Machine Mass Sextet: Intrusion (Moonjune Records 2021) [Grabación de jazz] Por Enrique Farelo

Cuarto trabajo del grupo Machine Mass para el sello Moonjune records desde el año 2011 que con As Real As Thinking dio paso a Inti en el 2014 y a Plays Hendrix de 2017.

Intrusion se abre con “Africa” de John Coltrane y se cierra con “In a Silent Way” de Joe Zawinul el resto son composiciones originales.

Con “Africa” exploramos sensaciones cercanas John Coltrane, de hecho, el sonido del saxo soprano de Manuel Hermia y la batería de Tony Bianco en el inicio así lo afirman.

Mucho más allá nos llevan la trompeta de Laurent Blondiau y la ácida guitarra de Michel Delville. Estéticamente progresivos hasta la extenuación.

La quietud quebrada y misteriosa del piano de Antoine Guenet se abre paso ante un bosque de instrumentos de viento. Laurent Blondiau y Manuel Hermia, ambos quejumbrosos y elocuentes se relevan en los solos, dejando fluir con soltura nuevamente, a Antoine Guenet con un unísono final en “Intrusion”.

Laurent Blondiau muestras su lado más sollozante, cómico e infantil en la miniatura “This Is”.

“Not Another Loud Song” continua por similares derroteros, en cuanto a Laurent Blondiau se refiere, pero el sonido se torna progresivo y Canterbury. Michel Delville muestra su lado más cáustico a la guitarra eléctrica en su solo, y más repetitivo (rememorando a Soft Machine), en el acompañamiento a Manuel Hermia en el suyo.

En “Intro”, Damien Campion nos introduce en “The Roll” con un solo de contrabajo sin acompañamiento.

“The Roll” vuelve con la personalidad coltraniana del saxo tenor de Manuel Hermia, la batería de Tony Bianco (a lo Elvin Jones) y el destacado solo de piano de Antoine Guenet completando un todo de compactos arreglos e intensos desarrollos instrumentales realmente convincentes.

“ED” es un tótum revolútum en el inicio y un juego de sonidos vanguardistas que van del free-jazz al rock progresivo encarnando en la delirante y psicodélica guitarra de Michel Delville el mayor de los protagonismos.

La composición de Joe Zawinul “In a Silent Way” pone el broche final a Intrusion.

La pieza sirvió de título al álbum de Miles Davis del año 1969 y es una demostración de todo lo expresado a lo largo del disco, jazz acústico aderezado con elementos eléctricos personalizados en Michel Delville.

La pieza suena como un himno épico, cool y disonante. Lírica y narrativa apaga su eco en la oscuridad.

© Enrique Farelo, 2021

Machine Mass Sextet: Intrusion

Michel Delville (guitarra eléctrica, Roland GR09), Tony Bianco (batería y percusión) y Antoine Guenet (piano acústico) más Laurent Blondiau (trompeta), Manuel Hermia (saxos) y Damien Campion (contrabajo).

  1. “Africa” (Coltrane), 2. “Intrusion” (Guenet), 3. “This Is” (Bianco, Blondiau, Campion, Delville, Guenet, Hermia), 4. “Not Another Loud Song” (Delville), 5. “Intro” (Damien Campion), 6. “The Roll” (Delville), 7. “ED” (Delville) y 8. “In a Silent Way” (Zawinul).

Grabado en directo en el estudio 5 Liége (Bélgica) en 2021. Publicado en 2021 por Moonjune Records.




Zugardi Big Band: de casualidades, encuentros, amistad y pasión por la música [Entrevista de jazz] Por Pachi Tapiz

Zugardi Big Band actuará el próximo sábado 8 de mayo de 2021 en la Casa de Cultura de Zizur Mayor (Navarra) a las 20:00. Esta es la que se podría denominar formación hermana mayor de Zugardi Rag Band, que en este año 2021 actuó en el ciclo Urtarrijazz – Un enero de jazz local 2021. El tubista Ignacio Fernández Galindo, uno de los mayores responsables de la puesta en marcha de estas dos formaciones y de todo lo relacionado con estas propuestas musicales y educativas, respondió por correo electrónico a las preguntas de Pachi Tapiz.

Pachi Tapiz: ¿Cómo surge Zugardi Big Band?

Ignacio Fernández Galindo: El origen de la actual formación se sitúa en una formación anterior, Zugardi Rag Band, nacida en octubre de 2013, entre un grupo de músicos de Zizur Mayor, que tuvo como objetivo la búsqueda de un repertorio de music hall de calle basado en el ragtime, el fox trot y el blues. Zugardi Rag Band se organizó como septeto con ensayos periódicos en la Casa de Cultura del Ayuntamiento de Zizur Mayor. La presentación del conjunto tuvo lugar el 13 de septiembre de 2014 con un concierto al aire libre en el Parque del Olmo/Zugardi Parkea de Zizur Mayor durante las Fiestas de la localidad. Esa plaza pública es la que da nombre al grupo, ya que varios de los primeros músicos de la formación viven en sus proximidades.

Zugardi Big Band nace en octubre de 2017, con el objetivo de estudiar el repertorio de jazz para banda (big band), desde los clásicos de los años 30 y 40, pasando por el bebop de los años 50 y 60 (Davis, Parker, Monk), hasta llegar al jazz latino de los años 60 y 70 del siglo XX. La banda tiene además una parte de su repertorio con arreglos vocales interpretados por la cantante Maite Iriarte.

¿Cuántos integrantes actuaréis en el concierto de Zizur Mayor?

Los treinta y dos intérpretes de Zugardi Big Band son: Maite Iriarte y Raúl Martínez (voces), Alejandro Arbea, Wifredo Soler (flautas); Uxue Roncal y Mikel Maritorena (clarinetes); Helia Úriz, Iñaki Jiménez, Ainhoa Jiménez, Marina Oteiza e Igor Anguiano (trompetas); Paula San Martín (trompa), Amaia Bacaicoa, Fefa González, Amaia Cortés, Lucía Laño y Alejandro Ozcoidi (saxos altos), José Antonio Olaizola y Carlos Beloki (saxos tenores); Peio Sagaseta, Héctor Pérez, Asier Martínez, Xabi Elizalde y Eneko Bescós (trombones); Isabel Álvarez Berango (piano), Sergio Liz (contrabajo), Natxo Aizpún (armónica); Xabi Valencia (batería), Daniel Marín y Andrés Garde (percusión), Ignacio Fernández Galindo “Dallas” (tuba y dirección artística); y dirección musical de Jokin Borromeo.


Zugardi Big Band en el local de ensayo

Me resulta muy llamativo tanto el repertorio de Zugardi Big Band, como el de su (si se me permite), hermana menor, Zugardi Rag Band. Quizás no tanto en el de Zugardi Big Band, pero sí en de la Rag Band. ¿Dónde acudís a la búsqueda de algunos temas absolutamente inusuales en el repertorio actual de las Big Bands? 

