24 de febrero de 2010

Y el viernes en el Johnny... Portico Quartet, un nuevo umbral para el jazz


Les hemos conocido gracias a su segundo trabajo, Isla (Real World/Resistencia), con el que se han hecho con el premio “Grupo revelación” del jazz británico. Ahora sabemos que los cuatro jóvenes que conforman Portico Quartet fueron candidatos también al Mercury Music Price de hace dos años, por su ópera prima Knee Deep In The North Sea (Babel/Vortex). El cuarteto lo componen dos bateristas-percusionistas, Duncan Bellamy y Nick Mulvey, un contrabajista, Milo Fitzpatrick, y un saxofonista, Jack Wyllie. Su música suena a todo: desde el minimalismo de Win Mertens al jazz camerístico de Oregon; desde el rock inteligente de Radiohead al arrebato improvisado de Art Ensemble Of Chicago. Una vez más nos encontramos ante una banda que quiere sonar y ser diferente, a pesar de que en su propuesta se reconozcan todas estas influencias. No se sabe qué va a ser de ellos a partir de ahora pero, de seguir unidos, estos cuatro chavales de Portico alcanzarán grandes cimas musicales.

Lo de la unidad no es literatura gratuita, ya que el grupo basa su éxito en la resolución colectiva de cada uno de sus temas. Aquí el virtuosismo individual cede su protagonismo al discurso total, como en las grandes formaciones que hoy representan el mejor jazz, desde los grupos de Coltrane o Miles Davis a Ornette Coleman o Wayne Shorter. Ya sólo con estos mínimos datos basta para entender por qué John Leckie
–productor de Radiohead o The Stone Roses, entre otros– decidió embarcarse en la segunda aventura discográfica de la banda, que ya tiene prolongación: Black & White Sessions, de próxima comercialización en nuestro país.

Pese a que la delantera del grupo la ocupa el saxofonista (tenor y soprano) Jack Wyllie, el sonido que identifica a Portico Quartet procede desde los hang de Bellamy y Mulvey; el hang es un instrumento de percusión que recuerda a los steeldrums steelpans (tambores metálicos) característicos de Trinidad y Tobago. A ello se le suman ciertas programaciones electrónicas que equivocadamente les han situado, por parte de cierta prensa especializada, en los dominios del nu jazz; a pesar de la artificialidad de algunos de sus recursos instrumentales y expresivos, en Portico Quartet todo es orgánico, muy racial. Quizás esa combinación entre lo mecánico y lo natural sea lo que acabe dotando a la banda de ese elemento distintivo con el que hoy nos visitan.

Pablo Sanz Magdaleno. Texto original publicado en la revista Scherzo

Portico Quartet Isla

"Paper Scisor Stone", "The Visitor", "Dawn Patrol", "Line", "Life Mask (Interlude)", "Clipper", "Life Mask", "Isla", "Shed Song (Improv. Nº1)"
Todos los temas compuestos, arreglados y ejecutados por Portico Quartet.

Jack Wyllie (saxos y electrónica), Milo Fitzpatrick (contrabajo), Duncan Bellamy (batería y piano), Nick Mulvey (hang y percusión)
Arreglos de cuerda por Milo Fitzpatrick. Sección de cuerdas: Mizuka Yamamoto (violín), David Larkin (violín), Jose Gandia (viola), Gregg Duggan (violonchelo)

Grabado en Abbey Road Studios en mayo de 2009. Publicado en 2009 por Real World. Distribuido en España por Resistencia

Portico Quartet actuará el próximo viernes 26 de febrero en la primera jornada del 18º Ciclo Jazz Es Primavera. Festival Eurojazz 2010. CMU San Juan Evangelista. Madrid

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23 de febrero de 2010

Jorrit Dijkstra: Pillow Circles


De homenajes en esencia sin perder la identidad. De clásicos del jazz, compositores contemporáneos, grupos de pop o músicos de vanguardia. Esos son algunos de los homenajeados por Jorrit Dijkstra con sus "Pillow Circle". Compuestas por encargo del North Sea Jazz Festival y el Muziek Centrum Nederland, Pillow Circles se estrenó en la edición de 2009 del festival holandés. Su música se mueve por los terrenos de ese jazz contemporáneo que no echa demasiado la vista atrás, que se abre a inspiraciones ajenas al jazz, y en el que son tan importantes las composiciones (que se inspiran magníficamente en la obra de los homenajeados), como los solos. A lo largo del disco no sorprenden las participaciones de Tony Malaby o Jeb Bishop, que están en un momento magnífico. No se puede decir lo mismo (en cuanto a la falta de sorpresa, no de la calidad), de Oene van Geel con la viola. Un instrumento no demasiado habitual en el jazz, y que aporta una sonoridad magnífica.

