Ellis Marsalis Quartet (XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier. San Javier, Murcia. 2016-07-30) [Concierto]

XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier

  • Fecha: 30 de julio de 2016
  • Lugar: Auditorio Parque Almansa (San Javier, Murcia)
  • Componentes:
    Ellis Marsalis Quartet
    Ellis Marsalis: piano.
    Jesse Davis: saxo tenor.
    Darryl Hall: contrabajo.
    Mario Gonzi: batería.

 

Comentario:

Concierto de Ellis Marsalis Quartet el día 30 de julio de 2016 en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier

Concierto de Ellis Marsalis Quartet el día 30 de julio de 2016 en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier

Entrañable jornada de cierre en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier, protagonizada por el pianista octogenario Ellis Marsalis, padre de los reconocidos músicos de jazz Branford (saxofón) y Wynton (trompeta), que cuenta con casi una veintena de discos como líder y otros tantos como colaborador, lo que confirma una trayectoria fructífera y magistral. Marsalis llegó acompañado por otras tres figuras de primer orden dentro del jazz, el saxofonista Jesse Davis, Darryl Hall al contrabajo, y Mario Gonzi en la batería, cerrando pues un cuarteto extraordinario.

Concierto de Ellis Marsalis Quartet el día 30 de julio de 2016 en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier

Concierto de Ellis Marsalis Quartet el día 30 de julio de 2016 en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier

El refrán “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, se hizo palpable en la excelente y corta sesión que ofrecieron, iniciada con “Twelve’s It” (“12’s It”), una composición del pianista que aparece en el álbum The Classic Ellis Marsalis de 1991. La naturalidad que muestra Marsalis al piano no es algo que se pueda adquirir en cuatro días, ni en cuatro años, sino el resultado de toda una vida dedicada a la enseñanza de este género universal que es el jazz. El líder ofreció varias piezas del repertorio homenajeando al gran pianista y compositor Thelonious Monk: “Crepuscule With Nelly”, una medio balada en la que disfrutamos del poderoso sonido del saxofonista Jesse Davis, con elocuentes fraseos bien estructurados. Y “Evidence”, otra partitura de Monk en la que lucieron las improvisaciones del saxofonista, y del baterista Mario Gonzi, músico excepcional que formó a su vez un tándem muy sólido e interactivo con el contrabajista Darryl Hall.

Concierto de Ellis Marsalis Quartet el día 30 de julio de 2016 en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier

Concierto de Ellis Marsalis Quartet el día 30 de julio de 2016 en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier

Marsalis rememoró también la figura del genial trompetista Miles Davis con la balada “Old Folks”, una apasionada y nostálgica pieza que desarrollaron con las improvisaciones de cada componente del grupo. De vuelta a los ritmos más intensos, la sesión continuó con otra pieza original de Monk, “Rhythm-A-Ning”, a tempo de swing medio alto, en el que destacaron las vivas intervenciones del saxofonista y del batería, un despliegue de diálogos del mejor lenguaje bebop, conforme al estilo. El veterano maestro respondió a las ovaciones del respetable público con una última pieza llamada “Emily” (Johnny Mandel / Johnny Mercer), una elegante y alegre despedida a ritmo de swing.

Concierto de Ellis Marsalis Quartet el día 30 de julio de 2016 en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier

Concierto de Ellis Marsalis Quartet el día 30 de julio de 2016 en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier

Concierto de Ellis Marsalis Quartet el día 30 de julio de 2016 en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier

Concierto de Ellis Marsalis Quartet el día 30 de julio de 2016 en el XIX Festival Internacional de Jazz de San Javier

Lo cierto es que Marsalis ofreció un breve pero emocionante repaso sobre la música de dos de las figuras más relevantes del jazz, Monk y Davis, en el que incluyó también una pieza de su propia cosecha. Él y su música son parte del jazz moderno, una tradición jazzística que ha sabido mantener a lo largo de los años, dejándonos una valiosa herencia musical manifiesta en su descendencia genealógica a través de sus hijos.

 

Texto: © José Antonio García López, 2016
Fotografías: © Rafa Mellado / Jazz San Javier, 2016

 




HDO 137. Cantantes: Gregory Porter, Simin Tander (con Tord Gustavsen) y Kurt Elling (con Branford Marsalis Quartet). 3X3 (02) [Podcast]

En HDO tres propuestas con cantantes: Gregory Porter con Take Me To The Alley (Blue Note, 2016); Simin Tander junto a Tord Gustavsen (y Jarle Vespestad) en What Was Said (ECM, 2016); Kurt Elling junto al Branford Marsalis Quartet en Upward Spiral (Okeh, 2016).

© Pachi Tapiz, 2016

HDO (Hablando de oídas) es un podcast editado, presentado, producido,  y que está a punto de cumplir un año de edad, creado por Pachi Tapiz.

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Las grabaciones y los músicos que suenan en HDO 137.

  • Gregory Porter: Take Me To The Alley (Blue Note, 2016)
    Gregory Porter, Alicia Olatuja, Chip Crawford, Aaron James, Emanuel Harrold, Keyon Harrold, Yosuke Sato, Tivon Pennicott, Ondrej Pivec
  •  Tord Gustavsen: What Was Said (ECM, 2016)
    Tord Gustavsen, Jarle Vespestad, Simin Tander
  • Branford Marsalis Quartet special guest Kurt EllingUpward Spiral (Okeh, 2016)
    Branford Marsalis, Joey Calderazzo, Eric Revis, Justin Faulkner, Kurt Elling



4ème Musiques-Dels-Monts (I) (Villelongue-Dels-Monts, Francia. 2015-08-07)

Villelongue-Dels-Monts

  • Fecha: Viernes, 7 de agosto de 2015
  • Grupos
    • Balade Musical
      Lugar: Jardin de Mme. Josi (10:30)
      Componentes (entre otros):
      Valeria Kafelnikov, arpa
      Jacques Di Donato, clarinete
      Nicolas Nageotte, flauta y clarinete
      Pierre Millan, guitarra clásica
      Fanny Vicens, acordeón
      Jean-Étienne Sotty, acordeón
      Pablo Schatzman, violín
    • Charles Chaplin “The Kid”
      Lugar: Salle Polyvalente (16:00)
      Componentes:
      Bruno Maurice, acordeón
      Florent Pujuila, clarinete
    • Journal Intime Presente: Le Bal Des Faux Freres
      Lugar: Bois de Romaguer (18:00)
      Componentes:
      Sylvain Bardiau, trompeta
      Frédéric Gastard, saxo bajo y voz
      Matthias Mahler, trombón
      Fabien Kisoka, saxo tenor y voz
      Fabrice Lerigab, batería y percusión
      Laurent Di Carlo, batería y percusiones
    • Salque-Giuliano
      Lugar: Prieuré du Vilar (21:00)
      Componentes:
      François Salque, violonchelo
      Aude Giuliano, acordeón
    • Dadid Kraukauer Ancestral Groove
      Lugar: Grande Scène (22:00)
      Componentes:
      David Kraukauer, clarinete
      Sheryl Bailey, guitarra eléctrica
      Jérome Harris, bajo eléctrico, sampler y voz
      Michael Sarin, batería
      Robert Schwimmer, teclado
    • Invention De Morel
      Lugar: Le sous-bois de Villelongue-dels-Monts (24:00)
      Componentes:
      Marie Arnaud, teclado
      Pablo Schatzman, violín
      Mathias Lopez, contrabajo
      Nicolas Nageotte, clarinete y clarinete bajo
      Florent Pujuila, clarinete bajo
      Ambre Perez, danza
      Philippe Meunier, narrador
      Tony Houziauz, proyecciones

Comentario: En la parte inferior de la cara norte de la sierra de la Albera (Albère), sierra fronteriza entre Cataluña y Francia, equidistante de Le Voló (Le Boulu) y Argelers (Argelès-sur-Mer), se encuentra la localidad de Vilallonga dels Monts (Villelongue-del-Monts), de unos 1500 habitantes, con sus calles rotuladas sólo en catalán, a pesar de que su habla es muy minoritaria.

Del 6 al 9 de agosto se celebró el cuarto festival “Musiques-dels-Mont”, este año con el lema “Le radeau des légendes” (aproximadamente, la embarcación de leyendas). Un festival con una gran diversidad de estilos, música clásica, contemporánea, improvisada, jazz, rock, popular, entre otras.

El festival estuvo precedido de un “stage” musical para alumnos de diferentes edades y niveles, donde además del perfeccionamiento también se plantea el conocimiento de otros géneros musicales y la abertura hacia ellos. En esta edición contaron con unos noventa y cinco alumnos.

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El máximo responsable y generador es el clarinetista, saxofonista, guitarrista, compositor y director de orquesta Florent Pujuila, un todo terreno incombustible de sonrisa imperturbable. Lo pudimos ver en formaciones de cámara (Le quintet à Vents-dels-Monts), free jazz (Hommage à John Zorn), contemporánea (Invention de Morel), improvisando (sobre las composiciones de Charlie Chaplin durante la proyección de “The Kid”) o dirigiendo una orquesta de cuarenta músicos y posteriormente una versión de “la Flauta mágica” con la colaboración coral de buena parte del público. Un buen ejemplo de militancia en diferentes campos e interactuar con ellos con fluidez y máxima coherencia.

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El primer contacto con el festival lo tuvimos a las diez y media de la mañana de la segunda jornada, al aire libre y con un sol de justicia. Un pequeño recorrido musical entre juncos, arbustos, un estanque más algunas buenas sombras de los árboles del jardín de madame Josi, en el cual estaban distribuidas cinco propuestas musicales, de concepciones bien distintas.

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Primero un solo de arpa de Valeria Kafelnikov, después un dueto de improvisación con los clarinetistas Jacques Di Donato y Nicolas Nageotte, que terminaron susurrando a los oídos de los presentes, pasando el testimonio a la guitarra clásica de Pierre Millán, que a su vez lo cedió a una nueva improvisación a dueto, en esta ocasión de acordeones, uno de los instrumentos base, junto con el clarinete, de esta edición.

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La “balade” finalizó con un fragmento del “Quinteto para clarinete, opus 115”, de Brahms, con Pablo Schatzman en el primer violín.

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Después de la comida del mediodía -que todos los días estuvo acompañada por distintas propuestas y formaciones de alumnos-, y de las muestras del taller de percusión, nos desplazamos -prácticamente todos los escenarios estaban muy cercanos- hasta “Salle Polyvalente” para la proyección de la película “El chico” (1921) de Charles Chaplin, una pequeña joya del cine mudo.

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 Bruno Maurice –acordeón y arreglos- y Florent Pujuila –clarinete-, acompañaron de forma exquisita, perfectamente sincronizada, en un doble juego de improvisación y lectura de la partitura compuesta por el mismo Chaplin. Un acompañamiento sutil y sugerente, excelentemente adaptado a los tempos fílmicos. Un trabajo de orfebrería.

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Posteriormente encaramos nuestro primer contacto con las músicas más afines de la cabecera de esta casa.

