Sheila Jordan Trio (International Jazz Day Madrid. Bogui Jazz, Madrid 2019-05-01) [Galería fotográfica]

Por Fabio Galicia.

  • Lugar: Bogui Jazz, Madrid
  • Fecha: miércoles 1 de mayo de 2019
  • Grupo:
    Sheila Jordan Trio
    Sheila Jordan: voz
    Bori Albero: contrabajo
    José Carra: piano

Tomajazz: © Fabio Galicia, 2019




INSTANTZZ: José Carra Trío [Especial Jazzeñe 2018 VI] [Galería fotográfica]

Por José Luis Luna Rocafort.

JazzEñe 2018. Organizado por la Fundación SGAE.

  • Fecha: Viernes, 05 de octubre de 2018. 20:00h.
  • Lugar: Auditorio de Zaragoza. Sala Luis Galve. Zaragoza.
  • Festival: Jazz Eñe 2018
  • Grupo:
    José Carra Trío
    José Carra: piano
    Boris Albero: contrabajo
    Dani Dominguez: batería

Tomajazz: © José Luis Luna Rocafort, 2018




Sergio Albacete: Ahora (Blue Asteroid Records, 2016) [CD]

Hablar del ayer de Sergio Albacete, en los límites que nos da una reseña por definición, sería una tarea titánica. Jaén, Sevilla, Madrid y bla, bla, bla. Echen un vistazo a su página web, si quieren conocer todos estos datos, que sin duda son de interés (http://sergioalbacete.com/).

Hablar del Ahora de Sergio Albacete es más fácil. El torrecampeño es el típico tipo que se ha caído dentro de la marmita del talento musical. Un músico muy activo que cultiva lo tradicional, domina la modernidad y cocina ambos conceptos en un sonido que sólo podemos llamar personal. Lo importante es que en algún lugar y momento decide que es hora de grabar su primer disco como líder, titulándolo Ahora. Y como ya sabemos que esto del jazz es una carrera de fondo, lo hace tras más de veinte años trabajando como sideman y participando en infinidad de proyectos. Para ello elige a Jorge Moreno y su fantástico sello Blue Asteroid Record, una discográfica sevillana que apuesta por los músicos nacionales en general y andaluces en particular, que posee un catálogo jazzistico magnífico, aunque todavía corto. Tiempo al tiempo. Para la ocasión, Sergio Albacete se rodea de un puñado de músicos de mucha calidad, que demuestran, una vez más, el nivel de los músicos de jazz españoles. El gran pianista malagueño José Carra; Bori Albero al contrabajo; el italiano afincado en España Alfredo Sarno a la batería y una pléyade de artistas invitados como Voro García, Eneko Alberdi, Jesús Santiago, Javier Sanchís, Sarai Pintado, Javier Alonso y Miguel Carmona. En el álbum podremos encontrar siete composiciones del propio Albacete, todas influenciadas por la memoria de su padre, al que tristemente está dedicado el disco, y dos clasicos que el saxofonista arregla para la ocasión: “The Shadow Of Your Smile” y “Tres Morillas”. A destacar, el arreglo de cuerdas que el torrecampeño inventa en el último tema del álbum, titulado “La Esperanza De Verte Algún Día”; aunque mis debilidades son la melancólica, a la vez que esperanzadora, “Alma Tranquila” y “A.C.”, un tema que rememora los tiempos de Albacete en el grupo Across Collective, verdadera escuela para los músicos que lo formaron.

Hablar del futuro de Sergio Albacete es apasionante: una revisión del referencial, a la vez que reverencial, disco de Miles Davis, Bird Of The Cool; seguir estudiando el misterioso mundo del arreglo y, por último, componer nuevos temas para su próximo disco. Ahí es nada.

Para ir acabando, y a modo de sintesis, decir que el primer trabajo de Sergio Albacete como líder, no ha podido salir más redondo: grandes composiciones y arreglos, magníficos músicos y un sello discográfico de calidad. Con estos ingredientes nada podía salir mal. Esperamos de corazón seguir encontrándonos trabajos de este tipo por el camino.

Tomajazz: © Juanma Castro Medina, 2017

Sergio AlbaceteAhora (Blue Asteroid Records, 2016)




Excelente cosecha de jazz andaluz en 2014 (Parte 2ª). Por Jesús Gonzalo

 

Jazz andaluz, ilusión, alegría y perseverancia , con Tete Leal, Ernesto Aurignac, Julián Sánchez, Enrique Oliver y Carlos Cortés

Jazz andaluz, juventud, humor, ilusión y perseverancia . Con Tete Leal (cerebro y músculo  de la AJM, agarrando el contrabajo), Ernesto Aurignac, Julián Sánchez, Enrique Oliver y Carlos Cortés (el de la guitarrita)

 

Seguimos y concluimos este dossier con una segunda parte que intenta completar la visión de un fenómeno que había que detallar tras las publicaciones en disco que aparecieron en 2014, en las que hubo cantidad, calidad y variedad contrastadas. En nuestra anterior entrega hacíamos hincapié en los cambios y expansión de la actividad jazzística que se han producido en Andalucía en los últimos tres años. Como no creemos en las causalidades, ha sido necesario seguir la pista y al hacerlo hemos ido trazando un mapa de escenas, músicos y agentes que lo han hecho posible.

Hablando de escenas, posiblemente sea la de Málaga, que ya se nombró en la primera entrega de este artículo, la de mayor actividad jazzística de toda Andalucía. En el año 2011 se funda la Asociación de Jazz de Málaga (AJM), asociación cultural sin ánimo de lucro. Su actividad se desarrolla a través de la formación, la organización de talleres, seminarios, masterclass, conciertos y festivales.

 

Oferta de conciertos de la AJM para este mes de febrero

Oferta de conciertos de la AJM para este mes de febrero

 

Lo que empezó como un sueño hoy se trata de un proyecto asentado que cuenta con muchos colaboradores. La AJM posee ya una larga lista de socios  que le ha permite poner en marcha el CAMM, Centro de Artes y Música Moderna de Málaga, ofreciendo una formación pionera en Andalucía en el ámbito de la música moderna y el Jazz subrayando, como nos cuenta su impulsor, Tete Leal, la naturaleza de “una actividad absolutamente autogestionada”.

Dos big bands, un conjunto de vientos, un coro gospel, combos de latin, rock, funk,  jazz y swing, y ahora introduciendo formación sobre expresión corporal con yoga y entrenamiento rítmico, conforman su oferta pedagógica para 400 alumnos y que cuenta en su profesorado con nombres destacados del jazz no ya local sino español (como los que aparecen arriba en la foto).

 

La Asociación de Jazz de Málaga compagina actividad formativa con programación en directo estrenando un nuevo Club

La Asociación de Jazz de Málaga compagina actividad formativa con programación en directo estrenando nuevo Club

En la misma provincia, en una localidad que está justo al lado de la capital, se fomenta una oferta intermedia formativa-conciertos nacional-internacional. Se trata del Seminario de Jazz y Música Moderna de Alhaurín de la Torre, que con su inminente edición suma 11 con un formato de concierto-seminario internacional y apoyo presupuestario de su ayuntamiento que también hace posible Portón del jazz, festival de dicha ciudad que cuenta con el apoyo de su ayuntamiento. En el pueblo granadino de Atarfe también se han puesto en marcha con apoyo financiero de su festival de julio.

 

Figura histórica del jazz en directo y dando una master class, Barry Harris pasó por Almería gracias a la Asociación Clasijazz

Figura histórica del jazz en directo y dando una master class, Barry Harris pasó por Almería gracias a la Asociación Clasijazz


 

Acompañada de una clara voluntad didáctica enfocada a pequeños y no tan pequeños, ejemplo para todas las demás, la frenética programación de la Asociación Clasijazz, la más veterana y que más lejos ha llegado en estilos y disciplinas, tiene muy en cuenta la creación andaluza y española y las producciónes propias (ópera, música de cine, big bands, etc) pero también introduce eventos internacionales en formato reducido. Quizá sea la presencia del histórico pianista Barry Harris la más señalada del pasado año.

Huelva JazzYMas

En Huelva se inició en los últimos tres años el ciclo Jazz y Más y también se puso en marcha Jazz en la Higuera. La primera de ellas se postula como la propuesta de una empresa de producción que ya cuenta con apoyos públicos y que reparte su actividad en varias fechas al año y en distintas localidades de la provincia. Por allí han pasado músicos andaluces de la esfera del jazz flamenco, del blues o la canción como Antonio Lizana, Chano Domínguez, Mingo Balaguer, Jorge Pardo o la cantante Vicky Luna. En Punta Umbría, ciudad costera de dicha provincia, se puso en marcha “Festival a orillas del jazz”, que tuvo en su programa a los también andaluces O Sister!, Dorantes y Javier Ortí.

El MusicarioCadiz Festival de jazz

Qultura y el Musicario (impulsada por el músico Pedro Cortejosa) son las dos asociaciones radicadas en Cádiz que han unido fuerzas para que el Festival de Jazz de esa ciudad, que venía haciendo la primera de las dos asociaciones, haya  crecido en  la séptima edición del 2014. Asociación El Musicario, desde Cádiz, la segunda asociación que nació en la ciudad en este tiempo y la que ofrece actividades semanales con apertura a otros estilos musicales además del jazz

El Sherry Jazz Festival fue una de las nuevas iniciativas  centrada en la escena andaluza que se puso en marcha en los dos últimos años.

El Sherry Jazz Festival fue una de las nuevas iniciativas centrada en la escena andaluza que se puso en marcha en los dos últimos años.

En este periodo que intentamos trazar alrededor de la producción que nos ocupa, se recuperaron festivales “durmientes” como el de El Puerto de Santamaría que sirvió para presentar el nuevo cuarteto de Julián Sánchez y el de Sanlúcar de Barrameda, o surgieron propuestas como el Sherry Jazz Festival en Jerez de la Frontera. El contexto aquí era difícil, por presupuesto y por el absoluto dominio cultural que el flamenco sigue ejerciendo en esta ciudad, centro histórico de esta música. La falta de apoyo presupuestario para la segunda edición, por parte del ayuntamiento que lo puso en marcha, frustró su segunda edición.

 

Antonio Lizana, joven valor que aborda nuevas fórmulas en el jazz y flamenco

Nacido en San Fernando, como el Camarón, el joven Antonio Lizana aborda nuevas fórmulas entre jazz y flamenco

 

El cartel, exclusivamente andaluz, congregó nombres como los premiados por la muestra Jazzeñe de Madrid el pasado julio, los jóvenes Antonio Lizana e Irene Aranda, e incluía a también a figuras que se nutren del flamenco como Luis Balaguer, Nono García, Carmelo Muriel, Gautama del Campo y los estimulantes grupos Ruchi Manouchi y el flamenco-soul de Jazzoleá.

 

En este periodo que trazamos se puso en marcha en Granada Ool-Ya-Koo, asociación que tiene su base de operaciones en el Pub Magic

En este periodo que trazamos se puso en marcha en Granada Ool-Ya-Koo, asociación que tiene su base de operaciones en el Pub Magic

 

Como decíamos a modo de introducción en la primera entrega de este dossier, el fenómeno asociativo ha sido fundamental en la creación de la realidad actual. En Granada, que tuvo la escena más pujante de Andalucía a mitad de la década anterior  pero se vio perjudicada por la legislación contra ruidos, se puso en marcha esta Asociación Cultural que favorece intercambios con otras de la región. Su sede de conciertos es el club Magic.

