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Urtarrijazz’21 – Un enero de jazz local 2021

  • Fecha: del 8 al 30 de enero de 2020
  • Lugar: Civivox San Jorge, Pamplona (Navarra)
  • Grupos:
    • 8 de enero. Zugardi Rag Band: Maite Iriarte (voz), Alejandro Arbea (flautas); Uxue Roncal (clarinete); Helia Úriz e Iñaki Jiménez, (trompetas); Fefa González y Martín Alain De Goñi (saxos altos), Carlos Beloki (saxos tenor); Peio Sagaseta y Héctor Pérez (trombones); Natxo Otaola (banjo y guitarra); Xabi Valencia y Daniel Marín (batería y percusión), Ignacio Fernández Galindo “Dallas” (tuba y dirección artística)
    • 15 de enero. Juanma Urriza Laukotea: Juanma Urriza (batería), Satxa Soriazu (piano), Kike Arza (contrabajo), Alberto Arteta (saxo).
    • 22 de enero. Javier López Jaso y Mikel Andueza: Javier López Jaso (acordeón), Mikel Andueza (saxos)
    • 29 de enero. Miguel “Pintxo” Villar Cuarteto Apátrida: Miguel “Pintxo” Villar (saxos y voz), Toni Saigi (piano), Marc Cuevas (contrabajo), Oriol Roca (batería)
    • 30 de enero. Josetxo Goia-Aribe Sarasateando. Josetxo Goia-Aribe (saxo), Javier Olabarrieta (piano), Josemi Garzón (contrabajo), Gonzalo del Val (batería)

Enorme éxito el de Urtarrijazz en su cuarta edición, la de 2021. Es este un ciclo afortunado, que comenzó con esa supuesta humildad que supone apostar únicamente por lo local, y que sin embargo se ha asentado de un modo incontestable entre las propuestas culturales de Pamplona. Cumpliendo las obligaciones de limitación de aforos (en su caso al 50%), y teniendo un exquisito cuidado en lo relativo a la acumulación de público en las entradas y salidas, ha logrado ese gran éxito que todo ciclo o festival (sea de jazz o no), ansía, que es el conseguir un lleno completo en todos y cada uno de los cinco conciertos y en las actividades paralelas. De ese modo, quien no estuvo atento, se encontró con que al intentar registrarse para estas actividades, las invitaciones o entradas ya se habían agotado y la única esperanza era pasar a una lista de espera. En apenas cuatro años Urtarrijazz se ha erigido en un magnífico ejemplo de cómo un festival de jazz no tiene por qué estar lleno de figuras internacionales para atraer el interés del público. Un logro enorme en un terreno en el que algunos parecen empeñados en hacernos creer a los aficionados que la calidad de lo local y lo nacional está a enorme distancia de lo extranjero.

En cuanto a lo puramente musical, Urtarrijazz’21 comenzó con la actuación de Zugardi Rag Band. Esta formación de catorce músicos tiene entre sus objetivos el difundir clásicos del jazz y del swing, sin perder de vista a otros géneros como el blues, la samba o incluso el pop. Su repertorio abarca desde los inicios del Siglo XX hasta los años 60 del siglo pasado. El concierto en Civivox San Jorge comenzó con “The Entertainer” de Scott Joplin, e incluyó algunos otros clásicos intemporales como el magnífico “Jumpin’ at the Woodside” de Count Basie, “Topsy” o “Route 66 “de Bobby Troup.

A lo largo del concierto el tubista Ignacio Fernández Galindo fue, aparte de presentando a los distintos músicos, realizando una serie de comentarios acerca de los distintos temas, estilos y compositores que integraron el repertorio. Sin ser en principio un concierto didáctico, incluyó una serie de explicaciones muy interesantes. Sin ser tampoco un concierto – recorrido por la historia del jazz, la Zugardi Rag Band fue recorriendo distintas corrientes y estilos: blues, rag, swing, bossa… Ayudó a todo ello el trabajo de los catorce músicos en escena, y especialmente el papel de la cantante Maite Iriarte. Moviéndose sin parar, el escenario se le quedó muy pequeño. El resto del grupo cumplió a la perfección, realizando unas interpretaciones que sirvieron para recuperar el lustre de los temas incluidos en el repertorio: ayudaron a ello los arreglos para las distintas secciones, los detalles que aportaron el banjo de Natxo Otaola, o la ausencia de contrabajo que el mencionado Fernández Galindo suplió con su bajo de viento. El ciclo no pudo tener un mejor inicio.