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El sexteto “Journal Intime présente: Le Bal des Faux Frères”, una formación constituida por dos tríos –Journal Intime y Les Faux Frères- que tanto en concierto, en un escenario, como en fanfarria deambulando por las calles, funcionan de manera contundente y musculada, cortante como cuchillos recién afilados, funk, rock, jazz e improvisación bien próxima al free. Primero los disfrutamos en el escenario porticado del “Romaguer” y posteriormente en las calles de Villelongue, para finalizar en la última jornada, alrededor de la medianoche, con una nueva actuación, en plena calle, de casi una hora de duración.

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Una banda con un repertorio que va de The Stooges a Branford Marsalis, pasando por Chicago o ACCD, con alguna composición propia. A destacar, a lo largo de las tres últimas jornadas, especialmente dos temas, que resultaron emblemáticos y balsámicos, “I wanna be your dog” y “Black in black”, grabados en su disco homónimo. La banda está formada por dos percusionistas, un trompeta, un trombonista, un saxo tenor y un saxo bajo.

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Después de la cena comunitaria de las 19:15 (el horario francés manda, cabe decir que con una mayor homogenización y raciocinio que los imperantes en el estado español), donde coinciden músicos, profesores, alumnos y público en general, nos desplazamos, unos tres kilómetros, sierra arriba, hasta el “Prieuré du Vilar”. Una pequeña fortificación que data del siglo VIII y que ha pasado por distintas etapas hasta su última restauración iniciada en 1993. Desde hace unos diez años está habitada por una comunidad monacal ortodoxa rumana.

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En la iglesia del priorato, de acústica excelente, pudimos disfrutar del trabajo del violinista François Salques con la acordeonista Aude Giuliano. Salque en la actualidad mantiene varias propuestas, con formaciones y programas distintos, de música clásica, tradicional y jazz. De estas dos últimas tiene grabados un par de discos con el acordeonista Vincent Peirani.

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En esta ocasión el programa pasó por las tres vertientes musicales, “La rapsodia húngara” de David Popper, un tema de influencia hebrea de Ernest Block, músicas de origen gitano de Krystof Maratka, un tema de “Armaguedon” de Astor Piazzola, terminando con una referencia al jazz manouche de Stepane Grapelli. Salques fue dejando una notable muestra de su gusto musical y virtuosismo instrumental, bien acompañado por el acordeón de Giuliano.

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Desandamos el camino hasta el escenario principal, ”Grande scène” para encontrarnos con la actuación del clarinetista David Kraukauer con su Ancestral Groove, que excepto el cambio de teclista, actuó con la misma formación y propuesta que había presentado en el último festival de jazz de Barcelona. Fue desgranando su particular visión de música klezmer con funk, rock y jazz, música para bailar y saltar, cosa que consiguió con buena parte del público, especialmente con el más joven, con ganas de fiesta.

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Kraukauer dejó buena muestra de su virtuosismo instrumental así como de su buena fluidez oratoria. El resultado global, a gusto de uno, terminaba sonando demasiado igual, repetitivo y a su vez previsible. A pesar de ello destacaría los temas “Klezmer à la Bechet”, “Tandal” compuesto por John Zorn, y “Moldavina Voyage”, estos dos últimos, así como buena parte de los temas de la actuación, están incluidos en el disco Checkpoint (2014).

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Justo después de la medianoche, se presentó una notable propuesta, en el lecho de la riera seca, bordeada por generosos almeces. Una nueva joya del festival, de altos vuelos, de aire contemporáneo, en las cercanías del jazz –en su acepción más amplia y abierta-.

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Con el público acomodado sobre delgados colchones de goma, con sus frontales y linternas apagados. Un trabajo interdisciplinario (proyección de imágenes, un quinteto de músicos –teclado, violín, contrabajo y dos clarinetes bajos-, un narrador y una bailarina) basado en el texto “La invención de Muriel”, del escritor argentino Adolfo Bioy Casares. El pedregal de la riera y los árboles del entorno, gracias al diseño de iluminación, configuraron un escenario ideal.

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Un espectáculo de fuerte impacto, tanto musical como plástico, creado especialmente para el festival y desgraciadamente de representación única.

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Texto y fotografías: © Joan Cortès, 2015

 

 

 




Eric Revis Quartet (Jazzazza Jazz Club, Murcia. 2015-05-23)

VIII Ciclo de Jazz 1906

  • Fecha: 23 de mayo de 2015.
  • Lugar: Jazzazza Jazz Club (Murcia)
  • Componentes:
    Eric Revis Quartet
    Eric Revis: contrabajo.
    Chad Taylor: batería.
    Bill McHenry: saxo tenor.
    Darius Jones: saxo alto.

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Qué mágica y extraordinaria actuación la del Eric Revis Quartet en el club Jazzazza, en uno de los diversos conciertos programados en el Ciclo 1906 de Jazz. La particular trayectoria artística del contrabajista Eric Revis nos puede dar una pista del porqué de su especial gusto por las formas más modernas del género jazzístico. Así lo demuestran sus tres últimos trabajos discográficos como líder: Parallax (2012, Clean Feed), City Of Asylum (2013, Clean Feed), y el más reciente In Memory Of Things Yet Seen (2014, Clean Feed), en el que basó buena parte del repertorio. Su tendencia vanguardista le viene, en cierto modo, de las influencias de otros grandes jazzmen que fueron precursores, en su tiempo, de una forma distinta de hacer y crear en el jazz. Tomemos como ejemplo al saxofonista Ornette Coleman y al pianista Sun Ra, y más recientemente a músicos como Oliver Lake o Kris Davis, entre otros. Revis ha sido miembro de importantes formaciones de jazz: Tarbaby -la más reciente-, es una de ellas; y también ha trabajado junto a Branford Marsalis, Orrin Evans, Steve Coleman, o el guitarrista Kurt Rosenwinkel, además de participar en más de una veintena de discos.

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Puntuales a la cita, los cuatro miembros del grupo llegaron al club, seguramente algo mermados por el cansancio de los viajes entre ciudades, lo cual no influyó en el buen desarrollo del concierto, que realizaron en un solo pase de casi una hora y media de duración. “The Tulpa Chronicles, Pt. 1- Poem” y “The Tulpa Chronicles, Pt. 2- Ephemeral Canvas”, fueron los temas elegidos para iniciar la sesión, dos movimientos cortos unidos a modo de suite, con la que el cuarteto fue mostrando sus primeras intenciones ante un público exigente, entendido en su mayoría, y nada neófito, salvo excepciones, y a pesar del tipo de música en cuestión. Apoyándose en una tonalidad con pocas variaciones, los vientos fueron introduciendo sonidos suaves y otras veces desgarradores, arropados por las dinámicas sutiles, y a veces enérgicas, del baterista y del contrabajista. La música de Eric Revis es arriesgada y audaz, te atraviesa como un torrente musical dejándote una huella inspiradora que hay que masticar lentamente o simplemente sentirla y dejarte llevar. “Ayanna” de Revis, incluida en el álbum Tales Of The Stuttering Mime (2004, 11:11 Records), fue otra de las piezas que formaron el repertorio, junto a otros temas: “African Song”, de Bill McHenry; “Song For Ayani” de Chad Taylor; y “Roosevelt” de Darius Jones, en las que destacaron sus respectivos compositores.

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El cuarteto dedicó una parte del concierto al excelente saxofonista Johnny Hodges, interpretando dos piezas suyas: “Wiggle Awhile” y “I’n Be There”, adaptadas al estilo del jazz contemporáneo en las que el saxo alto de Darius Jones sonó espléndido, con elocuentes y vertiginosos fraseos. El walking del contrabajista, apoyado por la contundente batería de Taylor, dio entrada a un último tema llamado “Unknown”, un fluido y largo diálogo entre los saxofones, tenor y alto, con improvisaciones intensas y bien construidas.

Revis, nos ofreció su faceta más hacendosa y vanguardista, con un palpable sentido del groove, en la que los músicos solistas revelaron su poderosa maestría con una gran creatividad y expresividad, cargada de energía y sabiduría, en una noche de reflexión para los amantes del buen jazz.

Texto: © José Antonio García, 2015
Fotografías: © Rafa Márquez, 2015




Top Jazz 2004, el jazz a 10 años vista. Por Jesús Gonzalo

TOP JAZZ 2004, A 10 AÑOS VISTA

Esta guía se publicó hace una década, el domingo 2 de enero de 2004, en el periódico Diario de Sevilla. Hemos creído oportuno recuperarla para testar el paso del tiempo contrastando con el presente lo que entonces marcaba el pulso del momento. Con ello conseguimos ofrecer luz a una época y calibrar los cambios que la tecnología ha introducido en las publicaciones. Aquí encontraran no sólo cedés, sino libros y DVDs. Evidentemente, no estábamos en tiempo de crisis y los modos de consumo de cultura, ni el IVA, eran los que tenemos hoy. También podrán encontrar nombres que entonces despuntaban y que hoy se han consolidado como referencia. Algunos  ya nos dejaron. Pero si se fijan, John Coltrane ese año era noticia gracias a un libro y un estupendo DVD de un directo de Branford Marsalis que devolvieron a la actualidad la obra ‘A love supreme’. Y John Zorn, que cumplía 50 años, entregaba un montón de discos conmemorativos y un DVD en directo dedicado a su proyecto de mayor protección, Masada, que cumplía también una década activo. Y salió la mejor biografía sobre la atormentada vida de Chet Baker, el mito maldito. Bebo Valdés, recuperado del ostracismo, entregó su disco doble tras el boom de Calle 54. Steve Lacy, referente de la modernidad y de la intelectualidad  en el jazz,  nos dejó tras su vuelta de un “exilio” en París de 30 años. En España, Abé Rábade despuntaba entonces con su trío, formato al que sigue siendo fiel.

Con una variedad bastante amplia y completa de estilos, épocas y formatos, entren y disfruten de un viaje a un pasado no muy lejano que igual, eso depende de la opinión de cada lector, fue quizá mejor que el 2014 que nos dejó…

© Jesús Gonzalo, 2015

EUROPA, UN REFUGIO CREATIVO

El jazz es un lenguaje universal y de progreso. La libertad que conlleva siempre ha resultado molesta, desde sus orígenes. Pero como es historia, patrimonio cultural exclusivo de los EEUU, dicen, es mejor convertirlo en algo en conserva. Mientras que Wynton Marsalis abandona el Lincoln Center, centro que custodia el jazz tradicional, la Administración Bush ha vetado la participación, hasta ahora imparable pese al embargo, de músicos estadounidenses en la edición de 2004 del festival de La Habana. Su falta de apoyo a la actividad artística afecta, cómo no, al jazz, en un país donde la cultura o es mercado o no interesa.

¿Europa, espejo agradecido? A mediados de los años 60 se produjo un éxodo desde Nueva York. No había trabajo para los músicos más inventivos de la ciudad. Steve Lacy, que nos dejó este año, fue uno de los que se vieron obligados a cruzar el charco para instalarse en París. Ahora se produce un fenómeno migratorio parecido. La calidad de los sellos europeos es incuestionable, frente a los productos de fábrica –el boom crooner–de las multinacionales americanas. Italia, Alemania y Francia siguen en cabeza en publicaciones y creatividad.

