365 razones para amar el jazz: una grabación. Zyryab (Paco de Lucía) [334]

Una grabación. Paco de LucíaZyryab (Polygram Ibérica, 1990)

Seleccionado por Martí Farré

Con Paco de Lucía, Chick Corea, Rubem Dantas, Carles Benavent, Jorge Pardo, Potito




VV.AA.: 50 Aniversario Jazzaldia Donostia / San Sebastián 1966-2015 (Universal, rec. 2015; 2CD)

50 aniversario jazzaldia_2015_No se puede empezar el breve repaso al doble CD recopilatorio 50 Aniversario Jazzaldia. Donostia / San Sebastián 1966-2015 de otro modo que felicitando al Festival de Jazz de San Sebastián – Jazzaldia (en la actualidad Heineken Jazzaldia, ya se sabe que los patrocinadores pagan y mandan). Que un festival de jazz llegue a su 50 aniversario en cualquier parte del mundo tiene mucho mérito, y de hecho hay muy pocos festivales que sean cincuentenarios. Que este festival lo haga en nuestro país, tan aficionado a eliminar eventos culturales de cualquier tipo, tiene incluso mucho más mérito, pues sus inicios tuvieron lugar en plena dictadura, un régimen autoritario que no era precisamente favorable a expresiones culturales que como el jazz miraban al exterior. Los treinta temas seleccionados de entre el catálogo de Universal por Álex Sánchez (de la discográfica) y por Miguel Martín (director del festival en la actualidad) es una gran selección, como no podría ser de otro modo. Los artistas presentes en esta recopilación han participado en el festival a lo largo de sus cincuenta años, y los elegidos, al igual que ocurre con la programación de este evento, se abre a otras figuras no estríctamente jazzísticas como ocurre en el caso del gran Paco de Lucía, Elvis Costello, Caetano Veloso, Muddy Waters, John Lee Kooker o B.B.King…

Sin embargo, queda la sensación de que esta ha sido una ocasión desaprovechada. En los archivos de la televisión pública de nuestro país deben seguir durmiendo el sueño de los justos decenas (por no decir cientos o incluso miles) de horas de imágenes grabadas en el festival donostiarra. Son esos conciertos que durante el verano se emiten durante varias semanas, de madrugada, en La 2 de Televisión Española. ¡Qué fantástico hubiera sido que esa recopilación hubiese consistido en temas grabados en el propio festival explotando esos archivos que con nuestros impuestos pagamos entre todos! Quizás sea en una próxima ocasión. Esperemos que no haya que esperar al 75º Aniversario para que a alguien se le ocurra poner en práctica esta sugerencia. Esperamos desde Tomajazz que tomen ejemplo de otros festivales como el de Newport (que acaba de publicar un magnífico CD cuádruple con más de cuatro horas de material inédito de Miles Davis), o que tengan la suerte que el vecino Festival de Jazz de Vitoria – Gasteiz, que ya ha visto cómo se han publicado grabaciones tanto en audio como en vídeo de conciertos de artistas como Pedro Iturralde o Dee Dee Bridgewater, por mencionar a un par de ellos.

Otra objeción es la falta de tacto que supone no realizar en esta colección ninguna mención al Premio Donostia 2015, especialmente teniendo en cuenta que Benny Golson tiene algunas composiciones que están en el Olimpo de los standards y que han sido grabadas e interpretadas miles de veces: ¿no había en el catálogo de Universal ningún tema interpretado por este veterano, ni ninguna versión de joyas como “I Remember Clifford”, “Whisper Not” o “Bues March”? ¿Seguro que no? No nos lo creemos…

Posiblemente lo más interesante por su propia idiosincrasia sea el desplegable que en el interior reproduce los carteles de las cincuenta ediciones de esta institución jazzística. Al contrario, el breve texto incluido nos cuenta algo tan impersonal como que el festival ha cambiado tanto de enfoque como de lugares. Se echan en falta el intentar transmitir las sensaciones mágicas que proporcionan tanto el directo como el contacto con estos grandes artistas por medio de algún texto más personal. Incluso hubiera sido muy divertido incluir algún tipo de anecdotario, que lo tiene que haber y muy granado.

Para terminar, también hay que señalar que es un placer ver las imágenes tomadas Iñaki Aguirre, Pedro Párraga, Lolo Vasco y Jaime Basterretche, retratando la Plaza de la Trinidad, a Miles Davis, Ella Fitzgerald, Charles Mingus, Dexter Gordon o Sarah Vaughan entre otros. Su papel es, al igual que el de sus colegas fotógrafos, imprescindible para materializar el jazz con sus imágenes ante los ojos de los aficionados.

