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  • Fecha: 29 de Octubre de 2015.
  • Lugar: Bogui Jazz (Madrid).
  • Grupo:
    Jeremy Pelt, trompeta
    Simona Premazzi, piano
    Josh Ginsburg, contrabajo
    Darrell Green, batería

Jeremy Pelt Quartet © Sergio Cabanillas, 2015

Jeremy Pelt Quartet
© Sergio Cabanillas, 2015

El trompetista californiano Jeremy Pelt, de 39 años recién cumplidos, es actualmente uno de los mejores representantes de un jazz en el que no está al margen la tradición y cuya aportación trasciende los anclajes del tiempo para proyectarse hacia modernas y originales vertientes. Una voz extraordinariamente creativa. Pelt siente devoción por los cuartetos de Art Farmer, Kenny Dorham, Miles Davis, Freddie Hubbard o Lee Morgan, entre otros grandes trompetistas.

Con un solo introductorio que dio paso a “Glass Bead Games”, un clásico tema de Clifford Jordan, inició su último concierto de los dos programados en el Bogui Jazz. Pelt se encuentra en pleno periodo de presentación de un último trabajo Tales, Musings and other Reveries (Highnote Records, 2015), que, como él mismo dice, supone un proyecto donde se cuecen varias pulsiones emocionales que pujan por imponerse. De ahí surge esa fuerza creativa que este músico afincado en Nueva York expone con verdadera autenticidad en sus conciertos.

Simona Premazzi © Sergio Cabanillas, 2015

Simona Premazzi
© Sergio Cabanillas, 2015

Acompañado por una equilibrada sección rítmica, en la que por encima de todo brilla la pianista Simona Premazzi, Jeremy Pelt impresiona por su gran porte para abordar cualquier registro. En las baladas es capaz de paralizar al público más exigente. Así, en la interpretación de “Vonetta”, una composición de Wayne Shorter, la pasión sube a medida que la trompeta va tejiendo unos sonidos que ponen los pelos de punta.

Jeremy Pelt © Sergio Cabanillas, 2015

Jeremy Pelt
© Sergio Cabanillas, 2015

Sus exploraciones armónicas o cómo ir más allá en las melodías y el ritmo, quedaron patentes en “Harlem Thoroughfare”, un homenaje a su barrio neoyorkino, donde los intervalos y los golpes sonoros de la sección rítmica se incrementan con las finas notas que va dejando Pelt, mientras se funden con los fraseos de Simona Premazzi, una pianista singular y muy elegante que tuvo unas acertadísimas intervenciones a lo largo de la noche. No da una nota de más, siempre aportando con discreción, pero a la vez con una presencia imprescindible. La complejidad de sus notas tiene un aire a la escuela de Tristano. En la pieza “Nephthys”, ya incluida por Jeremy Pelt en su trabajo November de 2007, éste interpreta una melodía a medio tempo que va aumentando en intensidad a través de esa depurada técnica con la que nos obsequia, dando paso a Simona Premazzi y sus soberbias y sorpresivas notas.

Josh Ginsburg © Sergio Cabanillas, 2015

Josh Ginsburg
© Sergio Cabanillas, 2015

Como con las que comienza el tema “Everything you can imagine is real”, una cita de Pablo Picasso que impresiona a Pelt desde que era pequeño. El inicio es a trío de rítmica y con trompeta a medio tempo. Una pieza lenta que es remarcada por el contrabajo de Josh Ginsburg, correcto toda la noche y dirigida por la pianista. De nuevo Pelt prosigue con su balada mostrándose dominador del espacio y el tiempo

“The old soul of the modern day wayfarer”, fue el último tema de su nuevo disco que interpretó en el primer set, con una potente base rítmica y en la que Simona Premazzi se lució en su mejor intepretación de la velada. Una pianista que le imprime un carácter sumamente moderno a este grupo.

Darrell Green © Sergio Cabanillas, 2015

Darrell Green
© Sergio Cabanillas, 2015

El segundo set fue un brillante carrusel en el que el cuarteto dio buena cuenta de su versatilidad en el repertorio elegido. Con un comienzo al más puro estilo hardbop, Jeremy Pelt dirigió al grupo contagiando su energía, con momentos en los que la pianista aprovechaba para improvisar a sus anchas. Mención especial para la balada “When I fall in love” que impresionó por la fineza con que fue interpretada. Como se suele decir: “seda pura”. Pelt se presentó en Madrid en su mejor momento, en plena forma, dando una lección de técnica y de jazz de verdad. Un concierto exultante y de los que difícilmente se olvidan.

Texto: © Carlos Lara, 2015
Fotografías: © Sergio Cabanillas, 2015