Sumrrá (JazzMadrid18. 2018-11-09) [Concierto]

Por Carlos Lara Enrique Farelo.

JazzMadrid18

  • Fecha: 9 de noviembre de 2018.
  • Lugar: Centro Cultural Carril del Conde. Madrid.
  • Grupo:
    Sumrrá
    Manuel Gutiérrez: piano
    Xacobe Martínez Antelo: contrabajo
    LAR Legido: batería y percusiones

En los 18 años que llevan juntos Manuel Gutiérrez, Xacobe Martínez Antelo y LAR Legido, el trío gallego Sumrrá ha sabido ganarse el respeto de los aficionados a base de crear un estilo propio, coherente y pleno de creatividad. Desgraciadamente, tal y  como ocurre con otros grupos españoles, sus actuaciones fuera de  Galicia son puntuales. Por eso las visitas a Madrid crean siempre una expectación muy positiva. En esta ocasión, inmersa en el Festival de Jazz de Madrid, gracias a los aficionados del club de jazz de Portugalete en Hortaleza y a Ciudadistrito, pudimos disfrutar de un buen concierto de Sumrrá. La verdad es que se hace difícil resaltar algún pero a la actuación de este trío, que seguro que la habrá. Su manera de entender la música, donde se pueden apreciar también elementos del jazz modal, del rock o del blues siempre de una manera tangencial, gusta, y lo que es más importante provoca que el público se sienta satisfecho de lo que ha escuchado. Así lo agradecieron las personas que acudieron al auditorio de este Centro Cultural de Madrid que, además cuenta con una acústica muy apreciable. La pena fue que no pudieran entrar todas las personas que quisieron, ya que se agotó pronto el aforo del recinto.

Cerca de veinte años juntos dan para mucho, como proyectos, colaboraciones y sobre todo seis discos, que son un buen reflejo de la trayectoria profesional de estos músicos de Santiago.

En el concierto que nos ocupa Sumrrá se presentó sin  haber perdido ni un ápice de la frescura, la fuerza, la musicalidad y la apuesta por el riesgo que siempre le han caracterizado. Quien suscribe los vio por última vez hará unos 10 años en el mítico Johnny y en aquella actuación sorprendieron muy gratamente.

En esta ocasión aprovecharon la actuación para presentar el sexto disco de su carrera titulado 6 Mulleres, dedicado a otras tantas mujeres  que constituyen todo un ejemplo en la defensa de la dignidad femenina. Comportamientos que luchan o han luchado por mejorar la situación de la mujer en diversas partes del mundo. Cinco de los temas compuestos por Xacobe Martinez y uno a cargo del pianista Manuel Gutiérrez.

Fueron por tanto seis nombres de mujeres  las que centraron la actuación de Sumrrá, comenzando por “Frida Kahlo”. Pieza llena de colorido y de intensidad que empieza con el contrabajista marcando la dirección del tema. El segundo fue dedicado a la paquistaní “Malala Yousafzai”; el tercero a la estadounidense “Rosa Parks”, una pieza que irradia cierto lirismo, engarzada con un blues; el cuarto para la china “Qiu Jin”, con mucha sonoridad y colorismo; el quinto dedicado a la egipcia “Nawal Él-Saadawi”, con Manuel Gutiérrez llevando el ritmo, y la sexta y última a la escritora gallega “Rosalía de Castro”, en una emotiva interpretación a piano. El batería crea diferentes efectos con sus artilugios y juguetes para ir improvisando. Como en todos los temas el contrabajo de Xacobe Martínez proporciona al trío la brújula necesaria para que cada uno de los músicos se exprese con la libertad que requiere un grupo de las características de Sumrrá. Un bis con “Minoría Absoluta” de su segundo trabajo puso el punto final a esta nueva entrega de Sumrrá en Madrid. Esperemos que no vuelvan a pasar tantos años hasta su próxima visita.

Tomajazz:
Texto: © Carlos Lara, 2018
Fotografías: © Enrique Farelo, 2018




Valentín Caamaño trío-The Blind Wrestler (TinyMoon Recodrs, 2017)

Vuelve Valentín Caamaño para publicar su tercer trabajo en trío y lo hace como lo hiciera en el 2014 y su obra Joy (Free Code Jazz Records, 2014), es decir mismos músicos y parecida instrumentación.

The Blind Wrestler se complementa con la voz del propio Valentín Caamaño en tres cortes (“Turn the screw”, “Tiny Moon” y “How Deep Is The Ocean”) y el saxo tenor de Xosé Miguélez (“The Blind Wrestler” y “Again Never”).