Larga vida al Heineken Jazzaldia: ¡que sean otros 50, como poco!

© Pachi Tapiz, 2015

VV.AA.: 50 Aniversario Jazzaldia Donostia / San Sebastián 1966-2015 (Universal, rec. 2015; 2CD)




Jorge Pardo & Toni Cuenca + Orquestra de Corda i Big Band del Conservatori Superior de les Illes Balears (Teatre d’Artà, Artà, Mallorca. 2014-11-29)

  • Lugar: Teatre d’Artà, Artà, Mallorca.
  • Fecha: Sábado 29 de noviembre de 2014. 19:30
  • Formación:
    Jorge Pardo & Toni Cuenca + Orquestra de Corda i Big Band del Conservatori Superior de les Illes Balears
    Jorge Pardo: saxo tenor y flauta
    Toni Cuenca: bajo eléctrico
    Agustí Aguiló: piano
    Jaume Riera: teclado
    Josep Sastre: flauta
    Pep Garau: fiscorno
    Miquel Àngel Rigo: saxo
    Álvaro Arias: saxo
    Roi Barros: saxo
    Diego Riudavets: trombón
    Joan Rosselló: trombón
    Francesc Vidal: trombón
    Felipe Martins: tuba
    Jaume Blázquez: trompeta
    Adrià Bimbo: trompeta
    Paco Grancha: trompeta
    Sergio Rosado: trompa
    Agustí Cuenca: trompa
    Alfredo Ardanaz: violín
    Enric Pastor: violín
    Carlota Coll: violín
    Beatriz Torres: viola
    David Arévalo: violonchelo
    Maria Servera: contrabajo
    Joan Garcías: contrabajo
    Jaume Roig: vibráfono
    Toni Cuenca jr: batería
    Teo Salvà: batería
    Benjamín Habichuela: cajón
    Kiko Carmona: bailaor
    Silvia Fernández: bailaora
    Tamar Cass: arpa

Jorge Pardo & Toni Cuenca

Hace unos años me quedé con las ganas de ver al maestro Jorge Pardo en Mallorca. Habían programado una actuación dentro del Flamenco In Time Festival. En aquella ocasión, venía con Carles Benavent y Tino Di Geraldo, su trío más célebre, pero pocos días antes del evento, la empresa responsable comunicó la cancelación del mismo por lo que fuimos muchos los que perdimos aquella oportunidad. Así que, cuando recibo la información del concierto que nos ocupa, no dudo ni un instante. La existencia de Jorge Pardo es vital para entender la evolución del flamenco en este país, al igual que lo son nombres como Camarón, Paco de Lucía o David Peña Dorantes (entre otros). Nombres mayúsculos que, puede que sin ser completamente consciente de ello, aúnan y aunaron tradición, modernidad y osadía, lo empaparon todo de alma y crearon evolución.Perder esta nueva oportunidad sería casi imperdonable.

Acompañado por la “Orquestra de Corda i Big Band del Conservatori Superior de les Illes Balears” dirigida por Toni Cuenca (responsable de los arreglos) y Xema Borràs, presentan Ànima Flamenca, un programa (en principio) cerrado con diez composiciones de Jorge Pardo y una de Paco de Lucía.

A la hora anunciada, y con un aforo casi completo, los músicos están preparados. Silencio absoluto en el Teatre d’Artà.

 Jorge Pardo

Jorge Pardo realiza una introducción en solitario al saxo para que poco a poco se incorpore toda la formación. La música clásica abraza a la música flamenca, y esta, a su vez, acoge la música jazz para que toda la conjunción de notas entienda a Jorge Pardo y este se sienta cómodo. Suenan los tres o cuatro primeros temas con Pardo al saxo tenor, y la música que llega es contundente, bien interpretada por parte de todos los músicos, con buena dosis de profesionalidad e improvisación por parte de Jorge Pardo… pero hay algo que me deja un tanto frío. Tal vez hay cierto grado de tensión. Cierta sensación de que no aparece el alma anunciada. Y es que imagino la cantidad de tiempo necesario para preparar este tipo de conciertos, al igual que imagino que el tiempo que han dispuesto ha sido más bien escaso. Estamos hablando de treinta y dos músicos encima del escenario. Nada fácil.

 Jorge Pardo & Toni Cuenca

Sigue el concierto y esta vez Jorge Pardo coge la flauta. Entonces, empieza a surgir la magia. Está claro que Pardo es un saxofonista de primera clase. Sin duda. Pero cuando coge la flauta todo cambia, lo que el instrumento transmite a través de sus soplidos llega y agrede el alma. Además, acabado este tema, se dirige a los espectadores y explica que va a interpretar una taranta a solas con la flauta. Y lo que sucede en el escenario sobrepasa el umbral de lo sublime. Tal vez unos cuatro minutos de pura poesía flamenca. La emoción entra por cada poro que encuentra y entonces se produce el delirio propio. Tengo la sensación de tener ante los ojos a un cantaor de flamenco que transmite su todo. Como bien dice el cartel del evento “Ànima Flamenca”.

