Razones para el jazz. Un disco: Another Place (Bunky Green) [454]

Un disco. Bunky GreenAnother Place (Label Bleu, 2006)

Seleccionado por Juanma Castro Medina

Con Bunky Green (saxo alto), Jason Moran (piano), Lonnie Plaxico (contrabajo), Nasheet Waits (batería)




Razones para el jazz. Un lugar: Hotel Prins Hendrik (Amsterdam) [453]

Un lugar. Hotel Prins Hendrik en Amsterdam, un lugar nefasto para los amantes del jazz. Desde una de sus habitaciones, de la segunda planta, se precipitó el cuerpo de Chet Baker hacia el vacío. Cerca de donde falleció el trompetista, se erigió un monumento improvisado, que finalmente dejó paso a una placa conmemorativa situada a la entrada del hotel.

Seleccionado y comentado por Juanma Castro Medina




Razones para el jazz: una novedad. The Final Tour (Miles Davis – John Coltrane) [432]

Una novedadMiles Davis & John Coltrane:The Final Tour: The Bootleg Series, Vol. 6 se publicó el 23 de marzo de 2018 y tiene toda la pinta de convertirse en lo mejor del año.  Esta caja de cuatro CD reúne por primera vez en una edición autorizada cinco míticas actuaciones de Miles Davis según las escuchó el público que tuvo la suerte de estar presente durante la Gira Jazz At The Philarmonic por Europa en la primavera de 1960 (la última de Coltrane con el grupo).  En ella encontramos: dos conciertos en el Teatro L’Olympia de Paris el 21 de marzo; dos conciertos de la noche siguiente en el Konserthuset de Estocolmo; y uno del Tivolis Koncersal de Copenhague realizado tres días después, el 24 de marzo.

Seleccionado y comentado por © Juanma Castro Medina




Razones para el jazz: una competición de jazz. El Thelonious Monk International Jazz Competition [423]

Una competición de jazz. El Thelonious Monk International Jazz Competition

Fundada en 1987 desde el Thelonious Monk Institute of jazz. La competición se centra en un instrumento cada año, fruto del cual tenemos ganadores como: Marquis Hill, Melissa Aldana, Cécile McClorin Salvant, Ambrose Akinmusire, Tigran Hamasyan, Gretchen Parlato, Seamus Blake y un largo etcétera de buenos músicos. Como premio, el ganador tiene asegurado un contrato de grabación con el sello Concord Music Group.

Seleccionado y comentado por Juanma Castro Medina




Javier Ortí: Enki (Rizoma Records, 2017) [Grabación]

Javier Ortí vuelve con un nuevo trabajo. Vuelve con un álbum de esos que llaman conceptual, con un tema como eje principal: la naturaleza. Ortí hace borrón y cuenta nueva y deja atrás su disco debut Intrology para regalarnos un álbum nuevo, con un concepto nuevo de la música y una discográfica nueva (Rizoma Records). Nunca te bañas en el mismo río. El saxofonista cuenta para esta ocasión con un quinteto (como los cinco elementos de la naturaleza) más una colaboración especial del gran trompetista Julián Sánchez. Encontramos al saxo tenor a Javier Orti, al contrabajo a Javier Delgado, a la batería a Nacho Megina, a la guitarra a Alvaro Vieito y al piano, el cambio más significativo, a Javier Galiana, que sustituye a Ángel Andrés Muñoz si nos atenemos al primer disco de Ortí. Un grupo de músicos que se conocen bien, y que en su mayoría ya trabajaron con Ortí anteriormente. Y un puñado de temas, compuestos por el saxofonísta (a excepción de «Tranquila Pequeña»), que harán las delicias del aficionado al buen jazz.

Enki «El Señor de la Tierra» es un dios sumerio que se ajustaba a lo que Javier Ortí quería expresar. El mismo Ortí dice: «Enki me daba mucho juego para todo aquello que quería reflejar con mi música. Su origen ancestral y el hecho de que distintas culturas y religiones hubieran adoptado su figura nos abría la posibilidad a otras creencias y a que cada uno ahondara en su propia espiritualidad. Su significado ligado a la creación, la sabiduría, la deidad, la fertilidad, la ciencia… Eran inspiración suficiente para que cualquier artista pudiera concebir su obra.«.