Una idea básica en el trabajo de los arreglos y las adaptaciones es que cada una de las obras tenga un significado especial para el conjunto, para los solistas, o con mi criterio como director musical. No hay ni una sola pieza que no esté adaptada al conjunto desde cada una de las particellas individuales. Por ejemplo, en “My Favorite Things”, del musical “The Sound of Music”, de Richard Rodgers (1902-1979) & Oscar Hammerstein II (1895-1960), nos basamos en el delicioso arreglo de Paul Murtha (n. 1960), publicado por la editorial Hal Leonard, pero decidí añadir un solo de piano basado en improvisaciones del pianista Brad Mehldau y progresiones de cosecha propia, como homenaje a nuestra primera pianista de la banda: María Suberviola. “Perfidia” está incluida porque coincidimos nuestra cantante Maite Iriarte y yo en nuestra pasión por la música latina y los boleros. “On Green Dolphin Street”, un clásico de los años 40, está basada en tres arreglos diferentes, de autores de décadas incluso distintas, y adaptados por nosotros para crear cohesión en sus secciones desde la variedad. Y así con todas y cada una de las obras.

Otra idea significativa en Zugardi es la realización de arreglos propios, especialmente en Zugardi Rag Band, su “hermana pequeña”, buscando partituras antiguas en bibliotecas digitales, especialmente de EE.UU. Hay joyas ocultas, con forma musical de cakewalk, charleston, ragtime, valses o two steps, que están por descubrir. También buscamos entre ediciones antiguas de segunda mano, muchas de ellas publicadas en forma de voz y acompañamiento de piano.

Y en tercer lugar, nos gusta la variedad de estilos, por eso podemos acercarnos al pop, funky, soul, rock o blues, y no sólamente al jazz, en sentido estricto.

¿Cómo decidís el repertorio de la Big Band y de la Zugardi Rag Band?

Los criterios son: o bien por mi criterio como bibliófilo empedernido y buscador de material inédito u olvidado, o bien a propuesta de algún músico participante (hay encuentros maravillosos producidos por el azar, la casualidad, o por una búsqueda dirigida), o bien el encuentro con alguna obra o arreglo poco conocido que nos suscite interés (puede ser por el autor, por el estilo, por las posibilidades tímbricas que ofrece, etc), o bien recurrir a un standard de jazz, que siempre será conocido por el gran público, y es terreno seguro.

También te quería preguntar por el papel que tienen formaciones como vuestra Big Band para la formación de los músicos. Tuve el placer de ver a la Zugardi Rag Band en Urtarrijazz en enero de 2021, y allí compartíais espacio y atriles músicos más veteranos junto con otros muy jóvenes. Supongo que todo eso se traspone a la Big Band. 

Para nosotros la didáctica es fundamental. Acercar el lenguaje, la audición, los solos, las dinámicas, el estudio de las articulaciones… Es un entorno muy enriquecedor. Es su seña fundamental como conjunto amateur.’, tanto en la Rag band como en la Big Band.

Desde 2019 hemos ido creando una red de contactos con Escuelas de Música de Navarra para dar a conocer nuestro proyecto educativo, basado en compartir formación y repertorio desde un conjunto instrumental numeroso (32 músicos) y estable, dirigido especialmente a alumnos a partir de 14 años (edad de acceso a Zugardi). De hecho, para la temporada 2021/2022 de Zugardi Big Band por localidades de Navarra, vamos a potenciar aún más la colaboración con instituciones musicales educativas.

Ya desde nuestra fundación, tenemos muy presente la estrecha relación entre el conjunto Zugardi Big Band y las Escuelas de Música de Navarra, ya que alumnos y profesores de los centros de Zizur Mayor, Pamplona, Altsasu, Olatz y Villava forman parte de nuestro proyecto educativo. De hecho, el programa “Educando” de Zugardi Big Band se basa en el acceso a la interpretación del jazz, swing y blues de estudiantes de música de Escuelas (a partir de 14 años) para que se acerquen al trabajo colectivo en esta agrupación instrumental. En el concierto de Zizur Mayor, debutarán cinco músicos con edades comprendidas entre los 14 y los 20 años.

¿Cómo ves ahora mismo el panorama de las Big Band, especialmente en España?

Desde una perspectiva optimista. La diversidad y cantidad de formaciones no ha dejado de crecer. Ha sido muy importante la cohesión del proyecto de Pablo Mazuecos para crear una Asociación nacional de Big Bands. Mazuecos ha contactado con 140 big bands… La cifra es extraordinaria. Se pensaba que no había más de 90 o 100. Estas grandes formaciones son además muy versátiles, dinámicas y proactivas. Nos sentimos muy acompañados en este reto de la asociación y ya tenemos una red de contactos por todo el país.

Dentro de las limitaciones que está imponiendo la pandemia, ¿cuáles son los próximos pasos que tenéis previstos tanto para la Zugardi Big Band como para la Zugardi Rag Band? ¿Tenéis previsto realizar alguna grabación? ¿Contar con algún invitado especial como colaborador? 

Ahora mismo la prioridad es contactar con gestores y promotores para cerrar conciertos y hacer llegar nuestras propuestas de repertorio. También nos gustaría grabar un disco antes del 2024, y ya tenemos ideas previas respecto al trabajo que nos gustaría hacer. Y en cuanto a colaboraciones (y como nos fascinan las fusiones), hemos pensado también en desarrollar proyectos con otros conjuntos instrumentales de familias y estilos diferentes, también con instrumentos tradicionales de nuestra cultura (hay precedentes con txistus, albokas, gaitas o acordeones interesantísimos) y, por último, con artistas de electrónica, DJ, techno, etc. hay muchos campos abiertos e inexplorados con los que experimentar y disfrutar.

¿Te apetece añadir algo más?

La idea de crear una nueva Big Bang surgió casualmente de una crisis y de un viaje. La crisis se produjo por las bajas que tuvimos en 2017 en la formación de origen: Zugardi Rag Band. El proyecto quedó tocado, pero no hundido. Y el viaje, fue realmente una escapada familiar a Venecia unos meses después. Buscando partituras de segunda mano en una librería, encontré una edición de sonatas para piano de Dimitri Kabalevsky y esa misma noche, en su última hoja, comencé a apuntar una lista de partituras necesarias para el repertorio de una nueva big band. En lugar de cubrir bajas de un conjunto, el reto sería crear una gran formación. A mi llegada a Pamplona, ese agosto de 2017, comencé a llamar a todos los contactos que tenía y que pude conseguir. Y el músico y amigo que más me ayudó fue Iñaki Rodríguez, a quien siempre le estaré agradecido. Es un extraordinario intérprete y un dinamizador sin parangón en nuestra comunidad. Eso es el jazz: casualidades, encuentros, amistad y pasión por la música.

 

Entrevista: © Pachi Tapiz, 2021
Fotografías: © Zugardi Big Band, 2021




Angel Unzu: Orain (Moskito Rekords, 2021). (Ahora), el trío es un cuarteto. [Grabación de jazz] Por Juan F. Trillo

El polifacético Ángel Unzu —guitarrista, compositor, arreglista— presenta su séptimo álbum, para el que ha contado con la colaboración del saxofonista polaco Andrzej Olejniczak, convirtiendo su trío en un, musicalmente hablando, sólido cuarteto.

Unzu comienza su aprendizaje de guitarra clásica allá por los ochenta y amplía sus conocimientos musicales gracias a profesores como Félix Santos o Arthur Bernstein, pero también entrando en contacto con músicos de la talla de Pat Metheny o Leo Brouwer, y manteniendo siempre como referencias musicales a Egberto Gismonti y a Ralph Tower. Cuenta, por lo tanto, con una excelente formación a la que se suma la experiencia que le proporciona su ya larga trayectoria profesional.

En 1994, el guitarrista pamplonés participa en el III Festival de Guitarra de Zarauz apareciendo en el cartel por primera vez como solista y con su propio nombre. Dos años más tarde graba su primer disco, 13 Solos. A partir de ahí, realiza frecuentes giras por España y Argentina.