LA ÓRBITA ITALIANA

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I Cosmonauta russi ●  Battista  Lena ● Lable Bleu /Karonte

■ Carrera cósmica soviética, tres astronautas rusos emprenden una odisea espacial. Uno de ellos narra la historia. El decorado ilusionista, de ironía y ternura,  hace derivar las marchas  militares hacia lo circense  y las procesiones sicilianas.  Las peripecias orbitales  de estos tres héroes  quedan suspendidas en un lugar imaginario entre el rojo comunista y el azul mediterráneo.

ROZAMIENTO ABSTRACTO

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The sublime and… ● Tim Berne ● Thirsty Ear

■  Berne siempre ha defendido el valor en directo de su música y este trabajo recoge fielmente  el poder de su grupo más activo en estos momentos. La vehemencia  expresionista, la extensión de los flujos sonoros y la disolución de los perfiles definen un discurso en rozamiento bizarro y único. Vanguardia

EL PIANO ARISTOCRÁTICO

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Live in Tokio ●  Brad Mehldau ● Nonesuch/ Warner

■  Sensibilidad romántica vestida de contemporánea, el serpenteo disonante de Monk,  la intensidad sentimental de Bill Evans y el contrapunto de Bach. Su madurez interpretativa participa del mundo apasionado e intelectual. Gershwin,  Cole Porter o Radiohead, la canción popular revisitada para la modernidad.

LOS SILENCIOS TRANSITIVOS

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Angles of respose ●  Joe Maneri/Barre Philips/Mat  Maneri ●  ECM

■  El léxico que introduce Joe Maneri procede de la música contemporánea, el serialismo  y la microtonalidad. Los tres se vuelven a reunir en un encuentro que provoca pliegues en el silencio. Es un cruce afilado y al tiempo inasible. Improvisación escurridiza que desvela erosiones en el vacío.

POLIFONÍA REFINADA

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Hymne au Soleil ● Belmondo ●Discograph/ Karonte

■  Los hermanos Belmondo  consiguen un resultado de hermosa factura. Las composiciones son de principios del siglo pasado. Luz de colores tenues, que se materializa en la suavidad de contrastes. Gil Evans y Miles Davis, Rodrigo y Falla, dan pie a Fauré y Ravel. Polifonía modal, impresionismo y jazz

FICCIONES PRECIOSISTAS

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Itinaraire Imaginaire ● Stepháne Oliva ● Sketch /Harmonia Mundi

■ El pianista  francés nos ofrece  un relato borgiano. Los títulos recogen esta influencia de misterio y geometría. Resonancia de un silencio, paradoja, elipse o espirales forman  un  círculo abierto alrededor de  un motivo que le da coherencia narrativa. La melancolía late desde un interior que cambia y se abrevia en dibujos esquivos.

ESLABÓN DE FUTURO

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Junk Magic ● Craig Taborn ●  Thirsty Ear

■ Más allá de las constelaciones de Sun Ra, en un espacio hecho de materia misteriosa pero no oscura.  La fantasía  entre  electrónica e improvisación queda atraída por las fuerzas gravitatorias del jazz, ya debilitadas en la lejanía del origen. Nombre imprescindible en las nuevas rutas de un largo viaje llamado  jazz. Como pianista, teclista, improvisador o manipulador de tecnología punta, el futuro se abre paso.

BARTÓK EN LOS APALACHES

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Class Trip ●John Abercrombie  ●  ECM

■ Cuando entra en acción un violín como el de Mark Feldman es casi imposible no toparse con un campo camerístico inigualable. Al lado de la guitarra de Abercrombie,  cruce de expresionismo y country, la batería de Joey Baron y el bajo de Marc Johnson, este proyecto es ensalza el detalle no forzado, la sabiduría melódica y el folk erudito.

ADIÓS AL ARTE DEL PROGRESO

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School days ●  Steve Lacy ●  hatOLOGY /Harmonia Mundi

■ El día 4 de junio de 2004 moría en Bos ton. A todos nos queda  el sabor amargo de un adiós que nos hurta  sus invenciones de poesía y estructura. Recientemente había recuperado la alianza  con el trombonista Roswell Rudd. Esta reedición de mediados de los 60 nos devuelve su arte visionario.

AFINIDAD VIAJERA DESDE EUROPA
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Concerts ● Michel Portal-Richard Galliano ● Dreyfus /Nuevos Medios

■ El disco Blow up  obtuvo una excelente acogida.  Era una mezcla vitalista  de un folclore que viaja entre África y los Balcanes,la  improvisación virtuosa, el tango de Piazzolla e instrumentos populares (clarinetes y acordeón). Ésta es su continuación; en ella se escogen temas de tres conciertos, entre 1998 y 2003. Vital.

LA EDAD DORADA PASO A PASO

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Les Trésors du Jazz 1953 ● Varios artistas  ●  Le Chant du Monde/ Harmonia Mundi ● 10 CD

■  Cuarta  entrega que recopila,  mes a mes, las grabaciones más importantes de 1953.  Es un momento increiblemente fértil, el paso del bebop hacia nuevos estilos. Miles Davis, Charlie Parker, Gerry Mulligan, Stan Getz, Monk… Una lista imprescindible.

MEMORIA VIVA


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Bebo de Cuba ● Bebo Valdés ●  Calle 54 Records/ BMG●  2CD + DVD

■ Enciclopedia viva de la música cubana. En los años 50 ya era asesor del Tropicana. Casi un siglo de estos sonidos gozosos quedan recogidos entre el El Solar de Bebo y La Suite Cubana, para noneto y una orquesta en la mejor tradición del jazz afrocubano. Un disco doble que se completa con el DVD Cuaderno de Nueva York. Se le devuelve, así, su justa dimensión: compositor, pianista y director de orquesta.

 

EL SUPREMO ARTE DE COLTRANE

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Coltrane`s  A love supreme, Live in Amsterdam ● Branford Marsalis ● Inglés ● Marsalis Music /Karonte

■  Pocos se atreverían con esta pieza angular de la creación  en el siglo XX. Pocos,  por  no decir que ninguno, sabrían  hacerlo  mejor que Branford  Marsalis, una eminencia en cuanto  a la historia  del saxofón en el jazz que cuando  escuchó por primera vez  A love supreme, siendo casi un niño, pasó  seis meses  oyéndolo  tres  veces al día. Ahora, y sin ánimo de convertir  una pieza  única  como  ésta  en  un  estándar

–algo por otro lado imposible–, Branford y su cuarteto (Joy Calderazzo, Eric Revis y Jeff ‘Tain’ Watts), uno de los más en forma de la actualidad, revisan  el palpitar anhelante de este histórico canto panteísta.  Lo hacen  desde  el conocimiento profundo de la obra, y por ello no caen en una lectura  conformista. Subrayan el swing mateniendo los ciclos hímnicos  y la intensidad del original,  pero  añaden luminosas variaciones bluesy y un lirismo menos acuciante que el de Coltrane.

Este DVD viene acompañado de un CD con el registro  del concierto  en el local Bimnuis de Amsterdam. Entre los extras cabe resaltar la larga  entrevista a Alice Coltrane,  viuda del músico, asícomo las impresiones que sobre esta obra maestra añaden saxofonistas de  la talla  de  Michael Brecker,  David Sánchez  y Miguel Zenón.  Por último,  el apartado titulado Branford Casual nos enseña  el día del concierto  en la vida de su protagonista, los pequeños detalles que nunca vemos.

SEDA BRASILEÑA

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Amorosa  ● Rosa  Passos  ● Sony

■  La cantante bahiana nos ofrece uno de sus mejores trabajos, un homenaje al disco Amoroso (1977) de Joâo Gilberto. El matiz satinado de la bossa nova que ejercita aparece bien enfundado por  las colaboraciones, entre  las que destacan Yo-Yo Ma, Paquito D`Rivera y Paulo Braga. El swing se hace más presente  para revitalizar el género.

TIEMPO DE HACER BALANCE

Ben Sidran Sentimental Journey

Sentimental  Journey ● Ben Sidran ● Go Jazz /Karonte ● 2CD

■Figura decisiva en la divulgación del jazz y dentro de éste ese estilo suave del smooth jazz. Sidran se comporta como un personaje lorquiano, aislado  en la actual coyuntura cultural de los EEUU. Esta recopilación recoge lo mejor de su carrera. Blues cálido, funk de crooner, herencia de Horace Silver y Chet Baker.

NUEVOS TALENTOS

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Ghu! ● Abe Rábade ● Karonte

■ Al trío del joven pianista  gallego Abe Rábade  se le suman,  para  este debut, las excelentes colaboraciones de Chris Kase, el saxofonista valenciano Jesús Santandreu y de otro gallego, el guitarrista Michel González. Jazz sin medias tintas, musculoso y vivo. El pulso firme de una estructura nivelada  en exposiciones de tema y sucesión de solos. Compacto y vigoroso jazz hispano.

LIBROS

ÁNGEL Y DEMONIO

La larga noche de Chet Baker

Deep in a dream. La larga noche de Chet Baker ●  James Gavin ●  Reservoir Books/ Mondadori

■  Apasionante reconstrucción cronológica de la obra, la vida y el entorno de un músico que en los 50 saltó a la fama como “la gran promesa blanca”. Nació con un don que brilló lo justo entre  un océano  de sombras. Como otros de la generación pos-Bird, malgastó su talento y arrastró su vida a la decadencia y la autodestrucción

EL BRASIL ‘CANÍBAL’

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Verdad Tropical  ● Caetano Veloso ● Salamandra.

■ La meteorología de los trópicos es fundamentalmente inestable. Hablar de “verdad tropical” implica un juego de ironía. Cultura,  vida, círculos artísticos  y política son los centros temáticos que con precisión lingüística y densidad de ideas Caetano  hace su yos. El tropicalista  canta  desde la antropofagia cultural de su tierra.  No  le falta razón, ni tampoco polémica.

LA ASCENSIÓN DE COLTRANE

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A Love Supreme y John Coltrane ● Ashley Kahn ● Alba Editorial

■  “Es como si le hubieran encomendado una misión”, comentaba Miles Davis. Como si lo que aconteció  antes y después  en la vida y obra de John Coltrane fueran hechos atraídos de forma irremediable hacia esta grabación, tres años antes de su muerte. A medida que el sonido y su alma se expandían, el silencio estaba cada vez más cerca.

LAS ESTACIONES DEL NUEVO TANGO

Natalio Gorín_Astor Piazzolla

Astor Piazzolla ● Natalio Gorín ● Alba Editorial

■   “Nací en  Mar  del Plata, me crié en Nueva York, encontré mi camino en París pero toco música argentina, la de Buenos Aires”. El tango era un arte popular de origen callejero hasta que llegó él. Persona  tierna  y sensible,  polémica  e íntegra a la vez, dicen que fue todo un carácter. Un espíritu  infatigable, una música que respira eternidad. De la primavera al otoño porteños.

