HDO 207. Novedades (Steps Ahead, Ken Schaphorst Big Band, Frank Kimbrough, Ronny Graupe) y un adiós a Pirouet [Podcast]

Cuatro novedades discográficas y un adiós al sello Pirouet Records, que cesa su actividad dejando tras de sí 98 referencias. Solstice del pianista Frank Kimbrough tiene el honor de ser la última referencia del sello alemán dirigido por Ralph Bürklin. Unas semanas antes de esta obra, se publicaba The White Belt del guitarrista Ronny Graupe. Las otras dos novedades son How To Say Goodbye de la Ken Schaphorst Big Band, y Steppin’ Out del grupo Steps Ahead acompañado por la WDR Big Band Cologne.

Presentación y HDO 207: © Pachi Tapiz, 2016

HDO es un podcast editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.

En HDO 207 suena:

  • Steps AheadSteppin’ Out (JazzLine, 2016)
    Steps Ahead: Mike Mainieri, Bill Evans, Chuck Loeb, Tom Kennedy, Steve Smith, WDR Big Band Cologne, dir. Michael Albene
  • Ken Schaphorst Big BandHow To Say Goodbye (JCA Recordings, 2016)
    Ken Schaphorst Big Band, Ken Schaphorst, Michael Thomas, Jeramy Udden, Donny McCaslin, Chris Cheek, Brian Landrus, Tom Kadleck, Dave Ballou, John Carlson, Ralph Alessi, Luis Bonilla, Jason Jackson, Curtis Hasselbring, Jennifer Wharton, Uri Caine, Brad Shepik, Jay Anderson, Matt Wilson, Jerry Leake
  • Ronny GraupeThe White Belt (Pirouet, 2016)
    Ronny Graupe, Jonas Westergaard, Christian Lillinger
  • Frank KimbroughSolstice (Pirouet, 2016)
    Frank Kimbrough, Jay Anderson, Jeff Hirshfield

 




Foto © Sergio Cabanillas, 2009

Tomajazz recupera… Entrevista a Chuck Loeb y Mitchel Forman, por Arturo Mora Rioja

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

Arturo Mora: Chuck, en los dos últimos años has grabado a tu nombre los discos Presence y Between 2 Worlds, el Express de Metro, has producido a Spyro Gyra y has estado de gira con Metro Special Edition y con el grupo Reunion. ¿Cuándo duermes?

Chuck Loeb: [risas] Gracias a Dios estoy muy ocupado y tengo muchas cosas en marcha, y eso está muy bien. Soy un poco adicto al trabajo, creo que Mitch también; me gusta estar ocupado y tener muchas cosas que hacer. A lo mejor eso se acaba pronto y empiezo a tomarme las cosas con más tranquilidad.

Leer: Entrevista a Chuck Loeb y Mitchel Forman, por Arturo Mora Rioja (publicada originalmente en 2009)




Foto © Sergio Cabanillas, 2009

Tomajazz recupera… Chuck Loeb & Mitchel Forman interview by Arturo Mora Rioja

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

Arturo Mora: Chuck, in the last two years you’ve  done the Presence album and the new Between 2 Worlds CD under your own name, you have also recorded Metro’s Express, produced Spyro Gyra and toured with the Metro Special Edition and with the Reunion band. When do you sleep?

Chuck Loeb: [laughs] Thank God I’m very busy and have a lot of things going on, which is really great. I’m kind of a workaholic, as I think Mitch is also, so I like to be busy and have a lot of things to do. Maybe that’s going to end soon, and I’ll start to take it more easy, you know.

Leer más: Chuck Loeb & Mitchel Forman interview by Arturo Mora Rioja (publicado originalmente en 2009)




Wolfgang Haffner: al grano. Entrevista por Arturo Mora Rioja

El batería Wolfgang Haffner, actualmente vecino de Ibiza, es una de las figuras más importantes del jazz europeo. Una vez publicado su nuevo trabajo Heart Of The Matter en el sello alemán ACT, y en los albores de una gira europea, Arturo Mora entrevistó a Haffner en una cafetería de Madrid.

Arturo Mora con Wolfgang Haffner

Arturo Mora con Wolfgang Haffner

ARTURO MORA: ¿Por qué decidiste venirte a vivir a España?

WOLFGANG HAFFNER: Nunca he vivido fuera. Viajaba mucho y, cuando no estaba de gira, siempre pasaba las vacaciones en España, en las islas Canarias o en las Baleares. En 1995 o 1996 empecé a ir a Mallorca, porque un amigo mío vivía ahí. Entonces fui a Formentera, conocí gente y empecé a hacer algo de música. Como en Formentera no hay aeropuerto siempre tenía que volar hasta Ibiza, y un día tomando café en el aeropuerto me dije: “¿Por qué no me quedo aquí?”. Eso fue en 2009. A principios de 2010 me fui a Ibiza, busqué una casa y allí sigo.

Me encanta la mentalidad española, me es muy cercana. Soy alemán, claro, y me encanta mi país, no es por eso, pero desde la primera vez que vine a España… Hay algo, no hace falta que te lo diga [risas]. La mentalidad, el clima… Fíjate que viajar desde Ibiza en invierno es algo más difícil, porque no hay vuelos directos, tan sólo hacia la península, tengo que hacer escala en Palma, Barcelona o Madrid. Pero aun así es genial vivir allí y no tener grandes nevadas todos los inviernos y… Me siento cercano a vosotros, tíos. También me gusta tocar en España, porque hay muy buen público, amantes de la música; me siento como en mi segunda casa.

ARTURO MORA: Wilkommen aus Spanien.

WOLFGANG HAFFNER: Danke!

ARTURO MORA: ¿Qué nos puedes contar sobre tu último trabajo, Heart Of The Matter?

WOLFGANG HAFFNER: Creo que es mi álbum número 13. Siempre he escrito canciones, porque vengo de una familia ligada a la música clásica, todo el mundo hace música en mi familia. Mi padre era un músico clásico que componía para coros de iglesia, así que crecí con Johann Sebastian Bach, mi primera influencia, antes que Miles Davis y todo eso. Cuando era niño me sentaba al lado de mi padre en el órgano o en el piano y veía cómo componía, así que escribí mi primer tema, una composición infantil, con 13 o 14 años. Cuando tuve varias canciones me dije: “Vale, voy a llamar a este tío, a este otro, a un bajista, a un guitarrista, a un teclista y vamos a grabarlo”. Y eso es lo que hecho con cada disco, simplemente escribir temas y luego grabarlos.

Con Heart Of The Matter sabía exactamente, por primera vez, quién iba a grabarlo, quién iba a estar en el grupo, pero no tenía nada escrito. Así que fue justo al revés de lo habitual. Normalmente escribo los temas y luego pienso: “Vale, ¿quién podría tocar esto?”. En esta ocasión ya sabía exactamente que quería tener a Dominic Miller, el guitarrista de Sting, al trompetista que toca ahora en mi grupo [Sebastian Studnitzky]… Ya sabía cómo iba a sonar, pero no había escrito ni una nota. Así que escribí la música con la banda en mente, algo nuevo para mí.

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

El sonido del disco tiene que ver con Ibiza, en cierto modo. Mi música se ha vuelto más tranquilo [sic] con el tiempo. Tengo 47 años y antes hacía giras mundiales como un loco, tocando para un montón de gente. Ahora me estoy concentrando más y más en mis cosas. Esa es otra de las razones por las que me mudé a España: quería dejar mi zona de confort. Era músico de sesión y hacía muchas giras para otros músicos, y me dije: “Bien, voy a dejar la mayoría de esos trabajos, quiero vivir en otro sitio y empezar a construir una nueva vida”. Y eso también implica que estoy tocando un poco menos, porque me estoy concentrando más en lo mío, así que cuando alguien me llama y me dice: “¿Puedes ir de gira?”, primero miro si hay algo que quiero hacer con mi grupo, y si no entonces puedo hacerlo. Ahora mi música es lo principal, es lo primero, y antes no era así. Todo empezó cuando me mudé a Ibiza con un álbum llamado Round Silence, que escribí en Formentera. Estaba gastando mucha energía en otros, que es algo que está bien, tocar con todos esos músicos buenísimos, y lo sigo haciendo, pero ahora lo primero es Wolfie [risas].

Para mí saber cómo iba a sonar la banda fue algo muy nuevo. ¿Conoces a Mezzoforte? Eythor Gunnarsson ha sido una de mis mayores influencias de mediados de los ochenta, tiene ese sonido de sintetizador tan personal. Sebastian Studnitzky, el trompetista, es único. Quise que Dominic Miller tocara guitarra acústica, que yo nunca había usado (quiero decir, igual la usé en uno o dos temas en el pasado, pero ahora quería mucha guitarra acústica). Es un sonido muy especial. Algo que también ha sido nuevo para mí han sido las versiones: “Hello” y “Here’s To Life”. No lo hice con fines comerciales, en plan “voy a hacer «Hello» porque así venderé muchos discos”, no es así. A lo mejor vendes dos discos más, igual, pero creo que no puedes engañar a la gente. La música de verdad siempre encontrará su camino hacia el corazón de la gente, y si grabas “Hello” para hacer dinero se darán cuenta. Lo hice porque me encantaba el tema, siempre me encantó, y lo tenía metido en la cabeza. Estaba paseando por la playa en Ibiza y estaba sonando “Hello”, y me dije: “Uau, qué bonito. Va a encajar perfectamente”. Y luego está esa balada tan bonita, “Here’s To Life”, que se la escuché a Shirley Horn. Hago la música que me gusta, no pienso en plan “voy a mezclar música escandinava con flamenco”, o cosas así. Hago lo que me dice mi corazón.

ARTURO MORA: El corazón del asunto [Heart Of The Matter].

WOLFGANG HAFFNER. Sí. El título surgió porque… Grabamos 16 canciones, pero solo hay 10 en el disco. Heart Of The Matter quiere decir “llegar a la esencia”. Escuché los temas con mucha atención, todos eran buenos, pero este no era tan fuerte como este otro… Así que de 16 lo dejamos en 10. El corazón del asunto. También eliminé capas de todos los temas: “¿Qué es lo que importa en este?”. A veces eliminaba cosas de la grabación para dejar más espacio. ¿Cuál es la esencia de la canción? La melodía, el groove… Y a veces no hace falta meter mucho. En el estudio quité guitarras, teclados, pads… para dejar espacio. Es un proceso que me encanta hacer, llegar a la esencia. Es lo que estaba buscando en la vida, hay mucho “bla bla bla”, muchas gilipolleces, pero…

ARTURO MORA: “Al grano”.

WOLFGANG HAFFNER: Exacto, esa es mi mayor preocupación. Y si no puedes llegar a eso en tu vida no podrás hacerlo en tu música. En mi caso va en paralelo con mi vida, así que Heart Of The Matter y dejar Alemania por Ibiza van en la misma dirección: ir al grano. Nunca jamás pienso en lo que diga la gente. Quiero decir, me dieron el Grammy alemán por Round Silence, y eso está muy bien, pero no soy calculador con la música. Por supuesto me gusta que le guste a la gente, es maravilloso. No tengo que trabajar en una gasolinera o en un supermercado, puedo tocar música y la gente viene a escucharla y la disfruta, y eso es un privilegio por el que estoy agradecido. Así que eso es, básicamente, Heart Of The Matter.

