• Fecha: viernes 13 de diciembre de 2013
  • Lugar: Centro Cultural Conde Duque (Madrid)
  • Componentes:
    Aka Moon
    Fabrizio Cassol: saxo alto
    Michel Hatzigeorgiou: bajo eléctrico
    Stéphane Galland: batería

    Fabian Fiorini: piano

Comentario: Bajo el título Las sonatas de Domenico Scarlatti (Ciclo integral de las 555 sonatas para teclado) y auspiciado por el Instituto Italiano de Cultura de Madrid en la persona de su director (Carmelo Di Gennaro), el grupo belga Aka Moon con el complemento del pianista Fabian Fiorini se presentan en Madrid para ofrecer por encargo de dicho instituto diversas sonatas del compositor italiano Domenico Scarlatti.

 

AKA Moon & Fabian Fiorini © Sergio Cabanillas, 2013

AKA Moon & Fabian Fiorini
© Sergio Cabanillas, 2013

 

Aka Moon nació en el año 1992 por obra y gracia de sus tres componentes actuales (Fabrizio Cassol, Michel Hatzigeorgiou y Stéphane Galland) tras regresar de la Republica Centroafricana donde trabaron contacto con la tribu de Pigmeos Aka de donde tomaron parte del nombre del grupo.

Desde el ya lejano 1992 y su homónimo álbum de debut Aka Moon hasta su último trabajo hasta la fecha Unison de 2012 han transcurrido 14 obras con diversas colaboraciones, entre otros con Benoît Delbecq, Marc Ducret, Umayalpuram K. Sivaraman, David Gilmore (no confundir con el también guitarrista de Pink Floyd David Gilmour) Magic Malik, Robin Eubanks y el que es casi cuarto miembro Fabian Fiorini.

Definidos como grupo de jazz-rock y fusion  quizás no esté tan claro dicha definición. Los belgas siempre se han movido en aguas poco claras en cuanto al estilo pero con ideas bastante diáfanas a la hora de tocar su música.

Para la ocasión interpretar 9 sonatas de Domenico Scarlatti se presentaba como una labor ardua de arreglos complejos y trabajo duro. Aka Moon es un grupo que disfruta haciendo libre su música, tanto como quienes la escuchan. Ceñirse a composiciones del maestro barroco a caballo entre los siglos XVII y XVIII ha podido mermar algo de su expresión y definición de lo que verdaderamente han venido trabajando a lo largo de tantos años. No obstante, apoyados en su imaginación y técnica virtuosa salvan los obstáculos propios del corsé que supone tocar con la partitura en el atril y consiguen plasmar con autenticidad de maestros un jazz de cámara que podríamos encuadrar dentro del llamado de la tercera corriente (Third Stream), es decir, la fusión de la llamada música culta y el jazz.

 

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Fabian Fiorini
© Sergio Cabanillas, 2013

 

Especialmente reseñables la “Sonata K 14” con destacados arreglos y brillantes solos del pianista y alma mater (Fabian Fiorini) y el bajista Michel Hatzigeorgiou; la “Sonata k 466” donde la frescura, la pasión y la técnica individual y colectiva alcanzaron momentos de intenso clima y emociones profundas. La “Sonata k 87” se caracteriza por un corte algo más intimista personalizado en Fabian Fiorini que sigue aportando una inagotable fuente de conocimiento de los clásicos por encima del resto de componentes del grupo.

 

Fabrizio Cassol © Sergio Cabanillas, 2013

Fabrizio Cassol
© Sergio Cabanillas, 2013

 

Y qué decir de la “Sonata L 108” donde una vez más y sin reiteración alguna, Fabian Fiorini muestra sus dotes de concertista convirtiendo la pieza en un pequeño concierto para piano solo que desemboca en una erupción volcánica que hace fluir una cantidad infinita de lava entre Fabrizio Cassol, Michel Hatzigeorgiou y Stéphane Galland.

En “Sonata K 1” es el saxo alto de Fabrizio Cassol quien toma las riendas disfrazándose de cantante ocasional, modulando, cambiando y jugando con los silencios para volver a focalizarse en Fabian Fiorini.

 

Michel Hatzigeorgiou © Sergio Cabanillas, 2013

Michel Hatzigeorgiou
© Sergio Cabanillas, 2013

 

En resumidas cuentas un concierto curioso y poco habitual que intentó abrir nuevas puertas a una música caleidoscópica, intimista y enérgica por momentos, lírica y poética frente a lo rocoso y mundano en otras.

Pero aquí no terminó nada más que la primera parte del concierto, aun habría una segunda en la que la formación se redujo a trío quedando relegado a un segundo plano el verdadero protagonista de la primera. (Fabian Fiorini)

En este segundo acto el grupo mostró sus verdaderas dotes librándose de ataduras, sonando a libertad y basándose en sonidos mestizos que van desde los Balcanes hasta el Mediterráneo pasando por el Flamenco de Andalucía.

 

Stephane Galland © Sergio Cabanillas, 2013

Stephane Galland
© Sergio Cabanillas, 2013

 

El grupo fluye como una máquina bien engrasada y de mayor pegada acercándose al rock, al avant-garde e incluso al free-jazz utilizando para ello el virtuosismo y la sonrisa de la que no fueron portadores en el primer acto. Se masca el disfrute, el vértigo, la solidez sin fisuras, el sentimiento y el sentido verdadero de su música.

¡El monstruo despierta con toda la rabia que es capaz de generar!

Ahora recuerda a los canadienses Miriodor por su enérgica propuesta, al funk por medio de su bajista Michel Hatzigeorgiou, aparece la improvisación y el swing y el RIO (Rock en oposición)

Casi mejor lo último que lo primero. Aunque todo bueno, de la mejor catadura.

Texto: © Enrique Farelo, 2013
Fotografías: © Sergio Cabanillas, 2013