DISCO-LIBRO

PEQUEÑAS-GRANDES HISTORIAS

Charlie Christian

Charlie Christian  ● BDJazz-2CD ÉDITIONS NOCTURNE / Resistencia

■ Hay un antes y un después  de este  guitarrista. Su vida artística apenas duró  dos años, 1939-41. Elegante  colección, editada en formato de disco libro con pastas duras, que recoge grabaciones con Benny Goodman y en solitario, un breve apunte biográfico y una cronología. El cómic ilustra la realidad efímera de unos sonidos que marcaron época.

DVD

ABRE LOS OJOS Y ESCUCHA

Masada Live At Tonic

Live at Tonic 1999 ● Masada ● Película de Antonio  Ferrera ● Tzadik

■  Ahora que este grupo se prodiga poco en directo, aparece un documento  en  vivo. Nacida en Nueva York en 1994, Masada ha sido la iniciativa más productiva y exitosa de su autor. Live at Tonic – base de operaciones situada en el Lower East Side–  nos abre los ojos a lo que los sonidos ya nos describían: una comunión asombrosa. Desde casa, uno de los testimonios más refrescantes y completos de la fecunda singladura de Masada.

 ©  Jesús Gonzalo, 2004




Wolfgang Haffner: al grano. Entrevista por Arturo Mora Rioja

El batería Wolfgang Haffner, actualmente vecino de Ibiza, es una de las figuras más importantes del jazz europeo. Una vez publicado su nuevo trabajo Heart Of The Matter en el sello alemán ACT, y en los albores de una gira europea, Arturo Mora entrevistó a Haffner en una cafetería de Madrid.

Arturo Mora con Wolfgang Haffner

Arturo Mora con Wolfgang Haffner

ARTURO MORA: ¿Por qué decidiste venirte a vivir a España?

WOLFGANG HAFFNER: Nunca he vivido fuera. Viajaba mucho y, cuando no estaba de gira, siempre pasaba las vacaciones en España, en las islas Canarias o en las Baleares. En 1995 o 1996 empecé a ir a Mallorca, porque un amigo mío vivía ahí. Entonces fui a Formentera, conocí gente y empecé a hacer algo de música. Como en Formentera no hay aeropuerto siempre tenía que volar hasta Ibiza, y un día tomando café en el aeropuerto me dije: “¿Por qué no me quedo aquí?”. Eso fue en 2009. A principios de 2010 me fui a Ibiza, busqué una casa y allí sigo.

Me encanta la mentalidad española, me es muy cercana. Soy alemán, claro, y me encanta mi país, no es por eso, pero desde la primera vez que vine a España… Hay algo, no hace falta que te lo diga [risas]. La mentalidad, el clima… Fíjate que viajar desde Ibiza en invierno es algo más difícil, porque no hay vuelos directos, tan sólo hacia la península, tengo que hacer escala en Palma, Barcelona o Madrid. Pero aun así es genial vivir allí y no tener grandes nevadas todos los inviernos y… Me siento cercano a vosotros, tíos. También me gusta tocar en España, porque hay muy buen público, amantes de la música; me siento como en mi segunda casa.

ARTURO MORA: Wilkommen aus Spanien.

WOLFGANG HAFFNER: Danke!

ARTURO MORA: ¿Qué nos puedes contar sobre tu último trabajo, Heart Of The Matter?

WOLFGANG HAFFNER: Creo que es mi álbum número 13. Siempre he escrito canciones, porque vengo de una familia ligada a la música clásica, todo el mundo hace música en mi familia. Mi padre era un músico clásico que componía para coros de iglesia, así que crecí con Johann Sebastian Bach, mi primera influencia, antes que Miles Davis y todo eso. Cuando era niño me sentaba al lado de mi padre en el órgano o en el piano y veía cómo componía, así que escribí mi primer tema, una composición infantil, con 13 o 14 años. Cuando tuve varias canciones me dije: “Vale, voy a llamar a este tío, a este otro, a un bajista, a un guitarrista, a un teclista y vamos a grabarlo”. Y eso es lo que hecho con cada disco, simplemente escribir temas y luego grabarlos.

Con Heart Of The Matter sabía exactamente, por primera vez, quién iba a grabarlo, quién iba a estar en el grupo, pero no tenía nada escrito. Así que fue justo al revés de lo habitual. Normalmente escribo los temas y luego pienso: “Vale, ¿quién podría tocar esto?”. En esta ocasión ya sabía exactamente que quería tener a Dominic Miller, el guitarrista de Sting, al trompetista que toca ahora en mi grupo [Sebastian Studnitzky]… Ya sabía cómo iba a sonar, pero no había escrito ni una nota. Así que escribí la música con la banda en mente, algo nuevo para mí.

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

El sonido del disco tiene que ver con Ibiza, en cierto modo. Mi música se ha vuelto más tranquilo [sic] con el tiempo. Tengo 47 años y antes hacía giras mundiales como un loco, tocando para un montón de gente. Ahora me estoy concentrando más y más en mis cosas. Esa es otra de las razones por las que me mudé a España: quería dejar mi zona de confort. Era músico de sesión y hacía muchas giras para otros músicos, y me dije: “Bien, voy a dejar la mayoría de esos trabajos, quiero vivir en otro sitio y empezar a construir una nueva vida”. Y eso también implica que estoy tocando un poco menos, porque me estoy concentrando más en lo mío, así que cuando alguien me llama y me dice: “¿Puedes ir de gira?”, primero miro si hay algo que quiero hacer con mi grupo, y si no entonces puedo hacerlo. Ahora mi música es lo principal, es lo primero, y antes no era así. Todo empezó cuando me mudé a Ibiza con un álbum llamado Round Silence, que escribí en Formentera. Estaba gastando mucha energía en otros, que es algo que está bien, tocar con todos esos músicos buenísimos, y lo sigo haciendo, pero ahora lo primero es Wolfie [risas].

Para mí saber cómo iba a sonar la banda fue algo muy nuevo. ¿Conoces a Mezzoforte? Eythor Gunnarsson ha sido una de mis mayores influencias de mediados de los ochenta, tiene ese sonido de sintetizador tan personal. Sebastian Studnitzky, el trompetista, es único. Quise que Dominic Miller tocara guitarra acústica, que yo nunca había usado (quiero decir, igual la usé en uno o dos temas en el pasado, pero ahora quería mucha guitarra acústica). Es un sonido muy especial. Algo que también ha sido nuevo para mí han sido las versiones: “Hello” y “Here’s To Life”. No lo hice con fines comerciales, en plan “voy a hacer «Hello» porque así venderé muchos discos”, no es así. A lo mejor vendes dos discos más, igual, pero creo que no puedes engañar a la gente. La música de verdad siempre encontrará su camino hacia el corazón de la gente, y si grabas “Hello” para hacer dinero se darán cuenta. Lo hice porque me encantaba el tema, siempre me encantó, y lo tenía metido en la cabeza. Estaba paseando por la playa en Ibiza y estaba sonando “Hello”, y me dije: “Uau, qué bonito. Va a encajar perfectamente”. Y luego está esa balada tan bonita, “Here’s To Life”, que se la escuché a Shirley Horn. Hago la música que me gusta, no pienso en plan “voy a mezclar música escandinava con flamenco”, o cosas así. Hago lo que me dice mi corazón.

ARTURO MORA: El corazón del asunto [Heart Of The Matter].

WOLFGANG HAFFNER. Sí. El título surgió porque… Grabamos 16 canciones, pero solo hay 10 en el disco. Heart Of The Matter quiere decir “llegar a la esencia”. Escuché los temas con mucha atención, todos eran buenos, pero este no era tan fuerte como este otro… Así que de 16 lo dejamos en 10. El corazón del asunto. También eliminé capas de todos los temas: “¿Qué es lo que importa en este?”. A veces eliminaba cosas de la grabación para dejar más espacio. ¿Cuál es la esencia de la canción? La melodía, el groove… Y a veces no hace falta meter mucho. En el estudio quité guitarras, teclados, pads… para dejar espacio. Es un proceso que me encanta hacer, llegar a la esencia. Es lo que estaba buscando en la vida, hay mucho “bla bla bla”, muchas gilipolleces, pero…

ARTURO MORA: “Al grano”.

WOLFGANG HAFFNER: Exacto, esa es mi mayor preocupación. Y si no puedes llegar a eso en tu vida no podrás hacerlo en tu música. En mi caso va en paralelo con mi vida, así que Heart Of The Matter y dejar Alemania por Ibiza van en la misma dirección: ir al grano. Nunca jamás pienso en lo que diga la gente. Quiero decir, me dieron el Grammy alemán por Round Silence, y eso está muy bien, pero no soy calculador con la música. Por supuesto me gusta que le guste a la gente, es maravilloso. No tengo que trabajar en una gasolinera o en un supermercado, puedo tocar música y la gente viene a escucharla y la disfruta, y eso es un privilegio por el que estoy agradecido. Así que eso es, básicamente, Heart Of The Matter.

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ARTURO MORA: Precisamente te iba a preguntar si Heart Of The Matter es una continuación de Round Silence.

WOLFGANG HAFFNER: Lo es.

ARTURO MORA: ¿Ha sido una especie de nuevo camino que se ha abierto ante ti?

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

WOLFGANG HAFFNER: Di un giro. A mediados de la década pasada hice un álbum llamado Shapes en el que empecé a usar menos material armónico, porque iba más de ritmos hipnóticos… Porque estaba escuchando mucha música de discoteca, música electrónica, y eso se nota en ese disco. Entonces hice un álbum llamado Acoustic Shapes que no era discotequero en absoluto. Con Shapes hicimos una gira mundial que fue una locura. Cuando volví a casa a finales de julio de 2007 necesitaba una pausa. Y entonces me llamó Nils Landgren, porque yo había tocado en su grupo Funk Unit, y tenía una gira en octubre, y había contratado a una telonera, pero quedó embarazada y no podía hacerlo. Así que Nils me dijo: “Como ya estás tocando conmigo, pues te haces la primera mitad del concierto”. Dije: “Sí, claro”, y después pensé: “Mierda, ¿qué voy a hacer?” [risas]. Y no sé por qué, no pensé en ello más de cinco minutos: “Shapes en acústico [Acoustic Shapes]”. Eliminé toda la parte electrónica, rehice los arreglos un poco y fue mi mayor éxito, no en cuanto a ventas, sino en cuanto a reconocimiento popular. Antes de grabarlo todo el mundo me decía: “Vas a hacer un trío acústico de piano, debes estar loquísimo, porque hay tantos…”, y yo me dije: “Bueno, da igual”. Se lo comenté a mi discográfica y a mi agencia: “Confiad en mí, va a salir muy bien”. Si haces algo desde tu corazón, siempre llegará a la gente.

ARTURO MORA: Hay un gran contraste entre tu Acoustic Shapes y la Nils Landgren’s Funk Unit.

WOLFGANG HAFFNER: Fue un gran contraste, nosotros tocábamos muy suave y la Funk Unit era muy dura.

