Joe Lovano Trio Tapestry: Gardens of Expression (ECM, 2021) [Grabación de jazz] Por Juan F. Trillo

Hace apenas medio mes que ha salido al mercado Gardens of Expression, el segundo y más reciente álbum de Joe Lovano Trio Tapestry que reúne ocho composiciones, todas ellas del veterano saxofonista que lidera y da nombre al grupo.

Lovano —Cleveland (Ohio), 1952— acumula a estas alturas una considerable experiencia, que se remonta al inicio de la década de los setenta, cuando comenzó su trayectoria formando parte de las orquestas de Woody Herman y Lonnie Smith. Más tarde, en la década siguiente, se unió al trío de Paul Motian, con quien grabó casi una veintena de discos, pero no exclusivamente, pues a lo largo de su carrera ha unido sus fuerzas musicales a muchos y destacados jazzmen: Hank Jones, Steve Kuhn, Chris Potter, John Scofield, McCoy Tyner, Yosuke Yamashita…

Lovano siempre ha nombrado a Coltrane, Gillespie y a Sonny Stitt como sus influencias iniciales, sin embargo, en los últimos años su música ha ido deslizándose hacia el free jazz y hacia lo que algunos han calificado como “paisajes etéreos”, musicalmente hablando.

Este disco es una buena prueba de ello, pues todos los temas —unos más y otros un poco menos— se aproximan bastante al minimalismo. Son composiciones en las que cada pausa, cada silencio, nos mueven a una sosegada introspección. El piano de Crispell sugiere en algunos momentos un cierto clasicismo —“West of the Moon”, por ejemplo— que, curiosamente, armoniza a la perfección con la (muy) suave percusión de Carmen Castaldi.

Como decíamos más arriba, todos los temas llevan la firma de Lovano y aunque no podamos confirmarlo, diríamos que todos ellos incluyen también una cierta dosis de improvisación y el que da título al álbum, “Garden of Expression”, es una buena muestra de ello. La espiritualidad que algunos sugieren —“The Sacred Chant” o “Zen Like”, que sirve de cierre— es otra característica que no pasará desapercibida al oyente y que abunda en el sonido meditativo de todo el álbum.

En todo caso, el liricismo y el protagonismo que los instrumentos toman, alternándose entre sí, flota en el ambiente tan pronto como comienzan a sonar las primeras notas. Lovano ha declarado al respecto que “cada pieza constituye un tapiz de armonías e ideas rítmicas entretejidas que hacen que todo funcione”. Y no cabe duda de que funcionan y lo hacen aún más en la segunda o tercera escucha, lo que convierte dicha reescucha en un ejercicio doblemente gratificante.

Garden of Expession es el segundo álbum que Joe Lovano Trio Tapestry publica con el sello alemán ECM Records, tras abandonar Blue Note en 2016, después de casi veinticinco años y dos docenas de álbumes. Lovano obtuvo, en 2000, el Grammy al Best Large Jazz Ensemble Album, por 52nd Street Themes, y ha sido nominado en otras catorce ocasiones.

Texto: © Juan F. Trillo, 2021 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut

Joe Lovano Trio Tapestry: Gardens of Expression
Joe Lovano, saxo tenor, tárogató, gongs.
Marilyn Crispell, piano.
Carmen Castaldi, percusión.
Producción: Manfred Eicher.
Estudios de grabación: Auditorio Stelio Molo RSI, Lugano, Suiza.
Sello: ECM Records.
Fecha de publicación: 29 de enero de 2021.




Benoît Delbecq: The weight of light (Pyroclastic Records, 2021) [Grabación de jazz] Por Rudy de Juana

Las cosas como son: enfrentarse así de primeras al trabajo de un improvisador como Benoît Delbecq te pone a prueba. El pianista galo no solo uno de los músicos más originales de su tiempo, sino que además es todo un referente en el mundo del “piano extendido”, modalidad que pasa por acariciar y golpear las cuerdas del piano, con todo tipo de objetos.

Así que cuando uno se “enfrenta” a la música de Delbecq conviene estar preparados. O eso, o dejar que las primeras notas de su nuevo álbum, The weight of light nos golpeen directamente. El golpe que recibimos, varía por supuesto en intensidad: más suave si tenemos cierta experiencia con esa música que apuesta por la improvisación total, o brutal si nunca hemos escuchado sonidos crudos, descarnados, que solo se producen de forma intencional en un momento preciso y calculado.

Precisamente por eso mismo, siempre hemos pensado que el grabar un “aquí y ahora” le resta un tanto de frescura a este tipo de música, toda vez que en gran medida, se basa en su capacidad para sorprender, para levantarnos de la butaca cuando la escuchamos por primera vez. Una vez grabada, la sorpresa desaparece.

Y sin embargo, esto no le resta un ápice de mérito a lo nuevo de Delbecq, que antes de comenzar a interpretar la primera de las piezas (“The loop of Chicago”) de su nuevo álbum, necesita añadir a su piano todo tipo de piezas extrañas e imperfectas, que le permitan crear una nueva gama de sonidos percursivos, capaces de crear un nuevo vocabulario. ¡Y qué vocabulario!

Es así, sin prejuicios o incluso, solo tras haber olvidado lo aprendido, como podemos entrar en la música de este artista. Si intentamos analizarla, puede, como algún crítico ha dicho  ya, que The weight of light tenga ecos de la música Shona Mbira de Zimbabue, de los tambores Bata de Yoruba o incluso, de las “Sonatas e Interludios para Piano Preparado” de John Cage.

Pero en realidad, no son más que palabras que se acumulan en una página y que no significan nada. Porque el secreto, repetimos, pasa por dejar la mente en blanco y dejarnos seducir por lo inesperado: por la música incómoda, martilleante, desesperante en la que el pianista francés insiste en proponer a lo largo de los temas que forman parte del disco.

Y sí, podríamos decir que temas como “Family Trees”, “Au fil de la Parole” o “Anamorphoses” parecen llevarnos hacia una dirección muy concreta, para cuando no lo esperamos, girar de repente y conducirnos hacia lugares sorprendentes... pero en realidad poco de lo que digamos sobre estos temas importa: sólo tenemos que encontrar el momento adecuado, cerrar los ojos y escuchar. ¡Qué difícil es hacerlo cuando todo es inmediato!