Más tarde llegan nuevos discos, como Melodías de piel (2003) o Tiempo de búsqueda (2011), disco este último que presenta en el festival argentino Guitarras del Mundo.

Sin embargo, sigue en contacto con sus raíces y buena muestra de ello es 14 Abesti eta Hamahiru Istorio Txiki, juanto al letrista Txuma Murugarren. En su faceta como músico de estudio, ha sido reclamado con frecuencia para acompañar a nombres conocidos del folk vasco, como Benito Lertxundi, Jabier Muguruza, Gontzal Medibil o Anje Duhalde.

Es por tanto un músico cuya versatilidad le permite acomodarse a muy diferentes estilos. En cualquier caso, en los últimos tiempos su relación con la música jazz ha ido afianzándose, un estilo con el que, a juzgar por los resultados, se siente particularmente a gusto. Colabora con Zilbor Hestea, grupo dirigido por el pianista Iñaki Salvador y con el que toma parte en festivales de jazz de San Sebastián, Perpignan y Vitoria. Igualmente, ha intervenido en varias composiciones para Gonzalo Tejada New Quintet.

Unzu acumula, hasta la fecha y como hemos dicho, siete discos propios, de los cuales este que presentamos hoy en Tomajazz, Orain (Ahora, 2021), es el más reciente. Se trata de once temas de composición propia, si bien, Ángel quiere resaltar las valiosas aportaciones tanto de Gonzalo Tejada, como de Juan Manuel Urriza. Unzu: “Juanma y Gonzalo son muy activos a la hora de proponer acertadas sugerencias y pequeños cambios en el estudio de grabación, modificaciones que en este caso han contribuido a mejorar considerablemente el resultado final, por lo que les estoy muy agradecido”.

La playlist se abre con el tema que da título al álbum, “Orain”: suaves punteos de Unzu con Olejniczak reforzando la melodía en momentos puntuales. El siguiente, “Basej”, comienza con la percusión de Urriza y el músico polaco no tarda en sumarse, para compartir entre ambos el protagonismo a lo largo de toda la composición. “Arriba hay luz” es una pieza que encaja sin problemas en la etiqueta de fusión, por lo que se precisan paladares muy concretos para degustarla adecuadamente, pero con la que sin duda no quedarán decepcionados. Ángel Unzu: “Hoy, ahora, toco y compongo así, por mi pasado he llegado hasta aquí, mañana ya se verá. Una vez más he apostado por las composiciones originales”. Son todas ellas, como hemos dicho antes, piezas personales del líder de la formación, algunas escritas a lo largo de los últimos años y otras exprofeso para este álbum.

Entre las primeras se encuentra, por ejemplo, “Lisboa”, donde Unzu se luce con su instrumento, con el bajo de Tejada siempre en segundo plano, pero dando consistencia a una excelente composición. En ella, y a pesar de que por momentos nos hace pensar que va a derivar hacia el rock progresivo, el cuarteto consigue mantenerse dentro de los parámetros jazzísticos.

Encontramos también cuatro composiciones bajo el nombre de “Geroa” (1, 2, 3 y 4) que permiten a Unzu y a Olejniczak experimentar con sonidos ácidos y por momentos inquietantes. En la última, “Geroa 4”, en cambio, la guitarra de Unzu, ahora en solitario, pone un contrapunto que nos devuelve la calma, y que se convierte en nuestro tema favorito del álbum.

Los tres temas finales, resultan ser mucho más tranquilos, especialmente el último, “Carla & Steve” con el que se cierra este álbum, buen ejemplo de la destreza guitarrística y compositora del líder de la formación, Ángel Unzu.

Texto: © Juan F. Trillo, 2021 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut

Angel Unzu: Orain. (Ahora)
Angel Unzu, guitarra.
Gonzalo Tejada, bajo, contrabajo.
Juan Manuel Urriza, batería.
Andrzej Olejniczak, saxo tenor y soprano, clarinete.
Estudios de Grabación: Elkar (San Sebastian).

Fecha grabación: 11 y 12 diciembre, 2020. Producción: Angel Unzu. Publicado en 2021 por Moskito Rekords.




Horace Tapscott with the Pan Afrikan Peoples Arkestra: Ancestral Echoes. The Covina Sessions, 1976 (Dark Tree. Roots Series. 2021) [Grabación de jazz] Por Pachi Tapiz

Horace Tapscott (1934-1999) es uno de los pianistas más infravalorados de la historia del jazz. Activo en la zona de Los Angeles e involucrado con la escena de vanguardia y en el activismo en su comunidad local, fue calificado como problemático por el establishment musical. Debido a esto, no tuvo la oportunidad de hacerse el hueco en la escena internacional que merecía por su calidad artística. Cuando parecía que comenzaba a tener su parte del reconocimiento internacional que se había ganado a lo largo de las cuatro décadas anteriores, falleció de un cáncer de pulmón. Esto se tradujo en una discografía como pianista que comenzó muy tarde (su primera grabación como líder es The Giant Is Awakened de 1969), pero en la que hay verdaderas joyas como la grabación mencionada, o el inmenso doble CD The Dark Tree (1991).

En la década de los años 60 Horace Tapscott puso en pie la formación The Pan Afrikan Peoples Arkestra. Si bien este grupo estuvo activo a lo largo de las siguientes décadas, no fueron demasiadas las veces que pasó por el estudio de grabación hasta que el pianista comenzó a publicar sus obras en el sello Nimbus a partir de finales de la década de los años 70. Es por este motivo que resulta especialmente destacable Ancestral Echoes, con temas grabados en estudio en 1976 y que ha sido publicado por el sello francés Dark Tree con permiso de la Horace Tapscott Family.

En la grabación aparecen cuatro temas que duran entre 10 y 28 minutos. “Ancestral Echoes” fue un encargo, y “Sketches of Drunken Mary” (que aparecería posteriormente en The Dark Tree), son composiciones de Tapscott. “Jo Annette” es obra de Guido Sinclair, y la extensa “Eternal Egypt Suite” es una composición de Fuasi Abdul-Khaliq. La música se mueve por terrenos libres con aromas que remiten hacia Africa. En definitiva, pura música de Horace Tapscott, hecha realidad por una formación de más de 20 músicos, y otra muestra más de la grandeza de ese gran músico que fue Horace Tapscott.

© Pachi Tapiz, 2021

Horace Tapscott with the Pan Afrikan Peoples Arkestra: Ancestral Echoes. The Covina Sessions, 1976 (Dark Tree. Roots Series. 2021)

Temas: “Ancestral Echoes”, “Sketches of Drunken Mary”, “Jo Annette”, “Eternal Egypt Suite”

The Pan Afrikan Peoples Arkestra
Horace Tapscott director, piano
Aubrey Hart flauta
Adele Sebastian flauta
Jesse Sharps saxo soprano
Gary Bias saxo alto
Michael Session saxo alto
Fuasi Abdul-Khaliq saxo tenor y clarinete bajo
James Andrews saxo tenor
Charles Chandler saxo tenor
Amos Delone saxo barítono
Steven Smith trompeta
Lester Robertson trombón
Wendell C. Williams trompa
Red Callender tuba
Linda Hill piano
David Bryant contrabajo
Marcus Mclaurine contrabajo
Ricky Simmons batería
Ishmael Balaka batería
Moises Obligacion congas
Kamau Daaood poeta

Otros posibles participantes
Herbert Callies clarinete alto
Dadisi Komolafe saxo alto
Robert Watt trompa

Grabado en 1976. Publicado en 2021 por Dark Tree Records.




