lo demás es accesorio o circunstancial.

Sergio Cabanillas: ¿Cuáles son tus fotógrafos de referencia, dentro y fuera del jazz?

Antonio Porcar: No tengo fotógrafos de referencia, ni dentro ni fuera del jazz. Claro que me gusta ver la obra de los clásicos. A veces te da la sensación de que ellos ya lo hicieron todo. Por eso no hay que entretenerse demasiado en mirarlos y admirarlos: podría llegar a ser frustrante. Y, si quieres seguir disfrutando, tienes que mirar adelante, buscando ese lenguaje propio que te permitirá estar satisfecho con lo que haces. Con los músicos pasa algo parecido.

Sergio Cabanillas: ¿En qué momento pasaste a documentar tus conciertos fotográficamente con el rigor que lo haces ahora?

Antonio Porcar: Desde que dejé de hacer las fotos con máquinas prestadas y me animé a tener un equipo propio. Ese es el momento en que pasé de querer tener un reportaje de un concierto a intentar captar algo más. Hace relativamente poco, menos de diez años.

Antonio Porcar / Libor Šmoldas, Vila-Real, 2013 © Sergio Cabanillas, 2013

Antonio Porcar / Libor Šmoldas, Vila-Real, 2013
© Sergio Cabanillas, 2013

Sergio Cabanillas: Habiendo estado en ambos lados, ¿qué opinas de las restricciones de acceso a los fotógrafos especializados en jazz en muchos conciertos y festivales?

Antonio Porcar: El equilibrio es complicado. Aunque la mayoría de colegas saben estar al tajo sin molestar, también los hay un tanto irreverentes, tanto con los músicos como con el público. Pero esto no se resuelve con prohibiciones generalizadas y restricciones absurdas. La mayoría de los músicos son comprensivos con nuestra tarea, pero sus representantes, en muchas ocasiones, se exceden en el celo por proteger a su artista. Casi siempre es una restricción de quien redacta un contrato comercial, más que una exigencia del músico. Lamentable, claro.

Sergio Cabanillas: Como gestor cultural, ¿Cómo ves el panorama? ¿Qué ha ocurrido en el sector desde la llegada de la crisis? ¿Cómo te ha afectado en tu caso?

Antonio Porcar: La crisis ha afectado al jazz como a cualquier faceta artística y, como en todo, nos encontramos con nombres consagrados a los que parece que sólo les toca de forma tangencial, mientras que a los músicos de base les ha mermado en posibilidades e ingresos económicos. Pero no dista en nada de cualquier otro tipo de trabajo. El panorama está, lógicamente, muy mal y habrá que seguir buscando el modo de adaptarse a esta nueva situación, pues, aunque hubiera mejoras en la economía general, las cosas dificilmente volverían a ser como antes. La única ventaja, en este aspecto, que tiene el jazz es que ha vivido siempre en crisis y siempre hemos estado tratando de buscar esa fórmula que le diese viabilidad económica. En esa senda debemos perseverar y buscar la independencia respecto al dinero público. Los promotores hemos pasado de ser algo así como los que nos forrábamos a costa de los músicos, a colaboradores necesarios para que todo pueda funcionar. Este cambio de actitud me parece positivo. Y muchos cambios de mentalidad como éste se tendrán que ir imponiendo para de verdad remar todos a una.

Antonio Porcar /  Joan Monné / Benny Golson / Ignasi González, Peñíscola, 2013 © Sergio Cabanillas, 2013

Antonio Porcar / Joan Monné / Benny Golson / Ignasi González, Peñíscola, 2013
© Sergio Cabanillas, 2013

Sergio Cabanillas: Después de haber regentado el club de jazz Café del Mar y haber programado innumerables ciclos y festivales, ¿qué te motiva a seguir trabajando en esto, con la que está cayendo?

Antonio Porcar: No conozco a ningún promotor de jazz que no tenga una gran afición por esta música. Sólo así se justifica la continuidad de los que permanecen activos.

Sergio Cabanillas: Llevas más de 15 años editando la excelente colección de libros “Avui Jazz” que acompaña cada año a este ciclo en Vila-Real. ¿Por qué criterios te has guiado a la hora de elegir las disciplinas y los artistas que los protagonizan?

Antonio Porcar: Con el único hilo conductor de la música que nos ocupa, se ha tratado de mostrar el trabajo de artistas que no tuvieran fácil acceso a las publicaciones, primando a los autores locales.

Sergio Cabanillas: ¿Cómo surgió la idea de crear el grupo de Facebook Jazz Photographers? ¿Esperabas una respuesta de esta magnitud?

Antonio Porcar: Las redes sociales suponen una vía de comunicación tan distinta a las habituales que cualquier faceta humana deberá adaptarse a esta nueva interrelación. Cuando era niño, si queríamos ver lo que pasaba con nuestros amigos o conocidos, teníamos que acudir a los sitios de reunión habituales. En muchos casos la plaza del pueblo. Con Facebook o cualquier otra plataforma puedes interactuar en cualquier momento del día con tus amigos, conocidos… También el concepto de relación interpersonal, de amistad, se amplía en este ámbito. Con ello ante cualquier inquietud o preocupación artística que queramos compartir, con las redes sociales tenemos una herramienta que ya se nos presenta como imprescindible. El futuro nos dirá si somos capaces de sustituirla por otra mejor, pero no puedo ni imaginarla. La fotografía de jazz debía tener su propia vía en este campo y alguien debía dar el primer paso. La respuesta obtenida supera las expectativas iniciales, pero no es más que la confirmación de la importancia del medio.

