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Doctor en periodismo y crítico de jazz en Cuadernos de Jazz, Estación Central, La Opinión de A Coruña y Tomajazz, Quinito López Mourelle es también escritor. En Pimienta negra (Ézaro Ediciones, 2009), su tercera novela, el jazz es uno de los hilos conductores y Coleman Hawkins el protagonista de una de las tres historias que conforman esta narración. Pachi Tapiz charló con Quinito L. Mourelle sobre su novela.


Pimienta negra
Quinito López Mourelle
Ézaro
ISBN: 978-84-9364-61-4-1

PACHI TAPIZ: ¿Cómo te surge la idea de narrar la novela por medio de tres historias?

QUINITO L. MOURELLE: No fue una cosa premeditada. En realidad la primera idea de la trama de esta novela era para una obra de teatro de situación: una comida con unos amigos en la que hay un problema de fondo que al principio no se conoce y unas actitudes extrañas de los personajes. Esa primera idea se convirtió en la primera de las historias. Después me di cuenta que no me apetecía escribir una obra de teatro u otra novela. Sin embargo, fue muy importante para mí el ver una exposición de Luis Freire que hubo en La Coruña. Era una exposición de fotografías que sacó en Barcelona, Montreal y otros sitios a finales de los 70 con grandes figuras del jazz como Earl Hines, Mingus y otros músicos que estaban ya en el final de su carrera. Coleman Hawkins ya había muerto en ese momento, pero su figura siempre me ha llamado la atención. En esa exposición se veía a esos gigantes del jazz. Había fotos de actuaciones, pero otras que estaban tomadas entre bambalinas y eso me dio la idea de narrar esa parte menos amable y menos heroica de la música. A partir de ahí me surgió la idea de retratar los últimos días de Coleman Hawkins, pero no de una forma biográfica, sino muy libre y con muy poca documentación. Lo de no documentarlo fue intencionado: no quise hacer una novela histórica. La tercera historia surgió por el camino. No quería renunciar a ninguna de las tres y creía que de alguna forma había un lazo que las unía y que podía ser el jazz. Así fue como surgió.

PACHI TAPIZ: ¿Por qué elegiste precisamente Coleman Hawkins?

QUINITO L. MOURELLE: Creo que a pesar del tiempo que ha pasado, de ser una figura asumida y de que su discurso ya se ha superado (entre comillas) por lenguajes mucho más modernos, creo que fue muy avanzado en su época. Por ejemplo su osadía de grabar “Body and Soul” y no interpretar la melodía sino empezar directamente a improvisar. También creo que fue el primero en grabar un solo de saxofón sin nada más, sólo el saxofón. Me parece algo muy moderno. Escuchar una improvisación sin apoyo armónico detrás, bien sea la progresión armónica de unstandard o free-jazz. Esa soledad… Creo que es un músico que hablando en términos de jazz dio pasos de gigante. Evidentemente hay muchos otros personajes, pero con algunos más cercanos en el tiempo me hubiese dado más reparo. Con Coleman Hawkins tenía a un personaje suficientemente atractivo y los suficientemente alejado en el tiempo como para poderme permitir la licencia de fantasear sobre su vida y recrear el personaje a mi modo.

PACHI TAPIZ: ¿Por qué el jazz es esa especie de hilo conductor?

QUINITO L. MOURELLE: Una respuesta obvia es porque me gusta. Por otro lado tengo una relación especial entre la música y la literatura. Siempre que escribo estoy escuchando música. La música me catapulta hacia adelante, me hace imaginar, hay una relación muy estrecha entre la música y la literatura. El jazz es una metáfora de la vida, una actitud ante la vida y de alguna forma lo intento reflejar en el libro. Por otro lado aunque es un terreno que conozco y en el que me siento cómodo, no he querido teorizar ni hacer una novela de tesis. Simplemente me parece algo muy atractivo y que podía ser muy atractivo para el lector, sin caer en el tópico de la novela negra. A veces el jazz se utiliza en algunas novelas como ambientación y siempre acaba en historias truculentas. Creo que he hecho algo personal y alejado de ese estereotipo de novela.

PACHI TAPIZ: Al final del libro citas un montón de discos… ¿utilizas unos discos determinados para escribir?