El problema que afecta a buena parte de discos como este sin embargo, es que a medida que los escuchamos, esa capacidad de transportarnos a otras partes, esa montaña rusa de emociones con la que arranca, acaba por desaparecer. Al querer insistir en sus martilleos, en sus modificaciones, en las extensiones del piano hasta límites que creen imposibles, pasamos de sentir emociones absolutamente increíbles, a un estado de indigestión ligera. O dicho de otra forma: nos hemos empachado.

La culpa no es, por supuesto, de un Delbecq que tiene muy claro cuál es su propuesta artística y musical; es de nosotros, escuchantes poco preparados, que acabamos inflados de notas y de sonidos exraños. De nosotros que pedimos piedad y decimos “basta”.

Con todo, cualquiera que quiera probar un tipo de música diferente, que no recorra por esos caminos ya trillados miles de veces, debería darle una oportunidad a este álbum. No se convertirá, nos atrevemos a apostarlo ya abiertamente, en uno de sus discos de cabecera, pero estamos seguros que le invitará a plantearse cuestiones interesantes. Y eso, queridos amigos, no lo consigue cualquiera.

Texto: © Rudy de Juana, 2021. http://www.caravanjazz.es/




Joan Margarit In Memoriam

Respecto al jazz, tiene una gran virtud: nació humilde y, pese a los intentos de llevarlo a las grandes salas de conciertos, se mantiene en locales donde escuchar y conversar no están reñidos. La solemnidad de la música clásica, su pretensión, salida de su salida en salones aristocráticos, a veces me resulta cargante porque niega la evidencia de que escuchar música supone un sucesivo acercarse y alejarse en función de muchas y sutiles variaciones del estado de ánimo, causadas por uno mismo y por la propia música.

Joan Margarit (1938-2021)

Entrevista a Joan Margarit en https://www.joanmargarit.com/es/entrevista-a-joan-margarit-en-la-revista-prima-litera/

Fotografía de Joan Margarit. 14 de abril de 2018, en el Teatre de Sarrià de Barcelona. Presentación de Un hivern fascinat en formato de trío con su hijo Carles Margarit al saxo tenor y Albert Bover al piano. : © Joan Cortès, 2018.

En https://www.joanmargarit.com/es/jazz-3/ se puede leer y también escuchar el poema titulado Jazz. 




Yoko Miwa Trio: Songs of Joy. Para empezar bien el año. (Ubuntu, 2021) [Grabación de jazz] Por Juan F. Trillo

El próximo día 12 de febrero estará disponible Songs of Joy, el más reciente álbum de Yoko Miwa Trio, a pesar de que desde el pasado 6 de noviembre veníamos disfrutando del adelanto que Miwa difundió a través de las redes sociales, el clip promocional con el tema “Largo Desolato”. Este vídeo ha hecho las veces de aperitivo para la llegada del plato fuerte, de esta recopilación de once excelentes composiciones. Elaboradas durante la primera mitad de 2020 y grabadas durante el verano pasado, toda la obra ha supuesto un complicado proceso en el que la artista ha tenido que compaginar su trabajo musical —en las condiciones sociales que todos conocemos— con los momentos finales de su padre, aquejado de una grave enfermedad.

La formación que dirige la japonesa Yoko Miwa —1970, Kobe— afincada en Boston, donde imparte clases en el Berklee Colege of Music, ha mantenido la continuidad de sus integrantes —Slatter al bajo y su esposo Goulding en la percusión— a lo largo de los últimos años, algo que se aprecia y se agradece, pues el resultado evidencia la excelente química existente entre todos ellos.

El virtuosismo al piano de Yoko Miwa ha se ha ido ganando un merecido reconocimiento internacional desde que apareció en la escena jazzística a mediados de los noventa. Etiquetada como bop/hard bop, ha recibido influencias musicales de intérpretes como Bill Evans, Oscar Peterson o Herbie Hanckock, a pesar de que la pianista deja notar en todo momento una sólida formación clásica.

Inició sus pasos musicales de la mano de su profesor y vocalista Kevin Mahogany, si bien pronto entendió que era dirigiendo su propia formación como iba a poder desarrollar todo su talento. En las dos últimas décadas ha alternado las sesiones de estudio, de donde han salido ocho álbumes, con las apariciones en festivales y clubes, en particular el New York’s Blue Note Jazz Club. Durante todo este tiempo, ha ido asentando su reputación tanto entre los aficionados, como entre la crítica, lo que le valió finalmente el galardón en la categoría de Mejor Artista de Jazz de los Music Awards de 2019. Fue también el año en el que publicó su anterior disco, Keep Talkin’, que funcionó especialmente bien.

Como hemos dicho más arriba, Songs of Joy estará disponible a través de la plataforma de servicios artísticos ubicada en Londres, Ubuntu Management Group. A este respecto Miwa ha declarado: “Mi debut con el sello Ubuntu me servirá de tarjeta de visita y me permitirá mostrar mi capacidad para interpretar en diferentes contextos jazzísticos con espontaneidad y claridad… de Monk a Zeppelin, de Milt Jackson a Milton Nascimento y mucho más, así como mostrar una saludable dosis de mis composiciones originales”.

Son once temas que reúnen composiciones de Thelonious Monk, Billy Preston, Duke Jordan, Tony Germain, Richie Havens y Anne Bredon, además de los suyos propios en los que un virtuosismo que se ha convertido en su marca personal, se aúna con una creatividad que le permite jugar con composiciones ajenas y convertirlas en piezas que sugieren una introspección muy apropiada para los tiempos que estamos viviendo, que ella propone afrontar con el optimismo que refleja el título del álbum.

Tema favorito de quien esto firma: “Inside a Dream”, porque tengo debilidad por las composiciones melancólicas y Miwa encuentra aquí el tono perfecto para mirar por la ventana en una tarde lluviosa.

