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365 razones para amar el jazz: una grabación. Agustí Fernández: A Moment’s Liberty [47]

Una grabación. Agustí Fernández: A Moment’s Liberty (Maya Recordings, 2013)

Seleccionado por Jesús Mateu Rosselló

Con Agustí Fernández, Barry Guy, Ramón López.




De concierto con… Free Radicals (Fernández – Guy – Evans). HDO 0064 [Podcast]

Free Radicals_Agusti Fernandez - Peter Evans - Barry Guy_Gira 2015-01_Barcelona - Huesca - Madrid

Free Radicals (es decir Agustí Fernández -piano-, Barry Guy -contrabajo-, y Peter Evans -trompeta) actuarán entre el 27 y el 30 de enero de 2016 en Barcelona (miércoles 27, CCCB), Huesca (viernes 29, Centro Cultural El Matadero), y Madrid (sábado 30, Auditorio Nacional). En HDO escuchamos música de las tres últimas grabaciones de estos artistas: Time Passing… (Barry Guy; Maya Recordings); River Tiger Fire. Agustí Fernández @ 60. Ad Libitum Festival Residency (diversas formaciones con Agustí Fernández; 4CD; FSR); Secret Meeting (Peter Evans & Travis Laplante; NNA Tapes; a publicar el 5 de febrero de 2016).

© Pachi Tapiz, 2016

HDO (Hablando de oídas) es un audioblog presentado, editado y producido por Pachi Tapiz.


Barry Guy_Time Passing..._Maya Recordings_2015 NNA083-digital River Tiger Fire cover

Los temas, las grabaciones, los músicos

“Introduction & Glissandi I”, “Part IV”, “Part V”
Barry GuyTime Passing… (Maya Recordings, 2015)
Barry Guy, Savina Yannatou, Anja Pöche, Mattew Brook, Camerata Zürich (Igor Karsko, Melinda Stocker, Angelika Caspar, Pascal Druey, David Krejci, Jeannine Brechbühler, Hannes Bärtschi, Devina Cohen, Hitomi Niikura, Esmé de Vires, Ivo Schmid)

“David M”
Aurora Trio: Live In Warsaw [River Tiger Fire. Agustí Fernández @ 60. Ad Libitum Festival Residency CD4] (FSR, 2015)
Aurora Trio: Agustí Fernández, Barry Guy, Ramón López

“Flamarades / L’esmolador”
Agustí Fernández: Mnemosyne’s Labyrinth [River Tiger Fire. Agustí Fernández @ 60. Ad Libitum Festival Residency CD3] (FSR, 2015)
Agustí Fernández

“Part IV”
Agustí Fernández & Ad Libitum EnsembleRiver, Tiger, Fire [River Tiger Fire. Agustí Fernández @ 60. Ad Libitum Festival Residency CD1] (FSR, 2015)
Agustí Fernández & Ad Libitum Ensemble: Agustí Fernández, Waclaw Zimpel, Ray Dickaty, Gerard Lebik, Artur Majewski, Dominik Strycharski, Patrykz Zarrocki, Marcin Olak, Rafal Mazur, Ksawery Wokcinski

“Part III”
Agustí Fernández – Frances-Marie Uitti – Joel Ryan: Thunder [River Tiger Fire. Agustí Fernández @ 60. Ad Libitum Festival Residency CD2] (FSR, 2015)
Agustí Fernández, Frances-Marie Uitti, Joel Ryan

“After The End”
Peter Evans – Travis LaplanteSecret Meeting (NNA Tapes, 2016)
Peter Evans, Travis Laplante




Agustí Fernández, Barry Guy & Ramón López: A Moment’s Liberty (Maya Recordings, 2013)

Agusti Fernandez - a moment's libertyHan pasado nueve años desde la publicación del primer trabajo discográfico que conforman tres de los músicos más importantes si hablamos de música improvisada, jazz o música clásica (¿Por qué no?). Agustí Fernández (piano) Barry Guy (contrabajo) y Ramón López (batería). En aquel entonces publicaron Aurora (Maya Recordings, 2006) título que precisamente quedaría como seña de identidad. Aurora Trío. Y que tuvo muy buena acogida. Cuatro años después publicaron Morning Glory + Live in New York (Maya Recordings, 2010) en el que se podía apreciar la evolución manteniendo en parte la esencia. Finalmente en 2013 publicaron el último trabajo del trío hasta la fecha. A Moment’s Liberty (Maya Recordings, 2013) editado nuevamente en la discográfica de Maya Homburguer y Barry Guy.

“A Moment’s Liberty” (refiriéndome al primer tema del disco) le deja a uno en un estado de catarsis. Agustí Fernández, en su vertiente más melódica, compone una bella melodía que traza a piano solo durante la introducción y la conclusión del tema. Pero no. No solo estamos hablando de esto. Parece como si poco a poco, y con la entrada de Guy y López al tema, los tres músicos entornillaran la música… la elevaran, la trituraran y la convirtieran en partículas que quedan suspendidas en una bella deconstrucción. Durante el nudo, uno construye (en la mencionada deconstrucción) un mundo paralelo en el que todo transcurre. En el que nada es todo. Una vez finalizado, la ensoñación.

Los nueve cortes que siguen este inicio monumental son coherentes, es decir, el disco funciona como algo global y los temas siguen más o menos unos patrones. Hay exposición de melodías, y a partir de estas, libre improvisación donde los músicos ejercen precisamente el derecho a la libertad creativa. El derecho a no atarse a un estilo concreto. Expresión sin complejos. Todo ello, aprovechando la técnica e incluso estructuras más o menos definidas. Además, hay que destacar el hecho de versionar dos temas de dos autores jóvenes, actuales y de nuestro país. Claro, es muchísimo más común hacer una versión de un standard. Es más fácil (aunque sea muy libre) para el que escucha reconocer aquella melodía… No digo que no esté de acuerdo, en absoluto. Pero el hecho de versionar “El Tesoro” y “Orangina” de Irene Aranda y Albert Cirera respectivamente, me parece un acierto. Es algo muy poco común y lo creo necesario para dar más vida a las composiciones (además de ser dos excelentes casos). Y claro, el resultado a manos del Trío Aurora es esto. Momentos de libertad.

Ramon López. Tal vez uno de los mejores músicos que ha dado nuestro país (actualmente residente en Francia) en muchísimos años y claro, uno de los más olvidados (viene todo junto), realiza su inconfundible trabajo percusivo que siempre suena alejado de toda lógica, entiéndase en términos positivos, por lo que su inventiva se retroalimenta y ofrece sabiduría… amor por su instrumento y ganas de diversión. Sus espasmos… sus baquetazos limpios (o bruscos si hace falta) su alegría sin contención… Barry Guy, uno de los contrabajistas en la cúspide de la música improvisada, jazz, contemporánea y música barroca. Boss de proyectos tan brutalmente libres como la Barry Guy New Orchestra. Ofrece pura experiencia. Solidez y virtuosismo a partes iguales. Un peso pesado. Y Agustí Fernández… todo lo que pueda decir queda corto. Su inventiva al piano, su delicadeza en las melodías, su extrema verdad en las improvisaciones. Todo es el. Su vida es su música. Sus dedos son vida.

Un disco de summa cum laude.

© Jesús Mateu Rosselló, 2015

Agustí Fernández, Barry Guy & Ramón López: A Moment’s Liberty

Músicos: Agustí Fernández (piano) Barry Guy (contrabajo) y Ramón López (batería y percusión)

Composiciones: “A Moment’s Liberty” (A.Fernández), “Annalisa” (B.Guy), “El Tesoro” (Irene Aranda), “Uma” (A.Fernández), “Breath” (Barry Guy”, “Bielefeld Breakout” (A.Fernández), “Orangina” (Albert Cirera), “Algarabía” (A.Fernández), “The Ancients” (B.Guy)

Grabado por Ferran Conangla el día 11 de mayo del 2013 en Colonia, Alemania. Publicado por Maya Recordings




En bloque: Jazz de primera (cosecha 2013)

Ruta 66 312Quizás sea cierto que falten en el panorama actual del jazz figuras que vuelvan a poner patas arriba el género. Sin embargo, esto no significa una actualidad discográfica plana, sino todo lo contrario. El Andrea Motis & Joan Chamorro Quintet se da en Live at Jamboree Barcelona (Swit Records) un homenaje en clave de clásicos, pleno de swing y con la inmediatez contagiosa de un directo arrebatador. Aurora Trio de Agustí Fernández es uno de los mejores tríos de piano de la actualidad. A Moment’s Liberty (Maya Recordings) es su tercera grabación, en la que siguen coexistiendo una enorme libertad y un tremendo sentido lírico, en un difícil equilibrio que Agustí Fernández, Barry Guy y Ramón López saben mantener como pocos. Voodoo Sense (ACT) del Joachim Kühn Trio Inviting Archie Shepp vuelve a incidir en el jazz como música de fusión, gracias a la participación no sólo del veterano saxofonista sino de un puñado de músicos saharianos en una mezcolanza que aúna jazz, blues, aromas de la música clásica europea y la tradicional africana. Root 70 With Strings logra esa difícil imbricación entre música clásica y jazz, que es integrar a un trío de cuerdas de un modo natural con un cuarteto de improvisadores de primer nivel. Riomar (nwog Records) es una colección de composiciones superiores, creadas y magníficamente arregladas por el líder del cuarteto Root 70, el trombonista Nils Wogram, que es a su vez una de las voces actuales más importantes de su instrumento. El pianista holandés Michiel Braam logra con su nueva formación, Flex Bent Braam, rendir homenaje a unos cuantos standards de jazz con su obra Lucebert (Braam). Entre esos clásicos inserta unos temas propios. El conjunto, en manos de un septeto musicalmente inapelable, recupera el atractivo del jazz independientemente del estilo al que hace referencia. En el apartado reediciones, se publica el triple CD Concerts. Bregenz. München (ECM) que recuperan a un Keith Jarrett de 1981 absolutamente magistral en sus improvisaciones sobre ese enorme campo de investigación sonora que son las 88 teclas del piano. La crisis del mercado discográfico está provocando que aflore a la luz material oculto durante demasiado tiempo. Paris 1969 (Blue Note) de Thelonious Monk, el sumo pontífice del piano de jazz moderno, se publica en formato de CD/DVD. Aparentemente siempre igual, pero siempre distinto en la ejecución de su música, esta nueva grabación vuelve a ser un documento indispensable.

