"Cifu" con su premio 25 Aniversario del Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, 16/04/2008 © Sergio Cabanillas, 2008

Hoy toca recordar. Por Pablo Sanz

"Cifu" con su premio 25 Aniversario del Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, 16/04/2008 © Sergio Cabanillas, 2008

“Cifu” con su premio 25 Aniversario del Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, 16/04/2008
© Sergio Cabanillas, 2008

Vivimos días esquizofrénicos, porque hace poco más de un mes escribíamos sobre su Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes y hoy lo hacemos para despedirnos. Este mes de marzo también dedicaba mi página de jazz mensual en la revista Scherzo a dar cuenta de su obra y figura a raíz del prestigioso premio, con lo que los adjetivos relucían más que nunca, empequeñecidos y oscurecidos en tan sólo una llamada: “A Cifu le ha dado un ictus”. La noticia cayó como un mazazo, porque no podía ser. Tan sólo unos días antes había hablado con él y le encontré fuerte, ilusionado con el premio, aunque –ya se puede decir- enfadado con el ministro Montoro y su genocidio cultural, hasta el punto de que dudada si ir a recoger el trofeo o no. Sentía el jazz por encima de todas las cosas y como una de las grandes expresiones culturales que es, le dolía el ninguneo de políticos como el susodicho.

Hoy ya no hay sitio para las palabras, sólo recuerdos, vivencias y conversaciones gastadas en festivales, clubes, hoteles, espacios de paso, jam sessions… Ya sólo cabe recordar ya, no hay otra, porque a partir de ahora deberemos habituarnos a su ausencia, y a su presencia gracias a esos recuerdos. Le conocí en el Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, cuando yo estudiaba periodismo y veía a Cifu como maestro de maestros. Las primeras charlas me descubrieron a una persona cariñosa y accesible, y por supuesto a una enciclopedia del jazz. El paso del tiempo acabó haciéndonos compañeros de profesión, aunque yo siguiera –y lo confieso sin pudor- muy, muy, muy lejos de su sabiduría. Llegado ese momento puede decirse que ya éramos amigos, esto es, hablábamos de más cosas, aunque la conversación acabara siempre en alguna anécdota o alguna lección de jazz

Así era Cifu, vivía por y para el jazz y eso se notaba a través de esas dos últimas ventanas radiofónicas que nos regaló, A”, en Radio 3, y Jazz porque sí, en Radio Clásica. Este último programa, junto con su etapa en TVE y el espacio Jazz entre amigos, fue la debilidad de Cifu; respiraba por él, vivía por él. Fue justo que toda la labor radiofónica y divulgadora fuera reconocida con un Ondas, como antes se lo habían reconocido instituciones como el mencionado Club de Música y Jazz San Juan Evangelista, los festivales de San Sebastián, Getxo, Ezcaray, Borja y Melilla, clubes como el Clamores o el Bogui…

Hoy las palabras no salen, no encuentran su orden ni lógica, sólo cabe recordar; recordar a Cifu con su vodka con naranja, su vino de La Rioja alavesa, su botella de agua, su inventario de chistes y anécdotas de jazz, sus recuerdos junto a otros músicos, la sombra alargada de Isa, su mujer… Hoy toca recordar todo lo que hizo por el jazz, porque siendo periodista fue maestro, compañero, amigo y padrino de cientos de músicos y profesionales del género.

Me lo acababa de decir en una reciente entrevista con motivo de su Medalla de Oro: “A mí el jazz me lo ha dado todo”. Y tú a nosotros Cifu, y tú a nosotros.

Texto: © Pablo Sanz, 2015. El Mundo/Scherzo
Fotografía: © Sergio Cabanillas, 2008




Juan Claudio Cifuentes "Cifu" Emisión 40 Aniversario de "Jazz Porque Sí" C.M.U. San Juan Evangelista, 04/11/2011 © Sergio Cabanillas, 2011

Round About Cifu. Por Juanma Castro Medina

Juan Claudio Cifuentes "Cifu" Emisión 40 Aniversario de "Jazz Porque Sí" C.M.U. San Juan Evangelista, 04/11/2011 © Sergio Cabanillas, 2011

Juan Claudio Cifuentes “Cifu”
Emisión 40 Aniversario de “Jazz Porque Sí”
C.M.U. San Juan Evangelista, 04/11/2011
© Sergio Cabanillas, 2011

El mayor experto en jazz de nuestro país, mago de las ondas y auténtico divulgador de esta música en la piel de toro, cae enfermo. Un ictus. Tras un par de semanas en el hospital le dan el alta, queda como nuevo y prosigue su labor al frente de sus programas en Radio Nacional de España. Esto es lo que acontecería si estuviéramos hablando de una historia de Pop o de Rock, pero no, estamos hablando de Jazz, del duro Jazz, donde la realidad es otra: Cifu ingresa en el hospital con la mencionada afección y muere a los pocos días. Y es que por desgracia, como diría Boris Vian, “luchar no significa avanzar”. Toda una pena.