Benny Golson, Peñiscola 2013, Jazz Photo Of The Year 2014 © Antonio Porcar, 2013

Benny Golson, Peñiscola 2013, Jazz Photo Of The Year 2014
© Antonio Porcar, 2013

Sergio Cabanillas: ¿Qué te llevó a presentar tu foto de Benny Golson al concurso de la Jazz Journalists Association?

Antonio Porcar: La imagen de una gran figura del jazz, Billie, escuchando con embeleso a otro gran músico, vivo, representaba la continuidad de este tipo de música a la que tanto tiempo y afición dedicamos. Y dicha continuidad me resulta tan deseable que el mensaje me pareció adecuado para la convocatoria.

Sergio Cabanillas: ¿Cómo viviste la entrega de tu premio en la gala de la JJA en el Blue Note de Nueva York?

Antonio Porcar: Sin nada distinto de lo que se pueda imaginar: nervios antes de saber el resultado y nervios exagerados tras oir tu nombre como ganador.

Sergio Cabanillas: Dicen que nadie es profeta en su tierra. Desde mi punto de vista, creo que se valora y se respeta más a los fotógrafos de jazz españoles fuera que dentro de nuestras fronteras. ¿Estás de acuerdo? En caso afirmativo, ¿por qué crees que es así?

Antonio Porcar: Sí, es lo mismo que ocurre con los músicos. La fotografía de jazz se valora en cada zona en función de la apreciación por este tipo de música. Cuando aquí esté más generalizado el gusto por ella, se pondrán en valor todos los aspectos que la complementan.

Antonio Porcar &  Joan Monné, Peñíscola, 2013 © Sergio Cabanillas, 2013

Antonio Porcar & Joan Monné, Peñíscola, 2013
© Sergio Cabanillas, 2013

Sergio Cabanillas: ¿Qué es “Phocuzz”?

Antonio Porcar: Es el nombre elegido para mi primera exposición de fotografías de jazz. No me había planteado en ningún momento realizarla, pero recibir una invitación del festival de jazz de Lleida fue razón suficiente para considerarla.

Sergio Cabanillas: ¿Cuáles son tus planes de futuro, como fotógrafo y como programador?

Antonio Porcar: Como fotógrafo… llegar a serlo, seguir en el empeño. Como programador…, seguir empeñado, intentando capear el temporal.

Más sobre Antonio Porcar:

Web: http://www.aporcar.com
Flickr: https://www.flickr.com/photos/axkr/
Facebook: https://www.facebook.com/antonioporcarcano

Texto © Sergio Cabanillas, 2014.
Fotografías © Sergio Cabanillas, Antonio Porcar.




Antonio Porcar & Joan Monné, Peñíscola, 2013 © Sergio Cabanillas, 2013

Antonio Porcar: from Castellón to New York, from New York to heaven, by Sergio Cabanillas

Last June 11th, a historic moment happened at the iconic Blue Note of New York in the annual Jazz Journalists Association Awards. For the first time this prestigious institution rewarded a Spanish artist with the Jazz Photo Of The Year award. Castellón-based photographer Antonio Porcar portrayed a magical scene where tenor sax Benny Golson played in front of the eyes of a splendid graffitti of Billie Holiday by urban artist Chile Vinarós in the past edition of Peñiscola Jazz Festival. Jazz photographer Sergio Cabanillas had a chat with Porcar about the passions they share for jazz, photography and cultural promotion, something that Porcar has done for decades, turning Castellón province into an oasis for jazz fans and one of the most appreciated destinations to play for jazz musicians worldwide.

Phocuzz, his first jazz photography exhibition will be part of the XXI edition of Jazz Tardor, Lleida International Jazz Festival next autumn, and his work will illustrate the next ‘Avui Jazz’ series book.

Antonio Porcar, Peñíscola, 2012 © Sergio Cabanillas, 2012

Antonio Porcar, Peñíscola, 2012
© Sergio Cabanillas, 2012

Sergio Cabanillas: When did you become interested in Photography? Do you have academic training?

Antonio Porcar: I started with this hobby at 16. I worked the photo laboratory techniques in high school, but I had to give up because photography, as a hobby, was very expensive.

I returned little by little, with borrowed cameras, after attending many jazz concerts. I have no other training but self-teaching, some digital techniques seminars and, above all, the conversations I have with the friends that share this hobby.

Sergio Cabanillas: In your opinion, what features define jazz photography?

Antonio Porcar: It’s basically a kind of report photography. It’s about portraying the reality of jazz music and its main characters. The rest depends on the creativity of the photographer.

Sergio Cabanillas: Do you have a preference for black and white or color?

Antonio Porcar: Black and white is as direct as this kind of music is. Using color, it’s easier that the message became blurred and lost part of its strength. Anyway, you have to try every choice; each message demands its own means of expression. As in most aspects of photography, this is a very subjective matter.

Antonio Porcar / Chril Hill, Kings Place, London, 2013 © Sergio Cabanillas, 2013

Antonio Porcar / Chril Hill, Kings Place, London, 2013
© Sergio Cabanillas, 2013

Sergio Cabanillas: Your work in photography is not limited to jazz: travel, landscape, street photography… Which one do you prefer or makes you feel more comfortable?

Antonio Porcar: I like shooting everything about jazz, all the rest is secondary or circumstantial.

Sergio Cabanillas: What names in photography do you consider your influences, inside and outside jazz?

Antonio Porcar: I don’t have influences, neither inside nor outside jazz. Of course, I enjoy the work of the classics. Sometimes you feel like they had done it all. That’s why you don’t have to stare at them or admire them for too long: it could be frustrating. If you want to keep enjoying this, you have to look forward, searching for your own personal language that will make you feel satisfied with your work. It’s the same with musicians.

Sergio Cabanillas: When did you start to report your shows as meticulously as you do now?

