Razones para jazz: un disco de (per)versiones. Spy vs Spy (Zorn – Berne – Dresse – Vatcher – Baron) [420]

Un disco de gloriosas versiones de clásicos del jazz puestos al día: Spy vs Spy (1988). John Zorn, Tim Berne, Mark Dresser, Michael Vatcher & Joey Baron, Play the Music of Ornette Coleman.

Seleccionado por Mister Flasker




Razones para jazz: una portada. Spy vs Spy (Zorn – Berne – Dresse – Vatcher – Baron) [419]

Una portada (gloriosa) de Mark BeyerSpy vs Spy (1988). John Zorn, Tim Berne, Mark Dresser, Michael Vatcher & Joey Baron, Play the Music of Ornette Coleman.

Seleccionado por Señor X




Razones para jazz: un disco. Spy vs Spy (Zorn – Berne – Dresse – Vatcher – Baron) [418]

Un disco. Spy vs Spy (1988). John Zorn, Tim Berne, Mark Dresser, Michael Vatcher & Joey Baron, Play the Music of Ornette Coleman.

Seleccionado por Trusqui & Jack Torrance.




Lo más escuchado de HDO (III): Song X. Homenaje a Ornette Coleman [Podcast]

Finalizamos el año 2017 recuperando algunas de las entregas más escuchadas en Hablando de oídas (HDO): HDO 006 de título Song X. Homenaje a Ornette Coleman en el que el tema «Lonely Woman», magistral creación del saxofonista – compositor – agitador – ideólogo era el eje central en torno al que se articulaba este homenaje.

Tomajazz: © Pachi Tapiz, 2017
Fotografía: «Song X». Naturaleza viva. Creación instantánea. Pachi Tapiz, 2015-08-27

HDO es un podcast editado, presentado y producido por Pachi Tapiz.




365 razones para amar el jazz: una grabación. The Shape Of Jazz To Come (Ornette Coleman) [256]

Una grabación. Ornette ColemanThe Shape Of Jazz To Come (Atlantic, 1959)

Seleccionado por Martí Farré

Con Ornette Coleman, Don Cherry, Charlie Haden, Billy Higgins




365 razones para amar el jazz: un disco. Free Jazz (Ornette Coleman) [133]

Un disco. Free Jazz: A Collective Improvisation (Ornette Coleman. Atlantic, 1960)

Seleccionado por Juan Antonio Serrano Cervantes

Con Ornette Coleman, Don Cherry, Scott LaFaro, Billy Higgins, Eric Dolphy, Freddie Hubbard, Charlie Haden, Ed Blackwell




365 razones para amar el jazz: un disco. Tomorrow Is The Question (Ornette Coleman) [129]

Un disco. Ornette ColemanTomorrow Is The Question (Contemporary Label, 1959)

Seleccionado por Arturo Mora Rioja.

Con Ornette Coleman, Don Cherry, Percy Heath, Red Mitchell, Shelly Manne

 




365 razones para amar el jazz: un disco a reeditar urgentemente. Ornette Coleman: Crisis [58]

Un disco a reeditar urgentemente. Ornette Coleman: Crisis (Impulse!, 1969)

Seleccionado por Diego Sánchez Cascado.




365 razones para amar el jazz: un disco. John Zorn: Spy vs. Spy [52]

Un disco. John Zorn: Spy Vs. Spy. The Music Of Ornette Coleman (Nonesuch, 1988)

Seleccionado por Pachi Tapiz.

Con John Zorn, Tim Berne, Joey Baron,  Michael Vatcher, Mark Dresser.




Especial 25 Discos de Jazz: una guía esencial (2005)

Louis Armstrong Hot Fives And SevensEn Tomajazz recuperamos 25 Discos de Jazz: una guía esencial que Jorge López de Guereñu, Nacho Fuentes y Agustín Pérez Gasco, bajo la dirección de Fernando Ortiz de Urbina realizaron en 2005. El resultado, en cinco partes, fue una recopilación de CD de jazz básicos en cualquier colección, que siguen estando de plena actualidad.
El especial está estructurado de la siguiente manera:

Se desarrolló cronológicamente estructurado en cuatro partes:




Más homenajes: Ornette, Duke y clásicos del jazz más libre. HDO (0052). [Audioblog]

Más homenajes a clásicos del jazz, tanto en el fondo como en la forma.

Matthew Shipp Trio_To Duke_RogueArt_2015Matthew Shipp Trio (con Shipp, el baterista Whit Dickey y el bajista Michael Bisio) se lo pasan (y nos lo hacen pasar a los oyentes) muy bien -al menos esa es la sensación que se se desprende- en To Duke (RogueArt). En un momento es Shipp quien guarda las formas mientras que Bisio y Dickey tocan a placer. En otras ocasiones es quien Shipp decide que es libre para improvisar mientras que Bisio y Dickey permanecen fieles a la música de Duke. El homenaje es bonito y emotivo, una explosión de creatividad en un legado enorme.

Akchoté-Bonnet-Bazzola-Paredes_SKIES_guitar tribute for Ornette music_Alina Records_2015Skies (Alina Records) sirve para que cuatro guitarristas homenajeen al gran Ornette Coleman. Noël Akchoté, Richard Bonnet, Guillermo Bazzola y David Paredes son cuatro músicos con cuatro visiones instrumentales y creativas distintas, pero que se complementan magníficamente. A lo largo de la grabación (disponible como casi todo el catálogo de Alina gratuítamente desde su web), suenan «Turnaround», «Lonely Woman» (como no podría ser de otro modo), «Blues Connotation», «Latin Genetics», «Friends and Neighbors»…

DolCHi Trío_Yeahhh!!!!_Alina Records_2015Derek Bailey, Steve Lacy, Han Bennink, Tony Oxley, Ornette Coleman y Morton Feldman son las figuras de la improvisación y la música contemporánea homenajeados por el grupo argentino DolCHi Trío (Darío Dolchi, Juan De Cicco, Osvaldo La Porta) en Yeahhh!!!! (Alina Records). Vibrante la muestra de respeto en espíritu en forma de una sesión de libre improvisación cuyos apenas treinta minutos pasan apenas en un suspiro.