La segunda cita corrió a cargo del baterista Juanma Urriza. Este músico es especialmente activo en la escena pamplonesa. Tras haber participado en algunos de los conciertos previos de Urtarrijazz, por fin pudo presentarse como líder con motivo de Mamel (Moskito Rekords), grabación que ha publicado al frente su proyecto Laukotea, tras ganar el premio “Impulso” en los IX Premios BBK Jazz en noviembre de 2018. En este proyecto están tres de los músicos más notables de la escena local como lo son el saxofonista Alberto Arteta, el contrabajisa Kike Arza y el pianista Satxa Soriazu.

En Mamel Urriza alterna sus composiciones con algunas versiones y temas tradicionales / locales. En el concierto de San Jorge interpretó sendas versiones de Fletwood Mac (“Go Your Own Way”), y Herzainak (“564”), el tradicional “Santa Agueda”, y el muy local “Txolin”. Su música está inspirada por distintas referencias personales y locales, y eso se transmite de alguna manera en una música bonita, dotada de una belleza que, si bien es en general tranquila, no excluye algunos momentos de una cierta intensidad. Es lo que sucedió en “Leisterka”, que comenzando de un modo suave y tras unos magníficos solos por parte de los músicos, fue creciendo y logró arrancar los aplauso espontáneos del público.

El concierto de Javier López Jaso y Mikel Andueza sirvió para poner en escena un proyecto arriesgado. El acordeón no es muy habitual en el jazz. Este dúo de acordeón – saxo posiblemente no sea algo inaudito en toda la historia del jazz, pero sí una muy rara avis. López Jaso y Andueza tienen unas trayectorias más que consolidadas no sólo en la escena local, y su reunión en este proyecto no puede sino calificarse como un acierto.

En el repertorio interpretado aparecieron algunas de las referencias habituales en los proyectos de López Jaso como lo son la música de Piazzolla (“Libertango”), Richard Galliano (el tema propio “Onaillag”), las referencias sudamericanas (“La foule / Que nadie sepa mi sufrir” o sendas versiones de Egberto Gismonti y Hermeto Pascoal), y la música local (“Txoria – Txori”), además de algún tema propio como el fantástico “Vals 2016”. También hubo una mirada a ese fenómeno del saxo que fue Charlie Parker, con la interpretación del clásico “Donna Lee” a toda velocidad. Transcurridos más de 75 años desde su creación, este tema sigue siendo todo un reto para cualquier músico que ose acercarse a su intrincada estructura. En la interpretación del bis del concierto hubo espacio para la reivindicación, ya que como bien expresó López Jaso, “A veces traen músicos de muy lejos y muy famosos, pero también nosotros queremos tocar”. No hay mejor lugar que Urtarrijazz para expresar esos anhelos/agradecimientos.

El último concierto gratuito del ciclo corrió a cargo del Miguel “Pintxo” Villar Cuarteto. El saxofonista presentó Apátrida (Fresh Sound New Talent). Le acompañan en esta aventura tres músicos que, pese a su relativa juventud, se han establecido como tres pesos pesados de la escena barcelonesa: el inmenso baterista Oriol Roca, el gran pianista Toni Saigi y el contrabajista Marc Cuevas. Si en Apátrida las referencias a Monk son, directa o indirectamente, una constante inconstante, en el concierto de Urtarrijazz por momentos se hizo presente el espíritu del mismísimo Coltrane.

El cuarteto repasó la mayor parte de los temas de la grabación que presentaban. El tranquilo “Antenas” dio inicio al concierto, y sonaron además el espiritual “Ruman Rock Mistery”, el juguetón “Miau”, el cantable “Ara te Joes, Kantu”, o “Pophorn”. Presentó también algunos temas nuevos: “Per Jordi Mestres”, una preciosa balada que según comentó en el concierto tenía unos pocos días de vida; el potente “Comino’s” que ya está tardando en ser grabado; sorprendió también la versión de “Ligia” de A.C. Jobim, en el que Villar demostró que el cantar no se le da nada mal. La intensidad tanto al saxo tenor como al soprano de Villar, la versatilidad de Oriol Roca a la batería, las magníficas formas con las teclas de Saigi, y el soporte de Cuevas a todo el entramado sonoro, incluyendo un buen número de solos más que destacables, hicieron de la de Urtarrijazz una gran cita. Un concierto del que uno sale (al menos quien esto escribe), con una sonrisa en los labios y con las pilas cargadas.