Dr. Lonnie Smith: Breathe (Blue Note, 2021) [Grabación de jazz] Por Rudy de Juana

Dr. Lonnie Smith BreatheNo es un doctor “de verdad”, pero al Dr. Lonnie Smith podemos perdonárselo. Criado en la banda de George Benson, el que es uno de los organistas más singulares de las últimas décadas, afirma que le encanta “doctor up” (literalmente alterar) los temas con su estilo personal. Y eso es precisamente lo que hace en “Breathe” (Blue Note), un disco grabado en directo con motivo de la celebración de su 75 cumpleaños (Jazz Standard, Nueva York, 2017) en la misma semana que grabó su conocido álbum All in My Mind.

Ataviado con su característico turbante, en este concierto Smith estuvo acompañado por una formación de lujo: Jonathan Kreisberg (guitarra), Johnathan Blake (batería), John Ellis (saxo tenor), Jason Marshall (saxo barítono), Sean Jones (trompeta) y Robin Eubanks (trombón). Además, para el lanzamiento del nuevo álbum, Smith ese encerró en el estudio con nada menos que Iggy Pop, con el que graba dos covers: “Why can’t we live together” (hit R&B de Timmy Thomas grabado en 1973) y el famoso tema de Donovan, “Sunshine Superman”, que el propio Lonnie Smith incluyó hace casi 50 años, en su álbum Move your hand.

Es cierto que sobre el papel mezclar a un artista de rock y post-punk como Iggy Pop, con el característico sonido del Hammond puede no parecer la mejor de las ideas…y sin embargo de alguna forma funciona. Especialmente en “Why can’t Live together” los tonos graves y cascados de Iggy Pop consiguen elevarse ligeros sobre el Hammond, gracias sobre todo al buen trabajo de guitarra de Kreisberg, que consigue restar gravedad al tema y darle un toque bluesesco que anima incluso a bailarlo. Más plana nos parece en cambio la interpretación de “Sunshine Superman”, con un Iggy Pop un tanto monocorde y una orquestación que tampoco está a la altura de lo que demanda este tema.

Puestos a homenajear, sin embargo, la mejor muestra la encontramos en la psicodélica versión que el grupo se marca del “Epistrophy” de Thelonious Monk, llena de ritmos tan sincopados como distorsionados, como si primero hubiesen sido agitados en la maravillosa coctelera de Sun Ra, para pasarlos después por el tamiz del Hammond… y añadiendo al resultado final grooves urbanos de Bronx de los años 70.

De su extensa discografía, Lonnie Smith rescata “Bright Eyes”, tema que George Benson incluyó por primera vez en su álbum Benson Burner (1976) y en la que, aunque prácticamente calca la fórmula del tema original, gana enteros en solos como los de Ellis, que consiguen dar aún más aire a una composición que ya de por sí es alegre, vibrante, llena de distintos matices y colores…probablemente la pieza más redonda de las que se incluyen en este disco en directo.

Mucho más reciente es en cambio “Track 9”, tema que Smith incluye en su álbum de 2004 Too Damn Hot, llevando el Hammond directamente a la mesa de mezclas, sobre una base de percursión rock y líneas armónicas que se movían entre el funk y la estridencia atonal. En directo en cambio, el tema se beneficia de una interpretación mucho más limpia y realza su línea harmónica gracias al estupendo conjunto de instrumentos de viento que se reúnen en esta banda.

El Soul y el R&B, dos géneros con los que Smith ha trabajado igualmente en su carrera, se dan cita “Too Damm Hot” (tema extraído del mismo álbum) y en “Pilgrimage”, composición en la que podemos escuchar a la mezzosoprano Alicia Olatuja, conocida entre otras muchas cosas, por haber cantado en la segunda toma de posesión de Barack Obama.

En conjunto, Breathe sin aportar nada especialmente novedoso para los fans de Dr.Lonnie Smith, sí que ofrece un conjunto musical compacto y muy disfrutable desde el principio hasta el final, con un nivel general que no decae hasta casi el final. Por ponerle un pequeño “pero”, tal vez precisamente esa colaboración con Iggy Pop, que parece tener más valor como reclamo de marketing que como un valor musical real. En cualquier caso, un disco muy recomendable.

Texto: © Rudy de Juana, 2021. http://www.caravanjazz.es/




Jorge López de Guereñu: Sun Ra, de Saturno a Bilbao [Entrevista de jazz] Por Pachi Tapiz

En abril de 2021 se ha inaugurado en la tienda de discos Power Records de Bilbao, la exposición Sun Rays In Saturn. A tribute to Sun Ra realizada por Jorge López de Guereñu en homenaje al gran creador Sun Ra (1914-1993). La muestra es una magnífica excusa entrevistar por correo electrónico al artista responsable de esta exposición, aficionado a muchos estilos distintos, soñaba con ser pianista pero decidió establecer una relación distinta con la música, enorme admirador de Monk, surfero y vividor incansable. Estas son las respuestas a las preguntas de Pachi Tapiz. Ilustran la entrevista las creaciones de Jorge López de Guereñu.

¿Por qué Sun Ra?

En la última parte de los tres años que llevo recuperando el tiempo perdido me estoy quitando la espina con grandes héroes del jazz sobre los que nunca había trabajado. El año pasado hice una serie y una exposición en noviembre, sobre Mingus, al que sorprendentemente, no había dibujado ni pintado jamás. Ahí había miniaturas hechas con trozos de cajas de vino además de lienzos y también obras sobre papel con una técnica nueva que llevo desarrollando dos años y algo. Esa exposición la presentó Hipólito García “Bolo”, con una poesía de Ra. Nuestra telepatía es así, él no tenía ni idea de que yo ya estaba trabajando en otra serie sobre él desde tres días antes de esa inauguración, ni yo de que iba a recitar algo así.

¿Cómo surge la idea de exponer en Power Records?

Justo entonces me enteré del 30 aniversario de esa fantástica tienda, sus dueños son muy buenos amigos míos, hace unos veinte compraron tres de mis obras más conocidas de la serie Great Black Music para decorar su local. Les propuse celebrarlo con una exposición sobre el gran Ra y les encantó la idea, pero días después me operaron un oído y tuvimos que posponerlo. Iba a ser una serie corta, pero me he curado trabajando en ello y ha ido creciendo, mientras escuchaba su música sin parar, releía el fantástico libro sobre él de Swed, Space Is The Place, y muchas de sus hilarantes poesías. Según me iba recuperando escuchaba su música a más volumen, y en la situación en la que estamos, me iba dando cuenta que no podía haber elegido mejor el personaje y la música sobre la que trabajar.

¿Qué es lo que te llama la atención como personaje?