Texto: © Juan F. Trillo, 2021 / https://jantilkut.wordpress.com/https://www.facebook.com/jan.tilkut

Yoko Miwa Trio: Songs of Joy
Yoko Miwa, piano.
Scott Goulding, percusión.
Will Slatter, bajo.
Brad Barrett, bajo (“Babe, I’m Gonna Leave You”).
Sello: Ubuntu Management Group, Londres, UK.
Publicado el 12 de febrero de 2021




Keith Jarrett: Budapest Concert (ECM, 2020) [Grabación de jazz] Por Enrique Farelo

A finales del pasado mes de octubre de 2020, Keith Jarrett declaró en el The New York Times, que sufrió un derrame cerebral en febrero de 2018, y otro en mayo de ese mismo año, lo que casi le descarta para volver a tocar el piano y le retira de la escena del jazz y de la música.

Ya en 1996 una extraña enfermedad diagnosticada como síndrome de fatiga crónica le puso contra las cuerdas. Tras dos años de retiro reapareció en 1998, para 20 años más tarde sufrir el mencionado derrame cerebral.

Todo esto no hace sino dar un valor añadido a éste su último trabajo publicado y grabado en directo en Budapest y que lleva por título Budapest Concert.

Budapest Concert es un doble CD a piano solo, como no podía ser de otra manera, tal como ya hiciera en el pasado con obras de profundo calado como: The Köln Concert o Solo Concerts: Bregenz/München.

Budapest Concert fue grabado el 3 de julio de 2016 en la Sala Nacional de Conciertos Béla Bartók en Budapest y lo integran doce improvisaciones y dos piezas “It’s A Lonesome Old Town” y “Answer Me” cuya autoría corre a cargo de Harry Tobias, y Charles Kisco, la primera y de Gerhard Winkler y Fred Rauch la segunda.

Budapest Concert sale al mercado después de Múnich 2016 que fue grabado posteriormente el 16 de julio de 2016 con el mismo número de improvisaciones y tres composiciones entre las que se incluye “It’s A Lonesome Old Town” y “Answer me my Love” e implementada por la afamada “Somewhere over the Rainbow” de Harold Arlen.

De Keith Jarrett se pueden decir muchas cosas y todas serían acertadas, pero de pocos se pueden decir con tanto acierto que fue desde sus inicios uno de los grandes pianistas del jazz (estilo que transcendió con creces) y que su obra como pianista en directo es de las más frescas y creativas que se pueden escuchar.

Budapest Concert vive de la improvisación como esencia, combinando pasajes de enérgica pasión con otros de pausada tranquilidad. Todo esto es, y ha sido posible con Keith Jarrett, un músico, un pianista, que ejerce como médium a través del cual pasa la música como una ofrenda espiritual y cuyos escorzos y sonidos guturales se sirven para la unión mística entre músico e instrumento. Piano y pianista forman la pareja indisoluble donde encontramos tanta cordura como sana locura y donde ambos hacen el amor buscando un orgasmo que parece no tener fin.

Los ecos de su música nunca dejaran de sonar ante su aparente tristeza que se tornará en alegría y conciencia del inconsciente colectivo de la Música.

© Enrique Farelo, 2021

Keith Jarrett: Budapest Concert (ECM, 2020)




Urtarrijazz’21 – Un enero de jazz local (Civivox San Jorge, Pamplona, Navarra. 8 al 30 de enero de 2021) [Conciertos de jazz] Por Sera Martín y Pachi Tapiz

Urtarrijazz’21 – Un enero de jazz local 2021

  • Fecha: del 8 al 30 de enero de 2020
  • Lugar: Civivox San Jorge, Pamplona (Navarra)
  • Grupos:
    • 8 de enero. Zugardi Rag Band: Maite Iriarte (voz), Alejandro Arbea (flautas); Uxue Roncal (clarinete); Helia Úriz e Iñaki Jiménez, (trompetas); Fefa González y Martín Alain De Goñi (saxos altos), Carlos Beloki (saxos tenor); Peio Sagaseta y Héctor Pérez (trombones); Natxo Otaola (banjo y guitarra); Xabi Valencia y Daniel Marín (batería y percusión), Ignacio Fernández Galindo “Dallas” (tuba y dirección artística)
    • 15 de enero. Juanma Urriza Laukotea: Juanma Urriza (batería), Satxa Soriazu (piano), Kike Arza (contrabajo), Alberto Arteta (saxo).
    • 22 de enero. Javier López Jaso y Mikel Andueza: Javier López Jaso (acordeón), Mikel Andueza (saxos)
    • 29 de enero. Miguel “Pintxo” Villar Cuarteto Apátrida: Miguel “Pintxo” Villar (saxos y voz), Toni Saigi (piano), Marc Cuevas (contrabajo), Oriol Roca (batería)
    • 30 de enero. Josetxo Goia-Aribe Sarasateando. Josetxo Goia-Aribe (saxo), Javier Olabarrieta (piano), Josemi Garzón (contrabajo), Gonzalo del Val (batería)

Enorme éxito el de Urtarrijazz en su cuarta edición, la de 2021. Es este un ciclo afortunado, que comenzó con esa supuesta humildad que supone apostar únicamente por lo local, y que sin embargo se ha asentado de un modo incontestable entre las propuestas culturales de Pamplona. Cumpliendo las obligaciones de limitación de aforos (en su caso al 50%), y teniendo un exquisito cuidado en lo relativo a la acumulación de público en las entradas y salidas, ha logrado ese gran éxito que todo ciclo o festival (sea de jazz o no), ansía, que es el conseguir un lleno completo en todos y cada uno de los cinco conciertos y en las actividades paralelas. De ese modo, quien no estuvo atento, se encontró con que al intentar registrarse para estas actividades, las invitaciones o entradas ya se habían agotado y la única esperanza era pasar a una lista de espera. En apenas cuatro años Urtarrijazz se ha erigido en un magnífico ejemplo de cómo un festival de jazz no tiene por qué estar lleno de figuras internacionales para atraer el interés del público. Un logro enorme en un terreno en el que algunos parecen empeñados en hacernos creer a los aficionados que la calidad de lo local y lo nacional está a enorme distancia de lo extranjero.

