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Por Pachi Tapiz.

  • Fecha: viernes, 8 de noviembre de 2019.
  • Lugar: Grande Auditorio, Centro Cultural Vila Flor (CCVF), Guimaraes, Portugal.
  • Grupo:
    Antonio Sánchez and Migration
    Antonio Sánchez: batería
    Chase Baird: saxo tenor y EWI
    John Escreet: piano y Fender Rhodes
    Orlando Le Fleming: contrabajo y bajo eléctrico de cinco cuerdas
    Thana Alexa: voz, electrónica y efectos

Tras el contundente arranque de la edición de 2019 del Festival de Jazz de Guimaraes con la actuación de Charles Lloyd “Kindred Spirits”, en la segunda jornada fue el turno de Antonio Sánchez y su proyecto Migration. El baterista mexicano, nacido en 1971, tiene una larga trayectoria tras de sí. A pesar de haber tocado con músicos con un gran reconocimiento a nivel popular como Pat Metheny o Chick Corea, no fue hasta 2014, cuando compuso la banda sonora de la oscarizada película Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia), cuando este músico ha alcanzado el reconocimiento del gran público.

Su proyecto Migration, con el que se presentó en directo, comenzó su andadura en 2011, y es en este 2019 cuando ha publicado su última grabación titulada Lines In The Sand (Cam Jazz). Su propuesta se mueve con suma comodidad por los terrenos del jazz fusion (nada extraño si se repasan los músicos con los que ha grabado aparte de los dos mencionados).

A lo largo de todo el concierto el teclista John Escreet alternó el Fender Rhodes con el piano. Del mismo modo, Orlando Le Fleming empleó el bajo acústico y el eléctrico de cinco cuerdas, mientras que Chase Baird fue intercambiando el saxo tenor con el EWI. Thana Alexa mostró sus facetas de cantante y vocalista, a lo que unió el empleo de la electrónica para conseguir distintos efectos sonoros. Antonio Sánchez, el único que no dobló en su rol como instrumentista, se mostró muy contundente (ayudado sin duda por esa sonorización tan habitual en grabaciones y conciertos liderados por bateristas), liderando al grupo. Gracias a esta alternancia instrumental, el grupo no tuvo problema alguno para que intercambiando los elementos de esas paletas sonoras mencionadas para cada uno de los músicos, los temas apareciesen desarrollados a modo de extensas suites, mostrando pasajes muy distintos entre sí.

El tema “Travesía”, alargado hasta los veinte minutos, y prologado por unos ruidos de gritos y sirenas similares a los que deben recibir a los inmigrantes ilegales capturados en la fronteras de Mexico con USA, abrió el recital. La contundente combinación de batería más Fender, tenor, contrabajo y los sonidos vocalizados tratados, combinó perfectamente con el sonido del EWI, bajo eléctrico, más voz y Fender nuevamente, para retornar a los planteamientos más acústicos de piano, contrabajo (al arco y pulsado), y saxo tenor. De este modo y aunque los temas tuvieron una extensión más que notable, llevaron a la audiencia por distintos pasajes que fueron respondidos por aplausos espontáneos. Siguió el recital con “Long Road”, la rara avis de la noche, pues fue un tema que si las cuentas (y los apuntes) no fallan, duró apenas cuatro minutos.

Tras ésta pieza llegaron las extensas presentaciones de los músicos y la explicación de los motivos que le han llevado a plantear este proyecto. Cuando Antonio Sánchez habla de migraciones, no se refiere a los que como él lo hacen o hicieron de un modo legal, sino a quienes tienen que luchar contra unas fronteras y sobre todo contra unas actitudes mentales algo más que cerradas. La música es su modo de protestando por ello y de reivindicar la igualdad entre los seres humanos.

Orlando Le Fleming en solitario y al bajo eléctrico inició “Golta”. La potencia (casi rockera) inicial de este tema, alternó con el planteamiento casi ambiental que devino balada de “Home”, en la que Thana Alexa cantó por primera vez. Continúo la cita con el tema que da título a su última grabación, “Lines In The Sand”, en la que el quinteto mostró su aproximación al jazz rock de los setenta, especialmente gracias al EWI. El solo de Chase Baird recordó, a quien esto escribe, las formas más rockeras del John McLaughlin más rockero de The Mahavishnu Orchestra. Su solo sirvió para que Antonio Sánchez se luciese a continuación con su solo más espectacular de la noche. Fue la antesala perfecta para el bis. En “Bad hombres y mujeres” el grupo optó nuevamente por explotar su faceta más potente. Fueron doce minutos que dejaron al público con ganas de más, aunque no hubo ocasión.

Quienes quisieron seguir con el jazz en directo se pudieron pasar por el Café Concerto del CCVF (puerta frente a puerta del Grande Auditorio), para disfrutar con la jam liderada por el quinteto de Geof Bradfield. Tras un primer pase en el que este saxofonista, el trompetista Russ Johnson, el guitarrista Scott Hesse, el contrabajista Clark Sommers y el baterista Dana Hall mostrasen su magnífico hacer, fue el turno para que otros músicos tomasen posesión de esos instrumentos y se diese la magia del jazz en directo en los clubs a altas horas de la noche, incluyendo la participación de alguna bailarina espontánea.

Texto y fotografía de Geof Bradfield Quintet: © Pachi Tapiz, 2019
Fotografías: © Guimarães Jazz 2019, CCVF, Júlia Fernandes, 2019