 

Jazzwanted nació con el lema “se busca jazz andaluz” hace ya más de tres años, empujado por la “revolución ” que traían las redes sociales. Su imagen, de un cíclope que amenaza a un batería, pertenece al pintor Jean-Michel Basquiat

Jazzwanted nació con el lema “se busca jazz andaluz” hace ya más de tres años, empujado por la “revolución ” que traían las redes sociales. Su imagen, de un cíclope que amenaza a un batería, pertenece al pintor Jean-Michel Basquiat

 

Las redes sociales han supuesto una valiosa herramienta de propagación, concurrencia y difusión de actividad entre las distintas escenas andaluzas. El grupo de Facebook Jazz wanted nació en mayo de 2011 a raíz de un artículo, que firmó quien éste suscribe, en el que se denunciaba la situación del jazz en la región a través de un hecho sucedido a la Andalucía Big Band de Sevilla. Dicha carta-denuncia se titulaba  Jazz Proscrito  y fue publicada en la revista amiga Cuadernos de jazz. Surgió, pues,  como un compromiso que sirviera de plataforma para difundir los proyectos de los músicos andaluces y facilitar los contactos entre profesionales del sector. También, entre sus objetivos,  está intercambiar información y opiniones y publicar anuncios de la actividad de sus miembros. Más de tres años después, el grupo roza los 400 miembros y se mantiene activo como valioso intercambio de información entre músicos y agentes culturales de la región. y no sabemos si sirve de mucho o poco, pues se hace a voluntad, pero las propuestas publicadas en las redes reciben más “me gusta” que los evento financiados públicamente por organismos. Estadísticas hay.

HARRIS EISENSTADT ANDALUSIAN DAY 2 redes

El compositor y baterísta Harris Eisenstadt llegó a Cádiz y Sevilla hace tres años con un proyecto atrevido. Se trataba de dar réplica a su grupo más reconocido internacionalmente Canada Day (que publica su nuevo disco en unos meses) con músicos andaluces, de ahí que la gira, que se extendió durante cinco días, se llamara los “Andalusian Days” de Harris Eisenstadt. Se formó un quinteto y un trío que pasaron por teatros de varias ciudades, se dio una master class y formaron otros combos en el Naima Jazz Café (ver foto aquí). Entre los músicos convocados en esta aventura, que puso en contacto varias escenas del jazz andaluz y nacional, estuvieron  Pedro Cortejosa, Voro García, Arturo Serra, Jaime Serradilla o Baldo Martínez.

 

Azul y negro para Blue Asteroid Records, sello sevillano promovido por club Naima que recupera el diseño clásico de Blue Note

Ya señalamos en la primera parte que para que haya discos (en el formato que sea) deben haber sellos discográficos que los publiquen y estudios que graben la música. Pese a los tiempos que corren para el sector, en Sevilla se puso en marcha -hará año y medio- Blue Esteroid Records. Con est emargen y no sin esfuerzo lleva publicados cuatro títulos, tres de los cuales recogemos en este espacio (Intrology, del saxofonista  Javier Ortí, sale justo estos días).

La estética que establecíamos con el histórico Blue Note, haciendo una reflexión más pausada, parece ir más allá del diseño gráfico. La línea que marca la selección de Jorge Moreno, miembro fundador del club Naima de Sevilla, se mueve con soltura en los amplios principios estéticos del sello que fundó Alfred Lion en 1939. Entre Horace Silver, Freddie Bubbard y Hank Mobley, entre el disco de Jaime Serradilla a trío de piano y el sexteto de Pedro Cortejosa con guitarra eléctrica, se dan no pocos cauces de expresión en la corriente central del jazz y la sofisticación hacia la música popular que representa la modernidad de Blue Note.

Y en medio de ambos estaría el soberbio trabajo del trompetista Daniel Cano.

DANIEL CANO

 

 

 

 

 

 

DON`T TOUCH THE BLUE

DANIEL CANO QUINTET

Daniel Cano (trompeta), Pedro Cortejosa (saxo tenor), Wilfred Wilde (guitarra), Paco Charlin (contrabajo), Jesús Pazos (batería). Blue Asteroid Records

Conocí a Daniel Cano la misma tarde que se subió a tocar con Harris Eisenstadt en el café jazz Naima. Luego me diría el baterista que le gustó cómo tocaba, también lo dijo de Jaime Serradilla, con quien se entendió muy bien. El trompetista afincando en Sevilla, asiduo de clubes londinenses,  colaborador del grupo O sister! y del guitarrista Carlos Bermudo, antiguo miembro del sexteto de los Lakuntza Brothers, ofrece un trabajo rotundo en el que densidad de ideas y claridad en la exposición hacen posible jazz de muchos quilates.

Si en la primera parte ya habíamos trazado un mapa de sonidos lo suficientemente amplio y diverso, en esta segunda, con dos títulos de este mismo sello, nos acercaremos a un jazz perfectamente pertrechado en su lenguaje propio, en su tradición y su apertura. En algún punto fértil entre los años 50 del hard bop y la sofisticación fluida de mediados de los 60 en Blue Note, entre el Miles de y Tom Harrell habría que situar estilisticamente, y en el presente, esta música. El arrebatador inicio tiempos rápidos de bob y cruce de solos de Sin Trom dan paso a Changes, estupenda y moderna pieza de construcción aditiva y creciente en intensidad. El fraseo alargado y en unísonos de saxo y trompeta en el inicio de Plutón,  la pegada groove de Jesús Pazos con la guitarra funky de Wilfred Wilde y el volumen fibroso del bajo de Paco Charlin en ¿Tu siempre tienes que ser el mismo? y también en Plutón, mientras los metales dibujan líneas en suspensión, el soberbio solo de trompeta en el blues que titula el disco, la versión elusiva y hermosa de Chelsea Bridge que endereza Cortejosa con su solo y continua Cano con su entrada, un Monk distraído en la contagiosa y compleja la vez Buenordías, sonidos envolventes en y funky con especias melódicas mexicanas que sugieren, en cuarteto sin guitarra, el emparejamiento de Dave Douglas y John Zorn en Masada... el color del empaste conseguido, los tonos azulados (!que no los toquen!) contorneándose a  ritmo de funky… uno tras otro detalles de sobrado buen gusto y talento.

Jazz gozoso y sin aditivos extras, un sugestivo y sólido viaje por la memoria viva de la mejor Blue Note.

dani cano

 

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CRISIS
MEMORIA UNO
 
1. Conducción #4  13:15
2. Conducción #5  09:34

3. Conducción #8  12:28

Ivo Sans, Carlos Falanga (batería), Marc Cuevas, Alex Reviriego, Johannes Nästesjö, Nicola Lancerotti (contrabajo), Marco Mezquida (piano), Julián Sánchez, Pol Padrós, Alvar Monfort (trompeta), Darío García (trombón bajo), Aram Montagut (trombón tenor), Amaiur González (tuba), Marcel.lí Bayer (saxo alto y clarinete bajo), El Pricto (saxo alto y clarinete), Sergi Felipe, Tom Chant, Gonzalo Levin (saxos tenor y soprano), Joan Mas (saxo barítono), Luiz Rocha, Pau Domenech (clarinete bajo), Valentin Murillo, Juan Saez, Gerard Marsal (flauta), Alfonso Fernández (fagot), Joäo Silva, Gessamí Martín, Stefan Pöntinen, Javier Lecha, Alba Navarro, Violina Pauleta (violín)Alicia Dominguez, Miriam Fernández, Fina Izquierdo (viola), Jordi Claret, Margarida Mariño, Sandrine Robillard, Pilar Rueda, Ana Karent (cello)
 
Conducción: Iván González ( 1,2,3), Albert Cirera (2). Grabado en directo el 18 de junio de 2014 en el Ateneo Barcelonés. Portada realizada por Ivo Sans
La improvisación libre nace a medidos de los años 60 y se impulsa en los 70 canalizando actitudes estéticas que aunque tenían sus cimientos en las expresiones más avanzadas del free jazz, la música contemporánea y otras disciplinas plásticas (Fluxus/Cage) como la danza, el arte de acción y estilos musicales como el rock. El fluir de la creación convenientemente canalizado llegó con las conductions de Lawrence ‘Butch’ Morris.  Escuchar al maestro que nos dejó hace dos años (29 de enero) es la mejor manera de ubicar esta obra del trompetista malagueño, pues fue él el que dio forma a este sistema que se desarrolla sobre forma y estructura. Tres piezas, composiciones en tiempo real como proceso instantáneo, son las piezas que definen Crisis.

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¡¡Atención!!…uno, dos, tres… “Crisis”. El malagueño Ivan González y sus gestos de conducción orquestal instantánea en el proyecto colectivo Memoria Uno, desde Barcelona.

Llama la atención la cantidad de cuerdas (violín, violas y chelos) que hay en este grupo, cuestión que condiciona el resultado y apunta modos que lo acercan al lenguaje contemporáneo basado en “masas o nubes” de sonido (Ligeti). El segundo factor que se aprecia a primera vista en esta plantilla que busca equilibrios de color y potencia es la aparición de metales y maderas de registro bajo (trombones y clarinetes bajos), que proporcionan volumen, cuerpo y empuje.
Ivan González,  que además es miembro de la Free Art Ensemble, estimulante contenedor de escenas como la barcelonesa y la andaluza que se ha visto reforzada por su colaboración con Agustí Fernández (autor de las líneas que incluye el disco), parte de un concepto integrador y expansivo. Moldea la creación colectiva como un escultor perfila el bronce, como un pintor elige los colores y los tonos. El resultado, que evita los trazos figurativos para jugar con las texturas, es conmovedor, desestabilizador y hermoso. Como un cuadro de Jackson Pollock el ruido inteligente y el fenómeno orgánico están hechos de precisión, azar e intuición en los gestos personales y colectivos.
Efusivo pero también medido sin leer papel, es “Crisis”, como indica Fernández aludiendo al  origen etimológico de la palabra en chino, un principio de acción que nos conecta con la más moderna creación de nuestros días, aquélla que sintetiza corrientes de la música contemporánea y de la improvisada componiendo en tiempo real.

 

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 J. VINUESA & THE MONKEYS CO.

STANDARDS DEES 

Paul Stocker (saxo alto #3 – #4),  Eric Sánchez (trompeta y flugelhorn) , Juan F.G. Vinuesa (tenor y alto saxos),  Vania Cuenca (contrabajo y flugelhorn bajo),  José Sarrión (batería y percusión), Sergio Díaz(batería), Miguel Pimentel (contrabajo),  José Ignacio Hernández (piano), Juan Sánchez (percusión). Clamshell Records

Le cuento que voy a hacer este dossier y que cuento con su disco. Me dice que no es andaluz. Le contesto que eso no importa, si estás rodeado de músicos granadinos…Con lo que tira Granada…Allí se concibió este trabajo, el único de todos los elegidos basado en standards. Juan Vinuesa es músico de jazz e investigador del área de música contemporánea del Departamento de Música de la Universidad de Granada, donde desarrolló investigaciones en la especialidad de jazz en la segunda mitad del siglo XX. Es en este periodo donde establece su conexiones con la escena local de la ciudad de la Alhambra, que recoge aquí algunos de sus mejores músicos. ¿Entonces de dónde eres, Juan? De Albacete, contesta. Ya está, pienso, igual que el sello Clamshell, una de las noticias más estimulantes del panorama discográfico nacional de los últimos años. Se antoja “especial” esta propuesta en un catalogo dedicado a la improvisación libre…pero esto es jazz jazz, de Sonny Rollins hasta Coltrane, pasando por Monk o Dizzy Gillespie, como en el dicho, del cuerno al rabo todo es jazz aquí..