Una obra continuista y definido estilo jazz be-bop para seguir manteniendo viva la llama al más puro estilo tradicional donde el swing es un elemento a tener muy en cuenta y en el que Valentín Caamaño compone la mayoría de temas a excepción hecha de “How Deep Is The Ocean” de Irving Berlin, algo que es una novedad con respecto a Joy (Free Code Jazz Records, 2014) y Green with Envy (Free Code JazzRecords 2017) donde abundaban autorías de grandes del jazz.

No hay tiempo que perder y el comienzo es bravo y decidido en “The Blind Wrestler”, el fraseo del saxo tenor de Xosé Miguélez brilla con el acompañamiento de la guitarra de Valentín Caamaño que tiene su momento de lucimiento en el relevo con un solo elegante y clásico en la línea de grandes maestros de la guitarra como Grant Green o Wes Montgomery.

La voz entra por vez primera como excusa para que el trío brille con luz propia en “Turn The Screw”.Excelentes solos de Valentín Caamaño (una vez más a lo Wes Montgomery) implementado por Alfonso Calvo con un solo convincente y auténtico y reforzado con el apoyo incondicional de las escobillas de LAR Legido.

Sin duda “6:26 a.m.” es un standard del presente que si hubiera sido compuesto en el pasado a nadie le sorprendería. Lo tiene todo swing, finura y elegancia a partes iguales y lo hubiera podido firmar cualquier maestro de los años 60 del pasado siglo. Un liderazgo a tres. Todos destacan y son parte importante del todo.

De desarrollo largo viene “Again Never” para regocijo del batería de Sumrrá, LAR Legido, en el comienzo y al que Xosé Miguélez releva con un solo de nivel ante el “discreto” acompañamiento de Valentín Caamaño al fondo, si bien es cierto que en el trascurrir del tema se cobra su justa recompensa con una intervención de líder.

Vuelve aparecer la voz con las mismas características que en “Tyny Moon”. Composición homenaje a la discográfica que acaba de inaugurar Caamaño para dar a luz este disco.

“May Your Blues” es todo un clásico del Bop, una vez más aparece esta intrínseca característica que hace volar con soltura la música de un Valentín Caamaño que rememora al Jimmy Raney de Momentum (MPS 1974).

Irving Berlin y su composición “How Deep Is The Ocean” es el broche final y una vez más la voz está presente, si bien la sección rítmica es quien se muestra intratable y contundente (¡qué bueno el solo de Alfonso Calvo!) para demostrar que es lo verdaderamente importante en el acompañamiento a Valentín Caamaño.

© Enrique Farelo, 2018

Valentín Caamaño Trío: The Blind Wrestler (TinyMoon Records 2017)

Músicos: Valentín Caamaño (Guitarra y vocales), Alfonso Calvo (Contrabajo) y LAR Legido (Batería) con Xosé Miguélez (Saxo tenor).

Composiciones: “The Blind Wrestler” (Into Certain Untrue Revelations) (Valentín Caamaño), “Turn the Screw” (Valentín Caamaño), “6:26 a.m.” (Valentín Caamaño), “Again Never” (Alfonso Calvo), “Tiny Moon” (Valentín Caamaño), “May Your Blues” (Valentín Caamaño), y “How Deep Is the Ocean” (Irving Berlin).

Grabado el 20 de diciembre de 2017. Publicado en 2017 por TinyMoon Records

 




José Luis Gutiérrez Sexteto + Lucrecia (XV Festival Internacional de Jazz San Javier, San Javier, Murcia, 28-VII-2012)

XV Festival Internacional de Jazz San Javier

  • Fecha: 28 de julio de 2012.
  • Lugar: Auditorio Parque Almansa, San Javier (Murcia).
  • Componentes:

    José Luis Gutiérrez: saxos alto y soprano, flautas, percusión.
    Alejandro Vargas: piano.
    Pedro Medina: guitarra.
    Marco Niemietz: contrabajo.
    Lar Legido: batería.
    Yonder Rodríguez: percusión.
    Lucrecia: voz.
  • Comentario:

    Aire. Hacía falta un soplo de aire fresco en la calurosa decimoquinta edición de Jazz San Javier. Y vino a insuflarlo un músico español con los pulmones henchidos de frescura. Con naturalidad, virtuosismo y osadía. El joven y dicharachero saxofonista vallisoletano José Luis Gutiérrez se metió literalmente al público en el bolsillo en la penúltima sesión de este emblemático festival, que es, prácticamente desde sus inicios, un indiscutible referente del jazz internacional. Y no lo digo sólo yo: lo afirman tanto los aficionados como todos y cada uno de los músicos que suben a su escenario.