Antonio Porcar: It happened when I stopped taking pictures with borrowed cameras and had my own gear. That’s when I started wanting to capture more than just a report of a gig. That wasn’t long ago, less than ten years from now.

Antonio Porcar / Libor Šmoldas, Vila-Real, 2013 © Sergio Cabanillas, 2013

Antonio Porcar / Libor Šmoldas, Vila-Real, 2013
© Sergio Cabanillas, 2013

Sergio Cabanillas: As a promoter and a photographer, you’ve been on both sides. What do you think about the access restrictions applied to specialized jazz photographers in gigs and festivals?

Antonio Porcar: It’s difficult to find the right balance. Although most of our colleagues know how to do their work without disturbing, a few behave in a disrespectful way both with the musicians and the audience. But that’s not to be solved forbidding everyone to do their job or applying absurd restrictions. Most of the musicians understand our task, but their managers very often go too far over-protecting their artists. Many times it’s a restriction coming from the one who writes a commercial contract, more than a requirement of the artist. It’s something quite unfortunate, of course.

Sergio Cabanillas: As a cultural promoter, How are things going? What has happened in this business since the crisis arrived? How has it affected you?

Antonio Porcar: Crisis has affected jazz as any other art form and, as everywhere, we find some big names that apparently have been just slightly touched, while most musicians in other levels have lowered their chances to work and their incomes. But it’s not really different from other activities. Things are, obviously, quite bad, and we’ll have to find the way to adapt to this new situation, because, although general economy gets better, things would hardly be the same as before. The only advantage that this music has in these circumstances is that there’s always been crisis for jazz, we’ve always had to find the way to make it economically viable. We must follow that path and become independent from public funding. We promoters have passed from being like the ones who grew rich with artists to be necessary collaborators to make things work. I think this change in attitude is positive. Many will have to change their minds to make everybody move in the same direction.

Antonio Porcar / Joan Monné / Benny Golson / Ignasi González, Peñíscola, 2013 © Sergio Cabanillas, 2013

Antonio Porcar / Joan Monné / Benny Golson / Ignasi González, Peñíscola, 2013
© Sergio Cabanillas, 2013

Sergio Cabanillas: You have owned Café Del Mar jazz club and programmed countless gigs and festivals. After all that, what makes you keep on moving in this troubled situation?

Antonio Porcar: I don’t know any jazz promoters who don’t have a great passion for this music. That’s the only way to explain why people keep moving.

Sergio Cabanillas: You’ve been publishing for the last 15 years the excellent “Avui Jazz” book series that accompanies Vila-Real jazz festival every year. How do you choose the artistic disciplines and the artists who show their work in these books?

Antonio Porcar: Using this music as the common theme, we have tried to show the work of artists who didn’t have an easy access to publishing, giving priority to local authors.

Sergio Cabanillas: How did you come up with the idea to create Jazz Photographers Facebook Group? Did you expect such a great response?

Antonio Porcar: Social networks are such a different mean of communicating that any human aspect will have to adapt to this new kind of interaction. When I was a kid, the only way of knowing about what was going on with our friends was going to the usual meeting points like the town square. With Facebook or any other platform you can interact any time of the day with friends and other people you meet. Also the concept of interpersonal relation, friendship, broadens to this field so if there’s any artistic expression we want to share, social networks appear as a tool that is becoming essential. Time will tell if we are capable to change it for the better, but I can’t even imagine that. Jazz Photography had to have its own way in this field and someone had to take the first step. The response we’ve had goes beyond our initial expectations, but is just shows how important this media is.

Benny Golson, Peñiscola 2013, Jazz Photo Of The Year 2014 © Antonio Porcar, 2013

Benny Golson, Peñiscola 2013, Jazz Photo Of The Year 2014
© Antonio Porcar, 2013

Sergio Cabanillas: What made you send your Benny Golson picture to the Jazz Journalists Association competition?

Antonio Porcar: The image of a jazz icon, Billie, listening with fascination to another great living musician represented the continuity of this music we dedicate so much time and passion to. And that continuity was so desirable to me that this message appeared to be very appropriate for this event.

Sergio Cabanillas: How did you feel at the JJA Awards at the Blue Note in New York City?

Antonio Porcar: As you can imagine, nerves before knowing the result and exaggerated nerves after hearing I was the winner.

Sergio Cabanillas: There’s a Spanish saying: ‘no man is a prophet in his own land’. From my point of view, I believe that Spanish jazz photographers’ work is more valued and respected outside of Spain. Do you agree with this? If you do, why do you think it happens?

Antonio Porcar: Yes. It’s the same with musicians. Jazz photography is valued in each place according to the appreciation that jazz has there. When there’s more response for jazz here in Spain, all the aspects that accompany music will gain recognition.

Antonio Porcar &  Joan Monné, Peñíscola, 2013 © Sergio Cabanillas, 2013

Antonio Porcar & Joan Monné, Peñíscola, 2013
© Sergio Cabanillas, 2013

Sergio Cabanillas: What is ‘Phocuzz’?

Antonio Porcar: It’s the name I’ve chosen for my first exhibition of jazz photographs. I didn’t have in mind to do it, but I received an invitation from Lleida Jazz Festival and and got myself to work.

Sergio Cabanillas: What are your future plans both as a photographer and as a promoter?

Antonio Porcar: As a photographer, to become one, work hard. As a promoter, to keep up the good work trying to ride out the storm.

More about Antonio Porcar:

Website: http://www.aporcar.com
Flickr: https://www.flickr.com/photos/axkr/
Facebook: https://www.facebook.com/antonioporcarcano

Text © Sergio Cabanillas, 2014.
Photographs © Sergio Cabanillas, Antonio Porcar.