Desde Granada con amor y swing, siendo de Albacete, esta es la banda con la que el saxofnista Juan Vinuesa recupera y renueva la memoria viva de grandes clásicos de la modernidad

Desde Granada con amor y swing, siendo de Albacete, esta es la banda con la que el saxofnista Juan Vinuesa recupera y renueva la memoria viva de grandes clásicos de la modernidad

Para mí la grabación es una continuidad a mi primer disco de 2007 (junto con Vicente Espí a la batería  y Julio Fuster y Amadeu Adell al contrabajo), y al mismo tiempo un punto y aparte en mi actividad jazzística desde que volví de Copenague y a mi paso por Valencia”. Claro que con una formación tan generosa y expresiva (Paul Stocker es irrenunciable) como The Monkeys Co., la cosa cambia. “Desde que me volví de Granada trabajo con dos secciones de ritmo distintas, una andaluza y otra manchega. Siempre intento tocar con contrabajistas y baterías que se entiendan, en parejas, en este caso Vania Cuenca y José sarrión (en la sección manchega) y Sergio Díaz y Miguel Pimentel (en la andaluza).

Vinuesa ha escrito unos arreglos que dan impulso renovado a estos clásicos, una lista que sólo con verla ya suscita curiosidad y asombro. En resumidas cuentas, esta lectura de standards, que se sitúan entre los años 50 y principios de los 60 y que abarca un arco que va de Duke Ellington a Ornette Coleman, dan una idea del trabajo que había que hacer. “El disco es una jam de tres días grabada en tomas completas de directo y enlatada con metodologías de los sesenta en cuanto a tomas, medios y sonido “. La frescura, el empuje y la decisión con la que se expresan los músicos, la energía final de estas versiones, diría que tienen en la escritura y la presencia de Sotocker un regusto final de Mingus y la escuela holandesa, es decir, algo muy potente y sugestivo.

Un disco que se escucha una y otra vez y que no sólo te reconcilia con el pasado, sino con el momento.

 

VERDEO

LUIS BALAGUER VERDEO QUINTETO
Luis Balaguer (guitarra española), Pedro Cortejosa (saxos tenor y soprano), Arturo Serra (vibráfono), Jose López (contrabajo), David León (batería y percusión) New Step Records, 2014

Si hay algo característico que ha construido en Verdeo (New Step Records, 2014) este artesano exquisito, meticuloso y tranquilo que es Balaguer es precisamente el juego cromático. Con una combinación instrumental única en el panorama nacional (que me corrijan si me equivoco), uniendo el sonido de su guitarra española a un vibráfono, lo que desprende este formato es un singular juego cromático que acentúa y se recrea en la belleza serena y marina que emana de estas composiciones originales.

 El Verdeo Quinteto, con Luis Balaguer, David León, José López, Pedro Cortejosa  y Arturo Serra, durante las sesiones de grabación en Granada. Frío con risas

El Verdeo Quinteto, con Luis Balaguer, David León, José López, Pedro Cortejosa  y Arturo Serra, durante las sesiones de grabación en Granada. Frío con risas

Composiciones que son instrumentales, pero podrían ser canciones, bastaría con que alguien las tarareara. Sin caer en un falso lirismo, el carácter melódico de sus temas tampoco deja huella al tópico jazz-flamenco o a la acaricia fácil. Sus títulos hablan por sí mismos… “Las Golondrinas”, “Jilguero”, “La Buena sombra”, “Velo de Lágrimas”, “Miramar”… palabras que son una confesión sobre el existir, postales de la cercanía o de aquellos veranos de la infancia en Cádiz…

Un palpitar sin prisas, una simple observancia del paso del tiempo fijada a un recuerdo o a una imagen, en la música de Verdeo hay elemento evocativo que convierte en  respiraciones a los instrumentos cuando éstos se acercan a la orilla del mar (“Miramar”)… Los músicos no son músicos, son elementos de la naturaleza, como en la música de la India…

 

PEDRO CORTEJOSA OCHO CD COVER 001

 

 

 

 

 

 

OCHO 

Pedro Cortejosa (saxos), Carlos Pino (guitarra), Juan Galiardo (piano y teclados), Paco Perera (contrabajo), David León (batería y percusión). Blue Asteroid Records-CMC

Conceder la relevancia a Pedro Cortejosa en todo lo que ha sucedido en el jazz andaluz este tiempo -y ya antes, cuando todo estaba más atomizado- es hacer justicia. Cuenten si no las veces que aparece su nombre en estas líneas. Pero por encima de esa presencia focalizada en distintos proyectos, acaso sea su personalidad creativa, inquieta, insaciable, lo que hace de él una figura fundamental y le coloca, pese a su veteranía, en la cabeza de las ideas más nutritivas. Comentamos este trabajo y ya tiene dos mezclándose, uno a dúo de improvisación electroacística con David léon y otro en quinteto que se llamará 12 días, “otro experimento sin pretensiones de ser disco” que fue tomando forma casi sin querer: se marcó como objetivo escribir una composición o al menos unas anotaciones basadas en su actitud emocional de ese día. Cuando se completó el número surgió la idea de grabarlo en un solo día y sin ensayos. “Y puede que sea mis trabajo más maduro”, apunta.

Incluso para los que creemos saber de lo que es capaz, basta los primeros compases de este disco para desmoronar cualquier pretensión preconcebida del sonido. “Ocho” es un trabajo exquisito. Y cuando se usa este adjetivo se hace con todas las consecuencias. Es jazz y no es jazz. Es refinación, diría que por encima de todo es destilación de sus trabajos previos y al mismo tiempo un paso más. Lo que más me gusta de esta música es el cuidado por el detalle, el color instrumental que ha conseguido y esas cadencias envolventes y sugestivas. Y luego, además de ese elemento formal, está la construcción de un estilo. Por eso decíamos en la introducción sobre el sello Blue Esteroid que había conexiones – o mejor filtraciones- del sonido Blue Note.

Foto con Ocho

El grupo de Pedro Cortejosa en “OCHO” con Paco Perera, David León, Jorge Moreno (responsable del sello Blue Asteroid Records), Pedro Cortejosa, Carlos Pino y Juan Galiardo

Para llegar hasta aquí, haciendo un poco esa labor que nos obliga una profesión hecha también con microscopio más que telescopio, el saxofonista gaditano ha tenido experiencias previas que diría le han conducido, igual de manera puramente intuitiva, a la construcción de este interesante sonido.  Entre el cuarteto acústico y el trío eléctrico de saxo en Simetrías, el músico recupera el formato de quinteto con saxo y guitarra. El esclarecedor título Song Book Trío, en el citado Simetrías, no sólo fue el inicio de una fructífera alianza que sigue en Corleone con el versátil, imaginativo y musculoso baterista y percusionista ceutí David León, también significó en las melodías un mensaje de canción y en el sonido una búsqueda por la hibridación acústica y eléctrica. Dos conceptos que aquí se presentan de manera más naturalizada y suave en el emparejamiento de Juan Galiardo y Carlos Pino reforzado por  el sutil trabajo de Paco Perera.

Los números son más que números, esconden relaciones no visibles y cierta simbología mágica…”OCHO” empieza y termina en “o”…Otra Simetría colgada de un amuleto que inspiró con sus agujeros ondulantes al cruzarse esta visión. “OCHO”, una síntesis y un paso nuevo del mejor Cortejosa en el valioso Trivio. Pasajes de refinación y gusto. Blues, jazz y pop mezclados en sus justa medida.

Gira de presentación de “OCHO” por Andalucía

Portada de “UNO”, en el pie de imagen la ilustre nómina de colaboradres

Portada de “UNO”, en el pie de imagen la ilustre nómina de colaboradres


 

 

 

 

 

 

 

 
 UNO

Ernesto Aurignac Orchestra

Ernesto Aurignac (saxo alto, composiciones y dirección), Perico Sambeat (saxo soprano y alto), Enrique Oliver (saxo tenor), Julián Sánchez (trompeta y fliscorno), Toni Belenguer (trombón), Fernando Brox (flauta), Maripepa Contreras (oboe y corno inglés), Pau Domenech (clarinete bajo), Lorena Fernández (trompa), Javier Cámara (trompa), Martín Meléndez (chelo), Tiziana Tagiani (arpa), Jaume Llombart (guitarra), José Carra (piano y Fender Rhodes), Dee jay Foster (contrabajo), Ramon Prats (batería), Carlos Cortés Bustamante (percusión), Gerardo Núñez (guitarra flamenca), Carme Canela (voz).

Círculo de UNIDAD…Grabación de “UNO” el verano pasado en Barcelona

Monumental trabajo para gran formato y secciones que incluyen a maestros tan indiscutibles como Perico Sambeat, Jorge Pardo, Carme Canela, Gerardo Núñez y  Carles Benavent con otros que se abren paso como Julián Sánchez, Ramón Prats, Dee Jay Foster, Jose Carra, Enrique Oliver, Carlos Cortés o Jaume Llompart. Un contexto orquestal en el que caben vientos de metal como trompa o de cuerda como cello y arpa, además de percusión afrolatina.

El proyecto es sumamente ambicioso, tanto en lo musical como en la producción,  como imaginan viendo esos nombres… A primera vista, centrándonos en el grupo instrumental, el empaste que se pretende conseguir resulta interesante. La combinación de un conjunto de medio formato de jazz (base rítmica con piano y guitarra eléctrica, percusión, tres saxofones, trombón y trompeta) al añadir tres trompas, oboe, clarinete bajo, chelo y arpa es enormemente expresiva si se le saca provecho.

Los estilos que definen este proyecto, desmintiendo al título, no son “uno” ni es sólo jazz, son múltiplos de sí mismos de ahí el enfoque de orquesta mixta que contiene elementos tan distantes como percusión afrolatina y arpa, que puede sonar a Coltrane, a Stravinsky, a Mancini, a bolero o a bebop. UNO, dice su autor, tiene la intención de que “ninguna parte, ningún miembro de este organismo prevalezca o fuera más importante que otros”.

Por fin Aurignac tuvo su premio al llenar el Teatro Cervantes de su ciudad el pasado 4 de noviembre con este gran proyecto. En estos días se publica el DVD de dicho concierto.

Sesión de grabación de UNO, dirección a cargo de Julián Sánchez

Sesión de grabación de UNO, dirección a cargo de Julián Sánchez

© Jesús Gonzalo, 2015




Excelente cosecha de jazz andaluz en 2014 (Parte 1ª). Por Jesús Gonzalo

Ha llevado su tiempo ofrecer este dossier sobre la producción andaluza que se publicó en disco en 2014, posiblemente el primero que se escribe en revistas digitales y puede que también en papel. La razón de que sea esta región la elegida y no otra se debe exclusivamente a que al ir juntando todas estas publicaciones advertimos, mes a mes, título a título, que la calidad y variedad de estos proyectos estaban lo suficientemente contrastadas como para dedicarles este señalado espacio. Debido a su extensión, hemos dividido la entrega en dos partes, llegando la suma total de títulos comentados, uno a uno, hasta doce.