 Jorge Pardo

Acabada la taranta, Jorge Pardo sigue con la flauta, esta vez interactuando con la bailaora Silvia Fernández y el bailaor Kiko Carmona (y con Benjamín Habichuela al cajón flamenco), que exponen su arte con tremenda fuerza. Con mucha energía y embargados por la música, entregan al público una actuación breve pero muy intensa, y el público lo agradece. Durante el global del concierto, tienen oportunidad de intervenir en dos o tres ocasiones y lo hacen de manera contundente. Un gran acierto en el momento de programar esta actuación.

 Toni Cuenca

Por otra parte, me gustaría hacer dos menciones especiales. La primera es para Toni Cuenca. Aparte de realizar los arreglos de todos los temas (cuidadosos y bien acertados para la ocasión) y de dirigir junto a Xema Borràs la Big Band, interviene en algunos temas con el bajo eléctrico. Y este aspecto me parece muy original. El bajo eléctrico puede ser un fiasco en según que proyectos, a no ser que el músico sepa cómo sacar el máximo partido, y buena muestra de ello es una introducción que realiza en uno de los temas que deja a más de uno con la boca abierta. Y es que en algún momento casi puedes escuchar una guitarra española con sonido de bajo. La segunda mención es para el pianista Agustí Aguiló, que aunque realiza muy pocas intervenciones, me parece que tiene muy buen gusto y un estilo muy elegante. Suave en su digitación y transmitiendo su alegría. Lástima del claro error por parte del técnico de sonido ya que se le puede escuchar en un volumen muy discreto.

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Poco más. Una noche notable, con muchos jóvenes interpretando e interactuando (aunque se echa en falta algo de desparpajo) con uno de los músicos más importantes de los últimos años. Se aúna juventud con veteranía, ganas de aprender con sabiduría y sobre todo, buena música. Mi bendición para este tipo de proyectos que son beneficiosos para ambas partes. Imagino que compartir escenario con Jorge Pardo tiene que ser un lujo (no exento de presión) para un joven que aspira a ser músico profesional.

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Texto: © Jesús Mateu Rosselló, 2014
Fotos: © Miquel Àngel Daniel Veny, 2014




Chano & Josele (Baluarte, Pamplona, Navarra. 2014-11-02)

  • Lugar: Sala Principal, Baluarte, Pamplona (Navarra)
  • Fecha: 2 de noviembre de 2014
  • Grupo:
    Niño Josele: guitarra flamenca
    Chano Domínguez: piano

Chano Domínguez - Niño Josele © Baluarte-Iñaki Zaldúa, 2014

Chano Domínguez – Niño Josele
© Baluarte-Iñaki Zaldúa, 2014

Chano Domínguez y Niño Josele presentaron en la Sala Principal del Auditorio Baluarte de Pamplona su CD Chano & Josele (Sony Music Spain, 2014) en el primero de los conciertos de su gira otoñal por España. Esta grabación, producida por el cineasta y gran aficionado al jazz Fernando Trueba, es un compendio de jazz, flamenco, bandas sonoras y música braseliña. El repertorio del CD, y también el de su concierto, aparece conformado por grandes melodías. Una propuesta ideal para ser presentada ante auditorios numerosos, estén estos compuestos por aficionados al jazz o a la música en general. Algo que se puede calificar de un modo tan aséptico como el de “música para todos los públicos”.

Chano Domínguez es un pianista que ha acertado al integrar con el jazz géneros como el flamenco o la copla (inolvidable Coplas de madrugá junto a Martirio). También ha tenido la enorme suerte de que su trabajo haya sido reconocido a nivel popular, especialmente después de su participación en la película – documental Calle 54 del ya citado Fernando Trueba. Niño Josele es un gran guitarrista de rancio abolengo, que no ha tenido ningún reparo en trabajar con otros artistas introduciéndose en géneros ajenos al flamenco. En manos de estos dos músicos los temas de Lennon y McCartney, John Lewis, Michel Legrand, Paco de Lucía (“Canción de amor”) o Joaquín Rodrigo (“Concierto de Aranjuez”) entre otros, quedan en un terreno en el que hay trazas de jazz, y también de flamenco, pero que no termina de decidirse ni por la libertad improvisatoria del primero, ni se deja llevar por la emoción y profundidad del segundo.