En cuanto a lo puramente musical, Urtarrijazz’21 comenzó con la actuación de Zugardi Rag Band. Esta formación de catorce músicos tiene entre sus objetivos el difundir clásicos del jazz y del swing, sin perder de vista a otros géneros como el blues, la samba o incluso el pop. Su repertorio abarca desde los inicios del Siglo XX hasta los años 60 del siglo pasado. El concierto en Civivox San Jorge comenzó con “The Entertainer” de Scott Joplin, e incluyó algunos otros clásicos intemporales como el magnífico “Jumpin’ at the Woodside” de Count Basie, “Topsy” o “Route 66 “de Bobby Troup.

A lo largo del concierto el tubista Ignacio Fernández Galindo fue, aparte de presentando a los distintos músicos, realizando una serie de comentarios acerca de los distintos temas, estilos y compositores que integraron el repertorio. Sin ser en principio un concierto didáctico, incluyó una serie de explicaciones muy interesantes. Sin ser tampoco un concierto – recorrido por la historia del jazz, la Zugardi Rag Band fue recorriendo distintas corrientes y estilos: blues, rag, swing, bossa… Ayudó a todo ello el trabajo de los catorce músicos en escena, y especialmente el papel de la cantante Maite Iriarte. Moviéndose sin parar, el escenario se le quedó muy pequeño. El resto del grupo cumplió a la perfección, realizando unas interpretaciones que sirvieron para recuperar el lustre de los temas incluidos en el repertorio: ayudaron a ello los arreglos para las distintas secciones, los detalles que aportaron el banjo de Natxo Otaola, o la ausencia de contrabajo que el mencionado Fernández Galindo suplió con su bajo de viento. El ciclo no pudo tener un mejor inicio.

La segunda cita corrió a cargo del baterista Juanma Urriza. Este músico es especialmente activo en la escena pamplonesa. Tras haber participado en algunos de los conciertos previos de Urtarrijazz, por fin pudo presentarse como líder con motivo de Mamel (Moskito Rekords), grabación que ha publicado al frente su proyecto Laukotea, tras ganar el premio “Impulso” en los IX Premios BBK Jazz en noviembre de 2018. En este proyecto están tres de los músicos más notables de la escena local como lo son el saxofonista Alberto Arteta, el contrabajisa Kike Arza y el pianista Satxa Soriazu.

En Mamel Urriza alterna sus composiciones con algunas versiones y temas tradicionales / locales. En el concierto de San Jorge interpretó sendas versiones de Fletwood Mac (“Go Your Own Way”), y Herzainak (“564”), el tradicional “Santa Agueda”, y el muy local “Txolin”. Su música está inspirada por distintas referencias personales y locales, y eso se transmite de alguna manera en una música bonita, dotada de una belleza que, si bien es en general tranquila, no excluye algunos momentos de una cierta intensidad. Es lo que sucedió en “Leisterka”, que comenzando de un modo suave y tras unos magníficos solos por parte de los músicos, fue creciendo y logró arrancar los aplauso espontáneos del público.

El concierto de Javier López Jaso y Mikel Andueza sirvió para poner en escena un proyecto arriesgado. El acordeón no es muy habitual en el jazz. Este dúo de acordeón – saxo posiblemente no sea algo inaudito en toda la historia del jazz, pero sí una muy rara avis. López Jaso y Andueza tienen unas trayectorias más que consolidadas no sólo en la escena local, y su reunión en este proyecto no puede sino calificarse como un acierto.

En el repertorio interpretado aparecieron algunas de las referencias habituales en los proyectos de López Jaso como lo son la música de Piazzolla (“Libertango”), Richard Galliano (el tema propio “Onaillag”), las referencias sudamericanas (“La foule / Que nadie sepa mi sufrir” o sendas versiones de Egberto Gismonti y Hermeto Pascoal), y la música local (“Txoria – Txori”), además de algún tema propio como el fantástico “Vals 2016”. También hubo una mirada a ese fenómeno del saxo que fue Charlie Parker, con la interpretación del clásico “Donna Lee” a toda velocidad. Transcurridos más de 75 años desde su creación, este tema sigue siendo todo un reto para cualquier músico que ose acercarse a su intrincada estructura. En la interpretación del bis del concierto hubo espacio para la reivindicación, ya que como bien expresó López Jaso, “A veces traen músicos de muy lejos y muy famosos, pero también nosotros queremos tocar”. No hay mejor lugar que Urtarrijazz para expresar esos anhelos/agradecimientos.

El último concierto gratuito del ciclo corrió a cargo del Miguel “Pintxo” Villar Cuarteto. El saxofonista presentó Apátrida (Fresh Sound New Talent). Le acompañan en esta aventura tres músicos que, pese a su relativa juventud, se han establecido como tres pesos pesados de la escena barcelonesa: el inmenso baterista Oriol Roca, el gran pianista Toni Saigi y el contrabajista Marc Cuevas. Si en Apátrida las referencias a Monk son, directa o indirectamente, una constante inconstante, en el concierto de Urtarrijazz por momentos se hizo presente el espíritu del mismísimo Coltrane.

El cuarteto repasó la mayor parte de los temas de la grabación que presentaban. El tranquilo “Antenas” dio inicio al concierto, y sonaron además el espiritual “Ruman Rock Mistery”, el juguetón “Miau”, el cantable “Ara te Joes, Kantu”, o “Pophorn”. Presentó también algunos temas nuevos: “Per Jordi Mestres”, una preciosa balada que según comentó en el concierto tenía unos pocos días de vida; el potente “Comino’s” que ya está tardando en ser grabado; sorprendió también la versión de “Ligia” de A.C. Jobim, en el que Villar demostró que el cantar no se le da nada mal. La intensidad tanto al saxo tenor como al soprano de Villar, la versatilidad de Oriol Roca a la batería, las magníficas formas con las teclas de Saigi, y el soporte de Cuevas a todo el entramado sonoro, incluyendo un buen número de solos más que destacables, hicieron de la de Urtarrijazz una gran cita. Un concierto del que uno sale (al menos quien esto escribe), con una sonrisa en los labios y con las pilas cargadas.

