© Javier Nombela, 2006

Baldo Martínez y Proyecto Miño: Un río de música, por Victor Bobeche.

Ocho años después de su estreno en Guimarães, ve la luz en el panorama discográfico el Proyecto Miño de Baldo Martínez, una obra donde jazz y folclore se funden con asombrosa naturalidad y con magistrales resultados. Un día después de su concierto con Tri-Ez en el San Juan Evangelista tuvimos la oportunidad charlar con él sobre dicho trabajo.

© Javier Nombela, 2006
© Javier Nombela, 2006

VÍCTOR BOBECHE: El Proyecto Miño es un encargo de 1999 –nosotros pudimos verlo en Madrid en 2005– y ocho años después lo vemos en disco.

BALDO MARTÍNEZ: A mí me gusta dejar todos los proyectos grabados; si no, uno tiene la sensación de no poder pasar página. Después, seguir construyéndolo hasta donde llegue. Por distintas circunstancias, un proyecto de estas características, tan grande, es complicado tanto llevarlo a directo como grabarlo… hubo que esperar el momento, buscar los apoyos de programadores…

VÍCTOR BOBECHE: Sorprende que en España pudiéramos verlo después de su estreno en otros países.

BALDO MARTÍNEZ: Sí, en España pudimos verlo después de haberlo visto en Portugal, por supuesto, y en Alemania, donde fuimos invitados ex profeso cuando aquí todavía no había mucha inquietud por el proyecto. Finalmente, al traerse a España en 2005 y tener repercusión, con muy buena acogida, la verdad, el proyecto se ha conseguido grabar.

Hay un apoyo institucional por parte del Xacobeo que hizo que pudiera llevarse acabo, aunque por supuesto el mayor apoyo mayor ha sido por parte del sello, de Karonte, que apuesta por este tipo de proyectos.

VÍCTOR BOBECHE: ¿Cómo consigues que el disco tenga la misma frescura y expectativas que el proyecto en directo?

BALDO MARTÍNEZ: Me agrada poder conseguir hacer un disco que refleje lo que esa música tiene. Dicen que la música es para escucharla en directo, y es verdad, los discos son una referencia. Pero poder conseguir en el disco lo que haces en directo es muy difícil, quizá en este caso sea precisamente porque desde el inicio del proyecto hasta la grabación han pasado siete años, rodando el proyecto ha madurado de una manera, de forma que a la hora de tocarlo en cualquier contexto consigues una interacción que no consigues cuando entras en el estudio con temas relativamente nuevos sin rodarlos lo suficiente.

© Javier Albertos , 2007
© Javier Albertos , 2007

VÍCTOR BOBECHE: Durante estos años ¿cómo has llevado los ensayos de la banda?

BALDO MARTÍNEZ: Los ensayos con un proyecto de este calibre, por el número de músicos, se realizan previos al concierto. Estos no son muy continuos, a lo mejor puedes estar seis meses sin verte y de repente hay que juntarse para un concierto. Esos ensayos son más bien una pasada de todo el repertorio, para matizar alguna cosa. Pero los ensayos fueron básicamente en origen, donde se montó todo.

VÍCTOR BOBECHE: ¿Cuánto hay de arreglo y cuánto de improvisación?

BALDO MARTÍNEZ: Hay una gran parte de arreglo, sobre todo arreglo estructural, una melodía, unos obligados que tiene todo el mundo, una estructura sobre la que te estás moviendo, y hay unos apartados grandes de improvisación. Pero todo el ensamblado se ha hecho con el tiempo, algo que pasa en todos los grupos. Se monta un tema, se entiende, se toca, y uno se va agarrando más a esas cosas para hacer el discurso. De manera individual, cada músico, conforme va tocando va encontrando elementos que incorpora al arreglo sin que figuren escritas, eso que no figura escrito es aquello que el músico ha ido incluyendo. Por eso podemos decir que hay algo de arreglo, mucho arreglo estructural, gran parte de solos, y gran parte de aquello que el músico ha ido incluyendo a base de muchos directos.

    Yo sigo diciendo que el músico se hace en el escenario, no en casa. En casa es donde estudiamos, pero en este país los que ponen el escenario todavía no tienen asumido que el hecho de que un proyecto pueda funcionar durante mucho tiempo es lo que hace que un proyecto suene. No creo que seamos mejores ni peores que los músicos de otros países. Simplemente es que aquí muchos músicos se hacen en el local de ensayo o en sus casas, y eso no es suficiente.

