Who The Fuck?: El Último Verano de Klingsor (Herman Hesse) [Especial agosto 2013]

Herman Hesse_El ultimo verano de klingsorEl Último Verano de Klingsor (1920)
Herman Hesse

Seleccionado por Yahvé M. de la Cavada




Ravi Coltrane Quintet (Teatro Campos, Bilbao, 2013-04-30)

365 Jazz Bilbao

  • Fecha: 30 de abril de 2013
  • Lugar: Teatro Campos, Bilbao
  • Componentes: 
    Ravi Coltrane: saxo tenor
    Ralph Alessi: trompeta, corneta
    David Virelles: piano
    Drew Gress: contrabajo
    Eric McPherson: batería 

Comentario:

ravi coltrane Bilbao by Yahve m de la Cavada

Ravi Coltrane lleva ya unos años de carrera, ganándose paso a paso su reputación con la honorable y sana costumbre de no apoyarse en su apellido. Su sonido y estilo, que nunca tuvieron gran deuda con su padre, han madurado y sublimado influencias tan nutritivas como la de Joe Henderson, Wayne Shorter o Steve Coleman, uno de sus mentores del que aún conserva trazas en su fraseo.

Además, Coltrane ha jugado la mejor baza en esto del jazz: rodearse de gente buena, y mantenerla a su lado a lo largo de los años. La química que tiene el saxofonista con los portentosos Ralph Alessi y Drew Gress no es sino el producto de años tocando hombro con hombro. Y, en directo, esa química aumenta. Las composiciones del líder suenan confiadas; armónicamente complejas pero tan bien ensambladas que uno diría que nadie podría tocarlas con el mismo aplomo que esta sagrada tríada de Coltrane, Alessi y Gress. Si a eso le añadimos la elástica batería de Eric McPherson, un tipo lleno de talento e intuición, tenemos un grupo que suena superlativo incluso en piezas que superan el cuarto de hora (la mayoría de las que sonaron en Bilbao), sin flaquear en ningún momento el aspecto solista ni el acompañamiento.

No me olvido de David Virelles, uno de los más sonados newcomers del momento, que está llamado a convertirse en uno de los grandes del piano que está por venir. A punto de cumplir los 30 ya tiene una trayectoria envidiable, y su asombrosa técnica indica que ésta sólo acaba de empezar. En el concierto de Coltrane, sin embargo, dejó más constancia de su potencial que de una verdadera entidad. Acompañó inteligentemente y supo quitarse de en medio en no pocas ocasiones, dejando al solista columpiarse con la magia de Gress y McPherson, mientras que como solista dio cuenta de su técnica, aunque recurrió demasiado al arpegio y le faltó cierta coherencia en los solos. Eso sí, el mencionado potencial no es un espejismo. Este tipo va a a ser grande.

Con todos los conciertos que –a pesar de la eterna crisis del jazz– podemos ver al cabo del año en nuestro país, no deja de ser una sorpresa que el de Ravi Coltrane fuese tan redondo. Las composiciones, la interacción, las largas y sustanciosas improvisaciones de Alessi y el líder… Todo rozó una perfección que no se ve todos los días. Y nos recuerda de nuevo que Ravi Coltrane es mucho más que el hijo.

Texto y fotografía: © Yahvé M. de la Cavada, 2013




Norma Winstone: Edge Of Time (Wah Wah Records, 1972, Reed.2012)

Norma Winstone Edge Of Time

Ediciones como esta le devuelven a uno la esperanza. Un pequeño pero extraordinario sello de Barcelona ha producido la imprescindible reedición de este clásico del jazz británico, en una edición limitada a 500 copias, con un texto introductorio firmado por la propia Norma Winstone.

Años antes del primer disco de Azimuth para ECM, la vocalista ya contó con John Taylor y Kenny Wheeler en su debut como líder. También lo hizo con unas cuantas luminarias de la escena británica, haciendo de su Edge Of Time un auténtico ‘meeting of the giants‘ que incluía a Tony Levin, Kenny Wheeler, John Taylor, Alan Skidmore, Paul Rutherford, Mike Osborne y muchos más.

El disco es una obra sorprendente, un debut mayúsculo y maduro que sorprende por su riqueza, variedad y originalidad. Desde el suntuoso comienzo, con Winstone y Rutherford dialogando, hasta la explosión de “Erebus”, la calidez de “Songs Of A Child” o el solo de Wheeler en “Enjoy This Day”, el disco es un alarde de elocuencia y buen gusto, siempre conducido hábilmente por la vocalista. Aparte de Winstone, entre los compositores de las piezas figuran Neil Ardley y John Surman (aunque no tocan en el disco), lo que a una idea de hasta qué punto estamos ante un pedazo de historia del jazz británico.