Os dejo con Enki, que por cierto, también es el dios de la música en el Antiguo Oriente. Seguro que les gusta.

© Juan Manuel Castro Medina, 2018

Javier Ortí: Enki (Rizoma Records, 2017).

Músicos: Javier Ortí (Saxo Tenor); Javier Delgado (Contrabajo); Nacho Megina (Batería); Alvaro Vieito (Guitarra); Javier Galiana (Piano); Julián Sánchez (Trompeta).

Temas: «Preludio»; «Atmósfera Cero»; «Éter»; «Tranquila Pequeña»; «Fuego»; «Kapha Dosha»; «Géiser»; «Tierra».




Razones para jazz: un disco. Gene Harris Trio Plus One [417]

Un disco. Gene HarrisGene Harris Trio Plus One (Groove Note Records, 1986)

Seleccionado por Juanma Castro Medina




Razones para el jazz: un libro. ¡Caliente! Una historia del jazz latino (Luc Delannoy) [399]

Un libro: ¡Caliente! Una historia del jazz latino. (Luc Delannoy. Fondo de Cultura Económica. México)

Seleccionado por Juanma Castro Medina




Razones para el jazz: una grabación. The Best Of The Hot Five And Hot Seven Recordings de Louis Armstrong [392]

Una grabación. Louis Armstrong: The Best Of The Hot Five And Hot Seven Recordings

Seleccionado por Juanma Castro Medina




Razones para el jazz: un personaje de la Calle 52. Gilber J. Pinkus [389]

Gilbert J. Pinkus o Gilbert J. Pincus, fue uno de los personajes más emblemáticos y conocidos de la Calle 52, la mítica calle 52 que reeplazó a la 133 tras la derogación de la Ley Seca y se convirtió en la verdadera Swing Street, o sea, en el epicentro de la diversión de Nueva York y que los asíduos llamaban simplemente The Street. Pinkus era el portero del club 3 Deuces, pero a la sazón se convirtió en el anfitrión de toda la calle. Abría los taxis a las damas, acompañaba a las parejas hasta los clubes, los acomodaba, les daba información, conseguía citas… Eso sí, siempre por un módico precio. Tenía fama de gorrón y de ser un poco «plasta». Cuando el tipo veía una «presa» no la soltaba hasta que recibía lo una cuantiosa propina. Fue tal su dominio de la calle, que lo apodaron The Mayor of 52nd Street (El Alcalde de la 52). Era moreno, bajito y siempre iba pegado a un gran puro, de ahí su otro apodo The Big Cigar With The Little Man. Pinkus estuvo desarrollando este rol desde 1942 hasta que un camión lo atropelló y lo mató en 1980. Por cierto, Clint Eastwood retrata increiblemente bien toda la 52 en su película Bird, en la que no faltan sus clubes, sus taxis, sus visitantes, su ambiente. Evidentemente, tampoco podía faltar Pinkus.

Valga la foto del fotógrafo William Gottlieb para recordarlo.

Seleccionado y comentado por © Juanma Castro Medina, 2018




Razones para el jazz: una serie. Treme [381]

Una serie: Treme (HBO 2010 – 2013. David Simon – Eric Overmyer)

Seleccionado por Juanma Castro Medina




Razones para el jazz: un disco. Crystal Stair (Donald Harrison y Terence Blanchard) [368]

Un disco. Harrison / Blanchard: Crystal Stair (Columbia, 1987)

Seleccionado por Juanma Castro Medina

Con Donald Harrison, Terence Blanchard, Cyrus Chestnut, Reginald Veal, Carl Allen




365 razones para amar el jazz: un disco. The Way We Play (Marquis Hill) [344]

Un disco. Marquis Hill: The Way We Play (Concord, 2016)

Seleccionado por Juanma Castro Medina




365 razones para amar el jazz: un libro. Live at the Village Vanguard (Max Gordon) [342]

Un libro. Max Gordon: Live at the Village Vanguard (Da Cappo Press, 1982)

Seleccionado por Juanma Castro Medina




365 razones para amar el jazz: una foto. Miles y Wynton en Vancouver [333]

Una foto. Miles Davis Wynton Marsalis en Vancouver, 1986.