Benny Golson.

Benny Golson Quartet (Festival de Jazz de Peñíscola)

  • Fecha: 26 de Julio de 2013.
  • Lugar: Palacio de Congresos, Peñíscola.
  • Componentes:

Benny Golson, saxo tenor
Joan Monné, piano
Ignasi González, contrabajo
Esteve Pi, batería

  • Comentario:

Benny Golson Quartet.

Benny Golson Quartet.

Noche de leyendas en el Palacio de Congresos de Peñíscola para despedir con todos los honores el programa oficial de este ciclo que ha llegado a los diez años de vida con excelente salud artística. El elegido para la clausura fue Benny Golson, el mítico saxofonista tenor de Philadelphia, escoltado por una excelente sección rítmica con algunos de los mejores exponentes de la escena catalana: Joan Monné al piano, Ignasi González al contrabajo y Esteve Pi a la batería.

El concierto comenzó con la composición de Golson “Horizon Ahead”, que fue grabada para el disco de homenaje a Clifford Brown titulado Remembering Clifford (Milestone Records, 1998). Excelente narrador de sus vivencias, el protagonista ensalzó las dotes como compositor de “Brownie” antes de abordar el original del trompetista “Tiny Capers” que el tenor adornó con un rotundo solo, respondido por un Esteve Pi deliciosamente melódico, antes de finalizar este pequeño homenaje con una introducción a saxo solo y dar una lección magistral de sensibilidad con “I Remember Clifford”, donde destacó un bellísimo solo protagonizado por Joan Monné al piano antes de que el protagonista cerrara el tema con una onírica intervención en solitario.

Benny Golson.

Benny Golson.

Para conceder un merecido descanso al líder, el trío de acompañantes atacó con decisión una ágil interpretación de “What Is This Thing Called Love”, cargada de un swing imparable en la que Monné despachó un solo trepidante sobre el magnífico trabajo de Esteve Pi a las escobillas, quien empujaba al trío como un tren de carga, méritos que fueron reconocidos con largueza por el respetable. Motivado por el brillante trabajo de sus acompañantes, Golson volvió a colgarse el saxo para presentar uno de los temas fundamentales de su repertorio, “Whisper Not”, el cual, en sus propias palabras, compuso en veinte minutos cuando tocaba en el club Storyville de Boston con la big band de Dizzy Gillespie. De nuevo su solo, marca de la casa, tuvo una réplica a su altura en el piano de Monné.

A continuación sonó una pieza a ritmo acelerado dedicada al barrio neoyorkino de Harlem titulada “Uptown Pride”, donde el piano intercaló en su solo partes al unísono con el contrabajo antes de que Esteve Pi echara más leña al fuego con su intervención. Al finalizar el tema, entre los aplausos del público, Golson felicitó a Joan Monné con un caluroso apretón de manos. El protagonista pasó a presentar entonces la siguiente pieza valiéndose de una anécdota: parece ser que un popular showman televisivo y acordeonista llamado Lawrence Welk en uno de sus programas presentó este tema de Duke Ellington como “Take A Train”, en lugar de “Take The A Train”. A destacar en este caso el partido que Pi sacó en su solo de los aros de su batería.

Joan Monné.

Joan Monné.

No faltó en la actuación un recuerdo especial a John Coltrane, que solía ensayar con Golson en el salón de su casa de Philadelphia. Para presentar “Mr. PC”, el protagonista recordó la ocasión en que ambos fueron apartados del grupo local Jimmy Johnson And His Ambassadors diciéndoles que se había cancelado su concierto. La madre de Golson intuyó la jugada y mandó a los jóvenes al lugar del concierto, a pocas manzanas de la casa. La banda estaba tocando sin ellos. Regresaron a la casa desmoralizados, y la madre de Golson les dijo que llegarían a ser tan buenos que esa banda no podría contratarles. Años después, la banda de Coltrane y el Jazztet de Golson coincidieron en el festival de Newport y recordaron las palabras de su madre: ellos habían llegado hasta allí y la banda de Jimmy Johnson seguía en Philadelphia.

Tras el ritmo veloz de “Mr. PC” el cuarteto siguió derrochando swing y puso fin a la actuación con el clásico “Along Came Betty”, donde Ignasi González hizo disfrutar al público con su solo lleno de melodía, acompañado a las escobillas por Esteve Pi. La petición de bises no se hizo esperar, y la batería arrancó a ritmo de marcha militar el tema “Blues March”, un excelente fin de fiesta que el respetable agradeció con sus aplausos.

Ignasi González y Esteve Pi.

Ignasi González y Esteve Pi.

Otro gran concierto que guardar en la memoria de los aficionados, con un protagonista al que, pese a sus ochenta y cuatro años, mantiene intactos su sonido y su capacidad de sorprender en sus improvisaciones, dado que su sabiduría le permite administrar sus fuerzas y elegir con mimo las notas de sus solos. Mención especial merece el trío que acompañó a Golson, pues más allá de su impecable trabajo instrumental, su intensidad emotiva y su inagotable swing llevaron en volandas a Golson y llegaron con su música al corazón de los asistentes.

Después de diez años, la cita de Peñíscola se ha convertido en un clásico del panorama jazzístico veraniego por méritos propios de variedad y calidad contrastada. Felicidades… y que sean diez años más. Por lo menos.

Texto y fotos: © 2013  Sergio Cabanillas.




MC Latin Jazz Project.

MC Latin Jazz Project (Festival de Jazz de Peñíscola)

  • Fecha: 25 de Julio de 2013.
  • Lugar: Plaza de Santa María, Peñíscola.
  • Componentes:

Roque Martínez: saxo
Julio Montalvo: trombón
Ricardo Belda.: piano
Fernando Marco: guitarra
Lluís Llario: contrabajo
Yoel Páez: percussion

  • Comentario:

MC Latin Jazz Project.