    José Luis Gutiérrez hacía su debut en Jazz San Javier con un proyecto nuevo, en formación de sexteto (aunque en el programa del festival había sido anunciada como quinteto, pues no figuraba en ella el virtuoso percusionista venezolano Yonder Rodríguez). Comenzaron con “Amor propio”, un tema con vapores de pasodoble al que el propio Gutiérrez dio inicio percutiendo sobre un insólito instrumento metálico con apariencia de lámpara de salón (rematado en sus extremos por dos grandes campanas) por cuyo eje dejó deslizar, de arriba abajo, un gran cantidad de arandelas que al girar emitían un silbido tremendamente hipnótico y sugestivo. A continuación, tomó el saxo alto e hizo alarde de su dominio en la difícil técnica de la respiración circular. Después de esto vino todo seguido, con todas las piezas perfectamente engarzadas como un solo tema. José Luis Gutiérrez aprovechaba los colchones sonoros, impecablemente ejecutados por sus músicos, para comunicarse con suma parsimonia y gracia natural con el público ya totalmente entregado. “Si quieren, pueden respirar con nosotros. Respiremos profundamente el oxígeno del Mediterráneo”. Y Gutiérrez inhalaba el aire con la nariz pegada al micrófono, convirtiendo la cadencia de su respiración en un instrumento más de entre los muchos que se amontonaban sobre el escenario. Después, tomando el saxo soprano entre sus manos, susurró: “Un concierto es como una historia de amor”. Sonaron las tablas hindúes y dio comienzo “Algún día”, uno de los temas de su álbum Fruit Salad (ÍberJazz, 2010, editado con la colaboración de la Obra Social de la Caja de Burgos), al que siguió una inefable jota (“La jota de la Granja de San Ildefonso”) en la que Yonder Rodríguez hizo sonar y volar las maracas como un auténtico prestidigitador. “¡Qué sutileza!”, exclamó entusiasmada mi compañera de graderío.

    Por norma general, las grandes figuras llegan, tocan, presentan a sus músicos y se van. Algunas, como mucho, profieren los típicos eufemismos (“Es un placer tocar aquí”, “Me siento como en casa”) y ahí acaba todo. Pero el público también necesita y agradece que de vez en cuando lo traten de tú a tú, que lo mimen y le hagan confidencias y le hablen con complicidad. “El aire es un alimento. Tenemos que llevar el alimento hasta la punta de los dedos de los pies, y hacerlo subir lentamente hasta sentir que todas nuestras células comienzan a alimentarse”. Estas palabras tan profesorales fueron el preludio de “Tierra a la vista”, una balada arábigo-andaluza también perteneciente a Fruit Salad. Pura metafísica. Una lección de humanidad. José Luis Gutiérrez es un filósofo. Más aún: José Luis Gutiérrez es un poeta. Llora cuando ríe y ríe cuando llora. Y con el silencio erige un templo

     

    El quinto de la noche (y bien es sabido que “no hay quinto malo”, sirviéndome de una expresión taurina que por sus ademanes toreros durante todo el concierto le sienta como un guante al vallisoletano) fue “La escuela de la vida”, un tema de aires zíngaros y ritmo vertiginoso que, al finalizar, suscitó un “¡Olé!” espontáneo y colectivo de la concurrencia. Todas las composiciones de José Luis Gutiérrez contienen una marcada raigambre popular esencialmente hispana, y con el sexto tema, a pesar del título (“Popo Catepetl”), le llegó el turno a la más genuina tradición flamenca. Gutiérrez, de nuevo, tomó aire, llenando el auditorio de suspense, y todo el grupo se entregó de lleno con una alegría y una energía prodigiosas hasta dejar completamente solo al guitarrista, paisano mío, archenero para más señas, tras cuya exquisita intervención fue presentado así por el maestro: “Pedro Medina, de Murcia, ¡sí señor!”. El aplauso fue monumental. Y con esta pieza culminó la intervención de este magnífico sexteto. Sin duda, uno de los proyectos más originales que han pisado el escenario de Jazz San Javier en toda su historia

     

    Pero ahí no acabó todo, porque acto seguido Gutiérrez presentó con gran cachaza y salero a la fluorescente cantante cubana Lucrecia, cuya presencia en Jazz San Javier junto al sexteto era debida a una propuesta personal del director del festival, Alberto Nieto. Una extraña y aparentemente inverosímil simbiosis que sin embargo funcionó a la perfección. Porque en verdad que nunca antes había escuchado una sucesión de boleros tan archiconocidos como “Piel canela”, “Sabor a mí”, “Quizás”, “Dos gardenias” o “Contigo aprendí” arreglados y ejecutados de una forma tan originalmente jazzística, con ritmos y armonías inusitadas. Bolero puro más jazz puro. José Luis Gutiérrez y Lucrecia pusieron todo de su parte para conectar entre sí. Y vaya si lo consiguieron. Improvisaron con soltura y con donaire hasta el delirio, y con una valentía y un ardor verbal y musical realmente extraordinarios. Pocas veces he visto al público de Jazz San Javier reír y disfrutar tanto. Me gustaron especialmente las versiones de “Sabor a mí” y “Dos gardenias”, este último introducido por Gutiérrez con una flauta de caña a la que extrajo sonidos imposibles soplando en todos sus orificios y rendijas y creando una atmósfera sumamente oriental. Y no puedo dejar de destacar la magistral versión de “Nostalgia” que Lucrecia cantó en solitario acompañándose ella misma con el piano. Ni tampoco, por supuesto, la impecable labor de todos y cada uno de los músicos y la dinámica que juntos generaron. Tendríais que haber visto sus caras y sus gestos de placer, sobre todo los del baterista, Lar Legido, que entre toque y toque intercaló toda clase de sonidos ejecutados con juguetes, sonajeros, abalorios, plásticos y un sinfín de cachivaches de toda índole que sacaba de no sé dónde haciéndolos llover sobre los platos y los parches.