© Pachi Tapiz, 2015

HDO (Hablando de oídas) es un audioblog editado, producido y presentado por Pachi Tapiz.

Akchoté-Bonnet-Bazzola-Paredes_SKIES_guitar tribute for Ornette music_Alina Records_2015DolCHi Trío_Yeahhh!!!!_Alina Records_2015 Matthew Shipp Trio_To Duke_RogueArt_2015
Los temas, las grabaciones, los músicos

 




Marco Mezquida & Manel Fortià: My Old Flame (Autoeditado, 2015; CD)

La imparable carrera de Marco Mezquida nos ha deparado, al igual que en 2014, un gran número de grabaciones en este casi fulminado año 2015. Desde su trabajo como sideman con Carlos Falanga Gran Coral (Underpool Records, 2015), pasando por el disco en directo y a piano solo Life in Terrassa (Underpool Records, 2015) y la publicación a dúo con Celeste Alias Llunàtics (Temps Records, 2015), hasta la reciente publicación con su trío My Friend Marko Cantabille (Fresh Sound Records, 2015) entre otros. Pero lo que es más llamativo no es la gran cantidad (que también), lo increíble es mantener tal nivel de excelencia, de inventiva, de capacidad de no perder ni por un segundo su personalidad pero al mismo tiempo encajando a la perfección. Mezquida trabaja sin freno pero con una absoluta seguridad (o tal vez sea precisamente por no parase a pensar demasiado) de lo que está haciendo.

Para esta ocasión, el pianista menorquín realiza un trabajo a dúo con el contrabajista Manel Fortià, del que precisamente reseñamos hace unos meses su trabajo como sideman para Vernau Mier en el disco Nebuloses D’Azimut (PSM Music, 2015). En My Old Flame (Autoedicion, 2015), trabajo discográfico que hoy tenemos el placer de reseñar, los dos músicos presentan un disco con nueve temas. Cinco temas propios (dos de Fortià y tres de Mezquida) y algunas versiones como “Researching Has No Limits” de Ornette Coleman o “Something” de George Harrison.

En prácticamente todo el álbum encontramos al Marco Mezquida más melódico. Al creador de belleza a través de la música, al músico que sabe condensar infinidad de estilos diferentes siempre con su sello inconfundible. Pero también al investigador de lo desconocido en algunos destellos geniales (como en los primeros minutos de “All Or Nothing At All” de Arthur Altman). El contrabajista y co-líder Manel Fortià ofrece un bello sonido a madera. Contundente. Sin limitar su instrumento. En algunas ocasiones percutiéndolo, en otras otorgando gran profundidad a la música. Sin duda un músico a tener muy en cuenta.

Entre los temas hay que destacar la revisión de “La hora fértil” y “Menguante” de Marco Mezquida, el primero publicado en su disco a piano solo La Hora Fértil (Whatabout Music, 2013), el segundo publicado recientemente con su trío aunque interpretado en concierto con múltiples formaciones en los últimos meses. Y lo que encontramos en el disco son versiones completamente distintas aunque siempre manteniendo la esencia inicial. Dando la impresión de que el tema se reinterpreta en directo añadiendo y cambiando según la magia que se crea al momento, es decir, acudiendo a la improvisación… a la composición instantánea. Puede que me equivoque pero me da la sensación de que se recupera un aspecto un tanto olvidado.

Un disco que evoca belleza. Desde la fotografía de la portada, pasando por las preciosas melodías creadas por Mezquida y Fortià, hasta la magia invisible pero tremendamente perceptible a través de la concentración. My Old Flame necesita de quietud y de saber escuchar. De olvidarse del mundo de los fast food. De las prisas innecesarias. Solo mantener la concentración e imaginar. ¿Tanto cuesta? Colocar el CD en el reproductor. Silenciar el smartphone. Olvidar las redes sociales solo una hora y morir de placer escuchando “Spring Is You”.

© Jesús Mateu Rosselló, 2015

Marco Mezquida & Manel Fortià: My Old Flame

Músicos: Marco Mezquida (piano) y Manel Fortià (contrabajo)

Composiciones: “Haden Song” (Manel Fortià), “All Or Nothing At All” (Arthur Altman), “La Hora Fértil” (Marco Mezquida), “Researching Has No Limits” (Ornette Coleman), “My Old Flame” (Arthur Johnston), “Maruxinha” (Marco Mezquida), “Menguante” (Marco Mezquida), “Spring Is You” (Manel Fortià) y “Something” (George Harrison)

Grabado y autoeditado en 2015.




Lo nuevo de The Thing y Made to Break (Vandermark, Daisy, Stadhouders, Kurzmann). HDO (0025) [Audioblog]

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Espacio en HDO para escuchar en la entrega número 25 Shake (The Thing Records, 2015)  y Before the Code (Trost Records, 2015), las nuevas grabaciones de The Thing (Mats Gustafsson, Ingebrigt Haker Flaten y Paal Nilssen-Love) y Made To Break (Ken Vandermark, Tim Daisy, Jasper Stadhouders, Christof Kurzmann) respectivamente.

Lo nuevo de The Thing transita por esa senda del free habitual en una parte de las obras de este trío, que consiste en visitar clásicos del género (un único elegido esta vez, que es el tema de Ornette Coleman «Perfection»), «clásicos» del rock (las osadías en esta ocasión consisten en revisitar «The Nail Will Burn» del clásico A Gilded Eternity del grupo Loop, y «Sigill» del grupo de un solo integrante Wyrd Visions), que complementan por temas propios, que en esta ocasión están compuestos por cada uno de los tres integrantes del grupo. El disco arranca con la adictiva «Viking Disco», que engancha con el tema ya mencionado de Ornette. Desde este mismo momento el trío muestra su desparrame habitual de energía, creando una propuesta intensa que consigue que uno no deje de mover los pies marcando el ritmo en ningún momento.

En la música de Made to Break están presentes gran parte de los elementos que caracterizan a la música de Ken Vandermark a lo largo de los distintos proyectos y formaciones que ha puesto en marcha a lo largo de su carrera. Está el free, por supuesto, pero también la libre improvisación, el rock, el funk, la electrónica… Tim Daisy, Jasper Stadhouders y Christof Kurzmann son los vehículos ideales para tomar las composiciones de Vandermark y junto a este potente soplador, desarrollarlas incluyendo todos esos elementos estilísticos con una naturalidad pasmosa en grabaciones tan adictivas como Before the Code.