El ciclo terminó por todo lo alto con el proyecto Sarasateando de Josetxo Goia-Aribe. A lo largo de toda su carrera el saxofonista se ha empeñado en llevar la música de raíz y popular que ha escuchado desde chaval a los terrenos del jazz. Es algo palpable a lo largo de toda su obra grabada, bien sea en formatos más libres (los más recientes), bien sea en otros más “ortodoxos”. Su nuevo proyecto, que homenajea a Pablo Sarasate, ha conseguido ir un paso más adelante que el resto de sus propuestas. Por una parte, aquí no hay referencias más o menos puntuales a esas músicas de carácter popular, sino que es un proyecto temático. Por otra parte, tiene un gran mérito homenajear al violinista y compositor sin agarrarse a la excusa de algún centenario o fecha señalada. Esto no es necesario, ya que Sarasate es un músico que está presente en la cultura popular (o en el inconsciente colectivo que diría aquél) de Pamplona, y unas cuantas de sus melodías son más que reconocibles para los habitantes de la Vieja Iruña. El gran mérito de Goia–Aribe es que ha logrado que cada uno de los temas que integran este proyecto, al menos los interpretados en Urtarrijazz, tengan un carácter propio y diferenciado del resto. Al contrario de lo que ha ocurrido en otros intentos de llevar la música clásica a los terrenos del jazz, Goia-Aribe no ha necesitado forzar los temas originales para que este repertorio que está entroncado con el romanticismo (incluyendo las referencias nacionales), encaje con la creatividad improvisada del jazz.

Ayudaron a que Sarasateando llegase a tan buen puerto los compañeros que Josetxo Goia-Aribe ha elegido para esta travesía creadora: el pianista Javier Olabarrieta es un músico con el que lleva colaborando desde hace más de diez años a lo largo de distintos proyectos. El baterista Gonzalo del Val no necesita presentación, pues es uno de los bateristas punteros de nuestro país, y se encuentra en un gran momento creativo. Josetxo Goia-Aribe ha contado con la participación de contrabajistas de primer nivel en sus proyectos, y en el caso de Josemi Garzón, no se queda atrás. Los cuatro comenzaron la fiesta con el carácter alegre de “Aires gitanos / Balcánico. “Miramar”, precioso en su suavidad, incluyó un potente solo de Gonzalo del Val en el que Goia-Aribe intervino creando un sonido percusivo con las llaves de su saxo tenor con el que dialogó con del Val. Continuaron “Jota Navarra”, “Les adieux” cercano a la música pop, “Peteneras” con un potente solo de Josemi Garzón al que Josetxo Goia-Aribe respondió con un solo a la altura de la intervención del contrabajista. En “Rêve” Gonzalo del Val comenzó el tema emulando al celebérrimo “Bolero” de Ravel, en un tema en el que el saxo fue cantando, glorioso, la melodía. En “Romanza Española” Olabarrieta dejó constancia, una vez más, de las múltiples facetas que esconde su forma de tocar el piano. Previo al bis, el concierto finalizó para el cuarteto con un enrevesado “Zapateado” que los cuatro músicos simplemente bordaron. Tras saludar una y otra vez, Goia Aribe interpretó mano a mano con el pianista su creación “Lamento foral”, una obra que es una pura referencia melódica.

Al finalizar el concierto, flotaban en mi mente dos preguntas. La primera es, dada la variedad en el acercamiento al legado de Sarasate, ¿cuántas horas ha estado pensando y sintiendo Josetxo cómo afrontar este repertorio? La segunda es: ¿cuánto tardará este proyecto en pasar por el estudio de grabación, para quedar registrado como merece?

Como complemento a los conciertos, también tuvieron lugar dos charlas que impartió quien escribe estas líneas. La primera, de título Big Bands y grandes formaciones: el jazz en gran formato, recorrió a lo largo de algo más de veinte nombres, algunas de las figuras más destacadas en el terreno de las Big Band, llegando hasta la actualidad. La segunda, Charlie Parker: un pájaro que voló muy alto, sirvió para homenajear a ese genio virtuoso del saxo que falleció demasiado pronto, dejando un legado imbatible.

Después de esta edición sobresaliente de Urtarrijazz – Un enero de jazz local, los aficionados al jazz de Pamplona y su Comarca, ya estamos esperando la edición de 2022. Conociendo la inquietud del equipo que organiza este ciclo, sin duda nos encontraremos con alguna novedad interesante. Tiempo al tiempo.

Fotografías: © Sera Martín, 2021
Texto: © Pachi Tapiz, 2021




“Soul” y la magia musical de Jon Batiste [Artículo de jazz] Por Rudy de Juana.

Como una máquina bien engrasada. Así funciona Pixar. Desde que en 1995 ese milagro que responde al nombre de Toy Story deslumbrase en la gran pantalla, el estudio de animación fundado por Edwin Catmull, repite una y otra vez la fórmula del éxito. Y sí, es verdad que algunas de sus películas no son sobresalientes, pero con Soul, su último lanzamiento, han vuelto a dar con la tecla.

Han construido una película que, partiendo desde una premisa muy sencilla (la de un profesor de instituto – Joe Garner – que quiere triunfar en el mundo del jazz), acaba por contar muchas otras cosas (el sentido de la vida, si existe el alma, o aún más, si el alma tiene alma). Y lo que más nos interesa: han conseguido que el jazz entre en el mundo de la animación a lo grande, directo a los Oscar.

No quiero contar mucho más del film de Pixar. En parte porque hace ya semanas que las críticas y los memes corren por la Red. En parte porque como decía Francisco Umbral, “He venido a hablar de mi libro” y como todos sabéis, mi libro es el jazz.

Para ilustrar ese microcosmos musical, los responsables de Pixar han sabido asesorarse de músicos de peso. Herbie Hancock y Terri Line Carrignton, han trabajado junto a Peter Docter, a la hora de construir escenarios y atmósferas. Y desde luego, la preciosa recreación del Village Vanguard y las referencias al Half Note y decenas de figuras del jazz clásico, hacen las delicias del aficionado.

Pero sin lugar a duda, es el trabajo de Jon Batiste el que más destaca en la película. En su papel como director musical, se ha encargado, en primer lugar, de componer muchos de los temas que forman parte de la banda sonora, contando para ello con la ayuda de la saxofonista Tia Fuller, la contrabajista Linda Oh, el baterista Marcus Gilmore o el gran Roy Haynes.