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ARTURO MORA: Precisamente te iba a preguntar si Heart Of The Matter es una continuación de Round Silence.

WOLFGANG HAFFNER: Lo es.

ARTURO MORA: ¿Ha sido una especie de nuevo camino que se ha abierto ante ti?

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

WOLFGANG HAFFNER: Di un giro. A mediados de la década pasada hice un álbum llamado Shapes en el que empecé a usar menos material armónico, porque iba más de ritmos hipnóticos… Porque estaba escuchando mucha música de discoteca, música electrónica, y eso se nota en ese disco. Entonces hice un álbum llamado Acoustic Shapes que no era discotequero en absoluto. Con Shapes hicimos una gira mundial que fue una locura. Cuando volví a casa a finales de julio de 2007 necesitaba una pausa. Y entonces me llamó Nils Landgren, porque yo había tocado en su grupo Funk Unit, y tenía una gira en octubre, y había contratado a una telonera, pero quedó embarazada y no podía hacerlo. Así que Nils me dijo: “Como ya estás tocando conmigo, pues te haces la primera mitad del concierto”. Dije: “Sí, claro”, y después pensé: “Mierda, ¿qué voy a hacer?” [risas]. Y no sé por qué, no pensé en ello más de cinco minutos: “Shapes en acústico [Acoustic Shapes]”. Eliminé toda la parte electrónica, rehice los arreglos un poco y fue mi mayor éxito, no en cuanto a ventas, sino en cuanto a reconocimiento popular. Antes de grabarlo todo el mundo me decía: “Vas a hacer un trío acústico de piano, debes estar loquísimo, porque hay tantos…”, y yo me dije: “Bueno, da igual”. Se lo comenté a mi discográfica y a mi agencia: “Confiad en mí, va a salir muy bien”. Si haces algo desde tu corazón, siempre llegará a la gente.

ARTURO MORA: Hay un gran contraste entre tu Acoustic Shapes y la Nils Landgren’s Funk Unit.

WOLFGANG HAFFNER: Fue un gran contraste, nosotros tocábamos muy suave y la Funk Unit era muy dura.

Luego el siguiente álbum fue Round Silence, así que Shapes fue electrónico, Acoustic Shapes completamente acústico y Round Silence básicamente acústico con algún aroma de texturas electrónicas. No lo concebí así, pero viéndolo retrospectivamente salió algo así como una trilogía: música electrónica, acústica y una combinación de ambas. El disco nuevo es una continuación, pero con texturas nuevas, porque hay guitarra acústica, y aún así sigue sonando a Wolfgang Haffner, creo yo, porque lo que define a mi música es mi forma de tocar; no soy un batería para baterías, no toco muchas cosas, a veces toco bastante poco, y todo suena super fácil, aunque no lo sea (ahí radica la dificultad). No me gusta la gente que saca la calculadora para escuchar música.

ARTURO MORA: Amalgamas, secuencias de acordes extrañas…

WOLFGANG HAFFNER: No me hace falta. Y aquí es donde volvemos a mi historia, a Johann Sebastian Bach y sus melodías y armonías tan bellas, tan emocionantes, oscilantes… De ahí vengo.

Nunca escribo un tema para demostrar qué tipo de armonías puedo hacer; deben tener sentido. El nuevo disco es un poco distinto, claro, porque siempre intento ir en una dirección diferente. Una pregunta que me hacen muchos periodistas es: “Wolfgang, en tu disco salen algunos de los músicos alemanes y europeos más famosos: Till Brönner, Thomas Quasthoff…”. Para empezar, son amigos íntimos, somos colegas. Así que nadie sale en el disco sólo porque yo quiero que figure su nombre, me da igual, no me hace falta. Ese es otro privilegio: no necesito incluir nombres para vender más discos, porque no creo en eso. El disco nuevo sigue sonando a Wolfie porque tiene mis melodías fáciles, algunas son como de canción infantil… Uno de mis criterios es poder salir de un concierto silbando las canciones, o escuchar a gente que sale de mi concierto silbando una canción… Para mí recordar las melodías es un buen criterio.

wolf3ARTURO MORA: En ese sentido, en el disco hay un tema espectacular, “Leo” [Wolfgang se ríe], con su tinte de Pat Metheny.

WOLFGANG HAFFNER: Sí, es un homenaje a Pat Metheny, que posiblemente es mi mayor influencia. Tenía que hacerlo [risas]. Tuve la oportunidad de tocar con él hace 10 años. He tenido algunas experiencias notables con mis ídolos, pero con Pat fue todavía a un nivel más alto. Seguimos en contacto hasta hoy, es un gran tipo. Es como un colega; quiero decir, es Pat Metheny, sé dónde está él [Wolfgang sitúa su mano sobre su cabeza] y dónde estoy yo [Wolfgang baja su mano], pero cuando nos vemos es cómo: “¡Ey, eso estuvo de miedo!”, y él habla muy bien de mí. Chuck Loeb me comentó que Pat le dijo: “Wolfgang es un batería estupendo”.

Pero no escribí “Leo” por eso. Siempre me ha gustado ese tipo de [canta una melodía lírica] que cambia de tono, que se mueve por la armonía sin parar, y sigue y sigue… Ese es Pat Metheny, claro, y quise hacer un tema así, y me llevó dos meses escribir esta canción, día tras día. Probablemente hice 20 versiones distintas del final. Siempre era algo así como: “Vale, ya está. ¡Ah, no!”. Los temas de Pat no son nunca en plan: “Lo podrías haber hecho así”. SON así. Para mí son perfectos.

“Leo” también es un homenaje a Lyle Mays. Siempre decimos “Pat Metheny”, porque hablamos del Pat Metheny Group, pero el que está detrás es Lyle Mays.

ARTURO MORA: ¿Qué nos puedes decir sobre tu nuevo grupo?

WOLFGANG HAFFNER: Hemos estado tocando durante toda esta semana y, después de seis conciertos, anoche en Budapest ya sonaba distinto, así que en uno o dos años sonará muy distinto. No sé cómo pasa, pero pasa. La música tiene que desarrollarse, y tengo músicos fuertes en este grupo, como el guitarrista Kosho, que de momento no es muy conocido en España. Es maravilloso, de verdad, es todo un personaje, como si mezclaras a David Gilmore [Pink Floyd] con Pat Metheny con Chuck Loeb y con George Benson, pero siendo él mismo. De verdad. Toma a tus cinco guitarristas favoritos, júntalos en uno y ahí le tienes.

Cada nota que toca cualquiera de los músicos de este grupo encaja con mi filosofía sobre el sonido. Todo tiene que ver con una atmósfera que está presente en mi nuevo disco más que en los anteriores. Cada álbum refleja un momento de la vida, no podría haber escrito Heart Of The Matter hace dos años.

ARTURO MORA: ¿Cuánto tiempo pasó desde el momento en que decidiste hacer el disco hasta que se publicó finalmente?

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Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

WOLFGANG HAFFNER: Como tengo un contrato discográfico, sabía cuándo tenía que salir el disco. Round Silence se publicó en septiembre de 2009, y me dijeron: “¿Podrías tener un disco nuevo para principios de 2012?”, pero entonces yo estaba de gira. Así que a la compañía se le ocurrió hacer un disco Signature Edition, y la idea me gustó mucho, tomar temas de mis discos antiguos, y creo que salió una mezcla muy buena que muestra muchas cosas a la gente que conoce Shapes o Round Silence pero que no había escuchado el resto de mi material. El disco salió en 2012, o en otoño de 2011. Me vino muy bien porque no tenía ni idea de qué hacer. Con Round Silence estuvimos de gira durante dos años y medio sin parar, y necesitaba respirar, caminar por playas… Me tomé un mes de vacaciones. Terminé lo que tenía que terminar, no di más conciertos, me quedé en Ibiza sin más.

Entonces la discográfica me dijo: “¿Por qué no hacer música española combinada con la tuya?”. Les dije: “Vale”, y media hora después pensé: “¡Vaya gilipollez!” [risas]. Me encanta la música española pero, tan sólo porque vivo en España… ¿Cuál es el objetivo? No sería honesto. Hay muchos discos conceptuales. Algunos son buenos, pero no tengo que hacer esas cosas para sobresalir, porque ya sobresalgo, como sobresale cualquiera que tenga una voz musical fuerte. Soy yo, haga lo que haga… Música coreana combinada con música alemana o española… Nunca me gustaron esos discos. Hay mucho negocio de por medio, no voy a hablar mal de nadie en concreto, pero tocar la música de Burt Bacharach por enésima vez… ¿Por qué? Quiero decir, hay tanta planificación, pones a esta cantante rubia con poca ropa, música de los Beatles, o de Burt Bacharach. Te puede gustar mi música o no, pero yo lo hago todo, sé lo que cuesta, y tú también lo sabes. No es que a la gente le tenga que gustar, pero estoy muy orgulloso de ganarme bien la vida con cosas creadas por mí mismo. Vale, hice una versión de “Hello”, pero no porque no tuviera temas suficientes.

Así que finalmente descansé en condiciones y empecé a pensar en el siguiente disco. En menos de un día ya tenía la formación, estaba muy clara. Y entonces me puse a escribir durante… [piensa por un momento] cinco meses. Escribir no es sentarse todo el rato en el ordenador, también implica dar paseos largos, sentarse en una cafetería, darse una vuelta e impregnarse del ambiente, ¿sabes? Ya llevaba la música conmigo, tan solo tenía que sacarla. La verdad es que dos temas del disco los escribí en cinco minutos. Me senté al piano y los toqué. Uno se llama “Dom”, dedicado a Dominic Miller, y el otro es “Island Life”. Son canciones muy fáciles. Las escribí el día antes de la grabación.

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ARTURO MORA: ¡Eso es jazz!

WOLFGANG HAFFNER: Sí, eso es. Aunque ya no invierto más tiempo de mi vida clasificando mi música como jazz o no jazz. Tiene mucho jazz, porque hay varias partes improvisadas, pero… ¿Jimi Hendrix hacía rock o jazz? No lo sé. No etiqueto mi música. Hay gente que dice que es chill-out.

ARTURO MORA: …Como es relajante y a veces tiene fondos discotequeros.

WOLFGANG HAFFNER: Sí, pero entonces viene todo el tema de Haffner, Ibiza, Ibiza es chill-out. Da igual. Pero, por supuesto, hay que colocar el disco en alguna parte de la tienda, y los míos los encuentras en jazz, no en rock, aunque tengan muchas influencias. Hay influencias del rock, puedes escuchar claramente a Pink Floyd en mi música, en el ambiente; y a Pat Metheny, no sólo en “Leo”.

Esas atmósferas son más evidentes ahora que cuando vivía en Alemania, en la ciudad. Ahora en cuanto toco una nota aparece el mar.

ARTURO MORA: El entorno es parte de la música.

WOLFGANG HAFFNER: Indudablemente. No creo que pudiera haber escrito Heart Of The Matter en Tokio o en Los Ángeles. Habría sonado distinto. Pero en la isla, en Ibiza, puedo tocar al aire libre, incluso puedo grabar al aire libre y no hay nadie. Eso refleja quién soy como persona, y mi vida se refleja en la música.