QUINITO L. MOURELLE: Sí que hay discos que utilizo en momentos determinados. Algunos me han inspirado de una forma especial y los vuelvo a utilizar más adelante o en algún momento de la trama con algún personaje para que me ayuden a potenciar la imaginación. Me pasa con algunos discos…

De alguna forma soy sinestésico… cuando estoy escribiendo a veces me quedo estancado y la música me sugiere imágenes. A veces también me ayuda a encontrar las palabras adecuadas. Hay algo especial que me ayuda a escribir. Busco una musicalidad en las frases. Tengo unas frases largas (soy más Jarrett que Waldron), y eso es un reflejo de lo que estoy escuchando. A veces me gusta jugar… imagínate que para escribir una escena de amor me pongo a escuchar a Anthony Braxton. Me gusta experimentar y que surjan cosas que me lleven a otros sitios…

PACHI TAPIZ: Por cierto, una curiosidad. En la lista de discos hay un título repetido, que es uno de Braxton. ¿Es por algún motivo?

QUINITO L. MOURELLE: Eso es una errata. Posiblemente lo escuché al principio y también al final.

PACHI TAPIZ: Te lo preguntaba porque en algún momento de la novela vas describiendo dos escenas a la vez y para ello vas intercalando frases. Me recuerda mucho la manera en que Anthony Braxton construye su música.

QUINITO L. MOURELLE: Por eso te hablaba acerca de la importancia de la música. Me gusta jugar, investigar, arriesgar, aunque a veces provoque en el lector ciertas confusiones. Pero el lector… Estamos muy acostumbrados a que nos den las cosas muy hechas y muy digeridas, de forma muy previsible y muy lineal. Yo no hago una literatura muy radical o de vanguardia, pero me gusta pedirle al lector cierta competencia. Que se moje un poco, que tenga que poner de su parte. Por eso me gusta hacer juegos, poner trampas, plantear callejones sin salida…

PACHI TAPIZ: ¿Por qué el final es como es?

QUINITO L. MOURELLE: Espero que no lo desveles…

PACHI TAPIZ: Precisamente por eso te lo estoy preguntando…

QUINITO L. MOURELLE: El final no tenía ni idea de que iba a ser así. Se me ocurrió al final. No al final del todo, sino mientras escribía la novela.

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PACHI TAPIZ: A lo largo de la novelas algunos de los personajes se dedican a hacer símiles de la vida con el jazz. ¿Cuál sería tu símil?

QUINITO L. MOURELLE: Yo creo que la mayor enseñanza que debemos coger del jazz para entender la vida es que en realidad todos tenemos capacidad para improvisar. El problema es que o no desarrollamos esa capacidad, o que por nuestra educación no nos parece apropiado improvisar. Tendemos a las cosas prefijadas, ya establecidas, que nos han enseñado de una determinada forma, y sin embargo (lo digo al final de la novela) la vida siempre es una mezcla entre el tiempo y el caos. La vida siempre nos presenta situaciones en las que tenemos que actuar improvisando porque no estaban escritas así. Una metáfora que uso siempre es que no podemos pasarnos toda la vida andando en bici con ruedines. Hay un momento en que te los quitan y tienes que ir por ti mismo. Yo creo que toda la novela es un canto a la libertad, aunque me refiero a ello tangencialmente porque hablo del amor, de la crisis de los cuarenta, en el caso de Coleman Hawkins de la decadencia, de muchas cosas. El jazz para mí, aparte de una compañía enorme, es una lección de vida. Esa soledad que tiene lugar cuando de repente te toca tu turno, tienes que improvisar y decir lo que llevas dentro. Cuando improvisas, aunque te equivoques y cometas errores, es cuando sale lo mejor de ti mismo.

PACHI TAPIZ: ¿Cuánto hay en la novela de autobiográfico?

QUINITO L. MOURELLE: Hay muy poco. Siempre se induce a pensar que es autobiográfica por el hecho de que esté narrada en primera persona. Yo hago crítica de jazz y evidentemente tengo una relación con el jazz, pero sin embargo al personaje que narra en primera persona le apasiona el jazz pero no tiene ni idea y de hecho le gustaría conocer más pero tampoco se atreve, aunque estoy hablando de otra época en la que no había toda la información que hay ahora. Ese personaje principal y yo no tenemos mucho que ver. En algunos momentos hay algún planteamiento vital del personaje que encaja con los míos. Como hacen todos los escritores me he aprovechado del personaje para decir algunas cosas que pienso. En mi novela anterior yo me identifico con muchos personajes, pero sobre todo con dos niñas de quince años… Y ya ves, ni soy niña, ni tengo quince años. Por otro lado he utilizado la primera persona y a ese personaje que he creado para reírme de algunas cosas que me pasan a mí y sacarlas de quicio. Sí que hay cosas de mi vida que utilizo para reírme de mi mismo, que creo que es sanísimo. Pero no es algo autobiográfico.