Hacer una semblanza del gran “Cifu” no tiene sentido. Ya se ha dicho todo y no aportaría gran cosa. Además, a quien le guste el jazz en este país y no lo conozca, sencillamente no puede llamarse aficionado a esta música. Se ha ido la Gran Historia del Jazz patrio, el divulgador de este estilo musical cuando España era un erial cultural en todos los sentidos, o sea, en los años duros. Pero por encima de todo se ha ido una gran persona.

Personalmente, lo he sentido como si hubiera fallecido un familiar. Ese tío que emigra y con el que pierdes el contacto durante muchos años. Que sabes que está ahí pero con el que no hablas, hasta que un día te comunican que murió, sintiendo una sensación rara, un vacío lejano. Así que comienzas a pensar y recuerdas que fue él el que te prestó tal o cual libro, el que te abrió la puerta hacia un grupo musical que ahora idolatras o el que te envió esas zapatillas deportivas de moda, pero imposibles de encontrar en tu ciudad. Una gran pérdida.

Seguramente se podrá reemplazar a “Cifu” pero nunca lo sustituirán. El vacío que deja es inmenso y, sinceramente, no conozco a nadie que pueda llenarlo. Pero su legado queda en todos nosotros, sus oyentes. Estoy seguro que nunca se perderá. Nos deja veinte programas grabados, convertidos desde ya en algo así como la trigésima canción de Robert Johnson o la maleta perdida de Antonio Machado. El jazz en España se queda sin su trovador. Toda una tragedia.

Quiero acabar con una sonrisa, de esas que “despistes Cifuentes” daba cuando se equivocaba en cualquier fecha. Valga una anécdota personal. En el primer recuerdo que tengo sobre jazz, “Cifu” es el protagonista. No podía ser de otra manera. Yo era un chinorri y había tres cosas de la tele que me asustaban de cojones. Una era Fernando Jimenez del Oso, otra era la serie La Masa y por último, cuando salía “Cifu” en Jazz Entre Amigos. Sólo me queda darles un fuerte abrazo a la familia del maestro y despedirme con un: “Besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples para todos.”. GRACIAS de todo corazón, maestro.

Texto: © Juanma Castro Medina, 2015
Fotografía: © Sergio Cabanillas, 2011




"Cifu", José Ramón Rubio, Germán Pérez, Alejandro Reyes Emisión 40 Aniversario de "Jazz Porque Sí" C.M.U. San Juan Evangelista, 04/11/2011 © Sergio Cabanillas, 2011

Cifu: un gran tipo. Por Pachi Tapiz

"Cifu", José Ramón Rubio, Germán Pérez, Alejandro Reyes Emisión 40 Aniversario de "Jazz Porque Sí" C.M.U. San Juan Evangelista, 04/11/2011 © Sergio Cabanillas, 2011

“Cifu”, José Ramón Rubio, Germán Pérez, Alejandro Reyes
Emisión 40 Aniversario de “Jazz Porque Sí”
C.M.U. San Juan Evangelista, 04/11/2011
© Sergio Cabanillas, 2011

Cifu: un tipo entrañable y cercano. Alguien que si no existiera habría que inventarlo. En definitiva, un gran tipo.

Todos los aficionados del jazz llevamos dentro a un programador de jazz. Ese disc-jockey interior que servidor lleva dentro hay veces que echa de menos a muchos músicos y estilos en los programas de Juan Claudio Cifuentes: le encantaría tener la oportunidad de organizar esos Jazz porque sí y A todo jazz de otra manera. Pero de lo que no se puede llegar a quejar nunca ni ese ni ninguno de los pinchadiscos interiores que abundan entre los aficionados es de que Cifu programe algo que no sea jazz con mayúsculas. Algo de lo que no pueden presumir una gran mayoría de esos festivales que también todos pagamos en una gran parte con dinero público, al igual que ocurre con sus programas.

Mi primer encuentro fue con su voz. De la radio (en plena juventud de quien esto escribe), pasó a la pantalla, a la segunda cadena de Televisión Española con el inolvidable y entrañable Jazz entre amigos. Un hito en el jazz de este país que todavía muchos estamos esperando que se recupere del primer al último programa, siempre que el hecho de ser producción propia lo permita. Es un pecado mortal que esos programas estén callados en los archivos de la televisión pública de todos los españoles, incluyendo a los aficionados al jazz. En esos momentos era ya una voz (inconfundible), una cara, y sobre todo una manera de presentar a la música y a los músicos como solo sabe hacerlo él, y que ha creado escuela. A partir de allí llegó el poder saludarlo en festivales y conciertos (incluyendo el homenaje que recibió en el inolvidable Johnny); contactar por teléfono para intentar que colaborase con Tomajazz, y para intentar lograr que diese alguna conferencia por Pamplona (tareas en las que no cejo, aunque el empeño parece que en estos momentos ya no va a llegar a buen puerto); pasar una tarde con él en su casa en El Ciego disfrutando de su tiempo en una de las entrevistas más entrañables, interesantes e intensas que he tenido la oportunidad de realizar; finalmente recibir –habitualmente a principios de año- una llamada para saludarme y preguntarme qué tal va la vida, y a cambio tener la oportunidad de llamarle de vez en cuando para preguntarle qué tal va todo, especialmente después del susto que nos dio hace unos meses. Cifu: un gran tipo, que lo siga siendo por mucho tiempo más.