En cambio si estás muy liado, en sitios ruidosos, y sin descansar… ¿Cómo puedes escribir buena música? No tiene que ver con Ibiza, o con ninguna isla. Tiene que empezar por ti mismo. En mi vida he estado tan relajado como ahora, por muchas razones. Y una de ellas es que no tengo que demostrar nada a nadie salvo a mí mismo. Sigo tocando en los festivales más grandes del mundo con algunos de los mejores músicos, estoy súper agradecido. Mi corazón me dice qué debo hacer. No necesito estar diez veces al año en Nueva York. Lo hice durante muchos años, ir a América, pero esa fase ya acabó. Me sigue encantando ir a Estados Unidos de vez en cuando, pero ya no es la idea de “tengo que ir a América”. He tocado en discos buenos, como los de smooth jazz con Bob James, Chuck Loeb o Michael Franks. Ya lo he hecho, así que ¿dónde estoy ahora? ¿Qué quiero hacer? No “qué quieren otros de mí”. Ahora no estoy tan loco como antes, cuando daba cuatro conciertos en nueve días en cuatro continentes distintos. El calendario más atareado fue el del año 2000. Estuve de gira durante ocho meses e hice cinco giras, una tras otra. Normalmente te llama una agencia y te pregunta: “¿Puedes tocar entre el 1 y el 20 de septiembre?”, y luego te llama otra y a lo mejor te pregunta “¿puedes tocar del 18 de septiembre al 20 de octubre?”, y entonces tienes que cancelar una de las dos, porque no concuerdan. Pero en el 2000 empecé en febrero, luego me fui a casa durante un solo día, luego tuve dos semanas libres entre América y Sudáfrica, luego me llamaron de un gran grupo que se iba a Japón –ir a Japón siempre había sido mi sueño, y era la primera vez–, así que dije: “Vale”. Tuve un transbordo loco desde Río de Janeiro a mi casa, llegué a las ocho de la mañana a Nuremberg y a las siete de la tarde volé a Frankfurt y tomé un avión a Tokio. Así de loco estaba.

Así que todo lo que hagas, ya sea en tu vida privada o en la música, se refleja en tu estilo de vida y en la música.

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ARTURO MORA: ¿Qué papel han jugado tu compañía, ACT, y su dueño Siggi Loch en el desarrollo de tu producto musical?

WOLFGANG HAFFNER: Me dejan hacer lo que quiero, excepto cuando lo de la música española, pero no pasa nada. Siggi nunca me dijo “tienes que hacer esto”, nunca. Quise irme a ACT porque me encantaba. Me gusta su filosofía, su gente, son muy entregados y organizados. A Siggi le encanta la música, por eso nos deja hacer lo que queremos, y hay algo que me encanta de verdad, no sólo de Siggi, sino de cualquiera. Si pudiera pedir un deseo sería que todo el mundo me dijera lo que piensa de verdad, no sólo sobre la música sino en general. Si alguien piensa que soy estúpido, que me lo diga. Que no me diga “oh, sí, eres un tipo muy majo” y luego, por la espalda, “este tío es gilipollas”, o algo así. Y la industria de la música es así. No voy mucho a clubes ni jam sessions, antes lo hacía, pero ahora ya no. “Sí, qué bien suena esto, conoces ese disco que hizo Miles con Philly Joe…”, y entonces es cuando digo “que te den por culo, déjame en paz” [risas]. Prefiero ponerme un disco de James Taylor y un buen vaso de té verde y quedarme en paz. Odio esa mierda. “Es que toca con estas baquetas y con estas puntas…”. La música es vida, ese es mi lema. Volviendo a Siggi Loch, tiene una visión muy clara de lo que quiere, quiere música que le emocione, da igual si es funk o lo que sea, pero siempre me lo dice. Por ejemplo, sobre el trío de piano me comentó: “Debes estar loco, sacar un trío de piano”. Grabé dos conciertos y le dije: “Esto va a estar en mi próximo disco”, y me respondió: “Te recomiendo encarecidamente que no lo hagas”. Tiene las ideas claras y te lo cuenta, lucha por su honor, defiende sus ideales, pero sin prohibiciones; es muy listo, sabe que tiene que apoyar al músico, por eso ha tenido grupos como e.s.t. [Esbjörn Svensson Trio] en el sello. Eso es lo mejor, que ACT apoya a los músicos.

ARTURO MORA: Precisamente te iba a preguntar sobre la influencia de e.s.t. en tu música, especialmente en tu forma de componer.

WOLFGANG HAFFNER: Escuché mucho a e.s.t., claro, quiero decir, hay algo de influencia, porque me encanta Magnus [Öström], me encanta Esbjörn, toqué con él en un disco, el de Viktoria Tolstoy [Shining On You. The Music Of Esbjörn Svensson]. Tengo una buena historia sobre ese disco. En el álbum no dice que aparezca Esbjörn, dice que el pianista es Bror Falk, pero es Esbjörn Svensson. Bror Falk es el nombre de su madre, o algo así. Pero es él, claramente, si escuchas verás que es Esbjörn Svensson, desde la primera nota. Créeme, yo estuve allí [risas]. No podían usar su nombre. En la principal revista de jazz alemana un tío escribió que estaba muy bien, pero qué pena que Esbjörn no tocara, porque entonces sí que hubiera sido realmente bueno [risas].

Esbjörn fue una gran influencia, pero nunca me metí en su uso de la electrónica, porque no creo en copiar, creo en la inspiración. El sonido de mi trío es distinto del suyo, aunque haya estructuras similares. Cuanto más toco con mi trío más me alejo. Hubert Nuss, el pianista, toca de una forma completamente distinta a la de Esbjörn.

Siggi Loch creía que el trío no iba a funcionar, pero ha sido el mayor éxito que hemos tenido hasta ahora.

wolf6ARTURO MORA: ¿Qué opinas sobre la existencia de un jazz europeo?

WOLFGANG HAFFNER: Para mí la música más interesante de los últimos diez años ha venido de Europa, no de América. Hay muchos escandinavos, vosotros los españoles estáis haciendo cosas muy buenas, también en Francia. Escucho mucha música estadounidense, pero… Me fastidió esa discusión estúpida sobre la portada de la revista Downbeat con e.s.t. en la portada y Branford Marsalis y otros diciendo: “Nos están robando nuestra música”.

ARTURO MORA: Es una discusión absurda.

WOLFGANG HAFFNER: Totalmente. Él toca música clásica, y su hermano [Wynton] toca música clásica. ¿Quién inventó la música clásica, por cierto? [risas]. No sigo ese tipo de cosas. Es una discusión sin sentido y muestra falta de respeto por parte de este tío. Para mí un músico serio no viene con cosas como esta, porque la música no debe tener fronteras. Creo que mi vida es muy buena porque no me preocupo de esas cosas. Prefiero tomarme una cerveza [sic] con unos amigos que perder mi energía sentándome a analizar qué hizo Miles Davis hace cincuenta años.

ARTURO MORA: ¿Hay planes para grabar nuevamente con Metro?

WOLFGANG HAFFNER: Con Metro estamos haciendo una producción con big band que saldrá a finales de año. Es con la WDR Big Band de Colonia. Lo haremos en septiembre con Joachim Becker [productor]. Es muy interesante, ya hemos elegido los temas, no habrá temas nuevos, hemos escogido nuestros favoritos de los seis o siete discos que tenemos. Los va a arreglar Michael Abene, y tocará con nosotros el bajista de Heart Of The Matter, Nicolas Fiszman.

ARTURO MORA: ¿Vais a repetir bajista alguna vez?

WOLFGANG HAFFNER: [risas] No, eso nunca ha pasado. Espera, creo que Victor Bailey tocó en dos álbumes consecutivos.

ARTURO MORA: Tree People y Metrocafé.

WOLFGANG HAFFNER: Sí, pero tocar con un bajista nuevo se ha convertido en una especie de costumbre.

ARTURO MORA: Para terminar, ¿qué otros planes tienes para el futuro?

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

WOLFGANG HAFFNER: Giras, giras, giras, festivales veraniegos en Europa, luego Asia a mediados de octubre, Japón, Hong-Kong, luego de vuelta a Europa, España. Sé que la situación aquí está difícil, pero lo vamos a hacer de todas formas. Quiero presentar mi música y en España siempre he tenido buenos seguidores, me hace ilusión. Lo de Metro, tocar con Till Brönner, el trompetista, Asia otra vez. Grabaciones por aquí y por allá…

Hace poco hice algo para Chuck Loeb. Acababa de llegar a casa desde el aeropuerto, como a las dos de la mañana, vi a Chuck en Skype y le llamé. Me dijo: “Precisamente iba a llamarte”. Vi que donde estaba él había luz solar y le dije: “Me suena ese sofá, estás en el hotel Okura en Tokio”, porque siempre nos alojamos ahí cuando tocamos en el Blue Note. Y allí estaba. Quería grabar un tema, pero no podía juntar a todo el grupo –era la formación que tocó el año pasado con Andy Snitzer y Pat Bianchi–, así que teníamos que grabar sesiones por separado. Seguimos charlando durante diez minutos más y, para acortar la historia, diez minutos después colgué, toqué la canción y quince o veinte minutos después envié el fichero a Tokio. Chuck y yo siempre hacemos un dúo en directo…

ARTURO MORA: Sí, tu tocas sobre una banqueta.

WOLFGANG HAFFNER: Sí, exactamente. Seguíamos conectados por Skype, Tokio-Ibiza. Chuck marcó un tempo, yo me puse a tocar con escobillas, “un poco más rápido”… Y le dije: “Lo voy a hacer ya”. Para entonces ya eran las tres de la mañana. Lo toqué imaginándome el tema, en dieciséis compases, como “Stompin’ At The Savoy”, forma AABA…

ARTURO MORA: …Re bemol.

WOLFGANG HAFFNER: [risas] Total, que hice un break para el solo, pasé a baquetas, me puse a rellenar en algunos sitios, imaginando las frases que haría Chuck, porque le conozco muy bien. Repetí tres veces los últimos cuatro compases, como hacemos siempre con los standards. Envié los ficheros, ¡y listo! Va a estar en su próximo disco.

Texto y traducción: © 2013 Arturo Mora Rioja
Fotografías: © 2013 Sergio Cabanillas y  Arturo Mora Rioja
Agradecimientos: Juan Miguel Ramírez de Cartagena (Indigo Records)




Wolfgang Haffner: Straight to the point. Interview by Arturo Mora Rioja

One of the most important figures of European jazz, drummer Wolfgang Haffner is now a resident of Ibiza, a Spanish island in the Mediterranean Sea. Right after publishing his new work, Heart Of The Matter, on the German ACT label, and on the first stages of an European tour, Haffner spoke in length to Tomajazz contributor Arturo Mora in a Madrid cafeteria.

Arturo Mora with Wolfgang Haffner

Arturo Mora with Wolfgang Haffner

ARTURO MORA: Why have you decided to live in Spain?

WOLFGANG HAFFNER: I was never living somewhere else. I was travelling a lot and, when I was not touring, I was always going to Spain for holidays, either Canarias or Balearic [islands]. In 1995 or 96 I started to go to Majorca as a friend of mine lived in there. Then I went to Formentera and I met some people there and decided to make some music, and I always had to fly to Ibiza, because there’s no airport in Formentera, and someday I was having a coffee in the airport of Ibiza and I thought: “Why not staying there?” That was in 2009. In early 2010 I went there in winter, looked for a house, and since then I’m there.