Wah Wah Records se toma el sonido muy en serio, por lo que esta necesaria reedición de Edge Of Time ha sido cuidadosamente remasterizada por el prestigioso estudio belga Equus Mastering. Aunque algunos aficionados pueden encontrar cierta barrera en el vinilo, los tiempos cada vez vienen más acompañados de excelentes reediciones en este formato. Y, si son como  Edge Of Time, que vengan más, por favor.

© Yahvé M. de la Cavada, 2013

Norma Winstone:  Edge Of Time (Wah Wah Records, 1972, Reed.2012)

 

Publicado originalmente por el sello Argo en 1972 y supuestamente grabado en Londres ese mismo año. Reedición Wah Wah Records WBSLP015

 




Ballister (Dave Rempis / Fred Lonberg-Holm / Paal Nilssen-Love. La Cova del Drac – Jazz Room, Barcelona, 2013-02-28)

  • Fecha: 28 de febrero de 2013
  • Lugar: La Cova del Drac – Jazz Room, Barcelona
  • Componentes:
    Ballister
    Dave Rempis: saxos
    Fred Lonberg-Holm: chelo, electrónica
    Paal Nilssen-Love: batería y percusión
  • Comentario:
    ballister_1Permítanme que roce lo escatológico al comienzo de esta reseña; en este caso, como con las secuencias de sexo para los actores, el guión lo justifica. Llegué a La Cova del Drac Jazz Room muy poco antes de que empezase el concierto y, queriendo disfrutarlo con total tranquilidad, decidí pasar por el servicio para que mi muy considerada vejiga no me pidiese atención durante el concierto. Así estaba yo, entre la urgencia, la prisa y la liberación, cuando la música se me echó encima. Les cuento esto porque la sensación fue única desde el punto de vista acústico. Los servicios suelen tener ciertas cualidades sónicas, tal y como han demostrado grabaciones míticas y alguna que otra leyenda urbana, y no es la primera vez que la recepción acústica me resulta interesante en un aseo. Pero sí, sin duda alguna, esta fue la más arrolladora e indescriptible de todas. Imaginen una masa de sonido cayendo sobre su cabeza, un aplastante y denso cuerpo informe que galopa sobre tus oídos, reclamando violentamente que te quedes donde estás, que no se te ocurra mover un músculo.
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    Esta fue la sensación que tuve en esos primeros segundos del concierto de Ballister, y se mantuvo más o menos hasta el final. La música de este supergrupo no da tregua. Es más fácil describirla desde un punto de vista emocional, porque es ahí a donde se dirige una vez golpea nuestra cara. Dave Rempis, Fred Lonberg-Holm y Paal Nilssen-Love, curtidos como cómplices en decenas de proyectos, manejan de sobra esa comunicación mágica que ejercen los grandes improvisadores. En su directo el espectador presiente que puede pasar cualquier cosa y que, al mismo tiempo, lo que pase nunca será fruto del azar.En Barcelona el grupo acometió un puñado de piezas largas, repartidas en dos pases, que dejaron al público exhausto y feliz. Nilssen-Love, como no podía ser de otra forma, impulsó lo que ocurría sobre el escenario de manera rotunda, mientras Lonberg-Holm esparcía brochazos sonoros y el saxo de Rempis se encaramaba como podía al enrevesado conjunto. Sin solistas, sin pausas; todo lo que tocaban ocurría de forma natural y espontánea. Esa apabullante masa de sonido que les describía al principio es, simple y llanamente, eso: tres amigos, tres músicos extraordinarios dispuestos a todo cuando tocan juntos. Y escucharlo en directo es una experiencia, repito, difícil de explicar. Pero les garantizo que merece la pena.