Además, literalmente se ha dejado la piel en el proyecto. Cuando la cámara pone el foco sobre las manos de un Joe Garner interpretando el “Things ain`t what usted to be” de Duke Ellington o “Drums unlimited” de Max Roach, son en realidad las manos (digitalizadas) de Jon Batiste las que tocan, exactamente, las mismas notas que se deben tocar para hacer magia. Casi nada.

Fotografía de Jon Batiste en junio de 2020.
Fotografía por Rhododendrites.
Imagen usada con licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International


 

Jon Batiste: destinado a triunfar

 

La de Jon Batiste es una de las historias de éxito más fulgurante de los últimos años. “Pianista de moda”, mimado por los medios y con un talento descomunal, muy mal lo tiene que hacer para no conseguir casi todo lo que se proponga.

Penúltimo de una familia de artistas, fue Alvin Batiste, tío abuelo de Jon y uno de los músicos más importantes del primer Nueva Orleans, quien le introdujo en el mundo del jazz, poniendo una trompeta en sus manos cuando apenas contaba con once años. No fue el único. Además de Alvin, Lionel Batiste destacó al frente de la Olimpya Brass Band y Harold Batiste se hizo todo un nombre como compositor y arreglista.

Con el peso de la tradición de Nueva Orleans a sus espaldas, al terminar la escuela secundaria el joven Jon ingresó en Juillard, donde tras entablar amistad con Philip Kuehn y Joe Saylor, quienes se convertirían en fijos en su banda, no tarda en producir sus primeros discos: Social Music y The late show.

Sin embargo, su gran trabajo y con el que realmente se da a conocer, llega con Stay Human, banda con la que siguiendo el espíritu de músicos como Lionel Hampton o Billie Taylor, propone llevar el jazz a la calle, a nuevos espacios, de modo que sirva como un instrumento de cohesión y articulación social. Adiós al jazz “de escaparate” parece decir, y “hola” a un jazz de carácter social.

Porque Jon Batiste es un músico sí, pero sobre todo es un divulgador, un espíritu libre del jazz, que le ha llevado a organizar shows educativos en el Carnegie Hall de Nueva York; a co-dirigir el “National Jazz Museum” de Harlem o a ser fijo en el The late show with Stephen Colbert, donde ha tocado (y grabado) con artistas como Stevie Wonder, Prince, William Nelson, Lenny Kravitz o Marvin Staples.

Al gran público ha llegado además a través de series como “Treme” (HBO), películas (“Red Hook Summer”, “Thrive”, documentales junto a Spike Lee)… pero también como activista social, poniéndose al frente de muchas de las manifestaciones con las que el movimiento Black Lives Matter hacían frente al racismo rampante de la América de Trump.

Como uno de los jóvenes talentos de Verve Records, Jon Batiste debuta en 2018 en solitario con Hollywood Africans y repite en 2020 con Meditations. En su nuevo disco, We are (marzo 2021), reflexiona sobre el empoderamiento cada vez más necesario para el pueblo afroamericano y como explica el joven músico, es una llamada a avanzar y librar nuevas batallas.

El carácter social de su música, su trabajo contestatario, se contrapone sin embargo con la ligereza del rag, del jazz clásico de su tierra natal, del bailar hasta quedarse sin aliento y de un “buen rollo universal” con el que consigue levantarnos el ánimo casi de inmediato. Yo si fuera vosotros, no me lo perdería.

Texto: © Rudy de Juana, 2021. http://www.caravanjazz.es/




All About Marco -tres partes, dos entreactos y nueve músicos- (52è Voll-Damm Barcelona Jazz Festival / Sala Barts, Barcelona. 2021-01-21) [Conciertos de jazz] Por Joan Cortès

  • Fecha: Jueves, 21 de enero de 2021
  • Lugar: Sala Barts (Barcelona)
  • Grupos:
    Talismán
    Marco Mezquida, piano
    Martin Meléndez, violonchelo
    Aleix Tobias, batería y percusión
    Collage Beethoven
    Marco Mezquida, piano
    Pablo Selnik, flauta
    Masa Kamaguchi, contrabajo
    David Xirgu, batería
    Sílvia Pérez Cruz & Marco Mezquida
    Marco Mezquida, piano
    Sílvia Pérez, voz
    Chicuelo-Marco Mezquida
    Marco Mezquida, piano
    Juan Gómez “Chicuelo”, guitarra
    Paco de Mode, percusión

Con el redondo y atractivo “All about Marco”, el pianista Marco Mezquida presentó, el pasado jueves 21 de enero, cuatro de sus diversos proyectos, los tres que estaban anunciados más la sorpresa/regalo del segundo entreacto.

Es evidente que la totalidad del amplio y variado universo del menorquín necesitaría de una especie de Maratón a lo John Zorn (otro hiperactivo e inquieto músico, más allá de las concepciones y estéticas musicales de cada uno ellos). A pesar de ello las cuatro propuestas fueron bien representativas. Si a ellas les sumamos la del trio MAP con la Banda Municipal de Barcelona, programada por el mismo festival y l’Auditori de Barcelona (que se pudo seguir vía streaming), más el exquisito piano solo, una de sus facetas más características, del pasado verano en el Palau de la Música, habremos disfrutado en Barcelona de varias de las caras de este poliédrico músico a lo largo de este último y accidentado medio año.


La primera parte, de unos cuarenta minutos, correspondió a la presentación en Barcelona de su último trabajo discográfico, Talismán, con la misma formación que había grabado el exquisito Ravel’s Dreams (homenaje a Maurice Ravel). Talismán está formado por composiciones cortas, aparentemente sencillas y alejadas de la orfebrería beethoveniana de su anterior trabajo. Composiciones llenas de colorido, vitalidad y dinamismo. Elaborado con el mimo melódico característico de Mezquida y urdido con la complicidad máxima de Martin Meléndez al violonchelo y Aleix Tobias a la batería y percusión.


Pasamos sin descanso a la entrevista/diálogo del director artístico del festival, J. A. Cararach, con el pianista, que se desarrolló de forma amena con algunas respuestas afablemente irónicas “si hubiera estudiado más estaría tocando Mozart y, claro, los pianistas de clásica cobran más que los de jazz y tú lo sabes, …, pero también es cierto que no hubiera llegado hasta aquí”.