PACHI TAPIZ: Ahora entramos en la parte peliaguda… Quinito ejerciendo de músico…

QUINITO L. MOURELLE: Lo primero que tengo que decir sobre el disco es que fue una idea mía. No tiene ningún ánimo de lucro. Se regala con el libro. Como lo he publicado yo y mis ahorros son limitadísimos sólo he podido sacar 500 copias. En la presentación se ventilaron ciento y pico, así que ahora mismo debe haber por ahí unos cuatrocientos ejemplares que se incluyen con el libro. Como casi todo el público que tengo está por Galicia, creo que los ejemplares se han distribuido aquí. Me encantaría que todos los libros lo llevasen, pero he llegado hasta donde he podido.

PACHI TAPIZ: ¿Por qué la grabación?

QUINITO L. MOURELLE: Para la presentación de mi primera novela organicé un concierto de jazz. Avisé a unos músicos que son amigos míos y tocaron unos standards y unos temas compuestos por mí. Esa idea le gustó mucho a la gente, que se lo pasó muy bien, y de ahí vino la idea de repetirlo. Sergio Delgado, mi profesor de piano, me dijo que por qué no grababa un disco con mi música. Al principio mi idea fue que como sucedió en ese concierto, unos músicos tocasen mis composiciones. Yo soy un pianista peor que mediocre y esa era mi idea. Sin embargo el estudio está encima de donde doy las clases. Tienen un Yamaha de cola y nada más subir allí para preguntar por la grabación lo toqué un poco y me dije: “esto lo tengo que tocar yo”. Inicialmente mi idea fue hacer un disco a piano solo, pero también me apetecía compartir mi música y que otros músicos la enriqueciesen. Así es como surgió el disco.

PACHI TAPIZ: Como crítico, ¿qué opinión te merece el disco?

QUINITO L. MOURELLE: Ya lo he dicho en una entrevista que me publicaron aquí en La Coruña: yo lo pondría a caldo.

PACHI TAPIZ: ¿Sí?

QUINITO L. MOURELLE: Sí. Yo no soy músico. Tocar es un hobby que tengo. Tengo ideas, compongo… Evidentemente lo que más me gusta del disco es lo que tocan los otros músicos. [Risas] Y nada más… por eso no lo pongo a la venta. Es algo que me apetecía hacer. Me lo he pasado fenomenal haciéndolo y me encantaría volver a hacerlo cuando tenga algo de dinero… Ya tengo escritas algunas composiciones más… Pero no es un disco para ponerlo a la venta …

PACHI TAPIZ: ¿Algo que añadir?

QUINITO L. MOURELLE: Sobre el disco tengo que decir que me gustaría hacer otra música más comprometida, pero es una grabación para la que sólo he podido ensayar nada más que dos días a una hora por día con los músicos. Aún así los músicos se han portado muy bien y he quedado satisfecho con el resultado.

Yo estoy aprendiendo y pasándomelo bien. También hay algunas composiciones mías que funcionan. Piezas que las tocan otras personas y funcionan. Mi profesor tiene varios grupos y me ha pedido alguna composición para tocarla con su grupo. Para mí es un orgullo. El piano es una parte importantísima de mi vida. Es un hobby que… bueno, ¡qué te voy a contar!

ALGUNOS DE LOS DISCOS MÁS DESTACADOS ESCUCHADOS DURANTE LA GESTACIÓN DE PIMIENTA NEGRA

Entre el “listado de grabaciones que han acompañado al autor durante la composición, escritura y corrección dePimienta Negra“, el propio Quinito L. Mourelle destaca los siguientes:

  • Douglas/Sclavis/Lee/Van der Schyff: Bow River Falls (Premonition Records)
  • Stefano Bollani: I Visionari (Label Bleu), Piano Solo (ECM)
  • Don Ellis: Out of Nowhere (Candid)
  • Andrew Hill: Time Lines (Blue Note)
  • Alexander Scriabin: The Piano Sonatas (Decca)
  • The Julius Hemphill Sextet: The Hard Blues (Clean feed)
  • Guinga: Cine Baronesa (Caravelas)
  • Michael Moore Quintet: Home Game (Ramboy)
  • Tomasz Stanko: From The Green Hill (ECM)
  • Louis Sclavis & Le Quatuor Habanera: L’engrenage (Alpha)
  • Simon Nabatov Trio: Three Stories, One End (ACT)
  • Alexander Von Schlippenbach: Monk’s Casino (Intakt)
  • Satoko Fujii: April Shower (Buzz Records)

© 2009 Pachi Tapiz, Tomajazz