© Pachi Tapiz, 2015

BEFORE THE CODE - OUTLINE The Thing_Shake_The Thing Records_2015

HDO es un audioblog editado, producido y presentado por Pachi Tapiz.

La música, las grabaciones, los músicos

  • «Viking Disco / Perfection», «The Nail Will Burn», «Boga Fogo»
    The Thing. Shake (The Thing Records, 2015)
    Mats Gustafsson, Ingebrigt Haker Flaten y Paal Nilssen-Love, con la colaboración de Anna Hogberg y Goran Kaijfes
  • «Off-Picture No.119» (for Joshua Oppenheimer)
    Made to Break. Before the Code (Trost Records, 2015)
    Ken Vandermark, Tim Daisy, Jasper Stadhouders, Christof Kurzmann



Les rencontres d’Arles / 22ème Jazz À Junas (I) (Julio de 2015. Arles, Junas, Francia)

Les rencontres d’Arles / 22ème Jazz À Junas

  • Fecha: julio de 2015
  • Lugar: Arles, Junas, Francia

Comentario:

La revista “The New York City Jazz Records, de periodicidad mensual, editada con tinta de la vieja escuela, la cual te deja los dedos bien oscurecidos, suele citar “Nueva York cada noche es un festival de jazz”. Salvando las distancias, podríamos decir que en la República Francesa, en periodo estival, cada día hay, como mínimo, un festival de jazz. Desde los más tradicionales a los más contemporáneos, desde los de gran formato y dispendio económico a los más modestos, y no por ello menos interesantes.

01_Piano&Cbx (©Joan Cortès)_22ago15_Junas

Nos desplazamos, por tercer año consecutivo, al Festival de Jazz de Junas (entre Nimes y Montpellier), que celebraba su 22ª edición, con prácticamente los mismos componentes que lo iniciaron, formado por dos asalariados y un gran equipo -por tamaño, entrega y capacidad de gestión- de “bénévoles” (voluntarios).

Previamente asistimos a otro festival, en esta ocasión de fotografía (campo al que Tomajazz le dedica su generoso espacio), a la 46ª edición de los “Rencontres d’Arles”, con 35 exposiciones. Un festival que, prácticamente, en su totalidad te permite ir caminando de un espacio expositivo a otro, permitiéndote disfrutar de las calles, callejuelas y edificios de esta impresionante e histórica ciudad.

02_Tres llibres d'Arles (©Joan Cortès)_150901_Grnllrs

De esta edición de “Les Rencontres de la Photographie” destacaría especialmente tres exposiciones, todas ellas con claro predominio del blanco y negro. Un blanco y negro de exquisito acabado. “Une collection” una extensa selección de obras de la “Maison Européenne de la Photographie”, que debido a su magnitud se exhibió en dos salas diferentes, “Oser la Photographie / 50 ans dune collection d’avant-garde à Arles” del “Mussée Réattu” y “Congo” de Alex Majoli y Paolo Pellegrin, expuesta en el “Parcs des Ateliers”.

03_Expo CNG (©Joan Cortès)_19jul15_Prc tlrs_Arles

Mención aparte, y a su vez relacionada con la cabecera de esta casa, merece un comentario la extensa exposición “Total records” (también en el “Parc des Ateliers”), con portadas de discos de 33 rpm, entre otras, de Blue Note, de la época monocromática, con la reproducción de la foto original, su reencuadre posterior y la caratula final del álbum (Sonny Rollins, Thelonious Monk, John Coltrane, Ornetre Coleman, …)

04_Expo BL NT (©Joan Cortès)_19jul15_Prc tlrs_Arles

También estaban expuestas algunas de las portadas del sello muniqués ECM, que desde sus albores siempre ha mimado como nadie las imágenes y los acabados de sus producciones discográficas (ver el recomendable Tocando el horizonte. La música de ECM -Global Rhythm, 2008-, así como su catálogo en papel del 2009), creando una enseña visual propia e inmediatamente reconocible.

05_Llibre i catàleg ECM (©Joan Cortès)_150901_Grnllrs

En la misma exposición se podían ver las imágenes de Tutu de Miles Davis. Fotografías realizadas por uno de los grandes maestros del género, Irving Penn, del cual, en la primera exposición citada, se podía disfrutar de algunos de sus excelentes y exquisitos trabajos en blanco y negro, entre ellos, distintas tomas con posiciones diferentes de los dedos de Miles para el disco.

06_Expo TT MLS DVS (©Joan Cortès)_19jul15_Prc tlrs_Arles

A pesar de las reiteradas referencias realizadas al blanco y negro, uno no comulga con los fieles penitentes de que el jazz ha de estar fotografiado en tal, ni que este sea más artístico que el color. Concepciones que no dejan de ser meros tópicos, quizás válidas para discusiones bizantinas de sobremesa, más allá de ciertos intereses comerciales.

07_Expo carrer Junas (©Joan Cortès).

Después del festival fotográfico, y sin pausa, pasamos al festival de Jazz de la pequeña población de Junas (de unos mil habitantes). En esta edición, la organización presentó una nueva selección de fotografías de gran formato, en b/n, expuestas en dos calles y en el interior del Temple (de confesión protestante). Quince fotografías correspondientes a músicos que han participado en distintas ediciones del festival.

08_Rètol John Taylor (©Joan Cortès)_24jul15_Junas

Desde la edición del año anterior, todas calles mantienen un doble rotulado, el segundo con el nombre y una pequeña fotografía de un músico que ha pasado por el festival. Como muestra y a su vez homenaje incluimos la fotografía con la placa de uno de los pianistas más interesantes del jazz, John Taylor, desgraciadamente fallecido pocos días antes, como consecuencia de un ataque cardíaco en un escenario francés, cuando estaba tocando como miembro del cuarteto “Nouvelle Vague” de Stephane Kerecki.

09_les 3 portades (©Joan Cortès)_3agol15_Moià

John y Stephan habían actuado, a dúo, en Junas, hacía justo un par de años, en el espacio del Temple. Ambos editaron en el 2011 la pequeña joya titulada Patience, dos años después, y en solitario, John publicó otra exquisitez, In Two Minds (CamJazz).