Escuchando obras como ésta surgen varias preguntas. La primera de todas es por qué las creaciones por encargo de los festivales no son algo más frecuente en nuestro país. La segunda, por qué es tan difícil encontrar a músicos nacionales que se atrevan a realizar su trabajo partiendo de tradiciones como las que utiliza Jorrit Dijkstra. Y para finalizar, si sería posible que las discográficas nacionales hiciesen un hueco a propuestas como ésta o similares.

Pachi Tapiz

Jorrit Dijkstra: Pillow Circles

Jorrit Dijkstra (saxo alto, lyricon, sintetizador analógico, crackle box), Tony Malaby (saxos tenor y soprano), Jeb Bishop (trombón), Oene van Geel (viola), Paul Pallesen (guitarra, banjo), Raphael Vanoli (guitarra), Jason Roebke (contrabajo, crackle box), Frank Rosaly (batería, percusión, crackle box)

"Pillow Circle 34" (For Henry Threadgill), "Pillow Circle 41" (For Benoit Delbecq), "Pillow Circle 18" (For Fred Frith), "Pillow Circle 55" (For George Lewis), "Pillow Circle 65" (For Rogier Van Otterloo), "Pillow Circle 88" (For Robert Ashley), "Pillow Circle 19" (For Ernie Henry), "Pillow Circle 10" (For Michel Waisvisz), "Pillow Circle 23" (For Jonny Greenwood)
Todos los temas compuestos por Jorrit Dijkstra.

Grabado el 12 de julio de 2009 en PowerSound, Amsterdam. Publicado en 2010 por Clean Feed Records. CD160CD

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18 de febrero de 2010

Free Unfold Trio: Ballades


Ballades. Uno de los discos más breves que he escuchado en bastante tiempo: apenas supera los 28 minutos de duración. Su inicio está lleno de espacios amplios que permiten el transcurrir de las notas tranquilamente, sin prisas. Libre e improvisado, con espacio para que el piano teja sus líneas con gran amplitud, apoyado suavemente por las escobillas o por el trabajo sobre los platos, "Au départ, les oisseaux", muestra una música que no oculta cierta oscuridad en su lirismo. La primera parte de "Seulement l'air" comienza distinta. El contrabajo y los platos toman el mando. Hay algo más de nervio y de intensidad que se contagia al piano, pero sin perder por ello el carácter de balada. Ensoñadora y melódica, a la vez que amplia y oscura, la música que ocupa los cinco minutos de la segunda parte de "Seulement l'air" son un ejemplo magnífico de que son posibles otros acercamientos a una música que si bien en ningún momento renuncia a su carácter libre e improvisado, tampoco renuncia a su forma de entender el género de las baladas.


Pachi Tapiz

Free Unfold Trio - Ballades

Jobic Le Masson (piano), Didier Lasserre (batería), Benjamin Duboc (contrabajo)

1 - 2 "Au départ, les oisseaux puis" 16:09, 3 - 4 "Seulement l'air" 12:31
Toda la música por Benjamin Duboc, Didier Lasserre y Jobic Le Masson

Grabado el 9 de julio de 2009 en Gaël Mevel's, Abbéville-la-Rivière, Francia. Publicado en 2009 por Ayler Records. AYLCD-092

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16 de febrero de 2010

Una conversación entre Monk y Nellie

Monk: It's the High Priest of Bebop talking.
Nellie: (Laughing) Oh, God!
Monk: The one and only Thelonious Monk. The greatest pianist in the world.
Nellie: Who'd you say you were?
Monk: The High Priest of Bebop.
Nellie: And?
Monk: The one and only great musician.
Nellie: And?
Monk: The greatest musician who ever lived.
Nellie: And?
Monk: Huh? How much other shit you want me to be?
Nellie: I don't know, darling, anything you want to be.
Private recording, circa 1961.

Robin D.G. Kelley. Thelonious Monk. The Life and Times of an American Original. Free Press. 2009

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15 de febrero de 2010

Aki Takase / Louis Sclavis: Yokohama


Louis Sclavis y Aki Takase. Dos músicos con sus universos particulares. Sclavis y sus músicas, sus creaciones de raíz eminentemente europea. Takase, pianista capaz de afrontar en sus proyectos tanto las músicas de Ornette Coleman como las de Fats Waller, o zambullirse sin más en lo más granado de los standards. Y sin embargo en Yokohama ambos se mueven por un terreno común, lindante con el de la improvisación, en el que ambos han dejado tantas veces muestras de su buen hacer. 