Chano Domínguez - Niño Josele © Baluarte-Iñaki Zaldúa, 2014

Chano Domínguez – Niño Josele
© Baluarte-Iñaki Zaldúa, 2014

A lo largo del concierto hubo lugar para momentos de gran calidad jazzística. Paradigma de esta afirmación fue “Django” del pianista John Lewis del Modern Jazz Quartet. Este tema, que abrió el concierto, sirvió para demostrar el magnífico grado de interacción que ambos músicos pueden llegar a mostrar. Tras las correspondientes intervenciones en solitario de cada uno de los músicos, contando acaso con el leve apoyo de su compañero, se produjeron unos interesantes intercambios entre ambos músicos. Sin embargo, ni Niño Josele ni Chano Domínguez se mostraron completamente a gusto en el terreno de la improvisación a lo largo de todo el concierto. En “Because” de los Beatles la finalización del solo de Niño Josele y la vuelta a la melodía fue abrupta, como mínimo. Tampoco se vio muy cómodo a Chano Domínguez en un par de ocasiones en que tras comenzar a desgranar unas notas un tanto disonantes con el devenir del concierto, decidió abortar su vuelo en solitario  justo en su comienzo. La opción de los músicos para mostrar su arte, frente al lanzarse a lo desconocido que pueda traer la improvisación, es la ya citada: optar por un repertorio con melodías de calidad contrastada, expuestas con una muy buena factura, pero sin asumir grandes riesgos. El resultado en la cita pamplonesa fue plenamente previsible: un auditorio encantado que aplaudió con insistencia a los músicos en todos y cada uno de los temas. En respuesta al cariño del público, en Pamplona los músicos premiaron a los asistentes a su concierto con dos bises, más merecido el primero que el segundo, que tuvo lugar cuando mientras una parte del público aplaudía sin mucho entusiasmo, otra parte abandonaba sus localidades.

Texto: © Pachi Tapiz, 2014
Fotografías: © Baluarte-Iñaki Zaldúa, 2014




Paco de Lucía In Memoriam

Paco de Lucía (1947-2014)

04_PACO DE LUCIA (©Joan Cortès)_26jun2001_L'Auditori_Bcn

Decís que soy una leyenda de la guitarra. No tenéis ni idea. Sólo hay dos o tres guitarristas que se puedan considerar leyenda. Y por encima de todos ellos está Paco de Lucía.

Keith Richards

Fotografía de Paco de Lucía. 26 de junio de 2001. L’Auditori. Barcelona © Joan Cortès, 2014




En La Casa del Mundo (LXXII): “Lonely Town, Lonely Street” (Pedro Ruy Blas)

Pedro Ruy Blas El Americano“Lonely Town, Lonely Street”, según escribe Pedro Ruy Blas en las notas de El americano, su nueva grabación, le sirve para homenajear a Larry Martin. Ambos músicos habían quedado en grabar una versión de este tema de Bill Whiters, pero el fallecimiento del baterista en diciembre de 2013 impidió que llevasen a cabo su empeño.

El tema, grabado como el resto del CD en diciembre del pasado año, sí se incluyó finalmente. Acompañando al cantante, en un fantástico estado de forma, Noah Shaye se encargó las baquetas, Álvaro Yébenes del bajo eléctrico, Miguel Ángel Egido del saxo tenor y Pepe Robles de la guitarra eléctrica.

Sirva el tema para disfrutar y reivindicar la figura de Pedro Ruy Blas (creador en la década de los años 70 del pasado siglo del grupo de jazz Dolores, en el que llegó a colaborar el gran Paco de Lucía), así como para homenajear -de su parte- a Larry Martin.

© Pachi Tapiz, 2014

Pedro Ruy Blas. El americano (Dulcimer Songs, 2014)
Escuchar “Lonely Town, Lonely Street” en La Casa del Mundo:




Chema Sáiz: el trío es la formación donde mejor me encuentro, por Sergio Zeni

Nuevo encuentro entre Saiz y Tomajazz, en esta ocasión a través del correo electrónico. Entre los asuntos que tratamos no podía faltar el disco que el guitarrista madrileño registró este año con Toño Miguel y Borja Barrueta. Pero antes Chema nos permitió conocer un poco el ayer y el hoy de ese aficionado que todo músico profesional lleva dentro. Aquí nos habla de sus gustos, de sus hábitos, de los conciertos que últimamente no ha querido perderse y recomienda algunos discos para todo aquel que quiera tomar nota. Como complemento a la entrevista, encontraréis las palabras de Arturo Mora Rioja incluidas en el cuadernillo de Trio Album.