© Pachi Tapiz, 2014

Publicado en el número 312 de Ruta 66. Febrero de 2014.




Tomajazz recupera: Agustí Fernández: Sobre Aurora

Agustí Fernández y Ramón López © Sergio Cabanillas, 2007

Agustí Fernández y Ramón López © Sergio Cabanillas, 2007
Agustí Fernández y Ramón López
© Sergio Cabanillas, 2007

En 2006 el pianista Agustí Fernández publicaba Aurora, su obra más personal hasta la fecha. Un disco en trío en el que predominaban la melodía, el silencio y los espacios, frente a la intensidad de sus grabaciones anteriores. Por José Francisco “Pachi” Tapiz.

Leer: Agustí Fernández: Sobre Aurora




Evan Parker, Barry Guy, Paul Lytton: Live At Maya Recordings Festival (NoBusiness Records, 2013)

parker guy lytton maya festival

Jugando en casa, en el festival que celebraba el vigésimo aniversario de Maya Recordings, el trío formado por Evan Parker, Barry Guy y Paul Lytton todavía suena, si cabe, mejor. Como de costumbre, su música se reparte en temas improvisados -que este CD son cuatro-, en los que hay espacio para solos, dúos y tríos. Música intensa, directa y energética que lanzada por uno de los músicos arrastra a sus compañeros, para que al cabo de unos instantes se convierta en una sonoridad abstracta y llena de espacios. Estos cambios nunca aparentan ser forzados. Por el contrario, ocurren con una gran naturalidad. La naturalidad que proporciona una carrera como trío que en esos momentos iba a por su tercera década. Irresistibles en directo, también son capaces de atrapar la atención del oyente con sus grabaciones.

© Pachi Tapiz, 2013

Evan Parker, Barry Guy, Paul Lytton: Live At Maya Recordings Festival (NoBusiness Records, 2013)




Who the Fuck?: “Partita Nº3” (Maya Homburger, 2010) [0166, 05/01/2013]

“Partita Nº3” (Johann Sebastian Bach. BWV1006)
Maya Homburger
Lysandra
Maya Recordings (2011)




Wish I’ll Be There: Maya Recordings Festival (Winterthur, Suiza)

maya-barryEl sello Maya Recordings, dirigido por Maya Homburger -violinista experta en la música del Barroco y compañera de Barry Guy-, celebra su vigésimo aniversario con un festival de tres días de duración. A continuación un resumen de la programación:
23 de septiembre
Maya Homburger – Malcolm Proud – Evan Parker: Composiciones de J.S.Bach y solo de saxofón
Tarfala Trio: Barry Guy, Mats Gustafsson, Raymond Strid
24 de septiembre
Solo – Duo – Trio: distintas formaciones integradas por Agustí Fernández, Maya Homburger, Paul Lytton, Barry Guy, Mats Gustafsson y Raymond Strid
Trio Parker – Guy – Lytton: Evan Parker, Barry Guy, Paul Lytton
25 de septiembre
Camerata Kilkenny: música de J.S. Bach
Trío Fernández – Guy – López: Agustí Fernández, Barry Guy y Ramón López
Festival Ensemble: estreno de “Amphi” (Barry Guy) para Barry Guy New Orchestra y violín barroco. Con Barry Guy, Maya Homburger, Agustí Fernández, Evan Parker, Mats Gustafsson, Paul Lytton, Raymond Strid y Ramón López
Una vez más, no tengo (más) palabras (que añadir).
© Pachi Tapiz, 2011
Fotografía: © Caroline Forbes

Maya Recordings Festival
23 al 25 de septiembre de 2011
Theater Am Gleis, Winterthur. Suiza http://www.theater-am-gleis.ch/




Ramón López: Swingin’ with Ramón, por Pachi Tapiz

Ramón López © Sergio Cabanillas, 2007

Ramón López vuelve a Tomajazz. La siguiente entrevista tuvo lugar la mañana siguiente al concierto de Tri-ez [1] en el Johnny en noviembre de 2007. Dicho concierto fue parte de una triple visita de Ramón López a España: en tres jornadas tocó en Valencia con Joachim Kühn y Majid Bekkas, en Madrid y en Barcelona, con Barry Guy y Agustí Fernández. La charla, mantenida en un ambiente cordial y muy distendido, se centró en sus últimos proyectos y grabaciones.

Pachi Tapiz y Ramón López © Sergio Cabanillas, 2007
Pachi Tapiz y Ramón López
© Sergio Cabanillas, 2007

PACHI TAPIZ: ¿Cuál es tu formación favorita últimamente?

RAMÓN LÓPEZ: Hablar de mi formación preferida es un poco delicado. Lo son todas, porque con el tiempo he podido ir eligiendo esas formaciones para que en cada contexto la música que yo hago la pueda hacer o encaje con la del grupo. Son todos los grupos, ¡qué te podría decir! Lo que hicimos ayer con Tri-ez es una historia, lo que tocaremos hoy en Barcelona [2] es totalmente diferente, al igual que lo que estoy haciendo con Beñat Achiary en París. Cada grupo es diferente y es necesario hacerlo así, porque yo siempre he aprendido de esa manera: cambiando las formaciones y tocando con otros grupos. El motivo por el que multiplico tanto todos los contextos en los que me muevo no es por una cuestión de trabajo. Cada grupo requiere algo diferente y eso es lo que te hace ir descubriendo pistas…

PACHI TAPIZ: Te lo preguntaba porque en los últimos proyectos y en las últimas grabaciones en las que participas predominan los tríos de piano: Tri-ez, el trío de Aurora [2], Silent Cascades con Joe Fonda y el pianista Bruno Angelini, el trío con Joachim Kühn y Majid Bekkas, Iberia Trio también con Joachim Kühn y con Baldo Martínez, Misterioso Trio con Agustí Fernández…

RAMÓN LÓPEZ: Es una coincidencia. Lo que más estoy haciendo ahora son estos tríos con piano, aparte de los dúos y los solos. Es raro tocar música improvisada con una gran formación. Siempre son pequeñas formaciones. Por eso es más habitual el dúo y el trío. Ahora han salido más discos en trío con piano, aunque es una coincidencia.

TRI-EZ Agustí Fernández (piano), Baldo Martínez (contrabajo), Ramón López (batería, cajón, tablas y percusiones) © Sergio Cabanillas, 2007
TRI-EZ Agustí Fernández (piano), Baldo Martínez (contrabajo), Ramón López (batería, cajón, tablas y percusiones)
© Sergio Cabanillas, 2007

PACHI TAPIZ: ¿Cómo surge Tri-ez?

RAMÓN LÓPEZ: Yo había tocado bastante con Agustí [Fernández]. Con Baldo [Martínez] también en el Iberia Trio junto a Joachim [Kuhn], incluyendo algún concierto con bastante repercusión como el del Festival de Jazz de San Sebastian de 2006. En el festival de París Jazzycolors querían que tocásemos nosotros tres. Se lo plantearon a María Antonia de la agencia de management de Cuadernos de Jazz y así es como surgió el grupo. Tri-ez fue una creación para ese festival de jazz europeo en París. Una vez tocamos comenzamos a hablar del proyecto. A partir de ahí hemos hecho algunas giras, una de ellas por Polonia…

PACHI TAPIZ: ¿Qué tal fueron los conciertos en Polonia?

RAMÓN LÓPEZ: Tocamos en clubs y sitios así. Es lo cotidiano del músico. En general fueron muy bien. Como no habíamos tocado mucho los tres juntos eso hizo que el grupo se uniese. Una gira con tres o cuatro fechas está bien. Y lo del pasar de una sala grande a otra pequeña es la vida del músico.

PACHI TAPIZ: ¿Tenéis idea de grabar?

RAMÓN LÓPEZ: Ya lo hemos hablado algunas veces pero por el momento todavía no sabemos ni cuándo ni cómo, aunque ya estamos en ello.

PACHI TAPIZ: ¿Quizás estáis esperando lograr algunos conciertos seguidos?