Es el gran escapista. Me da exactamente igual que se creyera o no que realmente venía de Saturno. Sus disfraces, su actitud y su música, son una vía genial (y divertida) de escape. Mientras trabajaba sobre él, en la América de ese otro gran payaso sin gracia alguna, Trump, renacía el racismo que nunca ha sido superado, pero no era tan visible. Ra nace en Birmingham, Alabama, donde se cría en los años veinte, uno de los sitios donde más afición había a colgar negros de los árboles. Su actitud y estrafalaria pinta son la mejor manera de evitar algo así. Imagínatelo paseando por ahí jovencísimo y ya con collares, pulseras, túnicas y extraños gorros o sombreros. Es genial, seguro que lo veían tan extremadamente raro que ni se les ocurría meterse con él. Negro era, evidentemente, pero lo más llamativo seguro que era su pinta de loco. Esa actitud, y sus fantasías mitológicas sobre el hombre negro, la pseudociencia y la ciencia ficción, el espacio y demás, me parecen la broma suprema: no soy ni negro ni verde ni amarillo, soy mucho más raro, de otro planeta, ya que aquí los negros no podemos vivir en vuestro mundo de blancos, así que vengo de Saturno y allí volveré. Tal y como está la cosa, a mi me dan ganas de irme con él también.

En su música hay múltiples facetas. ¿Qué es lo que más destacarías de toda su carrera?

Esa es la típica pregunta a la que en su caso sólo se puede responder “todo” o sencillamente, no responder. Dada mi debilidad como pianista frustrado por las grabaciones de pianistas en solitario, sus primeras que hizo siempre me han fascinado, y además sabes bien que mi dios absoluto es Monk y ahí está mas “monkiano” que nunca. Tenía sus dos primeros volúmenes, el segundo sólo en un vinilo ya destrozado, así que pedí la nueva versión completa y remasterizada de Monorails And Satellites, una edición preciosa con fantásticas notas de Vijay Iyer, la he disfrutado muchísimo mientras pintaba.

Siempre te pasan cosas muy divertidas, ¿ha habido alguna mientras lo hacías?

Hace poco una amiga que lleva una vida tan extraña y siempre de viaje como la mía, en una conversación con otra gente dijo “Jorge y yo somos muy cosmopolitas, pero a la vez muy de aquí”. Va a ser verdad que los vascos somos muy ordenados, porque empecé a pintar escuchando los ciento y pico discos suyos que tengo, en orden cronológico. Cuando estaba con los de finales de los cincuenta tuve que parar dos o tres veces a comprobar que en lo que estaba escuchando no había grabaciones diez o quince años posteriores, cosa perfectamente posible en su caso, al ser él de Saturno, no de Bilbao. Es sabido que mezclaba cosas de distintas épocas en lo que publicaba en sus discos. Te juro que no me podía creer que lo que estaba escuchando era del 58 ó 59, sonaba como cosas de Hancock en los setenta con su banda Mwandishi. Ra era un genio, iba claramente muy delante de todo.

Su discografía es muy extensa, ya que, adelantándose a su tiempo, puso en circulación una parte de su música por medio de la auto edición (incluyendo portadas pintadas por los integrantes de su Arkestra), y la auto distribución por medio de la venta por correo. No sé si me voy a atrever a pedirte que hagas una selección discográfica, aunque si te apetece hacerlo estaré encantado. Lo que sí que me gustaría es que nos hicieses uno de tus míticos “Jorgitos”, aunque sea virtualmente, con algunos de los temas imprescindibles de Sun Ra… supongo que allí estará el mítico “Space Is The Place”… pero no soy yo al que han pedido hacer esa selección.

Madre mía… El último “Jorgito” que hice tendrá… ¿Quince años al menos? Tiene gracia, esas recopilaciones las estuve escuchando hace poco, acordándome de la llamada de un amigo desde una tienda de discos en… ¡Japón! Resulta que tanta copia de copia de ellas, estaban allí en copias pirata, con sus portadas y todo, las mismas que aparecieron en Gracias por la música, ese fantástico libro publicado por Belleza Infinita sobre copias en cintas y CD personalizados, en aquellos tiempos en los que tanto se hacía. Lo que sí puedo hacer es pasar a una lista en Spotify los temas de otra recopilación que hice con temas grabados a mediados de los noventa en honor a Ra. Además, recomendar la increíble recopilación de Sun Ra hecha por Gilles Peterson hace unos años, en un doble CD publicado por Strut. Si será buena para que la recomiende yo, con lo aburridos que me parecen los mods

Habitualmente se pregunta por las influencias que tienen los músicos en los artistas que han venido posteriormente. En el caso de Sun Ra quería hacerte la pregunta a la inversa. No por las influencias que ha tenido, sino por aquellos aspectos que podrían servir de inspiración a los artistas de jazz y que pasan desapercibidos.

Veo la influencia de Ra en algunos músicos tan distintos como Erykah Badu, Georgia Anne Muldrow, Carl Craig, los Antipop Consortium, Flying Lotus o Bill Laswell, o en mucho del techno que he escuchado estos últimos años en los que he pasado tanto tiempo, parte de ello de fiesta aún a mi edad (soy incorregible), en Berlín. Hace poco he descubierto a Mononeon, un chaval completamente pirado que suena a una mezcla de Shuggie Otis con George Clinton y Sun Ra, y me encanta. También Craig Taborn, especialmente con su Junk Magic, Vijay Iyer, Jason Moran y, sobre todo, Matthew Shipp, creo que hacen exactamente eso sobre lo que me preguntas de forma muy personal y muy distinta en cada caso. Esos cuatro músicos, que me parecen grandes pianistas de nuestro tiempo, saben que Ra es un músico inimitable e inabarcable, ya que el espectro de su música es enorme, pero eligen cosas específicas de su arte que reinterpretan de manera brillante. Además, tienen mucho del sentido del humor que tanto aprecio en este genio, y que tanto echo de menos en este mundo nuevo que tan poco me gusta. Definitivamente, me quedo con Saturno.

Uno de mis discos favoritos de Sun Ra es Second Star To The Right (Salute To Walt Disney). Para los lectores de Tomajazz les contaré que es una grabación pirata en directo en la que Sun Ra y su Intergalaxtic Arkestra interpretaban temas archiconocidos de películas de Walt Disney. Me parece una locura maravillosa. Además, es muy divertido escuchar la reacción del público. Puesto que no te has animado a hacer una selección con los 50 discos imprescindibles de Sun Ra, ¿te animarías a recomendar alguna grabación que pueda sorprender  al oyente?

A mi esa grabación también me gusta, pero lo mismo perfectamente resumido es la increíble versión de su Arkestra del “Pink Elephants On Parade” de Dumbo, en el Stay Awake de 1989, con versiones de temas de Disney y producido por Hal Willner. Además de gloriosa, tiene uno de sus mejores solos al piano. Para quien busque una curiosidad, dos de sus últimos discos, Blue Delight y Purple Night, publicados por A&M, son de los más odiados y criticados por sus seguidores y en cambio a mi, que si no llevo la contraria reviento, me encantan.

¿Veremos a Sun Ra en algún grafiti o en alguna obra en formato XXL?

Yo hago murales intentando integrar el street art con el urbanismo. El grafiti clásico (que yo viví en Estados Unidos casi en el momento en el que apareció), aunque nos abrió a muchos artistas jóvenes entonces nuevas formas de actuar, me hacía gracia, pero poco más. Las derivaciones de ello que me interesan en el arte urbano son las más alejadas de la estética habitual en ese mundo, que me parece de un cateto indescriptible. La imbecilidad de los payasos que ensucian con sus estúpidas firmas las ciudades que otros intentamos mejorar, y las marujadas/horteradas de gente famosa como Okuda en España o Banksy en todo el mundo, me espantan. Me gusta gente mucho menos famosa pero que son artistas de verdad, como Dave Ellis, que por cierto es el hermano de John Ellis, excelente saxofonista. Hace tres años empecé a pasar mucho tiempo con mi novia en Berlín, donde ella vivía entonces, y si hago algún día algo allí, será sobre Ra, allí lo idolatran y el dinero corre que no veas. En Bilbao, de momento, el único músico que he colocado es el descomunal Coltrane sobre la ría, como parte del tercer mural más grande del mundo creado por un autor, y a Erykah Badu en el cuarto. El segundo y el primero, por el que me dieron un récord Guiness hace dos años, también son míos y están aquí. Ya sabes como somos los de Bilbao… Ahora mismo estoy proyectando uno no tan grande que espero poder realizar en breve, con Prince de protagonista, también en mi ciudad.