Luego el siguiente álbum fue Round Silence, así que Shapes fue electrónico, Acoustic Shapes completamente acústico y Round Silence básicamente acústico con algún aroma de texturas electrónicas. No lo concebí así, pero viéndolo retrospectivamente salió algo así como una trilogía: música electrónica, acústica y una combinación de ambas. El disco nuevo es una continuación, pero con texturas nuevas, porque hay guitarra acústica, y aún así sigue sonando a Wolfgang Haffner, creo yo, porque lo que define a mi música es mi forma de tocar; no soy un batería para baterías, no toco muchas cosas, a veces toco bastante poco, y todo suena super fácil, aunque no lo sea (ahí radica la dificultad). No me gusta la gente que saca la calculadora para escuchar música.

ARTURO MORA: Amalgamas, secuencias de acordes extrañas…

WOLFGANG HAFFNER: No me hace falta. Y aquí es donde volvemos a mi historia, a Johann Sebastian Bach y sus melodías y armonías tan bellas, tan emocionantes, oscilantes… De ahí vengo.

Nunca escribo un tema para demostrar qué tipo de armonías puedo hacer; deben tener sentido. El nuevo disco es un poco distinto, claro, porque siempre intento ir en una dirección diferente. Una pregunta que me hacen muchos periodistas es: “Wolfgang, en tu disco salen algunos de los músicos alemanes y europeos más famosos: Till Brönner, Thomas Quasthoff…”. Para empezar, son amigos íntimos, somos colegas. Así que nadie sale en el disco sólo porque yo quiero que figure su nombre, me da igual, no me hace falta. Ese es otro privilegio: no necesito incluir nombres para vender más discos, porque no creo en eso. El disco nuevo sigue sonando a Wolfie porque tiene mis melodías fáciles, algunas son como de canción infantil… Uno de mis criterios es poder salir de un concierto silbando las canciones, o escuchar a gente que sale de mi concierto silbando una canción… Para mí recordar las melodías es un buen criterio.

wolf3ARTURO MORA: En ese sentido, en el disco hay un tema espectacular, “Leo” [Wolfgang se ríe], con su tinte de Pat Metheny.

WOLFGANG HAFFNER: Sí, es un homenaje a Pat Metheny, que posiblemente es mi mayor influencia. Tenía que hacerlo [risas]. Tuve la oportunidad de tocar con él hace 10 años. He tenido algunas experiencias notables con mis ídolos, pero con Pat fue todavía a un nivel más alto. Seguimos en contacto hasta hoy, es un gran tipo. Es como un colega; quiero decir, es Pat Metheny, sé dónde está él [Wolfgang sitúa su mano sobre su cabeza] y dónde estoy yo [Wolfgang baja su mano], pero cuando nos vemos es cómo: “¡Ey, eso estuvo de miedo!”, y él habla muy bien de mí. Chuck Loeb me comentó que Pat le dijo: “Wolfgang es un batería estupendo”.

Pero no escribí “Leo” por eso. Siempre me ha gustado ese tipo de [canta una melodía lírica] que cambia de tono, que se mueve por la armonía sin parar, y sigue y sigue… Ese es Pat Metheny, claro, y quise hacer un tema así, y me llevó dos meses escribir esta canción, día tras día. Probablemente hice 20 versiones distintas del final. Siempre era algo así como: “Vale, ya está. ¡Ah, no!”. Los temas de Pat no son nunca en plan: “Lo podrías haber hecho así”. SON así. Para mí son perfectos.

“Leo” también es un homenaje a Lyle Mays. Siempre decimos “Pat Metheny”, porque hablamos del Pat Metheny Group, pero el que está detrás es Lyle Mays.

ARTURO MORA: ¿Qué nos puedes decir sobre tu nuevo grupo?

WOLFGANG HAFFNER: Hemos estado tocando durante toda esta semana y, después de seis conciertos, anoche en Budapest ya sonaba distinto, así que en uno o dos años sonará muy distinto. No sé cómo pasa, pero pasa. La música tiene que desarrollarse, y tengo músicos fuertes en este grupo, como el guitarrista Kosho, que de momento no es muy conocido en España. Es maravilloso, de verdad, es todo un personaje, como si mezclaras a David Gilmore [Pink Floyd] con Pat Metheny con Chuck Loeb y con George Benson, pero siendo él mismo. De verdad. Toma a tus cinco guitarristas favoritos, júntalos en uno y ahí le tienes.

Cada nota que toca cualquiera de los músicos de este grupo encaja con mi filosofía sobre el sonido. Todo tiene que ver con una atmósfera que está presente en mi nuevo disco más que en los anteriores. Cada álbum refleja un momento de la vida, no podría haber escrito Heart Of The Matter hace dos años.

ARTURO MORA: ¿Cuánto tiempo pasó desde el momento en que decidiste hacer el disco hasta que se publicó finalmente?

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Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

WOLFGANG HAFFNER: Como tengo un contrato discográfico, sabía cuándo tenía que salir el disco. Round Silence se publicó en septiembre de 2009, y me dijeron: “¿Podrías tener un disco nuevo para principios de 2012?”, pero entonces yo estaba de gira. Así que a la compañía se le ocurrió hacer un disco Signature Edition, y la idea me gustó mucho, tomar temas de mis discos antiguos, y creo que salió una mezcla muy buena que muestra muchas cosas a la gente que conoce Shapes o Round Silence pero que no había escuchado el resto de mi material. El disco salió en 2012, o en otoño de 2011. Me vino muy bien porque no tenía ni idea de qué hacer. Con Round Silence estuvimos de gira durante dos años y medio sin parar, y necesitaba respirar, caminar por playas… Me tomé un mes de vacaciones. Terminé lo que tenía que terminar, no di más conciertos, me quedé en Ibiza sin más.

Entonces la discográfica me dijo: “¿Por qué no hacer música española combinada con la tuya?”. Les dije: “Vale”, y media hora después pensé: “¡Vaya gilipollez!” [risas]. Me encanta la música española pero, tan sólo porque vivo en España… ¿Cuál es el objetivo? No sería honesto. Hay muchos discos conceptuales. Algunos son buenos, pero no tengo que hacer esas cosas para sobresalir, porque ya sobresalgo, como sobresale cualquiera que tenga una voz musical fuerte. Soy yo, haga lo que haga… Música coreana combinada con música alemana o española… Nunca me gustaron esos discos. Hay mucho negocio de por medio, no voy a hablar mal de nadie en concreto, pero tocar la música de Burt Bacharach por enésima vez… ¿Por qué? Quiero decir, hay tanta planificación, pones a esta cantante rubia con poca ropa, música de los Beatles, o de Burt Bacharach. Te puede gustar mi música o no, pero yo lo hago todo, sé lo que cuesta, y tú también lo sabes. No es que a la gente le tenga que gustar, pero estoy muy orgulloso de ganarme bien la vida con cosas creadas por mí mismo. Vale, hice una versión de “Hello”, pero no porque no tuviera temas suficientes.

Así que finalmente descansé en condiciones y empecé a pensar en el siguiente disco. En menos de un día ya tenía la formación, estaba muy clara. Y entonces me puse a escribir durante… [piensa por un momento] cinco meses. Escribir no es sentarse todo el rato en el ordenador, también implica dar paseos largos, sentarse en una cafetería, darse una vuelta e impregnarse del ambiente, ¿sabes? Ya llevaba la música conmigo, tan solo tenía que sacarla. La verdad es que dos temas del disco los escribí en cinco minutos. Me senté al piano y los toqué. Uno se llama “Dom”, dedicado a Dominic Miller, y el otro es “Island Life”. Son canciones muy fáciles. Las escribí el día antes de la grabación.

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ARTURO MORA: ¡Eso es jazz!

WOLFGANG HAFFNER: Sí, eso es. Aunque ya no invierto más tiempo de mi vida clasificando mi música como jazz o no jazz. Tiene mucho jazz, porque hay varias partes improvisadas, pero… ¿Jimi Hendrix hacía rock o jazz? No lo sé. No etiqueto mi música. Hay gente que dice que es chill-out.

ARTURO MORA: …Como es relajante y a veces tiene fondos discotequeros.

WOLFGANG HAFFNER: Sí, pero entonces viene todo el tema de Haffner, Ibiza, Ibiza es chill-out. Da igual. Pero, por supuesto, hay que colocar el disco en alguna parte de la tienda, y los míos los encuentras en jazz, no en rock, aunque tengan muchas influencias. Hay influencias del rock, puedes escuchar claramente a Pink Floyd en mi música, en el ambiente; y a Pat Metheny, no sólo en “Leo”.

Esas atmósferas son más evidentes ahora que cuando vivía en Alemania, en la ciudad. Ahora en cuanto toco una nota aparece el mar.

ARTURO MORA: El entorno es parte de la música.

WOLFGANG HAFFNER: Indudablemente. No creo que pudiera haber escrito Heart Of The Matter en Tokio o en Los Ángeles. Habría sonado distinto. Pero en la isla, en Ibiza, puedo tocar al aire libre, incluso puedo grabar al aire libre y no hay nadie. Eso refleja quién soy como persona, y mi vida se refleja en la música.

En cambio si estás muy liado, en sitios ruidosos, y sin descansar… ¿Cómo puedes escribir buena música? No tiene que ver con Ibiza, o con ninguna isla. Tiene que empezar por ti mismo. En mi vida he estado tan relajado como ahora, por muchas razones. Y una de ellas es que no tengo que demostrar nada a nadie salvo a mí mismo. Sigo tocando en los festivales más grandes del mundo con algunos de los mejores músicos, estoy súper agradecido. Mi corazón me dice qué debo hacer. No necesito estar diez veces al año en Nueva York. Lo hice durante muchos años, ir a América, pero esa fase ya acabó. Me sigue encantando ir a Estados Unidos de vez en cuando, pero ya no es la idea de “tengo que ir a América”. He tocado en discos buenos, como los de smooth jazz con Bob James, Chuck Loeb o Michael Franks. Ya lo he hecho, así que ¿dónde estoy ahora? ¿Qué quiero hacer? No “qué quieren otros de mí”. Ahora no estoy tan loco como antes, cuando daba cuatro conciertos en nueve días en cuatro continentes distintos. El calendario más atareado fue el del año 2000. Estuve de gira durante ocho meses e hice cinco giras, una tras otra. Normalmente te llama una agencia y te pregunta: “¿Puedes tocar entre el 1 y el 20 de septiembre?”, y luego te llama otra y a lo mejor te pregunta “¿puedes tocar del 18 de septiembre al 20 de octubre?”, y entonces tienes que cancelar una de las dos, porque no concuerdan. Pero en el 2000 empecé en febrero, luego me fui a casa durante un solo día, luego tuve dos semanas libres entre América y Sudáfrica, luego me llamaron de un gran grupo que se iba a Japón –ir a Japón siempre había sido mi sueño, y era la primera vez–, así que dije: “Vale”. Tuve un transbordo loco desde Río de Janeiro a mi casa, llegué a las ocho de la mañana a Nuremberg y a las siete de la tarde volé a Frankfurt y tomé un avión a Tokio. Así de loco estaba.

Así que todo lo que hagas, ya sea en tu vida privada o en la música, se refleja en tu estilo de vida y en la música.