RAMÓN LÓPEZ: Siempre son una buena oportunidad. Como cada uno estamos viviendo en un sitio distinto ese sería un buen momento para organizarlo, con una serie de ensayos, la grabación y unos conciertos. Una pequeña gira en que se pudiera hacerlo estaría bien, pero de momento no.

Ramón López © Sergio Cabanillas, 2007
Ramón López
© Sergio Cabanillas, 2007

PACHI TAPIZ: ¿Y publicarlo?

RAMÓN LÓPEZ: Ni idea. En España no sé cómo está la producción.

PACHI TAPIZ: ¿Crees que tiene cabida en España la publicación la música de un trío como el vuestro?

RAMÓN LÓPEZ: Siempre hay gente a la que le gusta. Estos discos ya sabemos que se hacen en gran medida por amor al arte, para que el grupo exista, para que la gente pueda tener acceso a esa música. Cuando yo publico un disco no pienso jamás en un fin comercial.

PACHI TAPIZ: En los tres últimos días has dado tres conciertos con tres grupos diferentes, con Joachim Kühn y Majid Bekkas en Valencia el jueves, ayer viernes con Tri-ez junto a Agustí Fernández y Baldo Martínez y hoy lo harás nuevamente con Agustí y con Barry Guy. ¿Cómo logras meterte en músicas tan diferentes de un día para otro?

RAMÓN LÓPEZ: Es una cuestión de adecuación, de meterte enseguida en el sonido del grupo sin ninguna idea predeterminada. Yo no me digo “voy a tocar hoy esto como lo hice aquí o allá”. Además son repertorios diferentes. Lo de Joachim con Majid es con piano y guembri; es una música escrita de una manera particular, que tiene más contactos con la música tradicional. Tengo una manera de hacerlo, aunque se puede cambiar. Cada grupo necesita su forma. En el momento en que llega la música te concentras y ya está.

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AURORA
Agustí Fernández – Barry Guy – Ramón López Agustí Fernández (piano), Barry Guy (contrabajo) y Ramón López (batería y percusión).
Maya Recordings 2006, MCD0601

PACHI TAPIZ: ¿Y lo de Aurora que vais a tocar hoy? Supongo que tocaréis algún tema del disco. Ayer por ejemplo, los temas que tocasteis de ese disco fueron distintos a como aparecen en Aurora.

RAMÓN LÓPEZ: No sé como los toqué en el disco. “Can Ram” y “David M”, que son los que tocamos ayer, no los he vuelto a oír para reproducirlos. Lo de ayer fue de esa manera por la sensación musical. La improvisación es algo a lo que yo le he dado mucha importancia: no reescuchar las cosas, no fijar la manera de hacer las cosas y aunque te guste más una forma de antes que otra de después, no tiene importancia. En ese momento estás en un estado de total libertad y en el momento en que suena esa canción, la tocas como está escrita o improvisas según ese momento y ya está. Si no, vas guardando y bloqueando cosas y yo no me encuentro bien en ese contexto. Prefiero dejarlo libremente y tocarlo en ese momento según lo que sienta en relación a lo que ha pasado en el concierto, antes y después. La improvisación no es sólo el momento, sino que es un todo. Es tal y como yo veo la batería: no veo una percusión aquí, un cajón allí, una tabla aquí, cosas separadas. Es un solo instrumento. El hecho de improvisar e improvisar sobre los temas lo veo como un todo respecto a los músicos con los que estoy, el momento, el tiempo del concierto, lo que se ha hecho. No hay un cálculo previo.

PACHI TAPIZ: ¿Te sorprendió que Agustí quisiera que tocaras en Aurora esos temas tan tranquilos?

RAMÓN LÓPEZ: No. No me sorprendió porque el resultado musical está lleno de toda nuestra intensidad, de toda nuestra energía, pero retenida. Es vertiginoso. Tocar así no es como si tocas una balada normal. Está cargado de otra tensión. No me sorprendió porque los temas son muy bonitos. Era muy natural. Necesitaba una concentración particular por que los temas son muy lentos, hay mucho espacio y hay que estar en equilibrio todo el rato. No te puedes ir en ningún momento.

PACHI TAPIZ: Si fallas en un momento se va todo al garete.

RAMÓN LÓPEZ: Sí, porque le quitas esa fragilidad. Si te pones a afirmar una cosa ya no estás en la música, en lo que está ocurriendo. Los temas son muy abstractos. Muy simples, melodía pero sin ritmo. Todo es rubato.

PACHI TAPIZ: ¿Cómo lo tocáis en directo? ¿Cuál es el planteamiento?

RAMÓN LÓPEZ: El directo lo trabajamos sobre la base de ese mismo planteamiento y esa misma temática, aunque siempre hay algo más de energía y de invención. Cosas que llegan de un modo imprevisible y que desarrollamos también gracias a nuestra experiencia de improvisadores. De vez en cuando hay algún enfoque diferente.

PACHI TAPIZ: ¿No te has animado a componer alguna cosa para el proyecto de Agustí?

RAMÓN LÓPEZ: Justamente este año es una de las cosas que voy a hacer. Como soy autodidacta me cuesta mucho escribir las cosas, pero llevo unos meses en ello y quiero aportar mis composiciones a los grupos. Ya lo estoy haciendo.

PACHI TAPIZ: ¿Cuáles son los próximos proyectos que tienes tanto en grupo como en grabaciones?

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KALIMBA
Joachim Kühn – Majid Bekkas – Ramón López
Joachim Kühn (piano y saxo alto), Majid Bekkas (guembri, laúd, kalimba, voz), Ramón López (batería)
ACT, 2007, ACT 9456-2

RAMÓN LÓPEZ: Como este año pasado han salido bastantes discos voy a intentar que esos grupos toquen y puedan evolucionar. Acabo de grabar un disco con Christine Woodraska que saldrá este año. En marzo tengo una cita muy importante con Joachim Kühn en trío. Vamos a ir un mes a vivir a Marruecos.

PACHI TAPIZ: ¿Será también con Majid Bekkas?

RAMÓN LÓPEZ: Si, con Majid también.

PACHI TAPIZ: ¿Cómo planteais la música de Majid en directo?

RAMÓN LÓPEZ: Con muchísima más libertad. Los temas son los mismos. Sólo hemos incorporado uno o dos temas nuevos, pero el espacio de improvisación es mucho más grande, mucho más energético. Hemos encontrado otras pistas.

El disco se hizo en nuestro primer encuentro. A veces en los encuentros de música improvisada hay unas cosas preciosas, pero cuando existe una temática como sucede con este grupo al estar basado en composiciones, una forma particular de dirigirlo con el guembri y también una forma de tocar muy particular, ese primer encuentro, aunque según mi parecer fue muy bonito, pedía la experiencia de los conciertos. En los últimos, por ejemplo el de anteayer en Valencia, utilizamos una paleta mucho más amplia de intensidades y la improvisación tiene un peso mucho mayor. Yo creo que ha mejorado muchísimo.

Para el nuevo disco vamos estar ir a Marruecos y haremos una especie de encuentros con músicos de allí. Iremos diez días al desierto, hacia el Sur, para tener un encuentro con músicos tradicionales de esa zona y grabar con ellos. También grabaremos imágenes. Estaremos un mes entero con estos encuentros, grabando imagen y música, preparando el nuevo disco, a ver qué sale.

El nuevo disco será en trío con músicos marroquíes tradicionales y también con algún invitado. Todo se irá haciendo allí en directo también en función de las cuestiones técnicas y de los desplazamientos.

PACHI TAPIZ: ¿Dónde se publicará? ¿En ACT, como el primero?

RAMÓN LÓPEZ: Yo pienso que sí. En ACT trabajan con Joachim y están interesados. No estoy al corriente de cómo está la cosa, pero es muy posible.

PACHI TAPIZ: ¿Y más proyectos?

RAMÓN LÓPEZ: La semana próxima iré a Nueva York para hacer dos o tres grabaciones. Una va a ser un nuevo disco con Bruno Angelini y Joe Fonda. Tengo también previstos varios encuentros con otros músicos. También los grabaremos pero no sé si se publicarán.

PACHI TAPIZ: El disco que comentabas con Woodraska, ¿saldrá en Leo Records?

RAMÓN LÓPEZ: No lo sé aún. Acabamos de grabarlo. Hay que ver luego como se podrá hacer.

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DRUM SOLO II. SWINGIN’WITH DOORS
Ramón López
Ramón López (batería), Teppo Hauta-Aho (grabaciones de puertas)
Leo Records 2007, CD LR 491

PACHI TAPIZ: ¿Te resulta muy difícil convencer a Leo Feigin de que te publique tus grabaciones? Porque por ejemplo tu disco con las puertas [3]…

RAMÓN LÓPEZ: No… lo de las puertas es una coincidencia. Puede parecer como un artificio pero no lo es en absoluto. La grabación de las puertas surge en una gira que estaba haciendo en Finlandia, ya que tenía intención de grabar el disco a solo tal y como grabé el otro. En Finlandia estaba tocando con Teppo Hauta-Aho, que es un músico que ha tocado durante varios años con Cecil Taylor y es también un compositor de clásica. Hablando con él, me dijo que había estado grabando esas puertas. Oí las cintas y sonaban como hechas por un compositor que escribiera utilizando esos elementos. A mi me inspiró muchísimo, y por eso cuando volví cogí las cintas e hice el disco. Me pareció una cosa sorprendente desde un punto de vista musical, con sentido. En el disco hay dos temas en solo, pero el resto son con las puertas. Lo que hay que oír es cómo funciona la dinámica entre las puertas y el solo. Estoy haciendo un solo con colores que está adaptado a las puertas, pero es totalmente improvisado.