10_Altar i u vitrall (©Joan Cortès)_3agol15_Moià

El dúo actuó en la misma edición y espacio donde Daniel Humair, baterista y pintor, había inaugurado los vitrales que había diseñado expresamente por encargo del Festival.

Texto y fotografías: © Joan Cortès, 2015




Song X. Homenaje a Ornette Coleman Redux. HDO (entrega 0008) [Audioblog]

“Song X Redux”. Naturaleza viva. Creación instantánea. © Pachi Tapiz, 2015-09-10

“Song X Redux”. Naturaleza viva. Creación instantánea. © Pachi Tapiz, 2015-09-10

Edición condensada del homenaje a Ornette Coleman (con una duración de tres horas, cincuenta y un minutos y tres segundos) en 140 segundos, ni uno más, ni uno menos: ¡es la época en que nos toca vivir!

Toda la información de músicas y músicos en Song X. Homenaje a Ornette Coleman. HDO (entrega 0006) [Audioblog]




Song X. Homenaje a Ornette Coleman. HDO (entrega 0006) [Audioblog]

"Song X". Naturaleza viva. Creación instantánea. © Pachi Tapiz, 2015-08-27

«Song X». Naturaleza viva. Creación instantánea. © Pachi Tapiz, 2015-08-27

De vuelta a la nueva temporada de Tomajazz, el audioblog HDO comienza su andadura con una nueva entrada titulada Song X. Esta surge al hilo de la primera parte del «Meeting about Ornette«, un encuentro realizado por el grupo El Intruso (integrado por Hector Crehuet, Javier Guzmán, Sam Davidson y Pedro López), que contó con la participación de varios amigos y conocidos: Markus Breuss a la corneta, Pelayo Arrizabalaga al saxo alto, Juan Belda a los teclados y Javier Colis a la guitarra. El resultado de esta grabación se encuentra disponible en http://modisti.net/core/meeting-about-ornette/. Se trata de una pieza derivada del proyecto on-line «Is Alive Within Me» (http://modisti.net/core/is-alive-within-me-2/) que se produjo espontáneamente al acudir al estudio de El Intruso algunos de los participantes a grabar su colaboración y quedarse a improvisar con nosotros.

El proyecto original «Is alive within me» es un homenaje permanente a Ornette Coleman en el que se puede participar a través de la página http://modisti.com/15/is-alive-within-me/. A su vez este proyecto sirve para arrancar una nueva etapa de la red Modisti, el proyecto online de Pedro López, que se convierte así en red colaborativa http://modisti.net.
De este homenaje se ha hecho eco el programa de Radio 3 Músicas Posibles de Lara López  dedicándole sendos programas el pasado 31 de agosto (http://blog.rtve.es/laralopez/2015/08/homenaje-a-ornette-coleman-parte-1.html)  y el 1 de septiembre (http://blog.rtve.es/laralopez/2015/09/homenaje-a-ornette-coleman-parte-2.html). En ambos programas acompañaron a su presentadora Pedro López y Markus Breuss. En el primero de ellos también participó Mario Benso y sonaron distintas músicas de mister Coleman. En el segundo de ellos participamos Pelayo Arrizabalaga y un servidor, Pachi Tapiz, y también sirvió para estrenar la primera mezcla realizada con las aportaciones de músicos de diferentes partes del globo a este proyecto derivativo y colaborativo que sirve para reivindicar y dar a conocer a uno de los grandes creadores de toda la historia del jazz.
Desde Tomajazz también queremos realizar nuestra pequeña aportación a este proyecto, que por ser tan especial sirve a su vez para inaugurar el curso 2015-16. Esta consiste en un programa en homenaje a Ornette Coleman en el que únicamente suena música. Este comienza con el tema «Ornette» del Ethnic Heritage Ensemble. A continuación suenan casi 30 versiones del inmortal «Lonely Woman». Finalmente, el programa termina con una versión del tema con que comenzaba el programa realizada por Juba Collective. Esperamos que os resulta interesante y que os animéis a participar.
© Pachi Tapiz, 2015
La música, los discos y los músicos que suenan en HDO:
  • «Ornette». Ethnic Heritage Ensemble. Dance with the Ancestors
Interpretaciones de «Lonely Woman»:
  • Willem Breuker Kollektief. Thirst
  • Naked City. Naked City
  • Stephan Oliva & Jean-Marc Foltz. 8 Femmes Seules & L’Echafaud
  • Kronos Quartet. White Man Sleeps
  • Hugh Hopper. Hopper Tunity Box
  • Stephan Oliva & Claude Tchamitchian. 8 Femmes Seules & L’Echafaud
  • Barney Wilen. Dear Prof. Leary
  • Stephan Oliva & Linda Sharrock. 8 Femmes Seules & L’Echafaud
  • Giovanni Mirabassi. 8 Femmes Seules & L’Echafaud
  • Ornette Coleman. Beauty Is A Rare Thing
  • Marc Copland & Bill Carrothers. 8 Femmes Seules & L’Echafaud
  • Willem Breuker Kollektief & Denise Jannah. Thirst
  • Bruno Angelini. 8 Femmes Seules & L’Echafaud
  • Stephan Oliva & Suzanne Abbuehl. 8 Femmes Seules & L’Echafaud
  • Peter Brötzmann. Münster Bern
  • Billy Bang & Dennis Charles. Bangception. Willisau 1982
  • Brad Mehldau, Kevin Hays. Modern Music
  • Miroslav Vitous. Remembering Weather Report
  • Dead Capo. Gira Rising Stars. 1 de febrero de 2005
  • Stephan Oliva & Joey Baron. 8 Femmes Seules & L’Echafaud
  • Agustí Fernández, Baldo Martínez, Ramón López. Triez
  • Charlie Haden & Paul Motian. Etudes
  • Archie Shepp & Joachim Kühn. Wo!Man
  • Charlie Haden. The Montreal Tapes
  • Fred Hersch Trio. Alive At The Vanguard
  • Old And New Dreams. Old And New Dreams
  • Agustí Fernández Quartet. Lonely Woman
  • Sophia Domancich, Hamid Drake, William Parker. Washed Away
«Ornette». Juba Collective. Juba Collective



Ornette by Fernández

Ornette Coleman ha fallecido a los ochenta y cinco años de edad. Con este motivo, recuperamos el artículo que Agustí Fernández publicó en la revista Mas Jazz en 2005, y que publicamos en Tomajazz con permiso de la revista y su autor. Descanse en paz este gigante.