Chema Sáiz © Sergio Cabanillas, 2006

Chema Sáiz
© Sergio Cabanillas, 2006

La primera escuela.

«Tuve la gran suerte de ir conociendo el jazz paralelamente a su evolución en la historia, más o menos. Lo primero que cayó en mis manos fue un disco del Hot Club de Francia llamado Swing ’35-‘39, y por un lado me parecía increíble lo que oía, y por otro, la música la comprendía perfectamente, como a cualquiera le pasaría, así que disfrutaba observando como encajaban esas maravillas musicales que hacían Django y Grappelli en esas canciones tan sencillas y tan bonitas. Un amigo me habló de Joe Pass y por casualidad encontré en Madrid un disco suyo (hablamos del año 79), el Virtuoso 2, de guitarra sola. No daba crédito a mis oídos, y menos crédito aun a que, de la gente que conocía personalmente, no le gustaba a casi nadie. Y llegó el tercero en discordia: Wes Montgomery, de quien lo primero que oí fue parte de sus grabaciones en Paris en 1965. La reacción a estas escuchas fue casi inmediata: comencé a descifrar nota por nota lo que hacían. Y fue esta mi primera gran escuela de jazz. Esto difícilmente se hubiera dado si antes no me hubiera empapado de los discos que mi padre tenía de los Indios Tabajaras, expertos en embellecer todavía más las melodías más bellas del mundo (que a fecha de hoy para mí casi lo siguen siendo), si no me hubieran comprado el single “Entre dos Aguas” de Paco de Lucía, y después el LP Fuente y Caudal, y si no hubiera integrado con compañeros del instituto formaciones dedicadas a la música folklórica española, y por tanto, si no hubiera buceado en lo que hacían los grupos folk de moda entonces, como Nuevo Mester, Jarcha –que me encantaba–, incluso Mocedades y Nuestro Pequeño Mundo. Me gustaba sacar las melodías armonizadas para luego cantarlas nosotros. Ni hubiera ocurrido si no hubiera estudiado, aunque a mi modo –o sea, mal– la guitarra clásica, ni hubiera ocurrido si no hubiera participado entre los 9 y los 13 años en el coro de la iglesia tocando cada domingo una pieza clásica en la parte de la consagración, y por supuesto no hubiera ocurrido si mi padre, que era músico semiprofesional, y mi hermano mayor no me hubieran enseñado los primeros acordes y las primeras canciones».

Chema Sáiz © Sergio Cabanillas, 2006

Chema Sáiz
© Sergio Cabanillas, 2006

«El primer concierto de jazz que me impactó fue en el Café Manuela de Madrid cuando vi al Hot Club de Madrid, cuyo repertorio era casi el mismo que el del de Francia. Me dejó completamente boquiabierto. En el mismo lugar poco más tarde vi –y esto él no lo sabe– a Ángel Rubio, y tampoco di crédito. Éste me contó que su guitarrista preferido era Jim Hall, de quien no hace falta decir que no era fácil encontrar un disco suyo, y por una feliz casualidad di con –yo creo– el mejor: Live. Desde que, por aquella época, conocí el jazz, me embebí de él durante unos diez años más o menos, en los que no me interesaba ningún otro tipo de música. Especialmente me encantaba el be bop y sus evoluciones y ramificaciones. Fue Charlie Mingus quien me llamó especialmente la atención en cuanto a la expresión de la música. Él y quienes trabajaban para él: Danny Richmond, Eric Dolphy (especialmente), Ted Curson, Booker Ervin… Yo lo vivía como una forma muy visceral de tocar, con constante juego y comunicación; más tarde escuché a Abercrombie, Metheny y Scofield, en los 80, y me dejaron boquiabierto, cada uno con su estilo; después conocí a Lennie Tristano y aun hoy sigo sin creer lo que oigo cuando le oigo; Monk también me llamó especialmente la atención, así como Jim Hall. Y a mediados de los 90 retomé la carrera que había poco más que iniciado, de guitarra clásica, cuyo grado superior lo terminé en el 99. Evidentemente eso me hizo tomar mucho interés por la música llamada culta, o clásica».

El aficionado que hoy convive con el profesional.

«Últimamente me atraen mucho Chris Potter, Adam Rogers, Charlie Haden, Steve Swallow, Terence Blanchard… Y voy a citar a Perico Sambeat, cuyo último disco, Ziribuye, me parece una obra de arte: impresionantes composiciones, arreglos, improvisaciones, y todo ello hecho con un magnífico buen gusto. Pero lo cierto es que hay decenas de músicos con los que disfruto especialmente en los últimos tiempos. Ahora me estoy acordando de Brad Melhdau tocando a piano solo. Me suele gustar aquello que teniendo base en la tradición aporta elementos novedosos y que agrada. La novedad por la novedad, si no tiene sentido musical –sentido para mí, claro– no me interesa».