Las puertas que suenan en el solo no las conocía de antemano. En el estudio grabé el solo tocando con las puertas. El primer disco a solo [4] lo hice en mi local de ensayo con un DAT y un mando a distancia.

En cuanto a lo que me preguntabas de Leo, cuando hice el primer solo lo estuve moviendo por Francia enviándolo a productores con los que tenía relación y no le interesó a nadie. Sin embargo Leo me contestó enseguida y a partir de ahí se ha establecido una relación de confianza. Es mi séptimo disco con él. Trabajamos sabiendo que las condiciones de los discos de jazz en general y los de música improvisada en particular son muy difíciles, pero se van haciendo las cosas. Tenemos una relación de amistad.

PACHI TAPIZ: ¿Está entendiendo la gente bien el disco de las puertas? Te lo pregunto porque puede haber quien se quede en lo anecdótico.

RAMÓN LÓPEZ: En general sí. Siempre puede haber alguien que se quede en el detalle de las puertas nada más. Para mí son un generador de sonidos, como si fuese algo así como música electroacústica.

PACHI TAPIZ: ¿Y proyectos a más largo plazo?

RAMÓN LÓPEZ: Por el momento las cosas van bastante rápido. A lo mejor, y a pesar de todo lo que estoy haciendo, vuelvo a encontrar a nuevos músicos o sale otra propuesta. Para el año que viene de momento van a ser esos dos o tres discos, el proyecto con Joachim y los dúos. Si todo va bien irán llegando más cosas.

Ramón López © Sergio Cabanillas, 2007
Ramón López
© Sergio Cabanillas, 2007

PACHI TAPIZ: Desde que te comencé a escuchar has ido incorporando distintos elementos. Al principio estaban los del flamenco. Ahora son las tablas. ¿Estás estudiando incorporar algún otro elemento a tu paleta sonora?

RAMÓN LÓPEZ: No. Esto se ha ido haciendo de un modo natural. Siempre he tenido un cajón y siempre me ha gustado y he estado tocando flamenco. Por ejemplo, cuando ha habido proyectos en Francia con músicos de flamenco muy importantes como Esperanza Fernández, Carmen Linares o Rafael de Utrera. Siempre que se ha hecho en Francia una fusión del flamenco con el jazz he estado en esos grupos porque es algo que me apasiona. Con las tablas pasa igual: cuando llegué a París en 1985 descubrí este instrumento y lo estoy practicando hasta ahora. También lo enseñé en el conservatorio. Es algo que está en la batería porque ha formado parte de mi vida musical.

Lo mío no es algo del estilo de “voy a buscar una cosa africana” o algo así. Lo he hecho naturalmente porque yo oigo muchísima música tradicional. A mi me gusta mucho la música tradicional aparte del jazz. Lo que oigo en casa son más bien tradiciones populares de todo el Mundo: África, India, Japón…

Esto se me ha olvidado contártelo. Tengo un proyecto para ir a Japón. Es algo a medio o largo plazo. Quiero hacer que el próximo solo de batería sea un encuentro con taikos, que son grupos de percusión japoneses con un gran tambor. Sólo tocan percutiendo de derecha e izquierda, pero es una música de una gran intensidad.

La cultura del Japón me gusta mucho, ya que he ido escuchando muchas de sus músicas tradicionales. Hay unas pequeñas formaciones con dos o tres tambores y flautas que hacen una música muy frágil pero a la vez muy intensa, sin demasiada complicación. En esa repetición y en esa simplicidad hay una emoción muy fuerte. Estoy muy atraído por eso.

Me gustaría ir a pasar dos o tres semanas allí y tener un encuentro con músicos tradicionales y con improvisadores japoneses para ese futuro proyecto, que constaría de dos discos, una especie de cofre en el que se incluiría un disco de música tradicional y otro con los improvisadores japoneses. Esto es un proyecto. A ver si se puede ir haciendo. En Japón hay músicos improvisadores muy interesantes.

PACHI TAPIZ: ¿Sigues involucrado en algún proyecto de flamenco?

RAMÓN LÓPEZ: Hace un par de años que no.

PACHI TAPIZ: Volviendo a tu solo con las puertas, ¿te costó mucho grabarlo?

RAMÓN LÓPEZ: No, lo grabé en un día. Al día siguiente hice otro disco en el mismo estudio con Agustí y con Harri Sjöström porque ya estaba todo instalado, que es lo que ha salido con el libro. Fueron dos días, dos sesiones y dos discos: el solo y éste. Una vez estás en un estudio con buen sonido la producción de esos discos se hace tranquilamente.

MISTERIOSO TRIO L’étrange Partition Sonore Agustí Fernández (piano), Harri Sjöström (saxofón soprano), Ramón López (batería, tabla, percusión) JazzoSphère / No Limit 2007/01

MISTERIOSO TRIO L’étrange Partition Sonore
Agustí Fernández (piano), Harri Sjöström (saxofón soprano), Ramón López (batería, tabla, percusión)
JazzoSphère / No Limit 2007/01

PACHI TAPIZ: En ese disco, editado a nombre de Misterioso Trio, tú eres el líder. ¿Les indicaste alguna directriz a Agustí y a Harri [Sjöström] para la grabación?

RAMÓN LÓPEZ: Fue completa y libremente improvisado. El disco está a mi nombre porque yo hice la producción y la realicé en el contexto de los textos del escritor. Esa parte la he llevado yo, pero no la parte musical porque son sesiones de improvisación. Lo que hice fue organizarlo.

PACHI TAPIZ: Te lo preguntaba porque hay algunos temas más energéticos y otros…

RAMÓN LÓPEZ: Fue improvisado. Lo que pasa es que he dispuesto los temas de un modo que me ha parecido lógico. También hay temas que no han salido en el disco. He hecho un trabajo más bien de producción porque la música está improvisada colectivamente. No había ninguna directiva.

En mi caso particular cuando hay una temática, como sucedió ayer con Tri-ez, la respeto y la toco lo mejor que puedo dejando la parte improvisada libre. Cuando se hace un encuentro improvisado en ningún momento hace falta dar dirección alguna. Lo importante cuando trabajas con esos grupos de improvisación es la confianza: la composición es con quien haces ese grupo. Una vez está hecho el grupo, ya está. Cuando cambian sus integrantes la música cambia, porque cambia su música, su experiencia.

Una vez estamos en el estudio yo nunca oriento los proyectos. Cuando alguna vez lo han hecho conmigo y, por ejemplo, en el momento en que nos hemos puesto a tocar ha venido alguien a decirme toca así o toca de esta otra manera, yo no me he sentido cómodo. Yo respeto totalmente a la gente si estamos trabajando en un proyecto sin temática o improvisado como este trío.

Ramón López © Sergio Cabanillas, 2007
Ramón López
© Sergio Cabanillas, 2007

PACHI TAPIZ: Volviendo al solo, ¿tienes intención de hacer algo con las puertas y el solo en directo?

RAMÓN LÓPEZ: No. Ha sido una grabación en estudio porque en directo sería difícil.

Tengo dos proyectos publicados en disco que que creo que nunca los voy a tocar en directo: los duetos para Rahsaan Rohland Kirk [5]] y el proyecto de las puertas. El primero sería muy complicado porque lo hice con nueve solistas y hacerlo en un escenario me parece imposible. El de las puertas tampoco ya que habría que poner un playback con las puertas y prepararlo.

PACHI TAPIZ: Te referías al disco homenaje a Kirk. ¿Tienes en tu cabeza algún músico al que te gustaría homenajear?

RAMÓN LÓPEZ: Ahora mismo no tengo ningún proyecto pero los encontraría fácilmente. Creo que lo haría sobre los maestros del jazz, sobre músicos que han creado standards, aunque ahora mismo tampoco sé sobre que músico en concreto.

PACHI TAPIZ: Hablando de homenajes como el que le dedicaste ayer sobre el escenario del Johnny, ¿qué ha significado en tu vida Max Roach?

RAMÓN LÓPEZ: Cuando lo vi la primera vez haciendo un solo fue una revelación. En ese momento llevaba unos diez años tocando la batería en grupos de jazz y jazz-rock. Cuando lo vi me abrió en una puerta por la que me metí y me enseñó un camino que seguir.

FLOWERS TRIO Flowers Of Peace Sophia Domancich (piano), Joëlle Leandre (contrabajo), Ramón López (batería y percusión) Leo Records 2005, CD LR 438

FLOWERS TRIO
Flowers Of Peace
Sophia Domancich (piano), Joëlle Leandre (contrabajo), Ramón López (batería y percusión)
Leo Records 2005, CD LR 438

PACHI TAPIZ: Otra de tus últimas grabaciones es Flowers Of Peace editado a nombre del Flowers Trio. ¿Por qué elegiste a dos mujeres?

