• Fecha: 21 de diciembre de 2012.
  • Lugar: Centre Artesà Tradicionarius (Barcelona).
  • Componentes:
  • Agustí Martínez/Quicu Samsó
    Agustí Martínez: saxo alto
    Quicu Samsó: batería
  • Sin Anestesia (10 saxos)
    Liba Villavecchia: saxo soprano
    Tom Chant: saxo soprano
    Agustí Martínez: saxo alto
    Don Malfon: saxo alto
    Albert Cirera: saxo tenor
    Pep Pascual: saxo tenor
    Miguel «Pintxo» Villar: saxo tenor
    Paulina Owczarek: saxo barítono
    Xavier Díaz Herrera: saxo barítono
    Lluís Vallés: saxo barítono
    Ferran Besalduch: saxo bajo
    El Pricto: dirección
  • Outerzone
    Pablo Selnik: flauta
    Don Malfon: saxo barítono
    Miguel Serna: bajo eléctrico
    Vasco Trilla: batería
  • Bruitage
    Tom Chant: saxos tenor y soprano
    Pablo Rega: guitarra eléctrica
    Javier Carmona: batería y percusión
  • bLOW
    Ferran Besalduch: saxo bajo
    Joan Palacio: trombón contrabajo
    David Parras: tuba
    Marçal Font: rapsoda
  • Reptilian Mambo
    El Pricto: sintetizador y saxo alto
    Don Malfon: saxo barítono
    Pablo Rega: guitarra eléctrica
    Vasco Trilla: batería
    Joni Garlic: batería
  • Discordian Community Orchestra
    Todos los músicos
  • Comentario:

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    Fragmento de un tambor de Vasco Trilla y partituras de El Pricto

    El pasado 21 de diciembre era un día que tenía unas connotaciones especiales. Los mayas lo habían señalado como el momento en que tendría lugar un cambio de ciclo. Pero, no obstante decir esto claramente, la tergiversación, el folklorismo o el simple pasotismo lo pretendían convertir en algo distinto: el fin del mundo, con variadas consecuciones posibles, o bien una simple excusa para hacer algo de cachondeo, pasarlo bien y tomar unas copas (tal y como están las cosas, nada criticable). El Pricto, alma máter y principal ideólogo del sello Discordian Records, había decidido sumarse a esta celebración de la confusión montando el festival de su escudería ese mismo día: “el mundo se nos echa encima, así pues no pierdan la irrepetible oportunidad de conocernos”, poco más o menos era la idea. Discordian Records es una netlabel que funciona desde principios de 2011 (sus primeras referencias fueron subidas a la página del sello en marzo de ese año). Promovido por El Pricto (compositor, saxofonista y arreglista que empezó a darse a conocer en el grupo de homenaje a Zappa Filthy Habits Ensemble), y con la colaboración de Jim Colominas y Ralph Lopinski, tiene como base el pequeño estudio de grabación que ellos tres comparten. A partir de aquí, se ha constituido como una especie de aglutinador de algunas experiencias y estilos marginales que se están dando en la actual escena musical de Barcelona. Dentro de este gran receptáculo podemos encontrar rock y jazz progresivos, música contemporánea o electroacústica y, en general, cualquier tipo de música de corte experimental o arriesgado, poniendo mucha atención también en tendencias de la música improvisada, como la conducción o la improvisación libre. Algunas formaciones tienen vida al margen de Discordian y usan la marca como plataforma para dar a conocer su trabajo y por la buena sintonía que hay con los chiefs del sello. Otras, en cambio, han sido alentadas y promovidas por El Pricto, contando con algunos músicos que podríamos considerar como ‘de la casa’. Y, también, en otros casos, una formación sólo existe para llevar a cabo una determinada grabación. Así pues, dentro de Discordian no es raro encontrar en un mismo line up músicos que provienen de sitios bien distintos y que tienen trayectorias también muy diferentes. Esto formaría parte de la gracia y del compromiso del sello con un tipo de música y con una escena determinada. Aunque algunas de las formaciones “discordianas” han actuado en diferentes sitios durante todo este tiempo, lo que no había tenido lugar y se necesitaba era un acto de presentación del sello y sus bandas (o al menos algunas de ellas), de su ‘comunidad’ por decirlo de alguna forma. Así pues, ese día en que estaban previstos diversos cataclismos, tsunamis, impactos de asteroides, volcanes y, en definitiva, caos, podía ser idóneo para presentar Discordian Records al público de la ciudad, y hacerlo con el humor y el absurdo que también distinguen a la casa.

