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  • Fecha: Sábado 22 de febrero de 2014
  • Lugar: Civivox Iturrama, Pamplona, Navarra
  • Componentes:
    Martirio: voz
    Raúl Rodríguez: guitarra

Siete meses después de abarrotar la plaza de los Burgos en su visita a Jazzfermín acompañados por Guillermo McGill y Javier Colina, Martirio y Raúl Rodríguez regresaron a Pamplona. En el intervalo entre uno y otro concierto se ha publicado De un mundo raro. Cantes por Chavela (Universal), que el dúo presentó en un repleto Civivox Iturrama. Las visitas de la cantante a Pamplona son siempre muy bien recibidas. Esta no fue una excepción, ya que las entradas se agotaron una semana antes del concierto.

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La propuesta en dúo de Martirio y su hijo, el guitarrista Raúl Rodríguez, puede parecer excesivamente parca. Sin embargo ambos fueron capaces de mantener el interés de los asistentes a su concierto a lo largo de hora y media, con el público entregado de principio a fin.

La actuación estuvo estructurada en dos partes. En la primera interpretaron su última grabación de principio a fin, manteniendo incluso el orden en que los temas aparecen en el CD. Martirio se encargó de presentar todos y cada uno de los temas, obras interpretadas por Chavela Vargas, que en su voz y acompañada por Raúl Rodríguez pasan a los terrenos del flamenco. En directo el CD gana enormemente su alcance emocional incoroporando dos dimensiones adicionales. La primera es la enorme capacidad interpretativa sobre el escenario de Martirio, que se añade a su voz excepcional. Con ambas es capaz de transformar las historias que cuenta en verdades vividas. La segunda es el arte jondo que Raúl Rodríguez es capaz de transmitir con las cuerdas de su guitarra.

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El recorrido por el legado de Chavela, cuyos ejes centrales fueron el amor y el desamor en forma de distintas expresiones y estadios, paró en “Luz de Luna”, “De un mundo raro”, “El andariego”, “La noche de mi amor”, “Las ciudades”, “Sombras”, “Quisiera amarte menos”, “La llorona”, “Sandunguera” y “Las simples cosas” perfectamente encajados en forma de bulerías, soleás o incluso de blues a la sevillana.

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Tras un cambio de vestido, de elegante rojo a elegante negro, se inició la segunda parte del concierto. En ella Martirio hizo un recorrido por toda su trayectoria, de la que el próximo 8 de marzo de 2014  conmemorará su trigésimo aniversario. Un repaso por su discografía es visitar músicas populares como el flamenco, la copla, la música iberoamericana (del Sur al Norte), o incluso el pop heterodoxo de sus primeras grabaciones (Estoy Mala o Cristalitos Machacaos). En la parte final sonaron “Volver”, “Madurito interesante” (tipo Jeremy Irons en palabras de la propia Martirio), “Como a nadie te he querido”, “La bien pagá”, “Ojos verdes”, “Compuesta y sin novio” y la divertida “Las mil calorías” (esta última como bis, en forma de rap aflamencado). Todos ellos son temas de procedencias muy diversas que Maribel Quiñones, acompañada por una magistral guitarra flamenca, es capaz de unificar con una maestría insólita haciéndolos suyos. El público respondió entusiasmado. Puesto en pie agradeció, tal y la ocasión lo mereció, la enorme demostración de arte y poderío sobre el escenario.

Texto: © Pachi Tapiz, 2014
Fotografías: © Sera Martín, 2014