VÍCTOR BOBECHE: ¿Ha cambiado el proyecto desde 1999 a 2007 en instrumentación y composiciones?

BALDO MARTÍNEZ: No ha variado mucho porque, como te he comentado antes, quería dejar constancia de lo que hago para poder pasar página. Desde luego ha evolucionado, hay cambios de instrumentistas…

© Coral Hernández, 2006
© Coral Hernández, 2006

VÍCTOR BOBECHE: ¿Cuánto duró la grabación del disco?

BALDO MARTÍNEZ: En el disco figura grabado entre noviembre de 2006 y abril de 2007, pero en concreto han sido cuatro días y medio de grabación, que en realidad podríamos reducir a dos. El resto fue alguna cosa que hubo que meter después, por ejemplo el vibráfono, por una cuestión técnica, ya que meter tanto instrumento necesitaría una sala muy grande para poder grabarlo todo.

VÍCTOR BOBECHE: ¿Fue complicada la grabación?

BALDO MARTÍNEZ: Complicado puede ser a priori, pero con el técnico y el estudio donde grabo habitualmente fue muy fácil. Se grabó en estudios Infinity y el técnico fue Pablo Baselga, con el que llevo trabajando desde Juego de Niños, y es un técnico al que entiendo muy bien, y él entiende también la música que yo hago. En general, él entiende muy bien a los músicos, y pone todos los medios para que uno se tenga que preocupar sólo de la música.

VÍCTOR BOBECHE: En cualquier caso, grabar una banda de estas características no debió de ser fácil.

BALDO MARTÍNEZ: No, no es fácil, hay pequeños trucos como el que comentaba antes, grabar el vibráfono aparte para sacar un buen timbre, en un caso como éste no considero que se pierda frescura ni espontaneidad, ya que estamos grabando un arreglo, con todo escrito y teniendo en cuenta que la mayor parte del disco está grabado de un tirón. Pero la responsabilidad del sonido ha sido de Pablo, que es el décimo miembro en la grabación.

VÍCTOR BOBECHE: Teniendo en cuenta la magnitud del proyecto, el tiempo que se ha tardado en grabar, etc. ¿crees que puede ser tu obra maestra o tu obra mayor?

BALDO MARTÍNEZ: Si me sitúo hace ocho años cuando me propusieron el proyecto, éste fue un gran desafío. Si me sitúo ahora mismo y por ejemplo lo comparo con un proyecto muy presente y más pequeño en cuanto a número de músicos, se podría pensar lo mismo de Tri-Ez.

© Javier Nombela, 2006
© Javier Nombela, 2006

VÍCTOR BOBECHE: Sin embargo la responsabilidad de conducir nueve músicos, como en su día la tuvieron otros músicos…

BALDO MARTÍNEZ: Sí, como dices en aquel momento supuso una responsabilidad, algo de vértigo, de buenos arreglos para nueve músicos, metiéndote en un terreno como es el folclore sin caer en repetir esquemas, manteniendo un discurso jazzístico con la improvisación y todos estos temas. Si además tenemos en cuenta que llevaba pocos años desde que decidí asumir la responsabilidad de dirigir un grupo…

Pero ahora no lo considero como obra mayor, ya que ahora, por seguir con el ejemplo, lo que estoy haciendo con Tri-Ez, la responsabilidad individual y compartida al trabajar con Agustí y con Ramón, me parece también de gran importancia.

Sí considero que es un escalón o una meta que tenía que superar. No lo considero el culmen, pero sí uno de los muchos pasos que afortunadamente he ido dando.

VÍCTOR BOBECHE: Por lo menos sí que ha sido el más costoso en cuanto a tiempo.

BALDO MARTÍNEZ: Sí, eso es cierto, aunque también es verdad que se quiso grabar un disco en directo el día que se presentó en Guimarães, aunque por alguna razón no pudo ser… así que tienes razón, ocho años es mucho tiempo, pero en definitiva podríamos decir que es una menta más.