MC Latin Jazz Project.

La décima edición del ciclo de calle del Festival de Peñíscola, que este año ha contado con la presencia de formaciones como el trío del organista Benjamín León u Organic Collective, el proyecto eléctrico del guitarrista gallego Marcos Pin, vivió un final caliente en la Plaza de Santa María. Cálido en lo meteorológico, y también en lo musical. Con la plaza abarrotada de público, pisó el escenario MC Latin Jazz Project, integrado por músicos valencianos y cubanos (de ahí las siglas Mediterranean Caribbean), cuyo meritorio disco de debut Mediterranean ha sido presentado este año por el sello castellonense Blau Records.

Al igual que el disco, su actuación arrancó con el arreglo latino del “Groovin’ High” de Dizzy Gillespie, cuya enrevesada melodía puso a punto de la maquinaria de la banda y calentó al público con su intensidad, que ya no cesó en todo el concierto. Roto el hielo, siguió “A Gosal”, composición original del guitarrista Fernando Marco. Su riff pegadizo, entre el blues y el boogaloo, cumplió lo que prometía su título y sirvió una base excelente para el lucimiento tanto de Ricardo Belda al piano como de Fernando Marco a la guitarra, a cuyos solos siguió una excitante conversación entre el trombón de Julio Montalvo y la batería imparable de Yoel Páez, que también brillaron, esta vez en sus respectivos solos, en el siguiente tema del repertorio, “Cha Blues” de Norberto Rodríguez.

Fernando Marco.

Fernando Marco.

Llegó la calma a ritmo de bolero con “Claudia” de Chucho Valdés, donde fue invitado a ocupar la batería el histórico músico de sesión valenciano Rafael Picó “Copi”, mientras Yoel Páez tomaba las maracas. En esta ocasión destacaron las intervenciones solistas de Roque Martínez al saxo alto, al que relevó Julio Montalvo, acoplada una sordina a su trombón, y por último hicieron las delicias del público tanto Lluís Llario al contrabajo como Ricardo Belda al piano. A continuación sonó la visión latina de “One By One” de Wayne Shorter, donde el duelo interpretativo entre el trombón de Montalvo y el saxo de Martínez de nuevo despertó el aplauso espontáneo de los asistentes.

Llegó el turno de Yoel Páez y su solo de batería en el que, pese a su espectacular despliegue de recursos técnicos, en ningún momento renunció al groove y la melodía. Sonó a continuación el arreglo que la banda ha hecho de “Footprints” de Wayne Shorter, sin duda uno de los más bellos cortes de la grabación. Se entrecruzaron entonces las voces del saxo y el trombón, creando improvisaciones refrescantes sobre la melodía, antes de dar paso al solo de contrabajo de Lluís Llario y extinguirse el tema dejando como única voz sobre el escenario al saxo alto de Roque Martínez. Se aproximaba el fin de fiesta y el sexteto arrancó de forma espontánea una improvisación de corte funky donde Julio Montalvo protagonizó con su voz una divertida conversación de scat con el saxo alto, antes de poner fin al espectáculo con el bolero “Yo Pienso En Ti”, cantado por el propio Montalvo y con la presencia de “Copi” en las maracas.

Julio Montalvo y Roque Martínez.

Julio Montalvo y Roque Martínez.

Una noche tórrida para cerrar el ciclo donde los músicos mediterráneos aportaron la mesura y la elegancia y los caribeños el fuego y el virtuosismo, para disfrute de los aficionados que llenaron un año más la Plaza de Santa María de Peñíscola.

Texto y fotos: © 2013  Sergio Cabanillas.




Deborah Brown and the Bobby Watson All Stars Quartet (IX Festival de Jazz de Peñíscola, Castellón, 27-VII-2012)

  • Fecha: 27 de julio de 2012.
  • Lugar: Palau de Congressos, Peñíscola (Castellón).
  • Componentes:
    Deborah Brown: voz
    Bobby Watson: saxo alto
    Bruce Barth: piano
    Duncan Hopkins: contrabajo
    Stephen Keogh: batería
  • Comentario:

     

    Aún en estos tiempos de estrecheces de todo tipo hay motivos para la esperanza. Cuando la cultura es la primera en ser sacrificada en los altares de la austeridad, programas como el del Festival de Jazz de Peñíscola nos demuestran de manera irrefutable que, pese a los omnipresentes recortes presupuestarios, aún es posible ofrecer actividades culturales que generen interés en el público en base a dos pilares: calidad y criterio. De este modo, el certamen castellonense, que el año que viene cumplirá una década de vida, ha presentado este año en su ciclo principal, que tiene como sede el Palau de Congressos de la localidad, a músicos de la talla de Eddie Henderson, Jean Toussaint, Ray Gelato o la leyenda del jazz latino Eddie Palmieri. En su último concierto, una formación de lujo que tenía en Peñíscola la primera cita de su gira europea, teniendo como cabezas de cartel a la vocalista Deborah Brown y a quien fuera durante cuatro años el director musical de los Jazz Messengers de Art Blakey, el saxofonista Bobby Watson. Completaba la formación un trío rítmico de primera, formado por el pianista Bruce Barth, recién llegado de Nueva York, el contrabajista Duncan Hopkins desde Toronto y el batería irlandés Stephen Keogh.

