Moonchild (What’s Next? The Latest Jazz Generation, Madrid) [Concierto]

Por Coolcat.

Festival What’s Next? The Latest Jazz Generation

  • Fecha: 30 de enero de 2020.
  • Lugar: Sala Clamores (Madrid)
  • Grupo:
    Moonchild
    Amber Navran, Max Byrk, Andris Mattson, Efajemue Etoroma Jr.

Anatomías de un nuevo jazz (III): Moonchild

La búsqueda del nuevo jazz resulta fructífera a cada paso dado. Se trata de una escena juvenil en su esencia. Las influencias más directas discurren entre el hip-hop, la fusión y dialectos exóticos. Su epicentro reside en Inglaterra, con Londres como principal base de operaciones. Permanece constante otra característica en estos artistas. Se trata del abrazo a estructuras propias de música popular. Separa así su camino del jazz, tradición culta por excelencia. De este modo, las melodías son simples y comprensibles para la mayoría de seguidores. Maceradas con mayor o menor esfuerzo. Su cuantificación es matizable, según el caso.

What’s Next? The Latest Jazz Generation presenta una tercera entrega en la Sala Clamores. Es el turno de los angelinos Moonchild. Inauguran su primera visita a España. Amber Navran, Max Byrk y Andris Mattson conforman un trío respaldado por el batería invitado Efajemue Etoroma Jr. Su estilo bebe directamente de neo soul. “Música del alma”, definido por ellos mismos con un juego de palabras. Acentúa el interés por el grupo la cualidad multinstrumentista de sus miembros. Ocupan el escenario teclados, saxofones alto y tenor, trompeta, flauta y guitarra acústica. La afluencia sigue una tendencia inversamente proporcional. Más público a menos jazz.

Little Ghost, último disco del conjunto, inicia el repertorio. Los primeros compases confirman lo anterior. Canciones como “Wise Women” definen un sonido de absoluta pulcritud. Sorprende gratamente el tono susurrante de Amber en el desempeño vocal. Derrocha sensualidad a cada acorde. Los contoneos comienzan entre los congregados a la cita. Se sucede uno de los momentos de interés de la noche. El trío realiza una tímida coreografía de viento metal. Un leve fraseo. El truco arrancó los primeros aplausos. En lo musical, la historia se retrotrae a estrellas de finales de los noventa como D’Angelo o Maxwell. R&B de ascensor.

Moonchild, con Amber como maestra de ceremonias, agradecen a los presentes su asistencia. Continúan las composiciones del album a promocionar. Algunas como “Too Much to Ask” son un perfecto ejemplo de sofisticación. Mattson consigue un bonito golpe de efecto mediante florituras acústicas. El resultado es de lo más evocador. Casi nostálgico. Incluso propio de aves nocturas como los clásicos de Sade. Hay tiempo también para Voyager, anterior trabajo de 2017. “Cure”, su segundo corte, guarda semejanzas con la estadounidense Erykah Badu. Sin embargo, sin tanta creatividad como la autora de obras como Mama’s Gun. Aún así, los espectadores, siempre mejores jueces, disfrutan gozosos.

El concierto vuelve con excesiva frecuencia al último disco. Tal es el repaso a varios sencillos con cálida respuesta en las redes. “Come Over” supone un tímido esfuerzo de funk. El clavinet emulado por Mattson casa logradamente con unas líneas de saxofón alto. Amber se une a la flauta travesera. Constituye un loable esfuerzo la capacidad instrumental de la banda. Sobre todo si se añade la fidedigna reproducción del estudio al directo. No obstante, reviste poca sustancia. La impresión, más allá del asombro neófito, es plana. El refranero es claro. Quien mucho abarca, poco aprieta. Las posibilidades son muchas para el resultado visto.