VÍCTOR BOBECHE: Hay dos temas en el proyecto, como son «Canta Rula» y «De Norte a Sur» que ya habían aparecido en dos discos a tu nombre, y que en incluso sueles revisar en tus directos. ¿Estos temas nacieron para Proyecto Miño? ¿Los tenías de antes?

BALDO MARTÍNEZ: Los dos temas son del Proyecto Miño. «Canta Rula» nació de un cancionero gallego, donde encontré este alalá, y la primera versión de este tema fue para el Proyecto Miño. A mí me parece un tema muy versátil, de hecho hay una versión, del primer disco de Alberto Conde Entre Mares, donde hay un tema basado en esta melodía pero arreglada en un estilo más a lo Bill Evans. Es un tema lo suficientemente abierto para entrar en muchos contextos.

    Y «De Norte a Sur» también está hecho ex profeso, al ser un proyecto basado en el folclore, intento plantear que éste no tiene que ver tanto con una región, si viajas en avión de norte a sur el paisaje cambia suavemente… entonces yo intenté hacerlo con un planteamiento similar, basándome en la similitud de los distintos folclores, he hecho una especie de mezclas entre melodías de más al sur de la península y otras más al norte, que yo creo que tiene muchos elementos en común para mí.

© Javier Albertos , 2007
© Javier Albertos , 2007

VÍCTOR BOBECHE: La «Suite del Miño», que es una especie de compendio del disco, ¿fue la primera pieza en la que pensaste para el proyecto?

BALDO MARTÍNEZ: No sé cuál fue la primera, cuando lo presento lo hago como la pieza que resume todo el proyecto. En inicio está la melodía de «O riveira», y tras esto un desarrollo. Tal vez es el tema que más desarrollo me sugirió y al que más desarrollo le di.

VÍCTOR BOBECHE: ¿Qué viste en la zanfoña para incluirla en el proyecto?

BALDO MARTÍNEZ: En Juego de Niños incluí la zanfoña en dos temas, porque fue donde empecé a introducir algún elemento folclórico. Tomé la zanfoña porque buscaba un instrumento folclórico y me pareció que la zanfoña, en contraste con la gaita, era un poco más controlable; la gaita es un instrumento que está muy bien, pero tiene mucha presencia y absorbe demasiado. Conocí a Carlos Becerro, que fue con el que conté en Juego de Niños. Cuando me encargaron el proyecto, como ya tenía contacto con Carlos Becerro, decidí contar con el y que me asesorase con su conocimiento del folclore a fondo, además de aportar la zanfoña. Luego empecé a descubrir que en Francia, por ejemplo, hay muchos proyectos en los que se usa la zanfoña… Valentín Clastrier, Pascar de Lefeuvre, que colabora con Germán Díaz, que es quien se ha incorporado finalmente en el disco.

VÍCTOR BOBECHE: ¿Como pensaste en la tuba para el Proyecto Miño, y en qué momento incorporaste ese instrumento llamado «serpentón»?

BALDO MARTÍNEZ: En la tuba ahora está Chaki Mawatari y antes estaba Greg Moore. Yo soy muy aficionado al jazz francés, Sclavis, Texier, etc… en Francia se utiliza mucho.

    En el jazz se usaba en los inicios, luego estuvo bastante relegada y ahora ha vuelto a tomar protagonismo, sobre todo en Europa, en el jazz y la música folclórica. Tomé como referente a Michel Godard.

    Lo del serpentón lo introdujo Chiaki, me dijo que lo tenía, y es un instrumento muy curioso, con un timbre muy particular. Además en eso soy muy abierto, me lo sugirió Chiaki y dije «fenomenal».

VÍCTOR BOBECHE: ¿Y con respecto a Maite Dono?

BALDO MARTÍNEZ: En la voz en un principio estaba Maria João, que era el enlace o la conexión con la música portuguesa, ya que me interesaba su forma de trabajar con su voz como un instrumento. Después vimos que por sus compromisos era difícil, y un proyecto en el que trabajen nueve músicos como mínimo donde hay uno de ellos súper ocupado es muy complicado.

    Conocía a Maite desde hacía poco, y la primera vez que la escuché en un disco, me recordó a Maria João, antes de Proyecto Miño. Se lo propuse a ella, y ella cogió el desafío.

© Sergio Cabanillas, 2005
© Sergio Cabanillas, 2005

VÍCTOR BOBECHE: No debe de ser fácil sustituir a Maria João.