A lo largo de trece temas, para algo menos de una hora, y especialmente al inicio, surgen pasajes juguetones que buscan la complicidad. Unos temas improvisados por ambos que actúan como si fueran una primera toma de contacto, un saludo, un saber por dónde y cómo se puede caminar con el compañero. Después cada uno va realizando sus aportaciones. Sclavis tanto con sus composiciones marcadamente líricas o de aromas folklóricos tan características de su obra, como con otros temas que a veces son abstractos y espaciosos, mientras que en otras ocasiones son sumamente energéticos. Takase también demuestra que tienes muchas caras. Lo mismo puede ser nerviosa, intensa o sumamente percusiva empleándose sobre las cuerdas del piano, que en otros momentos volverse sutil, tranquila, animada o muy melódica. Yokohama, o el encuentro entre dos maestros en territorios comunes.

Pachi Tapiz

Aki Takase / Louis Sclavis: Yokohama

Aki Takase (piano), Louis Sclavis (clarinete, clarinete bajo, saxo soprano)

"Preface" (Takase / Sclavis) 2:17, "Shower" (Takase / Sclavis) 2:03, "Kawaraban"  (Takase) 3:20, "Bella Lux"  (Takase / Sclavis) 2:36, "VOL" (Sclavis) 5:05, "Ligne de fuite" (Sclavis) 6:49, "Contre contre" (Sclavis) 4:54, "Yokohama" (Takase) 5:03, "Le temps d'après" (Sclavis) 7:54, "Kurofune" (Takase) 3:17, "Raw Silk" (Takase) 6:12, "Windhoek Suite"  (Sclavis) 4:51, "Buen Apetito" (Takase) 3:49

Grabado el 19 y 20 de febrero de 2009 en el SWR-Studio, Baden Baden, Alemania. Publicado en 2009 por Intakt Records. Intakt CD 165

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12 de febrero de 2010

Matemáticas y jazz: pararelismos y convergencias (el Carnaval de matemáticas en Tomajazz)

Desde pequeño siempre me han llamado mucho la atención las Matemáticas. Tanto que con poco más de seis o siete años ya tenía claro que quería ser matemático sin saber exactamente para qué, salvo para saber más sobre ese mundo tan enigmático y maravilloso de las Matemáticas. Con la música y visto desde una cierta distancia me ha sucedido algo parecido. Unos años (pocos) más tarde, empecé a sentir una pasión y una afición irremediables por escuchar diferentes propuestas musicales; con poco criterio (no había tenido tiempo de formarlo), mucha curiosidad y sin nadie que me guiase en mis “investigaciones” fui escuchando todo lo que caía en mis manos, que no era mucho todo hay que decirlo. Un poco más tarde y en el momento en que pude hacerlo, empecé a “investigar”, cuyo resultado provocó el Efecto Dominó. Explicado en lenguaje llano, consiste en partir de una propuesta e ir buscando tanto las influencias que hay en sus orígenes como el desarrollo que toma en manos de otros creadores. Una manera muy sencilla y automática de aumentar las propuestas musicales que pasan por los oídos del interesado. Así pues fui pasando por diferentes estadios (eso me parecía a mí en esos momentos, la falta de perspectiva y una gran ingenuidad, sin duda), también conocidos como estilos musicales. De cualquier modo, no tuve que esperar mucho para llegar hasta el Jazz (con mayúsculas, en general) para empezar a satisfacer mis curiosidades, para no aburrirme con propuestas que a pesar de la publicidad de su novedad en muchos casos no eran sino remedos muy vistosos, atractivos y puestos al día de propuestas ya caducas, y para encontrar una música que me permitiera una libertad que no había encontrado hasta el momento en otras músicas. ¿Y qué tiene esto que estoy contando de particular? Todo esto es nada en concreto (una simple experiencia vital) y mucho (lo que me representó este descubrimiento) en general. Creo que no soy el primero que en su trayectoria músico-vital tras ir pasando por esos diferentes estilos y llevado por su curiosidad va a parar al Jazz, sin olvidar tras su llegada los diferentes sitios que le han marcado en el discurrir de su camino.

Una vez en este punto y con la perspectiva que van dando los años, la escucha de múltiples propuestas y sobre todo la curiosidad, me ha llamado mucho siempre la atención (quizás por deformación de formación y profesional), la relación tan directa que aparece entre la Matemática y el Jazz. Quizás sea debido a que mi desconocimiento de otras materias como la antropología no me lleve a asociar los conceptos que los músicos utilizan para titular sus obras con esta rama del saber. Quizás simplemente alguien me debiera explicar algunos conceptos o dar algunas indicaciones. ¡Quién sabe! El hecho ineludible es que conforme voy conociendo diferentes propuestas y avanzo en lo que puedo con mi conocimiento (escaso ante los inmensos campos por recorrer) me encuentro con relaciones quizás más imaginarias que reales (vaya, no lo puedo evitar) entre las Matemáticas y el Jazz.