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ARTURO MORA: ¿Qué papel han jugado tu compañía, ACT, y su dueño Siggi Loch en el desarrollo de tu producto musical?

WOLFGANG HAFFNER: Me dejan hacer lo que quiero, excepto cuando lo de la música española, pero no pasa nada. Siggi nunca me dijo “tienes que hacer esto”, nunca. Quise irme a ACT porque me encantaba. Me gusta su filosofía, su gente, son muy entregados y organizados. A Siggi le encanta la música, por eso nos deja hacer lo que queremos, y hay algo que me encanta de verdad, no sólo de Siggi, sino de cualquiera. Si pudiera pedir un deseo sería que todo el mundo me dijera lo que piensa de verdad, no sólo sobre la música sino en general. Si alguien piensa que soy estúpido, que me lo diga. Que no me diga “oh, sí, eres un tipo muy majo” y luego, por la espalda, “este tío es gilipollas”, o algo así. Y la industria de la música es así. No voy mucho a clubes ni jam sessions, antes lo hacía, pero ahora ya no. “Sí, qué bien suena esto, conoces ese disco que hizo Miles con Philly Joe…”, y entonces es cuando digo “que te den por culo, déjame en paz” [risas]. Prefiero ponerme un disco de James Taylor y un buen vaso de té verde y quedarme en paz. Odio esa mierda. “Es que toca con estas baquetas y con estas puntas…”. La música es vida, ese es mi lema. Volviendo a Siggi Loch, tiene una visión muy clara de lo que quiere, quiere música que le emocione, da igual si es funk o lo que sea, pero siempre me lo dice. Por ejemplo, sobre el trío de piano me comentó: “Debes estar loco, sacar un trío de piano”. Grabé dos conciertos y le dije: “Esto va a estar en mi próximo disco”, y me respondió: “Te recomiendo encarecidamente que no lo hagas”. Tiene las ideas claras y te lo cuenta, lucha por su honor, defiende sus ideales, pero sin prohibiciones; es muy listo, sabe que tiene que apoyar al músico, por eso ha tenido grupos como e.s.t. [Esbjörn Svensson Trio] en el sello. Eso es lo mejor, que ACT apoya a los músicos.

ARTURO MORA: Precisamente te iba a preguntar sobre la influencia de e.s.t. en tu música, especialmente en tu forma de componer.

WOLFGANG HAFFNER: Escuché mucho a e.s.t., claro, quiero decir, hay algo de influencia, porque me encanta Magnus [Öström], me encanta Esbjörn, toqué con él en un disco, el de Viktoria Tolstoy [Shining On You. The Music Of Esbjörn Svensson]. Tengo una buena historia sobre ese disco. En el álbum no dice que aparezca Esbjörn, dice que el pianista es Bror Falk, pero es Esbjörn Svensson. Bror Falk es el nombre de su madre, o algo así. Pero es él, claramente, si escuchas verás que es Esbjörn Svensson, desde la primera nota. Créeme, yo estuve allí [risas]. No podían usar su nombre. En la principal revista de jazz alemana un tío escribió que estaba muy bien, pero qué pena que Esbjörn no tocara, porque entonces sí que hubiera sido realmente bueno [risas].

Esbjörn fue una gran influencia, pero nunca me metí en su uso de la electrónica, porque no creo en copiar, creo en la inspiración. El sonido de mi trío es distinto del suyo, aunque haya estructuras similares. Cuanto más toco con mi trío más me alejo. Hubert Nuss, el pianista, toca de una forma completamente distinta a la de Esbjörn.

Siggi Loch creía que el trío no iba a funcionar, pero ha sido el mayor éxito que hemos tenido hasta ahora.

wolf6ARTURO MORA: ¿Qué opinas sobre la existencia de un jazz europeo?

WOLFGANG HAFFNER: Para mí la música más interesante de los últimos diez años ha venido de Europa, no de América. Hay muchos escandinavos, vosotros los españoles estáis haciendo cosas muy buenas, también en Francia. Escucho mucha música estadounidense, pero… Me fastidió esa discusión estúpida sobre la portada de la revista Downbeat con e.s.t. en la portada y Branford Marsalis y otros diciendo: “Nos están robando nuestra música”.

ARTURO MORA: Es una discusión absurda.

WOLFGANG HAFFNER: Totalmente. Él toca música clásica, y su hermano [Wynton] toca música clásica. ¿Quién inventó la música clásica, por cierto? [risas]. No sigo ese tipo de cosas. Es una discusión sin sentido y muestra falta de respeto por parte de este tío. Para mí un músico serio no viene con cosas como esta, porque la música no debe tener fronteras. Creo que mi vida es muy buena porque no me preocupo de esas cosas. Prefiero tomarme una cerveza [sic] con unos amigos que perder mi energía sentándome a analizar qué hizo Miles Davis hace cincuenta años.

ARTURO MORA: ¿Hay planes para grabar nuevamente con Metro?

WOLFGANG HAFFNER: Con Metro estamos haciendo una producción con big band que saldrá a finales de año. Es con la WDR Big Band de Colonia. Lo haremos en septiembre con Joachim Becker [productor]. Es muy interesante, ya hemos elegido los temas, no habrá temas nuevos, hemos escogido nuestros favoritos de los seis o siete discos que tenemos. Los va a arreglar Michael Abene, y tocará con nosotros el bajista de Heart Of The Matter, Nicolas Fiszman.

ARTURO MORA: ¿Vais a repetir bajista alguna vez?

WOLFGANG HAFFNER: [risas] No, eso nunca ha pasado. Espera, creo que Victor Bailey tocó en dos álbumes consecutivos.

ARTURO MORA: Tree People y Metrocafé.

WOLFGANG HAFFNER: Sí, pero tocar con un bajista nuevo se ha convertido en una especie de costumbre.

ARTURO MORA: Para terminar, ¿qué otros planes tienes para el futuro?

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

WOLFGANG HAFFNER: Giras, giras, giras, festivales veraniegos en Europa, luego Asia a mediados de octubre, Japón, Hong-Kong, luego de vuelta a Europa, España. Sé que la situación aquí está difícil, pero lo vamos a hacer de todas formas. Quiero presentar mi música y en España siempre he tenido buenos seguidores, me hace ilusión. Lo de Metro, tocar con Till Brönner, el trompetista, Asia otra vez. Grabaciones por aquí y por allá…

Hace poco hice algo para Chuck Loeb. Acababa de llegar a casa desde el aeropuerto, como a las dos de la mañana, vi a Chuck en Skype y le llamé. Me dijo: “Precisamente iba a llamarte”. Vi que donde estaba él había luz solar y le dije: “Me suena ese sofá, estás en el hotel Okura en Tokio”, porque siempre nos alojamos ahí cuando tocamos en el Blue Note. Y allí estaba. Quería grabar un tema, pero no podía juntar a todo el grupo –era la formación que tocó el año pasado con Andy Snitzer y Pat Bianchi–, así que teníamos que grabar sesiones por separado. Seguimos charlando durante diez minutos más y, para acortar la historia, diez minutos después colgué, toqué la canción y quince o veinte minutos después envié el fichero a Tokio. Chuck y yo siempre hacemos un dúo en directo…

ARTURO MORA: Sí, tu tocas sobre una banqueta.

WOLFGANG HAFFNER: Sí, exactamente. Seguíamos conectados por Skype, Tokio-Ibiza. Chuck marcó un tempo, yo me puse a tocar con escobillas, “un poco más rápido”… Y le dije: “Lo voy a hacer ya”. Para entonces ya eran las tres de la mañana. Lo toqué imaginándome el tema, en dieciséis compases, como “Stompin’ At The Savoy”, forma AABA…

ARTURO MORA: …Re bemol.

WOLFGANG HAFFNER: [risas] Total, que hice un break para el solo, pasé a baquetas, me puse a rellenar en algunos sitios, imaginando las frases que haría Chuck, porque le conozco muy bien. Repetí tres veces los últimos cuatro compases, como hacemos siempre con los standards. Envié los ficheros, ¡y listo! Va a estar en su próximo disco.

Texto y traducción: © 2013 Arturo Mora Rioja
Fotografías: © 2013 Sergio Cabanillas y  Arturo Mora Rioja
Agradecimientos: Juan Miguel Ramírez de Cartagena (Indigo Records)




Wolfgang Haffner: Straight to the point. Interview by Arturo Mora Rioja

One of the most important figures of European jazz, drummer Wolfgang Haffner is now a resident of Ibiza, a Spanish island in the Mediterranean Sea. Right after publishing his new work, Heart Of The Matter, on the German ACT label, and on the first stages of an European tour, Haffner spoke in length to Tomajazz contributor Arturo Mora in a Madrid cafeteria.

Arturo Mora with Wolfgang Haffner

Arturo Mora with Wolfgang Haffner

ARTURO MORA: Why have you decided to live in Spain?

WOLFGANG HAFFNER: I was never living somewhere else. I was travelling a lot and, when I was not touring, I was always going to Spain for holidays, either Canarias or Balearic [islands]. In 1995 or 96 I started to go to Majorca as a friend of mine lived in there. Then I went to Formentera and I met some people there and decided to make some music, and I always had to fly to Ibiza, because there’s no airport in Formentera, and someday I was having a coffee in the airport of Ibiza and I thought: “Why not staying there?” That was in 2009. In early 2010 I went there in winter, looked for a house, and since then I’m there.

I love the Spanish mentality, it’s very close to me. I’m German, of course, and I love my country, that’s not the thing, but since the very first day I came here to Spain… There’s something, I don’t have to tell you [laughs]. The mentality, the climate… Besides in winter it’s a little more difficult to travel from Ibiza because they don’t have direct flights, just to mainland Spain, but I’d rather connect flights to Palma, or Barcelona, or Madrid. But it’s great living there and not having big snow every winter and… I feel close to you guys. I also love to come to Spain for playing because there’s great music listeners, music lovers, and it feels like my second home.

ARTURO MORA: Wilkommen aus Spanien.

WOLFGANG HAFFNER: Danke!

ARTURO MORA: What can you tell us about your latest work, Heart Of The Matter?

WOLFGANG HAFFNER: I think it is my number 13 album. I always wrote songs because I come from a classical music family, everybody’s playing music in my family. My father was a classical musician who composed for choir in church, so I grew up with Johann Sebastian Bach, that’s my main influence before Miles Davis and everything. When I was a little kid I was sitting next to my father on the organ or on the piano and I saw how he composed, so I wrote my first composition, a children composition, when I was 13 or 14, and I started writing. Then I had some songs and I said: “Ok, let’s ask this guy, let’s ask this guy, a bass player, a guitar player, a keyboard player and record it.” And I’ve done this in every album, just writing songs and then record them.

With Heart Of The Matter I knew exactly, for the first time, who was gonna play, who would be in the band, but I hadn’t written anything. So it was the other way around. Normally I write compositions and then I think: “Ok, who can play this?” Now I knew exactly I wanted to have Dominic Miller, the Sting guitarrist, I knew the trumpet player who plays with me in my band now [Sebastian Studnitzky]… I had the sound already but I hadn’t written any note. So I was writing the music with the band in my head, which was new for me.