Chema Sáiz © Sergio Cabanillas, 2005

Chema Sáiz
© Sergio Cabanillas, 2005

«Realmente todo lo que escuche va a influir tarde o temprano, directa o indirectamente, y en todo, además de en la condición de guitarrista, en la de compositor: en la de músico en general. Y vaya por delante que no es el jazz lo único de lo que me alimento. Escucho e interpreto otros géneros».

«Por supuesto escucho música clásica, especialmente Bach, Debussy, Stravinsky, Borodin… La verdad que la lista es bien larga. Pero quisiera resaltar que en las últimas semanas estoy enamorándome de la música de Federico Mompou. Es increíble lo que ese hombre ha escrito. Me lo hizo escuchar una entrevista que leí a Ismael Dueñas. Escucho también a Hendrix, a los Screamin’ Headless Torsos, Björk, Tower of Power, música hindú, árabe, turca… La verdad es que me levanto por la mañana y me puedo poner a Wagner, a Nat King Cole en español, a Pedro Guerra o a Coltrane».

«A la hora de elegir discos, a veces lo hago porque he leído alguna recomendación en una entrevista. Otras, porque el líder me ofrece total garantía. Por ejemplo: si me encuentro un disco nuevo de Scofield, va a la saca inmediatamente, porque me da igual lo que haga: siempre son genialidades. Otras veces me arriesgo sin conocer al líder pero conozco a los músicos que lo acompañan. Lo más generalizado es tener en cuenta las recomendaciones hechas por músicos a los que admiro».

«A decir verdad, no estoy a la última de lo que hay en el mercado, y de hecho no es mi prioridad adquirir lo último que ha salido. Creo que lo único que he oído de 2005 y 2006 es lo de Sambeat, lo de Blanchard y lo de Potter, y desde luego los recomiendo los tres».

«En cuanto a conciertos, últimamente he visto a los Torsos, a Javier Vercher, a Rosenwinkel, a Sambeat, a Concha Buika, a Baldo Martínez… Me han gustado todos, pero especialmente Los Torsos y Rosenwinkel. Son espectáculos excepcionales, de verdad».

Álbum en trío.

Chema Sáiz / Antonio Miguel / Borja Barrueta © Sergio Cabanillas, 2006

Chema Sáiz / Antonio Miguel / Borja Barrueta
© Sergio Cabanillas, 2006

«En Trio Album hay once temas originales que están tocados con mucha frescura. Eso quiere decir que los temas los conocíamos poco más que del papel, aunque esta vez sí hubo un par de ensayos, y esto hace que bucees en cada tema sin saber muy bien lo que te vas a encontrar, lo cual para mí es un atractivo; son composiciones muy normales, con armonía corriente y estructuras corrientes, sin ningún ánimo de malabarismo musical, lo cual supone que al no erudito también le llega la música, cosa que me interesa mucho. Hay cuatro baladas, lo cual a mí me sugiere que el disco tiene cierto carácter intimista, y ello se contradice un poco con el directo, donde ocurre más bien lo contrario. Es el primero de no sé cuántos discos que haré a trío. La verdad es que es la formación donde mejor me encuentro».

Toño y Borja.

Antonio Miguel © Sergio Cabanillas, 2006

Antonio Miguel
© Sergio Cabanillas, 2006

«La música estaba compuesta antes de juntarnos para el disco, unos temas más recientes y otros menos. No está diseñada especialmente para trío, ni para Toño y Borja, sobre todo porque a este último no le conocía. A Toño sí, tocó una vez en mi grupo con una solvencia bien sobrada y con un diez en profesionalidad. Ni por asomo suponía lo fantásticamente que me iba a llevar con ellos musicalmente, y personalmente debo decir que son encantadores. Para mí les pasa un poco lo que a la música, que son personas normales (lo cual agradezco), sencillas y no te miran por encima del hombro porque uno viva en Nueva York estudiando con Patitucci y otro esté solicitado por toda España para tocar. Me encanta que sea la cordialidad y no la prepotencia la que nos una».

«El haber dado con ellos para el disco fue fruto de una feliz casualidad. Estaban pensadas otras personas, lo que no pudo darse por incompatibilidad de fechas y algún otro contratiempo. Cuando hablé tanto con uno como con otro, la verdad es que lo único que me ofrecían era facilidades: disponibilidad para ensayos, implicación y entrega máxima en el proyecto, acuerdos económicos, la cordialidad de que hablaba. En fin, que estoy encantado. Este trío no es un proyecto puntual. Mi idea es que dure mucho tiempo y que esto no haya sido nada más que el comienzo».