El segundo proyecto, Beethoven Collage, que a su vez se reconvirtió en otro collage reducido de media hora. Es un trabajo de urdido complejo, que no se pudo apreciar en toda su riqueza. Posiblemente la propuesta menos favorecida por la estructura, duración de la velada y el temporizador limitado a las 22 horas normativas del confinamiento. Interpretado por el propio Marco con el flautista Pablo Selnik, el único viento de toda la velada, el contrabajista Masa Kamaguchi y el baterista David Xirgu. Un trabajo exquisito con constantes juegos de idas y venidas entre partitura y composición inmediata.


En el segundo entreacto contamos con la sorpresa/regalo, de tan sólo unos diez minutos, del dueto de Mezquida con la cantante Sílvia Pérez Cruz, que materializaron un tapiz a base de pequeños fragmentos de temas, perfectamente aunados y fluidos, dejando constancia de su impecable entendimiento. Uno de los momentos más álgidos en una noche de altos vuelos.


Una noche que se cerró con la plena constatación de la fluidez entre dos músicos de procedencia diferentes, pero con las miras bien abiertas, que se escuchan, se entienden y confluyen de forma admirable, Chicuelo y Mezquida. Flamenco, jazz y otras hierbas, y, especialmente, lo que saben elaborar con todo ello. Hasta la fecha con sólo dos trabajos discográficos, ambos, como en los directos, con el destacable trabajo del percusionista Paco de Mode.


Aunque a priori puede parecer una frivolidad, pero dada la querencia del pianista por las camisas y los chalecos, podríamos decir que no resultó nada gratuito la elección de las camisas para cada uno de los proyectos anunciados, que de buena manera sirvieron para subrayar y resumirlos visualmente. Para Talismán, una de rojo liso sedoso, vivo y festivo, con el mismo color dominante de la portada del cd diseñada por Mireia Miralles, la segunda, para Beethoven Collage, de color azul cerceta oscuro con un denso estampado de líneas y formas pinceladas en negro y la tercera con el dibujo de varias grullas blancas volando libremente en diferentes direcciones sobre un fondo negro y gris.


Una velada con tres partes, dos entreactos, tres camisas y nueve músicos excelentes en perfecta comunión. Otras de las habilidades de este pianista, es el acierto y gusto a la hora de escoger a sus compañeros de viaje para cada uno de sus proyectos.

Texto e imágenes: © Joan Cortès, 2021




A Love Supreme Electric: A Love Supreme & Meditations: A Salvo Inspired by John Coltrane (Cuneiform Records, 2020) [Grabación de jazz] Por Rudy de Juana.

Hace ya muchos años, cuando en mi discman sonaba una y otra vez el Unplugged de Nirvana (uno de los mejores directos de la historia del rock), tuve la suerte de conocer a alguien, gran aficionado al jazz, que ante mi total desconocimiento sobre la materia, puso en mis manos el Kind of Blue de Miles Davis y sin darme muchas explicaciones más, me dijo eso de “ya me dirás qué te parece”.

Yo, que nunca había escuchado más jazz que el que sonaba de fondo en algunos garitos, sentí que acababa de abrir una de esas puertas que, una vez que cruzas su umbral, ya no hay vuelta atrás. Quería saberlo todo. Y por supuesto, saber quién era ese tal “John Coltrane” que aparecía en los créditos.

Sin un plan previo y porque en ese momento el disco estaba de oferta, el segundo LP que se incorporó a mi colección de jazz fue A Love Supreme. Imaginaros mi sorpresa al escuchar por primera vez esos cuatro temas: “Ackkowledgement”, “Resolution”, “Pursuance”, “Psalm”. Y empleo el término “sorpresa” y no otro, porque no podía comprender cómo era posible componer algo así, algo tan maravilloso.

Por supuesto, no soy el único. De A Love Supreme se ha escrito tanto y ha tenido tanta influencia en todo lo que vino después, que aún hoy en día, hay artistas que siguen revisitándolo, versionándolo, creciendo al ritmo de esos versos que elevan. Es así como hace unos meses se publica A Love Supreme Electric. A salvo inspired by John Coltrane. A Love Supreme & Meditations.

Un proyectazo que, con Vinny Golia al saxo, John Hanrahan a la percursión, Henry Kaiser a la guitarra, Wayne Peet al órgano y Mike Watt al bajo, homenajea dos de las obras más importantes y “espirituales” del genio: la propia A Love Supreme y Meditations.

Explica John Hanrahan en el libreto que acompaña el disco, que fue a raíz de leer el libro de Ashley Khan, A Love Supreme: The Story of John Coltrane Signature Album (una recomendación que según asegura le dio el propio Elvin Jones) cuando se dio cuenta que no había escuchado el disco de Coltrane con la atención necesaria, que había muchas lecturas que se le habían escapado hasta ese momento y en definitiva, que experimentó toda una revelación.

Años más tarde y tras versionar el disco de Coltrane en un bolo junto a su banda, sintió que había llegado el momento: quería plasmar todas esas nuevas ideas en un disco. Al poco de poner en marcha los primeros pasos de su idea, entra en contacto con Henry Kaiser, guitarrista que no solo se muestra entusiasmado con el proyecto, sino que además le anima a ir un poco más allá: si iban a “hablar” sobre A love Supreme, parecería lógico hacerlo también sobre Meditations. Al fin y al cabo, podía entenderse el segundo, como una secuela del primero. Dicho y hecho.

Como cuenta Kaiser, al meterse en el estudio para comenzar a grabar “hicimos un análisis detallado de las dos suites de Coltrane y decidí aplicar las formas de pensamiento y análisis que había aprendido para decodificar la música eléctrica de las bandas de Miles. Me sorprendió observar que había muchas características bajo la superficie que tenían en común las Meditations Coltrane y las formas en que funcionaba la música eléctrica de Miles. Sistemas dependientes internos que ocurrían simultáneamente, diminutas semillas que crecían en gigantescos tallos de música que crecían en el cielo, y una visión más allá de lo que el jazz había sido antes”.