    Antes del bis (“Contigo aprendí”), Gutiérrez aún tuvo la audacia de añadir: “Y una cosa más muy importante: que tenemos discos…, que son discos de coleccionistas, porque los tienen cuatro nada más. Llevan tanto tiempo con nosotros que les hemos cogido cariño”. Al finalizar la actuación, gran parte del público, claro, se lanzó en avalancha para adquirirlos. Y Gutiérrez los firmó y se dejó fotografiar junto a todo aquel que se lo pedía. En suma, y sin ánimo de exagerar, ¡fue un concierto alucinógeno! Tanto, que el propio José Luis Gutiérrez se vio obligado a manifestar: “Que conste que no hemos tomado nada…, únicamente aire”.

    Texto © 2012 Sebastián Mondéjar
    Fotos © 2012 Rafa Márquez



Sumrrá – 4.0 (Nasa, Santiago de Compostela, 2009)

Casi las mismas fechas (aunque dos años mas tarde) y el mismo escenario (sala Nasa de Santiago de Compostela) que su anterior disco Sumrrá3 Ao Vivo sirven para dar a luz el nuevo proyecto de Sumrrá, 4.0.

La carátula del disco parece mostrarnos con franqueza filosófica la intención del trío. En el anverso los músicos miran con alegría y satisfacción a un público entregado que los reconoce, y es en el reverso donde se integran con él dando a entender que su música no sería posible sin su participación. La imagen del grupo viene dada por la sobriedad, la seriedad y la elegancia a partes iguales reflejada por esa estética del blanco con el negro en su indumentaria y en la confección de sus portadas.

Por tanto, Sumrrá es un trío vivo para música en directo que demuestra sus cualidades de autenticidad, sinceridad, riesgo y compromiso y donde no tiene cabida el ilusionismo, sino la magia de lo espontáneo y la frescura del artista que trabaja sin red. Su mérito radica en la búsqueda del reconocimiento artístico por encima de lo mediático. Del que trabaja desde las sombras con sacrificio para poder demostrar a todos lo fácil que parece y lo difícil que es sacar un proyecto como este hoy día.

Las composiciones “4.1”, “4.2” y “4.6” siguen una pauta de similares características donde el largo solo de piano de Manuel Gutiérrez da paso al contrabajo de Xacobe Martínez Antelo, si bien en este último la batería juega sus bazas en forma de un destacado solo que desemboca en la fase inicial y expositiva del tema. Con el corte “4.3” llegamos al momento más largamente aplaudido y vitoreado por el público por la combinación de energía e inteligencia y solvencia interpretativa, sobre todo de Manuel Gutiérrez y Xacobe Martínez Antelo. Es en “4.4” donde una vez más la alternancia en los solos se produce con naturalidad y técnica impecable. Piano,contrabajo y batería muestran sus mejores esencias de estilo swingueante y moderno hasta el punto de alcanzar sonidos reminiscentes del Keith Jarrett de la pasada década de los 70 del siglo XX. La belleza serena y elegante viene de las delicadas manos de Manuel Gutiérrez con el apoyo de Lar Legido en la balada “4.5”.

El resultado final de la escucha de 4.0 nos lleva a la certera conclusión de haber asistido al mismísimo concierto sin haber estado allí. ¡Y que dure!

 

Enrique Farelo

Composiciones: 1.“4.1”; 2. “4.2”; 3. “4.3”; 4. “4.4”; 5.“4.5”; 6. “4.6”

Los temas 1,3 y 4 son de Xacobe Martínez Antelo y los temas 2,5 y 6 de Manuel Gutiérrez

Músicos: Manuel Gutiérrez (piano), Xacobe Martínez Antelo (contrabajo) y Lar Legido (batería)

Grabado en directo los días 14 15 y 16 de julio de 2009 en la sala Nasa de Santiago de Compostela.
Free Code jazzrecords. FC48CD.