Texto: © Pachi Tapiz en Pamplona a 19 de septiembre de 2014
Publicado en el libro Round About Jazz & 1906. Coordinado por Quinito López Mourelle (ISBN 978-84-617-2678-3)
Fotografía: © Sergio Cabanillas, 2011




Zhenya Strigalev's Smiling Organizm © Sergio Cabanillas, 2015

Zhenya Strigalev’s Smiling Organizm (Bogui Jazz, Madrid. 2015-02-12)

  • Fecha: jueves 12 de febrero de 2015
  • Lugar: Bogui Jazz (Madrid)
  • Componentes:
    Zhenya Strigalev’s Smiling Organizm
    Zhenya Striagalev: saxo alto
    Alex Sipiagin: trompeta
    Liam Noble: piano
    Linley Marthe: bajo eléctrico
    Matt Penman: contrabajo
    Eric Harland: batería

Zhenya Strigalev's Smiling Organizm © Sergio Cabanillas, 2015

Zhenya Strigalev’s Smiling Organizm
© Sergio Cabanillas, 2015

¿De dónde ha salido este joven saxofonista con pinta de fan de Nirvana? ¿Dónde ha aprendido a asimilar de esa manera a los clásicos del jazz? ¿De dónde saca su fortaleza, su técnica, su sentido del tempo y del ritmo? Zhenya Strigalev, nacido en San Petersburgo y afincado en Londres, lidera un proyecto sumamente original en el que llama la atención el contraste de un bajo eléctrico y un contrabajo tocando al unísono o alternándose a lo largo de la actuación. Es por ello que se dan la mano de manera natural ritmos como el groove, algo de fusión funky, aderezados con una reinterpretación de los sonidos más clásicos enraizados en be-bop y el hard bop.

Por el grupo han pasado nombres como Ambrose Akinmusire, Larry Grenadier, Tim Lefebvre y Eric Harland, con los que ha grabado su último disco Robin Goodie, que acaparó la mayoría de los temas interpretados en el Bogui.

Para la ocasión reunió a un grupo que tampoco se quedaba manco con respecto a los nombres anteriores. Alex Sipiagin a la trompeta, Matt Penman al contrabajo, Liam Noble al piano y Eric Harland a la batería, más la incorporación de Linley Marthe al bajo eléctrico.

El sexteto de Strigalev es un conjunto sólido en el que su líder da buena muestra de su calidad como compositor y arreglista. Lo mismo es capaz de interpretar una balada melancólica que un arrebatador laberinto free. Parece un músico que se ha empapado durante mucho tiempo de todos los sonidos de jazz y aledaños. Los dos ejes sobre los que pivota este magnífico sexteto son el saxo y la batería. Mención aparte merece la participación de Eric Harland que a lo largo de la noche estuvo soberbio es sus apariciones como solista, aunque hay que resaltar su permanente presencia como guía rítmico del grupo. Como perfecto complemento de Strigalev, su compatriota Alex Sipiagin confirmó todas las expectativas puestas en él como un solista dueño de una técnica depurada y llena de expresividad deudora de los clásicos. Matt Penman estuvo siempre en su sitio, tanto en los momentos lentos como en aquellos en que su era necesario su empuje de manera acrecentada. El piano de Liam Noble se mostró sutil y dotado de buenas aportaciones. Los contrastes de la noche los puso Linley Marthe quien al bajo eléctrico dio toda una lección de dominio que puso en pie al público que llenaba la sala.

Juan Claudio Cifuentes "Cifu" © Sergio Cabanillas, 2015

Juan Claudio Cifuentes “Cifu”
© Sergio Cabanillas, 2015

Durante el concierto ser hizo mención a Juan Claudio Cifuentes, “Cifu”, que ha recibido la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2014, concedida por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte por su contribución al desarrollo del arte y la cultura.

“Cifu” ha cumplido 44 años de emisión ininterrumpida. Presenta ‘A Todo Jazz’ cada sábado y domingo en Radio 3. Desde 1998, también dirige ‘Jazz Porque Sí’ en Radio Clásica. Este galardón hay que sumarlo al Premio Ondas que en 2010 obtuvo por su labor de difusión y divulgación del jazz. Muchas felicidades.

Texto: © Carlos Lara, 2015
Fotografías: © Sergio Cabanillas, 2015