“Run Away”, vuelta a Voyager, recoge trazos soul de buen calado. Otra vez, Amber cosecha el potencial. Todo ello, toda ella, gracias a su voz. Un registro espectacular, con espacio para algunos agudos preciosismos. La sentencia de la sala es positiva. Bailes y muchos móviles alzados. El recital enfila sus últimos instantes. Moonchild guarda algo de pólvora. “The Truth”, de Please Rewind, permite lucirse a Efajemue a la batería. Un tempo divertido si se le suma el trío de saxofones alto, tenor y trompeta. El control de la situación parece medido al detalle. La más absoluta naturalidad.

Finalizan Moonchild en hora larga de espectáculo con un bis. Poco comunicadores salvo un par de introducciones de los componentes. Una muestra más del jazz de la próxima generación. Esto es, el arquetipo de su accesibilidad a las masas. Si bien el género nunca ostenta la etiqueta de marginal. Pero sí requiere ciertas nociones que guíen a los sentidos durante su escucha. Probablemente estos principios se acerquen al deceso cual mito narcisiano. El virtuosismo es una nota discordante. No hay mejor anécdota para ilustrarlo que el desenlace del último tema, “The List”, entre silbidos. Una tonadilla entre los dientes. Así empieza todo.

Tomajazz.
Texto: © Coolcat, 2020
Fotografía: © Roberto García, 2020




Joe Armon-Jones (What’s Next? The Latest Jazz Generation, Madrid) [Concierto]

Por Coolcat.

Festival What’s Next? The Latest Jazz Generation

  • Fecha: 30 de enero de 2020.
  • Lugar: Sala Clamores (Madrid)
  • Grupo:
    Joe Armon-Jones
    Joe Armon-Jones: teclados
    Nubya Garcia, James Mollison: saxofones tenores
    Asheber: voz
    TJ Koleoso: bajo
    Femi Koleoso: batería

Anatomías de un nuevo jazz (II): London calling

Varias conclusiones se deslizan en torno al anterior artículo sobre el nuevo jazz. El marcado carácter generacional es una de ellas. Así como la revisión de los sonidos más líquidos de la fusión setentera. Se hace mención a la escena británica, auténtico baluarte de este movimiento. Londres lidera los últimos acontecimientos del género. Junto a ello, titulares y los más lujosos halagos de la prensa especializada. Cobra especial relevancia el recopilatorio We Out Here, obra de Gilles Peterson. En él se da cabida un plantel de prometedores intérpretes. En sus manos, esa amalgama de jazz, hip-hop y exotismos varios.

What’s Next? The Latest Jazz Generation exhibe en la Sala Clamores un auténtico desafío. Se trata del británico Joe Armon-Jones. Su currículum es prometedor. Milita como teclista en la banda Ezra Collective, uno de los mejores secretos de la isla. Defiende su segundo disco de estudio, Turn to Clear View, en formato de sexteto. Bastan dos palabras para preconizar la puesta patas arriba a presenciar: Fender Rhodes. Preside el escenario en compañía de invitados de gala. Tales son Nubya Garcia y James Mollison como dúo de saxofones tenores. Niles Hailstones, más conocido como Asheber, ejerce de chamán.

Comienza puntual el grupo. La liturgia, si bien quiere asemejar anárquica como su música, parece cuidada al detalle. Se encienden varillas de incienso mientras suena un medio tiempo en clave de dub. Evoca al sónico onirismo de aquellos Sun Ra o Pharoah Sanders junto a sus respectivas tropas. Joe Armon-Jones se muestra en su salsa. Juega en casa. Su desparpajo lo delata. Con gran importancia de la base rítmica de TJ Koleoso y compañía, chapotea entre teclas. Asheber murmura al son del humo. El público entra en trance con las primeras cadencias. Cabezas y pies bailan al unísono.

Empieza el repaso al reciente disco tras la primera presentación del conjunto. “(To) Know Where You’re Coming From” expone las influencias primarias de Armon-Jones. El trabajo de vientos imita dejes africanos de afrobeat. Mollison y Garcia demuestran tablas y solvencia. Se echa en falta más riesgo. El virtuosismo corre a cargo del líder. Omnibula su control de los tiempos. Recorre el teclado con facilidad pasmosa. Herbie Hancock marca Mwandishi si se cierra los ojos. Su toque es firme y seguro con tendencia a algunos barroquismos, esas butter notes que diría Miles. El resultado se traduce en un ritmo constante y frenético.