RAMÓN LÓPEZ: Flowers Trio es una formación que hice con Sophia Domancich y Joëlle Leandre, que son dos de los músicos más activos e interesantes, creadores y creativos que hay en Francia. Tuvimos la oportunidad de tocar en Radio France. Allí hay una emisión de música improvisada dirigida por Anne Montaron y allí es donde tuvo lugar esa sesión con Sophie y Joëlle que dio lugar a la grabación Flowers Of Peace. Yo había tocado mucho con Sophie porque coincidí con ella dos años en la Orquesta Nacional de Jazz de Francia. Con Joëlle había hecho varias cosas. Además de algún concierto en directo había participado en los dúos en homenaje a Roland Kirk. Nos habíamos encontrado varias veces y así fue como surgió la oportunidad de hacerlo.

PACHI TAPIZ: ¿Lo habéis tocado despúes en directo?

RAMÓN LÓPEZ: Sí. En todos los grupos hay movimiento. Como Joëlle toca en muchos grupos y Sophie también últimamente no hemos tocado juntos, pero cuando salió sí que dimos varios conciertos.

Silent Cascades

SILENT CASCADES
Angelini / Fonda / Lopez
Bruno Angelini (piano), Joe Fonda (contrabajo), Ramón López (batería y percusión)
Konnex Records 2006, KCD 5170

PACHI TAPIZ: Vamos con otra grabación. Bruno Angelini es un pianista que es muy lírico, en oposición a la onda libre improvisada en la que te sueles mover. ¿Cómo surge Silent Cascades?

RAMÓN LÓPEZ: Silent Cascades es un proyecto particular. Yo había tocado con Bruno, conocía a Joe Fonda por sus grabaciones, pero no había tocado con él. Bruno sí había tocado con Joe y le planteó que cuando viniese a París tendrían que hacer algo. Cuando vino fuimos directamente al estudio los tres y ese el resultado fue Silent Cascades. Nos vimos en el estudio y lo grabamos. Desde entonces es una nueva aventura.

Es cierto que Bruno Angelini viene de un medio más lírico, más de piano tradicional, más jazz, y aunque siempre ha estado muy interesado por la música improvisada no había tenido la oportunidad de tocarla. Para él ha sido un primer paso que lo ha dado muy rápidamente. Tú ya has escuchado el disco: esa energía la tenía dentro de sí pero no había tenido la oportunidad de mostrarla. Esto ha sido el principio de la aventura, porque ese disco lo enviamos para solicitar una beca que se da a grupos franco-americanos y nos la otorgaron. Por eso voy a ir a Nueva York a grabar el segundo disco y hacer una gira allí. Por esa beca era el motivo por el que Joe tenía que venir a Francia y así surgió esa oportunidad: venir Joe a tocar aquí, encontrarnos, salir el disco, ir nosotros allá y grabar el segundo disco. Estamos preparando una gira para mayo de 2008 porque para entonces saldrá el disco y Joe volverá a Francia.

PACHI TAPIZ: ¿Buscar el lirismo fue simplemente la casualidad de encontrarte con Bruno Angelini? Por mi parte aprecio que en tus últimos proyectos hay más melodía, como si buscases más la musicalidad.

RAMÓN LÓPEZ: Eso también es natural. Es muy difícil resumir mi trayectoria. Llevo trabajando toda mi vida y son ya más de 30 años. Hay un momento para cada cosa. El descubrir algo, afirmarlo, ver que luego se transforma en algo nuevo y volver a afirmarlo. Según lo que dices, en el primer momento que nos conocimos [2001] estaba haciendo muchos más proyectos de música improvisada y afirmando todo eso, con esa densidad. Poco a poco eso se ha transformado en otra cosa. Quizás eso es lo que tú has sentido, como si se aclarase un poco todo aquello o que la música vaya hacia otro camino. Eso es lo que es interesante. Ahora lo estoy pensando porque me lo has dicho, si no, no lo piensas. Uno va tomando esos caminos en función de lo que hace. Con todas las cosas que he estado haciendo el tener un equilibrio entre la música improvisada, lo ruidista incluso, el free, la melodía, la fragilidad, eso es lo que me parece más adecuado en este momento en mi vida musical, es lo que más me gusta hacer. Aunque sin duda, y si es evolucionado mejor, la música se va moviendo.

achiary_lopez_ezcurra_avril

BEÑAT ACHIARY
Avril
Philippe de Ezcurra (acordeón), Beñat Achiary (voz), Ramón López (batería y percusiones)
Daquí 2007 DAQ 332032

PACHI TAPIZ: Para terminar con los discos, te quería preguntar sobre el disco con Beñat [Achiary]…

RAMÓN LÓPEZ: Beñat es amigo mío desde hace mucho tiempo. La primera que colaboramos fue con el disco de las canciones de la Guerra Civil en 2000 [6]. Desde entonces hemos hecho muchas cosas juntos. Hemos trabajado a dúo, en cuarteto con Agustí y con Claude Chamitchiam, en el teatro… Lo último es ese disco en trío que ha salido en un sello de música tradicional del País Vasco que también tiene alguna cosa de jazz. Lo he hecho con Beñat y Philippe de Ezcurra, un acordeonista del País Vasco que también lleva mucho tiempo tocando con Beñat. Estaban muy unidos. Los conocía a los dos de otros contextos y el resultado es un disco de canciones.

PACHI TAPIZ: ¿Cómo se os ocurrió versionear al Modern Jazz Quartet, el tema “Django” en concreto?

RAMÓN LÓPEZ: Es un disco de canciones pero muy abierto. El acordeonista viene más bien del clásico y de la música tradicional, pero como entre Beñat y yo hay mucha compenetración siempre estamos entrando y saliendo. Es un disco muy particular con esas canciones tradicionales y alguna versión de temas de jazz o “The Meeting”, que es el himno de los Panteras Negras. Esas canciones tocadas en trío sin bajo y al mismo tiempo muy improvisadas son algo muy especial. Son canciones pero tienen mucha carga improvisada.

PACHI TAPIZ: Para terminar, ¿qué tenéis que hacer en este país algunos músicos como tú para que se os reconozca de una vez?

RAMÓN LÓPEZ: Nada… seguir tocando lo que estamos haciendo. No creo que la meta es que se nos reconozca. Si uno pone la energía que tiene que poner en la música que está haciendo, el que se le reconozca está fuera de sus objetivos.

Ramón López © Sergio Cabanillas, 2007
Ramón López
© Sergio Cabanillas, 2007

Notas:

[1] Tri-ez: Agustí Fernández (piano), Baldo Martínez (contrabajo), Ramón López (batería y percusiones)
[2] Agustí Fernández – Barry Guy – Ramón López Aurora
Agustí Fernández (piano), Barry Guy (contrabajo) y Ramón López (batería y percusión).
Maya Recordings 2006, MCD0601
[3] Ramón López Drum Solo II. Swinging With Doors
Ramón López (batería), Teppo Hauta-Aho (grabaciones de puertas).
Leo Records 2007, CD LR 491
[4] Ramón López Eleven Drum Songs
Ramón López (batería).
Leo Records Laboratory 1998 LEO LAB CD 044
[5] Ramón López Duets 2 Rahsaan Roland Kirk
Ramón López (batería y percusión)
Invitados: Thierry Madiot (trombón), Emmanuel Bex (órgano Hammond), Chim Nwabueze (voz y sierra musical), Beñat Achiary (voz), Noël Akchote (guitarra), Harry Beckett (trompeta), Joëlle Leandre (voz y contrabajo), Andrea Newmann (electrónica), Majid Bekkas (voz y guembri).
Leo Records 2002, CD LR 356
[6] Ramón López Quartet Songs Of The Spanish Civil War
Daunik Lazro (saxo alto y barítono), Thierry Madiot (trombón bajo), Paul Rogers (contrabajo de cinco cuerdas), Beñat Achiary (voz), Ramón lópez (batería)
Leo Records 2000, CD LR 299

Más sobre Ramón López

Página web de Ramón López http://www.ramonlopez.net/
Texto © 2008 José Francisco Tapiz
Fotos © 2007 Sergio Cabanillas



Agustí Fernández: Sobre Aurora (I), por Pachi Tapiz

Agustí Fernández y Ramón López © Sergio Cabanillas, 2007

En 2006 el pianista Agustí Fernández publicaba Aurora, su obra más personal hasta la fecha. Un disco en trío en el que predominaban la melodía, el silencio y los espacios, frente a la intensidad de sus grabaciones anteriores. Esta es la primera parte de sus reflexiones. Por José Francisco “Pachi” Tapiz.