Texto y fotografías: © Yahvé M. de la Cavada, 2013




Aldo Romano - Louis Sclavis - Henri Texier. Fotografía por Elena García © UC, 2013

Romano – Sclavis – Texier (Santander, 7-II-2013)

  • Fecha: 7 de febrero de 2013
  • Lugar: Santander
  • Componentes:
    Romano – Sclavis – Texier
    Aldo Romano: batería
    Louis Sclavis: saxo soprano, clarinete y clarinete bajo
    Henri Texier: contrabajo
  • Comentario:

    Aldo Romano - Louis Sclavis - Henri Texier. Fotografía por Elena García © UC, 2013

    Aldo Romano – Louis Sclavis – Henri Texier. Fotografía por Elena García © UC, 2013

    Para algunos, hacerlo bien no es una opción. No es cuestión de pertenecer a una estirpe de “elegidos”, sino a la confluencia de varios factores que resultan, casi sin excepción, en lo que podríamos denominar excelencia. No es fácil imaginar una noche en la que Coltrane tocara rematadamente mal, como no es fácil encontrarse ante una actuación floja de Keith Jarrett, Joachim Kühn, Donny McCaslin o Jason Moran, por ejemplo. Al trío de Aldo Romano, Louis Sclavis y Henri Texier le ocurre algo similar, con la particularidad de que esa excelencia es aplicable tanto al grupo como a sus miembros por separado. Con todo lo largas y variadas que son las carreras de los tres músicos, no parece probable localizar en ellas patinazos o episodios de mediocridad transitoria.Debido a esa excelencia, cualquier aficionado prevenido sabe lo que se avecina ante un concierto de este cuarteto atípico. Cuarteto menos uno, en este caso, o trío mutilado; la concepción original del grupo hace que se resienta ligeramente ante la ausencia de su “cuarto hombre”, el fotógrafo Guy LeQuerreq. La proyección de las majestuosas fotografías de LeQuerreq durante un concierto del grupo convierte el recital en una experiencia sensorial completa y extraordinaria. Afortunadamente, la enorme solidez del trío provoca que, una vez empieza la música, todo lo demás pase a un segundo plano.Su cancionero se presta: es variado y magnético, una perfecta estampa del caleidoscopio de personalidades que es el trío. Como unidad, tocan con convicción y con un altísimo grado de empatía y compromiso. Al mismo tiempo, cada uno de ellos tiene una personalidad muy marcada a la que no renuncian. Así se diseñó el proyecto y así lo transmiten en directo. Romano-Sclavis-Texier, en riguroso orden alfabético, son un alarde de triple personalidad unitaria.Para ser justos, en su actuación de Santander hubo algunos “peros”. El primero es que Romano estaba bastante desmejorado; se movía con dificultad y le costó entra en calor. Una vez despegó no hubo flaqueza, pero su aspecto y movilidad resultaron preocupantes. Por otro lado, aunque Sclavis tuvo momentos muy brillantes, también le costó entrar en canción (en el precioso “Bereber”, firmado por Texier, parecía no encarrilar el tempo durante las exposiciones del tema) y se echó en falta que le dedicase algo más de tiempo al clarinete.

    Texier, por su parte, estuvo perfecto. Con su característico sonido (a veces pasado por un chorus y un octavador) ejerciendo de pasta niveladora, no hubo un solo momento en el concierto en el que no resultase infalible, y su pieza “Surreal Politik” –una especie de homenaje al “Fables Of Faubus” de Mingus– fue uno de los momentos álgidos de la noche.

    Como todos los sectores de la cultura en nuestro país, el Aula de Música de la Universidad de Cantabria ha sufrido grandes recortes en su presupuesto. No sabemos si éste dará para programar más conciertos este año, pero está claro que bajar la calidad de su programación no es una opción para ellos. Dicen que si sólo puedes disparar una vez, es mejor que te asegures de dar en el blanco. Pero ya lo he dicho antes: para algunos, hacerlo bien no es una opción, sino un estado natural.

Yahvé M. de la Cavada, 2013

Esta humilde reseña está dedicada a la memoria de Raúl Mao, editor y buen amigo, que nos dejó 24 horas después del concierto aquí reseñado y que, casualmente, publicó mi primer texto sobre este magnífico grupo. Descanse en paz.