Quienes me conocen, lo saben. A grandes rasgos y con el peligro que conlleva generalizar, y a sabiendas de que en algunos casos hay propuestas no todo lo honestas desde un punto de vista creativo con lo que sugiere su nombre, soy un gran aficionado a la música engarzada en esa línea que recorren el Free Jazz, el Avant-Garde y desemboca en la Libre Improvisación, si es que se puede llamar Jazz, lo que sería y es motivo de grandes discusiones. Lo cual no supone un problema para mí: es una Música (más allá de etiquetas) que llega a proporcionarme un placer auditivo inmenso y en dónde me encuentro sumamente cómodo. Del mismo modo hay algunas propuestas de la mal llamada Música Clásica Contemporánea que sin ser calificadas como tales por muchos aficionados también me resultan bien interesantes. ¡No se está nada mal, la verdad sea dicha, en esa tierra de nadie en dónde se confunden etiquetas, estilos y formas! Algo que la matemática ha desarrollado de alguna manera en el siglo XX y desde sus posibilidades. Ahí está eso de la lógica difusa, publicitado hasta en electrodomésticos como el sistema “Fuzzy Logic”. Algunos matemáticos lo han entendido bien: no todo es 0 o 1, Verdad o Mentira, Blanco o Negro, Jazz o No Jazz… entre medio hay miles de números, estados, tonalidades y apreciaciones. En muchos casos sólo dependen del punto de vista (subjetivo) del observador, medidor u oyente... o mejor, escuchante.

Pero no es el único paralelismo. Estos estilos que tanto me gustan (y que no son los únicos ya que por fortuna hoy en día se puede tener un relativamente fácil acceso a una gran cantidad de grabaciones de todas las épocas de la historia del Jazz), son en muchos casos ninguneados por una parte de críticos, programadores de festivales, especialistas en la materia y periodistas. Esto me trae a la memoria la figura de Cantor. Un matemático a quien en el siglo XIX se le ocurrió empezar a tratar y desarrollar el concepto del Infinito. A pesar de que en estos momentos se reconozca plenamente su importancia, en su momento su osadía la pagó con el desprecio de algunos matemáticos contemporáneos suyos e incluso con la excomunión, puesto que era una desfachatez tratar con ese concepto del Infinito. Un concepto sólo asimilable a la idea de Dios presente en nuestra y en muchas Culturas. Curioso. Cuántas veces a lo largo de la historia del Jazz los músicos fueron apartados y marginados de la línea principal del Jazz de su tiempo para finalmente ser los que establecieron el camino y el siguiente paso a dar en la evolución de esta música. En el caso de Cantor aparecen curiosos paralelismos con la música a la que me refería. A partir de lo que él desarrolló (relacionado con la teoría de la medida), surgen los fractales; unos monstruos matemáticos (tal y como fueron denominados en su origen) que a partir de un caos aparente muestran un orden interior y unas estructuras absolutamente ordenadas. ¿Quizás como sucede con estos estilos a pesar de su aparente caos y desorden?

Lo cierto es que Cantor es una figura importante para mí. Pensando en él hay un músico que viene a mi cabeza. Es Don (con mayúsculas) Anthony Braxton. Por fortuna para él, en estos momentos es un músico que no es rechazado en absoluto y que tiene ya en vida un lugar ganado desde hace mucho tiempo en el Olimpo de la historia del Jazz. Supongo que su legado y calidad impide que alguien se atreva a cuestionarlo globalmente y de un modo directo. Que no indirectamente. A pesar de su importancia se le suele acusar de ser frío, científico y... matemático. ¿Los motivos? Yo sospecho que por algo tan sencillo como haber creado su lenguaje musical propio y personal y especialmente por utilizar una nomenclatura propia y científica para clasificar sus diferentes ciclos compositivos. Basándose en números y letras uno puede recorrer sus composiciones, a las que añade unos dibujos cual jeroglíficos que ilustran estos títulos. No voy a entrar aquí en explicaciones pormenorizadas sobre su historia y devenir creativos. Sin embargo no puedo más que reírme con una fuerte carcajada cuando escucho estas acusaciones y pienso y recuerdo y rememoro y me deleito y gozo con una composición como es "40B": sin duda mi preferida de Braxton. Dedicada al músico de Hard-Bop Lou Donaldson, se puede escuchar en varias grabaciones. Recomiendo Anthony Braxton Quartet (Dortmund) 1976 con el propio Anthony Braxton a los diversos saxos, David Holland al contrabajo, Barry Altschul a la percusión y George Lewis al trombón. Otra opción es Anthony Braxton Quintet (Basel) 1977 con George Lewis y Anthony Braxton de nuevo más Muhal Richard Abrams al piano, Mark Helias al contrabajo y Charles “Bobo” Shaw a la batería. Antes de decir nada ante los títulos presentes en estas grabaciones (¿acaso no son "40F", "23J", "40(o)", "6c", "69J", "69N/G", "69M" y por supuesto "40B" igualmente acertados que "Song For My Father", "Ellaine", "Whisper Not", "Laura", "My Favourite Things" o "When The Saints Go Marching In" tomadas aisladamente de lo que los títulos y las composiciones en sí pueden sugerir al oyente?) y dejar añadir al lector una opinión acerca del carácter científico de la música gracias a la manera tan taxonómica y organizadamente predefinida de titular los discos (Grupo Lugar Año), que por otra parte permiten conocer algo tan interesante como es qué grupo, en dónde y cuándo grabaron el disco directamente en el título sin la necesidad de buscarlo en los créditos, se recomienda una escucha a este tan caliente tema titulado "40B". Sin embargo para muchos aficionados Braxton da igual lo que haga. Echando un vistazo a su discografía, aparecen desde proyectos que que retoman a los clásicos (el Standards Quartet actual o los proyectos con la música de Charlie Parker o Monk), hasta trabajos con sus concepciones musicales propias en dónde no se distinguen los límites de la improvisación y la composición (como por ejemplo ocurre en sus más recientes proyectos de Ghost Trance Music).