Los arreglos.

Borja Barrueta © Sergio Cabanillas, 2006

Borja Barrueta
© Sergio Cabanillas, 2006

«Con respecto a los arreglos, son míos, aunque Toño y Borja durante el viaje musical toman el timón de vez en cuando y al final hemos ido por otro camino al mismo sitio, o a veces hemos llegado a diferente lugar. Con esto digo que ellos han retocado bastante las ideas originales».

Jazz auténtico en una sola jornada.

Chema Sáiz y Pablo Baselga © Sergio Cabanillas, 2006

Chema Sáiz y Pablo Baselga
© Sergio Cabanillas, 2006

«La verdad que el hecho de haber tenido que registrar todo el material en un día sí que influye, y no positivamente, porque de hecho hay unas cuantas cosas que las hubiera hecho otro día, pues ese día no salían muy bien. Y sí, hay un cierto estrés, que entre otras cosas anula el disfrute de la grabación. Pero bueno, se aprende de la experiencia con el objetivo de hacerlo mejor en la siguiente. Aunque luego uno se siente muy bien después de haber hecho el disco en un día: eso habla de que es un disco de jazz auténtico, con sus riesgos asumidos, con unas cosas más bonitas y otras menos, sin trampas… y eso es lo que hay».

La producción.

«A la hora de producirlo he tenido dos suertes. La primera que Joan Ballesté, director del sello Satchmo, se comprometió a publicar el disco en 2006, sin ni siquiera haberlo oído (era imposible, no existía) y lo cumplió. La otra, que Sergio Cabanillas se ha implicado también en la producción tanto económicamente como en otros hechos, como por ejemplo la fotografía. Además, creo que es quien más ilusionado está con el proyecto, y debo agradecerle a él muchos de los conciertos que hago, así como entrevistas y eventos varios. Se podría decir que es el primero que de verdad ha creído en mi música y que la defiende y ensalza como nadie lo había hecho hasta entonces».

Chema Sáiz © Sergio Cabanillas, 2005

Chema Sáiz
© Sergio Cabanillas, 2005

Nuevos proyectos.

«Ahora estoy grabando para la ONJE (Orquesta Nacional de Jazz de España) unas obras que su director y compositor, Ramón Farrán, denomina “Jazz Sinfónico Español”, en las que no toco la guitarra eléctrica, sino la española, más bien la flamenca. En este disco de próxima publicación hay grandes figuras internacionales del jazz, así como de flamenco. También integro el grupo del baterista Carlos González, Sir Charles + Cinco, en el que se expone un proyecto con la obra de Oliver Nelson».

© Sergio Zeni, Tomajazz, 2006


Chema Sáiz Trío Album

Chema Sáiz
Trío Album

¿Qué es arte? ¿Qué es música? ¿Qué es jazz? ¿Dónde acaba la interpretación y comienza la improvisación? Cuestiones todas ellas sin clara respuesta, siempre han provocado las delicias de teóricos extremistas, estandartes de la sinrazón dedicados en cuerpo y alma a encendidas discusiones abocadas de antemano al fracaso. Me hubiera encantado ver a esos portadores de inexistentes dogmas en la sesión de grabación de este CD. A buen seguro habrían abandonado sus demagógicos monólogos para centrarse en la escucha y el disfrute, en la sensación y el sentimiento, en el aprendizaje y la admiración. Y es que todo ello tiene cabida en este Trio Album, cuarto proyecto discográfico del guitarrista Chema Saiz, en el que vuelve a confirmarse como un valor seguro dentro del nuevo jazz europeo, demostrando su continua evolución hacia la conjunción de sabia experiencia e insolente atrevimiento.

Para adentrarse en esta aventura musical, Saiz cuenta con los compañeros de viaje ideales, jóvenes con contrastado bagaje, academicismo al servicio del riesgo y mucha, mucha frescura. La sección rítmica refuerza el diálogo musical de su líder llevándole y dejándose llevar por él. Al contrabajo y bajo eléctrico sin trastes (el popular fretless), Toño Miguel muestra una asombrosa claridad de ideas, precisión al servicio de lo inesperado y un fraseo de articulación poderosa. El bilbaíno Borja Barrueta, pura imaginación, efectúa durante todo el disco un impecable ejercicio de escucha y reacción, respondiendo inmediatamente a las evoluciones de sus compañeros, subrayándolas y haciéndolas subir peldaños en el escalafón expresivo. Por si fuera poco, las composiciones son la guinda del pastel, completando un todo donde contraste y cohesión se dan la mano con naturalidad, dejando espacio para la calma, la intensidad, la reflexión, la risa, la liberación de tensiones y el sobrecogimiento más estremecedor.