I love the Spanish mentality, it’s very close to me. I’m German, of course, and I love my country, that’s not the thing, but since the very first day I came here to Spain… There’s something, I don’t have to tell you [laughs]. The mentality, the climate… Besides in winter it’s a little more difficult to travel from Ibiza because they don’t have direct flights, just to mainland Spain, but I’d rather connect flights to Palma, or Barcelona, or Madrid. But it’s great living there and not having big snow every winter and… I feel close to you guys. I also love to come to Spain for playing because there’s great music listeners, music lovers, and it feels like my second home.

ARTURO MORA: Wilkommen aus Spanien.

WOLFGANG HAFFNER: Danke!

ARTURO MORA: What can you tell us about your latest work, Heart Of The Matter?

WOLFGANG HAFFNER: I think it is my number 13 album. I always wrote songs because I come from a classical music family, everybody’s playing music in my family. My father was a classical musician who composed for choir in church, so I grew up with Johann Sebastian Bach, that’s my main influence before Miles Davis and everything. When I was a little kid I was sitting next to my father on the organ or on the piano and I saw how he composed, so I wrote my first composition, a children composition, when I was 13 or 14, and I started writing. Then I had some songs and I said: “Ok, let’s ask this guy, let’s ask this guy, a bass player, a guitar player, a keyboard player and record it.” And I’ve done this in every album, just writing songs and then record them.

With Heart Of The Matter I knew exactly, for the first time, who was gonna play, who would be in the band, but I hadn’t written anything. So it was the other way around. Normally I write compositions and then I think: “Ok, who can play this?” Now I knew exactly I wanted to have Dominic Miller, the Sting guitarrist, I knew the trumpet player who plays with me in my band now [Sebastian Studnitzky]… I had the sound already but I hadn’t written any note. So I was writing the music with the band in my head, which was new for me.

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

It has a sound which is connected to Ibiza in a way. My music has become more tranquilo over the years. I’m 47 years old and before I was touring around the world like crazy, playing sideman for a lot of people. Now I’m concentrating more and more on my own things. That’s another part of why I moved to Spain: I wanted to leave my comfort zone. I was a session player for other people and I was touring a lot for other people, and now I said: “Well, I’m gonna get out of most of it, I wanna live somewhere else and start building a new life.” And this means also I’m playing a little less because I’m concentrating more on my thing, so when somebody calls me and says: “Can you go on a big tour?” I first check whether there’s anything I want to do with my band and, if not, I might do it. My own music is on the focus now, it’s number one, and it wasn’t number one in the past. It all started when I moved to Ibiza with an album called Round Silence, which was also written in Formentera. So this was my main concern. I was spending a lot of energy for other people, which is great, playing with so much great musicians on the planet, and I still do that, but first of all it’s Wolfie [laughs].

It was very new for me to have a sound immediately. Do you know Mezzoforte? Eythor Gunnarsson has been one of my main influences from the mid-eighties. He has these trade mark synthesizer sounds. Sebastian Studnitzky, the trumpet player, is very unique, and for Dominic Miller I wanted acoustic guitar, which I had never used (I mean, maybe one or two songs in the past, but now I wanted a lot of acoustic guitar). It’s a very special sound. Something also new for me was to do cover songs: “Hello” and “Here’s To Life”. There’s no commercial way of thinking like “I’m going to do «Hello» because I’m selling a lot of albums,” because you don’t. Maybe you sell two albums more, maybe. I believe you cannot fool people. And true music will always find a way to the heart of people, and if you do “Hello” just to make money people will recognize. I just did it because I loved the song, I always loved it, and I had a sound in my head. I was walking in the beach in Ibiza and they played “Hello”, and I said: “Wow, it’s so beautiful. This will fit perfectly.” And then there’s this beautiful ballad, “Here’s To Life,” which I heard by Shirley Horn. I’m doing music that I love, I’m not thinking like “I have to do Scandinavian mixed with Flamenco” or whatever, I just do what my heart tells me.

ARTURO MORA: The heart of the matter.

WOLFGANG HAFFNER. Yeah. The title is because… We recorded 16 songs, but there are 10 on the album. Heart Of The Matter means like going to the essence. I was listening very carefully, all the songs were good, but this is not as strong as this one… So from 16 I went down to 10. Heart Of The Matter. I also stripped every song down: “What is the important part of it?” Sometimes I took things off the recording to leave more space. What is the essence of the song? The melody, the groove… And sometimes it doesn’t need much. In the studio I took guitars away, keyboards, pads… just to leave space. That’s a process I love to do, get to the essence. That’s what I was looking for in life, there’s too much “blah, blah, blah”, bullshit, but…

ARTURO MORA: “Get to the point”.

WOLFGANG HAFFNER: Exactly, that’s my main concern. And if you can’t do it in life you can’t do it in music. In my case it really goes along with my life, so Heart Of The Matter and leaving Germany for Ibiza is one direction: getting to the point. I never, ever think of what will people think. I mean, for Round Silence I got the German Grammy, which was a big thing, but I’m not calculating music. Of course I like that people like it, it’s beautiful. I don’t have to work in a gas station or a supermarket, I can play music and people come and enjoy it, which is a privilege I’m thankful for. So that’s, basically, Heart Of The Matter.

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ARTURO MORA: Precisely I was going to ask you if Heart Of The Matter is a continuation from Round Silence.

WOLFGANG HAFFNER: It is.

ARTURO MORA: Was it like a kind of new path that opened?

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

WOLFGANG HAFFNER: I made a turn. In the mid-2000’s I made an album called Shapes, in which I started using less harmonic stuff, as it was more hypnotic beats… ‘Cause I was listening to a lot of club music, electronic music, and this reflects on that album. Then I did an album called Acoustic Shapes wich wasn’t “club” at all. We got touring with the Shapes album all around the world, like crazy, and I came home end of July 2007, and I needed a break. And then Nils Landgren called me, because I had played in his Funk Unit band, and there was a big tour in October, and he had booked an opening act, and the lady couldn’t do it because she got pregnant. So Nils said: “You are playing with me anyway, so you will do the first half of the concert.” I said: “Yeah, of course,” and then I said: “Shit, what am I gonna do?” [laughs] And I don’t know why I didn’t think for more than 5 minutes: “acoustic Shapes.” I left all the electronics away, I rearranged the songs a little bit and it was my most successful album, not in terms of sales, but of greetings from the audience. Everybody was telling me before: “You are doing an acoustic piano trio, you must be super crazy, because there are so many piano trios.” I said: “Well, it doesn’t matter.” I told my record company and my booking agency: “Trust me, it will do great.” If you do something from your heart you will always have people.

ARTURO MORA: There is a very big contrast from your Acoustic Shapes to Nils Landgren’s Funk Unit.

WOLFGANG HAFFNER: It was a big contrast, we played very soft actually and then the Funk Unit was really hard. But then the next album was Round Silence. So Shapes was electronic, Acoustic Shapes was completely acoustic and Round Silence is basically acoustic with some flavour of electronic textures. I didn’t think about it as like a trilogy, but now in retrospective it was basically like a trilogy. Electronic, acoustic and a combination of both. And so the new one is a continuation, but with new textures, because I have acoustic guitar, and it still sounds like Wolfgang Haffner, I think, because my music is defined through my way of playing; I’m not a drummer’s drummer, I’m not playing a lot, sometimes I’m playing very little, and everything sounds supereasy, but it’s not, that’s the hard part of it. I don’t like people having a calculator while they’re listening to music.

ARTURO MORA: Amalgams, weird chord sequences…

WOLFGANG HAFFNER: I don’t need it. And this goes back to my history, to Johann Sebastian Bach, his beautiful melodies and beautiful harmonies, moving, swinging… That’s where I come from.

I never write a song just to show the harmonies I can do; they have to make sense.          The new album is a little different, of course, because I always try to go in a different direction. A question a lot of journalists ask me is: “Wolfgang, you have some of the most famous German or European jazz guys on the album: Till Brönner, Thomas Quasthoff…” To begin with, they are all close friends of mine, we are buddies. So nobody is there just because I want his name, I don’t care, I don’t need it. This is another privilege: I don’t need any name to sell more albums, because I don’t believe in that. The new album still sounds life Wolfie because it has my easy melodies, some of them are like children’s… For me a criteria is that if I get out of a concert and I can whistle the songs, or if I hear people out of my concert whistling a song… To me it’s a good criteria when you can remember melodies.

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ARTURO MORA: In that regard, there is an outstanding song from the album, “Leo” [Wolfgang laughs], with its Pat Metheny tinge.

WOLFGANG HAFFNER: Yeah, this is a tribute to Pat Metheny, who is probably my main influence. I needed to do that [laughs]. I had the chance to play with him, 10 years ago. I have had some remarkable experiences with my heros, but with Pat it was still one level up. We’re still in contact until today, he’s a great guy. He is like a buddy; I mean, he’s Pat Metheny, I know where he is [Wolfgang sets his hand above his head] and where I am [Wolfgang lowers his hand], but when we see each other it’s like: “Hey, that was great!,” and he’s telling great things about me. Chuck Loeb just told me that Pat told him: “Wolfgang is such a great drummer.”

But this is not why I did “Leo.” I always loved this kind of [he sings a lyric melody] which transposes, which goes through the harmony like crazy, neverending, going on and on… That’s Pat Metheny, of course, and I wanted to do a song like this, and it took me two months to write this song, every day. I had probably 20 different versions of where to go in the end. It was always like: “Ok, this is great; ah, no!” For Pat it is never like: “You could have done it like this.” It IS like this. For me it’s perfect.

“Leo” is also a tribute to Lyle Mays. We always say “Pat Metheny,” ‘cause it’s the Pat Metheny Group, but the guy in the back is Lyle Mays

ARTURO MORA: What about your current live band?

WOLFGANG HAFFNER: By now we’ve just played for one week and, after six shows, last night at Budapest was something different, already. So in one or two years it will sound really different. I don’t know how, but it happens. Music has to develop, and I have strong musicians in the band, like guitar player Kosho, who is not known in Spain so far. He’s beautiful, really, he’s such a character, he’s like David Gilmore [Pink Floyd] meets Pat Metheny meets Chuck Loeb meets George Benson, but in the end he’s himself. Really. Take your five guitar heroes, put them in one and that’s him.

Every note somebody plays in this band fits my philosophy of sound. It’s all about a vibe, which is present in my new album more than in the previous ones. Every album reflects a moment in life, I couldn’t have written Heart Of The Matter two years ago.

ARTURO MORA: How long did it take from the moment you decided to do the record until the time it was finally produced?

wolfgang_haffner_8773_cabanijazzWOLFGANG HAFFNER: As I have a record contract I knew when the record had to come out. Round Silence came out in September 2009, and they said: “Could a new album come out in early 2012?,” but then I was touring. So the record company had the idea of doing a Signature Edition album, and I liked the idea very much, to pick up songs from old stuff I had done, and I think it’s a very good mixture which shows a lot of things to people who know Shapes, who know Round Silence but didn’t know other stuff. The album came out in 2012, or in the Fall of 2011. It was good for me because I didn’t have any clue about what to do. For Round Silence we were touring for two and a half years like crazy, and I needed to breath, to walk on beaches… I took a month off. I finished what I had to finish, I didn’t do any more concerts, I was just in Ibiza.