Da igual: para muchos Braxton continúa siendo un compositor frío... un científico de la música... ¡un matemático!, cómo no. Bach (otro músico del que no conozco su obra con profundidad pero que no me parece frío en absoluto) también ha llevado sobre su figura acusaciones de ser científico, frío y... ¡matemático! En este caso por su forma de componer. Fantástico para un gran creador de música religiosa y en concreto de algunas de las versiones de las pasiones de Cristo. Y esto es algo paradójico. En tiempos de los griegos clásicos la música era una parte de la Matemática. De hecho las formas de obtener los diferentes tonos se basaban en la longitud de las cuerdas que por medio de su vibración emitían su correspondiente sonido. Y ahí están sus escalas, con sus estructuras fijas repetidas con algunas variaciones que dentro del Jazz dieron origen al Jazz Modal... ¿Coltrane frío? Un torrente de fuego avasallador, más bien...

Otro aspecto es el gran conocimiento que los músicos de Jazz demuestran sobre las Matemáticas gracias a los títulos de grabaciones, temas... y sellos. Además de Psi Recordings de Evan Parker, una de las mejores definiciones que servidor haya escuchado nunca sobre qué es lo que debe alcanzar el Jazz es la que me dio Seth Rosner, dueño del sello Pi Recordings, explicando el por qué de tan matemático nombre para su sello discográfico. Según él “el número Pi no se acaba nunca, nunca se repite, desmonta lo que ha venido antes y claramente tiene una lógica a pesar del hecho de que no se pueda ver a simple vista. Siento que la Música debiera hacer y hace lo mismo”. Fantástica y acertada explicación.

En cuanto a los músicos, uno que me ha llamado la atención desde que adquirí por primera vez un disco suyo es el trompetista Dave Douglas. Mi encuentro con él no fue algo pacífico sino un verdadero torbellino. Todo a partir de a reseña de un disco, con una formación inusual para mí en esos momentos (trompeta, batería, contrabajo, chelo y violín), atractiva, con dedicatorias a múltiples músicos (Kirk, Zorn) y con un título tan atractivo como Five... un cinco estrellas, por cierto... Y ahí estaban cinco músicos... ¿un número extraño? Como título era perfecto. Cinco músicos, magníficos, desarrollando una música y unas propuestas más magníficas si cabe. Y no es la única referencia matemática en su discografía. De hecho todas las grabaciones con esta formación llevan en su título su carga matemática: Parallel Worlds se titula el primero y Convergence el tercero. Paralelismo y Convergencia. Convergencia por cierto que se supone alcanzaban las líneas paralelas de las hebras del tejido que ilustraban la portada del disco con este título. ¿Una forma en clave de cerrar el ciclo de grabaciones con esta formación? Quién sabe. Y más... Magic Triangle y The Infinite. Triángulos y el Infinito en una obra fuertemente basada en la de Miles Davis... Infinito, Dios, Miles...

No obstante estos conceptos aún con su profundidad en algún caso no presentan ningún aspecto complicado. Quienes si decidieron optar por ello, según dicta la sabiduría popular, fueron el trio formado por Ken Vandermark, Kent Kessler y Hamid Drake, que bajo el nombre de DKV Trio titulaban a uno de sus discos Trigonometry. La relación entre los ángulos y lados de un triángulo. ¡Justo lo que debe existir en un ideal trío de Jazz!