    Comenzó la actuación en cuarteto, rompiendo el hielo a golpe de swing con el clásico de Duke Pearson “Jeannine” y “Ceora” de Lee Morgan, antes de presentar en escena a Deborah Brown, quien comenzó cantando “Falling In Love With Love” y siguió con “It Could Happen To You”. Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó cuando, acercándose a Bruce Barth, la protagonista le susurró ‘“How Deep Is The Ocean?”, en La Menor, muy lento’ y el grupo arrancó una exquisita interpretación del standard de Irving Berlin en la que la voz tocó las almas de los presentes, con su técnica prodigiosa, llena de recursos expresivos y una deliciosa sensibilidad. Tras los aplausos, los músicos abordaron “Yesterdays”, antes de dar un merecido descanso a la voz, mientras en cuarteto con Bobby Watson a la cabeza hacía gozar al respetable con la reconocible melodía de “Moanin’”, composición del pianista Bobby Timmons que Art Blakey y los Jazz Messengers grabaron en 1958. Con Brown de vuelta en el escenario, la noche continuó con “What Is This Thing Called Love?” antes de despedirse en clave de blues con “Centerpiece”.

    Durante toda la noche, la voz de Deborah Brown recordó la línea establecida por intérpretes como Betty Carter, Ella Fitzgerald o Sarah Vaughan, e hizo gala de una técnica excepcional en todos los ámbitos, con un scatvertiginoso y una textura tan acariciante como poco habitual en el registro agudo. La réplica en escena la daba el vibrato del saxo de Bobby Watson, compañero melódico ideal de la voz en las baladas, incisivo y arriesgado en sus solos. En el soporte armónico, esa fuerza de la naturaleza llamada Bruce Barth, que pareció disponer de recursos ilimitados para improvisar,despachando solos a cual más espectacular, combinando sabiamente virtuosismo y melodía. En el contrabajo, el pulso firme de Duncan Hopkins, quien vio reducidas las posibilidades sonoras de su instrumento por una grieta de última hora en su clavijero, y aún así exprimió al máximo el registro medio y agudo del contrabajo sin que el combo perdiera un ápice de su empuje. Ponía la guinda a la formación Stephen Keogh, un baterista de corte deliciosamente melódico, completamente ajeno a las estridencias y los artificios, de una elegancia poco común y caminar fluido, miembro de ese selecto club de músicos que hacen parecer sencillo lo complejo.

    En la noche de clausura de esta novena edición, el público disfrutó de una noche memorable que se hizo muy corta, de un viaje apasionante por el cancionero americano de la mano de sus cicerones más acreditados.

    Texto y fotografías © 2012 Sergio Cabanillas




Larry Martin Band (IX Festival de Jazz de Peñíscola, Castellón, 26-VII-2012)

  • Fecha: 26 de julio de 2012.
  • Lugar: Plaza de Santa María, Peñíscola (Castellón).
  • Componentes:
    Sheila Blanco: voz
    Larry Martin, batería
    Richie Ferrer: contrabajo
    Enrique García: guitarra
    Domingo Sánchez: piano
  • Comentario:

    En las nueve ediciones de existencia del Festival de Jazz de Peñíscola, los conciertos celebrados en la Plaza de Santa María se han revelado como la cita más popular del ciclo. El entorno agradable de las terrazas de la plaza al abrigo de las murallas de la ciudad proporciona al público asistente la posibilidad de tomarse una copa mientras disfruta de un programa que en este escenario siempre aúna entretenimiento y calidad, este año de la mano de intérpretes como el guitarrista badalonés Pere Soto, el saxofonista Dmitry Baevsky o la veterana formación madrileña Larry Martin Band, quienes en esta ocasión fueron la última cita de esta rama del Festival.

    El grupo basó la mayor parte del repertorio de la noche de su nuevo trabajo discográfico Everything Must Change, publicado a principios de 2012 y distribuido por el sello Indigo Records. Su actuación, más orientada al swing y a standards del jazz vocal que en otras ocasiones, comenzó con “Deep In A Dream”, antes de pisar el acelerador con “You Hit The Spot” y meterse en las turbias aguas de “Brother, Can You Spear A Dime”. Siguió “Social Call”, y no faltó una agradecida versión del “Take Five” de Brubeck en la que el jefe de filas tuvo uno de sus momentos de más lucimiento en un solo de batería jaleado por el público. Tampoco faltaron composiciones originales del quinteto, como “Oh My God!!” de Richie Ferrer, además de “Silent Man” y “Since I Found You Baby”, composiciones ambas del guitarrista Enrique García –esta última a ritmo de bossa -, las tres con letras de Larry Martin. El grupo enfiló la recta final de la noche con “I’ve Got Just About Everything” para finalizar envolviendo al público con el sentimiento a ritmo pausado de “Everything Must Change”. Tras los insistentes aplausos del público agradecido, la banda volvió a subir al escenario para despedirse con “Alright, OK, You Win”.

    Tras casi veinticinco años en funcionamiento, la Larry Martin Band goza de buena salud tras los últimos cambios en su formación. Sheila Blanco ha tomado el relevo en la voz, y se revela una digna sucesora de los nombres insignes que la precedieron, como Doris Cales o Yoio Cuesta, tendiendo puentes con el público y moviéndose con versatilidad tanto en el swing como en el blues o las baladas. Asimismo, Domingo Sánchez ha recibido de manos de Moisés Sánchez el soporte armónico de la banda al piano, demostrando solidez rítmica y buen gusto en los solos. Completan la formación Richie Ferrer, uno de los decanos del contrabajo en España y la guitarra de Enrique García, quien junto con el propio Larry Martin suman los dos únicos miembros de la formación original de la banda, nacida en 1987.