Archie Shepp Quartet (365 Jazz Bilbao, Bilbao, 23-X-2012)

365 Jazz Bilbao

  • Fecha: 23 de octubre de 2012.
  • Lugar: Sociedad Filarmónica (Bilbao).
  • Componentes:
    Archie Shepp: saxos tenor y soprano, voz
    Tom McClung: piano
    Wayne Dockery: contrabajo
    Steve McCraven: batería
  • Comentario: Cuando uno va a ver a una leyenda, lo primero es tener claro lo que se quiere ver. Después, ya metidos en canción, lo que va a ver finalmente. Uno no va a un concierto de Archie Shepp en 2012 esperando ver el concierto de su vida, igual que uno no hubiese ido a ver a Coleman Hawkins en 1965 esperando que el bueno de Hawk estuviese en su mejor momento. Ver a Archie Shepp en directo es, para empezar, algo que hay que hacer si no se ha hecho ya. Y si el saxofonista está bien, mejor. Pero si no, al menos se ha compartido unos instantes con la leyenda, que no es poco.La primera vez que vi a Archie Shepp, iba con un cuarteto completado por tres músicos excepcionales: Amina Claudine Myers, Cameron Brown y Ronnie Burrage. Recuerdo que el concierto fue fantástico. La última vez que le vi, hace un par de años, iba con su cuarteto “de batalla”, el mismo que en su actuación en Bilbao: Tom McClung, Wayne Dockery y Steve McCraven. Esta vez el concierto rozó lo desastroso. En ambas citas, la responsabilidad del éxito o el fracaso del recital se podía repartir al 50% entre líder y acompañantes. De la misma forma que Shepp estaba en muy buena forma hace años, el cuarteto de Myers y compañía ofrecía un soporte tan edificante como sólido. No era sólo lo que Shepp tocaba, sino lo que tocaba respecto a lo que tocaba el cuarteto. Con su último grupo regular las reglas son las mismas: si el cuarteto ofrece un acompañamiento rutinario, es natural que el discurso del propio saxofonista vea sus cualidades mermadas, entre otras cosas, por no tener estímulos suficientes a su alrededor.Shepp tampoco es ya lo que era; está mayor y sus recitales de los últimos años tienden a apoyarse mucho en temas vocales y dejar el saxo un tanto de lado. Tampoco es que le vayamos a pedir explicaciones a estas alturas. En Bilbao, tal vez afortunadamente, Shepp estaba afónico, lo que le llevó a enfocar el concierto de forma más instrumental (la única pieza en la que cantó, “Don´t Get Around Much Anymore”, dejó claro que cantar no era una opción).

    Aparte de esto, y contra todo pronóstico, no le faltaron fuerzas. Aún sentado en una silla en medio del escenario, con un aspecto relativamente frágil, Shepp dio el pistoletazo de salida con un meteórico “U-Jaama” en el que improvisó durante cerca de 20 minutos ininterrumpidamente. Su estilo, inevitablemente afectado por la edad, mantiene la angulosidad y la elasticidad en el tiempo. Su fraseo, boppero en esencia, sigue teniendo ese encanto quebrado y anárquico.

    El grupo, sin embargo, no estuvo a la altura. Posiblemente Shepp tuviese que ver; al fin y al cabo, era quien daba las ordenes. Desde el clasicismo en piloto automático de McClung –que sufrió más de un sablazo del líder, cortando su solo de mala manera– a la estruendosa batería de Steve McCraven, que ensuciaba el conjunto sin ninguna empatía, el cuarteto ofreció un acompañamiento anodino que, en cierta forma, hizo que el concierto fuese un esfuerzo rutinario.

    Ver a Shepp siempre es un placer; y si está en relativa buena forma, aún más. Pero unos acompañantes de altura hubiesen marcado la diferencia.

    Texto: © 2012 Yahvé M. de la Cavada




Uri Caine’s Bedrock + Barbara Walker (365 Jazz Bilbao, Bilbao, 2-X-2012)

365 Jazz Bilbao

  • Fecha: 2 de octubre de 2012.
  • Lugar: Teatro Campos (Bilbao).
  • Componentes:
    Uri Caine: Fender Rhodes, teclado, piano
    Tim Lefebvre: bajo
    Clarence Penn: batería
    Barbara Walker: voz
  • Comentario: La nueva temporada del 365 Jazz Bilbao se inauguraba el pasado 2 de octubre con –a pesar de los seguros recortes en el presupuesto– un concierto de altura: uno de los proyectos más emblemáticos y estimulantes de uno de los grandes pianistas de nuestro tiempo, Bedrock y Uri Caine, respectivamente. El grupo, un trío hipermusculado completado por Tim Lefebvre y Zach Danziger, es el campo de juegos eléctricos (y electrónicos) del pianista, un osado mosaico de estilos e influencias.