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Ornette Coleman es considerado unánimamente como uno de los cinco grandes innovadores del jazz junto con Louis Armstrong, Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane, y se le identifica como el padre del “free jazz” que surgió en los años 60.

“La aportación de Ornette tanto musical, espiritual como filosóficamente ha inspirado durante cuarenta años a un montón de músicos a que miraran dentro de sí mismos y a que encontraran cosas que nunca habrían encontrado si él no hubiera tenido éxito previamente creando su propio lenguaje personal. Ornette es uno de los mejores ejemplos posibles de lo que una persona con una visión potente del sonido y la música puede llegar a realizar.” Pat Metheny, en el prólogo del libro “Ornette Coleman, his life and music” de Peter Niklas Wilson.

Artículo publicado originalmente en el número especial de verano de 2005 de la revista Mas Jazz. Reproducido con permiso de su autor, Agustí Fernández y de la revista.

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ornette_by_doa

Ornette Coleman, el genial saxofonista norteamericano, acaba de cumplir 75 años. Para celebrarlo ofreció un concierto el pasado 2 de mayo en el Barbican de Londres con su actual cuarteto: Greg Cohen y Tony Falanga a los contrabajos, su hijo Denardo Coleman a la batería y percusión y él mismo al saxo alto, trompeta y violín.

Casualmente yo me encontraba en Londres ese dia, pero no pude asistir al concierto por motivos profesionales (estaba en el Gateway Studio grabando con una formación liderada por Evan Parker).

Pero al dia siguiente vi su foto en los periódicos y tuve la sensación, que ya había tenido con anterioridad, de que Ornettese había convertido en un artista imprescindible e intemporal (Old King Coleman le llamaba The Times). Un artista para el que el tiempo no corre en contra sino a favor, como pueda ser el caso de Pina Bausch, Francis Ford Coppola oRobert Rauschenberg, por citar otros artistas contemporáneos indiscutibles.

Su llamativo traje de seda de color ciruela de corte impecable, su clásico sombrero (el pork-pie hat), el saxo alto: todo estaba como siempre. Estoy seguro, y así lo señalaba la crónica, que la música estuvo donde ha estado siempre: en el lugar que se inventó hace ya casi cincuenta años y que vino a revolucionar uno de los mundos musicales más cerrados de la época.

He tenido el privilegio de coincidir con Ornette en un par de ocasiones en Nueva York y tengo muy clara la impresión que me causó. Ornette es un hombre no demasiado alto, delgado, bien conservado, muy atento y educado, que habla en voz baja (cuando habla, ya que no es persona de muchas palabras), sin arrogancia, que anda sin hacer ruido, con una calidez de trato natural, una presencia física magnètica que aporta paz y calma a cualquier situación.

Es difícil imaginar hoy en dia que una persona tal armara el follón que armó cuando se presentó en el Five Spot a finales de los años cincuenta. Que despertara tanto animadversión apasionada entre tantos buenos músicos (especialmente los hardboppers), aficionados y gente del jazz. Como botón de muestra basta citar el puñetazo que le propinó Max Roach al acabar el último set uno de los días de dicha presentación (la noche siguiente, Max Roach fue hasta su casa y desde la calle le desafiaba a bajar para resolver las diferencias musicales a puñetazo limpio).

Y lo que irritaba a estos músicos era su enfoque nuevo, fresco, intuitivamente improvisatorio que él denominaba “la forma del jazz que vendrá”.

También en el escenario, al frente de sus grupos, Ornette siempre ha sido un jazzman muy particular. Tanto si toca el saxo alto, la trompeta o el violín, sólo mueve ligeramente dedos y se puede ver la intensidad de su concentración, su marcada personalidad musical y su deseo de “hacer el bien” (eso es lo que declara que desea hacer con su música).Ornette es una buena persona que sólo desea hacer el bien a través de su música. Como un buen doctor que recetara medicinas musicales para ayudar, para paliar, para curar o aliviar a la gente.

Ornette Coleman, multiinstrumentista, director de grupos, compositor de música sinfónica, pensador original, se describe a sí mismo como “un compositor que interpreta”. Tómese esto en el sentido de un personaje del folklore musical norteamericano, alguien básicamente autodidacta que vive el hecho de componer inseparablemente del hecho de interpretar lo que compone, (llamémosle Bob Dylan o Johnny B. Goode). Alguien para quien crear e interpretar es una sola y la misma cosa.

Y en este mismo sentido, Ornette es un artista con una visión personal entregado a cuestionar continuamente los conceptos a priori establecidos, a desafiar las convenciones instaladas desde hace tiempo y a reordenar las jerarquías existentes en el mundo del sonido.

Como es sabido, el instrumento principal de Ornette es el saxo alto, uno de los instrumentos-icono del jazz. Con él,Ornette obtiene un sonido brillante y penetrante, familiar y reconocible al primer instante. (¿Y no es esta la cualidad que buscan los jazzmen por encima de todo: tener un sonido personal identificable entre los demás?) Un sonido libre, si se puede llamar así. Un sonido juguetón pero no siempre inocente, de una generosa calidez, como un fraseo de blues.

El sonido de Ornette es la actualización de un sonido que viene viviendo a través de la historia del jazz. Un sonido que se basa en el de los que le precedieron tocando el saxo alto, especialmente Johnny Hodges, Charlie Parker y los saxofonistas de rhythm ‘n’ blues con quienes aprendió en su juventud.

Ornette ha declarado en más de una ocasión, que lo que persigue, y ha conseguido, es un sonido “humano”. Y no se refiere solamente a un sonido que imite la vocalización humana (que también), sino al equivalente sonoro del monólogo interno que tenemos las personas, capaz de expresar tanto un grito de placer como de dolor, un susurro de ternura o una pregunta inquisidora al universo que nos rodea.