Pero los hay más complicados. ¿Saben ustedes lo que son los números amigos? Dos números son amigos si la suma de sus distintos divisores es igual para ambos. Un concepto conocido desde la antigüedad, y objeto de investigaciones (más bien entretenimiento de la curiosidad) para comprobar qué parejas de números presentan tal propiedad. Pues bien, el saxofonista británico John Butcher decidió titular su primera grabación a solo 13 números amigos. Si en los centros de investigación las computadoras trabajan día y noche para poder determinar unos pocos cientos de pares de números con esta característica, este gran saxofonista en esta obra nos mostraba 13 de ellos. Algo sin duda merecedor de una atenta escucha.

De cualquier modo, no todos los músicos son tan depurados matemáticos. Algunos presentan fallos por desgracia frecuentes en la educación actual. Sin ir más lejos a otro saxofonista británico, Evan Parker, no se le ocurrió otra cosa que titular a un disco y formación con un acertadamente desacertado 2X3=5. Se recomienda igualmente su búsqueda y escucha. Y es que no es sino en el error en donde se encuentra el acierto.

Algo que ha sabido trabajar también la matemática moderna y que también tengo presente habitualmente en las escuchas de las grabaciones. ¿No hay nadie entre los presentes que en un momento y ante la escucha de una determinada obra haya quedado indiferente o la haya quitado del correspondiente reproductor para en la reescucha en diferentes condiciones anímicas y ambientales quedar enganchado por el calor de la otrora fría obra? Quizás es también aprender la lección sobre la relatividad de las apreciaciones y los sentimientos. Algo de lo que se acusa a las Matemáticas y a alguna Música y que no debieran sino hacernos reflexionar sobre las lecciones que podemos extraer de diferentes ramas del conocimiento y de nuestras propias sensaciones.


Pachi Tapiz


Publicado con motivo de la primera edición del Carnaval de Matemáticas


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New England Conservatory Jazz Studies: 40 años dando la nota


El pasado 2009 se cumplió el 40 aniversario de la especialidad en Jazz del New England Conservatory. Fue en su centenario, en 1967, cuando el músico y teórico del jazz Gunther Schuller, presidente recién elegido del conservatorio, impulsó la creación de los estudios de jazz en el seno de esta institución centenaria, que se pusieron en marcha dos años después. A lo largo de estos años la nómina de músicos y profesores que han pasado por sus aulas es impresionante: Gunther Schuller, Joe Maneri, Dave Holland, Dave Douglas, Regina Carter, Don Byron, Fred Hersch, Cuong Vu, Marylyn Crispell, Marty Ehrlich, Ran Blake, Bob Brookmeyer, George Russell, Jimmy Giuffre, Steve Lacy, George Garzone... 

Con motivo de este aniversario se publica Art·I·Facts. Un CD que recoge una recopilación de temas grabados en esta institución. Afortunadamente, al contrario de lo que ocurre en otras recopilaciones de instituciones educativas similares, ni lo publicado consiste en el correspondiente concierto conmemorativo, ni los protagonistas principales son los alumnos sino los profesores. Así hay un par de joyas como son sendas versiones de un clásico intemporal como "'Round Midnight" interpretadas por dos pianistas tan distintos como Jaki Byard (1975) y Ran Blake (2004). Las música de Thelonious Monk aparece en otro tema más, con una interpretación de "Thelonious" en 2002 por Steve Lacy (el mayor experto en la reinterpretación de la música de Monk) al saxo soprano y en solitario: como todas sus aproximaciones a ese legado, resulta imprescindible. Joe Maneri, un ilustre que nos dejaba el pasado año, fue profesor en este conservatorio a principios de la década de los 70, invitado por Gunther Schuller. El CD incluye la grabación de un tema tradicional griego ("Zeibekiko") en 1976, mostrando al clarinetista en una de sus facetas, la de la aproximación a la música folklórica. Gunther Schuller tiene el honor de abrir y cerrar la recopilación dirigiendo sendas formaciones (la Duke Ellington Repertory Orchestra en 1973 y el NEC Ragtime Ensemble en 1973) que revisitan el "Cottontail" ellingtoniano y "Mapple Leaf Rag", el clásico de Scott Joplin. El compositor y teórico del jazz George Russell y el trombonista Bob Brookmeyer aparecen en compañía de la NEC Jazz Orchestra interpretando sendas composiciones suyas. Schuller con la pieza en tres movimientos "All About Rosie" (1990), mientras que Brookmeyer lo hace con "Cameo" (2005). John Garzone también tiene su protagonismo con una versión del clásico coltraneano "India" (2007) en trío, acompañado por John Lockwood y Bob Moses. Son sólo algunos de los momentos de un CD que es bastante más que una simple recopilación. 

