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1971: segundo encuentro con Charles Mingus, unos días después del primero y esta vez en París. Si bien las preguntas son las mismas, las respuestas son más precisas pero contradictorias y no hacen más que subrayar el sacrificio y la pesadumbre de Charles Mingus. Otras facetas del mismo personaje. Contradictorias, claro está.

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Charles Mingus. Bi Centenial, Lower Manhattan. 1976-07-04. Photo by Tom Marcello

Charles Mingus. Bi Centenial, Lower Manhattan. 1976-07-04. Photo by Tom Marcello

Jazz Magazine: Tras improvisar con músicos africanos en Argel en 1969, Archie Shepp declaró: “Descubrí mis ancestros”…

Charles Mingus: ¿Dijo eso? Mire, no soy africano. Ni siquiera soy negro, soy mestizo, soy americano. Sólo conozco la música africana por los discos. Es buena música pero demasiado primitiva, demasiado ritual. La música ha cambiado mucho desde entonces y a todos los niveles: armónico, teórico… La música americana tiene un ritmo propio y este ritmo, que es consustancial al jazz, no lo tienen hoy algunos jóvenes. Ya sabe, los que hacen “free jazz“… Carece de ese “beat“…

Jazz Magazine: Esa música a la que se denomina “free jazz“, ¿no le interesa?

Charles Mingus: Jamás la escucho.

Jazz Magazine: A menudo se ha dicho que el jazz, su jazz, expresaba la rebeldía de los negros en Estados Unidos …

Charles Mingus: El arte no tiene nada que ver con la política. En todo caso, no debería. El arte está por encima de la política, y si hay una relación entre ambos, es algo completamente inconsciente… Además, la mayoría de los músicos sólo tocan por dinero.

Jazz Magazine: Pero su música no está desvinculada del contexto social…

Charles Mingus: El arte es diferente del folklore que representa los sentimientos de un pueblo. El arte sólo representa la vida de un individuo.

Jazz Magazine: ¿Por qué pidió a su psiquiatra, y no a un crítico, que redactase el texto de presentación de uno de sus discos?

Charles Mingus: Oh, un barrendero hubiera podido hacerlo igualmente. También quería que mi portero en Harlem escribiese alguna cosa.

Jazz Magazine: Hace unos años, se quejaba a menudo de que su talento no era reconocido…

Charles Mingus: Soy ya demasiado viejo para ocuparme de todo eso. Quiero comprar una granja y cultivar tomates. También quiero enseñar en la universidad de Buffalo, en el Estado de Nueva York. He ganado un premio de composición y me han admitido en ella. Se trata de la cátedra para instrumentistas de cuerda que, antes de mí, estaba a cargo del cuarteto de cuerdas de Budapest. Todavía no estoy seguro de lo que voy a enseñar allí pero en todo caso no será el contrabajo. Podría enseñar y componer.

Jazz Magazine: En realidad, usted está ahora integrado en la sociedad americana.

Charles Mingus: América es un país maravilloso. San Francisco… Nueva York…

Jazz Magazine: ¿Harlem?

Charles Mingus: ¡Harlem también, sí! ¡La gente que vive allí debería poder salir adelante por su cuenta. ¿Por qué no se van de Harlem? También tendrían que intentar integrarse…

Jazz Magazine: A lo mejor no tienen otra opción.

Charles Mingus: Claro que tienen otra opción. No están obligados a vivir en Harlem. Podrían encontrar trabajo y salir adelante. Yo lo hice. Pero prefieren no hacer nada y aprovecharse de la seguridad social. De la seguridad social y de chulear a las putas… Tengo un amigo que conduce un Cadillac. Cuando le pregunto de dónde viene su dinero, me responde que es la seguridad social quien se lo da. Esa gente no quiere trabajar, eso es todo.

Jazz Magazine: ¿Sigue pensando, como declaró en 1964, que Martin Luther King hubiera tenido que suceder a Kennedy para resolver los problemas de Estados Unidos?

Charles Mingus: Los problemas no se resuelven nunca. Todo lo que se puede hacer es remover la cosa.

Jazz Magazine: ¿Como los Panteras Negras?

Charles Mingus: Sí, sólo hacen eso, remueven las cosas. Pero nada ha cambiado y nadie es más rico ahora. Llevan camisas y sombreros nuevos, es todo. No pueden cambiar nada porque no tienen dinero ni nada que vender. Cuando tengan minas de diamantes, entonces podrán hablar de Poder Negro. No hay poder sin dinero… O tienes algo que vender o eres un indigente. Un comerciante de vinos, de camisas, un sastre, los que fabrican algo o tienen alguna cosa que vender son respetados, no se les llama pequeños “niggers” como a los Panteras Negras. Cuando tengan minas de diamantes, entonces ya veremos.

Jazz Magazine: ¿Usted tenía minas de diamantes cuando protestaba contra la sociedad americana?