El ciclo terminó por todo lo alto con el proyecto Sarasateando de Josetxo Goia-Aribe. A lo largo de toda su carrera el saxofonista se ha empeñado en llevar la música de raíz y popular que ha escuchado desde chaval a los terrenos del jazz. Es algo palpable a lo largo de toda su obra grabada, bien sea en formatos más libres (los más recientes), bien sea en otros más “ortodoxos”. Su nuevo proyecto, que homenajea a Pablo Sarasate, ha conseguido ir un paso más adelante que el resto de sus propuestas. Por una parte, aquí no hay referencias más o menos puntuales a esas músicas de carácter popular, sino que es un proyecto temático. Por otra parte, tiene un gran mérito homenajear al violinista y compositor sin agarrarse a la excusa de algún centenario o fecha señalada. Esto no es necesario, ya que Sarasate es un músico que está presente en la cultura popular (o en el inconsciente colectivo que diría aquél) de Pamplona, y unas cuantas de sus melodías son más que reconocibles para los habitantes de la Vieja Iruña. El gran mérito de Goia–Aribe es que ha logrado que cada uno de los temas que integran este proyecto, al menos los interpretados en Urtarrijazz, tengan un carácter propio y diferenciado del resto. Al contrario de lo que ha ocurrido en otros intentos de llevar la música clásica a los terrenos del jazz, Goia-Aribe no ha necesitado forzar los temas originales para que este repertorio que está entroncado con el romanticismo (incluyendo las referencias nacionales), encaje con la creatividad improvisada del jazz.

Ayudaron a que Sarasateando llegase a tan buen puerto los compañeros que Josetxo Goia-Aribe ha elegido para esta travesía creadora: el pianista Javier Olabarrieta es un músico con el que lleva colaborando desde hace más de diez años a lo largo de distintos proyectos. El baterista Gonzalo del Val no necesita presentación, pues es uno de los bateristas punteros de nuestro país, y se encuentra en un gran momento creativo. Josetxo Goia-Aribe ha contado con la participación de contrabajistas de primer nivel en sus proyectos, y en el caso de Josemi Garzón, no se queda atrás. Los cuatro comenzaron la fiesta con el carácter alegre de “Aires gitanos / Balcánico. “Miramar”, precioso en su suavidad, incluyó un potente solo de Gonzalo del Val en el que Goia-Aribe intervino creando un sonido percusivo con las llaves de su saxo tenor con el que dialogó con del Val. Continuaron “Jota Navarra”, “Les adieux” cercano a la música pop, “Peteneras” con un potente solo de Josemi Garzón al que Josetxo Goia-Aribe respondió con un solo a la altura de la intervención del contrabajista. En “Rêve” Gonzalo del Val comenzó el tema emulando al celebérrimo “Bolero” de Ravel, en un tema en el que el saxo fue cantando, glorioso, la melodía. En “Romanza Española” Olabarrieta dejó constancia, una vez más, de las múltiples facetas que esconde su forma de tocar el piano. Previo al bis, el concierto finalizó para el cuarteto con un enrevesado “Zapateado” que los cuatro músicos simplemente bordaron. Tras saludar una y otra vez, Goia Aribe interpretó mano a mano con el pianista su creación “Lamento foral”, una obra que es una pura referencia melódica.

Al finalizar el concierto, flotaban en mi mente dos preguntas. La primera es, dada la variedad en el acercamiento al legado de Sarasate, ¿cuántas horas ha estado pensando y sintiendo Josetxo cómo afrontar este repertorio? La segunda es: ¿cuánto tardará este proyecto en pasar por el estudio de grabación, para quedar registrado como merece?

Como complemento a los conciertos, también tuvieron lugar dos charlas que impartió quien escribe estas líneas. La primera, de título Big Bands y grandes formaciones: el jazz en gran formato, recorrió a lo largo de algo más de veinte nombres, algunas de las figuras más destacadas en el terreno de las Big Band, llegando hasta la actualidad. La segunda, Charlie Parker: un pájaro que voló muy alto, sirvió para homenajear a ese genio virtuoso del saxo que falleció demasiado pronto, dejando un legado imbatible.

Después de esta edición sobresaliente de Urtarrijazz – Un enero de jazz local, los aficionados al jazz de Pamplona y su Comarca, ya estamos esperando la edición de 2022. Conociendo la inquietud del equipo que organiza este ciclo, sin duda nos encontraremos con alguna novedad interesante. Tiempo al tiempo.

Fotografías: © Sera Martín, 2021
Texto: © Pachi Tapiz, 2021