     

    Todos juntos proporcionaron a los asistentes entretenimiento, swing y sentimiento a partes iguales, con una rítmica asentada por los años que se entendía sin mirarse y hacía que todo fluyera, con solos breves, directos, y una precisión en los arreglos que denotaba las horas de ensayo y ensamblaje. Todo ello con un acabado pulcro y reluciente que impactó y cautivó al público desde la primera nota. Una brillante despedida a las noches mágicas de la Plaza de Santa María.

    Texto y fotografías © 2012 Sergio Cabanillas




Foto © 2011 Thabi Moyo

René Marie / Cassandra Wilson / Raimundo Amador Band / B.B. King (VIII Festival de Jazz de Peñíscola, Castellón, 20 al 22-VII-2011)

VIII Festival de Jazz de Peñíscola

  • Fecha: 20 al 22 de julio de 2011.
  • Lugar: Peñíscola (Castellón).
  • Comentario:

    La tercera semana del VIII Festival Internacional de Jazz de Peñíscola fue, sin proponérselo, de conciertos centrados en las versiones.

    Esta comenzó el miércoles con un concierto doble. Fuera de los escenarios habituales, la cita musical se trasladó al recinto portuario de Peñíscola. Allí no esperaba una nueva temporada de The Wire. Fue el turno de un concierto doble con la banda de B.B.King como cabeza de cartel, y ejerciendo de telonero la Raimundo Amador Band.

     

    El sevillano comenzó su concierto versioneando “Jessica” de los míticos Allman Brothers Band. Toda una magnífica declaración de intenciones ejecutada por una banda más que competente en la que sobresalieron el propio Amador, el baterista, el teclista (con algún solo más que aplaudido) y el bajista, mientras que el percusionista y la vocalista quedaron en un segundo plano. El grupo dio un magnífico recital en el que incidieron en la forma en que el ex-Pata Negra realiza la fusión del flamenco con el blues. El conocido “Bolleré” o el divertido “El blues de los niños” (de Pata Negra) fueron algunos de los mejores momentos del recital. Sin embargo Raimundo Amador no era el protagonista de la noche. Aunque el concierto fue alcanzando su punto álgido tema tras tema, tras apenas una hora de actuación le tocó el turno de abandonar el escenario. No fue la ocasión de un bis más que merecido pero no reclamado. Así dejaron paso al veteranobluesman (1925) de Indianola, Mississippi.

    El protagonista se hizo esperar. Tras un rápido cambio de instrumentos hicieron acto de presencia los ocho miembros de la banda de B.B. King. Además de bajista, batería y teclados, sobre el escenario aparecieron una sección de cuatro vientos y un guitarra rítmica. El concierto, a la espera del veterano guitarrista y cantante sobre el escenario, comenzó magníficamente con un par de temas instrumentales con todo lo que se esperaba en la cita: blues (por supuesto), una vibrante ronda de solos al estilo clásico –con un papel preponderante de los vientos, paso al frente al micro situado en medio del escenario y a soplar–, y una sección rítmica marcando firme el paso del resto de músicos.

     

    Lamentablemente Riley B. King se empeñó en dinamitar lo que sus músicos habían comenzado a construir. A pesar de su edad el octogenario músico todavía toca con su legendaria maestría, pero en el concierto de Peñíscola se dedicó sobre todo a hablar. Su arma fueron unas presentaciones muy extensas, que en más de una ocasión duraron más que los propios temas a los que estaban prologando. Una lástima. En el caso de intérpretes con una edad tan avanzada, en muchas ocasiones con lo que uno se encuentra es con un pálido reflejo de lo que el artista de turno fue en sus buenos y lejanos tiempos. No fue lo que ocurrió con B.B. King, aunque se echó en falta que hablase menos y él o su banda (la otra parte eclipsada) tocasen más.

     

    Aun y todo dio tiempo para que volviese sobre algunos de sus temas más famosos como los archiconocidos “Everyday I Have The Blues”, “Rock Me Baby” o “Thrill Is Gone”. También atacó temas tradicionales como “You Are My Sunshine” (con el que se empeñó –sin conseguirlo– poner a cantar a los 4000 espectadores que abarrotaban el recinto portuario a pesar de insistir una y otra vez) o “When The Saints Go Marchin’ In” con el que finalizó el espectáculo. El público terminó satisfecho a pesar de que B.B. King fue una versión reducida (más bien en formato showcase que en formato concierto) de sí mismo.

     

    Al día siguiente la cantante René Marie conquistó al público que abarrotaba la plaza de Santa María, uno de los escenarios habituales de la cita de Peñíscola. Tras impartir un seminario esa misma mañana, fue el momento de pasar de la teoría a la práctica sobre el escenario. Le acompañaron tres ayudantes de lujo: Kevin Bales (piano), Kevin Hamilton (contrabajo) y Quentin Baxter (batería), con quienes ha grabado su último discoVoice Of My Beautiful Country. La cantante sorprendió con las dos versiones elegidas antes de dar un bis muy reclamado y bien merecido. La primera fue “White Rabbit” del grupo psicodélico de San Francisco Jefferson Airplane, a la que siguió el “Angelitos Negros” que popularizó en nuestro país Antonio Machín.

    Fue la conclusión de un concierto en el que René Marie no solo hizo gala de su magnífica voz, sino que también mostró una gran complicidad con sus tres compañeros y con el público. En él alternó temas propios y standards, dejando espacio para las intervenciones de sus compañeros, en especial del pianista Kevin Bales. Buen concierto y una sorpresa la de esta cantante, cuya calidad le hace merecedora de un mayor reconocimiento.