Agustí Fernández / Barry Guy / Ramón López Aurora Maya Recordings. MCD0601
Agustí Fernández / Barry Guy / Ramón López
Aurora
Maya Recordings. MCD0601

Antes del alba

La génesis de Aurora viene de bastante atrás: en total han sido dos años y pico. Yo creo que empecé a pensar en Aurora o lo que luego ha sido Aurora a principios de 2004. El disco ha salido a finales de 2006 y empezamos a grabar a finales de 2004. Dos años completos para grabar el disco. Ha sido básicamente un trabajo de descarte de material y de refinamiento del poco que iba quedando. En la segunda sesión que hicimos básicamente lo que les dije, lo que les pedí, era que refináramos lo que habíamos hecho, ya que como se habían metido en el concepto y estaban dentro de lo que yo buscaba, que afinaran un poquito más. Este afinar los temas, afinar más, afinar las posibilidades interpretativas que aportaba o que ofrecía cada tema ha sido el trabajo que yo creo que se ve en Aurora. Hay unos temas que yo creía que funcionarían muy bien y que se han caído por el camino. Temas que compuse específicamente para este proyecto y que al final no han cuajado. Temas con los que intentábamos otra manera de trabajar y de pensar y discutir e intentar darles la vuelta y que no han cuajado y que no están en el disco. En cambio otros temas que no estaban previstos se han incorporado casi sin querer. En este sentido también es cuando pienso que yo no he hecho un disco, sino que se ha hecho solo. Que el disco se ha hecho a sí mismo a través de los músicos, a través de nosotros. Hay una idea, una dirección (no me refiero a que yo dirija, sino una dirección de trabajo), una sensibilidad, una manera de pensar, de escuchar y de tocar. Y esto ha sido y lo que hemos publicado en Aurora.

Como sabes, trabajo desde hace bastante tiempo tanto con Ramón (López) como con Barry (Guy) en distintas formaciones. Con los dos me llevo muy bien a nivel personal y quería hacer un proyecto especial. Es de alguna manera poco lo que sorprende a todo el mundo. Un disco con Agustí Fernández, con Ramón López y con Barry Guy tiene que ser una explosión de energía. Pues no. Es lo que no quería hacer. Lo otro hubiera sido lo obvio, lo evidente, lo más fácil. Yo quería salirme de esa tesitura en la que nos movemos los improvisadores para explorar otras texturas que están por desgracia marginadas dentro de la improvisación. Evidentemente hay una historia, una estética, unas maneras, unos grupos, una tradición a la hora de improvisar. Yo quería reunir a unos cuantos improvisadores (que al principio no sabía que serían Barry y Ramón), para colocarnos en otro lugar diferente al que estamos acostumbrados a trabajar y ver que podíamos aportar y a su vez aprender de todo ello. Cuando pensé en esto era al principio de 2004. Este escenario que tenía ganas de explorar consistía en volver la atención a unos materiales musicales más sencillos y podríamos decir que más tradicionales. Quería tener en cuenta el ritmo, la armonía, la melodía, todas esas cosas. Con esto no quiero decir que los improvisadores no tengamos en cuenta esto cuando desarrollamos la improvisación libre: simplemente estamos con otro tipo de lenguaje y otro tipo de desarrollos. Hay mucha más libertad que lo que tenemos en Aurora, aunque en Aurora también hay mucha libertad pero de otra manera.

Cuando hablamos de tradición está la cuestión de a qué tradición nos referimos. Yo me refiero, de alguna manera, a la tradición como clásica. No referido a la música clásica, sino lo que se entiende así tanto en el jazz, como en la música tradicional, como en la música clásica contemporánea. Materiales más clásicos, más de base. Quería ver lo que estos materiales, lo que esta manera de enfocar la improvisación podía aportarnos a nosotros como músicos. A su vez quería averiguar lo que nosotros con nuestro bagaje y nuestra experiencia en el mundo de la improvisación libre, en ese mundo del “no hay límites”, del “no hay marco que nos encierre”, podíamos aportar a esos materiales. También quería con la ayuda de mis compañeros expresar esa música con mucha simplicidad y con mucha sinceridad.

De izda. a dcha.: Ramón López, Agustí Fernández y Barry Guy © Carmen Llussà
De izda. a dcha.: Ramón López, Agustí Fernández y Barry Guy
© Carmen Llussà

Simplicidad, sinceridad, ternura

Hablando de simplicidad, tanto Barry como Ramón tienen una gran capacidad de síntesis. Conocen muy bien su instrumento y su lenguaje. Sabía que eran capaces de depurar al máximo, de hacer su lenguaje más conciso, más limitado, más minimal de alguna manera, para meterse en otro terreno. A la vez buscaba la sinceridad: intentar no adoptar ninguna postura, ninguna impostura. He intentado simplemente explicar una cosa muy sencilla (o aparentemente sencilla de base), pero que tuviera detrás una gran carga musical. Yo creo que al final lo he conseguido. En Aurora hay una música tierna de alguna manera, pero que a la vez tiene una gran fuerza. Esta es una fuerza subterránea: no es algo explícito, pero sin embargo está ahí detrás. Es, de algún modo, la fuerza que nos da la experiencia de haber improvisado tanto, en tantas ocasiones diferentes y con tanta gente diferente. Ese bagaje lo hemos vertido en Aurora de alguna manera.

Aurora tiene una ternura, una parte más tierna, pero no como se entiende habitualmente, sino que es una sencillez que reflexiona sobre sí misma. Esta sencillez contrasta con la fuerza, con la high energy que dicen que yo muestro o despliego en otros proyectos en los que estoy involucrado.

Al hablar de esa sencillez o de esa ternura enseguida uno se encuentra con una parte que comparte con la tradición, que es el lirismo, y sin querer te metes en ese terreno. Yo me metí y también les metí a ellos de una manera muy consciente. Quizás no sabía muy bien cuál sería el resultado final, pero sabía muy bien que era la dirección en la que quería trabajar. Quería simplificar, reducir. La sencillez la estaba buscando y a la vez también quería dejar aparte lo más fácil de hacer. En mi caso hablo de mi pianismo. Siempre que se refieren a mi forma de tocar se habla de mi fuerza, de la velocidad, del ataque, del malabarismo al piano. Ese digamos, virtuosismo a la hora de tocar, es algo que comparto con Barry y con Ramón. Ellos dos también son unos grandes virtuosos. Pero yo lo que quería hacer era más que trabajar con el virtuosismo deslumbrante del “¡mira lo que podemos hacer!”, trabajar con lo que yo llamo el virtuosismo de la escucha. Escuchar atentamente, escuchar de un modo muy fino. Cortar el tiempo en rodajas muy cortas pero sin dejar de tocar a la vez. Hacer que el tiempo se alargara, que se esponjara al tocar. Yo personalmente cuando empezamos a tocar me propuse ser el pianista más lento del mundo. Paul Bley me gana, pero lo que quería buscar era la lentitud en el desarrollo de la música, de las líneas sobre las que trabajas y también la concisión. La lentitud te lleva a que tienes que pensar mucho y mucho más rápido que cuando tocas rápido. Es una paradoja pero es así. Quería ser lento, conciso, directo: ir al grano. Dejarme de malabarismos o rodeos para explicar lo que quería explicar directamente. Pensaba y pienso que con estas condiciones la música podría ser mucho más profunda sin ser apabullante.

La música que los tres hacemos normalmente es muy profunda, aunque a la gente esa parte del virtuosismo, del volumen, de la velocidad, le desborda y le cansa porque no están habituados a este tipo de manifestaciones, y la música se le hace un poco incomprensible. Yo lo entiendo. Lo entiendo pero no lo comparto, evidentemente. Entiendo que para alguien que no esta acostumbrado de repente es un shock encontrarse con un trío de improvisación que podría ser el de Barry, Ramón y yo tocando como caballos desatados y a toda pastilla. El volumen, la velocidad, la velocidad de interplay entre nosotros… es como meterse en un coche de carreras. Algo donde todo pasa a toda velocidad, donde estás tomando decisiones continuamente y si alguien te sigue o intenta seguirte, al final lo que consigue es cansarse. Si no estás acostumbrado a esta carrera al final acabas cansado, como acabamos nosotros, los músicos, por otro lado.

Cuando pensé en Aurora quería mantener el espíritu que te comentaba, pero agudizar la escucha e intentar ser más calmado. Es lo mismo, aunque en Aurora toco tres de las 100 notas que haría en otras situaciones. Tras una nota hay tiempo para pensar en cuál será la siguiente. Y cuál será la siguiente. Y cuál será la siguiente… Y los tres tenemos tiempo de pensar. Entonces el tiempo se esponja y lo llenas de cosas. Con tu pensamiento, tu vida, las decisiones que tomas. En Aurora se nota que los tres músicos, más que tocar, estamos escuchando. Eso era lo que me interesaba.

Hay otro aspecto de este disco, que es el que mucha gente me haya insinuado de alguna manera que lo hiciera. Cosas como la típica broma que me hace la gente que me conoce cuando estoy con mis proyectos mas salvajes y me dicen “joder, con lo bien que tocas el piano, nos das unas tabarras con esto…”. Cuando dicen esto me lo tomo de una manera cariñosa y positiva. Ellos quieren decir “con lo bien que tocas el piano a la manera tradicional”. Yo quería hacer un disco tocando así y que Ramón y Barry también tocaran de esa manera. Por eso hablaba de volver a la tradición de esta manera, de pescar en la tradición.