    En su concierto en Bilbao había una sustitución (el baterista era el gran Clarence Penn, colaborador asiduo de Caine) y una ineludible letra pequeña, en lo musical, escrita con letra grande en los carteles: la presencia de la cantante Barbara Walker. El grupo y la cantante llevan un tiempo girando juntos en un formato más fácil de vender a los promotores que el combativo Bedrock a pelo o la cuasi ignota Walker por su cuenta. Algún que otro testimonio en youtube anticipaba lo que se nos venía encima pero, con Uri Caine tras el teclado, las expectativas se mantenían inevitablemente altas.

    Y no nos decepcionó, no. Al menos durante un rato. El trío apareció en escena acometiendo una entrada espectacular, con media hora de música intensa, repleta de destellos de genialidad, improvisación sapiente e interacción sobrenatural. El tiempo iba y venía en manos de los tres malabaristas que iban juntos o separados, pero siempre compactos y elocuentes. La ausencia de Danziger se notó, porque Penn es un instrumentista diferente, pero no en cuanto a calidad o empatía. Entre libertad y groove emergió un glorioso “Blackbird” de Paul McCartney (inmortalizado en el imprescindible White Album de los Beatles ) en una versión en la que se vio deconstruido hasta la extenuación. Y hasta ahí.

    Pasada esa media hora Caine presentó a la verdadera estrella de la noche (así estaba planteado el show ), una sobreactuada Barbara Walker que hizo una OPA hostil al escenario en un abrir y cerrar de ojos. Se acabó el concierto de Bedrock , simple y llanamente. Me explico: una cosa es una colaboración, unir estilos para crear algo común, y otra pasar de un concierto a otro completamente diferente. A partir de la salida de Walker, el trío actuó como comparsa de la cantante, en un papel estrangulado por las circunstancias que sólo les dejó la posibilidad de hacer ínfimas escapadas en los pocos huecos que quedaban.

    Walker canta bien, muy bien, pero no tiene absolutamente nada más que ofrecer más allá de eso. Una buena voz, como cualquier buena cantante; personalidad, cero. Verle actuar junto a Bedrock era como poner el motor de un coche de carreras a un “seiscientos”. Incapaz de mantener el tipo, el concierto se caló y ya no pudo arrancar más. Como un entertainer de bajo coste, Walker explotó todos los tópicos, a cual más vulgar y manido, del rhythm & blues de prima donna .

    Dos conciertos en Bilbao, a fin de cuentas. El telón de Bedrock , excepcional. El de Barbara Walker y su banda, correcto; incluso muy bien, si hubiese estado enmarcado en una plaza pública dentro de la programación de unas fiestas populares. Pero el choque musical entre uno y otro fue demoledor. Y, aunque la gran mayoría del público disfrutó con los exabruptos bluesy de Walker, muchos fuimos incapaces de cambiar de tercio de forma tan brusca.

    Texto: © 2012 Yahvé M. de la Cavada




Whitney James – The Nature Of Love

Reconozco que no es habitual que un(a) cantante sea santo de mi devoción; considero que el jazz vocal en la actualidad conlleva demasiadas connotaciones paralelas, e incluso ajenas, a la música y al jazz. Así que, cuando tengo oportunidad de descubrir novedades de jazz vocal, pongo un inevitable “interés con reparos”.

Hace poco recibí el primer disco de una joven vocalista llamada Whitney James. Su portada y su título me hicieron pensar en alguna estrategia de marketing para acercar a James al público de, por ejemplo, Diana Krall, y lo escuché con cierta reticencia.

Sin embargo, debo admitir que me he llevado una agradable sorpresa con este disco. Uno de los motivos principales (lo que me llamó la atención de esta grabación en un principio) es la presencia de Ingrid Jensen, una trompetista de primera categoría que realza el aspecto instrumental de la grabación con intervenciones más que destacables. Si no fuese mujer, no me cabe duda de que sería bastante más popular.

El trío compuesto por Joshua Wolff, Matt Clohesy y Jon Wikan encaja perfectamente con la voz y el estilo de James; se nota que han tocado tiempo juntos. La cantante parece cómoda y se atreve con un repertorio centrado en standards que hay que afrontar con mucha clase si no se quiere caer en un jazz enclenque y bobalicón.

James hace lo que más me gusta en un cantante: canta la letra de forma convincente, interpretando tanto el aspecto musical como el literario. No tiene miedo a sonar clásica, no es obvia ni pretende imitar a nadie (y mira que hay precedentes) y hace de la naturalidad y de la expresividad sus mejores bazas.

The Nature Of Love no revoluciona ni resulta genial, pero suena honesto, refinado y es una gran opción para introducir a cualquier mente impresionable en el mundo del jazz.