La atmósfera cálida del primer corte, “Floralba”, deviene del trabajo armónico y el aprovechamiento de espacios sobre métrica ternaria sutilmente marcada. La diversión viene de la mano del shuffle en un “Marketing” (anteriormente conocido como “Canción que parece comercial pero que luego no lo es”) donde destaca el juego de caja de Borja Barrueta sobre la línea cromática que aparece durante todo el tema. En la increíble adaptación del clásico popular “Que llueva (la Virgen de la Cueva)”, partiendo de una melodía sencilla, Chema conforma un paisaje original y sofisticado, rítmicamente atractivo y candidato a provocar obsesión por su escucha en la mente del oyente. La primera frase del solo de guitarra es una auténtica obra de arte por sí sola, el acompañamiento abierto del contrabajo aporta un brillo especial y la parte previa a la vuelta final de melodía ofrece una excelente muestra de batería moderna, en la línea de los trabajos más innovadores del jazz actual. Es el aro de la caja de dicha batería el que manda en “Latín”, el guiño sudamericano donde Saiz prueba distintos timbres gracias a su colección de pedales de efecto, y donde Toño Miguel nos deja una improvisación fantásticamente construida. “Melodía natural” es una balada a la que no haría justicia el término “atmosférica”, debido al peso de su contenido. Abierta y sensible, contempla cómo la sección rítmica bisela con sumo cuidado las líneas melódicas del líder, reaccionando con clase a los reclamos musicales de éste. Y si alguien echaba de menos la velocidad, la puede encontrar en “Mero trámite”, compañera de tránsito de complejos desplazamientos rítmicos en la melodía y no exenta de diversión en algunos pasajes.

Nuevo momento para la relajación con la entrada de contrabajo a “I814075” (número de serie de la guitarra que lleva acompañando a Chema Saiz desde 1982), cuya economía de acordes supone un descenso de revoluciones para los oídos. Algo grande se está fraguando, y es nuevamente Toño el que cierra este tema y abre el siguiente, “Malos modales”, con una introducción solemne y melódicamente cautivadora. Ideal punto de partida para la pieza más extensa del CD, una obra de arquitectura neo-jazzística donde Chema aprovecha la libertad de la armonía modal para explorar territorios inusuales, haciendo un sabio uso de desarrollos motívicos y huyendo de la pirotecnia y la dificultad injustificada en un tema que podría invitar a ello, dada su movida métrica en 6/8. Solos largos y muy bien construidos, con paciencia y cambios de dinámicas, riffs de contrabajo libremente ejecutados, enorme trabajo de Borja Barrueta a la batería (solo incluido), precisión en los obligados rítmicos, … Y, para contrastar, “Buenos modales”, donde el uso de la guitarra española aporta colores distintos sobre una curiosa estructura métrica de compases entrelazados de 3/4 y 5/4. “Todos iguales” aporta el punto cercano al funky. Bajo eléctrico y buen ambiente para ir acabando y, tras el aire marcial y decidido del redoble de caja inicial, un buen solo de contrabajo nos acerca a “Mambrú”, recreación de la canción tradicional “Mambrú se fue a la guerra” cuyo delicioso arreglo ya presentara Chema Saiz en su Solo album de 1999, pero que toma nuevas dimensiones en esta interpretación en trío, donde los delicados arpegios de guitarra se ven arropados con finura y elegancia.

Así es Trio Album, un disco con pasajes oscuros conceptualmente encuadrables dentro de la visión contemporánea del jazz practicado en el Viejo Continente, con baladas sutiles donde la aparente sencillez invita a escuchar cada nota, con divertidísimas evoluciones que harían sonreír a una piedra y, lo más destacable, con una sensación de cohesión estructural poco común en una obra tan variada. Creador ante todo, es increíble cómo Chema Saiz es capaz de adaptar el lenguaje de la guitarra a cualquier contexto musical, eliminando barreras preconcebidas y ampliando considerablemente el rango estilístico de una formación tan habitual hoy en día. Interpretación, acompañamiento e improvisación son abordados con tanto nivel de detalle y, a la vez, tanta naturalidad, que a veces cuesta creer que sólo estemos escuchando tres instrumentos. He aquí una excelente muestra de jazz moderno donde los análisis formales no tienen más sentido que el puramente descriptivo, donde arte y entretenimiento se funden en un todo compacto, y donde las preguntas pertinentes no son ¿es arte? ¿es jazz? ¿hay improvisación?, sino ¿cuándo graban el próximo?

© Arturo Mora Rioja