Pachi Tapiz

Varios Autores: Art·I·Facts. Great Performances From 40 Years of Jazz At NEC. New England Conservatory. NEC2009JZ40

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11 de febrero de 2010

Hamid Drake & Bindu: Reggaeology


Efectivamente, el nombre no engaña. Hamid Drake, en la tercera entrega a nombre del colectivo Bindu, ha publicado un disco de reggae, que a su vez es un disco de jazz, y que posiblemente para algunos puristas no se quede ni en un terreno ni en otro. Lo cual, visto de otra manera, podría no ser otra cosa que transitar por el camino de la Great Black Music. En definitiva, no hay ningún problema con esta propuesta. En absoluto. Si de algo puede presumir Hamid Drake es de su tremenda versatilidad polirrítmica, gracias a la cual es un batería requerido para multitud de proyectos: no hay más que echar un vistazo tanto a su discografía, como a los grupos en los que ha participado como sideman



En esta ocasión Bindu se reencarna con una formación en la que participan primeros pesos de la escena de Chicago: Jeff Parker, Jeb Bishop y Josh Abrams son tres de ellos. Y aunque lo suyo es caminar con ritmos reggae, no hay más que observar las duraciones para caer en la cuenta que allí hay mucho espacio para unas improvisaciones en las que prima el carácter melódico: "Kali's Children No Cry", la joya del disco con una sucesión de solos soberbios, dura casi veinte minutos. En manos de unos músicos de primera y con suficiente tiempo para realizar la grabación (tres días en el estudio), el resultado es una pequeña fiesta y una magnífica constatación, una más, de que en esto del jazz más importante que la materia prima de la que se parte, lo son el papel de los músicos y las ideas con que pueden enriquecer ese material básico. Y ya comenzamos con uno de esos CD candidato a disco del año. Lástima que doce meses sean tan largos y al final prime la proximidad en el tiempo sobre los posos que quedan en la memoria.

Pachi Tapiz

Hamid Drake & Bindu: Reggaeology

Hamid Drake (batería, panderos, tabla, voz), Napoléon Maddox (voz, beatbox), Jeff Parker (guitarra), Jeff Albert (trombón, órgano Hammond), Jeb Bishop (trombón), Josh Abrams (contrabajo, guembri)

"Kali's Children No Cry" (19:23) (H. Drake), "Hymn of Solidarity" (7:25) (Drake, Maddox, Parker, Albert, Bishop, Abrams), "Kali Dub" (7:12) (Drake, Maddox, Parker, Albert, Bishop, Abrams), "The Taste of Radha's Love" (9:52)  (Drake, Maddox, Parker, Albert, Bishop, Abrams), "Togetherness (7:07)" (Drake, Maddox, Parker, Albert, Bishop, Abrams), "Meeting and Parting" (13:07) (H. Drake), "Take Us Home" (4:03) (H. Drake)

Grabado entre el 6 y el 8 de mayo de 2009 en Soma Electronic Studios (Chicago, Illinois, USA), salvo "Take Us Home", grabada el 28 de julio de 2009 en The Sape Shoppe Studio (Chicago, Illinois, USA). Publicado en 2010 por RogueArt. ROG-0021

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8 de febrero de 2010

Veteranos en la brecha (XXIII): Henry Grimes

El contrabajista Henry Grimes (1935), desapareció sin dejar rastro a finales de los años 60. Este músico era un todo-terreno que en esa primera fase de su carrera grabó acompañando a músicos de la vanguardia como Cecil Taylor o Albert Ayler, pero también a otros de la importancia de Sonny Rollins, Gerry Mulligan, Roy Haynes, Lennie Tristano, McCoy Tyner, Don Cherry o Archie Shepp. Tal fue su desaparición que durante más de tres décadas se le dio por muerto. En 2003 y por sorpresa, el trabajador social Marshall Marrotte descubrió que sobrevivía haciendo pequeños trabajos y escribiendo poesía, totalmente desconectado de la música: no tenía contrabajo alguno con el que practicar, y desconocía que Albert Ayler había fallecido hacía más de treinta años. Con la ayuda, entre otros, de William Parker (que le cedió un contrabajo llamado "Olive Oil") Henry Grimes volvió a la escena y desde entonces ha participado en múltiples festivales y aparecido en varias grabaciones.

Hace no mucho traía a la sección "Veteranos en la brecha" a Fred Anderson y Kidd Jordan con motivo de la publicación del CD 21st Century Chase. En esta ocasión es el turno de Grimes. El contrabajista no aparecía en el CD, pero sí en la versión de ese concierto en DVD. Éste contiene un tema adicional, "Gone But Not Forgotten" y que tal y como sucede con el resto de temas es obra del saxofonista Fred Anderson, en el que el contrabajista se incorporó al quinteto. Si en el resto de composiciones Anderson y Jordan compartían su protagonismo con el resto de músicos (Chad Taylor, Jeff Parker y Harrison Bankhead), en esta ocasión los dos saxofonistas y Grimes son los protagonistas principales. El tema, dedicado a Albert Ayler, se inició con Grimes en solitario (Bankhead cambia en esta pieza el contrabajo por el violonchelo), señorial y magnífico, mostrando que a pesar de sus años y de un lapso sin tocar tan prolongado, vuelve a estar en una forma magnífica. Su solo sirve para dar paso a los de Anderson y Jordan, que se van turnando en sus participaciones, para realizar con un precioso mano a mano al final, y con Kidd Jordan dedicando el tema a Albert Ayler.