Then the record company told me: “How about doing some Spanish music combined with Wolfgang Haffner?” I said: “Ok,” and after half an hour I said: “Bullshit” [laughs]. I love Spanish music but, just because I live in Spain… What’s the purpose? That would be not honest. There are many concept albums. Some of them are good, but I don’t have to do something just to stick out, because I’m sticking out anyway, like basically everybody who has a strong voice in music sticks out. It’s me, no matter what I do… Korean music combined with German or Spanish… I was never a fan of these albums. There’s a lot of business involved, I’m not putting any names down now, but someone playing the music of Burt Bacharach for the ten thousandth time… Why? I mean, there’s so much calculation, that you put this blonde singer in a very little cloth… It’s the music of the Beatles, it’s the music of Burt Bacharach. You may like my music or not, but I do everything myself, I know what it takes, and you know it. Not that somebody has to like it, but I’m very proud that I make a good living with stuff that is created by myself. Ok, I did a cover version of “Hello, ” but not because I don’t have enough songs.

So I finally took a nice rest and started thinking about the album. In less than one day I had the line up. It was pretty clear then. And then I was writing for… [he takes a moment to think] five months. Writing is not only sitting there with the computer all the time, but it also means taking long walks, sitting in a coffee place, going around and vibing with it, you know? I had the music inside me, I just had to take it off. Actually two songs of the album I wrote them like in five minutes. I sat down at the piano and I played the song. One is called “Dom”, which is for Dominic Miller, and the other one is “Island Life.” They are very easy songs. I wrote both of them the day before the recording.

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ARTURO MORA: That’s jazz!

WOLFGANG HAFFNER: That’s it, yeah. But I’m not spending any more time in my life categorising whether my music is jazz or not. There’s a lot of jazz in it because many parts are improvised, but… Jimi Hendrix, was it rock, was it jazz? I don’t know. I’m not categorising my music. Some people categorise my music like chill-out.

ARTURO MORA: …As it is relaxing and it sometimes has a disco background.

WOLFGANG HAFFNER: Yeah, but then comes the whole thing like: Haffner, Ibiza. Ibiza is chill-out. It doesn’t matter. But of course you have to find the record somewhere in the record store and you find my records in jazz and not in rock, but it has many influences. It has rock influences, you can clearly hear Pink Floyd in my music, in the ambient; and Pat Metheny also, not only on “Leo”.

This ambient is coming out more than it did when I lived in Germany, in the city. Now you play one note and the sea is there.

ARTURO MORA: The environment is part of the music.

WOLFGANG HAFFNER: Definitely. I think I couldn’t have written Heart Of The Matter in Tokyo or in L.A. It would sound different. But in the island, in Ibiza, I can play outside, I can even record outside and there’s nobody. This reflecs me as a person, and my life reflects on the music.

So if you’re busy, in noisy places, and not resting… How can you write beautiful music? It doesn’t have to do with Ibiza, or with and island. It has to start in you. I was never as relaxed in my life as I’m now, for many reasons. And one of them is I don’t have to prove anything to anyone but myself. I’m still playing the biggest festivals in the world with some of the greatest musicians, I’m super thankful. My heart tells me it is the right thing to do. I don’t need to be in New York ten times a year. I’ve done this for many many years, going to America, but this phase is over. I still love to go to America sometimes, but it’s not like “I have to go to America.” I’ve played in successful records, like the smooth jazz records, with Bob James and Chuck Loeb, Michael Franks. I’ve already done this, so where is me now? What I wanna do? Not “what other people want from me.” Now I’m not as a crazy person as I was, when I did four concerts in nine days in four continents. The most busy schedule was in 2000. I was out for eight months and I had five tours, one after the other. Normally some agency asks you: “Can you do September 1 to 20?,” then another one asks you maybe “Can you do 18 of September to October 20?,” so you have to cancel either one because it doesn’t fit. But in 2000 I started like in February, then I went home for one day, then I had like two weeks free between America and South Africa, then I got a call from a great band that went to Japan, and it was always my dream to be in Japan, it was the very first time, so I said: “Ok.” I had a crazy transfer from Rio de Janeiro home, I arrived in the morning at eight o’clock in Nürenberg and in the evening at seven I flew to Frankfurt and took a plane to Tokyo. That explains how crazy I was.

So everything you do, whether in your private life or in music, reflects in your lifestyle and in your music.

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ARTURO MORA: What part have your record company, ACT, and its owner Siggi Loch played in the development of your musical product?

WOLFGANG HAFFNER: They let me do what I want, except for the idea of the Spanish music, but that’s fine, Siggi never told me “you have to do this,” never. I wanted to go to ACT because I loved ACT. I love the philosophy, I love the guys, they are super dedicated and organised. Siggi loves the music, that’s why he lets us do what we do, and there’s something I really really love not only from Siggi Loch but from everyone. If I could have a wish it would be that everybody really told me what they think, not only about the music, but in general. If somebody thinks I’m stupid, tell me. Don’t tell me “oh, yeah, you’re such a good guy” and then in the back: “This guy sucks,” or whatever. And the music industry is like that. I’m not hanging around in many clubs and jam sessions, I’ve already done that, but not now. “Yeah, this sounds so great, you know that Miles record with Philly Joe…,” and then I say “fuck you, leave me alone.” [laughs] I’d rather put on a James Taylor record and a nice glass of green tea and have my peace. I hate that bullshit: “He plays with these sticks and those heads…” Music is life, that’s my motto. And so, coming back to Siggi Loch, he has a very clear vision of what he wants, he wants to have music which moves him, and it doesn’t matter if it’s funk or whatever, but he always tells me. He told me, for example, about the piano trio: “You must be crazy, putting out a piano trio.” I recorded two shows and told him: “This is gonna be in my next album,” and he told me: “I highly recommend not to do it.” He has a key point and he tells you, he’s fighting for his honor, standing for his ideals, but he never ever deprives you, he’s very clever, he knows he has to support the musician, that’s why bands like e.s.t. [Esbjörn Svensson Trio] made it in the label. That’s the greatest thing, ACT supports musicians.

ARTURO MORA: I was precisely going to ask you about the influence of e.s.t. in your music, especially in your way of composing.

WOLFGANG HAFFNER: I was listening to a lot of e.s.t., of course, I mean, there are some influences, because I love Magnus [Öström], I love Esbjörn, I played on an album with him, the one by Viktoria Tolstoy [Shining On You. The Music Of Esbjörn Svensson]. There’s a good story about that. It doesn’t say it’s Esbjörn on the album, it says that the piano player is Bror Falk, but it is Esbjörn Svensson. Bror Falk is his mother’s name or something. It’s clearly him, if you listen that’s clearly Esbjörn Svensson, from the very first note. Trust me, I was there [laughs]. They couldn’t use his name. In the biggest German jazz magazine a guy wrote it was great, but too bad Esbjörn wasn’t there because that would have been really good [laughs].

So Esbjörn was a great influence, but I never got into the electronics he used, because I don’t believe in copying, I believe in inspiration. My trio sound is different from them, but still there are some similar song structures. The more I get to play with the trio the more I get away. Hubert Nuss, the piano player, plays completely different from Esbjörn.

Siggi Loch didn’t think we’d make it, but it’s been the most success I’ve had so far.

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ARTURO MORA: What’s your point on the existence of an European jazz?

WOLFGANG HAFFNER: For me the most interesting music has come from Europe, and not America, in the last ten years. A lot of Scandinavians, but you Spanish guys are doing great things, also in France. I still listen to a lot of American music, but… I really lost it when there was this stupid discussion about the Downbeat cover magazine when e.s.t. was on the cover and Branford Marsalis and other guys said: “They are stealing our music.”

ARTURO MORA: It’s a nonsense discussion.

WOLFGANG HAFFNER: Completely. He plays classical music, and his brother [Wynton] plays classical music. Who invented classical music, by the way? [laughs] That kind of things, I’m not following them. It’s a senseless discussion and it shows a lack of respect from this guy. For me a really serious musician doesn’t come out with something like that, because music shouldn’t have borders. I think my life is so good because I don’t care about that. I’d rather have a cerveza [beer] with some friends instead of sitting there analysing what Miles Davis might have done fifty years ago. It just takes energy.

ARTURO MORA: Are there any plans to record with Metro again?

WOLFGANG HAFFNER: We’re doing a big band production in Metro which is coming off end of the year. It’s with the WDR Big Band of Cologne. We’re doing this in September with Joachim Becker [producer]. It’s exciting, we’ve already picked out the songs, there will be no new songs, we’ve picked like our highlights from our six or seven albums. They’ll be arranged by Michael Abene. We’ll have the bass player from Heart Of The Matter, Nicolas Fiszman.

ARTURO MORA: Are you ever going to use the same bassist for two consecutive albums?

WOLFGANG HAFFNER: [laughs] No, it never happened that. Wait, Victor Bailey was for two albums I think.

ARTURO MORA: Tree People and Metrocafé.

WOLFGANG HAFFNER: Yeah, but it’s become kind of a habit to have a new bass player.

ARTURO MORA: Just to finish, which other future plans do you have?

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

WOLFGANG HAFFNER: Touring, touring, touring, summer festivals in Europe, then going to Asia in mid-October, Japan, Hong-Kong, then back to Europe, Spain. I know the situation is difficult here, but we’re gonna do it anyway. I want to present my music and I always have a strong following in Spain, so I’m very excited about that. Doing the Metro thing, playing with Till Brönner, the trumpet player, Asia again. Recording here and there…

I just did something for Chuck Loeb lately. I got home from the airport and it was like two in the morning and I just saw Chuck was on Skype, so I Skyped Chuck and he was like: “I just wanted to call you.” I saw daylight and I said: “This sofa I know, you are in hotel Okura in Tokyo,” because it’s where we always stay when we play the Blue Note. He was there. He wanted to record a song but he couldn’t put the whole band together –it was the band which played last year with Andy Snitzer and Pat Bianchi–, so we had to record on different sessions. We kept talking for another ten minutes and, to make a long story short, ten minutes later I hung up, I played the song and fifteen or twenty minutes later I sent the file to Tokyo. Chuck and I always play a duet in concert.

ARTURO MORA: Yes, you play on a stool.

WOLFGANG HAFFNER: Yeah, exactly. We were still on Skype, Tokyo-Ibiza. He set a tempo, I played it with brushes, “let’s do it a little faster.” And I said: “I’ll just do it now.” By then it was three in the morning. I just played, imagining the theme, in sixteen bars, like “Stompin’ At The Savoy”, AABA form…

ARTURO MORA: D flat.

WOLFGANG HAFFNER: [laughs] So I did like a solo break, I turned to sticks, I did like trading, just imagining what lines Chuck would take, because I know him very well. I repeated three times the last four bars, how we do in standards. I sent the files and done! It’s gonna be on his next album.