Pero lo que define históricamente a Ornette Coleman, juntamente con su inconfundible sonido, es la visión que tiene acerca de la música, llámese jazz o como quiera llamarse. De hecho, Ornette siempre ha querido derribar las divisiones que existen entre música clásica, jazz y música popular. Para él estas barreras no existen, son artificiales, culturales, en el sentido de no-naturales.

Esta visión se identifica con un enfoque desinhibido, altamente interactivo y muy a menudo intuitivo de la música. O sea, la definición clásica de free jazz, que técnicamente podríamos definir como:

a. Utilización de lineas melódicas cantables que se desarrollan libremente, sin ataduras a ruedas de acordes inamovibles o a duraciones de coros regulares. Es decir, melodías que se abren y se cierran en sí mismas, sin atender a otras razones. Estas melodías que se pueden cantar tienen su origen en la música popular, el folklore, por eso se ha dicho tantas veces que Ornette Coleman es un músico popular ilustrado.

b. Educado rechazo del sistema harmónico occidental, y establecimiento de una lógica harmónica no convencional. La harmonia colemaniana es más contrapuntística que harmónica, de ahí el problema que ha habido siempre al querer “traducir” una música monofónica a un instrumento harmónico. (Únicamente Paul Bley y James Blood Ulmer han salido airosos del envite)

c. La unión de un pulso rítmico interno con estructuras ligeramente organizadas (cuando no totalmente abiertas). Esta aparente contradicción es uno de los pilares del free jazz. Existe un pulso (o varios simultáneos) que proyecta la música hacia delante, pero este pulso está abierto en sí mismo, no tiene un fin al que converger o una meta por la que ir pasando. Eso ayuda también a crear la sensación de libertad, de que el futuro está todo por escribir, origen de tanta ansiedad en tantos otros artistas.

Todos estos conceptos utilizados libremente en una improvisación colectiva con un alto contenido emocional son los que han definido el estilo de Ornette Coleman. Una música que quiere y consigue sonar nueva, refrescante, directa en cada interpretación, aunque no siga la lógica convencional. Una música que se sitúa en el terreno de la misteriosa y vaga “harmolodía” (harmolodics), el sistema musical que definiría los principios fundamentales del quehacer de Coleman.

Para Coleman, la harmolodía sería algo así como una gran teoría unificada de la música que uniría en su seno la harmonía, la melodía, el ritmo, la estructura, la improvisación, etc., así como su interacción con las otras artes, y que presentaría una alternativa a los esquemas y prácticas artísticas occidentales (y también de otras culturas).

Se supone que Ornette lleva treinta años trabajando en poner estos principios en un libro donde plasma las ideas teóricas que explican sus decisiones estéticas en profundidad. Pero su edición se ha ido postergando y a estas alturas dudo seriamente que nunca se llegue a publicar. Todo lo más que nos llega son algunas frases aquí y allí que Ornette dice que pertenecen al libro y que son difícilmente comprensibles fuera del círculo de iniciados.

Lo que sí nos llega claramente y sin posibles malentendidos es el mensaje que nos transmite a través de su música. Una música que sigue siendo tan fresca, atractiva, apasionada, intensa, lírica, libre y sugerente como cuando empezó a sonar a finales de los años cincuenta.

Ya sea con su cuarteto, con Prime Time (su banda eclécticamente electro-acústica desde hace 30 años con quien ha grabado 9 discos), con la música sinfónica o de cámara, la música para películas, sus colaboraciones con virtuosos de cualquier tradición musical (desde Pat Metheny a los Master Musicians of Joujouka, pasando por Joachim KühnJack DeJohnette), el iconoclasta Ornette Coleman nos seguirá deleitando con su música, manteniendo una curiosidad infantil junto a una madura fuerza de expresión y una sabiduría intemporal profunda e intemporal.

Una de mis frases favoritas de Ornette es aquella que pone de manifiesto lo más profundo de su manera de ser y pensar: “Hay tantos unísonos como estrellas en el cielo”.

Por muchos años, maestro.

Texto: © Agustí Fernández 2005
Ilustración: © Diego Ortega Alonso, 2005




Eric Revis Quartet (Jazzazza Jazz Club, Murcia. 2015-05-23)

VIII Ciclo de Jazz 1906

  • Fecha: 23 de mayo de 2015.
  • Lugar: Jazzazza Jazz Club (Murcia)
  • Componentes:
    Eric Revis Quartet
    Eric Revis: contrabajo.
    Chad Taylor: batería.
    Bill McHenry: saxo tenor.
    Darius Jones: saxo alto.

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Qué mágica y extraordinaria actuación la del Eric Revis Quartet en el club Jazzazza, en uno de los diversos conciertos programados en el Ciclo 1906 de Jazz. La particular trayectoria artística del contrabajista Eric Revis nos puede dar una pista del porqué de su especial gusto por las formas más modernas del género jazzístico. Así lo demuestran sus tres últimos trabajos discográficos como líder: Parallax (2012, Clean Feed), City Of Asylum (2013, Clean Feed), y el más reciente In Memory Of Things Yet Seen (2014, Clean Feed), en el que basó buena parte del repertorio. Su tendencia vanguardista le viene, en cierto modo, de las influencias de otros grandes jazzmen que fueron precursores, en su tiempo, de una forma distinta de hacer y crear en el jazz. Tomemos como ejemplo al saxofonista Ornette Coleman y al pianista Sun Ra, y más recientemente a músicos como Oliver Lake o Kris Davis, entre otros. Revis ha sido miembro de importantes formaciones de jazz: Tarbaby -la más reciente-, es una de ellas; y también ha trabajado junto a Branford Marsalis, Orrin Evans, Steve Coleman, o el guitarrista Kurt Rosenwinkel, además de participar en más de una veintena de discos.