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

It has a sound which is connected to Ibiza in a way. My music has become more tranquilo over the years. I’m 47 years old and before I was touring around the world like crazy, playing sideman for a lot of people. Now I’m concentrating more and more on my own things. That’s another part of why I moved to Spain: I wanted to leave my comfort zone. I was a session player for other people and I was touring a lot for other people, and now I said: “Well, I’m gonna get out of most of it, I wanna live somewhere else and start building a new life.” And this means also I’m playing a little less because I’m concentrating more on my thing, so when somebody calls me and says: “Can you go on a big tour?” I first check whether there’s anything I want to do with my band and, if not, I might do it. My own music is on the focus now, it’s number one, and it wasn’t number one in the past. It all started when I moved to Ibiza with an album called Round Silence, which was also written in Formentera. So this was my main concern. I was spending a lot of energy for other people, which is great, playing with so much great musicians on the planet, and I still do that, but first of all it’s Wolfie [laughs].

It was very new for me to have a sound immediately. Do you know Mezzoforte? Eythor Gunnarsson has been one of my main influences from the mid-eighties. He has these trade mark synthesizer sounds. Sebastian Studnitzky, the trumpet player, is very unique, and for Dominic Miller I wanted acoustic guitar, which I had never used (I mean, maybe one or two songs in the past, but now I wanted a lot of acoustic guitar). It’s a very special sound. Something also new for me was to do cover songs: “Hello” and “Here’s To Life”. There’s no commercial way of thinking like “I’m going to do «Hello» because I’m selling a lot of albums,” because you don’t. Maybe you sell two albums more, maybe. I believe you cannot fool people. And true music will always find a way to the heart of people, and if you do “Hello” just to make money people will recognize. I just did it because I loved the song, I always loved it, and I had a sound in my head. I was walking in the beach in Ibiza and they played “Hello”, and I said: “Wow, it’s so beautiful. This will fit perfectly.” And then there’s this beautiful ballad, “Here’s To Life,” which I heard by Shirley Horn. I’m doing music that I love, I’m not thinking like “I have to do Scandinavian mixed with Flamenco” or whatever, I just do what my heart tells me.

ARTURO MORA: The heart of the matter.

WOLFGANG HAFFNER. Yeah. The title is because… We recorded 16 songs, but there are 10 on the album. Heart Of The Matter means like going to the essence. I was listening very carefully, all the songs were good, but this is not as strong as this one… So from 16 I went down to 10. Heart Of The Matter. I also stripped every song down: “What is the important part of it?” Sometimes I took things off the recording to leave more space. What is the essence of the song? The melody, the groove… And sometimes it doesn’t need much. In the studio I took guitars away, keyboards, pads… just to leave space. That’s a process I love to do, get to the essence. That’s what I was looking for in life, there’s too much “blah, blah, blah”, bullshit, but…

ARTURO MORA: “Get to the point”.

WOLFGANG HAFFNER: Exactly, that’s my main concern. And if you can’t do it in life you can’t do it in music. In my case it really goes along with my life, so Heart Of The Matter and leaving Germany for Ibiza is one direction: getting to the point. I never, ever think of what will people think. I mean, for Round Silence I got the German Grammy, which was a big thing, but I’m not calculating music. Of course I like that people like it, it’s beautiful. I don’t have to work in a gas station or a supermarket, I can play music and people come and enjoy it, which is a privilege I’m thankful for. So that’s, basically, Heart Of The Matter.

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ARTURO MORA: Precisely I was going to ask you if Heart Of The Matter is a continuation from Round Silence.

WOLFGANG HAFFNER: It is.

ARTURO MORA: Was it like a kind of new path that opened?

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

WOLFGANG HAFFNER: I made a turn. In the mid-2000’s I made an album called Shapes, in which I started using less harmonic stuff, as it was more hypnotic beats… ‘Cause I was listening to a lot of club music, electronic music, and this reflects on that album. Then I did an album called Acoustic Shapes wich wasn’t “club” at all. We got touring with the Shapes album all around the world, like crazy, and I came home end of July 2007, and I needed a break. And then Nils Landgren called me, because I had played in his Funk Unit band, and there was a big tour in October, and he had booked an opening act, and the lady couldn’t do it because she got pregnant. So Nils said: “You are playing with me anyway, so you will do the first half of the concert.” I said: “Yeah, of course,” and then I said: “Shit, what am I gonna do?” [laughs] And I don’t know why I didn’t think for more than 5 minutes: “acoustic Shapes.” I left all the electronics away, I rearranged the songs a little bit and it was my most successful album, not in terms of sales, but of greetings from the audience. Everybody was telling me before: “You are doing an acoustic piano trio, you must be super crazy, because there are so many piano trios.” I said: “Well, it doesn’t matter.” I told my record company and my booking agency: “Trust me, it will do great.” If you do something from your heart you will always have people.

ARTURO MORA: There is a very big contrast from your Acoustic Shapes to Nils Landgren’s Funk Unit.

WOLFGANG HAFFNER: It was a big contrast, we played very soft actually and then the Funk Unit was really hard. But then the next album was Round Silence. So Shapes was electronic, Acoustic Shapes was completely acoustic and Round Silence is basically acoustic with some flavour of electronic textures. I didn’t think about it as like a trilogy, but now in retrospective it was basically like a trilogy. Electronic, acoustic and a combination of both. And so the new one is a continuation, but with new textures, because I have acoustic guitar, and it still sounds like Wolfgang Haffner, I think, because my music is defined through my way of playing; I’m not a drummer’s drummer, I’m not playing a lot, sometimes I’m playing very little, and everything sounds supereasy, but it’s not, that’s the hard part of it. I don’t like people having a calculator while they’re listening to music.

ARTURO MORA: Amalgams, weird chord sequences…

WOLFGANG HAFFNER: I don’t need it. And this goes back to my history, to Johann Sebastian Bach, his beautiful melodies and beautiful harmonies, moving, swinging… That’s where I come from.

I never write a song just to show the harmonies I can do; they have to make sense.          The new album is a little different, of course, because I always try to go in a different direction. A question a lot of journalists ask me is: “Wolfgang, you have some of the most famous German or European jazz guys on the album: Till Brönner, Thomas Quasthoff…” To begin with, they are all close friends of mine, we are buddies. So nobody is there just because I want his name, I don’t care, I don’t need it. This is another privilege: I don’t need any name to sell more albums, because I don’t believe in that. The new album still sounds life Wolfie because it has my easy melodies, some of them are like children’s… For me a criteria is that if I get out of a concert and I can whistle the songs, or if I hear people out of my concert whistling a song… To me it’s a good criteria when you can remember melodies.

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ARTURO MORA: In that regard, there is an outstanding song from the album, “Leo” [Wolfgang laughs], with its Pat Metheny tinge.

WOLFGANG HAFFNER: Yeah, this is a tribute to Pat Metheny, who is probably my main influence. I needed to do that [laughs]. I had the chance to play with him, 10 years ago. I have had some remarkable experiences with my heros, but with Pat it was still one level up. We’re still in contact until today, he’s a great guy. He is like a buddy; I mean, he’s Pat Metheny, I know where he is [Wolfgang sets his hand above his head] and where I am [Wolfgang lowers his hand], but when we see each other it’s like: “Hey, that was great!,” and he’s telling great things about me. Chuck Loeb just told me that Pat told him: “Wolfgang is such a great drummer.”

But this is not why I did “Leo.” I always loved this kind of [he sings a lyric melody] which transposes, which goes through the harmony like crazy, neverending, going on and on… That’s Pat Metheny, of course, and I wanted to do a song like this, and it took me two months to write this song, every day. I had probably 20 different versions of where to go in the end. It was always like: “Ok, this is great; ah, no!” For Pat it is never like: “You could have done it like this.” It IS like this. For me it’s perfect.

“Leo” is also a tribute to Lyle Mays. We always say “Pat Metheny,” ‘cause it’s the Pat Metheny Group, but the guy in the back is Lyle Mays

ARTURO MORA: What about your current live band?

WOLFGANG HAFFNER: By now we’ve just played for one week and, after six shows, last night at Budapest was something different, already. So in one or two years it will sound really different. I don’t know how, but it happens. Music has to develop, and I have strong musicians in the band, like guitar player Kosho, who is not known in Spain so far. He’s beautiful, really, he’s such a character, he’s like David Gilmore [Pink Floyd] meets Pat Metheny meets Chuck Loeb meets George Benson, but in the end he’s himself. Really. Take your five guitar heroes, put them in one and that’s him.

Every note somebody plays in this band fits my philosophy of sound. It’s all about a vibe, which is present in my new album more than in the previous ones. Every album reflects a moment in life, I couldn’t have written Heart Of The Matter two years ago.

ARTURO MORA: How long did it take from the moment you decided to do the record until the time it was finally produced?

wolfgang_haffner_8773_cabanijazzWOLFGANG HAFFNER: As I have a record contract I knew when the record had to come out. Round Silence came out in September 2009, and they said: “Could a new album come out in early 2012?,” but then I was touring. So the record company had the idea of doing a Signature Edition album, and I liked the idea very much, to pick up songs from old stuff I had done, and I think it’s a very good mixture which shows a lot of things to people who know Shapes, who know Round Silence but didn’t know other stuff. The album came out in 2012, or in the Fall of 2011. It was good for me because I didn’t have any clue about what to do. For Round Silence we were touring for two and a half years like crazy, and I needed to breath, to walk on beaches… I took a month off. I finished what I had to finish, I didn’t do any more concerts, I was just in Ibiza.

Then the record company told me: “How about doing some Spanish music combined with Wolfgang Haffner?” I said: “Ok,” and after half an hour I said: “Bullshit” [laughs]. I love Spanish music but, just because I live in Spain… What’s the purpose? That would be not honest. There are many concept albums. Some of them are good, but I don’t have to do something just to stick out, because I’m sticking out anyway, like basically everybody who has a strong voice in music sticks out. It’s me, no matter what I do… Korean music combined with German or Spanish… I was never a fan of these albums. There’s a lot of business involved, I’m not putting any names down now, but someone playing the music of Burt Bacharach for the ten thousandth time… Why? I mean, there’s so much calculation, that you put this blonde singer in a very little cloth… It’s the music of the Beatles, it’s the music of Burt Bacharach. You may like my music or not, but I do everything myself, I know what it takes, and you know it. Not that somebody has to like it, but I’m very proud that I make a good living with stuff that is created by myself. Ok, I did a cover version of “Hello, ” but not because I don’t have enough songs.

So I finally took a nice rest and started thinking about the album. In less than one day I had the line up. It was pretty clear then. And then I was writing for… [he takes a moment to think] five months. Writing is not only sitting there with the computer all the time, but it also means taking long walks, sitting in a coffee place, going around and vibing with it, you know? I had the music inside me, I just had to take it off. Actually two songs of the album I wrote them like in five minutes. I sat down at the piano and I played the song. One is called “Dom”, which is for Dominic Miller, and the other one is “Island Life.” They are very easy songs. I wrote both of them the day before the recording.

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ARTURO MORA: That’s jazz!