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    El dúo de Quicu Samsó y Agustí Martínez

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    La formación de saxos Sin Anestesia

    El cartel que confeccionó El Pricto para la ocasión lo integraban 6 formaciones y un grand finale con todos los músicos en el escenario, una orquesta titulada ad hoc como Discordian Community Orchestra. Las actuaciones de cada una de las bandas tenían que ser breves, de alrededor de media hora. Vamos a contar algunas de las cosas que ocurrieron e impresiones que tuvimos, aunque no necesariamente por orden. El dúo que abrió la noche, y del que se han editado recientemente en Discordian dos viejas sesiones de 2009 y 2010, es el formado por los veteranos Agustí Martínez y Quicu Samsó. Dos tipos que desde los años 80 han estado en los márgenes del jazz y de la música que se ha hecho en Barcelona, formando parte de proyectos tan estimulantes como Quodlibet o Koniec, respectivamente. Su actuación se armó en el último momento para sustituir al trío Spiral Barred que era el que estaba previsto en un inicio. A pesar de que llevaban mucho tiempo sin tocar juntos y de algunos problemas con la batería, Martínez y Samsó ofrecieron una buena sesión marcada, creo yo, por su veteranía y buen control de los recursos. Siempre es interesante –cuando se da el caso, claro– ver como la experiencia es una de las mejores consejeras con las que puede contar un músico. La inteligencia, la rapidez mental, el control de la situación dependen en buena medida de ella. El trío Bruitage, con un par de sesiones publicadas en Discordian, actuó en la segunda manga de la noche. Rega, Carmona, y el inglés Chant se mueven en este proyecto dentro del ámbito de la improvisación pura y dura, sin preceptos genéricos ni preconcepción alguna (siempre que esto sea posible). Como puede apreciarse en los discos mencionados, a Bruitage le gusta moverse entre dinámicas muy cambiantes y extremas, jugando sus bazas instrumentales entre la contención y el desparrame más caótico. Son un grupo difícil, que suele trabajar también a partir de texturas y otros elementos que comenzaron a ser tenidos en cuenta en la música en las últimas décadas del siglo pasado y que aún están lejos de agradar a buena parte del público, pero que pienso que el futuro de la música pasa inevitablemente por ellos. El otro trío de la noche, bLOW, que también parte de la improvisación absoluta, tiene un planteamiento completamente distinto. Como todos los proyectos que arma el saxofonista bajo Besalduch, en bLOW hay un fuerte componente escénico. Cada una de sus actuaciones es un evento único, que plantean en función del espacio y de unas escaletas previas que Besalduch facilita al resto del grupo poco antes de iniciarse la actuación. Esta forma de trabajar les ha llevado con frecuencia a ser llamados en veladas poéticas o de danza, y la otra noche lo que hizo bLOW fue invitar al poeta Marçal Font a que recitará junto a ellos un par de largos (e imparables) soliloquios. Aparte de esto, hay que mencionar la peculiar suma de tesituras graves del trío, que no es para nada aburrida, bien al contrario, resulta muy sugerente para el espectador. Aunque hace unos meses Discordian también editó un trabajo suyo grabado en el estudio, hay que decir que bLOW es principalmente una formación para ver y seguir en directo (pues como hicieron la otra noche, siempre se desplazan por la sala, el escenario, entre el público), como ocurre con el resto de proyectos que baraja Besalduch (Freenètics, Sax.org). El único cuarteto de la noche era el demoledor Outerzone. Trabajando a partir de composiciones y esquemas de El Pricto, estos cuatro músicos han desarrollado un impactante estilo propio que está a caballo entre el metal progresivo, el jazz rock, el ruido y pequeños espacios dejados a la improvisación. Selnik, Malfon, Serna y Trilla son un cuarteto muy joven pero con una capacidad técnica deslumbrante. Es tanta la personalidad que tienen y que imprimen a los temas, que casi puede decirse que Outerzone reformula totalmente esos temas de base que les suministra El Pricto para hacerlos suyos una vez han sido debidamente regurgitados. Además del empaque y la fuerza con las que llega su sonido, apoyándose sobre todo en la contundencia de la sección de ritmo, los solistas hacen algunos breaks abruptos e intempestivos echando mano de técnicas extendidas que manejan a la perfección o de comentarios improvisados que pueden comportar giros estilísticos inesperados. Curiosamente, la única sesión publicada de ellos lo está en otra netlabel, Audition Records, que comanda Julián Bonequi. Pero, no obstante esto, si hay una formación “discordiana” por antonomasia esa es Outerzone, sin duda. El quinteto Reptilian Mambo es uno de esos pandemónium estilísticos a los que nos empieza a tener acostumbrados El Pricto. De todo lo visto esa noche, tal vez fuera el grupo en el que el rock estaba más presente, era más medular, más nuclear. Eso sí, con una visión del rock absolutamente espasmódica, en la que se integraban zarpazos de ruido puro (Rega), ritmos cortantes, ritmos que chocaban entre ellos (las dos baterías), alaridos (Malfon) y las maneras de vendedor de elixires y ungüentos de Pricto, más apocalíptico que nunca. También tienen un par de referencias en el sello, una recién aparecida, por si quieren arriesgarse con ellos. Por su parte, Sin Anestesia se presentaba la otra noche con una formación king size: 11 saxos más Pricto a la dirección. En el año y pico largo que llevan funcionando, la verdad es que han hecho más actuaciones de las que cabía imaginar cuando se formaron un poco por azar y con más ganas de pasarlo bien que no proyectos de futuro. Y, sin embargo, ellos mismos han ido encontrando su lugar en el mundo, su emplazamiento ideal que les permite de momento seguir vivos. Tal vez porque son una unidad que no requiere que siempre estén los mismos, que es muy elástica y que permite acoger si es necesario a otros músicos (eso sí, han de ser saxofonistas). Otra razón puede ser el hecho de que Pricto asumiera las funciones de ‘director’ o de ‘preparador del terreno’, desarrollando unas ideas y/o partituras muy sencillas pero que tienen la virtud de extraer el máximo rendimiento de tal concentración ‘saxofónica’ y, lo que es más importante, sin eliminar el necesario espacio para la improvisación. En este caso también podemos decir que cada actuación suya es distinta (hay tres discos suyos en el sello para comprobarlo), atendiendo siempre a factores como la sala o el material que Pricto traiga para la ocasión. En la actuación del otro día, que comenzó con los saxofonistas tocando sobre la cabeza del público para ir tomando en grupos el escenario, pudo apreciarse un especial cuidado en el aspecto tímbrico, obteniendo unos momentos sonoros muy, muy compensados y muy, muy sugestivos.