El resultado es un álbum denso, lleno de texturas sugerentes, tan profundo que casi se puede morder la electricidad que lleva dentro. Hablamos en este sentido de un trabajo que concibe los dos álbumes de Coltrane como uno solo, una suite única en la que los temas que forman parte de Meditations son la consecuencia natural de los de A Love Supreme. Para conseguirlo, el grupo deconstruye y llena de free jazz Ackkowledgement”, Resolution”, Pursuance”, y “Psalm”, de modo que la transición entre ambos discos desaparece.

Y, por si fuera poco, también hay espacio para la sorpresa. En las “Meditations” se incluye un “Joy” que aunque estaba presente en la primera grabación de Coltrane (con el cuarteto original), acabó siendo eliminada cuando el disco se lanzó bajo una formación de sexteto. Finalmente, encontramos dos takes alternativas de The Father and the Son and the Holy Ghost” y Acknowledgement”

En definitiva, A Love Supreme Electric recoge el espíritu de Coltrane y lo lleva a dimensiones nuevas, convirtiéndolo en un trabajo tremendamente actual y probablemente, el mejor tributo que se ha rendido a uno de los grandes músicos de todos los tiempos. No se lo pierdan.

Texto: © Rudy de Juana, 2021. http://www.caravanjazz.es/

A Love Supreme Electric: A Love Supreme & Meditations: A Salvo Inspired by John Coltrane (Cuneiform Records, 2020)




Barcelona Art Orchestra -BAO- “Revisiting The Godfather” (L’Auditori, sala 2 Oriol Martorell, Barcelona. 2021-01-09) [Conciertos de jazz] Por Joan Cortès.

  • Fecha: Sábado, 09 de enero de 2021
  • Lugar: L’Auditori, Sala 2 Oriol Martorell (Barcelona)
  • Grupo:
    Barcelona Art Orchestra -BAO-
    Lluís Vidal, piano, dirección y composición
    Néstor Giménez, piano, cantante, dirección y composición
    Laura Pou, flauta y picolo
    Gabriel Amargant, saxo alto, soprano y clarinete
    Lluc Casares, saxo tenor, clarinete, flauta y composición
    Marcel·lí Bayer, saxo alto, tenor y barítono, clarinete y clarinete bajo
    Álvaro Ocón, trompeta
    Joan Mar Sauqué, trompeta
    Alba Careta, trompeta
    Pau Vall, trompa
    Alba Pujals, trombón
    Apel·les Carod, violín
    Marta Roma, violonchelo
    Adrià Plana, guitarra
    Giusepe Campisi, contrabajo y bajo
    Pilar Subirà, percusión
    Joan Vidal, batería y composición
    Ferran Conangla, sonido

Alborear el 2021 con el parto de una orquesta, ya es en sí mismo una remarcable noticia y si además suena a primer nivel, tal como lo hizo la BAO, tenemos una celebración doble.

Durante unos treinta y tres años, desde 1977, los austríacos, y más concretamente los vieneses, pudieron disfrutar regularmente de la Vienna Art Ochestra (VAO) dirigida por Mathias Rüegg, compositor de buena parte de su temario además de abrazar, entre otros, a Ellington, Mingus, Wagner o Satie. Hasta su disolución en el 2010, por problemas económicos, grabaron una trentena de proyectos.

En el año 1986, a instancias del ministerio de cultura francés, se creó la Orchestre National de Jazz (ONJ). Actualmente, con sus treinta y cuatro años, sigue gozando de buena salud y amplia variedad musical. Aproximadamente cada tres años cambia de director, que a su vez determina los nuevos componentes, con total libertad para elegir la línea musical a seguir. Desde su primer director, el saxofonista Françoise Jeanneau, hasta el actual, el guitarrista Frédéric Mauri, doce han sido sus máximos responsables, con una nómina de músicos que supera largamente la centena, entre ellos el baterista alicantino Ramón López. Han publicado una trentena de grabaciones, desde composiciones originales de corte abierto y contemporáneo hasta revisitas a Robert Wyatt, Led Zeppelin o Astor Piazzola.

Nos situamos en la capital catalana, donde el pasado sábado 9 de enero, lluvioso y frio, se estrenaba la Barcelona Art Orchestra (BAO), con el objetivo de convertirse en una Orquestra Nacional de Jazz, abierta a distintos autores y disciplinas artísticas. Para la ocasión contaron con dos directores, los dos pianistas de la formación, que se iban intercambiando los papeles, Lluís Vidal y Néstor Giménez -también en función de crooner, a lo Al Martino, en el único tema cantado-. Con cuatro compositores, los dos directores mencionados más el baterista Joan Vidal y el saxofonista Lluc Casares, además de contar con dos compositores invitados, Joan Albert Amargós y Joan Sanmartí.

El título para su presentación fue el explícito, “Revisiting The Godfhater”, basado en la banda sonora de la aplaudida trilogía cinematografía de Francis Ford Coppola, compuesta mayoritariamente por Nino Rota y aportaciones de Carmine Coppola. Composiciones/relecturas centradas mayoritariamente en el “Love theme” (el archiconocido “estoy sintiendo tu perfume embriagador”, que popularizó melosamente en su día, en inglés y en castellano, el cantante Andy Williams), plasmadas todas ellas de forma selecta, bien alejadas de cualquier tipo azúcar, azucarillo o sucedáneo.

Una orquesta de diecisiete músicos de diferentes edades, constituida por dos pianistas, un violín, una violonchelista, un contrabajista, una percusionista, un baterista, una flautista, tres saxofonistas, tres trompetas, un trompa y una trombonista.

Fue un estreno de altos vuelos, con composiciones y arreglos exquisitos, un trabajo compacto y bien aunado, con solistas de primer nivel, donde no faltaron sus pequeñas dosis de buen humor y distensión. Con la sonorización impecable de Ferran Conangla, un componente, en la oscuridad, indiscutible de esta formación, acogido en la sala 2 Oriol Martorell de L’Auditori de Barcelona.

Una orquesta que si tiene la continuación y el apoyo deseable promete depararnos interesantes y estimulantes proyectos. La próxima parada “mafiosa” está prevista para mediados de marzo en el 31è JazzGranollers Festival.

Texto e imágenes: © Joan Cortès, 2020