Agustí Fernández © Carmen Llussà
Agustí Fernández
© Carmen Llussà

Aurora llega a su hora

También es cierto que este proyecto no podía haberlo hecho antes. No estaba maduro. Es un proyecto que podría haber hecho hace 20 años, pero no habría salido como ha salido. Yo necesitaba hacer el recorrido que he realizado durante estos 20 años para llegar a Aurora. No por la música, sino porque era muy difícil que hubiera alcanzado antes la profundidad que hemos alcanzado con este trío, porque yo no la tenía dentro de mí. Difícilmente podría haber hecho este disco sin tener todas esas cualidades que estaba buscando o que quería proyectar. Cómo vas a ser más lento o más conciso si no sabes lo que es la concisión, el intentar desbrozar tu lenguaje de parásitos y de malos hábitos adquiridos. No lo podría haber hecho antes. En este sentido es un proyecto adulto para mí, es una música adulta. Habla, o expone, o explica, o muestra, una serie de estados emocionales muy profundos que sólo puedes explicar cuando has estado ahí. Si lo haces de más jovencito no lo puedes explicar porque estarías hablando de algo que no te ha pasado aún. Es difícil porque no es lo mismo hablar de oídas, que de una experiencia que has vivido. Esa serie de estados emocionales que tienen muchas connotaciones personales no los podría haber explicado antes. Por eso Aurora ha llegado cuando ha llegado. En un momento de mi vida donde me creo con un cierto control de mi lenguaje, de mi técnica, de mi expresión y todo eso lo he podido volcar en Aurora.

Ahora soy más maduro que hace veinte años y esta madurez se evidencia en este contenido emocional del que hablaba, y en la profundidad del sentimiento que está en Aurora. Antes no podía llegar a estas capas a las que he llegado con Ramón y Barry. Capas de profundidad que atraviesas para proyectar unos sentimientos de una manera controlada y con convicción. Tienes que dejar que estos sentimientos, esa vida que has vivido, se exprese por sí misma. Yo creo que éste es el valor de Aurora. Aurora es simplemente una expresión. ¿Qué música es Aurora? Es una música expresionista. Una música que expresa algo o que intenta expresar algo que está ahí y que hemos vivido, de la que podemos hablar muy bien y con cierta propiedad. En este sentido estoy muy contento. Cuando me puse a hacerlo no sabía… tenía algo así como un instinto pero no sabía que al final Aurora saldría como ha salido. No tenía ni idea. Tenía ganas de ir hacia allí. Es como cuando te echas a la mar con un barco y quieres ir en una dirección. No sabes qué te encontrarás, no sabes si llegarás ni a dónde llegarás. Pues Aurora ha sido un proyecto así. Ha sido una aventura que ha tardado mucho en hacerse y en la que ha costado mucho llegar a este punto que está en el disco. Pero finalmente ha llegado.

Barry Guy © Carmen Llussà
Barry Guy
© Carmen Llussà

Despunta el alba

Ha habido muchos momentos en que tomaba por mi parte decisiones quizás erróneas y tenía que rectificar o modular un poco o afinar la puntería. Evidentemente escribí más temas que los que hay en el disco, aunque más que temas eran posibilidades de interpretación. Algunos no terminaban de convencerme, no acababan de cuajar por las razones que sean y se han quedado fuera de la grabación. En cambio hay otros que no esperaba que funcionasen, que eran temas alternativos y al final ha resultado que alguno de ellos ha dado más juego del que inicialmente pensaba que darían. Por eso digo que cuando me puse a pensar Aurora no tenía idea de cuál sería el resultado final. Era una línea de investigación, una línea de trabajo, una línea de cooperación con Barry y Ramón en la que intentamos no perder la dirección. Esto ha sido quizás lo más importante durante todo el proceso de grabación: no perder la dirección hacia donde íbamos, hacia donde quería llegar, que es lo que explicaba al principio.

Al principio recuerdo que costaba, porque Barry y Ramón no se esperaban eso cuando los convoqué para la primera sesión de grabación. Evidentemente ya les había dicho que quería trabajar con materiales más tradicionales, abolir el tempo, trabajar en la improvisación con muy pocas notas, con mucho silencio, con mucho espacio. Y ellos decían “sí, sí, OK, vale”… pero de repente llegamos al estudio. Ellos me daban pocas notas, silencio, espacio. Pero yo quería una de cada mil notas que me hacían. Fue un periodo de ajuste, éste de:

– ¿Todavía quieres que toquemos menos?
– Sí, menos. Vamos a hacer otra toma y tocad solo la mitad.

La hacemos, la escuchamos…

– Ahora vamos a hacer otra toma y tocad la mitad de lo que habéis tocado.

Y así sucesivamente. Fue un proceso de reducción muy claro. Barry estaba en algún momento alucinado y me decía “¿aún toco demasiado? ¡Porque no he tocado nada!” y yo le contestaba “aún tocas demasiado, toca menos por favor”. Y el me decía “¿qué hago mientras, entre una nota y la otra?”, y yo le decía “nada, escucha a ver que pasa”. Fue un proceso muy divertido pero también duro y largo.

Como te contaba, empecé a pensar en esto a principios de 2004. La primera grabación la hicimos en diciembre de ese año y grabamos otra vez en julio de 2005. Fue una actuación en directo y al día siguiente fuimos al estudio a completar. Yo tenía tres grabaciones con las cuales he tenido mucho trabajo para editar y sacar lo que yo creía que tenía una unidad. Esa unidad que comentaba de sentimiento, también de concepto, de manera de tocar. Me encontré con que tenía muchos temas y muchas tomas de todos los temas. Tuve que escuchar todo muchas veces, seguir pensando, seguir tomando decisiones junto con Ferrán (Conangla), el técnico de sonido, para llegar a Aurora. No fue fácil. Si con la grabación de esos tres días tuvimos varias horas de material, una vez acabado me tocaron muchas horas más de escucha, de editar, de mezclar, de volver a mezclar, de volver a editar, de volver a escuchar, de descartar, de volver a incorporar, de darle mil vueltas hasta encontrar la unidad que estaba buscando. En este sentido cuando me preguntan “¿qué es Aurora para ti?”, digo que Aurora es básicamente un estado de ánimo. Es como me siento yo en este proceso, que es lo que buscaba, que es lo que quería. Yo buscaba Aurora sin saber que lo encontraría. Yo buscaba ese estado de ánimo que me produce ahora la escucha de Aurora, pero sin saber que los temas o las versiones o lo que hay en el disco sería lo que es. Podría haber sido otra cosa si la historia me hubiera llevado por otro lado, pero al final ha salido así.

Ramón López © Carmen Llussà
Ramón López
© Carmen Llussà

Imposible sin ellos: Barry Guy y Ramón López

No sé muy bien qué contestar. No lo tengo muy claro. Elegí en primer lugar a ambos porque son grandes músicos y grandes amigos míos y sabía que podían acompañarme en esta aventura.

¿Por qué Barry Guy? Porque es un gran músico. Un gran compositor, un gran intérprete y tiene un sonido precioso al contrabajo. Un sonido que no he escuchado en ningún otro contrabajista. Este sonido que tiene le viene de todo lo que ha hecho en toda su vida. Es un sonido muy depurado, muy limpio, muy claro. Tiene unos elementos, o una combinación de elementos, que me gustan mucho. Tiene este sonido limpio, clásico, clásico-moderno que sabe en qué momento lo puede ensuciar, llenarlo de armónicos que no son los límpidos que se piden en las orquestas. Él tiene mucha experiencia en música barroca y esto le da una sensibilidad especial. Yo no podría haber hecho Aurora con un contrabajista de jazz puro y duro, porque no quería hacer un disco de jazz. Estaba buscando materiales más tradicionales, no de jazz, sino más tradicionales en general. Unas armonías, unos temas, unas cosas sencillitas. Quería a alguien que pudiese expresarse dentro de esta sencillez con una gran libertad, pero que a la vez fuera muy sólido. Y sólo si tienes un bagaje diferente al del jazz tradicional puedes llegar a algo así. Al ser una cosa tan delicada, tan transparente de alguna manera, necesitaba a alguien que supiera afinar muy bien. No puedes coger a cualquier bajista de jazz, y menos de free-jazz, que no domine de una manera muy meticulosa lo que es la afinación, que tenga muy claro el concepto de afinación. Al estar tan desnudos, al estar tocando cosas tan básicas, si no está perfectamente afinado no funciona. Es así de sencillo. Barry tiene esto. Tiene un color de sonido fantástico, una afinación perfecta, un gran oído para lo que está pasando, evidentemente toda la experiencia de la improvisación y toda la paleta de la gama de sonidos alternativos que él ha inventado de alguna manera y que sabe y puede aplicarlos dentro de un contexto más tradicional como el que hemos encontrado en Aurora.

De algún modo lo mismo que he comentado sobre Barry lo podría decir sobre Ramón. Ramón es un músico supersensible, un gran virtuoso. También tiene lo que comentaba de que no sólo es un músico de jazz, es percusionista y domina la música hindú (toca las tablas como un gran maestro). Esto a la hora de tocar la batería se le nota mucho. Esta sensibilidad tan especial, no es simplemente la sensibilidad de un batería, ni tampoco la de un percusionista: es la de un músico completo. No buscaba un simple batería. Buscaba algo más. Alguien que supiera escuchar, entender y poder hacer más cosas que esto. Ramón tiene una gran sensibilidad, una gama dinámica brutal, que a veces era difícil captarla y pasarla a disco. Puede tocar de lo más piano hasta el golpe más brutal (bueno, ya lo conoces). Yo quería hacer que toda esa gama de volumen, de dinámica, entrase en el disco y en Aurora. Por eso es por lo que los escogí a ellos dos.