Charles Mingus: Tenía mi contrabajo. Esa es mi mina de diamantes y lo sabía. Mire, si de verdad quisiera ganar dinero tocaría en solitario, no me cansaría en hacer trabajar a otros músicos. Soy bastante conocido para permitírmelo y darme la buena vida. Muchos músicos lo hacen… Los músicos de jazz nunca han estado bien pagados. Los tíos que nos filman para la tele están mejor pagados que nosotros los artistas. Además, se benefician de cantidad de indemnizaciones, de pensiones, que nosotros no tenemos. Mire a Booker Ervin, Eric Dolphy, Charlie Parker, ¿qué tenían cuando estaban vivos? ¡Nada! Creo que la madre de Parker sigue limpiando pisos mientras la compañía de discos gana dinero a costa de los discos de su hijo…

Jazz Magazine: ¿No cree usted que gente como los Panteras Negras intenta luchar contra el sistema que permite esta situación?

Charles Mingus: Todo eso es propaganda. Los Panteras Negras contactaron conmigo pero rehusé unirme a ellos. No quiero pertenecer a una organización, sea la que sea. Todo lo que hacen es propaganda para dos o tres miembros… ¿Cómo se llama ese que no para de ir a Cuba? ¡Ah sí, Stokely Carmichael! Es un ejemplo perfecto de alguien pagado para pescar en aguas turbias, un agitador asalariado manipulado para crear disturbios entre los negros. Y Rap Brown, ¿qué tiene que ver con los Panteras Negras? Es tan blanco como usted. Algunos de esos movimientos me dan asco. ¿Cómo se llama el nuevo movimiento de puertorriqueños en Nueva York?

Jazz Magazine: ¿Los Young Lords?

Charles Mingus: Sí, eso es. ¿Qué tienen en común los puertorriqueños con los negros? ¿Por qué están con los Panteras Negras?

Jazz Magazine: Tal vez se sienten explotados de la misma manera…

Charles Mingus: No, no es por eso. Están juntos porque los blancos los meten en el mismo saco. Son los blancos quienes financian a los Panteras Negras. Si siguen así, los Panteras nunca derribarán a la clase del poder. Todo lo que quieren es el dinero de los ricos. Pero los ricos tienen cerdos que hacen “¡oink!, ¡oink!” y que los protegen. Estos cerdos también hacen “¡bang! ¡bang!” y lo hacen cada vez que alguien quiere tocar el dinero de los ricos. Y, ¡coño! ¡Todo esto me aburre!… Y mi libro, Menos que un perro, ¿por qué no me pregunta sobre él? Tiene que salir a la venta en abril. Hace 20 años que lo escribí. Y conservé el título que tenía pensado. Le gusta a mi editor.

Jazz Magazine: ¿Y de qué habla?

Charles Mingus: Espere a que salga…

Jazz Magazine: ¿Le parece diferente el público europeo del de Estados Unidos?

Charles Mingus: Dannie Richmond, mi batería preferido, decía: “Cuando estamos en Europa, se nos considera como reyes y, claro, allí tocamos como reyes”

Jazz Magazine: Usted se ha quejado a menudo de no tocar mucho en Estados Unidos…

Charles Mingus: La cosa está mejor ahora. Finalmente, en ningún sitio me siento mejor que en Nueva York. No creo en esas bobadas sobre la contaminación atmosférica, el ritmo de vida frenético… Me siento libre. Y hay música por todas partes.

Jazz Magazine: Algunos músicos que tocan con usted han formado parte de grupos pop. ¿Le molesta?

Charles Mingus: Me da igual. No me gustan ni el rock ni el pop pero siembre han existido y existirán… Una noche, tocamos en un club de Nueva York delante de gente muy joven. Tocamos viejos temas bop de 1955, aproximadamente. Al terminar estaban maravillados. Estaban convencidos de que habíamos tocado cosas muy modernas. Era viejo bop del bueno pero nunca lo habían escuchado… Hay que hacerles descubrir lo que se hacía hace años.

Jazz Magazine: Muchos jóvenes, sean músicos o no, fuman marihuana. ¿Lo desaprueba?

Charles Mingus: Sí, es una pérdida de tiempo. ¿Para qué estar flipado? No es así como uno puede cambiar la realidad que le rodea… Es una gilipollez.

Jazz Magazine: ¿Cuida mucho su contrabajo?

Charles Mingus: …Cuando salimos de Nueva York, mi bajo viajaba en una butaca de primera clase mientras yo estaba en segunda. Eso me permitió tomar dos comidas.

Jazz Magazine: ¿Se interesa por otras artes, como la pintura o el cine?

Charles Mingus: ¡Sí, sí! Las películas porno… ¿Se pueden ver libremente aquí? Para eso Copenhague es formidable.

Jazz Magazine: ¿Cómo explica que usted, Mingus, que era considerado como uno de los jazzmen mas agresivos y rebeldes, se haya vuelto una persona tan relajada, tan preocupada por no cambiar el orden establecido?

Charles Mingus: He aceptado muchas cosas… Todo el mundo habla de cambios. Bueno, pues empiecen por cambiar esos aseos que tienen en Francia, dónde hay que arrodillarse [habla de aseos a la turca]. Eso no es muy civilizado.

Jazz Magazine: ¿Tiene algo que añadir?

Charles Mingus: Dígame, ¿no podría enviarme metralletas a Nueva York? ¿Una caja llena de metralletas?

Jazz Magazine: ¿Qué quiere hacer con ellas?

Charles Mingus: No se preocupe, sabré utilizarlas. Sé a quién matar. Empezaría por algunos propietarios de clubes de jazz.

Entrevista por Abbas. Publicado con permiso de Jazz Magazine © Jazz Magazine, 2002