Sigue “Ragify”, del disco Starting Today. La declaración de intenciones londinense. Vuelven los acordes suspendidos neo soul y aromas electrónicos. Los saxofones recogen una sugerente melodía, siempre papel secundario. Permite juguetear al Rhodes en consonancia con bajo y batería. Se infiere la predilección por la bruma del club. “Yellow Dandelion” juega con experimentación y efectos. Armon-Jones muta en el Chick Corea más marciano con loops sintetizador mediante. Los congregados asisten boquiabiertos. No escatiman en aplausos y silbidos de aprobación, cuando no de absoluto éxtasis. Los músicos se relamen. Disfrutan notoriamente. Para algunos su primer contacto con el público español.

El concierto continúa por derroteros jamaicanos. El cabecilla anuncia un tema inédito. Se muestra hablador en los parones entre canciones. En este caso, se trata de otro dub que se publica en junio. Regresa a las tablas Asheber. Los tonos se envuelven en delay y reverberaciones. El predicador, con el tradicional sombrero fulani, recita la palabra rastafari. Hay tiempo para más. En este caso, “Try Walk With Me” del nuevo album. Con una lisérgica letra, los músicos se hacen uno ante la sala. El compás se apodera del lugar. Algunos móviles quieren guardar recuerdo de la catarsis.

“You Didn’t Care”, sencillo radiable, es acogida con gran expectación en los últimos momentos del espectáculo. Nubya Garcia da muestras de sus aptitudes al saxofón. Sin ir más lejos, una de las intérpretes más laureadas de la actualidad. Logra articular un solo cosecha A Love Supreme. Armon-Jones y compañía recuperan el peso de jazz espiritual sin locuras de libre improvisación. Cierra el pase “Starting Today” del disco homónimo. Más dub que roza la excelencia armónica. Destaca la creatividad de una base polirrítmica, a caballo del funk, presente durante la hora que los protagonistas han acaparado la atención.

Se despide entre una gran acogida la agrupación. Joe Armon-Jones y amigos entregan más evidencias sobre este nuevo jazz. Bien valen como representantes de esta corriente. Enfrente, un derroche buen hacer y virtudes. El interior del bombón es de sobra conocido. No lo es tanto, y se agradece, un envoltorio de misticismo espiritual. Es fácil emular las encorsetadas estrofas urbanas, alguna vez lo fue, de hace treinta años. Más complicado resulta seguir el camino de libertad que veneró la vanguardia. Si bien el esfuerzo merecerá la pena.

Tomajazz.
Texto y fotografía: © Coolcat, 2020




Blue Lab Beats – Bliaze (What’s Next? The Latest Jazz Generation, Madrid) [Concierto]

Por Coolcat.

Festival What’s Next? The Latest Jazz Generation

  • Fecha: 12 de diciembre de 2019.
  • Lugar: Sala Clamores (Madrid)
  • Grupo:
    Blue Lab Beats
    NK-OK, Mr.DM
    Bliaze
    Juan Arance, Antonio Blakstad, Franco Botto

Anatomías de un nuevo jazz: Blue Lab Beats & Bliaze

El jazz es uno de los géneros peor parados en el relevo generacional. Pueden esgrimirse mil y una razones. Podrán apostarse el doble. La afluencia joven a las citas del instrumento es escasa. Reseñable tras pasar una edición más del Festival Internacional de Jazz de Madrid. Cualquier contacto puede pasar por algo causal o puro esnobismo. Influye un monopolio de esa industria musical alejada del más mínimo academicismo. La sociedad avanza más rápido que algunos vertiginosos bops de Charlie Parker. Ante esta situación, la estrategia dirime entre dos caminos. Uno de ellos es apostar por un nuevo público. Un nuevo jazz.