Publicada inicialmente en Un día más un disco más.

 

Yahvé M. de la Cavada

Composiciones: “Tenderly”; “Whisper Not”; “A Timeless Place (The Peacocks)”; “Long Ago and Far Away”; “My Love is You”; “The Very Thought of You”; “How Deep is the Ocean”; “Be Anything”; “In April”

Músicos: Whitney James (voz); Ingrid Jensen (trompeta y fiscorno); Joshua Wolff (piano); Matt Clohesy (contrabajo); Jon Wikan (batería).

Grabado en 2009




Peppe Merolla – Stick With Me

Entre la enorme cantidad de grabaciones de hardbop que se editan en la actualidad, es difícil encontrar alguna que tenga cosas interesantes que decir. El nuevo disco del batería Peppe Merolla es una de los mejores discos de este estilo que he escuchado recientemente, por varios motivos.

El primero es Steve Turre y el segundo Jim Rotondi; ambos metales tienen una trayectoria bastante abultada y, aunque es normal esperar grandes cosas de Turre, con Rotondi me he llevado una gran sorpresa. El trompetista es de los que siempre están correctos sin llegar a deslumbrar, pero en Stick With Me toca con mucho gusto e inventiva.

Mike LeDonne también está extraordinario en esta grabación, con alguna que otra intervención al Rhodes (no acreditado) y unos cuantos solos magníficos al piano. El saxofonista John Farnsworth, co-productor del álbum y asiduo colaborador de Merolla, es el solista más discreto, aunque firma la mayor parte de las composiciones.

El propio Merolla, cuyo currículum es sorprendente y digno de ver, demuestra ser un batería swingante, que escucha y arropa al solista sin comerle terreno ni quedar en segundo plano. Su lenguaje, clásico y muy sólido, es una más de las virtudes de este disco.

La portada y diseño son mejorables, pero el contenido es más que disfrutable. Stick With Me no pasará a la historia y, teniendo en cuenta su limitada promoción y distribución, es probable que se pierda en el maremágnum del jazz actual, pero contiene un buen rato de jazz interpretado con gracia y buen rollo. Merece la pena darle una escucha.

Publicada inicialmente en Un día más un disco más.

Yahvé M. de la Cavada

Composiciones: “Naples”; “Ferris Wheel”; “Junior”; “Marbella”; “A Cry for Understanding”; “Crazy”; “Mozzin’”; “Princess of the Mountain”; “One for Bud”

Músicos: Peppe Merolla (batería y percusión); Steve Turre (trombón); Jim Rotondi (trompeta, fiscorno); John Farnsworth (saxo tenor); Mike LeDonne (piano y Fender Rhodes); Lee Smith (contrabajo)

Grabado en 2009




Franck Amsallem – Amsallem Sings

Imagina por un momento que coincides en una cena o en una reunión social íntima con un gran pianista europeo como Franck Amsallem. Tú le conoces de discos estupendos como Out A Day, On Second Thought, Summer Times o A Week In Paris, así que sabes perfectamente que es un gran músico, con ideas y mucho que decir.

Imagina también que, en cierto momento de la distendida velada, Amsallem se acerca a un piano que hay en la habitación. Se sienta y empieza a desgranar delicadamente algunas notas que preceden a un conocido standard. De repente y para tu sorpresa, empieza a cantarlo con una voz que está entre Chet Baker y algunos crooners clásicos, acompañándose al piano con ideas sofisticadas y brillantes.

Bien, esta es más o menos la sensación que se tiene al escuchar Amsallem Sings, un disco en el que el pianista da un giro a la música que ha estado haciendo hasta ahora, entregando un puñado de standards interpretados de manera íntima y relajada.

No hay trampa y no hay cartón, sólo canciones susurradas, cantadas y acompañadas con clase. No sé si Amsallem Sings es un cambio de dirección o un alto en el camino, pero está claro que es justamente lo que al pianista le apetecía hacer.

Publicada inicialmente en Un día más un disco más.

 

Yahvé M. de la Cavada

Composiciones: “Come Rain Or Come Shine”; “Dream”; “I Get Along Without You Very Well”; “The Song Is You”; “I Concentrate On You”; “But Beautiful”; “In My Solitude”; “Willow Weep For Me”; “I’m Old Fashioned”; “I’m Thru With Love”; “Lucky To Be Me”; “In The Wee Small Hours Of The Morning”

Músicos: Franck Amsallem (piano y voz)

Grabado en 2008