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VI Ciclo de Jazz 1906

  •  Fecha: 16 de mayo de 2013.
  •  Lugar: Teatro Lara (Madrid).
  •  Componentes:
    Joshua Redman: saxo tenor y soprano
    Aaron Goldberg: piano
    Reuben Rogers: contrabajo
    Gregory Hutchinson: batería

 Comentario:

Joshua Redman Quartet

Joshua Redman Quartet

A veces la calidad musical no basta para llenar salas. Como casi todo en esta vida, ha de ir acompañada de algo más y ese elemento añadido es el carisma. Hay músicos con carisma o apoyo mediático y uno de ellos es Joshua Redman. El californiano cumple en 2013, justamente, 20 años desde que editó sus dos primeros discos, uno titulado con su propio nombre y otro el aclamado Wish, con Pat Metheny, Charlie Haden y Billy Higgins. Fue el comienzo de una carrera fulgurante hasta convertirse en uno de los referentes del jazz contemporáneo. Desde entonces, más de una docena de trabajos le contemplan como líder, hasta llegar al reciente Walking Shadows, en el que vuelve a rodearse de una rítmica de súper lujo con Brad Mehldau, Christian Mc Bride y Brian Blade. Eso sí, como aviso a navegantes hay que decir que en el disco participa una orquesta de cuerdas (¿por qué hay músicos de jazz que no quieren pasar a la posteridad sin haber dejado su disco con orquesta?).

Joshua Redman

Joshua Redman

Desde que empiezan a sonar los primeros acordes del saxo tenor de Joshua Redman con la pieza “Little Ditty” nos percatamos de que estamos ante un músico de muchos quilates. A su gran dominio de todos los registros une sus grandes dotes para engarzar melodías y, apoyado en una arquitectura rítmica muy sólida, poco a poco va tejiendo su tela de araña sonora. Haciendo gala de una depurada fidelidad a ciertos aspectos que remiten una tradición siempre presente y que es difícil no obviar, Redman se envuelve también de cierto preciosismo con el que sabe llegar a las fibras más sensibles.

Aaron Goldberg

Aaron Goldberg

Un público expectante abarrotó el Teatro Lara de Madrid, en cuyo escenario Redman resumió todas sus virtudes en ocho capítulos. Como solista, pocos músicos hay que le puedan hacer sombra. A sus cualidades técnicas no se le pueden poner pegas. Su dominio de los tiempos y las transiciones para solaparse con la rítmica fueron sobresalientes. Pero un buen líder no brilla tanto si no tiene a su lado una rítmica como la que le acompañaba. Un trío que por si sólo ya merece la pena disfrutar y con el que el de Berkeley lleva más de diez años de compenetración (muy recomendable el disco Passage of Time de 2001). Aaron Goldberg no es un pianista que se conforme con seguir al jefe. Sus aportaciones suponen un salto de calidad, tanto en los comienzos de los temas, como en los momentos en que lidera a la rítmica con un dominio firme de los teclados. Gregory Hutchinson también puso de manifiesto su brillantez como uno de los más sólidos baterías del momento. Con un toque maestro, incisivo pero discreto como mandan los cánones, Hutchinson es el complemento perfecto; como también lo es el contrabajista Reuben Rogers, siempre al quite con una digitación incansable y certera.

Reuben Rogers

Reuben Rogers

El grupo se movió con soltura y firmeza tanto en las fases más aceleradas como en las baladas, terrenos ambos en los que Joshua Redman se desenvuelve como pez en el agua. Con esa amplitud de recursos con la que se distingue, fruto de su perfecta asimilación de los grandes tenores de la historia del jazz, Redman puede emocionar con un sonido aterciopelado en el comienzo de una balada, que gradualmente se convierte en fiesta jubilosa de ritmos incontrolados. Como también puede recoger ciertos elementos del blues con sabor tradicional, pero con un revestimiento de modernidad que lo hace más atractivo. En Joshua Redman están presentes las esencias del jazz más ortodoxo, pero siempre con un sello propio plagado de creatividad y riesgo. Así puede atreverse con una versión de cinco minutos improvisada de “Caravan” cargada de emotividad, técnica prodigiosa y sentido del humor, que poco a poco se funde con una explosión rítmica derivando hacia terrenos del funk y del soul. Por cierto, una deriva del recital que sirvió para encandilar al público, entregado desde el comienzo, que llenaba el Teatro Lara.

Gregory Hutchinson

Gregory Hutchinson

En definitiva, un concierto brillante como no podía ser menos. Volvió ponerse de manifiesto que donde mejor se mueve Redman es en esa propensión a ir escalonando los temas con inicios a medio tempo, bien a piano o con el saxo, que van creciendo hasta alcanzar su punto más álgido, donde salen a relucir el bagaje y la claridad de ideas que atesora este músico. Con la única pieza interpretada con el soprano, quizá se esperaba alguna más, se puso punto y final al concierto, en el que el cuarteto volvió a corroborar las expectativas ya conocidas: que cultiva un jazz de primera línea, y que, con tantos años de experiencia a pesar de su relativa juventud, sumados a la calidad que atesoran los músicos, es muy difícil que nadie salga de la sala con la sensación de haber sido defraudado.

Texto: © Carlos Lara, 2013
Fotografías: © Sergio Cabanillas, 2013