Y puesto que comentabas sobre grandes héroes del jazz, ¿cuáles son las siguientes figuras que sin duda tienes en mente que protagonizarán alguna de tus series de creaciones?

Estoy haciendo una historia del piano en el jazz, con esa nueva técnica que he descubierto para trabajar sobre papel. Tengo cosas ya hechas en esa serie, pero tendrá cien o más protagonistas. Tendrán que esperar, en tres días tengo una reunión para terminar de definir una exposición y un mural que voy a pintar en uno de los escaparates más grandes e inevitables de ver en Bilbao, sobre Cuba. Su protagonista será Ibrahim Ferrer, se filmará todo el proceso de cómo lo hago, y ese vídeo se proyectará en el otro gran escaparate del local. Lo verán la mayoría de las mujeres de Bilbao y las pocas turistas que imagino que habrá todavía para finales de mayo, cuando lo terminaré, y espero ligar mucho a pesar de ello. También que haga ya más calor y así poder pintar con poca ropa. En julio voy a tener el fabuloso regalo de una exposición en Guecho, mi pueblo, durante el festival de jazz. Ahí se verá una nueva pieza de gran formato realizada con bolsas de papel, Art Ensemble Of Bags, con muchos de los miembros que ya imaginas de una gran asociación de músicos de Chicago como protagonistas. También nuevas piezas a partir de cajas de vino en la línea de las “Chacolí en Saturno” de esta serie sobre Ra, que me parecen de lo más divertido que he hecho nunca, y varias sorpresas. Además me empiezo a plantear el volver a exponer mi trabajo en Estados Unidos, cosa que no hago hace unos treinta años, y si lo hago tengo claro que mis héroes de la segunda generación de los lofts, y los músicos que más me gustan de mi generación y la siguiente, muchos de ellos amigos míos, serán sus protagonistas. En otra línea distinta, tengo pendiente otro proyecto en Sevilla durante el ciclo de clásica contemporánea, organizado por mi gran amigo Manuel Ferrand, con el que codirigí Más Jazz, que evidentemente este año no se pudo realizar. Preparé sus bocetos, y si llego a realizarlo algún día, descubriré al público mi pasión menos conocida por esa música, y una línea de mi trabajo estéticamente muy distinta de lo más conocido de mi obra. Mientras lo digo pienso que  después de las exposiciones en apenas dos años sobre Aretha Franklin y Grace Jones en Madrid, las de la música que mi hermana Silvia y yo escuchábamos de adolescentes en Neguri y Bilbao, dedicadas a ella tras fallecer poco antes, Fado Geométrico sobre la música portuguesa en Las Arenas y Bilbao, la de Sevilla durante el ciclo de jazz, y Mingus, la más reciente, esto es demasiado. Lo que debería hacer es cogerme unas vacaciones y no hacer nada más que surfear y dormir al sol durante un tiempo.

Hablando de clásica contemporánea, ¿qué te parece el encuentro -que se publicó en forma de grabación- de Sun Ra con John Cage?

Como otras veces que dos genios se juntan, como ejemplo supremo mira lo que ocurrió cuando Rollins y Coltrane hicieron un tema juntos, y resultó el peor de un excelente disco, la cosa no funcionó, pero da igual, estuvo muy bien que pasara. A mi lo que me hubiera gustado es escucharles conversando, el segundo gran maestro del silencio (Monk es el supremo), que no callaba y era muy expresivo, junto a Ra, que no decía ni pío y cuando lo hacía era con ese tono tan monocorde y teatral que me parece superdivertido.

Un aspecto muy interesante de la música de Sun Ra, es que aunque ya hace muchos años que el maestro nos abandonó rumbo a Saturno, algunos de los integrantes clásicos de esta formación como Marshall Allen (que es ya nonagenario), siguen llevándola sobre los escenarios. Yo los he llegado a ver en directo, y me parece que es un homenaje más que digno. ¿Qué te parece a ti esa manera de mantener su legado vivo?

Yo también los he visto, y me pasa como con Mingus Dynasty o la Mingus Big Band. Se echa mucho de menos a esos dos grandes líderes y organizadores, pero me parece muy bien cómo mantienen el espíritu y reivindican una música sencillamente soberbia. Hace mil años, después de un concierto de la Arkestra, sus músicos estaban vendiendo Saturns y otras cosas raras en un pequeño mostrador, con el gran Ra de pie unos metros más atrás, en silencio y con esa pose a la vez tan divertida y teatral que tenía siempre. Yo era un crío, tenía ya cinco o seis discos suyos y quería comprar tres más, así que elegí dos y pregunté a Allen cual podría gustarme, que me eligiera uno. Allen vio de reojo que Ra, atento, le hizo un gesto casi imperceptible, Se acercó a él, que le susurró algo al oído. Volvió conmigo, se agachó y saco uno que no estaba visible de una caja de cartón y me dijo: “Ra dice que el que tienes que llevarte es este”. Lo cogí, Ra me miró con esos ojos indescriptibles, y me hizo un majestuoso pero discreto gesto de aprobación. Es uno de los momentos más bonitos de mi larga e intensa relación con la música, y ese disco sigue siendo de mis favoritos. No me preguntes cual era, eso es un secreto entre él y yo. Hace cuatro años, cuando me reencontré con Allen, me dijo que le sonaba mi cara, se lo recordé y me dijo: “claro, los humanos nos equivocamos, frecuentemente además; los dioses no”.

Entrevista: © Pachi Tapiz, 2021
Obra gráfica: © Jorge López de Guereñu, 2021




James Brandon Lewis – Chad Taylor: Live In Willisau (Intakt. 2020) [Grabación de jazz] Por Pachi Tapiz

James Brandon Lewis - Chad Taylor: Live In Willisau (Intakt. 2020)

James Brandon Lewis - Chad Taylor: Live In Willisau (Intakt. 2020)Fabulosa la grabación en directo, mano a mano, del baterista y percusionista Chad Taylor y del saxofonista James Brandon Lewis, registrada el 1 de septiembre de 2019 en el Jazz Festival de Willisau en Suiza, y publicada por el sello helvético Intakt.

Potente y dinámico, Live In Willisau es un mano a mano que sin perder su carácter contemporáneo, muestra a su vez el respeto de estos dos grandes músicos por la tradición del jazz. El saxofonista no oculta su querencia por Coltrane. Ambos músicos hacen también un precioso guiño al legendario dúo formado por Dewey Redman y Ed Blackwell, reinventando el tema “Willisee” de la grabación Red And Black In Willisau que estos dos maestros registraron en este mismo festival unas décadas antes. También hay recreaciones más que interesantes de las músicas de Duke Ellington (“Come Sunday”), Mal Waldron (“Watakushi No Sekai”), o del archiconocidísimo standard “Somewhere Over The Rainbow” que cerró el concierto. Y más allá del repertorio ajeno, están las composiciones de ambos músicos que sirven para demostrar por qué Taylor es un de los bateristas más interesantes de la actualidad, y Lewis uno de los saxofonistas más destacables entre los surgidos en los últimos años.