En este contexto surge la segunda edición de What’s Next? The Latest Jazz Generation. La propuesta es ambiciosa. El novel Estrecho Cultural y la veterana Sala Clamores unen fuerzas una vez más. El pretexto es dar cabida a ese jazz denominado de última generación. Dos grupos inauguran el certamen. Por un lado, telonean los ibicencos Bliaze. El plato fuerte de la noche corre a cuenta de los británicos Blue Lab Beats. Destaca una bajada en la media de edad. No tanto así el equipamiento de los músicos. Abundan sintetizadores y mesas de mezclas. Lejos queda la pulcritud acústica del conjunto clásico.

Comienzan Bliaze con tono mesurado. Al dúo compuesto por Juan Arance y Antonio Blakstad se le une Franco Botto al saxofón alto. Se intuye desde los primeros compases la posible tónica general de la noche. Una concepción jazzística que se remonta a artistas como Alphonse Mouzon o Liston Smith. No se percibe riesgo tras una elegante máscara de buenas aptitudes instrumentales. Así, la música es inocente y presta a la sensualidad. El trabajo vocal de Arance y Blakstad se parapeta sobre la hornada de artistas neo soul tan de moda entre la clase media. Sonidos de funk, electrónica y hip hop.

El trío intercala temas instrumentales con soltura. Se retroalimenta arropado por un público con tendencia al desperezo. Hay cabida incluso para una versión de Miles Davis, “Nardis”. Cabe destacar la finura en el trabajo de los teclados. Botto aporta líneas pentatónicas fáciles de comprender. Otras canciones como “Suede”, con un parafraseo propio de rap, incluyen guiños a los estilos más urbanos. Bliaze hace suyas las influencias de ambos lados del Atlántico. Un jazz con recuerdos de house. Hincapié en el ritmo y en estructuras simples y propias de la fusión. Todo ello adaptado a la idiosincrasia del club y el baile.

Continúan los esperados Blue Lab Beats en la que es su primera incursión española. Forman un joven productor, NK-OK, y el instrumentista Mr.DM. La misma introducción rinde homenaje a la más ortodoxa tradición de la escena británica. Avanzan composiciones como “The Idea” ese término propio de la isla como es jazztronica. La carrera de la banda se antoja prolífica desde 2016 con multitud de sencillos y dos discos de estudio. Mr. DM alterna guitarra zurda y teclado con firme testigo del mismo Robert Glasper. Afianza el ritmo su compañero con idéntica maestría a los controles electrónicos. Recogen los primeros aplausos.

Los detalles relucen a medida que Blue Lab Beats moviliza Clamores. Su influjo electrónico es mayor que en los teloneros. Se ve en obras como “Freedom” con sabor a tecno. No obstante, ambos miembros muestran un conocimiento exhaustivo de los dialectos periféricos del jazz. “Oooo lala”, del disco Xover, mira de frente a clásicos de Lonnie Smith. De igual modo, justo mérito merece la labor pianística de DM, con un exquisito gusto por acordes suspendidos propios del nu jazz. Mientras, NK ejerce de amenizador al pedir al público ruido, palmas y demás peripecias. El compás como buen antídoto para pies quietos.

Despiden entre cadencias de afrobeat y drum and bass Blue Lab Beats esta noche de What’s Next? En esta primera entrega, la anatomía del nuevo jazz no es tal al concluir el espectáculo. Los protagonistas de la velada defienden algo preconizado hace ya veinte años. Un discurso cargado de soul edulcorado. A pesar de ello, la respuesta de los congregados no puede ser mejor. No hay problema al concebirlo como entretenimiento nocturno frente al cultismo del viejo jazz. En tiempos de extrema inmediatez no hay otra salida más que diversión entre músicos. Es síntoma de un concierto que merece la pena.

Tomajazz.
Texto y fotografía: © Coolcat, 2019