Seleccionado por Juanma Castro Medina

Fotografía (convenientemente marcada): © Chris Cameron. Tomada de aquí, aunque también se podría haber puesto sin marcar cogiéndola desde aquí.




365 razones para amar el jazz: la mítica calle 52, la Meca del jazz [312]

La mítica Calle 52. La Meca del jazz.

Seleccionado por Juanma Castro Medina

Fotografía de la Calle 52 en 1948 por William P. Gottlieb




365 razones para amar el jazz: un disco. Blues For Harvey (Johnny Griffin Quartet) [306]

Un disco. Johnny Griffin Quartet: Blues For Harvey (SteepleChase. 1973)

Seleccionado por Juanma Castro Medina

Con Johnny Griffin, Kenny Drew, Mads Vinding, Ed Thigpen




365 razones para amar el jazz: un trompetista. Marquis Hill [299]

Un trompetista. Marquis Hill

Seleccionado por Juanma Castro Medina

Fotografía promocional © Marquis Hill




365 razones para amar el jazz: un libro. El jazz y sus espejos (Joaquim Romaguera i Ramió) [294]

Un libro. Joaquim Romaguera i Ramió: El jazz y sus espejos (Ediciones de la Torre, 2002)

Seleccionado por Juanma Castro Medina




365 razones para amar el jazz: una escena de película [271]

Una escena de Collateral (2004).

Vincent (Tom Cruise), un peligroso asesino y su rehén Max (Jamie Foxx) entran a un club de jazz para deleitarse con la buena música. Es un aparente paréntesis que este amante del jazz hace en su tour sangriento. En el escenario, el trompetista, y a la postre dueño del garito, Daniel Baker (Barry Shabaka Henley) y su grupo, tocan con fruición un pasaje del enorme álbum Bitches Brew del no menos enorme Miles Davis, que finalmente será protagonista indirecto de la escena. La noche pasa y el club cierra sus puertas. Daniel Baker se sienta con los supuestos clientes y comienza una conversación entre amantes del jazz que no tiene desperdicio. El viejo trompetista rememora el día que conoció a Miles. Recuerda el día exacto: 22 de julio del 64. Miles llegó de una grabación y entró en el garito. La charla continua y suelta la bomba. Daniel Baker, el viejo trompetista gerente de un club de jazz tocó como veinte minutos con Miles y tan sólo cruzó una carrasposa y sonora palabra con él: «Cool». Los tres sujetos sueltan exclamaciones de satisfacción que se tornan en caras largas cuando nuestro asesino le menciona los nombres de varios cárteles de la droga con los que Baker tiene problemas. Ahora todo se entiende. Lejos de ser un paréntesis, Vincent ha ido al club por cuestiones de «trabajo», y Baker es su objetivo. Así comienza un juego un tanto macabro. Daniel Baker deberá acertar una pregunta sobre jazz que Vincent le formulará. Fácil, y más cuando la pregunta versa sobre Miles Davis, un personaje del que Baker se jacta de conocerlo todo. «¿Dónde aprendió música Miles?». Daniel Baker relaja el rictus y comienza a desglosar la vida de Davis: profesión del padre, lugar de nacimiento… Finalmente sentencia: «Estudió en la Juliard.». Rapidamente, Vincent, con un movimieto certero y casi mecánico, le descerraja tres tiros con una pistola silenciada, y gracilmente le sostiene la cabeza depositándola sobre la mesa, apagando así cualquier ruido que pudiera alertar a los pocos trabajadores que quedan en el club. Vincent desvela la respuesta. La verdadera escuela de Miles no fue la Juliard, sino Charlie Parker, saxofonista que escuchó durante toda su estancia en la Juliard, que fue corta, y hombre por el que abandonaría los estudios, gracias a dios.

Seleccionado y explicado por Juanma Castro Medina




365 razones para amar el jazz: Rudy Van Gelder [262]

Rudy Van Gelder. Pues no se me ocurre otro tipo que haya hecho más por el jazz, apartando a los músicos, que éste. Una razón más para amar el jazz.

Seleccionado por Juanma Castro Medina