© Pachi Tapiz, 2021

James Brandon Lewis – Chad Taylor: Live In Willisau

James Brandon Lewis (saxo tenor), Chad Taylor (bateria, mbira)

“Twenty Four” (James Brandon Lewis/Chad Taylor ) 8:34 “Radiance” (Seraphic Light | John Coltrane/James Brandon Lewis/ Chad Taylor) 7:01 “Matape” (Chad Taylor) 10:32 “Come Sunday” (Duke Ellington) 3:44 “Imprints” (James Brandon Lewis/Chad Taylor) 8:42 “Watakushi No Sekai” (Mal Waldron) 7:05 “With Sorrow Lonnie” (James Brandon Lewis/Chad Taylor) 6:34 “Willisee” (Dewey Redman) 6:21 “Under/Over the Rainbow” (James Brandon Lewis | Harold Arlen) 7:43

Grabado en directo en el Jazz Festival Willisau, Suiza, el 1 de septiembre de 2019. Publicado por Intakt en 2020.




Soft Works: Abracadabra in Osaka (Moonjune Records 2020) [Grabación de jazz] Por Enrique Farelo

Soft Works "Abracadabra In Osaka" (Moonjune Records)

Que Soft Works es el sueño de Leonardo Pavkovic y que es la génesis de Moonjune records y la herencia más directa de los primigenios Soft Machine no deja de ser una certeza palmaria.

Soft Works nacieron del proyecto Soft Ware de Elton Dean que además contaba con el concurso de Keith Tippett al piano, Hugh Hopper al bajo y John Marshall a la batería.

La “nueva banda” tuvo sus dificultades a la hora de ser formada, tres miembros fijos buscaban un cuarto para completar el cuadro. Entre los elegidos se encontraban el propio Keith Tippett, Mike Ratledge o Dave Stewart, los cuales por unas razones u otras renunciaron a integrar el grupo; otros fueron los caminos y otro instrumento e instrumentista el que al fin cerrara la formación. El elegido fue uno de los más influyentes guitarristas británicos: Allan Holdsworth.

Soft Works solo grabó un álbum de estudio, Abracadabra 2003 y otro en directo, el presente Abracadabra In Osaka.

Las piezas “Facelift” y “Kings and Queens” son pertenecientes al tercer y cuarto álbum de Soft Machine y “Calyx” está incluido en el disco Hatfield & The North del grupo Canterbury del mismo nombre; el resto son todos los títulos de Abracadabra, incluida “Alphrazallan” que apareció en la versión japonesa como bonus track.

Este documento musical de sonido excelso tiene un valor añadido por el hecho de ser irrepetible ya que de los cuatro miembros que lo formaron solo continua batallando John Marshall desde su particular almena de parches y platillos.

“Seven Formerly” sirve de pistoletazo de salida desde una perspectiva calmada que va tomando cuerpo con el trascurrir del tiempo en diálogos entre el saxo alto de Elton Dean y Allan Holdsworth que el propio guitarrista se encarga de hacer lucir con un destacado y ácido solo.

En “Alphrazallan” es Allan Holdsworth quien luce con amplitud; en “Elsewhere” el synthAxe de Allan nos abre un camino de paisajes y atmósferas tenues al que replica el saxo de Elton Dean.

Piezas como “Baker’s Trea” son un motivo para le preciosa, elegante y fluida intervención del saxello de Elton Dean relevado con maestría por el corrosivo Allan Holdsworth y completado por el baquetear de las escobillas de John Marshall y el tímbrico sonido del Fender Rhodes del propio Elton Dean.

“Calyx” es una composición solida de complejidad sonora donde todos los miembros del cuarteto tienen cabida; “Kings & Queens” cierra el primer disco de manera magistral y sonido Canterbury a modo de Soft Machine.

Con “Abracadabra” se inicia el segundo disco de manera vigorosa y doliente como un lamento en la embocadura del saxello de Elton Dean y el apoyo contundente de Hugh Hopper y John Marshall que cierra el abrasivo Allan Holdsworth.

Al inicio de “Madame Vintage Suite” un mundo de ensoñación se materializa en el synthAxe de Allan Holdsworth frente a los redobles de tambores y platillos de John Marshall, y en un segundo, es éste, quien se contrapone a un guitarreo flamígero en un mano a mano entre ambos.

La versión de Soft Machine Legacy, “Has Riff” es realmente convincente, intensa y redonda y uno de los momentos álgidos del disco. Fenomenal Elton Dean al saxo y al Fender Rhodes con un Allan Holdsworth estelar e implementados por un John Marshall y un Hugh Hopper magistrales.

“First Trane” es el homenaje de Hugh Hopper a John Coltrane y cuyos roles se los reparten generosamente Elton Dean y Allan Holdsworth y en menor medida Hugh Hopper y su fuzz bass con John Marshall ejerciendo de metrónomo.

El impactante broche final lo pone “Facelift” con un aire de marcado carácter jazz progresivo encarnado en el saxello de Elton Dean al que secunda Allan Holdsworth con el synthAxe más ambient y en el que el propio guitarrista, tomando el relevo, demuestra su virtuosismo en otro destacado solo.

© Enrique Farelo, 2021

Soft Works: Abracadabra in Osaka

Elton Dean (saxo alto, saxello, piano eléctrico Fender Rhodes), Allan Holdsworth (guitarra eléctrica y synthAxe), Hugh Hopper (bajo) y John Marshall (batería).

Disco 1: “Seven Formerly” (Elton Dean); “Alphrazallan” (Allan Holdsworth); “Elsewhere” (Hugh Hopper); “Baker’s Trea” (Elton Dean); “Calyx” (Phil Miller) y “Kings & Queens” (Hugh Hopper)
Disco 2: “Abracadabra” (Hugh Hopper); “Madame Vintage Suite” (Allan Holdsworth y John Marshall); “Has Riff”; (M. Ratledge, Hugh Hopper y Dean); “First Trane” (Hugh Hopper) y “Facelift” (Hugh Hopper).
Grabado en concierto en Osaka el 11 de agosto de 2003. Publicado en 2021 por Moonjune Records.




Chema Saiz: Solo Álbum – Volumen Dos (Errrabal Jazz, 2020). El explorador y su guitarra [Grabación de jazz] Por Juan F. Trillo

Chema Saiz: Solo Album Volumen 2Fue allá por 1999 cuando Chema Saiz presentó su Solo álbum (Plectro), grabación que, en teoría, precede a este Solo álbum – Volumen dos, así que a la vista está todo el tiempo transcurrido entre uno y otro. Sin embargo, y a pesar de lo mucho que ha cambiado el panorama musical, Saiz sigue siendo un artista tan difícil de clasificar como lo era entonces, combinando géneros y estilos y haciéndolo con la facilidad de un maestro guitarrista.

Podemos tomar, como buen ejemplo de ello, el tema con el que abre este álbum grabado hacia finales del año pasado, una versión de “Tinkle, Tinkle”, de Thelonius Monk, que sorprenderá agradablemente a los amantes del genio fundador del bebop. Pero tras este ejercicio de virtuosismo pasa inmediatamente a lucirse con dos temas propios, “No Tan Largo” y “Marketing” que sirven perfectamente para darnos cuenta de que Saiz es de esos artistas que están siempre a la búsqueda de nuevas fronteras musicales y tras los que vuelve, una vez más, a Monk en “Crepuscule With Nellie”.