En todos los proyectos que hago una de las partes más importantes, si no la que más, es el casting. Cuando estás pensando en algo y pensando en quién puede estar, aun sin saber qué, como en el caso de Aurora, pero sabes hacia dónde vas a trabajar y sabes cómo vas a trabajar, con qué materiales, y con qué tipo de sensibilidad, el casting es básico. Para Aurora tenía que tener gente muy maleable, muy rica, con muchos recursos, con una gran musicalidad, con disposición… Músicos con muchas cualidades que ellos dos tienen. Por eso los escogí. Porque no hay otro Barry Guy, u otro como Barry Guy, y no hay otro percusionista como Ramón López. Además son mis amigos. Nos lo hemos pasado muy bien tanto en el estudio como en los restaurantes o riéndonos un rato en el taxi.

También tenía claro desde el principio que el proyecto lo quería hacer en trío. En formato clásico de trío de jazz. Quería concentrarme en el sonido y necesitaba poca gente. Para mí el formato ideal hoy en día es el trío de piano jazz.

De izda. a dcha.: Barry Guy, Agustí Fernández y Ramón López © Carmen Llussà
De izda. a dcha.: Barry Guy, Agustí Fernández y Ramón López
© Carmen Llussà

Todos para uno…

Una cosa que también me interesaba mucho con ellos es que en esta música no quería explicar historias personales. No quería egos brillando o intentando sobresalir de la música. Quería que la historia, si es que había alguna historia que explicar, fuera colectiva. Tenía que ser de los tres a la vez. Tres personas en una: como la Santísima Trinidad. Para esto necesitas a alguien que comprenda este concepto, que esté dispuesto y que sea capaz de hacerlo. Yo con ellos he conseguido un gran nivel de comunicación y una interacción que creo que es brutalmente sutil. A veces lo escucho y me asombro con lo que llegamos a hacer o a dejar de hacer. Como nos estamos escuchando los unos a los otros.

Cuando estuvo acabado el disco y le envié a Ramón la primera copia del máster, lo escuchó en París y me llamó y me dijo: “oye, Agustín, me encanta esta música porque es como si fuera de los músicos que tanto me gustan y que tanto quiero, pero lo único que pasa es que el batería soy yo”. Esto lo explica un poco todo. De alguna manera los tres estamos así. Hemos hecho un disco que ha salido muy bien y que cuando lo escuchas no te cansas porque tiene capas, niveles y sucede lo que dice Ramón. Somos nosotros. No es el ídolo aquél en el que piensas de vez en cuando, sino que somos nosotros.

En cuanto a la comunicación ya te lo he comentado antes. Lo bueno de este trío es que se escucha mucho. Entre nosotros tenemos un nivel de escucha muy profundo y esta escucha está basada en el respeto mutuo del uno con el otro, con lo cual es un respeto total. Por eso decía que tienes que buscar un músico que es capaz de respetar a los demás cuando haces un proyecto así. Que no quiera pisar a los demás, que no quiera brillar él. A la vez lo que les pedí a los músicos, que también lo hemos conseguido, es un gran nivel de control, de autocontrol. De saber cuándo puedes hablar, cuándo tienes permiso para entrar y cuándo no tienes permiso para entrar. Un permiso que te da la misma música, ya que no me estoy refiriendo a ningún tipo de instrucciones. Y claro, con músicos como Barry y Ramón logramos que cada uno fuese encontrando la puerta para entrar en la música cuando ésta lo pedía, y también la puerta de salida para que cuando tenías que salir de la música, supieras salir con toda la elegancia del mundo. Esto ha sido posible con ellos por este tipo de autocontrol y por la concentración. Esto se nota en la música: la concentración en la grabación. También el compromiso que tenían, que hemos tenido todos con el sentimiento de las piezas, con la gestación del sentimiento de las piezas. Las partituras, que son casi inexistentes, son cuatro notitas. No todo lo que hay en el disco está en la partitura. Éstas son simplemente un apunte, un “podemos ir por allí”. ¿Cómo sacas el sentimiento a partir de cuatro notitas? Eso lo han puesto los músicos. Éstos se iban adaptando al sentimiento que la pieza iba tomando, a su carácter. Fuimos profundizando en este sentido. Cuando el sentimiento se consigue, cuando se unifica el de los tres, entonces es cuando la música vuela. La música va sola. Nosotros volamos pero la música va sola. Nosotros vamos volando con una libertad total porque ya entiendes, ya has asumido en cada una de las partes qué es la música: la libertad de poder entrar, de poder salir, de poder tocar lo que te dé la gana porque ya estás dentro del sentimiento de la música y cuando estás dentro del sentimiento de la música no te puedes perder. Nunca habrá una nota errónea ni una nota fuera de tiempo. Ya estás ahí. Entonces es muy fácil. Lo difícil es todo el proceso anterior para llegar a este punto en el que dices “¡ah!, ya estamos”.

Yo creo que… hay poco más que decir. Los elegí porque son fantásticos, extraordinarios. Estoy muy orgulloso de ser su amigo, de que hayan participado en este proyecto, de que me hayan ayudado en Aurora. Sin ellos Aurora simplemente no existiría. Sería otra cosa. Con otra gente serían otros temas. Si Aurora existe es gracias a que Barry y Ramón han puesto toda su sensibilidad, todo su cariño, todo su amor en esta música y que desde el principio creyeron en mí y bueno… ¡gracias Barry, gracias Ramón! Es lo único que se me ocurre más sobre ellos.

De izda. a dcha.: Barry Guy, Agustí Fernández y Ramón López © Carmen Llussà
De izda. a dcha.: Barry Guy, Agustí Fernández y Ramón López
© Carmen Llussà

Retrato del compositor. La aportación del oyente

La mayoría de los temas son baladas o temas lentos, lo cual significa que hay un montón de espacio entre las notas. Son temas que realzan el valor del silencio. Precisamente quería hacer un disco donde más importante que las notas fuera qué pasa entre nota y nota. Qué hay entre nota y nota. Creo que ahí es donde está la música. Evidentemente las notas y los sonidos son importantes. Pero los “no sonidos”, los silencios, las esperas, son tanto o más importantes. Cuando estaba componiendo y grabando quería estar muy atento a los silencios. Lo que son las canciones o temas, no son canciones porque no tienen esa forma. Son esbozos de temas. Casi no tienen ni estructura. Son esbozos que se llenan de improvisación. Estos esbozos son unas melodías que están muy desnudas. Son cuatro o cinco notas en un papel, pero muy afinadas, muy concisas. Serían como haikus. Son lo mínimo. Lo que tiene que hacer el músico es vestir esta desnudez, aportar la carne a las cuatro notas que no son nada. Esta selección de notas es intencionadamente así. Tan simple, tan minimalista. Lo que quería en el disco es que fuera más importante lo que se sugiere que lo que se dice. Cuando lo haces todo explícito hay poco más que puedas decir. No dejas espacio para que la gente participe. En cambio cuando sólo sugieres, la gente puede llenar esos espacios con su imaginación, con sus recuerdos, con su memoria, con sus deseos. Allí es donde juegan estos esbozos. Que el oyente también pudiera participar. Cada tema es diferente; para mí son evocaciones. Sugieren un clima determinado con muy pocas notas, son una evocación de un clima, un estado, un paisaje, una sensación. Es como si cada tema fuera una ventana que se abre hacia una dimensión concreta. Los temas tienen tiempos, texturas y climas diferentes, pero a la vez –es algo que intentaba cuando hacíamos el disco–, pertenecen al mismo universo. El disco es un paisaje sonoro que tiene varias dimensiones o colores. Estás dentro de la misma tesitura, del mismo cuadro, pero cambian los colores, cambian las dimensiones, cambia lo que dice del estado de ánimo. Son como formas diferentes de afinar el estado de ánimo o de explicarlo desde otro punto de vista. Cada tema explica el estado de ánimo, que es Aurora, desde un punto de vista diferente.

También lo que buscaba en los temas era que los músicos pudieran aportar. Había temas en que me comentaban qué era lo que podían aportar. Algunos de los temas se han caído del disco porque no eran lo suficientemente evocadores para ellos, porque no les decían nada y no había manera de afinar o desarrollar algo.

Para mí cada uno de los temas es un vehículo para que viajen los sentimientos. Viajan los míos, los de los músicos y los de los oyentes. Cada tema explica una historia. Son temas narrativos. Cada tema es una historia de amor diferente. Pero el amor no es el adolescente o del enamoramiento. Es básicamente un amor a la plenitud de la vida. Un amor al “estamos vivos”, al “nos encanta vivir”. Es así de sencillo.

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© 2007, Pachi Tapiz, Tomajazz (de la transcripción)
© 2007, Fernando Ortiz de Urbina, Tomajazz (de la edición)
© 2006, Carmen Llussà (de las fotografías)