    Foto © 2011 Toni Porcar

    El viernes 22 fue el turno de la cantante Cassandra Wilson en el Palau de Congressos. Comandando un octeto en el que le acompañaron Martin Sewell (guitarra), Gregoire Maret (armónica), Lekan Babalola (percusión), Reginald Veal (bajo y contrabajo), John Davis (batería) y John Cowherd (piano) mostró una de sus versiones. La de Peñíscola fue la de la cantante que demostró su gran voz, que dejó mucho espacio para sus músicos, pero que a pesar de sus calores se mostró muy fría con ellos. Apenas fueron tres las ocasiones en las que se animó a lanzarse a improvisar. Durante el resto del concierto dejó que sus músicos llevasen el peso de la actuación. Entre ellos destacó sobremanera el armonicista Gregoire Mairet, con tres solos soberbios. También sobresalieron el guitarrista Martin Sewell y el percusionista Lekan Babalola, deslumbrante en el único solo que pudo acometer.


    Foto © 2011 Thabi Moyo

    En cuanto al repertorio interpretado, la intro instrumental del “Lay Lady Day” de Dylan mostró la capacidad de la de Jackson (Mississippi) de adentrarse por los terrenos del country y del blues. Siguieron con “The Man I Love”, “Forty Days & Forty Nights”, “Red Guitar” y “Black Bird”, entre otros. El concierto terminó con una versión de “St. James Infirmary” que, junto al tema de Dylan (especialmente la introducción), resultó ser lo mejor de la noche. Ello provocó que el público reclamase un bis que la cantante tuvo a bien conceder. El punto final para una velada en la que, a tenor de lo escuchado en sus grabaciones, se pudo haber disfrutado de otra Cassandra Wilson bien distinta, aunque no fue la ocasión.

    Texto © 2011 Pachi Tapiz
    Fotos © 2011 Sera Martín, excepto donde se indica



Madeleine Peyroux (VII Festival de Jazz de Peñíscola, Palau de Congressos, Peñíscola. 2010-07-24)

Madeleine Peyroux
VII Festival de Jazz de Peñíscola

  • Fecha: 24 de julio de 2010.
  • Lugar: Palau de Congressos, Peñíscola (Castellón).
  • Componentes:
    Madeleine Peyroux: voz y guitarra

    Jon Herington: guitarra
    Gary Versace: piano, teclados, melódica y órgano Hammond
    Barak Mori: contrabajo y bajo
    Darren Beckett: batería y percusión
  • Comentario:

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    Más allá de entrar en disquisiciones sobre la cuestión de si Madeleine Peyroux es o no una cantante de jazz, la realidad es que su actuación en Peñíscola fue la de una gran cantante. Un concierto en el que visitó los terrenos del jazz. También los del blues, los de la chainson francesa, pero que sobre todo se movió por el de las grandes cantantes del rock y el pop de los años sesenta y setenta. Sobre el escenario estuvo acompañada por un gran grupo que, éste sí, estuvo integrado por músicos de jazz.
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    Desde el inicio de su carrera Peyroux ha soportado las comparaciones con Billie Holiday. Algo a lo que sin duda ha colaborado la manera en que su voz aparece registrada en sus grabaciones. En directo su voz no cambia radicalmente respecto a la que se puede escuchar en esos CD, pero demuestra que va más allá y no es una mera imitación, sino que posee una personalidad propia. Con un timbre muy claro, sabe aprovechar al máximo su capacidad. Sabe acercarse a sus límites, pero en ningún momento intenta forzarlos ni sobrepasarlos. Simpática y comunicativa sobre el escenario, que no pesada, demostró tener muchas tablas y supo conquistar a las casi ochocientas personas que abarrotaban el auditorio de Peñíscola en el concierto de clausura de la VII edición de su festival internacional de jazz.
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    El repertorio combinó con acierto material propio con clásicos de procedencia de lo más diversa. La cantante homenajeó a los Gershwin con sendas versiones de “Someone To Watch Over Me” y “But Not For Me”, a Leonard Cohen con “Dance Me To The End Of Love” (tema que aparecía en Careless Love, standard que también interpretó), y también a Serge Gainsbourg con “La Javanaise” (de su disco Half The Perfect World). En cuanto a sus composiciones no sólo interpretó temas ya publicados (“All I Need Is A Little Bit” de Half…, o “Instead” de Bare Bones), sino que presentó también nuevas composiciones. Éstas se integraron perfectamente con el resto del repertorio.
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    Su grupo lleva trabajando junto desde hace unos dos años y eso es algo que transmiten perfectamente sobre el escenario. Sus interpretaciones gozaron de una gran precisión tanto en la ejecución de los arreglos, como en los breves solos. Gary Versace, uno de los teclistas más solicitados en la actualidad, fue alternando sus intervenciones al piano con el sonido cálido del órgano Hammond. El guitarrista Jon Herington trabajó en distintos registros: en un tema utilizó el slide aportando aromas country, para moverse a continuación por registros más cercanos al rock, mientras que en otros momentos su sonido limpio y clásico rememoró al de maestros del jazz clásico. Estos dos músicos son los que dispusieron de las mejores oportunidades para improvisar. Sin embargo la brevedad de sus brillantes intervenciones como solistas dejaron a los asistentes con ganas de que su jefa les hubiese otorgado un mayor espacio para su lucimiento. Barak Mori, preciso en el acompañamiento como el resto de sus compañeros, alternó sus intervenciones con el bajo y el contrabajo, utilizando puntualmente el arco. El batería Darren Becket, el músico más joven y que dio la impresión de ser el más limitado, sólo tuvo la oportunidad de sendas intervenciones solistas en los temas inicial (a modo de presentación de los músicos), y final.

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    Tras catorce temas y hora y media de un concierto brillante y variado, la cantante se despidió para volver tras tres minutos de aplausos e interpretar “J’ai Deux Amours”. El cierre perfecto para una gran actuación.
    Texto © 2010 Pachi Tapiz
    Fotos © 2010 Sera Martín