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Descalzos…Los zapatos del grupo Gabacho Maroconnection tras recorrer la geografía española durante todo el año

Para que todos ellos coincidieran en un solo año se han dado ciertas condiciones o situaciones de las que se hace necesario dar unos apuntes. En apenas dos años, desde que salieron los destacados discos del guitarrista Carlos Bermudo en Dreams, Simetrías de Pedro Cortejosa o el último trabajo de Sindicato Ornette han cambiado algunas cosas…

Las asociaciones son la figura jurídica que adoptan la mayoría de las propuestas. Esta forma colectiva, en la que suelen sobresalir una o dos personas, se ha consolidado y prácticamente las ocho provincias andaluzas cuentan con una e incluso dos de ellas. Los objetivos fundamentales de estas asociaciones son ofrecer una programación continua y una plataforma formativa. Algunas llevan ambas iniciativas más allá para constituir una Big Band.

©Elena Márquez

Ivan González dirige a una orquesta de 40 músicos en un trabajo en forma de “conductions”  que reúne a improvisadores de la escena de Barcelona

Si la escena de Málaga es la que cuenta con mayor repercusión formativa, por nivel de profesorado y número de alumnos, aunque no cuente con una programación al mismo nivel, es la de Clasijazz de Almería, por volumen y variedad de estilos y disciplinas, la que ha conseguido consolidar un cartel único todo el año, moviéndose entre la ópera y la improvisación libre. Del lado de la formación y concierto internacional es el ciclo Jazz en Alahurín de la Torre (Málaga) con XI ediciones la cita más destacada. Mientras se extienden programaciones continuas por el resto de asociaciones, también éstas empezaron a organizar festivales, caso de la de Sevilla o el Jazzfest de Cádiz, que crece uniendo fuerzas entre dos asociaciones locales y ofreciendo un cartel dedicado a músicos españoles y andaluces. Mientras, en el festival de Málaga, se dio la oportunidad de estrenar dos proyectos pertenecientes a jóvenes músicos de la ciudad: José Carra y Ernesto Aurignac.

Ernesto Aurignac en la presentación en el Teatro Cervantes de Málaga de “UNO”, el proyecto más ambicioso del año

Para que se publiquen discos tiene que haber sellos discográficos. La creación en apenas año y medio de Blue Asteroid Records (fomentada desde el Jazz-Café Naima, cuyo cumpleaños aquí celebramos y cuya web estará pronto disponible) y Corleone hacen posible poner a disposición de los aficionados esta producción editorial. Los clubes como el citado Naima siguen siendo sedes de jazz en directo y de contacto con el público. Cierto es que los recursos de los que hablamos – siempre privados- son limitados. Sin estudios de grabación es complicado que las ideas se materialicen. Los hay y han aumentado su actividad. Destacaríamos dos, en el Palmar de Vejer (Cádiz) está el Trafalgar estudio y en Granada el FJR.

 

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Pedro Cortejosa, nombre clave del jazz andaluz, sigue siendo uno de los músicos más activos. El saxofonista  se unió al percusionista David León en el proyecto  cultural y discográfico Corleone

Espejo de una realidad basada en el esfuerzo personal y colectivo, en la autogestión y una ilusión no carente de tropiezos y obstáculos aún mayores en tiempo de crisis, este dossier toma el pulso de una creación en alza. Una realidad que contrasta con tiempos pasados de escenas más desperdigadas y menos nutridas pero que mantienen algo en común con un presente reforzado pero sin ayudas: no aparecen logotipos de organismos públicos alguno en las contraportadas de cada disco.

Seis primeros discos…

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Tomate, Trío y Cebolla: Canta a Bola de Nieve

Javier Galiana (voz y piano), Jose López (contrabajo) Juan Sainz (batería).
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Se dice que el Malecón de la capital cubana fue trasplantado del de Cádiz. Por más agradable sorpresa que sea este proyecto, más necesario es si cabe que aparezca en estos tiempos grises y desesperanzados Tomate Trío y Cebolla… “La Habana es Cádiz con más negritos, Cádiz La Habana con más salero…” Bola de Nieve (Guanabacoa, 1911) resucita en la “Tacita de plata” con todo su caudal expresivo. Se diría que en esta lectura más matizado por la ligereza y la alegría que por el arrebato melodramático de sus letras más apasionadas por el desamor.

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Sopla viento de levante en día soleado. Tomate, trío y Cebolla en Cádiz, con Javier Galiana, Juan Sainz y José López

No ha debido de ser sencillo trasladar a trío de jazz ese particular mundo de un entertainer “chic” de alta sociedad internacional pero de estirpe negra como Bola de Nieve. Ayuda, como nos cuenta Javier Galiana, humorado pianista y cantante que da réplica al personaje y aporta todos los arreglos, tener la impresión de “verle la cara cuando canto”… Y añade “no es cantar la melodía o los acordes, es meterse en la canción. Tiene algo de teatro pero Bola es más músico que actor”… Nos cuenta Javier que cuando era niño, en la ducha, tarareaba alguna de estas letras que ya a su madre le ponía “los pelos de punta”.

Pero esas canciones de “cuando te ha dejado la novia”, como Vete de mí, ¡Ay amor! o Tú nunca comprenderás, no han sido las elegidas en este repertorio del autor cubano. Aquí se celebran, sería el verbo adecuado, clásicos agraciados con la chispa de la picaresca y de la ternura, del chisme y del chiste, como El botellero, Manué, Babalú, Chivo que rompe tambó o Messié Julián y se han incorporado piezas que no han sido muy versionadas. El trío es el andamio para darle forma, todos aportan en esta revisión de jazz que pone especial énfasis en las formas de bolero y rubato.

Juan Sáinz -a la batería- ayudó a construir rítmicamente un legado que teniendo esencia cuban, modos cultos y de bolero se escapa de los patrones rítmicos alrededor del son. José López al contrabajo tiene aquí una labor fundamental para reforzar el lenguaje jazzístico de esta música, y lo hace no sólo rítmicamente sino también desde la melodía, usando el arco en varios momentos. Auqnue bien es cierto que compartir con Galiana una experiencia con el grupo La Canalla hace de este desembarco en el cancionero del músico cubano algo más cercano.

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Colores tropicales, los de Javier Galiana dando réplica  al genio  inimitable  de Bola de Nieve

Empezó a estudiar música porque a su tía abuela había recibido esa indicación de los Orishas. Pianista de altura romántica, entre Chopin y Rachmaninov, cantante y narrador sin igual, negro “social” de corazón y piel… “…Ay que este negro ya no pué viví sin su tambó…”, entre Ava Gadner y los cantos yorubas, mucho arte gaditano, con su ingenio carnavalero, sabor y cimientos musicales amplios, tiene este necesario trabajo que dibuja sonrisas y te hace la vida más sencilla.

Julián Sánchez New Quartet

Julián Sánchez New Quartet

Julián Sánchez (trompeta), Marco Mezquida (piano), Bori Albero (contrabajo), Ivo Sans (batería).
Whatabout Music

Julián Sáchez es uno de los músicos más completos de su generación, además de tener una mente siempre atenta a nuevos retos y en constante crecimiento. Su carrera, por citar dos polos estéticos entre el flamenco y la creación libre, se extiende de Miguel Poveda a Agustí Fernández… Para este cuarteto de jóvenes talentos, teniendo a Barcelona y la Esmuc como segundo eje (Marco Mezquida, Bori Albero, Ivo Sans), el músico granadino se distingue del resto de sus proyectos más exigentes y avanzados, como la FAE y otras colaboraciones con trompetistas como Ivan González para sumergirse en una dimensión melódica amplia y fluida, que desprende plenitud y sutileza.

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Marco Mezquida, Julián Sánchez, Bori Albero e Ivo Sans en directo en el Puerto de Santa María

Es en este contexto definido por una respiración teñida de nostalgia y de cierto júbilo interior que podrán sugerir el profundo y vibrante lirismo, el gusto por la intensidad melódica sostenida, de Enrico Rava y Tomasz Stanko. Sorprende, pues, descubrir afinidades con el sonido clásico de ECM trasladado a la personalidad del presente y matizada por elementos de folclore hispano-andaluz. Por todo ello, en sus momentos iniciales, nos puede recordar el cuarteto nórdico de Keith Jarrett, al verse unidos folk, blues y modernidad melódica, teniendo como instigador y fuelle al piano de Marco Mezquida.

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Hidden Forces Trio: Crows Are Council
Gustavo Domínguez (clarinete bajo, clarinete y didgeridoo), Marco Serrato (contrabajo), Borja Díaz (batería).
Clamshell

Tejero / Serrato / Díaz: Sputnik Trío
Ricardo Tejero
(saxos), Marco Serrato (contrabajo), Borja díaz (batería).
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Decía el trompetista Julián Sánchez, nuestro anterior protagonista, en unas declaraciones a prensa que no podía ser lo mismo hacer improvisación libre en Berlín que en Sevilla. Totalmente de acuerdo, pero no es algo imposible, al menos lo desmienten esta alianza de dos jerezanos y un sevillano. Quizá por ello sea éste el grupo más singular que hay en Andalucía, una tierra donde el free jazz y derivados extremos del rock no es algo habitual encontrar. Su propuesta no deja margen a la duda de una expresión abigarrada, tensa y ruidista, con detalles melódicos y atmosféricos que aparecen como accidentes en medio del tórrido camino. Un camino construido desde la improvisación libre y la herencia de Peter Bröztman, impulsada por Ken Vandermark con sonido rock garage en Spaceways Inc. & Zu y que hoy tendría como principal exponente y referencia de este sonido crudo y aguerrido de free-metal, a The Thing (Mats Gustafsson, Ingebrigt Håker Flaten, Paal Nilssen-Love).

Tras Topus, su debut internacional para Bruce`s Fingers en 2013, un disco con una estructura más compositiva, dan el salto al sello Clamshell que se centra en planteamientos evolucionados del free y la música contemporánea través de la libre improvisación. Dos miembros de este conjunto, Marco Serrato y Borja Díaz ( batería también de grupos como Orthodox y Blooming Latigo)  junto con Ricardo Tejero en la posición de Gustavo Domínguez, extienden la creación en el la banda que da nombre al  Spunik Trio, que también publicó trabajo en 2014.

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“Fuerzas ocultas”  y oscuras también, título tras el que se esconden Gustavo Domínguez, Marco Serrato y Borja Díaz

 

Crows Are Council, con títulos en inglés que reflejan su proyección exterior, aborda con más contundencia y sonido agresivo la idea, dando un mayor protagonismo al clarinete bajo e introduciendo didgeridoo, además de hacer un mayor uso del arco en el contrabajo (Ingrebrigt Haker Flaten). Son los espacios sostenidos de respiración más abstractay menos furia, combinando tejidos figurativos de expresividad atonal, los que descubren la solvencia instrumental y tímbrica emanada de la música clásica contemporánea o, dentro del jazz, a Jimmy Giuffre.