Resulta todo un lujo el poder disfrutar de un DVD en directo, que a pesar de no disponer de grandes medios los explota magníficamente en su realización. Es un placer ver y escuchar a estos tres veteranos y a sus tres acompañantes, primeras figuras de la escena jazzística actual de Chicago.

Pachi Tapiz

Fred Anderson - 21st Century Chase. 80th Birhtday Bash, Live at The Velvet Lounge

Fred Anderson (saxo tenor), Kidd Jordan (saxo tenor), Jeff Parker (guitarra), Harrison Bankhead (contrabajo -"21st Century Chase", "Ode To Alvin Fielder"-, y violonchelo -"Gone But Not Forgotten"), Henry Grimes (contrabajo -"Gone But Not Forgotten"), Chad Taylor (batería)

"21st Century Chase Pt.I" (36:13), "21st Century Chase Pt.II" (14:13), "Ode To Alvin Fielder" (16:00), "Gone But Not Forgotten" (15:00)
Temas compuestos por Fred Anderson

Grabado en directo en The Velvet Lounge, Chicago, el 22 de marzo de 2009. Publicado por Delmark en 2009. Delmark DVD 1589

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4 de febrero de 2010

The Ex & Brass Unbound en concierto


Es bien conocida la promiscuidad musical de los holandeses The Ex. Surgidos hace 31 años en pleno movimiento punk, su propuesta ha evolucionado acogiendo músicas tradicionales de los cuatro puntos cardinales (Etiopía, Hungría e incluso Japón), aportaciones de músicos de la escena del jazz y la libre improvisación, y por supuesto de otros grupos del rock sin importarles para nada las etiquetas. Todo esto no sólo ha quedado plasmado en forma de conciertos y giras, sino también de grabaciones con la Ex Orkest, Tortoise, el violonchelista Tom Cora y el saxofonista etíope Getatchew Mekuriah, o consistentes en improvisaciones de sus integrantes con distintos invitados y colaboradores. Partiendo de estas premisas no es para nada extraña la gira que han montado para su retorno al Reino Unido acompañados por el grupo que han denominado Brass Unbound, y que está integrado por los saxofonistas Ken Vandermark y Mats Gustafsson, el trompetista Roy Paci y el trombonista Wolter Wierbos.

El de Birminghan fue el cuarto concierto de esta gira, que estuvo precedida por unos pocos días de ensayo por parte del octeto. Su repertorio fue una mezcla de clásicos del grupo (con el tema tradicional húngaro "Hidegen Füjnak A Szelek", "State Of Shock", y también los temas de inspiración etíope "Theme From Konono" y "Aha Begena") que sonaron junto a nuevas composiciones (entre otras "Double Order" y "Maybe I Was The Pilot", recién publicada en el primer single que los holandeses lanzan en años). Musicalmente la propuesta está estructurada en torno a las canciones de The Ex, pero tal y como suelen acostumbrar en sus desarrollos dejan espacio para que sus invitados se explayen. De esa manera los Brass Unbound no sólo actúan como meros invitados de lujo añadiendo sus vientos a unas composiciones contagiosas y sumamente bailables, sino que se integran en la propuesta gracias al espacio del que disponen para unos solos en los que pueden improvisar libremente. 

Según contaba el propio Ken Vandermark en su Twitter, el técnico de sonido le había dicho que los de esta gira eran los conciertos más potentes que había escuchado a The Ex a pesar de llevar una gran cantidad de años trabajando con ellos. Sólo queda pedir que dejen muestra de todo ello en forma de grabación y que a ser posible repitan la gira acercándose no sólo a las islas, sino también al Viejo Continente.

Texto: © Guy Snorunt, 2010
Fotografía: © Mickie, 2010


The Hare & Hounds, Birmingham, Reino Unido
1 de febrero de 2010

The Ex & Brass Unbound

The Ex
Terrie Hessels: guitarra
Arnold de Boer: voz, guitarra y electrónica
Andy Moor: guitarra, guitarra bajo
Katharina Bornefeld: voz, batería y percusión

Brass Unbound
Mats Gustafsson, Ken Vandermark: saxos
Roy Paci: trompeta
Wolter Wierbos: trombón

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