De formación clásica en el más puro estilo de la guitarra española —un excelente punto de partida para viajar en dirección al jazz más experimental—, se acercó desde muy joven a guitarristas de jazz de la talla de los norteamericanos Sean Levitt o John Abercrombie, pero también de músicos polifacéticos como el multinstrumentista Dave Liebman.

Saiz (Alcalá de Henares, 1963) grabó su primer disco, Mi carro, allá por 1997, con su propio cuarteto que integraban Kevin Robb al saxo, Richie Ferrer al contrabajo, Carlos González en la batería y él mismo en la guitarra española. Desde entonces ha alternado los trabajos en solitario, como el citado Solo álbum, los dúos (Sanchema, 2017), los tríos (Trío Álbum, 2008) y hasta septetos que incluían flauta (Elías Cepeda) y oboe (Emma Mendo) en Vocal Project (Vol. I) en 2014, lo que da buena idea de su amplitud de miras y su deseo de experimentar con nuevas formas de expresión.

Saiz, por tanto, es de naturaleza inquieta y así es posible encontrar en su discografía, por ejemplo, un homenaje a Fitzgerald y a Pass (Recordando a Ella Fitzgerald & Joe Pass, 2014), en compañía de la vocalista Ángela Cervantes. Queda claro pues que no es de los que se dejan etiquetar, ni de los que viven en la calma funcionarial de un estilo definido y concreto. Esto implica por supuesto una elevada dosis de riesgo, pues Saiz aborda en un momento dado estándares como los que incluye en este último disco, “The Mooche” y “Stardust”, de Ellington, para saltar a continuación a temas como “Chotis nº 6” de composición propia y de ahí, nada menos que a “Cuadros de una exposición”, de Modest Músorgski.

Para salir bien parado de aventuras como estas se precisan indefectiblemente dos herramientas: conocer el propio instrumento a la perfección y una elevada dosis de confianza en uno mismo. Por suerte y como hemos dicho, Saiz cuenta con ambas en su haber por lo que el resultado es más que satisfactorio. Cierra el álbum su versión de “Lament”, del trombonista J.J. Johnson, concluyendo así una experiencia musical que nos ha llevado por caminos muy diferentes de los que la mayoría de nosotros estamos acostumbrados a recorrer. Salir ocasionalmente de nuestra zona de confort es una experiencia recomendable —al menos en el terreno jazzístico—, siempre que uno la lleve a cabo en buena compañía y no cabe duda que alguien capaz de atreverse con una versión de la popular canción tradicional “Estaba la pastora” y salir con bien de ella, es el músico adecuado para probar nuevos acordes.

Texto: © Juan F. Trillo, 2021 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut

Chema Saiz: Solo Álbum – Volumen Dos (Errrabal Jazz, 2020)
Chema Saiz
, guitarra.
Estudios de grabación: Camaleon Music Studio, Madrid.
Ingeniero sonido: Omar Carrascosa, Santi Fernández.
Masterizado: Santi Fernández.
Sello discográfico: Errabal Jazz.




Pablo Martín Caminero Quintet (Murcia Jazz Festival 2021) [Concierto de jazz] Por José Antonio García López y Rafa Márquez

Murcia Jazz Festival 2021

  • Fecha: 18 de marzo de 2021
  • Lugar: TCM – Teatro Circo de Murcia
  • Grupo:
    Pablo Martín Caminero Quintet
    Pablo Martín Caminero: contrabajo
    Ariel Brínguez: saxo tenor
    Carlos Martín: trombón
    Moisés Sánchez: piano
    Michael Olivera: batería

El cambio del grupo Eli Degibri Quartet, sustituido por Pablo Martín Caminero Quintet, en la programación del festival, a pocos días de la cita, tuvo una extraordinaria acogida por parte de los aficionados. Caminero presentó ante la audiencia un repertorio de temas originales de su último álbum llamado Bost (Camaleón Music Studio, 2020), basado en dos líneas genéricas de creación: el jazz y el flamenco.

El líder de la formación hizo gala de su buen humor, y simpatizó con los asistentes desde el primer momento de la actuación, que iniciaron con el tema “Bost”, pieza homónima que también encabeza el disco. La enérgica entrada de la composición, basada en el palo flamenco de la granaína, comenzó a dar una buena idea de lo que iba a ser el desarrollo posterior de la sesión. Tras la exposición del tema, fue Caminero el que inició la rueda de improvisaciones, seguido del pianista Sánchez, que aportó una buena dosis de intensidad con sus ágiles y flexibles fraseos. Brínguez y Martín alargaron el final de la pieza, alternando sus diálogos para acabar de forma apoteósica. “Blues para Gerardo Nuñez”, dedicado al gran guitarrista, fue el segundo tema del repertorio. Una soleá por bulerías, con una extensa y colorida exposición que dejó paso a los solos del contrabajo con arco, el trombón, el saxo tenor, y una contundente muestra del baterista Olivera. El contrabajista anunció el siguiente tema como una pieza conceptual de un minuto de duración llamada “Tema para Instagram”, para continuar con “Variaciones Instagram”, en la que Brínguez, Martín y Sánchez, ejercieron su labor como protagonistas principales, con solos de una gran consistencia. En “Manoli”, tema inspirado en uno de los personajes imaginarios de la película El Plan (2019) basada en un guión de Polo Menárguez e Ignasi Vidal, se adentraron en un paisaje sonoro onírico y sutil, de gran belleza, dejando en un estado de éxtasis a los oyentes que se encontraban en el teatro.

Uno de los platos fuertes -en palabras de Caminero-, fue “FKOTR” (Fucking Kings Of The Road ) dedicado a su amigo, el baterista Shayan Fathi. Creada sobre la base rítmica de la seguiriya, la dinámica composición incluyó la voz sampleada del cantaor Enrique Ortega, hijo de Manolo Caracol, destacando las imponentes y brillantes improvisaciones de Brínguez, Sánchez, y Martín, que elevaron con gran maestría el profundo contenido musical de la pieza. Quiero mencionar la excelente labor del baterista Olivera en este tema, y a lo largo de toda la sesión, entregado en cuerpo y alma en su papel, como esencial componente en el proyecto. El penúltimo tema de la actuación fue “El tema raro del disco”, basado en el palo del fandango, una partitura lenta en la que se barajaron diversas intervenciones de todos los músicos. El concierto, llegó a su final con unas palabras de agradecimiento a la organización del festival, y una pieza por bulerías titulada “La propina”, un tema ligero y desenfadado, con incursiones de piano, trombón y saxo tenor. Aplaudidos generosamente por la audiencia, y apremiados por el toque de queda, repitieron el minuto de “Tema para Instagram”. Caminero, nos mostró su gran faceta compositiva, adentrándonos en una música fruto de la fusión entre dos grandes géneros, con atributos distintos, pero compartidos en un contexto común.

En la memoria de todos, y en el presente, queda la figura del gran trombonista valenciano Toni Belenguer, una reciente y triste perdida, importante pilar del proyecto de Caminero.

Enhorabuena a Jota Baeza (director artístico del festival), y a los responsables del Teatro Circo de Murcia, por la buena labor y organización, teniendo en cuenta los tiempos tan difíciles por los que estamos atravesando.

Texto: © José Antonio García López, 2021
Fotografías: © Rafa Márquez – Murcia Jazz Festival, 2021