Potente y sutil, en línea de vanguardia entre free jazz, rock y música contemporánea, signo de modernidad internacional, este trío sevillano-jerezano es punta de lanza de la creación instantánea y colectiva más interesante.

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José Carra: El Camino

Jose Carra (piano), Beatriz Pessoa (voz), Enrique Oliver (saxofón y clarinete bajo), Romeu Tristao (contrabajo), Joao Lopes Pereira (batería), Carlos López (percusión). Sección de cuerda: Mario Navas, violín I (solista), Javi Gregori, violín I, Lorenzo Triviño, violín I, Sergio Martínez, violín II, Sara Muñoz, violín II, Ana María Navarro, violín II, Francisco José Fernández, viola, Ana González, viola, Alejandro Martínez, violonchelo, César Jiménez, violoncheloAlejandro Escalera, palmas y nudillos.
Producido por Jose Carra y Antonio Romero
Romero Music Spain

El proyecto, que se presentó el pasado noviembre en el Festival de jazz de Málaga, se concibe sobre una estructura en quinteto (jovencísimos músicos portugueses) más set de percusión, con dos elementos centrales que son la voz de Beatriz Pessoa (sin letra, recitando líricamente las notas) y el saxo tenor de uno de los mejores: Enrique Oliver. La música se inicia con una voz en off recitando un poema que sirve de introducción, uso de voz declamada en femenino que nos recuerda al teatro y sobre su mensaje a una conexión directa con el fenómeno romántico. Esta anunciación es el punto de salida a un “Camino” que queda descrito en una narración hecha de distintas paradas o distintos pasajes melódicos. El conjunto de cámara empuja y sostiene, subrayando más si cabe, los planos sentimentales de la música.

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José Carra, el pianista Malagueño, emprende con “El Camino” una búsqueda entre la música académica y el jazz lírico

Carra se entrega a la sensibilidad melancólica del primer Brad Mehldau, al deleite romántico en una narración evocativa que acerca el planteamiento a la música programática, desprendiendo en su recorrido una mezcla de emociones aéreas y motivos repetitivos que sugieren entre ambos cierto matiz pop. Recogimiento poético.

 Jaime Serradilla Trio En El Fondo

Jaime Serradilla Trío: En el fondo
Roger Mas (piano), Jaime Serradilla (contrabajo), Joe Krause (batería). Blue Asteroid Records

Es el único disco de esta lista que se registró en un concierto en directo. Dato que condiciona el resultado registrando y trasmitiendo la cercanía y complicidad del público presencial y del oyente de ahora. Serradilla es uno de los nombres fundamentales de la escena Sevillana. Justo en el centro de esa ciudad, en la Plaza del Duque, frenteal Corte Inglés tuvo lugar este concierto, uno de los tres que dio junto a los catalanes Roger Mas y Jo Krause.

La labor que lleva acabo el contrabajista tiene en la pedagogía musical uno de sus objetivos. En el Club Naima, cuyo cumpleaños aquí celebramos, su actividad en vivo aúna creación y crecimiento musical enfocado desde la lectura o, quizá mejor, indagación sobre standards. Ello viene reafirmado por un esquema de exposición, desarrollo solista y recapitulaciones con puentes y cambios métricos entre bebop, baladas y latin. Terreno abonado en la corriente principal hecho de temas originales que, no obstante, se desenvuelven por un clima que lo conecta con ellos pero dando un paso hacia una modernidad que sugiere a Kenny Barron.

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Roger Mas, Jaime Serradilla y Jo Krause en el directo en Sevilla que dio pie a este trabajo en disco

Con un mensaje veraz y cálido, que tiene también momentos álgidos en los solos de Mas y Krause, es éste un disco que celebra un encuentro fluido en torno al jazz sin más aditivos que el diálogo a tres bandas.

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Gabacho Maroconnection: Bissara
Hamid Moumen (voz, guembri), Jawad Jadli (percusión, canto), Fred Faure (percusión, n’goni), Charley Rose (saxo alto), Antonio Lizana (saxo tenor, voz), Willy Muñoz (teclados), Eric Oxandaburru (bajo), Vincent Thomas (batería). Grabado en Granada en septiembre de 2013.
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Gabacho Maroconnection, grupo con apenas un año y unos meses de existencia, ha sido sin duda alguna el acontecimiento musical del año, por número de conciertos por toda la geografía española y algunos en el extranjero, por el recibimiento de los medios y del público. Proyecto con un pasado previo que también, como nuestro primer disco seleccionado,  echó a andar en Cádiz. Un trabajo colectivo en donde las personalidades ,más acusadas en el instrumentista jazzístico, quedan diluidas en este viaje por las músicas de raíz y las aportaciones de todos sus miembros.

Medido e infalible equilibrio entre estructura, color y ritmo, el formato que reúne GMC, que recoge en todo su potencial este disco, redunda en una expresividad híbrida compaginando sonidos que citan a Joe Zawinul, Avishai Cohen o Gnawa Diffusion, es decir territorios de sofisticación y ritualismo que nutren tanto a la world music como al jazz de sus orígenes. Porque este proyecto, coincidiendo sus miembros en la escuela Musikene de San Sebastián, nació como el quinteto Gabacho Connection antes de rebautizarse de este modo en Jadida (Marruecos). Bautizo con sopa de habas secas, que es lo que significa Bissara, plato popular en todo el Magreb.

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Gabacho Maroconnection y sus alfombras voladoras, las que les han llevado a ser uno de los grupos con más conciertos del año pasado

Grupo interracial franco-hispano-magrebí que entusiasma e invita a bailar, aunando elementos renovados en la fusión musical, coreografías y ritual gnawa a partes iguales. Y, sobre todo ahora, enviando un mensaje de convivencia entre civilizaciones.

© Jesús Gonzalo, 2015




Historia de un club de jazz en Sevilla, el Naima cumple 18 años. Por Jesús Gonzalo

Historia de un club de jazz en Sevilla

 

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El Naima Café Jazz de Sevilla cumple 18 años

 

El club Naima está bien situado en Sevilla. Localizado entre las calles Conde de Barajas, que pertenece al Barrio de San Lorenzo, uno de los epicentros cofrades de la ciudad, y la calle Trajano, que justo nace unos metros antes al girar a la izquierda en la Alameda de Hércules, espacio de ocio social e ideológicamente bastante distanciado de lo que significa la Semana Santa. En medio de ambos mundos, así de entrometida es esta música, tenía que abrir, ya hace 18 años, un club de jazz…

De estos sitios y de esta música de “gente bohemia”, como manda el tópico, se dice y escribe lo mismo. Que si son lugares humeantes (hace tiempo que ya no), oscuros, con música que sólo entienden los músicos y un público con cara de intelectual y estudiado desaliño…En fin, tópicos para definir una atmósfera decadente que ha sido retratada mil veces en su iconografía en blanco y negro o llevada al cine en películas como “Round Midnight” (Bertrand Tavernier, 1986), con el genio enfermizo que protagoniza en algún lugar de Europa, entre Bélbica y Dinamarca, el gran Dexter Gordon. Mitos y tópicos alimentados por las leyendas de “Bird”, Chet Baker, Billie Holiday o Miles Davis, cuya autobriografía comienza rememorando un concierto que tuvo lugar cuando era un adolescente en un establo cerca de San Luis, donde vio por vez primera a los genios del bebop juntos, Parker y Gillespie. Saliendo de los primeros sitios en el Storyville de Nueva Orleans, lumpen donde la música se codeaba con prostitución, drogas y juego de cartas,  ahí lo tenemos, un establo, primer club de jazz…

La realidad siempre suele ser bastante más compleja, sobre todo porque cambia. Y eso fue lo que le sucedió a esa esquina sevillana donde confluyen dos barrios tan distintos. El jazz, para ser un poco más precisos que cualquier habladuría, es básicamente un deporte de riesgo. A cualquier nivel o actividad con que se le relacione. No se rían, va en serio. De hecho es una de las decisiones más atrevidas y serias, sin dejar de lado cierta ironía, que alguien puede tomar en un determinado momento de su vida. El momento en que esta música te atrapa.  Lo que le sucedió a dos jerezanos, otra gran paradoja frente al flamenco reinante, cuando decidieron fundarlo. Jorge Moreno y Carlos Rivas, jerezanos sin montura ni solera, van y le ponen al nuevo local el nombre de un tema de John Coltrane, el que dedicó a uno de sus dos grandes amores: “Naima”.

Historia y alrededores

Como se imaginan, y bien lo saben en el Café Central de Madrid y en otras muchas partes del mundo, un club de jazz no es precisamente un negocio de éxito masivo asegurado, aunque siempre da lustre, aquí, en Copenhague, París o Tokio…Suelen ser lugares pequeños y acogedores que con el tiempo han ido creando su propio clima. Todo aficionado al jazz debe conocer los nombres de los históricos Birdland, Village Vanguard, Minton`s , Five Spot o ese tan acogedor que cerró hace unos años llamado Bradley`s. En Europa sigue el danés Jazzhaus Montmartre, el Jamboree en Barcelona y en el París intenso de Julio Cortázar y Boris Vian los hubo, aunque ahora ya nada conserve el encanto que los escritores saborearon en Le Caveau de la Huchette si vamos al comercial Paris Jazz Club…

Pequeños en su mayoría, cálidos pese aparecer incómodos, los clubes de jazz siempre han tenido más pinta de refugio ante la amenaza exterior que de servir a la conspiración. Ahí están los neoyorquinos Birdland, Village Vanguard, el desaparecido, forrado de madera, Bradley`s, desde hace un tiempo el muy reducido pero prestigioso Cornelia Street Cafe, también el Naima en Sevilla lo es...

Pequeños en su mayoría, cálidos pese a parecer incómodos, los clubes de jazz siempre han tenido más pinta de refugio ante la amenaza exterior que de servir a la conspiración.  Así que llegar a 18 años supone muchos esfuerzos y sinsabores y algún que otro milagro que no asignaremos a San Lorenzo… Aunque, claro está, ellos no han sido los primeros en dar el paso. Sin contrastar todo lo que hubiese sido posible con más tiempo y ayuda, podría señalar que sí existieron el club de la calle Sol, “tugurio” habitado en su nocturnidad por fumadores empedernidos, periodistas y otras especies… Existió el Blue Moon, en Nervión, al que José Antonio Maqueda “Pitito” cambio el nombre para llamarlo Jazz Corner y llevárselo a las inmediaciones de la Avenida de Kansas City. Y cerca, en Dos Hermanas, mantiene su puesto de más veterano en la zona el Soberao Jazz.

El Naima, decía, empezó como suelen hacerlos los clubes de jazz, con música en directo, con jam sessions, que son la expresión más espontánea y también la más onanista del jazz. Para que se produzcan debe de haber un escenario y un montón de músicos tocando distintos instrumentos.  No duró gran cosa esa iniciativa original por aquéllo del ruido ambiente y ese tipo de oleadas de limpieza acústica que nunca acaban con la verdadera contaminación de ruido… Campañas políticas, ya saben, van y vienen. Eso hizo virar el rumbo del negocio hacia un diseño de interior más cuidado, que vino acompañado de sus ya famosas camisetas (aún creo que mantienen la de la trompeta de perfil) y una música que salía por altavoces con calidad en todos los sentidos. El Naima pasó de ser un incipiente club a conformarse con tener que ser un “Jazz Café”.