BALDO MARTÍNEZ: Para mí no sustituye a Maria João. Tiene a Maria João como uno de los referentes, pero ella aporta su personalidad; además es actriz, es poetisa… Entonces incorpora elementos de dramatismo, que le dan otra historia.

VÍCTOR BOBECHE: Antonio Bravo, David Herrington y Pedro López son músicos que trabajan contigo en casi todos los proyectos. ¿Crees que esto aporta consistencia al proyecto?

BALDO MARTÍNEZ: El origen de haber contado con estos músicos, fue partir del quinteto que tenía en ese momento, que fueron los tres que mencionas junto con Alejandro Pérez. En aquel momento asumir un proyecto de estas características creí que era importante contar con músicos cercanos, que te entienden bien, a los que conoces y sabes cómo funcionan.

    Después, yo he tocado con muchos trompetistas, pero David es un genial trompetista, puedes encontrar trompetistas técnicamente superiores, pero la música no es sólo técnica.

VÍCTOR BOBECHE: Además es él quien se encarga de la dirección el grupo…

BALDO MARTÍNEZ: Sí, ya que en los proyectos que dirigimos, los contrabajistas no podemos dirigir, y él se ofreció para ello.

    En el caso de Pedro, hace el mismo tiempo que lo conozco que a David, ha encontrado su forma muy personal de tocar y nos entendemos muy bien.

    Y en el caso de Antonio, además de entendernos, entiende muy bien el concepto que tengo yo de la guitarra para este tipo de proyecto. Emplea muy bien el sentido melódico y armónico como un conjunto, algo que no hacen muchos guitarristas.

VÍCTOR BOBECHE: Alejandro estaba en el quinteto en el momento del encargo. ¿Crees que aporta gran colorido con la capacidad de tocar saxos y clarinete?

BALDO MARTÍNEZ: Bueno, realmente él no tocaba el clarinete en el quinteto. Por aquel momento en el quinteto tocaba el saxo soprano y el tenor, aunque él toca todos los saxos. Yo le pedí que tocara el clarinete porque es un instrumento más cercano al folclore.

VÍCTOR BOBECHE: ¿Qué buscabas cuando metes a un segundo percusionista, teniendo en cuenta que cuentas ya con un batería que de por sí es polirrítimico y que ya cubre mucho?

BALDO MARTÍNEZ: Lo cierto es que buscaba más un componente tímbrico. Cuando conté con Carlos Castro el planteamiento era vibráfono –fundamental– y aquellos instrumentos folclóricos que da otro color a la banda. El pandero, el derbukka, el djembé, etc…

VÍCTOR BOBECHE: El disco acaba con «Fogar de Breogan», un canto a la tradición y a la libertad. ¿Esta forma de acabar es una puerta abierta? ¿El proyecto va a tener continuidad, en cuanto a composición, etc., aparte de los bolos que puedan salir?

BALDO MARTÍNEZ: Es cierto lo que dices. Este tema no se ha tocado nunca en directo. El tema es realmente el himno de Galicia, aunque no lo pongo en los créditos, es una melodía que me trae recuerdos y refleja un poco el sentimiento que como gallego puedo tener de mi tierra. El hecho de plantearlo de esta manera es tratar por un lado esa «irreverencia» que puede representar un himno y al mismo tiempo plantear lo que es el Proyecto Miño hasta ahora y plantear por dónde va a ir. Yo creo que trataré de llevarlo a un lugar mucho más abierto. Por eso el tema parte de una melodía muy sencilla y después se convierte en algo basado en las historias más tradicionales del free, para llevarlo de nuevo a una reinterpretación de la melodía pero con mucha furia, y dándole al mismo tiempo libertad para llevarlo a donde lo quieras llevar, de ahí lo que comentas de la puerta abierta.

    Lo que no quería era añadir más elementos sin haber visto plasmado éste en disco. Ahora que he pasado página sí puedo incorporar de manera firme mis experiencias musicales.

VÍCTOR BOBECHE: Muchas gracias, Baldo, por tu tiempo y mucha suerte con tu proyecto.

BALDO MARTÍNEZ: Gracias a tí, Víctor.

© 2008 Víctor Bobeche, Tomajazz

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