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Puntuales a la cita, los cuatro miembros del grupo llegaron al club, seguramente algo mermados por el cansancio de los viajes entre ciudades, lo cual no influyó en el buen desarrollo del concierto, que realizaron en un solo pase de casi una hora y media de duración. “The Tulpa Chronicles, Pt. 1- Poem” y “The Tulpa Chronicles, Pt. 2- Ephemeral Canvas”, fueron los temas elegidos para iniciar la sesión, dos movimientos cortos unidos a modo de suite, con la que el cuarteto fue mostrando sus primeras intenciones ante un público exigente, entendido en su mayoría, y nada neófito, salvo excepciones, y a pesar del tipo de música en cuestión. Apoyándose en una tonalidad con pocas variaciones, los vientos fueron introduciendo sonidos suaves y otras veces desgarradores, arropados por las dinámicas sutiles, y a veces enérgicas, del baterista y del contrabajista. La música de Eric Revis es arriesgada y audaz, te atraviesa como un torrente musical dejándote una huella inspiradora que hay que masticar lentamente o simplemente sentirla y dejarte llevar. “Ayanna” de Revis, incluida en el álbum Tales Of The Stuttering Mime (2004, 11:11 Records), fue otra de las piezas que formaron el repertorio, junto a otros temas: “African Song”, de Bill McHenry; “Song For Ayani” de Chad Taylor; y “Roosevelt” de Darius Jones, en las que destacaron sus respectivos compositores.

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El cuarteto dedicó una parte del concierto al excelente saxofonista Johnny Hodges, interpretando dos piezas suyas: “Wiggle Awhile” y “I’n Be There”, adaptadas al estilo del jazz contemporáneo en las que el saxo alto de Darius Jones sonó espléndido, con elocuentes y vertiginosos fraseos. El walking del contrabajista, apoyado por la contundente batería de Taylor, dio entrada a un último tema llamado “Unknown”, un fluido y largo diálogo entre los saxofones, tenor y alto, con improvisaciones intensas y bien construidas.

Revis, nos ofreció su faceta más hacendosa y vanguardista, con un palpable sentido del groove, en la que los músicos solistas revelaron su poderosa maestría con una gran creatividad y expresividad, cargada de energía y sabiduría, en una noche de reflexión para los amantes del buen jazz.

Texto: © José Antonio García, 2015
Fotografías: © Rafa Márquez, 2015




Max Roach y Abbey Lincoln: Rezo, protesta y jazz. Por Jesús Gonzalo

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 abriendo la década de 1960

Los acontecimientos recientes de violencia racial en Baltimore nos llevan a recuperar dos obras que a principios de los convulsos años 60 del pasado siglo también eran noticia.

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“Un artista es un secretario… tomo nota de lo que pasa en mi época. Mi música intenta decir cómo me siento realmente y espero que también  refleje de alguna manera cómo se siente la gente negra en los Estados Unidos” Max Roach

A finales de los años 50 la concentración de personalidades, estilos y causas sociales conducen a un proceso de creación febril y a un nivel de calidad inaudito. De esta oleada de fecundidad surgieron nuevos sellos discográficos donde estas experiencias quedaron reflejadas. Candid, durante apenas seis meses de vida, en 1960, produjo más de 30 obras, algunas de las cuales hoy son pasajes indispensables en la historia del jazz. Son años convulsos, los que rodean el final una década  y el principio de otra, en la que socialmente la raza negra va acaparando más y más puestos destacados en el deporte y la cultura, en la televisión y en la política, sin que, por el contrario, los derechos fundamentales de la constitución estadounidense que amparan a blancos y negros se cumplan por igual para las dos razas.

Los músicos de jazz, siempre anhelando la vanguardia estilística pero también situados al frente de la lucha por los derechos civiles, permeabilizan la realidad desde distintos enfoques: la extensión de una tradición y, por otro, la revolución estética.

Max Roach abandona el impulso del hard bop cuyo relevo toma Art Blakey con sus Messengers. Miles Davis y John Coltrane cocinan nuevas fórmulas de improvisación en base a una arquitectura modal de escalas. Autores como George Russell, Lennie Tristano y Charles Mingus (también Monk y Cecil Taylor en el piano que también grabó este año para Candid The World of…) introducen  en sus composiciones, desde mediados de los 50, disonancias y fórmulas atonales que siempre estuvieron en una música de raíz africana,  anticipando un género que sacudiría definitivamente los cimientos del jazz con la llegada del free.

El arte de protesta, de ideas y de sonidos, se expresa renovando la tradición de la música negra o bien encuentra en la experimentación y en una radical  libertad expresiva de esa misma herencia las fórmulas creativas que la definen. Eric Dolphy, que participa en el disco de Abbey Lincoln y hombre clave en estos años, representa esta actitud catalizadora. El free jazz -un nuevo concepto no sólo restringido al propio de Ornette Coleman-  convivía e incluso participaba con el legado de Duke Ellington, siempre vivo, por ejemplo, en Mingus.

 En este contexto creativo enfático, de connotaciones políticas y miradas que se vuelven hacia África, nace Candid, donde se dan cita gran parte de los músicos más influyentes del jazz de la época en obras que figuran entre lo mejor de sus carreras. Max Roach, por entonces casado con Abbey Lincoln, escribe para Candid We Insist! (Fredom now Suite), todo un testimonio en defensa de la identidad racial y de la denun cia desde la desafiante portada de unos clientes negros que son servidos por un camarero blanco y que elige –mucho antes de la creación la imagen icónica de Mandela- una piea dedicada al apartheid titulada Tears for Johannesburg. Roach, que ya se uniera brillantemente 5 años con el trompetista  Clifford Brown, escoge a Brooker Little, otro genio malogrado tempranamente. En este trabajo álgido y tenso, se incorporan, volviendo sobre un pasado racial africano, percusiones y se incluye una parte cantada que inspira a continuación Straight Ahead, auténtico pilar del jazz vocal contemporáneo desde el que Lincoln eleva su grito.

Photo of Max Roach

 

Roach introduce a la voz como no sabía hecho antes. Su incómoda presencia no persigue la refinación melódica o las facultades tímbricas sino la sentida interpretación del mensaje de orgullo y de protesta. Su materialización se presenta teatralizada en formas antigramaticales y discursivas o mediante una hipotética coreografía ancestral. Como Billie Holiday, que ya inmortalizara en Strange fruit la discriminación racial, Lincoln despliega su apasionado y agrio discurso ateniéndose a un contexto social, construyendo esta vez un decorado valiente y vital sobre la unión de fuerzas, no sobre la frágil individualidad. Straight Ahead provoca, no seduce; fascina, aún hoy, en su grito expansivo que une la modernidad, la poesía contestataria y las esencias africanas.