Text: © 2013 Arturo Mora Rioja
Photographs: © 2013 Sergio Cabanillas y  Arturo Mora Rioja
Acknowledgements: Juan Miguel Ramírez de Cartagena (Indigo Records)




Tomajazz recomienda… un tema: “Trains” (Steps Ahead, 1986)

Steps Ahead - MagneticEpítome del buen jazz fusion de los años ochenta, este “Trains” muestra al grupo Steps Ahead en el punto culminante de su carrera poco antes de su total remodelación. Composición del vibrafonista Mike Mainieri, nos muestra a Michael Brecker en pleno uso de sus poderes sobrehumanos tanto al tenor como al EWI (Electronic Wind Instrument – instrumento de viento electrónico). Al final del tema, sobre la dulce melodía repetitiva, el invitado Hiram Bullock aborda un solo efectista y efectivo sobre el acompañamiento rítmico de Chuck Loeb. Victor Bailey al bajo y Peter Erskine a la batería completan una formación de lujo para una interpretación mítica.

Steps Ahead – Magnetic (Elektra/Asylum 960 441.1)




Wolfgang Haffner: Heart Of The Matter (ACT, 2013)

Comentario: Jazz fusion, smooth jazz, chill out… Todas estas etiquetas podrían quitar a muchos las ganas de escuchar un CD, pero no es este el caso. Wolfgang Haffner continúa el camino trazado por su anterior Round Silence y nos regala una obra deliciosa, elegante, plagada de buenas composiciones, mejores interpretaciones y una producción cuidadísima.

En esta ocasión el batería alemán se rodea de un grupo donde destaca la trompeta susurrante de Sebastian Studnitzy (co-productor del disco), el buen hacer de Dominic Miller (guitarrista de Sting) a la acústica y las sonoridades de Eythor Gunnarsson. El teclista de los islandeses Mezzoforte (a los que Haffner animó a retomar su carrera profesional) aporta su sonido personal en piezas como “Dom”. El CD se mueve en un terreno acotado por la elegancia y la relajación. A veces resuenan ecos discotequeros de Ibiza (donde Haffner ha residido en los últimos años).

Entre las obligadas colaboraciones de lujo merece especial mención el sonido melancólico del fiscorno de Till Brönner en el “Here’s To Life” de Artie Butler, los devaneos a lo Bobby McFerrin del prodigio vocal alemán Thomas Quasthoff y, cómo no, la guitarra de Chuck Loeb (compañero de Haffner en el grupo Metro) en “Leo”, la pieza más destacada del compacto, con un sabor latino muy cercano al del primer Pat Metheny Group.

Como nos tiene acostumbrados en los trabajos a su nombre, la presencia baterística de Wolfgang Haffner en este Heart Of The Matter es más bien discreta. Su actuación sirve de hilo conductor a un concepto bien enhebrado que no quiere alterar con excesos. Jazz fusion, smooth jazz, chill out… Da gusto oírlo.

© Arturo Mora Rioja, 2013

Wolfgang Haffner: Heart Of The Matter (ACT, 2013)

Composiciones: “Nacho”, “Bing”, “Luna” (Wolfgang Haffner & Andrew Lovell), “Dom”, “Between A Smile And A Tear”, “Leo”, “Hello” (Lionel Richie), “Melodía del viento”, “Here’s To Life” (Artie Butler), “Island Life”

Todas las composiciones por Wolfgang Haffner, excepto donde se indica.

Músicos: Wolfgang Haffner (batería, programación), Dominic Guiller (guitarras acústica y eléctrica), Sebastian Studnitzky (trompeta y teclados), Eythor Gunnarsson (Fender Rhodes, piano y sintetizador), Nicolas Fiszman (bajo eléctrico) y Bruno Müller (guitarra eléctrica), con Götz Alsmann (acordeón), Till Brönner (fiscorno), Magnus Lindgren (clarinete), Chuck Loeb (guitarra eléctrica), Thomas Quasthoff (voz), Céline Rudolph (voz) y Shovell (voz y percusión).

ACT 9535-2.




Tomajazz recomienda… un CD: Life Colors (Chuck Loeb, 1990)


Chuck Loeb - Life Colors

Chuck Loeb - Life Colors

Antropología moderna: Life Colors es el segundo trabajo discográfico a nombre del guitarrista Chuck Loeb. Editado en 1990 tras su paso por Steps Ahead, es un excelente trabajo de jazz fusion que recoge la evolución del estilo en la década precedente y anticipa el sonido de Metro, banda que Loeb fundó poco después junto al teclista Mitchel Forman y que continúa activa en la actualidad.

La música presente en Life Colors es contemporánea y está vigente en forma y armonía, pero suena estéticamente trivial, naíf, pasada de moda. Es curioso cómo los timbres instrumentales y el trabajo de estudio pueden influir tanto en el resultado final. Obviando el aspecto de la obra, Loeb se muestra tan efectivo como siempre a la eléctrica y la acústica, con o sin distorsión. Le secundan el teclista Jim Beard, el bajista Will Lee y el batería Zach Danziger, con colaboraciones del percusionista Sammy Figueroa y los saxofonistas Bill Evans y Michael Brecker (extraordinaria su aparición en “Gravity”). Menos acertado es el trabajo vocal de Carmen Cuesta, esposa de Loeb, en un “Momento de luz” cuya ausencia podría realzar el CD en gran medida.

Life Colors (Chuck Loeb), DMP CD-475




Fourplay – Let’s Touch The Sky (Heads Up, 2010)

Nueva aventura discográfica de Fourplay con un cambio de cara importante: Chuck Loeb sustituye a las guitarras al habitual Larry Carlton. Este Let’s Touch The Sky sigue los pasos de su anterior Energy, si bien de forma algo más deslavazada. Los originales del bajista Nathan East se acercan al smooth jazz, los del batería Harvey Mason recrean el jazz fusion más melódico y los del pianista Bob James albergan mayor complejidad formal. Las nuevas aportaciones de Chuck Loeb, de sonoridad personal e inconfundible, navegan a medio camino entre su lado más comercial (el de los discos a su nombre) y las sonoridades de su otra banda, Metro (especialmente patente en “Above And Beyond”). Al material propio hay que sumar dos versiones, el “Love TKO” de Womack & Womack (cantado, en esta ocasión, por Ruben Studdard) y un “You’re My Thrill” deliciosamente interpretado por Anita Baker.

El inicial “Let’s Touch The Sky” y “A Night In Rio” albergan aires brasileños, mientras “3rd Degree” y “Golden Faders” investigan en la fusión progresiva. Curioso cómo suena Chuck Loeb a Earl Klugh en “Pineapple Getaway”, y cómo Nathan East acompaña sus solos de bajo con su propia voz. Es, por desgracia, el bajista quien protagoniza el punto de menos interés de todo el disco cantando su propio “I’ll Still Be Lovin’ You”, balada edulcorada y de estilo muy pasado de moda. Justo tras ella aparece un radical cambio de sensaciones con “Gentle Giant”, un homenaje de Bob James al recientemente fallecido Hank Jones. Si bien no se trata de un disco redondo, hará las delicias de sus fans. Destaca la perfecta integración en la banda de su nuevo miembro y la continuidad en una fórmula que, de momento, funciona.

Arturo Mora Rioja

Fourplay: Let’s Touch The Sky

Composiciones: “Let’s Touch The Sky” (Bob James), “3rd Degree” (Chuck Loeb), “More Than A Dream” (Harvey Mason), “Pineapple Getaway” (Harvey Mason), “I’ll Still Be Lovin’ You” (Nathan East), “Gentle Giant (For Hank)” (Bob James), “A Night In Rio” (Nathan East & Tom Keane), “Love TKO” (Eddie Gip Noble Jr., Cecil Womack & Linda Womack), “Above And Beyond” (Chuck Loeb), “Golden Faders” (Bob James), “You’re My Thrill” (Jay Gorney & Clare Sidney)

Músicos: Bob James (piano y teclados), Chuck Loeb (guitarras), Nathan East (bajos y voz) y Harvey Mason (batería y percusión), con Anita Baker, Ruben Studdard y Heather Mason (voz).

Grabado en Castle Oaks Studio, Calabasas (California, Estados Unidos).
Publicado en 2010. Heads Up 32030.




Entrevista a Chuck Loeb y Mitchel Forman, por Arturo Mora Rioja

El grupo de jazz fusion Metro estuvo de gira por España a principios de febrero de 2009, presentando su último CD Express. Arturo Mora entrevistó a dos de los fundadores de la banda, el guitarrista Chuck Loeb y el teclista Mitchel Forman, en una charla divertida y distendida, casi informal.

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

ARTURO MORA: Chuck, en los dos últimos años has grabado a tu nombre los discos Presence y Between 2 Worlds, el Express de Metro, has producido a Spyro Gyra y has estado de gira con Metro Special Edition y con el grupo Reunion. ¿Cuándo duermes?

CHUCK LOEB: [risas] Gracias a Dios estoy muy ocupado y tengo muchas cosas en marcha, y eso está muy bien. Soy un poco adicto al trabajo, creo que Mitch también; me gusta estar ocupado y tener muchas cosas que hacer. A lo mejor eso se acaba pronto y empiezo a tomarme las cosas con más tranquilidad.

ARTURO MORA: ¿Qué nos puedes contar sobre tu nuevo disco, Between 2 Worlds?

CHUCK LOEB: Para mí es un pequeño cambio, porque es el primer disco que hago donde no hay teclados. Lo siento, Mitch.

MITCHEL FORMAN: Este hombre es maravilloso [risas].

CHUCK LOEB: Hay mucho espacio para tocar [risas]. Para mí fue como un reto cubrir todo lo básico, ya sabes, tocar la melodía, la armonía… Es como un reto, pero a la vez también es una oportunidad para que la música tenga algo más de espacio. Normalmente mis CD tienen un montón de sonidos distintos, teclados, cuerdas, campanas, órganos y todas esas cosas; y en este hay algo más de aire, algo más de espacio, y de alguna forma yo quería que resultara así. En los últimos años he hecho más conciertos a trío, especialmente aquí en Europa, en Alemania, con la sección rítmica que aparece en la mitad del CD, [el contrabajista] Dieter Ilg y [el batería] Wolfgang Haffner, y el sonido de ese grupo es más espacioso, hay más sitio, y las cosas pueden interaccionar de otra forma.

Así que esa fue mi idea, y la razón por la que lo he llamado Between 2 Worlds (Entre dos mundos) es porque mi vida está literalmente dividida entre Europa y Estados Unidos, y en este caso medio CD lo grabé en Europa con músicos europeos y el otro medio en Estados Unidos con músicos estadounidenses, así que es algo así como una imagen de mi vida hoy en día.

ARTURO MORA: Es curioso que hayas elegido a los músicos europeos para tocar la parte de jazz más convencional.

CHUCK LOEB: Es raro, ¿verdad? [risas] No sólo eso, es algo así como una pregunta zen. Pensando en Wolfgang [Haffner], ¿por qué este alemán, de un pueblo cerca de Nuremberg, es tan funky?

ARTURO MORA: ¿La idea de mezclar estilos en el disco gustó a la gente de Heads Up?

CHUCK LOEB: Me di cuenta de que el proyecto les cogió por sorpresa, porque… En realidad la culpa es mía, tendría que haber mantenido más contacto con ellos. Pero aun así en el CD hay material que van a poder usar para la radio comercial en Estados Unidos, y eso es importante.