    04_DISCORDIAN_21des12_BcnDe izquierda a derecha: El Pricto (Reptilian Mambo), el trío bLOW y Don Malfon (Outerzone)05_DISCORDIAN_21des12_Bcn
    El Pricto conduciendo (izquierda) y Jony Garlic (Reptilian Mambo)06_DISCORDIAN_21des12_BcnDe izquierda a derecha: Miguel Serna (Outerzone), Tom Chant (Bruitage) y Pablo Selnik (Outerzone)

    Una noche basada en un cuento mediático como el del fin del mundo no podía concluir más que con un operístico grand finale. En este caso, todos los músicos participantes (exceptuando a Quicu Samsó que no pudo quedarse) subidos al escenario para atender al recetario que había elaborado Pricto para ellos y respondiendo al nombre de Discordian Community Orchestra. Algunas de las cosas que ya hemos dicho al comentar Sin Anestesia serían válidas aquí. Lo particular de esas ‘bases compuestas’ que suministra Pricto para este tipo de formaciones grandes es que tienen la virtud también de estar trabadas entre lenguajes e idiomas distintos, tomando cosas de aquí y de allí, de sus variados gustos y escuchas (desde contemporánea a jazz o rock de cualquier tipo), y lanzando con todo ello unas propuestas que le salen milagrosamente orgánicas y lógicas –además de muy ingeniosas. Pero, al margen de esto, que a fin de cuentas lo mejor es haberlo podido disfrutar in situ, este último tramo de la noche proporcionaba una imagen muy interesante al tiempo que favorecía una reflexión. Como espectador y aficionado, más que como periodista o crítico, pues esto sería una consecuencia de lo primero, me conmovía ver reunidos sobre un mismo escenario a músicos de tan diverso pelaje y de tanta valía. Músicos a los que sigo más o menos en otros proyectos suyos, y que representan y definen distintas formas de dar vida a una escena musical que con ellos parece estar reactivándose, y me refiero a una escena musical vanguardista e iconoclasta. Indiscutiblemente vanguardista e iconoclasta, subrayaría. Obviamente, el fin del mundo no llegó – eso ya lo sabía–, pero lo que sí era cierto era lo que vaticinaban los mayas, ese “cambio de ciclo”, al menos por lo que respecta a la música en Barcelona.

    Web de Discordian Recordshttp://discordianrecords.bandcamp.com/

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    El trío Bruitage

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    Discordian Community Orchestra

    Texto: © 2012 Jack Torrance
    Fotografías: © 2012 Joan Cortés

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