WOLFGANG HAFFNER: That’s it, yeah. But I’m not spending any more time in my life categorising whether my music is jazz or not. There’s a lot of jazz in it because many parts are improvised, but… Jimi Hendrix, was it rock, was it jazz? I don’t know. I’m not categorising my music. Some people categorise my music like chill-out.

ARTURO MORA: …As it is relaxing and it sometimes has a disco background.

WOLFGANG HAFFNER: Yeah, but then comes the whole thing like: Haffner, Ibiza. Ibiza is chill-out. It doesn’t matter. But of course you have to find the record somewhere in the record store and you find my records in jazz and not in rock, but it has many influences. It has rock influences, you can clearly hear Pink Floyd in my music, in the ambient; and Pat Metheny also, not only on “Leo”.

This ambient is coming out more than it did when I lived in Germany, in the city. Now you play one note and the sea is there.

ARTURO MORA: The environment is part of the music.

WOLFGANG HAFFNER: Definitely. I think I couldn’t have written Heart Of The Matter in Tokyo or in L.A. It would sound different. But in the island, in Ibiza, I can play outside, I can even record outside and there’s nobody. This reflecs me as a person, and my life reflects on the music.

So if you’re busy, in noisy places, and not resting… How can you write beautiful music? It doesn’t have to do with Ibiza, or with and island. It has to start in you. I was never as relaxed in my life as I’m now, for many reasons. And one of them is I don’t have to prove anything to anyone but myself. I’m still playing the biggest festivals in the world with some of the greatest musicians, I’m super thankful. My heart tells me it is the right thing to do. I don’t need to be in New York ten times a year. I’ve done this for many many years, going to America, but this phase is over. I still love to go to America sometimes, but it’s not like “I have to go to America.” I’ve played in successful records, like the smooth jazz records, with Bob James and Chuck Loeb, Michael Franks. I’ve already done this, so where is me now? What I wanna do? Not “what other people want from me.” Now I’m not as a crazy person as I was, when I did four concerts in nine days in four continents. The most busy schedule was in 2000. I was out for eight months and I had five tours, one after the other. Normally some agency asks you: “Can you do September 1 to 20?,” then another one asks you maybe “Can you do 18 of September to October 20?,” so you have to cancel either one because it doesn’t fit. But in 2000 I started like in February, then I went home for one day, then I had like two weeks free between America and South Africa, then I got a call from a great band that went to Japan, and it was always my dream to be in Japan, it was the very first time, so I said: “Ok.” I had a crazy transfer from Rio de Janeiro home, I arrived in the morning at eight o’clock in Nürenberg and in the evening at seven I flew to Frankfurt and took a plane to Tokyo. That explains how crazy I was.

So everything you do, whether in your private life or in music, reflects in your lifestyle and in your music.

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ARTURO MORA: What part have your record company, ACT, and its owner Siggi Loch played in the development of your musical product?

WOLFGANG HAFFNER: They let me do what I want, except for the idea of the Spanish music, but that’s fine, Siggi never told me “you have to do this,” never. I wanted to go to ACT because I loved ACT. I love the philosophy, I love the guys, they are super dedicated and organised. Siggi loves the music, that’s why he lets us do what we do, and there’s something I really really love not only from Siggi Loch but from everyone. If I could have a wish it would be that everybody really told me what they think, not only about the music, but in general. If somebody thinks I’m stupid, tell me. Don’t tell me “oh, yeah, you’re such a good guy” and then in the back: “This guy sucks,” or whatever. And the music industry is like that. I’m not hanging around in many clubs and jam sessions, I’ve already done that, but not now. “Yeah, this sounds so great, you know that Miles record with Philly Joe…,” and then I say “fuck you, leave me alone.” [laughs] I’d rather put on a James Taylor record and a nice glass of green tea and have my peace. I hate that bullshit: “He plays with these sticks and those heads…” Music is life, that’s my motto. And so, coming back to Siggi Loch, he has a very clear vision of what he wants, he wants to have music which moves him, and it doesn’t matter if it’s funk or whatever, but he always tells me. He told me, for example, about the piano trio: “You must be crazy, putting out a piano trio.” I recorded two shows and told him: “This is gonna be in my next album,” and he told me: “I highly recommend not to do it.” He has a key point and he tells you, he’s fighting for his honor, standing for his ideals, but he never ever deprives you, he’s very clever, he knows he has to support the musician, that’s why bands like e.s.t. [Esbjörn Svensson Trio] made it in the label. That’s the greatest thing, ACT supports musicians.

ARTURO MORA: I was precisely going to ask you about the influence of e.s.t. in your music, especially in your way of composing.

WOLFGANG HAFFNER: I was listening to a lot of e.s.t., of course, I mean, there are some influences, because I love Magnus [Öström], I love Esbjörn, I played on an album with him, the one by Viktoria Tolstoy [Shining On You. The Music Of Esbjörn Svensson]. There’s a good story about that. It doesn’t say it’s Esbjörn on the album, it says that the piano player is Bror Falk, but it is Esbjörn Svensson. Bror Falk is his mother’s name or something. It’s clearly him, if you listen that’s clearly Esbjörn Svensson, from the very first note. Trust me, I was there [laughs]. They couldn’t use his name. In the biggest German jazz magazine a guy wrote it was great, but too bad Esbjörn wasn’t there because that would have been really good [laughs].

So Esbjörn was a great influence, but I never got into the electronics he used, because I don’t believe in copying, I believe in inspiration. My trio sound is different from them, but still there are some similar song structures. The more I get to play with the trio the more I get away. Hubert Nuss, the piano player, plays completely different from Esbjörn.

Siggi Loch didn’t think we’d make it, but it’s been the most success I’ve had so far.

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ARTURO MORA: What’s your point on the existence of an European jazz?

WOLFGANG HAFFNER: For me the most interesting music has come from Europe, and not America, in the last ten years. A lot of Scandinavians, but you Spanish guys are doing great things, also in France. I still listen to a lot of American music, but… I really lost it when there was this stupid discussion about the Downbeat cover magazine when e.s.t. was on the cover and Branford Marsalis and other guys said: “They are stealing our music.”

ARTURO MORA: It’s a nonsense discussion.

WOLFGANG HAFFNER: Completely. He plays classical music, and his brother [Wynton] plays classical music. Who invented classical music, by the way? [laughs] That kind of things, I’m not following them. It’s a senseless discussion and it shows a lack of respect from this guy. For me a really serious musician doesn’t come out with something like that, because music shouldn’t have borders. I think my life is so good because I don’t care about that. I’d rather have a cerveza [beer] with some friends instead of sitting there analysing what Miles Davis might have done fifty years ago. It just takes energy.

ARTURO MORA: Are there any plans to record with Metro again?

WOLFGANG HAFFNER: We’re doing a big band production in Metro which is coming off end of the year. It’s with the WDR Big Band of Cologne. We’re doing this in September with Joachim Becker [producer]. It’s exciting, we’ve already picked out the songs, there will be no new songs, we’ve picked like our highlights from our six or seven albums. They’ll be arranged by Michael Abene. We’ll have the bass player from Heart Of The Matter, Nicolas Fiszman.

ARTURO MORA: Are you ever going to use the same bassist for two consecutive albums?

WOLFGANG HAFFNER: [laughs] No, it never happened that. Wait, Victor Bailey was for two albums I think.

ARTURO MORA: Tree People and Metrocafé.

WOLFGANG HAFFNER: Yeah, but it’s become kind of a habit to have a new bass player.

ARTURO MORA: Just to finish, which other future plans do you have?

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

Wolfgang Haffner. Fotografía © Sergio Cabanillas, 2013

WOLFGANG HAFFNER: Touring, touring, touring, summer festivals in Europe, then going to Asia in mid-October, Japan, Hong-Kong, then back to Europe, Spain. I know the situation is difficult here, but we’re gonna do it anyway. I want to present my music and I always have a strong following in Spain, so I’m very excited about that. Doing the Metro thing, playing with Till Brönner, the trumpet player, Asia again. Recording here and there…

I just did something for Chuck Loeb lately. I got home from the airport and it was like two in the morning and I just saw Chuck was on Skype, so I Skyped Chuck and he was like: “I just wanted to call you.” I saw daylight and I said: “This sofa I know, you are in hotel Okura in Tokyo,” because it’s where we always stay when we play the Blue Note. He was there. He wanted to record a song but he couldn’t put the whole band together –it was the band which played last year with Andy Snitzer and Pat Bianchi–, so we had to record on different sessions. We kept talking for another ten minutes and, to make a long story short, ten minutes later I hung up, I played the song and fifteen or twenty minutes later I sent the file to Tokyo. Chuck and I always play a duet in concert.

ARTURO MORA: Yes, you play on a stool.

WOLFGANG HAFFNER: Yeah, exactly. We were still on Skype, Tokyo-Ibiza. He set a tempo, I played it with brushes, “let’s do it a little faster.” And I said: “I’ll just do it now.” By then it was three in the morning. I just played, imagining the theme, in sixteen bars, like “Stompin’ At The Savoy”, AABA form…

ARTURO MORA: D flat.

WOLFGANG HAFFNER: [laughs] So I did like a solo break, I turned to sticks, I did like trading, just imagining what lines Chuck would take, because I know him very well. I repeated three times the last four bars, how we do in standards. I sent the files and done! It’s gonna be on his next album.

Text: © 2013 Arturo Mora Rioja
Photographs: © 2013 Sergio Cabanillas y  Arturo Mora Rioja
Acknowledgements: Juan Miguel Ramírez de Cartagena (Indigo Records)




Tomajazz recomienda… un tema: “Broski” (Charles Fambrough, 1991)

“Broski” – Charles Fambrough (The Proper Angle, 1991)

En algunos aspectos, Charles Fambrough tuvo menos suerte que otros compañeros de su generación. Pasó sus primeros años junto a McCoy Tyner y Airto Moreira y fue miembro clave de las últimas grandes formaciones de los Jazz Messengers de Art Blakey, pero su carrera como líder nunca terminó de despegar.

Su primer álbum, y tal vez el mejor que publicó, data de 1991, y salió al abrigo de Creed Taylor y su resucitado CTI Records. En el disco se alterna el hard-bop con temas de cierto latinismo amable, resaltados por la presencia de Mino Cinelu, Jerry GonzalezSteve Berrios. Todo bastante irregular, pero también con grandes momentos, gracias a Jeff Watts, Roy Hargrove, Joe Ford y Kenny Kirkland.

Entre los invitados de lujo destacan los dos hermanos Marsalis más famosos, que se lucen a placer, como es natural. Es precisamente en el tema que hoy recomendamos, “Broski”, donde ambos dan el empujón definitivo a un sexteto excepcional: Wynton, Branford, FordKirkland, Fambrough y Watts.

El tema va a un tempo endiablado y todos tocan, como diría Miles Davis, “perdiendo el culo”. Si bien el disco está lejos de ser redondo, “Broski” es una pieza extraordinaria.

Fambrough publicó un par de discos más con CTI y después algunos otros con diferentes sellos y poca exposición. Murió el año pasado, con sólo 61 años.