Creo que se sorprendieron un poco, pero también me apoyaron mucho y tuvieron una actitud muy creativa en lo que concierne a la música, querían que la música creciera y cambiara, y para mí, como artista, ha sido toda una oportunidad, porque no puedes estar haciendo siempre lo mismo. Aunque lo intento [risas].

ARTURO MORA: Este es el decimoquinto año de existencia en la vida de Metro. ¿Qué me podéis contar sobre la experiencia de Metro?

CHUCK LOEB: Para mí está mejorando, porque estamos tocando en directo más de lo que lo hicimos en muchísimo tiempo.

MITCHEL FORMAN: Lo importante es si después de quince años tienes una tarjeta de Metro [muestra un “MetroCard” (billete del metro de Nueva York)]. Siempre viajo con ella [risas]. [dirigiéndose a Chuck] ¿Tienes la tuya?

CHUCK LOEB: Un miembro de quince años. Mira, Mitch, tengo dos [Chuck enseña dos MetroCard] [risas].

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

ARTURO MORA: Quizás ese podría ser el título del nuevo disco.

CHUCK LOEB: Estaría bien [risas]. Ya en serio, estamos tocando más en directo, el verano pasado hicimos una gira completa con la “Edición Especial” del grupo [Special Edition]. Creo que también ha llegado el momento de hacer un nuevo CD, porque ya hace casi dos años desde que grabamos el último; y creo que Metro es un buen contrapeso para el resto de cosas que hago en mi carrera, porque en cuanto a nuestra cooperación Mitch y yo nos conocemos tan bien… Es una experiencia divertida.

MITCHEL FORMAN: Pude escuchar los discos antiguos de Metro cuando venía en el avión y son tan… son geniales, no sé qué es lo que tienen. Tienen algo que yo ni haría ni podría hacer solo. No haría ciertas cosas, no conseguiría ese sonido, ni haría ese acorde, ni… Para mí ha habido una especie de asociación, un matrimonio.

CHUCK LOEB: Para mí también. Tengo que decir lo mismo, es un material que yo no hubiera hecho por mi cuenta, y por eso la banda tiene algo así como su personalidad propia, no solo la de Mitch, Wolfgang o la mía, que somos los tres que siempre hemos estado ahí…

MITCHEL FORMAN: Desde luego no es por el bajista [risas] (1)

CHUCK LOEB: Creo que el grupo realmente tiene su propio carácter, es curioso. Cuando entramos a grabar al estudio de repente surge una especie de química que es distinta para cada uno de nosotros. Creo que también puedo hablar por Wolfgang, porque si escuchas sus discos, especialmente los últimos, son muy distintos a Metro, y eso nos encanta, así que ahí tenemos la oportunidad de expresar una parte de nosotros mismos a la que no llegaríamos de otra forma.

MITCHEL FORMAN: A Chuck y a mí nos gusta tener el control de todo el proceso de grabación en el estudio, pero aquí podemos confiar tanto en la gente como para ceder ese control, es así de sencillo. Es algo que llega con el tiempo.

ARTURO MORA: El grupo comenzó en 1994, pero dos años antes ambos aparecisteis en ese CD fabuloso a nombre de Bill Evans llamado Petite Blonde. ¿Tuvo algo que ver con la creación del grupo?

MITCHEL FORMAN: Sí. En ese disco tocábamos algo estilísticamente similar a lo que hacemos en Metro, era un disco de fusion, y encontramos la discográfica, Lipstick Records.

CHUCK LOEB: Metro salió de esa banda. Tú y yo estábamos juntos, les conocimos… Pero Mitch y yo no solo habíamos trabajado juntos en ese grupo, muchos años antes habíamos tocado en Nueva York y alrededores, porque ambos somos de allí, y luego trabajamos con Stan Getz, y entonces tocamos mucho juntos en estudios y clubes de Nueva York, de modo que nuestra relación viene de lejos, somos muy buenos amigos. Así que ya habíamos pensado hacer algo, pero surgió este proyecto de Petite Blonde, encontramos la compañía de discos que sufragara ese tipo de idea, y fue algo así como el momento adecuado. Y sí, la situación del bajista en Metro es muy fluida. Creo que hemos tenido seis discos y seis bajistas. Melvin [Davis] es el sexto. Porque antes estuvieron Anthony [Jackson], Victor Bailey en dos [discos], Mel Brown, Jerry Brooks y Will Lee.

ARTURO MORA: Tim Lefebvre hizo algunos conciertos también.

CHUCK LOEB: Cierto, lo hizo, lo hizo. (2)

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

ARTURO MORA: Yo también soy bajista, ¡contratadme, por favor!

CHUCK LOEB: ¡Oh, tú eres el próximo! [risas]

MITCHEL FORMAN: ¿Has visto la película This Is Spinal Tap? Deberías. Es un falso documental sobre un grupo de rock alrededor de 1980, y una de las cosas que pasan es que siempre están cambiando de baterías, y todos ellos mueren de forma misteriosa. Una de las veces en la banqueta del batería solo queda un punto verde [risas].

CHUCK LOEB: Sí, y otro muere en un accidente de jardinería.

MITCHEL FORMAN: Otro se ahoga en su propio vómito.

CHUCK LOEB: Pero el tema es que la historia que estaba intentando contar es irónica: realmente el primer bajista fue Anthony Jackson, un bajista legendario, como ya sabéis. La discográfica propuso a Anthony, porque tenía un nombre y eso ayudaría a promocionar el CD, y nosotros estábamos contentos de trabajar con alguien de su talla y capacidad musical, pero no teníamos batería. Así que a Wolfgang, que es una parte integral de la banda, le recomendó Anthony, que ya no está en el grupo. Eso fue un poco irónico. Él acababa de terminar una gira con Wolfgang y nosotros estábamos buscando un batería, y como él era el bajista, este era un tema importante. Nos dijo: “¿y el batería?” “Estábamos pensando en este, o en este, o en este otro…”. Y nos dijo: “¿sabéis qué? Acabo de tocar con un tío que es fantástico”. Nos recomendó a Wolfgang, que encajó muy bien. Y luego, además, como compositor… bueno, y al principio, también hizo “Grand Slam” [del primer disco del grupo]. Así que es una parte muy importante de la banda y no le habríamos conocido si no hubiera sido por la historia de estar cambiando siempre de bajista.

ARTURO MORA: Acabáis de publicar el libro de partituras de Express, y Mitch acaba de sacar al mercado su propio libro de partituras. ¿Lo habéis hecho para fortalecer vuestra relación con una parte específica de vuestro público?

CHUCK LOEB: Lo hicimos porque la gente lo pidió.

MITCHEL FORMAN: Creo que hay muchos músicos entre nuestro público. He recibido correos electrónicos pidiendo partituras.

CHUCK LOEB: También tengo un libro con diez temas míos, ninguno de Metro. Lo ha publicado Hal Leonard y se llama The Best Of Chuck Loeb.

ARTURO MORA: Ya que estamos hablando de libros, acabo de leer en tu página web que has escrito una novela, Double Read.

CHUCK LOEB: Sí, [dirigiéndose a Mitch] ¿la has leído? [Mitch niega con la cabeza] Aún no la ha leído. Dijo que la iba a leer en el avión [risas].

ARTURO MORA: ¿Cómo surgió ese proyecto?

CHUCK LOEB: Como comentabas antes, en la primera pregunta sobre cuándo duermo y todo eso, mi vida está un poco dominada por la música, sabes, y en un instante concreto mi mujer, Carmen Cuesta… un amigo nuestro nos habló sobre una especie de libro espiritual que decía que en algún momento de tu vida es importante que hagas algo que te saque por completo de la norma, y yo siempre he sido un buen lector, me gustan los libros de espías, y tenía una especie de idea para un argumento, y había pensado: “a lo mejor lo hago algún día”, pero nunca empecé. Y cuando hablamos sobre esto, como hace tres años, yo perdía mucho tiempo en los aviones con mi ordenador y sin nada que hacer durante horas y horas, así que dije: “bien, hagámoslo”, y en cuanto empecé con ello me encantó, y pasó exactamente lo que mi mujer y nuestro amigo decían: me metió en este otro mundo y me sacó de mi vida habitual por completo. Fue muy terapéutico, relajante. Me llevó un año escribir esta novela, 350 páginas. Le está gustando a la gente que la ha leído, no a Mitch, claro.

MITCHEL FORMAN: [risas] La leeré, la leeré.

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

ARTURO MORA: ¿Se está vendiendo bien?

CHUCK LOEB: Por desgracia no se ha publicado, sólo está en mi página web.

ARTURO MORA: Mitch, ¿qué nos puedes contar sobre tu sello discográfico, Marsis Jazz?

MITCHEL FORMAN: Está ahí cuando me hace falta y lo uso para mis cosas, no ha sido un gran éxito financiero, pero para mí está muy bien poder sacar mis discos sin preocuparme sobre qué querrá la discográfica… para eso está bien. Para no tener el apoyo de una compañía de discos grande ya no está tan bien.

ARTURO MORA: ¿Cuáles son las dificultades del proceso de distribución?

MITCHEL FORMAN: Es un poco duro, todo el mundo está huyendo de la distribución de discos. El modelo está cambiando, toda la gente escucha mp3 o lo que venga después. Originalmente yo creía que esto iba a ser fácil, y que las descargas por Internet nos igualarían con un Warner Brothers. No ha sido así, pero creo que para un sello pequeño es una buena oportunidad de llegar a todas las casas del mundo, todos pueden descargar tu material.

ARTURO MORA: Y acerca de empresas y de discos, Chuck: la distribuidora Indigo Records, de Madrid, estuvo involucrada en la publicación de Express y en tus agradecimientos en Between 2 Worlds incluyes a Juan Miguel Ramírez y su gente. ¿Cómo es tu relación con ellos?

CHUCK LOEB: En este momento para mí son casi como parte de la familia. Les conocí cuando publicaron el primer disco de mi mujer, desde entonces hemos venido mucho a Madrid, les hemos conocido personalmente, y cuando empecé a tocar más por aquí quise que Indigo se ocupara de la distribución. Hemos trabajado juntos prácticamente en todos los proyectos que he hecho, y ahora mismo son, realmente, parte de mi vida. Son gente fantástica, porque el tema no es sólo hacer el trato, sacar el disco y ya está. No, ellos van a buscarme al aeropuerto, vamos juntos a las emisoras de radio, comemos juntos… Es una relación íntima, maravillosa.

ARTURO MORA: Mitch, ¿qué nos puedes contar sobre tu colaboración en el nuevo homenaje a la Mahavishnu Orchestra, Visions Of An Inner Mounting Apocalypse?

MITCHEL FORMAN: Oh, Jeff Richman. Sabes, soy amigo de Jeff, igual que Chuck, y ya ha sacado cinco o seis de esos discos de homenaje. Siempre es divertido…

CHUCK LOEB: Y como algo personal en tu caso, quiero decir, tú tocaste con John [McLaughlin], ¿no?, fuiste parte de la banda [la propia Mahavishnu Orchestra].

MITCHEL FORMAN: Sí, durante unos pocos años toqué con John.

ARTURO MORA: ¿Tu último proyecto, Perspectives, va a tener continuidad?