Dos obras fundamentales que coinciden con un periodo de unión sentimental y creativa entre la cantante y el baterista inscritas en un momento histórico, justo después de 1959, el mejor año para esta música.

Max Roach: We Insist! The Freedom Now Suite
Abbey Lincoln: Straight ahead

Max Roach (batería), Abbey Lincoln (voz), Booker Little (trompeta en «Driva Man», «Freedom Day», «All Africa», and «Tears for Johannesburg»), Julian Priester (trombone en «Driva Man», «Freedom Day» y «Tears for Johannesburg») Walter Benton (saxo tenor en «Driva Man», «Freedom Day», and «Tears for Johannesburg»), Coleman Hawkins (saxo tenor en «Driva Man»), James Schenk (bajo en «Driva Man», «Freedom Day» y «Tears for Johannesburg», Michael Olatunji (congas, voz), Raymond Mantilla (percussion), Tomas du Vall (percussion)

Sello:  Candid. 1960

© Jesús Gonzalo, 2015




The Big Free Tongue (Miradas de Música Contemporánea. Civivox San Jorge, Pamplona. 2015-03-23)

Ciclo Miradas de Músicas Contemporáneas

  • Fecha: lunes, 23 de marzo de 2015
  • Lugar: Civivox San Jorge, Pamplona, Navarra
  • Formación:
    The Big Free Tongue
    Iñaki Rodríguez: saxo tenor
    Jorge Abadías: guitarra
    Luisa Brito: contrabajo
    Hilario Rodeiro: batería y percusiones variadas

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Albura (Clamshell Records, Serie Vector) del cuarteto The Big Free Tongue es una de las novedades discográficas más estimulantes en la escena jazzística navarra del pasado año 2014. Esta propuesta, que se podría calificar como improvisación libre temática (en contraposición a las formas idiomática y no idiomática de entender la improvisación libre), abre nuevas maneras de entender la creación en el jazz en esta escena local. Los cuatro integrantes de esta formación se mueven por múltiples estilos, pero todavía no se habían aventurado en una grabación por los terrenos de la composición instantánea y de la inspiración momentánea, que son los elementos consustanciales a la improvisación libre.

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Lamentablemente, hay que comenzar el repaso a la presentación en directo de este proyecto, dando un cariñoso tirón de orejas a los músicos y aficionados al jazz de la capital Navarra. Una desapacible tarde invernal en el inicio de la primavera no puede ser una justificación válida de la escasa presencia de público. Por otra parte, ya han pasado más de cincuenta años desde que Ornette Coleman rompió el tarro de las esencias con el seminal Free Jazz. A pesar de todo ese tiempo transcurrido, todavía no es extraño que la primera de esas dos palabras en una propuesta ponga nerviosos y despierte los recelos de algunos. Tampoco ayuda a atraer al potencial público aficionado al jazz que este concierto no haya encontrado acomodo en alguna de las citas jazzísticas de Navarra, y que el lugar en el que ha podido ser (y si algo es Albura es una propuesta que cobra todo su sentido en directo), haya sido el ciclo Miradas de Músicas Contemporáneas del centro cultural municipal Civivox San Jorge.

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En la propuesta de Iñaki Rodríguez, Jorge Abadías, Luisa Brito e Hilario Rodeiro, lo importante no es el expresionismo asociado al free jazz y a algunos de sus representantes (que tanto temen algunos oídos bienescuchantes), sino la creación de ambientes por los que discurre un viaje sonoro de intensidad variable. Un recorrido con su principio, su desarrollo y su fin. La composición de Iñaki Rodríguez «En el limbo» fue el motivo sobre el que el cuarteto desarrolló su música a lo largo de setenta minutos en forma de una única pieza, sin pausas ni interrupciones. Las proyecciones de imágenes de árboles, plantas y vegetación diversa con distintos niveles de detalle ayudaron a ilustrar visualmente un recorrido musical ensoñador.

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Tal y como comentaba Jorge Abadías en la entrevista publicada en Tomajazz, la clave de esta propuesta es «escuchar, escuchar, escuchar y escuchar y puede que tomar alguna iniciativa». El cuarteto fue dejando que la música fluyese sin prisa pero sin pausas, modificando la intensidad según la propia música iba sugiriéndoselo. Con los cuatro músicos atentos a sus compañeros, la parte de los solos tuvo un papel importante, pero a su vez no lo fueron menos las interacciones que fueron surgiendo entre los músicos. De ese modo se fueron estableciendo unos diálogos muy intensos e interesantes, especialmente entre Jorge Abadías e Iñaki Rodríguez.

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El amplio espacio para la expresión, puesto que en ningún momento el cuarteto tuvo miedo a que los silencios se colasen en su propuesta, permitió que los músicos explorasen las posibilidades sonoras de sus instrumentos: Luisa Brito (que también bailó con su contrabajo dejándose llevar por la música) frotando durante varios periodos las cuerdas de su contrabajo; el inquieto Hilario Rodeiro empleando de un modo puntual, sumamente acertado, un amplio arsenal de elementos percusivos y sonoros: bolsas de plástico, una colección de pelotas de ping-pong, pequeñas campanas, cordones o un arco de contrabajo con el que frotó los platos de su kit; Jorge Abadías, al frente de una densa pedalera, dejándose llevar por la intensidad de la música con gritos incluidos en la parte final del concierto, antes de la fase de tranquilidad con que finalizó el concierto; Iñaki Rodríguez extrayendo un potente sonido de su saxo, o jugando con las percusiones sobre la embocadura de su instrumento.

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«En nuestra ciudad han empezado a brotar árboles de entre las grietas del asfalto; ya no es una amenaza, es una realidad» dice la cita de Ion Celestino en el encarte de Albura. Muchos esperamos que ocurra lo mismo con la música sembrada en Civivox de San Jorge, y que proyectos tan recomendables y bien resueltos como el directo de The Big Free Tongue encuentren su hueco y acomodo entre los músicos y las programaciones de jazz de nuestra ciudad: lo suyo ya no es una amenaza, es una resplandeciente realidad.

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Texto: © Pachi Tapiz, 2015
Fotografias: © Sera Martín, 2015