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Una tarde cualquiera

El Naima tiene un horario que va de la hora del café (o té, que lo hacen muy bueno con hierbabuena) a las 16 horas hasta el cierre, de madrugada. En cierto periodo de estos 18 años, que no he podido disfrutar desde el principio, he ido convirtiéndome en un tipo que pasó de la noche al día. Así que yo prefiero ir al Naima por las tardes, cuando, sobre todo ahora en invierno, todavía hay luz solar. Lo bueno de este local es su localización entre dos calles, en una esquina, con dos accesos de entrada, y sus ventanales, con la serigrafía del nombre esculpida en ellos… La luz macilenta de esta época del año hace más acogedor si cabe su interior. Además, para dar más pistas al buen aficionado, la música se escucha bastante mejor a esas primeras horas de apertura, cuando hay menos público. Con la llegada de la oscuridad el color del local cambia, aunque desde la calle, con sus farolas típicas de luz amarillentas, hace penetrar en el interior un color familiar, con esa gama de amarillos tan de Sevilla. La noche dibuja sombras en el espacio e invita a cierta penumbra cómplice que se abraza a la música en directo.

Como decimos, y pueden ver en la foto de más arriba, es un lugar pequeño, con una barra de madera en semicírculo y unas cuantas mesas que se amplían a una pequeña terraza exterior, preceptiva por obligación para los meses de calor y como zona de fumadores. Si la barra es la orilla de todos, algunos encuentran acomodo en esas mesas que parecen pequeñas islas, que a veces cuesta conquistar y otras aguardan serlo pacientemente. El pequeño territorio intermedio es el del tránsito, es donde el tiempo en el Naima parece no cobrar importancia, pero en realidad es desde donde puedes observar todo lo que sucede.

 

Cuadros del pintor Manolo Cuervo en una de las paredes del Naima Jazz Café

 

Su sello distintivo, además del jazz, es su cálida y colorista decoración, que se fue haciendo con el tiempo. Y sigue ahí, de unos años ahora reforzada por los grandes lienzos del pintor Manuel Cuervo, que antes vivía en ese mismo barrio. Son las suyas unas pinturas a medio camino entre pop art, collage y diseño gráfico.  Las camisetas se ven ahora colgadas de perchas al lado de la barra, a la derecha de la puerta que conduce a los servicios; han aumentado el número, el color y los motivos. Sirven de promoción del local y son su seña de identidad. La música enlatada ha dado también paso a la pantalla y los vídeos. En cuanto a estilos, el Naima siente predilección por las novedades y las músicas hermanadas con el jazz: modernidad sin perder la cabeza. El baile en un espacio tan reducido y con predilección por la intimidad de las mesas resulta complicado. No era ni es costumbre poner peticiones del público, a no ser que alguien más pesado de lo normal insista… Disponen de una vitrina para venta de discos selectos, ahora mayormente andaluces pero recordamos las lujosas series del sello francés Label Bleu o Winter & Winter tras ese cristal… Desde hace un año, hablando de discos, el Naima se ha lanzado a la producción musical de autores andaluces afincados entre Sevilla y Cádiz a través del sello Blue Asteriod Records, que cuenta ya con cuatro títulos que aquí comentaremos.

 

Foto colectiva durante la visita que hizo Harris Eisenstadt en su gira Andalusian Days por Cádiz y Sevilla, tomada esa misma mañana tras la master class que dio en el club Naima. De Izquierda a derecha: Daniel Cano, Jaime Serradilla, Jorge Moreno (cofundador del club), Pedro Cortejosa, Harris Eisenstadt, Carlos Bermudo, Arturo Serra, Vorto García y (abajo) Leandro Perpiñán y Jesús Gonzalo

Foto colectiva durante la visita que hizo Harris Eisenstadt en su gira Andalusian Days por Cádiz y Sevilla, tomada esa misma mañana del 3 de febrero de 2012, tras la master class que dio en el Naima. De Izquierda a derecha: Daniel Cano, Jaime Serradilla, Jorge Moreno (cofundador), Pedro Cortejosa, Harris Eisenstadt, Carlos Bermudo, Arturo Serra, Voro García y (abajo) Leandro Perpiñán y Jesús Gonzalo

 

Café, club y viceversa

Tras una frustrada apertura de una segunda sede en la cercana localidad de Mairena del Aljarafe (se trataba de otro local con personalidad propia e incorporaba conciertos), justo cuando se asomaba la crisis que aun aprieta, en octubre de 2011 el Naima recuperó la música en vivo como reclamo de clientes, compaginando su identidad como café. En estos años la medida ha cuajado, fortaleciendo al local y convirtiéndole en escenario de referencia en la ciudad. En el impulso de la programación en directo tuvo una gran implicación el contrabajista (ya multiinstrumentista) Jaime Serradilla, que comenzó tímidamente a trío junto al guitarrista Carlos Bermudo con uno o dos conciertos a la semana, luego con el Two Feels Jazz Duo y Jazz by Hart. Más adelante, en un grupo  dirigido por el guitarrista Toño Contreras, con la batería de Nacho Megina y el contrabajo de Serradilla, se dio un paso más atrevido con la fundación del aún activo The Jazz Lab (“laboratorio” sin arreglos previos y creación espontánea) que se amplió a un “Juke Box”, sistema por el que el público puede pedir un tema a cambio de que “inserte” una moneda. Otro paso definitivo para reforzar la programación fue recuperar las jam sessions que desde hacía años venía haciendo los domingos en la Alameda de Hércules el histórico músico local (contrabajista que aquí gusta de tocar los teclados) Manuel Calleja. En toda esta escena, son los standards los que marcan la pauta, aunque tímidamente empiezan a aparecer composiciones propias.

En la actualidad Serradilla (arriba en la foto al contrabajo junto a Daniel Cano a la trompeta) ha cedido protagonismo a otros músicos pero mantiene un puesto señalado los miércoles con su nutrida y variada formación  International Company (Rafa Núñez, Rafael Ayuso, Thomas Berensen, Chema Tornero, Gabriel Valiente, Daniel Abad, José Miguel Reina o Mateus Prado),  plataforma entre combo formativo y creación en vivo. Todo lo dicho, y el esfuerzo colectivo, han hecho posible consolidar una actividad diaria y pasar a ser sede de pequeñas muestras-festivales como la dedicada al Swing o también para la presentación de libros tan señalados como “Fruta Extraña”, antología de “Casi un siglo de poesía española del jazz”, escrita y recopilada por el profesor Juan Ignacio Guijarro. Otros músicos cuya aportación ha sido fundamental en la intensa actividad alcanzada por el Naima estos pocos años han sido Javier Ortí, Daniel Cano, Carlos Bermudo, Leandro Perpiñán, Jesús Maestre (más por cliente) o  grupos como Oh Sister!, Urban Gospel, Van Moustache o Nat`n Jazz Quartet.

El día del cumpleaños, celebrado durante todo el último fin de semana de noviembre, se invitó al trío del pianista malagueño José Carra, que ya había pasado con éxito por aquí con el dúo que mantiene con Arturo Serra. Vibrafonista que tocó aquí junto a Serradilla, Pedro Cortejosa y Daniel Cano, en 2012, acompañando al compositor y baterista canadiense Harris Eisenstadt, músico considerado entre lo mejor del jazz avanzado de Nueva York.

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Quizá fuera Miércoles Santo aquella tarde. La verdad es que nunca me interesó saber el recorrido de los pasos de Semana Santa, grave error cuando vives en una ciudad en la que puedes ser aplastado o atrapado durante horas… Estaba en el Naima. Me sorprendió ver subir la procesión tomando la calle Trajano. Aún resonaban los acordes de un piano, quizá fuera el de Kenny Barron, cuando se hizo el silencio… Desde los ventanales del café penetraba el sonido de la procesión y del gentío tomando posiciones. Miré hacia dentro y vi que estaba vacío, me había quedado solo. Sentí ese instante en el que el jazz de la esquina entre San Lorenzo y la Alameda de Hércules calló a modo de respeto. Capté entonces la verdadera atmósfera de un club de jazz en Sevilla.

© Jesús Gonzalo, 2014




El XXVIII Festival de Jazz de Málaga premia la creación local

Con algo de retraso pese a su pronta redacción, por fin ofrecemos la crónica de este festival con el que se abría paso el jazz en el mes de noviembre. Llegábamos a Málaga con la clara intención de centrar nuestra atención en los proyectos que estrenaban por primera vez Ernesto Aurignac y José Carra. Ambas citas, protagonizadas por músicos de una misma generación y ciudad, se desmarcaban del resto no ya por el hecho de ser locales sino por estar construidos sobre un importante andamiaje compositivo y, a causa de lo anterior, disponer de una plantilla instrumental mixta – más variada y amplia en el caso del saxofonista- entre instrumentación clásica, de cámara y jazz. La comprensible cancelación de Lou Donaldson por enfermedad el miércoles 5 y que este cronista no asistiera al concierto de clausura el día 9 con Chano Domínguez con Niño Josele, reduce este análisis, sin tener en cuenta las actividades paralelas, a los conciertos de los malagueños, el cuarteto de Kurt Rosenwinkel y el trío de Abe Rábade.

Antes, y haciendo un balance general previo, habría que añadir que el programa de esta XXVIII edición – segundo festival más longevo en Andalucía tras el debilitado presupuestariamente de Granada-  manifiesta una reconocible y reciente inclinación  hacia la creación española y local -saldada con mayor éxito de público que el resto de la oferta- pero evidencia una confusa distribución horaria y espacial que acentúa la sensación de apelotonamiento de propuestas y concentración de actividades en una única semana.

Ernesto Aurignac Orchestra: UNO.  Martes 4, Teatro Cervantes

Ernesto Aurignac (saxo alto, composiciones y dirección), Perico Sambeat (saxo soprano y alto), Enrique Oliver (saxo tenor), Julián Sánchez (trompeta y fliscorno), Toni Belenguer (trombón), Fernando Brox y Tete Lea (flauta), Maripepa Contreras (oboe y corno inglés), Pau Domenech (clarinete bajo), Lorena Fernández (trompa), Javier Cámara (trompa), Martín Meléndez (chelo), Tiziana Tagiani (arpa), Jaume Llombart (guitarra), José Carra (piano y Fender Rhodes), Dee jay Foster (contrabajo), Ramon Prats (batería), Carlos Cortés Bustamante (percusión), Carles Benavent (bajo), y Carme Canela (voz).

La fe mueve montañas… y esto más que voluntad ha sido fe. Nadie podrá recriminar al contumaz saxofonista que si crees y quieres consigues tu premio: estrenar su proyecto, hacerlo en el teatro más emblemático de su ciudad, meter más público que nadie en este festival y salir casi a hombros con todos los ejemplares del CD vendidos. Las bases de esta idea madurada y producida en los últimos dos años y medio -hace tres estaba subido en este mismo escenario también en su jornada de apertura junto a su cuarteto- ya los ofrecimos aquí en el artículo de  presentación de UNO. Ahora entraremos un poco en cómo sonó en su estreno y lo que acabó siendo una “fiesta Aurignac”.