MITCHEL FORMAN: No lo sé, sigo buscando. He dado algún concierto a trío últimamente en Los Ángeles con buenos resultados. Lo que sí haré será un disco a dúo con Chuck.

ARTURO MORA: ¿En el estilo de esa canción acústica de Tree People, “Sleeping Beauties”?

MITCHEL FORMAN: No, quizás más electrónico.

CHUCK LOEB: Más electrónico, más orquestado, sabes. Se puede hacer tanto con esos dos instrumentos. Recuerda As Falls Wichita, So Falls Wichita Falls [de Pat Metheny y Lyle Mays], es un CD muy completo, aunque sólo sean dos personas.

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

ARTURO MORA: Pat Metheny: le dedicas un tema en Between 2 Worlds, “360”. ¿Qué nos puedes contar sobre tus encuentros musicales con Pat?

CHUCK LOEB: Fui alumno suyo, yo era muy joven cuando nos conocimos por primera vez. Para mí es uno de los músicos más completos del planeta, por eso llamé al tema “360”, es como el círculo completo. Me dio una clase. Más adelante nos hicimos amigos, y entonces me dijo: “No recuerdo haberte dado una clase”. Pero me dijo algo que literalmente cambió mi forma de ver la música, y eso es algo muy fuerte, sabes, pero así es él, una persona llena de fuerza…

MITCHEL FORMAN: ¿Qué fue esa cosa que te dijo? [risas]

CHUCK LOEB: Cuando estudié con él yo era muy estrecho de miras, estaba metido en el jazz puro, tocando música basada en Charlie Parker, John Coltrane, Miles Davis y Wes Montgomery, estrictamente en la tradición del be bop, sabes. Y me pidió que tocara un tema y me dijo: “está realmente bien, pero suena como si estuvieras tocando un vocabulario en vez de melodías. Cuando improvises no pienses tanto en intentar imitar a esos grandes artistas, aun sabiendo lo grandes que son. En vez de eso, busca tus propias melodías e improvisa de una forma más abierta y melódica”. Suena muy sencillo, pero fue un momento en el que se encendió la luz y me di cuenta de que, aunque nos basamos en licks y técnicas repetitivas que usamos para tocar, deberíamos seguir buscando la melodía.

MITCHEL FORMAN: Y que sea tu propia melodía. Yo conocí a Pat en la grabación del disco Reunion [de Gary Burton], hubo una pequeña gira después. Hicimos algún viaje largo en coche, y creo que en la cena de Acción de Gracias estuve con él y con Gary Burton en algún sitio cutre, un restaurante no muy bueno. Pero lo que más me impresionó fue cómo trabaja el tío. Es obvio cuando escuchas cómo toca. Era similar a Chuck Loeb.

CHUCK LOEB: Es mucho más.

MITCHEL FORMAN: Siempre está tocando, siempre tocando, sabes. Su guitarra es parte de sí mismo.

CHUCK LOEB: Si ves su carrera es impresionante lo que ha hecho, es increíble, la calidad de su trabajo…

MITCHEL FORMAN: Creo que se dedica tanto a su trabajo… verle es estimulante.

ARTURO MORA: Mitch, has tocado con un montón de músicos enormes: Gerry Mulligan, Stan Getz, Wayne Shorter, John McLaughlin, el mismo Pat Metheny… ¿Quién te influyó más y de qué forma?

MITCHEL FORMAN: Creo que los tipos que más me influyen son aquellos con los que comparto la experiencia de viajar –que lo hacemos mucho– y todavía siguen tocando a su máximo nivel. Recuerdo cuando toqué en el North Sea Jazz Festival con Wayne Shorter. Después de un largo día de viaje tocó con toda su alma, el peso del día había desaparecido. Esos son los tipos que lo pueden dar todo sin importarles cómo hayan sido las experiencias externas. Eso me influye, verlo y ver que es posible.

ARTURO MORA: Sobre Metro: ¿cada uno se encarga de los arreglos de sus temas propios o es una tarea más cooperativa?

CHUCK LOEB: Es muy cooperativa. En el último CD creo que Mitch hizo más que nadie en el terreno de los arreglos… Quiero decir, en el estudio lo hacemos juntos cuando grabamos las pistas. Igual yo llego con una idea, o un diseño concreto para la canción, o… y entonces Mitch o cualquier otro dice: “¿por qué no vamos primero al puente, o…? ¿Por qué no repetimos esa parte?” Eso ocurre en el estudio. Hay una canción llamada “Maikl Burreka” en el nuevo CD que al principio era sólo un boceto, era casi nada.

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

Foto © Sergio Cabanillas, 2009

ARTURO MORA: ¿De verdad? En el CD parece un tema con muchas secciones, aparenta ser incluso un tema complejo en cuanto a forma.

CHUCK LOEB: Sí, lo que [Mitch] hizo con él fue increíble. El título del tema se refiere a Michael Brecker, y la idea era: a Michael Brecker le encantaba la música africana, y Will [Lee, co-compositor del tema y bajista de la sesión] tenía una idea para un groove africano, e hicimos todas las secciones para que Mitch las juntara. Cuando añadió todas las voces, y la kalimba, y los loops y todas esas cosas, la primera vez que lo escuché fue como: “¡Guau, es perfecto! ¡Es increíble!” No me lo esperaba, sabes. Ese es un ejemplo de la personalidad propia de la banda.

Lo otro que iba a decir es que la idea del grupo viene de nuestro amor por el jazz fusion de los años setenta: Weather Report, Miles Davis, Mahavishnu Orchestra, los grupos que tuvo Chick Corea en esa época, Yellowjackets… Esa música es muy importante para nosotros y nos influye más que cualquier otra cosa como compositores, pero también como grupo. Es una especie de inspiración. Especialmente para mí Weather Report.

ARTURO MORA: Te iba a preguntar precisamente por tu solo de guitarra acústica en “Maikl Burreka”. Parece un solo perfectamente diseñado, como si estuviera escrito. ¿Lo grabaste de una vez, fue completamente improvisado?

CHUCK LOEB: Completamente improvisado no, pero tengo que decir que la idea del solo sí surgió prácticamente en una pasada. Arreglé algunas cosas que no había tocado con perfección, volví y las corregí, pero la idea era prácticamente la que toqué la primera vez. Y creo que parte de la historia tuvo que ver con que fue el día que escuché por primera vez lo que Mitch le había hecho al tema, así que yo estaba inspirado, fue muy divertido escuchar ese material en los auriculares y tocar sobre ello. Y hay un par de cosas ahí que, después de tocarlas, [mirando a Mitch] las doblaste, y el tema creció como pieza de música.

ARTURO MORA: Más cuestiones técnicas: en tu último disco hay una canción llamada “Let’s Play”, que dedicas a Mike Stern y que incluye un motivo rítmico en la parte del solo de batería que recuerda al que usaste en “Rio Frio” [del Express de Metro]. ¿Compusiste “Let’s Play” a la vez que “Rio Frio”, o después…?

CHUCK LOEB: Después. La verdad es que tengo un problema con esto, solo sé un motivo rítmico para solos de batería [risas]. Tomé la idea de “Rio Frio” porque, aunque Wolfgang toca en la grabación original, cuando estábamos tocando con la version Special Edition del grupo, Dave Weckl era el que tocaba en esa parte, al igual que en “Bing Bang Boom!”. Dave iba a grabar en mi CD, yo quería que tocara un solo en esa misma onda, y lo hicimos en ese tema. Y luego hay otro tema llamado “The Great Hall” en mi disco donde es Wolfgang quien toca el solo, y también es la misma figura, así que básicamente todo se reduce a que no soy muy original [risas].

MITCHEL FORMAN: ¿Sabes algo curioso? Mi hijo está empezando a tocar la batería, tiene 12 años. El otro día tocamos “Rio Frio” y le hice tocar el solo de batería [risas].

ARTURO MORA: Acabo de leer que vais a hacer una gira por la India. ¿Es la primera vez que lo hacéis?

MITCHEL FORMAN: Sí, después de estar por aquí nos vamos a la India. Será mi tercera vez.

ARTURO MORA: ¿Cómo es la experiencia de tocar allí?

MITCHEL FORMAN: Vamos allí porque conocí a un caballero que es compositor y productor, y además jefe de Columbia Records en la India. Es un apasionado, conoce todos los discos de jazz que salen en Estados Unidos, te puede decir quién toca en un tema de un disco que salió hace diez años. Él es quien nos lleva allí. Y vamos a hacer un disco. No todos, Wolfgang no, sino [David] Weckl, [Eric] Marienthal, Chuck y yo, y Melvin [Davis], y está muy bien, voy a escribir cuatro temas para él. Todo es a través de este tío, se llama Sandeep Chowta.

ARTURO MORA: ¿Cómo enfocas tus proyectos a piano solo comparándolos con situaciones en las que te arropan otros instrumentos?

MITCHEL FORMAN: Es una experiencia muy liberadora, es muy difícil tener la confianza necesaria en uno mismo para sacar un disco entero, o dar un concierto entero a piano solo. Me gustaría volver a hacerlo uno de estos días, últimamente no he tocado mucho a piano solo, creo que hace falta algo de dedicación para ese tipo de proyecto, y horas de práctica para encontrarte lo suficientemente a gusto.

ARTURO MORA: ¿De dónde sacas las ideas para los loops de Metro?

MITCHEL FORMAN: Sencillamente me pongo a tontear hasta que sale algo [risas].

ARTURO MORA: Chuck, hace dos años me hablaste sobre publicar un disco de Reunion [Till Brönner, Eric Marienthal, Chuck Loeb, Jim Beard, Tim Lefebvre y Dennis Chambers], estabas buscando un sello discográfico.

CHUCK LOEB: No llegó a pasar. Dos cosas: habíamos grabado un concierto. Era un gran grupo, pero si quieres sacar un disco en directo tienes que grabar varios conciertos, de modo que puedas elegir lo mejor de cada uno. Con un concierto no teníamos todo el material que necesitábamos. Queríamos sacar el disco, pero no tenía el nivel necesario para representar el trabajo de un grupo tan bueno. La otra cuestión es que, como estoy tan involucrado en mis propios discos, produzco los de mi mujer, y también el trabajo de Metro, otro grupo más era demasiado, sabes, para mí eso fue otro factor.

ARTURO MORA: Tu mujer es española y pasas mucho tiempo en España. ¿Has pensado en hacer algo con músicos de aquí?

CHUCK LOEB: Sí, cada vez tengo más oportunidad de involucrarme, porque ya estuve metido en la producción de un CD de Charlie Moreno, un bajista español, y también hice algo con [el saxofonista] Kike Perdomo. Me gustaría hacer más cosas de esas, y en cierto modo, como mi hija está viviendo ahora en Madrid, hemos pensado en pasar más tiempo en España, así que creo que tendré la posibilidad de conocer a más gente, tocar con más músicos locales… Me encantaría, tiene toda la lógica del mundo.

(1)   Metro ha cambiado de bajista constantemente.

(2)   Gerald Veasley estuvo en la gira del verano pasado con la Special Edition (“Edición especial”) del grupo, de modo que el número total de bajistas es ocho.

Texto: © 2009 Arturo Mora Rioja
Fotografías: © 2009 Sergio Cabanillas