 

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El proyecto es sumamente ambicioso, tanto en lo musical como en la producción que requiere, de ahí que el esfuerzo para llevarlo a cabo, sin ayudas públicas realmente significativas, haya tenido que ser equiparable… A primera vista, centrándonos en el grupo instrumental, el empaste que se pretende conseguir resulta interesante. La combinación de un conjunto de medio formato de jazz (base rítmica con piano y guitarra eléctrica, percusión, tres saxofones, trombón y trompeta) al añadir tres trompas, oboe, clarinete bajo, chelo y arpa es enormemente expresiva si se le saca provecho. Este punto hay que recalcarlo porque a nivel solista y de invitados tendrá que ser mejor rentabilizado con el fin de poder ser exportable.

Los estilos que definen este proyecto, desmintiendo al título, no son “uno” ni es sólo jazz, son múltiplos de sí mismos, que requieren de esta orquesta mixta que contiene elementos tan distantes como percusión afrolatina y arpa. UNO, dijo el autor ante el micrófono, tenía la intención de que ninguna parte, ningún miembro de este organismo prevaleciera o fuera más importante que otros. Esa era la intención, pero incluso en una orquesta siempre hay elementos preponderantes, y aquí los hubo.

Aunque no se notaron en el preludio coltraneniano que es “Sephirot”. Toda la materia orquestal vibra y crece en su respiración impresionista como una nube. Un deleite percibir el empaste del conjunto, arpa, trompas, metales, guitarra, percusión, todo está ahí, agitado por el viento de los compositores clásicos y el empuje oriental del gran Coltrane. Es el trompetista Julián Sánchez quien, como en posteriores ocasiones, dirige y da plasticidad a la banda en ese estallido de color y movimiento en alturas. Es, para quien esto suscribe, uno de los mejores momentos de un concierto en el que Aurignac favorece la combinación dos a dos de temas, con o sin puentes.

Ernesto Aurignac Orchestra 04

Dos a dos, en sentido inverso al disco,  llegan los destacados “Génesis” y “Jerusalem”, temas de contenido bíblico aunque sin matices judíos que se sitúan en el centro del proyecto. “Génesis” es una rendición sobre Historia de un Soldado de Stravinsky y “Jerusalem” se aleja de la mítica ciudad de las tres religiones para acercarse al terreno animado de Mancini sobre modos coloreados y amenos, con la flauta cómplice, de rumba – cha cha chá,  y un break en tiempo bebop en el que surgen rotaciones en solos de Enrique Oliver, Jaume Llompart y el brillante, en sonido y ejecución, dándose la vuelta desde la posición de director y mirando al público, de un necesario y fundamental esta noche Julián Sánchez. Como lo fueron los maravillosos solos que nos regalaron Ramón Prats y Dee Jay Foster, algo que merece ser revisado en la grabación que se hizo en vídeo y sonido del directo.

Otro solo memorable lo ofreció el trombón de Toni Belenguer, fuera de registro típico del género, muy gaseoso, anunciando el bolero “Sophia”, debilidad de estilo marca de la casa Aurignac que es cantado como sólo ella puede, llevándolo más allá de la tradición, por una Carme Canela que no recibió el volumen de sonido necesario. El solo del saxofonista malagueño, dueño de la noche, es el que mejor ofreció. Sánchez entra aquí con fliscornio. “Baal Zebú” y “Pericles” van emparejados, tienen empuje rítmico en un interesante estilo latin eléctrico (Carra al teclado) que deja espacio para el solo de Perico Sambeat.

Me gusta mucho, cerca del final, “Isaías 40-22”, otra alusión bíblica no judaica. Vuelve la dirección de Sánchez, elevando este blues que respira a Miles Davis (“All blues”) hacia texturas y ambientes desestabilizadores de lo tonal. Y lo hace desde abajo hasta arriba. Carles Benavent, invitado que hace de rogar Aurignac en su presentación, entra con un solo lleno de virtuosismo y sentido sobre el tema aflamencado que le sigue. Es en la segunda mitad donde se escuchan los solos del violonchelista cubano Martín Meléndez y el clarinete bajo Pau Domenec. “Nefesh Lee”, un bis de metales, con preciosa introducción y pase a dixieland imantado por el espíritu de Charlie Parker, pone fin a esta auténtica fiesta Aurignac

Hagamos una pequeña parada en esta crónica para el cuarteto de Kurt Rosenwinkel. Incluir este proyecto, el de músico que se crece en los de otros, tras contar con alguien de la avanzada edad de Donaldson, junto con el resto de la configuración del festival, hace tambalear la solvencia de los criterios de programación… El guitarrista es mucho mejor acompañante que líder. Ya sabemos que hay un montón de fieles aficionados a la guitarra, ya leímos en el  programa de mano lo que -se dice- escribió Bill Frisell de él. No es ni el continuador de Frisell, ni el de Metheny ni el de Scofield. Rosenwinkel escribe bien, muy bien, los inicios de sus temas, e incluso por momentos el grupo contagia cierta intensidad colectiva en el discurso central. Pero su fórmula con piano, que ya probó junto a Brad Mehldau y aquí con la ausencia del anunciado Aaron Parks -otro nuevo niño prodigio-, jamás contagia ni como música ni como mensaje con un desarrollo coherente y sólido. Y si lo hace es cuando el trío de piano se queda solo. Una lástima.

José Carra 05

José Carra El Camino.  Viernes 7, Teatro Cervantes

Jose Carra (piano), Beatriz Pessoa (voz),  Enrique Oliver (saxofón y clarinete bajo), Romeu Tristao (contrabajo), Joao Lopes Pereira (batería), Carlos López (percusión).

Sección de cuerda: Mario Navas, violín I (solista), Javi Gregori, violín I, Lorenzo Triviño, violín I, Sergio Martínez, violín II, Sara Muñoz, violín II, Ana María Navarro, violín II, Francisco José Fernández, viola, Ana González, viola, Alejandro Martínez, violonchelo, César Jiménez, violonchelo, Alejandro Escalera, palmas y nudillos. Producido por Jose Carra y Antonio Romero

The Wild Bunch es un grupo de Jose Carra que nada tiene que ver con éste, aunque sirva de núcleo para darle forma. Sí que mantiene más relación estética, pero  tampoco demasiada, con su trío y aquél excelente disco Ewig, que compartió con Ramón Prats y DeeJay Foster.  Su proyecto, acertadamente incluido en el programa de este festival, se basa como el de Aurignac en composición y plantilla mixta de jazz y, en este caso con bastante más acento clásico que el del saxofonista, conjunto de cuerda.

El concierto se concibe sobre una estructura en quinteto más percusión con dos elementos centrales que son la voz de Beatriz Pessoa (sin letra, declamando líricamente las notas) y saxo tenor (no bien dimensionado en sonido por los técnicos) de Enrique Oliver. La música se inicia con una voz en off recitando un poema del que no se aprecia bien el mensaje ni el sentido musical del mismo, aunque deja entrever, en ese recurrente uso de bases de voz programadas que recuerdan al teatro, una conexión directa con el fenómeno romántico. Esta anunciación tenía ese fin, poner el punto de salida a un “Camino” que parecía quedar descrito en una narración hecha de distintas paradas o distintos pasajes. El conjunto de cámara apareció justo al final.

José Carra 04

Carra se entrega al perfume de la sensibilidad aterciopelada, a la sublimación melancólica, al deleite contagioso y consabido de la voluptuosidad y delicadezas del canon estético Romántico, en una mezcla entre emociones aéreas y motivos minimales que citan a Steve Reich acercándolo al pop en ese encuentro. El encuadre de voz y saxo sí es interesante, ella con onomatopeyas, él alargando y dando empuje  a la melodía. Buenos unísonos, un emparejamiento que podría hacerse aún más descriptivo. Una fórmula de voz/saxo que nos recordó al grupo alemán Schultzting, que ganó hace un montón de años el concurso de Granada para jóvenes menores de 30. Por cierto, no creo que la media de este grupo alcanzara esa cifra con los tres portugueses, estupendos músicos de gran finura y técnica, con mucho por decir Romeu Tristao (contrabajo) y Joao Lopes Pereira (batería).

El paseo por este camino con paradas de desigual destino, algunas por las que el oyente ya parecía haber pasado antes, tiene quizá su mejor expresión con la entrada del conjunto de cámara, que casi sin ensayo previo encaja a la perfección su parte escrita en el discurso jazzístico del quinteto (sexteto con percusión). Escucharemos y comentaremos la versión en disco esperando y deseando, como todo lo que surge y empieza  a caminar, crezca y encuentre nuevos senderos de expresión más terrenales. La poesía o la belleza no son una cuestión de lirismo, es una apreciación sobre la realidad, y pueden ser duras, desagradables, divertidas e incluso feas. Pero deben sentirse como un acto de verdad. Faltaron otros paisajes en El Camino.

Abe Rábade Trío 01

 Abe Rábade Trio VerSonsSábado 8, Teatro Cervantes

Abe Rábade:  piano, Pablo Martín Caminero: contrabajo, Bruno Pedroso: Batería

Escribí del primero, segundo y luego me llegó el tercero de sus discos a trío. Pude verle en directo, en sus comienzos, dentro de un contexto que favorecía lo efusivo y la pirotecnia. Han pasado 10 años desde aquél Ghu! del 20o4, él sigue fiel al concepto de trío pero su pianismo ha madurado de un modo que han convertido su capacidad técnica y su muy resuelto y vigoroso sentido del ritmo en algo más que empuje melódico: ha conseguido crear intensidad melódica. Bien respaldado por el muy activo, casi tanto como el pianista, Pablo Martín Caminero, acaso uno de nuestros mejores contrabajistas, y por la batería abierta en gestos y texturas aéreas de Bruno Pedroso, el pianista galego deleitó a un público al que tuvo que entregar hasta dos bises, uno de ellos una rendición sobre Haendel. Es posible que en este cruce espontáneo, en esa construcción precisa e inspirada del conjunto, esta música abierta y veraz pudo ser el mejor ejemplo de aquella semana de lo que el jazz ha significado, significa y será.

Texto: © Jesús Gonzalo, 2014
Fotos: © Daniel Pérez / Teatro Cervantes, 2014




Ernesto Aurignac presenta “UNO”, el proyecto más ambicioso del año

Ernesto Aurignac Festival Jazz Malaga 2014

Cartel de presentación de UNO
Obra gráfica de Arkaitz del Río y diseño de Marian Martí Requena

 

  “Siempre soñé con un día grabar este trabajo en disco, con mis amigos y músicos favoritos. Este sueño está a punto de hacerse realidad. He grabado en muchos discos como sideman, pero nunca a mi nombre. Esta es la primera vez, mi carta de presentación…Y luego lo intentaré en directo. Mi ilusión es máxima”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hace un par de años alguien tan activo en las redes como nuestro protagonista parecía haber desaparecido. Le seguimos la pista en ciertas citas pero no entendíamos ese aislamiento. La justificación nos venía dada por amigos cercanos: “está escribiendo”. Hasta ese momento uno tenía la impresión de que el músico era un gran improvisador. Le conocí con Sindicato Ornette, y aquella experiencia suponía en la mayoría de las veces un salto sin red. Fue Julián Sánchez, el fundametal trompetista de dicho grupo, quien me hizo un breve pero sustancioso resumen de su relación musical con Aurignac. En él me llegó a decir que desde siempre Ernesto había tenido en la cabeza una inquietud por la organización escrita, por componer, vaya. Que mientras fundaban Sindicato Ornette, en “pisos de estudiantes”, ahí se oía de todo, Ornette Coleman y también Stravinski.

Ese tiempo de silencio ha sido suficiente para reunir fe y voluntad inquebrantables. Tantas para llegar a materializar el próximo 4 de noviembre de 2014 este enorme proyecto en el Teatro Cervantes de Málaga. He sido testigo – más bien indirecto, porque sino lo habría sufrido- de la gestión y esfuerzos que ha conllevado este escueto y acertadamente llamado UNO. Será el primer disco del malagueño, y tras pasar por el estudio el pasado verano, con todos los protagonistas sobre el escenario, será inmortalizado en vídeo durante su estreno absoluto. Igual no hay mejor lugar para un malagueño como Aurignac que hacerlo en casa,  pero uno se pregunta, en este provinciano pastel autonómico, si podría ser ése el único teatro que acogiera, con ciertas garantías y el mínimo apoyo público para su producción, un proyecto que abarca al JAZZ como género, a la creación hispana, andaluza y catalana (recordemos que también se formó en Barcelona).

Gerardo Núñez, Ernesto Aurignac y Jorge Pardo

Gerardo Núñez, Ernesto Aurignac y Jorge Pardo

Monumental trabajo para gran formato y secciones que incluyen a maestros tan indiscutibles como Perico Sambeat, Jorge Pardo, Carme Canela, Gerardo Núñez y  Carles Benavent con otros que se abren paso como Julián Sánchez, Ramón Prats, Dee Jay Foster, Jose Carra, Enrique Oliver, Carlos Cortés o Jaume Llompart. Un contexto orquestal en el que caben vientos de metal como trompa o de cuerda como cello y arpa, además de percusión afrolatina.

 

Grabación en estudio de <i>UNO</i>, con la participacion de Carles Benavent

Grabación en estudio de “UNO”, con la participacion de Carles Benavent

Me gusta el cartel, va con la personalidad de Aurignac. La plasticidad en collage dinámica y viajera realizada por Arkaitz del Río  -imagen de cabecera de este artículo- sirve para visualizar  los sonidos que contiene esta ambiciosa propuesta. Es un lienzo que evoca a otros conglomerados artísticos de la música popular de los Beatles en Sgt. Peppers, de Frank Zappa en Grand Wazoo pero sobre todo el empuje aéreo de la portada de Miles Davis en Bitches Brew. En suma, Ernesto Aurignac indaga en los recursos de un concepto aglutinador por medio de una verdadera orquesta, no big band. El saxofonista ama por igual a Parker como a Ornette Coleman, quizá más al primero. Ama los standards, ama el bolero, le gusta la melodía y volar alto o raso, rápido o lento sobre ella. Flamenco, blues, bolero, bebop, UNO es un puzzle de las corrientes principales del jazz traídas por el músico andaluz hasta el presente con sumo respeto y emoción. Con un sentimiento profundo y personal que él hace colectivo sumando voluntades. Un montón de voluntades.

Ensayos previos con Perico Sambeat (primer plano) y Enresto Aurignac (al fondo)

Ensayos previos con Perico Sambeat (primer plano) y Ernesto Aurignac (al fondo)

¿Y cómo suena UNO? En la entrevista publicada en Tomajazz este pasado mes de agosto nos daba unas pistas…”Pues supongo que genial, es una experiencia nueva, será fluido, espontáneo, tendrá algo de clásico, algo de contemporáneo, muy musical, no abierto, porque va canalizado, pero seguro que en directo esto crece. Tendrá algo latino, algo de bolero, de bossa, de blues, standards con arreglos, porque me gustan, es decir, será una batidora moderna de estilos clásicos”.

Tres de los mejores saxofonistas juntos: Ernesto Auignac, Enrique Oliver y Perico Sambeat

Tres de los mejores saxofonistas juntos: Ernesto Auignac, Enrique Oliver y Perico Sambeat

En esa línea de una escritura de memorias – o mejor aún de visiones- el músico explica los motivos que inspiran las piezas que conforman UNO… Un título que a todos nos invita a pensar en el mayor de los músicos de jazz: John Coltrane.”‘Ain Soph Aur‘ es el origen, es el átomo, es el viento impresionista que colorea Ellington; ‘Jerusalén‘, podría estar hecha de sonidos contemporáneos y estética ‘Konitziana‘ (Lee Konitz) que nos adentra en un entramado de espiritualidad mediante un color circense; ‘Nefesh Lee‘ evoca los instintos del alma de manera minimalista, virtuosa y espectacular a la vez; ‘Astrologic‘ es un viaje, un sueño al más allá, una oda ilusionista volátil; ‘Pericles´ es el más sabio, su nombre, un juego latino, un interludio de otra galaxia; ‘Isaías 40-22‘ es la expansión del universo, una sensación plástica única; ‘Sophia‘ es la frágil luz que asoma tentaciones, dulces sueños provocadores, y tú, fina miel, danzas pura en amargos dulces;  ‘Génesis‘ tiene influencias stravinskyanas, surrealismo romántico; ‘Samadhi‘ ¿es flamenco, música celta, jazz?… Supongo que es fruto de una conciencia que alcanza la unidad con lo divino y que da sentido a todo, a nada y al UNO. Una sentencia que firmaría Coltrane….

Panorámica de la orchestra con la dirección de Julián Sánchez durante la grabación de UNO

Panorámica de la orchestra con la dirección de Julián Sánchez durante la grabación de UNO

 

El Teatro Cervantes es donde el festival de cine de Málaga tiene su sede. En su entrada ponen una alfombra roja extendida por la que se pasean las estrellas… Los músicos que estarán allí el día 4, martes, son estrellas sin alfombra. No la necesitan. Con gran esfuerzo e ilusión, Ernesto Aurignac los ha reunido para presentar una música de siempre y de ahora. UNO,  tributo a una divinidad propia.

Texto: © Jesús Gonzalo, 2014

Video:

Ernesto Aurignac Orchestra presenta UNO
Festival de Jazz de Málaga
Martes 4 de noviembre de 2014. 21:30

Ernesto Aurignac (saxo alto, composiciones y dirección)

Perico Sambeat (saxo soprano y alto)

Enrique Oliver
(saxo tenor)
Julián Sánchez (trompeta y fliscorno)
Toni Belenguer (trombón)
Fernando Brox (flauta)
Maripepa Contreras (oboe y corno inglés)
Pau Domenech (clarinete bajo)
Lorena Fernández (trompa)
Javier Cámara (trompa)
Martín Meléndez (chelo)
Tiziana Tagiani (arpa)
Jaume Llombart (guitarra)
José Carra (piano y Fender Rhodes)
Dee jay Foster (contrabajo)
Ramon Prats (batería)
Carlos Cortés Bustamante (percusión)
Gerardo Núñez (guitarra flamenca)
Carme Canela (voz)

Entradas: http://www.teatrocervantes.com/es/genero/musica/ciclo/120/espectaculo/1590




ROBERTA GAMBARINI QUARTET. “La universalidad del jazz fuente de renovación y futuro”. 19º Ciclo Jazz es Primavera-II Festival Eurojazz 2011. Ellas crean. C.M.U. San Juan Evangelista (Madrid).

19º Ciclo Jazz es Primavera-II Festival Eurojazz 2011. Ellas crean

A pesar de no ser muy conocida en España la cantante italiana originaria de Turín Roberta Gambarini ha trabajado al lado de ilustres nombres del jazz internacional entre los que encontramos a Michael Brecker, Ron Carter, Herbie Hancock, Slide Hampton, Roy Hargrove, Jimmy Heath, James Moody, Hank Jones, Christian McBride y Toots Thielemans, y ha actuado en grandes escenarios como el Carnegie Hall, el Kennedy y Lincoln Center o el Walt Disney Concert Hall, y en festivales como Barbados, Londres, Monterrey, Mar del Norte, Toronto, y Umbría.

Con su disco Easy To Love (Groovin ‘High / Kindred Rhythm), de 2006, mostró sus dotes como cantante de prestigio y categoría que no dudó en ofrecer en esta su primera visita a Madrid.

Roberta Gambarini. © 2011 Sergio Cabanillas

Apareció en el escenario y fue directamente al grano, es decir: presentó y regaló su voz a capela, desnuda, frontal y sincera evocando el pasado más glorioso de las grandes divas del jazz como Ella Fitzgerald o Sarah Vaughan. Posiblemente pudo seguir su repertorio de cualquier otra manera pero prefirió hacerlo de la mano del gran compositor brasileño Antonio Carlos Jobim para arrancar los primeros aplausos tan merecidos como entusiastas. De la arraigada afición al jazz en el seno familiar nos llega “On The Sunny Side Of The Street” (Easy To Love, 2006) una canción que marcó su tierna infancia y que perteneció a la colección particular de vinilos de su padre. Turbador su dueto con el bajista Dee Jay Foster y su expresivo scat.

De su trabajo con el pianista Hank Jones (You Are There, 2008) nos obsequió, en su opinión, con “la más bella canción del mundo”: “Lush Life”, composición de Billy Strayhorn que supuso un deleite para la memoria de los presentes. Su profundo feeling dejó atrás toda posible duda y encandiló de raíz a los más exigentes. La belleza y calidez de sus modulaciones hicieron de esta y de otras piezas una joya que impregnó las paredes del Johnny sin necesidad de rubricar nada sobre ellas. Toda una ofrenda de magia swingueante en “That Old Black Magic” (So In Love, 2009).

Jose Carra - © 2011 Sergio Cabanillas

De su excelente y penetrante registro nació “Easy To Love” (Cole Porter), título homónimo de su trabajo del año 2006, tras lo cual llegó “Body And Soul”, del que señaló que era un texto bello que me piace molto, y que le sirvió de pretexto para dirigir a sus músicos micrófono en mano con maestría y sutileza.

De La Italia destacó al milanese Bruno B. Martino y su composición “Estate”, que cantó con especial sentimiento y añoranza en un primer instante para posteriormente transformar el trío instrumental en un cuarteto ocasional en el que la voz pasó a ser un trombón sólo enmudecido por el clamor del público. Quiso que fuera un bolero el que pusiera el broche final y eligió “La Puerta”. Lo cantó como sólo las grandes cantantes lo pueden hacer en un castellano diáfano y con tal sensibilidad que obligó a todos los asistentes a exigir el bis como si les fuera la vida en ello.

Dee Jay Foster. © 2011 Sergio Cabanillas

A modo de resumen no se puede quedar en el tintero su capacidad para la improvisación, su voz cálida y expresiva, ni su técnica, ni su swing, ni su scatting, ni su conocimiento de los standards americanos.

De Roberta Gambarini nos acordaremos más por su arte que por ser una cantante mediática y de la que sólo eché en falta que no cantara “Sophisticated Lady” o “In A Sentimental Mood”.

Para otra ocasión será.

Texto © 2011 Enrique Farelo
Fotos © 2011 Sergio Cabanillas

Fecha: 27 de febrero de 2011.
Lugar: C.M.U. San Juan Evangelista (Madrid).
Componentes:

Roberta Gambarini: voz
José Carra: piano
Dee Jay Foster: contrabajo
Ramón Prats: batería